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En cuanto a mí

Joel Coyoc August, 20 2025 Video & Audio
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Joel Coyoc August, 20 2025
Salmo 17

El sermón "En cuanto a mí," predicado por Joel Coyoc, aborda el tema de la satisfacción del creyente en la misericordia de Dios a la luz del Salmo 17. El predicador contrasta la vida del salmista, que confía en el Señor, con la de los "hombres mundanos" que buscan satisfacción en las cosas temporales. Coyoc utiliza el versículo 15 del salmo, "En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia," para enfatizar la certeza y la esperanza del creyente de ver a Dios y ser transformado en su semejanza. A lo largo del sermón, se citan pasajes como Efesios 2:4-5 y Juan 6:44, que subrayan la obra de la misericordia divina y la necesidad de refugiarse en Jesucristo. La aplicación práctica de la doctrina subraya que la verdadera satisfacción y esperanza del creyente no provienen de las bendiciones terrenales, sino de la relación con Dios a través de Cristo, el cual es su justicia y redención.

Key Quotes

“La diferencia la hace la misericordia del Señor que él está seguro, lo que él está haciendo ante la ferocidad de sus enemigos es clamar al Señor, refugiándose en el Señor.”

“En cuanto a mí, he visto tus maravillosas misericordias. ¿Por qué? Porque por gracia me diste vida.”

“Estamos vestidos de su justicia. Si estamos en Cristo, estamos vestidos de su justicia.”

“La certeza de verle y estar satisfechos para siempre es el anhelo del creyente.”

What does the Bible say about mercy?

The Bible teaches that God's mercy is profound and is the foundation of our salvation, as seen in passages like Ephesians 2:4-5.

God's mercy is a central theme in Scripture, demonstrating His compassionate nature toward humanity, especially in our fallen state. In Ephesians 2:4-5, we learn that 'God, being rich in mercy, because of the great love with which He loved us, even when we were dead in our trespasses, made us alive together with Christ.' This highlights that our very salvation is a direct result of God's mercy and grace. Additionally, the psalmist expresses a personal testimony of experiencing God's wonderful mercies, emphasizing that it is by grace we have been given new life and sight to see the reality of our salvation in Christ. It is through understanding God's mercy that we find refuge and true satisfaction.

Ephesians 2:4-5, Titus 3:4-6, Psalm 17:15

How do we know we will see God's face in righteousness?

The assurance of seeing God's face in righteousness comes from our standing in Christ, as highlighted in passages like 2 Corinthians 5:21.

Our confidence in seeing God's face in righteousness is rooted in the exchange we have in Christ. In 2 Corinthians 5:21, it states, 'For our sake He made Him to be sin who knew no sin, so that in Him we might become the righteousness of God.' This underscores that through faith in Christ, we are not only justified but also given a right standing before God. The psalmist’s declaration, 'I shall see your face in righteousness,' reflects this assurance that believers will one day behold God's glory. Because of Christ's work on our behalf, His righteousness is credited to us, allowing us to stand before God without fear on the Day of Judgment.

2 Corinthians 5:21, Psalm 17:15, Hebrews 1:3

Why is it important for Christians to seek satisfaction in God?

Seeking satisfaction in God is crucial because true fulfillment comes only from Him, as illustrated in Psalm 73:25-26.

For Christians, seeking satisfaction in God is of the utmost importance as He alone can fulfill the deepest longings of the heart. Psalm 73:25-26 eloquently expresses this sentiment: 'Whom have I in heaven but you? And there is nothing on earth that I desire besides you. My flesh and my heart may fail, but God is the strength of my heart and my portion forever.' This passage reveals that earthly treasures will always lead to dissatisfaction, while true joy and fulfillment come from knowing and being in relationship with God. Moreover, in a world filled with temporary pleasures, our ultimate contentment is found in God alone, reinforcing our identity as His chosen people.

Psalm 73:25-26, John 10:10, Philippians 4:19

Sermon Transcript

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Salmo número 17 vamos a leerlo juntos dice el Salmo 17 Oye, oh Jehová, una causa justa. Está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño. De tu presencia proceda mi vindicación. Vea en tus ojos la rectitud. Tú has probado mi corazón. Me has visitado de noche. Me has puesto a prueba y nada inicuo hallaste. He resuelto que mi boca no haga transgresión. En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios, yo me he guardado de las sendas de los violentos. Sustenta mis pasos en tus caminos para que mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios. Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra, muestra tus maravillosas misericordias. Tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan contra ellos. Guárdame como la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas, de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos que buscan mi vida. Envueltos están con su grosura, con su boca hablan arrogantemente. Han cercado ahora nuestros pasos. Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra. Son como león que desea ser presa y como leoncillo que está en su escondite. Levántate, oh Jehová, sal a su encuentro, póstrales. Libra mi alma de los malos con tu espada, de los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres mundanos cuya porción la tienen en esta vida y cuyo vientre está lleno de tu tesoro. Sacian a sus hijos y aún sobra para sus pequeñuelos. En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia, estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. Amén. Bueno, llevamos varios miércoles estudiando el Salmo diecisiete, y hoy vamos a meditar el último versículo que dice, en cuanto a mí, veré tu rostro en justicia, estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia. Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. Y nuestro tema es en cuanto a mí, en cuanto a mí. Esa primera frase con la que empieza el versículo es una frase que nos hace entender que el salmista está haciendo un contraste. está contrastando con respecto a su persona y está mostrándonos la diferencia que hay entre Él y los hombres mundanos que menciona en el versículo 14. dice en el versículo catorce de los hombres mundanos cuya porción la tienen en esta vida cuyo vientre está lleno de tu tesoro sacian a sus hijos y aún sobra para sus pequeñuelos y él va a hacer el contraste con la frase en cuanto a mí y él nos está mostrando en todo el salmo el salmista no muestra en ningún momento alguna queja o alguna actitud de de como la que hay en el Salmo 73. En el Salmo 73 el salmista sí muestra cómo él tuvo una lucha porque él se fijaba y miraba a aquellos que son esos hombres mundanos que tienen bienes en abundancia que son incluso pues el tesoro de Dios mismo que se les da en abundancia. Y él, el salmista, nos está mostrando aquí el gran contraste. Él está mostrando que, por la misericordia del Señor, él está satisfecho. En contraste con los enemigos, él está mirando a esos enemigos que, pues, tienen aparentemente de todo, tienen para satisfacer cada una de sus necesidades y tienen asegurado también para su descendencia. Sin embargo, El salmista por la misericordia de Dios puede mirar que las cosas que se ven, las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. El salmista está contento y hay una diferencia, la diferencia la hace la misericordia del Señor que él está seguro, lo que él está haciendo ante la ferocidad de sus enemigos es clamar al Señor, refugiándose en el Señor, él tiene su seguridad y su confianza en el Señor, él por la gracia de Dios se le han abierto sus ojos y él tiene ojos bien abiertos para mirar que estar como enemigo pues es una necedad. Dios lo ha conquistado y de ser enemigo Dios lo ha pasado a ser amigo. El Señor lo ha reconciliado consigo mismo por la obra del Señor Jesucristo y él tiene su, él puede ver algo muy distinto y lo que él puede mirar, él puede mirar hasta con un poco de compasión a sus enemigos. Porque mira a sus enemigos como los niños que lo único que han mirado en esta vida es jugar con pastelitos de lodo. Él tiene cierta compasión por ellos, porque él se le ha vuelto a dar vida. Él se ha visto que es una lucha sin sentido, el luchar contra Dios. nosotros pensamos en el pueblo del Señor podemos pensar en David que es el salmo es de David podemos pensar en Esteban que está rodeado de enemigos ahí está parado un joven que más adelante la Biblia dice que respiraba amenazas y está ese joven ahí parado y Esteban no está asustado Esteban sí está Lejos de estar asustado, él está con un deseo en su corazón de comunicar la verdad que le ha sido revelada. Esteban, en lugar de en hechos dice defensa, pero en realidad lo que Esteban hace no es precisamente defenderse, lo que Esteban hace es proclamar el Evangelio del Señor Jesucristo. Esteban sabe dónde está el gozo y él quiere que otros puedan tener gozo en el Señor, están sus enemigos ahí como leones rugiendo y él está proclamando el Evangelio porque él tiene la bendición de la misericordia de Dios, él sabe que hay algo que es de mucho más valor, él se ha dado cuenta que su gozo está no en los tesoros del Señor, sino él por la gracia de Dios ha podido mirar que el Señor es el tesoro, el Señor es la fuente de todo lo que el alma puede anhelar, el Señor es es su gozo, es su paz, es su justificación, es su santificación, es su redención. No hay deleite fuera del Señor y él, el salmista, está así como Esteban. Y al final, al final hay un gran contraste. Y lo primero que nos muestra el versículo, hay un lugar donde tenemos que conectar este versículo. Y es con el versículo siete. El versículo siete dice, muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra. Esteban. se ha refugiado a la diestra del señor, David lo ha hecho, y podemos decir que lo primero que nos está compartiendo el salmista acá es, en cuanto a mí, a mí, he visto tus maravillosas misericordias. En cuanto a mí, he visto tus maravillosas misericordias. ¿Por qué? Porque por gracia me diste vida. Antes estaba muerto y estaba igual, enemigo de Dios, enojo contra Dios, rebelde contra Dios, pero por gracia me diste la vida. En Efesios capítulo dos versículo cuatro al cinco dice, pero Dios que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. Y dice, en el versículo, por gracia, soy salvos. Estaba muerto, estaba enemistado con Dios, pero en cuanto a mí y esos otros que siguen igual, la diferencia es que yo he visto tus maravillosas misericordias. Por gracia me diste la vida, por gracia me diste ojos para mirar la realidad y para mirar al Señor Jesucristo. Tito capítulo tres versículo cuatro al seis el apóstol Pablo sigue enfatizando y dice pero cuando se manifestó la bondad de Dios es solamente por la bondad de Dios manifestada cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor para con los hombres nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiésemos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador. Nos dio la vida, estábamos muertos, nos dio ojos para ver, y además nos atrajo a su diestra dice en Juan seis cuarenta y cuatro el Señor Jesucristo le estaba explicándola hace quince días que el Señor muestra dice muestra tus maravillosas misericordias tú que salvas a los que se refugian a tu diestra y refugiarse a la diestra del Señor es refugiarse en el Señor Jesucristo porque él está a su diestra Así que el Señor nos atrajo al lugar de refugio, a su diestra. Y dice Juan 6, 44, el Señor Jesús dice, Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere, y yo le resucitaré en el día postrero. Y por gracia de Dios, hemos sido atraídos a la diestra del Padre. Estamos refugiados en Cristo. Y como estamos recuperados en Cristo, pues mi juicio cayó sobre Él, sobre el Señor Jesucristo. Isaías cincuenta y tres cuatro al seis dice ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores y nosotros le tuvimos por azotado por herido de Dios y abatido mas el herido fue por nuestras rebeliones molido por nuestros pecados el castigo de nuestra paz fue sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados todos nosotros nos descarriamos como ovejas cada cual se apartó por su camino Masquehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Él recibió el juicio. Recuerde que él, la diestra del Señor, es nuestro arca de salvación. El juicio cayó sobre el arca y los que estaban dentro del arca no fueron tocados por el juicio. Pero no solamente él recibió el juicio que me correspondía, sino él me vistió de su justicia. Su justicia es mía por la fe, pero la fe también es su dom. Isaías 53, 11 dice, verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho. por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos y llevará las iniquidades de ellos. Y el apóstol Pablo en segunda de Corintios cinco veintiuno dice al que no conoció pecado por nosotros lo hizo pecado para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Hermanos estamos vestidos de su justicia. Si estamos en Cristo, estamos vestidos de su justicia. En cuanto a mí, he visto su maravillosa misericordia. Todo eso es misericordia. Debería recibir juicio y él me trajo al lugar de refugio. No había justicia que pudiera yo presentar, pero él me ha vestido de su justicia. La justicia perfecta del Señor Jesucristo, esa justicia que es mayor que la de los escribas y fariseos, nos pertenece por la fe. Dice el apóstol Pablo, justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Lo siguiente que nos va a comunicar aquí el salmista es En cuanto a mí, no solo he visto sus maravillosas misericordias, sino en cuanto a mí, tengo una certeza. En cuanto a mí, tengo una certeza. Y esa certeza es, veré tu rostro en justicia. qué bendición del creyente de tener la certeza de ver el rostro del Señor y en justicia, porque no puede ser de otra manera. Si te paras delante de su rostro en injusticia, pues el Señor es fuego consumidor. El Señor no tendrá por inocente al culpable. Qué gran bendición de los elegidos de Dios. Qué gran bendición poder vivir en este tiempo en este tiempo que nos toca vivir, cuando el cordero que quita el pecado del mundo, cuando Cristo que es nuestra Pascua ya ha sido sacrificado, cuando ya se ha hecho expiación por nuestros pecados, cuando la única sangre que puede quitar pecados ya ha sido derramada y es la sangre del Señor Jesucristo. En el tiempo pasado hubo un hombre que hizo una petición muy atrevida Dios y ese hombre fue Moisés que en Éxodo treinta y tres veintiuno en el versículo veinte le dijo a Dios que le mostrara su gloria Y lo que él estaba pidiendo al Señor es que le mostrara su misma esencia. Él tuvo atisbos de su gloria. Él había hablado con el Señor cara a cara, pero en verdad esa gloria estaba velada. Pero Moisés no estaba satisfecho y quería más. Y le dice al Señor, muéstrame tu rostro, muéstrame tu gloria. Y en el versículo 21 de Éxodo 33, el Señor le respondió y le dijo, dijo más no podrás ver mi rostro porque no me verá hombre y vivirá no me verá hombre y vivirá pero qué bendición la nuestra qué bendición la nuestra que en Juan capítulo uno versículo catorce al dieciocho dice aquel verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros y vimos su gloria gloria como del unigénito del padre lleno de gracia y de verdad Juan dio testimonio de él diciendo, y clamó diciendo, este es de quien yo decía, el que viene después de mí, es antes de mí porque era primero que yo, porque de su plenitud tomamos todos y gracia sobre gracia, pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo, a Dios nadie le vio jamás, el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer. Y hermanos, qué bendición, Moisés representa la ley y no podía ver el rostro, pero Cristo, la gracia y la verdad. Y a Dios nadie le vio jamás. El unigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer. En Juan 14, versículos 8 al 11, Felipe le dice al Señor, le dice, Señor muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le dijo, tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe. El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo pues dices tú, muéstranos al Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre y el Padre en mí. De otra manera, creedme por las mismas obras. Y hermanos, ¿qué bendición es que porque Cristo vino? Y porque Él ha dado a conocer al Padre, podemos tener la certeza, esa certeza que que el salmista dice veré tu rostro en justicia en hebreos uno uno al tres dice Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras dice en otro tiempo a los padres por los profetas en esos postreros días nos ha hablado por el hijo a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo el cual dice siendo el resplandor de su gloria y es lo que Moisés quería ver siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su substancia, quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la majestad en las alturas. Y como hay una conexión en este pasaje entre ver su rostro en justicia. Cristo, el que es la imagen del Dios invisible, la imagen misma de su substancia, él ha hecho propiciación por la cual el creyente puede tener la certeza de que un día veré a Dios en justicia. Y en primera de Corintios, capítulo trece, versículo doce, el apóstol Pablo dice que ahora vemos por espejo. Ahora vemos por espejo oscuramente. Tenemos que recordar que en el tiempo del apóstol Pablo los espejos no eran como los espejos que nosotros tenemos, eran espejos de metal pulido y pues no tenían una imagen como la que usted tiene si va ahorita al baño y se mira en el espejo. Y lo que Pablo nos está diciendo es que ahora nosotros vemos así como a través de un espejo, nosotros vemos cuando se proclama al Señor Jesucristo, estamos viendo, no vemos con esa nitidez de un espejo moderno, pero estamos viendo Cuando vamos a la escritura, vemos como a través de un espejo, dice, oscuramente, mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido. Y el apóstol Pablo aquí está hablando de la misma esperanza, de la misma certeza que tenía el salmista. Y es, es la certeza de ver el rostro. Ahora le vemos, le vemos oscuramente como a través de un espejo. pero la esperanza, la certeza de verle un día y verle en justicia. Ahora, ese anhelo, esa certeza es el anhelo de aquellos que ya tienen esa certeza. Hay algo interesante en el Salmo 27, versículo 4, dice el salmista, dice, una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré. Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré. ¿Y qué es esa cosa? Dice, que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida. ¿Para qué? Dice, para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su templo. Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré. que esté yo en la casa de Jehová. Hermanos, por la gracia de Dios podemos estar no en un lugar precisamente físico, pero por la gracia de Dios podemos estar ahora, por la obra del Señor Jesucristo que ha abierto el camino al lugar santísimo. Podemos estar todas las veces posibles y acercarnos al trono de la gracia y poder contemplar la hermosura. El creyente cuando piensa en hermosura claro que el creyente conoce de cosas bellas porque hay cosas bellas pero cuando el creyente piensa en hermosura viene a su mente la hermosura en la haya en Dios en el Señor Jesucristo y es el anhelo de aquel que tiene esa certeza. El salmista tenía la certeza de ver el rostro del Señor en justicia. Y entre tanto, él quería buscar cada ocasión. Y hermanos, nosotros vivimos con mayor bendición que la de David. Ellos entendían en parte, nosotros también entendemos en parte. Sin embargo, nosotros tenemos mucha más revelación que la que ellos tenían. Hermano, que sea la demanda, el ruego de nuestro corazón, que el Señor nos conceda estar siempre en su presencia. El tener todas las oportunidades y aprovecharlas como iglesia, pero también las oportunidades individuales de poder ir a la Escritura y pedir al Señor en la Escritura, muéstrame al Señor Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás, el ingenito hijo que está en el seno del padre, él le ha dado a conocer. Ir a la escritura y pedirle al Señor que abra nuestros ojos para que podamos mirar las maravillas de su ley. Y la maravilla de su ley es el Señor Jesucristo. Que podamos ir a la escritura y en lugar de simplemente ver mandatos, podamos ver a Cristo, podamos ver al Señor Jesucristo, que podamos ver la hermosura del Señor Jesucristo y que se refleje ese anhelo en nuestro corazón porque tenemos la certeza, la certeza de que un día veremos su rostro en justicia porque él nos ha vestido de su justicia, porque él nos ha mostrado sus maravillosas misericordias, porque él nos trajo a su diestra y él salva a los que se refugian a su diestra. En tercer lugar, dice, el salmista dice, en cuanto a mí, tengo una esperanza, en cuanto a mí tengo una esperanza, y esa esperanza es, estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza, estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. En el Salmo 73, versículo 24 al 26, dice, me has guiado según tu consejo y después me recibirás en gloria y está hablando de la misma esperanza, la esperanza de ver su gloria, dice, ¿a quién tengo yo en los cielos sino a ti? ¿a dónde está su satisfacción? Los mundanos tienen su satisfacción en los tesoros temporales, pero el amado del Señor, el elegido del Señor, la oveja de Cristo, haya todo el bien y toda la satisfacción en un solo lugar, y es a quien tengo yo en los cielos, sino a ti, dice, y fuera de ti, nada deseo en la tierra, mi carne y mi corazón desfallecen, más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. Hermanos, Es bueno tener buena salud, pero qué triste es tener una excelente salud y no tener como porción al Señor. Es bueno tener una vida larga, pero no importa cuán larga sea, qué lamentable es que tu única porción sea una vida de 100 años. y de 100 años de buena salud. Es bueno tener una buena casa y qué bueno que tengas buena salud en una buena casa por 100 años. Pero qué lamentable es que esa sea tu única porción. Es bueno dejar herencia a tus hijos y qué bueno que tengas buena salud, buena casa y que tengas una buena herencia para tus hijos. pero qué lamentable es que tu única porción sea en esta vida como dice de los mundanos porque las cosas esos tesoros son tesoros del Señor pero qué bendición es que que tu porción sea el Dios de la gloria. ¡Qué bendiciones que tu esperanza y tu satisfacción esté en el Señor! Y hermano, no hay nada bueno que pueda satisfacer el corazón al final. Siempre habrá insatisfacción, siempre habrá frustración, porque nada puede satisfacer el corazón. Dios nos creó para él y el único lugar donde el corazón puede estar satisfecho es en el Señor. Y hermanos, qué bendición que tenemos y qué necesidad de clamar al Señor para que nos haga no distraernos sino mantenernos, engozarnos en aquel que es el gozo. en gozarnos no en los dones sino en el dador de los dones, en gozarnos en nada que no sea el mismo Señor. Recuerde que los discípulos vinieron emocionados y contentos celebrando porque los demonios se les sujetaba y el Señor Jesús les dijo ustedes se contentan con poco, o sea no estén contentos de eso. contentense de que sus nombres están escritos en el libro de la vida, contentense, gloríense en Cristo, en la obra de Cristo, en la misericordia de Cristo, que ahí sea nuestro bien, que nada por bueno que sea nos distraiga. Hermanos, hay tantas cosas anhelables, pero si eso es todo lo que vamos a tener que lamentable. Primera de Juan capítulo tres, versículo dos al tres, Nos muestra cómo lo que anhelaba David, lo que experimentó Esteban, lo que anhelaba Pablo, anhelaba también el apóstol Juan, y había una expectativa. David dice, en cuanto a mí, tengo una esperanza, estaré satisfecho cuando despierta tu semejanza, y Juan lo dice así, amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él se purifica a sí mismo, así como Él es puro. Amados, ahora somos hijos de Dios. Amados, hemos visto sus maravillosas misericordias. Amados, nos hemos refugiado a su diestra y Él nos ha salvado. Tenemos la certeza de ver su rostro en justicia porque nos ha vestido de su justicia, pero nuestra esperanza es ver al Señor Jesucristo para ser transformados como él es, cuando le veamos cara a cara y seamos como él es. Hermano, es grandioso pensar que Cristo no vino simplemente a recuperar lo que perdimos en Adán, sino a llevarnos más allá de lo que perdió Adán. Adán podía pecar o no pecar. Caídos en Adán, solamente podemos pecar. Es lo único que podemos hacer. Aunque algunas personas se impresionen y piensen que somos buenas personas, Dios dice que no es así. Pero en Cristo no vamos a ir a lo que perdió Adán, que podía pecar o no pecar, sino a no poder pecar nunca más. porque vamos a ser como Él es y Él es como es Él, Él es santo, Él es puro, Él es inocente, Él es aquel que nunca se halló engaño en su boca, que cuando le maldecían no respondía con maldición, Él es santo, santo, santo, hermanos el anhelo del creyente es ver al Señor Jesucristo ahora le vemos oscuramente como a través de un espejo y somos transformados en la medida que le vamos mirando pero no vamos a llegar a ese grado de perfección hasta que le veamos cara a cara y qué bendición que el salmista Esteban pueden estar tranquilos porque ellos claman al Señor y el Señor algunas veces los salva de la muerte pero algunas veces los salva a través de la muerte. Esteban murió apedreado, pero él estaba viendo la gloria de Dios. Si usted lee allí en su casa, lea en Hechos la narración y como él estaba mostrando el carácter del Señor Jesucristo y diciendo Señor, no les tomes en cuenta este pecado similar a lo que el Señor Jesús dijo en la cruz y él veía en su rostro como el de un ángel y él estaba diciendo que veía ya la gloria del Señor y hermanos, él estaba satisfecho en el Señor Jesucristo. la satisfacción en Cristo, el anhelo de llegar a mirar al Señor Jesucristo y ser como él es. El bien que dice Romanos 8, 28 al 29, hermanos, hay que insistir, el bien no es lo que usted quiera poner. Hay gente que dice, y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Y algunas veces, hermanos bien intencionados, si algún hermano perdió el trabajo, le dicen, seguro Dios te va a dar uno mejor. puede ser, pero ese no es el bien. El bien no es que pierdas un trabajo para que te den uno mejor. El bien está al final cuando dice, dice, y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien. Esto es a los que conforme a su propósito son llamados, porque a los que antes conoció también los predestinó y ahí está el bien, para que sean hechos conforme a la imagen de su hijo. El bien, el mayor bien que se le puede hacer a un hijo de Dios, a un escogido del Señor es que vea a Cristo y sea hecho conforme a la imagen del Señor Jesucristo. Y hermanos, qué bendición es que Dios nos salva a veces de la muerte cuando clamamos. Pero Dios siempre va a salvar a los que se refugian a su diestra. Algunas veces lo va a salvar de la muerte temporal. Mientras no hayamos terminado lo que Dios se ha propuesto a través de nosotros, seremos inmortales. Pero cuando se haya cumplido lo que el Señor ha planeado hacer a través de nosotros en ese momento, él no nos va a salvar de la muerte física, pero nos va a salvar a través de la muerte física. Por eso el apóstol Pablo puede regocijarse y decir para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Por eso el apóstol Pablo dice estar aquí es bueno por causa de los hermanos, pero estar con Cristo es muchísimo mejor. Por eso el apóstol Pablo que podía decir también con el salmista David que en cuanto a él, he visto tus maravillosas misericordias, y de hecho el apóstol Pablo lo dice, en Efesios capítulo 2 dice, pero Dios, y también hace un contraste, pero Dios que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, nos dio vida juntamente con Cristo, y el apóstol Pablo nos dice exactamente las mismas cosas que David, y que Juan, y que Pedro, y que todos los redimidos, porque es Es la obra del Señor en cada corazón redimido. En contraste, nosotros podemos mirar un pasaje en Apocalipsis 6, 15 al 17 que dice, y ahí está hablando de los hijos de desobediencia, de aquellos enemigos furiosos que quieren destruir nuestra vida, de aquel aquellos enemigos del Señor entre los cuales nosotros anduvimos en otro tiempo. Y dice Apocalipsis 6, 15 hasta el 17. Dice, y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, esos que tenían de los tesoros del Señor y les daba, que tenían su mejor vida aquí. Dice, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes. Y decían a los montes y a las peñas, caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono y de la ira del cordero. Porque el gran día de su ira ha llegado, ¿y quién podrá sostenerse en pie? Hermano, qué bendición que hay un contraste. En cuanto a mí, me has mostrado tus maravillosas misericordias. En cuanto a mí, me has atraído hacia tu diestra. Tu juicio ha caído sobre el Señor Jesucristo que está a la diestra de Dios. Nos hemos refugiado allí y Él nos ha salvado. Y nosotros no estamos pensando escondernos y decirle a las peñas que nos cubran. Nosotros estamos con Juan diciendo ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste seremos semejantes a Él. ¿Por qué? le veremos tal como él es y es nuestro anhelo y hermano que sea el anhelo de nuestra vida ese era el anhelo del apóstol Pablo en el pasaje que leímos al iniciar el culto todo lo que para mí era ganancia ahora es basura yo solo quiero una cosa y esa cosa que quiero es conocer no de Cristo, sino conocer a Cristo y ser hallado en él no teniendo mi propia justicia. Y hermano, entre más conoces a Cristo, menos ganas vas a tener de ser hallado en tu propia justicia. Porque entre más conozcas a Cristo, te vas a dar cuenta que tu propia justicia es inmundicia. Entre más conozcas a Cristo, vas a mirar que justicia y única justicia es la del Señor Jesucristo. ¿Qué bendición? Es nuestra certeza, es nuestra esperanza, nuestra certeza de ver su rostro en justicia, nuestra esperanza de verle y estar satisfechos para siempre. Y hay un himno que dice, hay un lugar donde el alma, donde su gloria satisface el corazón. y ese lugar es la ciudad de Dios y es lo que el creyente anhela, anhela ese tiempo en tanto que los que no son creyentes no anhelan la venida del Señor, ellos están anhelando seguir gozando los tesoros temporales pero son temporales, y ningún tesoro temporal se podrá llevar, pero qué bendición que puedas disfrutar los tesoros temporales que Dios te quiera dar, pero saber que tu gozo está no en los regalos que Él te dio, sino Él siendo nuestro mismo tesoro. Y quiera el Señor que cada uno de los que estamos aquí estemos con ese anhelo de verle, en lugar de estar pensando que tengamos que escondernos porque no seamos hallados en justicia. Y el pasaje de Apocalipsis nos hace pensar en el Salmo 2, versículo 12, que es el Salmo de coronación, que es el Salmo mesiánico, el Salmo que describe la actitud de los enemigos durante toda la historia. pensando cosas vanas y levantándose contra el Señor y contra su ungido. Pero el versículo 12 termina, es el versículo final del Salmo 2 y dice, honrad al hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino. Honrad al hijo. Y hermano, honrar al hijo es venir a él con las manos vacías. Honrar al hijo es confiar únicamente en él. Honrar al hijo es valorar su sacrificio como el único que va a ser recibido por el padre. Honrar al hijo es buscar su justicia, ser vestido de su justicia. Honrar al hijo es venir buscando la limpieza que puede dar la sangre del Señor Jesucristo y nada más que la sangre del Señor Jesucristo. nada más nos puede limpiar del pecado, nadie más nos puede justificar, nadie más nos puede salvar sino sólo el Señor Jesucristo. Honrar al Hijo es no querer meter nada que venga de mí sino confiar únicamente en lo que el Señor Jesucristo ha hecho para salvarme. Si yo vengo de otra manera, honrar al Hijo es Proclamar que Él es el Señor, honrar al Hijo es proclamar que Él es Dios de la misma substancia que el Padre, honrar al Hijo es reconocer que Él es Creador de todas las cosas, que porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas, de lo contrario Él se enojará y dice honrad al Hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino. pues inflama de pronto su ira. Pero qué bendición la última frase, bienaventurados todos los que en él confían. Eres bienaventurado. ¿Estás honrando a Cristo, confiando en Él? Porque Él es el más digno de confianza, porque Él es fiel y verdadero, porque Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, porque Él es el que tiene la justicia mayor que la de los escribas y fariseos. Quiera el señor que podamos deleitarnos en honrar al hijo y con el salmista estar un buen versículo para para memorizar ese versículo. En cuanto a mí vamos vamos a leerlo el versículo quince. y que podamos memorizarlo y por la gracia de Dios sea una realidad en nuestra vida. Que podamos decir, en cuanto a mí, veré tu rostro en justicia. 1715, en cuanto a mí, veré tu rostro en justicia. Hermano, que nadie se engañe en justicia porque estoy en Cristo. porque me has mostrado tus ricas misericordias. De lo contrario, cuidado, porque no es justicia. Si no es la de Cristo, no es justicia. En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia, estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. Vamos a orar.

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Joshua

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