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JC

Los Soldados

John 19:23-24
Joel Coyoc May, 26 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 26 2021
Estudio del Evangelio de Juan

El sermón "Los Soldados" de Joel Coyoc se centra en la crucifixión de Jesús, destacando la responsabilidad de los soldados romanos como los ejecutores materiales de este evento. A través de Juan 19:23-24, el predicador argumenta que, aunque los soldados actuaron bajo órdenes, lo hicieron con placer, mostrando su propia rebelión y el cumplimiento de la voluntad soberana de Dios. Se enfatiza que la incredulidad y la ceguera espiritual de los soldados reflejan la condición más amplia de la humanidad que, en su desobediencia, participó en la crucifixión de Cristo. La crucifixión no solo representa un acto de autoridad humana, sino también la realización del plan redentor de Dios. La enseñanza práctica invita a los creyentes a reflexionar sobre la seriedad de la cruz y a recordar que toda autoridad y acción están bajo el control soberano de Dios.

Key Quotes

“Ellos estaban más que dispuestos a obedecer a sus superiores. Uno no los ve que tuvieran alguna objeción o algún problema, estaban haciendo algo que a ellos les gustaba hacer.”

“Sin embargo, actuando así como actuaron, estaban cumpliendo la palabra del Padre.”

“Todo el despliegue de la majestuosidad de Dios y estos ciegos ignorantes haciendo algo frívolo, jugando, ocupados en repartirse despojos.”

“Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo, dice la Escritura.”

Sermon Transcript

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según San Juan en su capítulo diecinueve dice la palabra de Dios así que
entonces tomó Pilato a Jesús y le azotó Y los soldados entretejeron
una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron
con un manto de púrpura, y le decían, Salve, rey de los judíos. Y le daban de bofetadas. Entonces Pilato salió otra vez
y les dijo, Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que
ningún delito hayo en él. Y salió Jesús llevando la corona
de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo, he aquí el
hombre". Cuando le dieron los principales
sacerdotes y los alguaciles, dieron voces diciendo, crucifícale,
crucifícale. Pilato les dijo, tomadle vosotros
y crucificadle, porque yo no hallo delito en él. Los judíos
le respondieron, nosotros tenemos una ley y según nuestra ley debe
morir, porque se hizo a sí mismo hijo de Dios. Cuando Pilato oyó
decir esto, tuvo más miedo. Entró otra vez en el pretorio
y dijo a Jesús, ¿de dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta. Entonces le dijo a Pilato, ¿a
mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad
para crucificarte y que tengo autoridad para soltarte? Respondió
Jesús, ninguna autoridad tendrías contra mí si no te fuese dada
de arriba. Por tanto, el que a ti me ha
entregado, mayor pecado tiene. Desde entonces procuraba a Pilato
soltarle, pero los judíos daban voces diciendo, si a este sueltas,
no eres amigo de César. Todo el que se hace rey, a César
se opone. Entonces Pilato, oyendo esto,
llevó fuera a Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado
el endosado y en hebreo Gábata. Era la preparación de la Pascua,
como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos, he
aquí vuestro rey. Pero ellos gritaron, fuera, fuera,
crucifícale. Pilato les dijo, a vuestro rey
he de crucificar. Respondieron los principales
sacerdotes, no tenemos más rey que César. Así que entonces lo
entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron pues a Jesús
y le llevaron. Y él cargando su cruz, salió
al lugar llamado de la calavera y en hebreo Golgotha, y ahí le
crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús
en medio. Escribió también Pilato un título
que puso sobre la cruz, el cual decía Jesús Nazareno, rey de
los judíos. Muchos de los judíos leyeron
este título porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba
cerca de la ciudad y el título estaba escrito en hebreo, en
griego y en latín. Dijeron a Pilato los principales
sacerdotes de los judíos, no escribas rey de los judíos, sino
que él dijo, soy rey de los judíos. Respondió Pilato, lo que he escrito,
he escrito. Cuando los soldados hubieron
crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro
partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la
cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. Entonces
dijeron entre sí, no lo partamos, sino echemos suerte sobre ella,
a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese
la escritura que dice, repartieron entre sí mis vestidos, y sobre
mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados. Estaban junto a la cruz de Jesús,
su madre, y la hermana de su madre, María, mujer de Cleófas,
y María Magdalena. Cuando vio Jesús a su madre,
y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su
madre, Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo, He
ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo
le recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús
que ya todo estaba consumado, dijo para que la escritura se
cumpliese, Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena
de vinagre. Entonces ellos empaparon en vinagre
una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a
la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo, Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza,
entregó el espíritu. Entonces los judíos, por contener
la preparación de la Pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen
en la cruz en el día de reposo, pues aquel día de reposo era
de gran solemnidad, rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas
y fuesen quitados de allí. Vinieron pues los soldados y
quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había
sido crucificado con él. Mas cuando llegaron a Jesús,
como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero
uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al
instante salió sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio,
y su testimonio es verdadero. Y él sabe que dice la verdad
para que vosotros también creáis. Porque estas cosas sucedieron
para que se cumpliese la escritura, no será quebrado hueso suyo. Y también otra escritura dice,
mirarán al que traspasaron. Después de esto, José de Arimatea,
que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los
judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo
de Jesús. Y Pilato se lo concedió. Entonces vino y se llevó el cuerpo
de Jesús. También Nicodemo, el que antes
había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de
mirra y de aloes, como 100 libras. Tomaron pues el cuerpo de Jesús
y lo envolvieron en vienzos con especias aromáticas, según es
costumbre sepultar entre los judíos. Y en el lugar donde había
sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo,
en el cual aún no había sido puesto ninguno. allí pues por
causa de la preparación de la Pascua de los judíos y porque
aquel sepulcro estaba cerca pusieron a Jesús. Vamos a meditar los versículos
23 y 24. Dice, cuando los soldados hubieron
crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro
partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la
cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. Entonces
dijeron entre sí, no la apartamos, sino echemos suertes sobre ella,
a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese
la escritura que dice, repartieron entre sí mis vestidos y sobre
mi ropa echaron suertes y así lo hicieron los soldados. Nuestro
tema es los soldados, los soldados. Es la segunda vez dentro de la
narración ya de lo que es el juicio y la crucifixión que Juan
menciona a los soldados. y evidentemente eran los soldados
del imperio romano, que eran hombres, pues eran hombres rudos,
quizá era uno de los ejércitos más crueles que ha habido, más
crueles que lo que fue los imperios que les precedieron, y era un
imperio que confiaba plenamente su poderío militar y Lo primero que Juan nos dice
antes de esta parte específica es que ellos fueron quienes le
pusieron una corona de espinas y ellos estaban, previamente
habían hecho algunas cosas que pues nadie les dijo que las hicieran,
no hubo una orden exacta de algún superior que les dijera que tenían
que poner una corona, ellos estaban dispuestos a mostrar las cosas
que a ellos les gustaba hacer y Fueron ellos, según lo que dice
el apóstol Juan aquí, cuando los soldados hubieron crucificado
a Jesús. ¿Quién crucificó a Jesús? Y bueno,
ellos, aquí el apóstol Juan está describiendo a los autores materiales,
pues son los que en realidad tomaron el clavo y pusieron las
manos y clavaron los clavos, fueron los ejecutores materiales. Sin embargo, pues ellos estaban
cumpliendo órdenes de sus superiores en ese específicamente en ese
punto allí si ellos estaban cumpliendo órdenes y en cierto modo Pilato
estaba también aunque se lavó las manos e intentó hacerse a
un lado pues ellos eran las manos de Pilato y recuerde que Pilato
por causa de su idolatría pues había comprometido su autoridad
y pues estaba actuando bajo la autoridad de los judíos. Y en
última instancia cada uno compartiendo una responsabilidad. Y estaban
allí los soldados romanos que fueron los que cumplieron la
ejecución de la sentencia del Señor Jesucristo. y pues normalmente
ellos estaban involucrados en lo que era la crucifixión, eran
los que ejecutaban, pero además se mantenían durante todo el
tiempo de la crucifixión porque era su trabajo de ellos mantener
el orden. En especial si pensamos que mucha
de la gente que era crucificada en especial eran los que eran
enemigos del imperio, los que eran acusados de sedición y de
rebeldía contra el imperio. entonces recuerde también que
un crucificado podía tardar un tiempo muy prolongado en morir
y pues ellos tenían que estar vigilando que nadie se atreviera
a tocar el cuerpo y rescatarlo como de mantener el orden de
que no hubiera más gente que pues causara un desorden durante
la ejecución pero también tenían la responsabilidad de certificar
la muerte de los de los ejecutados entonces ellos se mantenían durante
todo ese tiempo en el lugar y pues lo primero que nos enseña el
pasaje es que pues ellos crucificaron a Jesús fueron los ejecutores
materiales de la crucifixión sin embargo en todo el contexto
nosotros sabemos que lo hicieron en obediencia a sus superiores
ellos estaban bajo autoridad tenían que obedecer a quienes
estaban arriba de ellos La Biblia establece que hay un
orden de autoridad, y la Biblia dice que quien resiste a la autoridad
a lo establecido por Dios, resiste. De hecho, fue claro cuando Jesús
le dijo a Pilato, tú no tendrías ni una autoridad si no te fuese
dada de arriba. Y toda autoridad instituida es
instituida por Dios. El que resiste a la autoridad
a lo establecido por Dios, resiste. En el Estado tenemos autoridades
que Dios ha establecido. si bien se hacen elecciones y
a veces se dice que se hacen fraudes, al final de cuentas
no importa, los que están en posición de autoridad es porque
Dios es quien quita y pone reyes, de la forma que sea que lo queramos
ver los hombres, Dios quita y pone reyes y somos llamados a vivir
en sujeción a las autoridades. Los padres son puestos como autoridad
en el hogar, los esposos son puestos como autoridad en el
hogar y somos llamados a sumisión y no obstante en este caso sabemos que no fue el caso, pero
había una salvedad por la cual ellos pudieron haber desobedecido.
Si ellos tenían claro que Jesús era el Cristo, el Hijo de Dios,
pudieron haberse negado. Siempre hay una salvedad para
no obedecer a la autoridad establecida por Dios. Y la única que es cuando
la autoridad me está mandando abiertamente a pecar contra Dios. Si la autoridad me manda a pecar
contra Dios, si la autoridad nos manda a cerrar este lugar
y no hacer más culto, pues sencillamente no vamos a obedecer, porque la
respuesta es juzguen qué es lo que tenemos que hacer. obedecer
a los hombres o obedecer a Dios. La única ocasión en que el hijo
puede negarse con respeto a obedecer al padre es cuando el padre lo
llama abiertamente a pecar contra Dios. La única salvedad para
la esposa de desobedecer al esposo con respeto es cuando el esposo
abiertamente le esté llamando a la desobediencia a Dios. El
ciudadano es llamado a desobedecer a la autoridad civil cuando nos
están llamando a desobedecer a Dios. Dios está por encima
de cualquier autoridad y nuestra obediencia es a Dios. Sin embargo,
ellos estaban más que dispuestos a obedecer a sus superiores.
Uno no los ve que tuvieran alguna objeción o algún problema, estaban
haciendo algo que a ellos les gustaba hacer. Incluso por la
actitud que ellos tenían, evidentemente es algo que estaban disfrutando
hacer. Lo hicieron en obediencias superiores. lo hicieron en representación
de toda la raza humana. Ellos estaban representando allí,
allí estaban ellos siendo las manos del sumo sacerdote, estaban
siendo las manos de toda la multitud que gritó crucifícale, estaban
siendo las manos de Pilato que cedió su autoridad, pero estaban
siendo sus propias manos, porque ellos no estaban allí como buenos
ni modos, no nos queda de otra, tenemos que obedecer Toda la
actitud que vemos en el pasaje, de haberle puesto la corona de
espinas, de estarle burlando, todo ese contexto se ve que era
algo que al final de cuentas ellos estaban disfrutando hacer. Y no solo nos estaban representando
a nosotros. Nosotros hemos tenido tiempos
donde hemos sido rebeldes a Dios. Si pensamos en el pasaje que
yo estaba citando hace un rato, el que resiste la autoridad a
lo establecido por Dios, resiste. Está resistiendo a Dios. Y es
interesante que... Siempre me gusta pensar, y ya
lo he dicho en otras ocasiones, imagínense un bebé de 15 días
de nacido, y su mamá por alguna razón lo tiene que sacar, y hay
mucho sereno, mucho fresco, y mamá trata de protegerlo y ponerle
la gorrita en la cabeza. y el bebé qué hace, el bebé no
está feliz por la gorrita, se la quita y mamá lo vuelve a poner
y cada vez el bebé se va calentando y va mostrando que no quiere
ser gobernado, él sencillamente no quiere la gorrita en la cabeza
y está presente la rebelión y ese bebé de ese tamaño está haciendo
algo, está resistiendo al establecido por Dios. Y Dios ha puesto esa
autoridad para protegerle, pero él, con esos 15 días de nacido,
no quiere ser gobernado. Está resistiendo a lo establecido
por Dios. Gustosamente hubiera ido también
y ayudado a los soldados romanos y disfrutado de haberlo hecho.
Un teólogo dijo, imagínate esos cuadros de esos bebés rebelándose
contra los padres. Imagínate que ese bebé tuviera
la fuerza de un muchacho de 18 años. ¿Cómo terminaría? la discusión
por la gorrita. O sea, si ese bebé, así con la
madurez que tiene, pero con la fuerza de un muchacho de 18 años,
no tendría ningún problema de ejecutar a su mamá para que ya
no tuviera más la gorra en la cabeza. Es tal el aborrecimiento
de Dios. Y ahí estaban los soldados romanos
representándonos a todos. Hemos tenido tiempos en que hemos
tenido enojo con Dios porque no estamos contentos del Dios
que muestra la Escritura. yo no sé usted pero yo tuve un
tiempo en que yo decía cuando pensaba en el evangelio verdadero
que dios no es justo y tenía yo molestia y negar verbalmente al dios verdadero
es exactamente lo mismo que que si tuviéramos la oportunidad
clavaríamos también los clavos. Allí estaban los soldados romanos
representándonos a toda la raza humana. Todo el pasaje nos muestra
que lo hicieron con gusto, estaban gustosos. No estaban ahí, pues
ni modos, tenemos que obedecer a este pilato. Estaban con gusto
haciendo lo que tenían que hacer, pero Algo que va a resaltar el
pasaje es por qué es que estaban estos soldados clavando al Señor
Jesucristo. Aunque lo estaban haciendo por
algo que a ellos les gustaba. Eran sanguinarios, eran crueles,
disfrutaban de lo que estaban haciendo. Estaban actuando de
acuerdo a su naturaleza. Y ahí estaba presente la responsabilidad
humana. Nadie los estaba obligando fuera
de ellos a hacer. Ellos no se sentaron ese día
temprano y oraron y le preguntaron, Señor, guíanos, qué vamos a hacer
este día. Ellos no creían en el Dios de Israel. Sin embargo,
estaban haciendo algo. Recuerde usted que ellos lo pusieron
en la cruz y ya los judíos habían dicho, no lo vamos a apedrear.
No nos está concedido a nosotros la muerte a nadie porque Jesús
no iba a morir apedreado. Y estaban haciendo, representándonos
a todos, haciéndolo con gusto, de acuerdo a su naturaleza, pero
estaban cumpliendo sobre todas las cosas la palabra de Jesús.
Porque Jesús ya lo había dicho desde Anicodemo y posteriormente
volvió a decir que así como Moisés levantó la serpiente en el desierto,
Así era necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para
que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida
eterna. Se estaba cumpliendo la palabra de Dios, que dice
de la maldición, de que es maldito todo aquel que es colgado de
un madero. Y ahí estaba siendo muerto el Señor Jesús, correspondiéndose
con la figura de aquella serpiente de bronce que se puso en un madero
y se levantó para que pudieran mirar y mirando con fe fueran
salvos. Estaba cumpliéndose plenamente
en el Señor Jesucristo y ahí estaban los soldados romanos
representando a Pilato, representando a los judíos, representando a
todos los que gritaron crucifícale. representándonos a nosotros,
a toda la humanidad, haciéndolo con gusto y disfrutándolo, siendo
responsables porque estaban actuando de acuerdo a su rebelión propia
contra Dios, pero estaba también la soberanía de Dios. Ellos estaban
haciendo, Jesús había dicho, es necesario que el Hijo del
Hombre sea levantado y con toda su burla y con todo lo que le
decían, salve rey de los judíos, estaban haciendo la voluntad
del rey de los judíos. Ahora, después En realidad, cuando
pensamos quién crucificó a Jesús, pues aquí estamos viendo a los
ejecutores materiales, pero en realidad los autores intelectuales
fuimos toda la humanidad. Si hubiéramos estado en lugar
de Caifás, no lo hubiéramos hecho distinto, hermanos. Si hubiéramos
estado en lugar de Pilato, tampoco lo hubiéramos hecho distinto,
hubiéramos hecho exactamente lo mismo. Ahora, después de crucificar
a Jesús, hicieron algo más, dice la Biblia, el versículo mismo
23 dice, cuando los soldados se hubieron
crucificado, Jesús tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes,
una para cada soldado. Lo primero que hicieron fue que
ellos estaban ejerciendo un derecho Eso que estaban haciendo de repartirse
la ropa del Señor Jesús era ejercer un derecho. La ley romana les
concedía el derecho a ellos de repartir los despojos del ejecutado,
era un derecho contemplado en su ley, y ellos estaban ejerciendo
un derecho. No obstante que ellos estaban
ejerciendo un derecho y lo habían hecho, pues no era la primera
vez que lo, seguramente, que lo habrían hecho. Sin embargo,
aparte de ejercer su derecho, estaban mostrando una cosa, estaban
mostrando su ceguera, estaban mostrando su ignorancia. ¿Por
qué estaban mostrando su ceguera y su ignorancia? El Señor ya
le había dicho a Pilato, el que a ti me entregó tiene más pecado.
Sabemos que la Biblia dice que el que sin ley peca, sin ley
será juzgado. Y el pueblo judío había pecado
con todo el conocimiento de la ley y tenía evidentemente más
culpa. Y bueno, de acuerdo al nivel
de responsabilidad es el nivel de privilegio, también es el
nivel de responsabilidad y pues evidentemente Pilato tenía una
mayor responsabilidad, él logró ver algunas cosas, él vio algunas
cosas pero su paganismo, su idolatría de su corazón lo hizo actuar
como él actuó de acuerdo a su naturaleza. e intentando justificarse,
e intentando salvar de la culpa, lavando su mano con agua, pero
toda el agua del mundo no puede quitar culpa. La sangre de Cristo
es la única que puede quitar culpa. Ahora, estos soldados
pues estaban mostrando una total ignorancia, porque estaban frente
a ellos y con un letrero que era verdad, el rey de los judíos. Estaba frente a ellos no solo
el rey de los judíos, estaba ante ellos el soberano de los
reyes de la tierra. Estaban frente al majestuoso
templo, el templo más maravilloso, ese tercer templo que muchos
creen ilusionar que se va a hacer de manos. Es el Señor Jesucristo
que había dicho, destruida este templo y en tres días lo levantaré.
Pero no solo estaban ante el más majestuoso templo, que no
es hecho de manos humanas, sino estaban también frente al altar
Estaban frente al Cordero de Dios. Estaban frente al altar
del sacrificio. Estaban en el momento más solemne
de todas las... Este momento era un momento único
y el momento más solemne en toda la historia de la eternidad.
En toda la historia del universo. Era el momento más y más solemne
que uno se puede imaginar. Era el momento en que todas las
perfecciones de Dios estaban siendo manifiestas de la manera
más gloriosa. Ahí se estaba manifestando la
riqueza de su misericordia, se estaba manifestando su gran amor,
se estaba mostrando su fidelidad para con su pueblo, se estaba
manifestando, estaba a punto de manifestarse su ira, estaba
a punto de manifestarse su justicia. toda el despliegue de la majestuosidad
de Dios y estos ciegos ignorantes haciendo algo frívolo, jugando,
ocupados en repartirse despojos y después ponerse a jugar juegos
de azar en un momento verdaderamente sublime. Qué triste que somos
ciegos espirituales. Y damos gracias a Dios porque
hoy nosotros vemos pero clamemos a Dios que no nos permita otra
vez que las tinieblas nos cieguen. Yo digo gracias a Dios porque
podemos cantar himnos como los que cantamos. Hermanos, poder
vivir siempre pensando en qué fue lo que ocurrió en ese momento.
Ese momento fue el momento más maravilloso donde se plegó majestuosamente
todas las perfecciones de Dios. Allí era donde se estaba resolviendo
el más grande problema de la Escritura. Que Dios justo y santo
no puede perdonar pecadores como nosotros. Y es que Él no escondió
simplemente nuestros pecados. Es que en verdad tuvo una satisfacción
de su justicia. En verdad Cristo cargó sobre
Él el pecado de todos nosotros. Y lo único que pudieron hacer es
frivolidad. con frivolidad. Cuando hablé del altar del Cordero
y también estaba el sumo sacerdote. Dice la Biblia ahí que se repartieron
la ropa y cuando vieron la túnica decidieron no romperla, sino
hacer un juego de azar para ver de quién debía ser. Y esta ropa
no era una ropa costurada, sino era un tejido y no tenía costura. y fue eso en parte lo que les
motivó a ellos a no pues a no romperlo sino a rifarlo y esa
esa ropa es la característica de la ropa del sumo sacerdote
la ley mandaba que el sumo sacerdote debía tener una ropa así que
no tenía costura y estaba esa ropa de cristo hablaba de sumo
sacerdote pero ellos le despojaron y eso nos debe hacer a nosotros
pensar en lo que dice el escritor el apóstol Pablo cuando dice
porque ya conocéis la gracia de nuestro señor Jesucristo que
por amor de vosotros siendo rico se hizo pobre y aún en su pobreza
lo despojaron aún de su ropa. Pero al final damos gracias a
Dios porque no le despojaron de nada, porque él ya se había
despojado. Dice el apóstol Pablo, haya pues
en vosotros el mismo centígrico en Cristo Jesús, el cual siendo
en forma de Dios no estimó el ser igual a Dios como cosa que
aferrarse, sino que se despojó a sí mismo. se despojó a sí mismo. Él ya se había despojado voluntariamente. Le hicieron muchas cosas, pero
ni le quitaron la vida, ni le quitaron la ropa. Él se había
ya despojado. Por amor de nosotros, siendo
rico, se hizo pobre. No es que Jesús no tenía otra
opción. Él pudo haber llamado una legión de ángeles, pero entonces
no habría salvación para nosotros. él voluntariamente, él dijo,
nadie me quita la vida, yo pongo mi vida voluntariamente, Jesús
estaba allí en esa cruz y pues ellos quizás estaban vigilando
que nadie nos fuera a quitar de allá y en verdad él no se
iba a quitar de allá, porque él estaba fijo ahí por el amor
primeramente a su padre, porque él se deleitaba en hacer la voluntad
de su padre, porque la gloria de Cristo es que fuera satisfecha
la justicia divina. Y él estaba atado allí con lazos
del amor divino, del amor primeramente a su padre y del amor a su pueblo.
Ese amor con el que Dios dice a los suyos, con amor eterno
te he amado. No hacía falta que estuvieran allá, pero estaban
allí. Tuvieron el privilegio de estar
en un momento sublime. Y al final, gracias a Dios, hubo
alguno de ellos que dijo verdaderamente, este hombre era el hijo de Dios.
Muchos que habían sido ordenados para salvación, un ladrón fue
salvo allí, un centurión fue salvo en ese lugar, porque vieron
la señal, cómo se estaba cumpliendo cada una de las señales. Y pensar
siempre, hermanos, la humildad del Señor Jesucristo, en lo que
Él ha hecho por amor de nosotros, el hecho de hacerse pobre, hacerse
obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Y sobre todas las cosas
pensar, no es que Jesús pasó eso porque no tuvo otra opción.
Jesús pasó eso porque voluntariamente decidió hacerlo por amor a su
Padre y por amor a su pueblo. Con razón, el apóstol Juan escribe
con admiración y dice, mirad cuál amor nos ha dado el Padre,
que seamos llamados hijos de Dios. Ya conocéis la gracia de
nuestro Señor Jesucristo, que por amor de vosotros, siendo
rico, se hizo pobre. Y lo último que podemos mirar
en este pasaje es que actuaron de acuerdo a su naturaleza. actuaron de acuerdo a su naturaleza,
actuaron de acuerdo a sus derechos, disfrutaron lo que estaban haciendo. No se ve ni un momento, no captaron
la seriedad del momento, no captaron lo sublime de ese momento. Sin
embargo, actuando así como actuaron, estaban cumpliendo la palabra
del Padre. Noten que cuando termina el versículo
dice, sino que si no echamos suerte sobre ellas para ver de
quién será, esto fue para que se cumpliese la escritura que
dice, repartieron entre sí mis vestidos y sobre mi ropa echaron
suertes. ¿Y qué estaban haciendo? La responsabilidad
humana, la soberanía divina. Estaban cumpliendo la soberanía
divina. Se estaba mostrando allí que
el letrero que estaba encima era verdad. El rey de los judíos. y la oración hagas de tu voluntad, como en
el cielo, así también en la tierra. Estamos orando para que nuestro
corazón se alinee, no para que Dios haga nuestros caprichos,
sino para que nuestro corazón se alinee a su voluntad. Porque
entendemos que ese rey de reyes y señor de señores tiene una
voluntad que es lo mejor que le puede suceder a su pueblo.
Dice la Biblia, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de
Dios, agradable y perfecta. Por eso los súbditos del rey
de reyes no están tratando de doblarle su brazo para que el
rey haga lo que lo que ellos quieren, sino están orando para
que su corazón se alinee a la voluntad de ese rey. Y ahí estaban
estos hombres actuando de acuerdo a su naturaleza, pero todo lo
que estaba ocurriendo estaba simplemente siendo señal de que
en verdad Cristo es quien dijo ser. Cristo es quien Pilato vio
que era. Pilato vio que él era inocente
y en verdad era el único inocente que ha caminado en esta tierra.
Fuera de él vemos niños que decimos que es inocente, pero no es inocente. Nadie más que Cristo ha sido
inocente. Pilato vio que él era el rey de los judíos y puso el
letrero, y el letrero era toda la verdad. Y Cristo estaba muriendo
ahí por sostener quién él había dicho ser, el Hijo de Dios, el
rey de los judíos. Y, hermanos, el llamado es que
Dios nos haga constantemente, damos gracias a Dios, es una
bendición tener himnos que nos hacen reflexionar en lo que ocurrió
en la cruz. Que Dios nos ayude a que constantemente
meditemos en la obra de Cristo en la cruz, en la salvación tan
grande que Cristo obtuvo en ese lugar. Poder meditar el pasaje
que dice aquí para que se cumpliese la escritura está en el Salmo
que leyó mi hermano Eduardo, el versículo 18, ahí estaba profetizado. Ahí estaba profetizado que Jesús
iba a clamar, ¿por qué me has desamparado? Porque el padre
descargó su ira sobre él. Pero ahí estaba profetizado,
repartieron entre sí mis vestidos y sobre mis ropas echaron suertes. ¿Y sabe qué? Estos soldados burlándose
del rey y todo era burla para ellos. Y le decían, salve rey
de los judíos. y aunque ignorantes, aunque actuando
de acuerdo a su naturaleza, despreciando al rey de la gloria, estaban
haciendo, y Juan, inspirado por el espíritu, dice, y así lo hicieron
los soldados. No hay nada más claro que Jesús
es el rey, porque los soldados del más grande imperio de ese
tiempo no estaban obedeciendo ahí precisamente a Pilato. No
estaban, estaban actuando de acuerdo a su naturaleza, pero
estaban obedeciendo toda la voluntad del que estaba en la cruz. el
rey de reyes estaba cumpliendo la escritura y esto nos llama
a poder creer en aquel que estaba allí levantado porque dice el
señor jesucristo así como moisés levantó la serpiente en el desierto
así es necesario que el hijo del hombre sea levantado y cada
cosa que él quería que estos soldados hicieran hicieron y
fue necesario hacerse para que todo aquel que en él cree no
se pierda, más tenga vida eterna. Dice la Biblia, el que cree en
el Hijo tiene la vida. El que rehúsa creer en el Hijo
de Dios no tiene la vida, sino la ira de Dios está sobre él.
El llamado es, cree en el Señor Jesucristo, cree en el Rey de
los judíos, cree en el cumplimiento de toda la profecía del Antiguo
Testamento, cree en el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo, cree que Cristo no es alguien que a sí mismo no es
un hombre que se estaba haciendo Dios. Es Dios que se despojó
y se hizo hombre y vino a ocupar nuestro lugar en la cruz. Y clamemos
al Señor que no nos pase lo que le pasó en ni un momento, aunque
ya nos ha pasado. Hemos tenido tiempos de frivolidad.
Clamemos al Señor que no regresen tiempos de frivolidad. Hermanos,
que no nos distraigamos con tonterías. Era una tontería estar ahí repartiendo
despojos y luego estar jugando dados para repartir una ropa
cuando algo sublime estaba ocurriendo. Y si Dios nos ha dado luz, clamemos
por más luz. Clamemos al Señor que esa luz
nos siga alumbrando y sigamos viendo lo maravilloso que ocurrió
allí por amor primeramente al Padre. Y si estamos en Cristo,
por amor de ese pueblo que el Padre ha amado desde antes de
la fundación del mundo. Cree en el Señor Jesucristo y
serás salvo, dice la Escritura. Amén.

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Joshua

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