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El mandato de la predicación piadosa

2 Timothy 4:1-8
Joel Coyoc June, 22 2025 Video & Audio
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Joel Coyoc June, 22 2025
Estudio de 2 Timoteo

La predicación piadosa es el tema central del sermón de Joel Coyoc, quien analiza el mandato que el apóstol Pablo le da a Timoteo en 2 Timoteo 4:1-8. Coyoc sostiene que el poder de la predicación no reside en el orador, sino en la Palabra de Dios, la cual es esencial y debe predicarse en su totalidad, desde Génesis hasta Apocalipsis. Las Escrituras son fundamentales para el ministerio de la predicación, ya que son útiles para enseñar, redargüir y corregir, y ante el inminente surgimiento de falsos maestros, los predicadores están llamados a mantener la sana doctrina. La importancia de este mandato es doble: se dirige a los predicadores para que cumplan su ministerio y también anima a la iglesia a desear el conocimiento verdadero de Dios a través de Jesús Cristo. En última instancia, este llamado a la predicación no solo es un deber, sino un privilegio, ya que está atado a la promesa de la recompensa celestial para aquellos que aman la venida del Señor.

Key Quotes

“El poder no está en los hombres, el poder no está en los siervos del Señor, el poder está en la palabra de Dios.”

“Predicar la palabra significa que tenemos la responsabilidad de predicar desde Génesis 1.1 hasta el último versículo de Apocalipsis.”

“La sana doctrina es aquella que nos predica lo que Dios dice acerca del hombre.”

“El mandato a la predicación piadosa es a tiempo y fuera de tiempo, o sea, en todo tiempo.”

What does the Bible say about preaching the word?

The Bible emphasizes the importance of preaching the word of God as a solemn mandate given to believers.

In 2 Timothy 4:1-8, the Apostle Paul exhorts Timothy to preach the word of God. This command underscores the seriousness of proclaiming Scripture, as it is the means by which God reveals Himself to humanity. Paul reminds Timothy that the power to transform lives lies not in the speaker but in the Word itself, which is divinely inspired. Preaching should encompass everything from Genesis to Revelation, ensuring that the full counsel of God is communicated. The ultimate goal of preaching is to glorify God and to impart wisdom that leads to salvation through faith in Christ Jesus.

2 Timothy 4:1-2, 2 Timothy 3:16-17

How do we know the doctrine of total depravity is true?

Total depravity is affirmed by Scripture, illustrating the fallen state of humanity apart from God's grace.

Total depravity refers to the doctrine that every aspect of humanity is affected by sin, rendering individuals unable to seek God without divine intervention. This concept is grounded in Scriptural teachings, such as Romans 3:10-12, which states that none is righteous, no, not one; all have turned aside. The understanding of our innate sinfulness emphasizes the necessity of grace for salvation. The reality of total depravity prompts believers to recognize their complete dependence on Christ for redemption, as salvation is solely an act of God's sovereign grace, not dependent on human merit.

Romans 3:10-12, Ephesians 2:1-3

Why is the preaching of the Gospel important for Christians?

Preaching the Gospel is vital as it reveals God's truth and leads individuals to salvation.

The preaching of the Gospel is crucial for Christians because it is through the proclamation of God's Word that individuals come to know Christ and the salvation He offers. Romans 10:14-15 highlights the necessity of preaching, asking how they can believe in the one of whom they have not heard. The Gospel addresses the deepest needs of humanity, revealing the character of God, the reality of sin, and the grace available through faith in Christ. It compels believers to share this message, fulfilling the Great Commission to make disciples, as they trust in the power of God’s Word to work in the hearts of listeners.

Romans 10:14-15, Matthew 28:19-20

Sermon Transcript

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hermanos vamos a abrir nuestras
biblias en segunda de timoteo capítulo cuatro dice la palabra de dios te encarezco
delante de dios y del señor jesucristo que juzgará a los vivos y a los
muertos en su manifestación y en su reino que prediques la palabra,
que instes a tiempo y fuera de tiempo, redargúye, reprende,
exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no
sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír,
se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,
y apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas,
Pero tú se sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de
evangelista, cumple tu ministerio. Porque yo ya estoy para ser sacrificado
y el tiempo de mi partida está cercano, he peleado la buena
batalla. He acabado la carrera, he guardado
la fe. Por lo demás, me está guardada
la corona de justicia, la cual me dará el Señor Juez justo en
aquel día, y no sólo a mí, sino también a todos los que aman
su venida. Procura venir pronto a verme,
porque Demas me ha desamparado amando este mundo, y se ha ido
a Tesalónica. Crescente fue a Galacia y Tito
a Dalmacia. Sólo Lucas está conmigo. Toma
Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio.
A ti Tíquico lo envía a Éfeso. Trae cuando vengas el capote
que dejé en Troas, en casa de Carpo, y los libros, mayormente
los pergaminos. Alejandro el calderero me ha
causado muchos males. El Señor le pague conforme a
sus hechos. Guárdate tú también de él, pues
en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras. En mi primera
defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon.
No les he tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado,
y me dio fuerza para que por mí fuese cumplida la predicación,
y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del
león. y el Señor me librará de toda
obra mala y me preservará para su reino celestial. A él sea
gloria por los siglos de los siglos. Amén. Saluda a Prisca
y a Aquila y a la casa de Onesíforo. Erasto se quedó en Corinto y
a Trófimo dejé en Mileto enfermo. Procura venir antes del invierno. Ébulo te saluda y Pudente, Lino,
Claudia y todos los hermanos. el Señor Jesucristo esté con
tu espíritu, la gracia sea con vosotros, amén. Vamos a a meditar los versículos
del uno hasta el versículo ocho y estamos meditando acerca de
la predicación piadosa, ya vimos cuál es el motivo, el motivo
es porque hay tiempos peligrosos y los tiempos son peligrosos
por En la mañana estuvimos mirando
que el medio para la predicación piadosa es la escritura y es
necesario siempre hacer énfasis en la importancia de la escritura.
hermanos, recordar cuando leímos el versículo dieciséis, diecisiete,
dice, toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar,
para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, a
fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado
para toda buena obra. Y el final del que desde la bueno todo el versículo
dice que desde la niñez ha salido las sagradas escrituras las cuales
te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en
Cristo Jesús. Hermanos, una de las cosas que
es necesario es el poder no está en los hombres, el poder no está
en los siervos del Señor, el poder está en la palabra de Dios,
ella es poderosa para dar vida para que los hombres de Dios
sean perfectos, enteramente preparados para toda buena obra, también
es el poder de la palabra de Dios. Nuestros ojos tienen que
estar puestos en la palabra de Dios. Los hombres de Dios son
simplemente eso, hombres de Dios. Recuerde que el apóstol Pablo
dice, tenemos este tesoro en vasos de barro para que la excelencia
del poder sea de Dios y no de nosotros. El poder está en la
palabra del Señor. Y vamos a meditar ahora acerca
del el mandato de la predicación piadosa. El mandato de la predicación
piadosa es un mandato de mucha solemnidad. El apóstol Pablo
está diciéndole a Timoteo, te encarezco delante de Dios y del
Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en
su manifestación y en su reino. Y viene el mandato. Un mandato
que es, como ya sabemos los que estamos en Cristo, que la vida
es delante de Dios. Los creyentes tienen toda la
claridad que lo que importa es pues no es la mirada de los hombres,
toda nuestra vida ocurre delante de Dios y es delante de ese Dios
que es el Dios todopoderoso, es delante del Señor Jesucristo
que es es Dios que tomó forma humana, es Dios que se hizo como
nosotros, es Dios en el cual el padre tiene complacencia,
es Dios aquel a que se le encargó todo juicio, es Dios que vino
una vez como un cordero que va a retornar como el león de la
tribu de Judá, y delante de él viene el mandato, que prediques
la palabra, que prediques la palabra. Y hermanos, predicar
La palabra significa que tenemos la responsabilidad de predicar
desde Génesis 1.1. En Hechos capítulo 20, el apóstol
Pablo le dijo a los hermanos de Éfeso que no había rehuido
anunciarles todo el consejo de Dios y es predicar desde Génesis
1.1 hasta el último versículo de Apocalipsis porque toda la
escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñar. y qué
importante que es el que podamos predicar la palabra, el que podamos
orar al Señor para que ayude a los hombres que Él llama a
la predicación de la palabra a predicar la palabra, justamente
la palabra, porque predicar la palabra no es simplemente pues
leer un versículo y después pues hablar de muchas cosas que pueden
ser correctas, pero no necesariamente estemos predicando la palabra,
que viene justamente de trazar bien la palabra de verdad, de
clamar al Señor para que Él nos guíe hacia el sentido que el
Señor, lo que el Señor quería comunicar cuando nos dio la palabra,
porque recuerde que los versículos se pueden usar fuera del contexto. Y recuerde que Satanás también
tiene su Biblia y usa versículos, pero no predica la Palabra. Él
trae la Palabra de Dios con ideas que él trae y lo que él quiere
es, pues, probar sus ideas con la Palabra. Pero el llamado es
a predicar la Palabra. El llamado es a predicar la palabra,
y eso significa venir a la escritura, clamando al Señor para que el
Espíritu Santo nos guíe a la verdad que Él ha querido revelar,
porque la escritura no tiene múltiples significados, como
mucha gente piensa. Lo que pasa es que pues cada
quien le encuentra un significado. Hermano, la Escritura tiene múltiples
aplicaciones, pero tiene un significado, y que el Señor nos guarde de
tener, de venir con ideas preconcebidas o con prejuicios, y que vengamos
y dejemos hablar a la Escritura y escuchar y proclamar lo que
la Escritura, lo que la Escritura dice realmente. Recuerde que
predicar la palabra es ubicar cada versículo en el contexto,
predicar la palabra es predicar recordando que el propósito de
Dios al darnos la palabra es dar toda gloria a Dios y predicar
la palabra recordando que Los versículos no todos son sencillos
de entender, hay algunos que son difíciles de entender, pero
recordar que la Escritura nos explica siempre la Escritura. Estamos estudiando los miércoles
los Salmos y estamos predicando el Salmo 16. Y es interesante
que en Hechos el apóstol Pedro predica y cita el Salmo dieciséis. Hay muchas cosas que nosotros
podemos tener claras porque la Escritura explica la Escritura. Recuerde que la Escritura, predicar
la Escritura, predicar la Palabra es recordar que ninguna profecía
de la escritura es de interpretación privada. O sea, no es que yo
ya tengo una nueva interpretación para este versículo. Si usted está leyendo la escritura
y llega a una interpretación que nadie ha tenido, no se sienta
contento, ni se vaya a atrever a pararse a predicar. Si en 21
siglos que el Espíritu Santo ha estado
guiando a su pueblo, a sus siervos, no ha mostrado a nadie lo que
usted encontró, pues, es preciso clamar al Señor para que le dé
luz, porque lo más probable es que si usted tiene una nueva
interpretación, pues, no sea una correcta y recta interpretación
de la palabra. Que prediques la palabra. Y hermanos,
el llamado es a predicar la palabra, no es a predicar nuestras ideas. no es a predicar nuestra filosofía,
nuestra manera de pensar, sino predicar la palabra de Dios y
predicarla, como decía yo siempre, recordando que la palabra de
Dios, la escritura, es la gran historia de la redención, recordando
que para predicar la palabra tenemos que acudir a ella y no
con la idea de que es, algunas veces nos acercamos a la palabra
con la idea de que si quieres aprender acerca del cielo pues
tienes que, pensamos en la Biblia como en fragmentos y que lo que
tenemos que hacer es buscar, si imagináramos que fuera como
algunas personas pensamos que la Biblia es como Y no solo lo pensamos, sino algunas
Biblias en su diseño traen algunas ayudas, que en muchos casos no
son precisamente ayudas, porque se nos presenta la Biblia como
si fuera un manual de autoayuda, y de pronto nos dicen qué leer
si estás triste, qué leer si estás así, Y a veces pensamos que la Biblia
es como fragmentos y si queremos saber acerca del cielo, pues
hay que buscar todas las, imaginándola como una bolsa de canicas, todas
las canicas azules para saber del cielo. Si quieres saber del
infierno, todas las que son negras. Si quieres saber de Satanás,
todas las que son rojas. Hermano, la Escritura es la gran
historia de la redención. Y es una manera mejor de aproximarnos
a la Escritura, es aproximarnos a ella pensando como un gran
tapete tejido, donde hay hilos de diferentes colores y que tenemos
que entender todo lo que tenemos que entender en el contexto de
esa gran historia de la redención, tomando cada pasaje en el contexto
correcto, recordando, por ejemplo, que Algo típico de hacer es decir
a la gente que abra su corazón a Cristo porque dice Apoclipsis
3.20, aquí estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz
y abre la puerta, entraré a él, cenaré con él y él conmigo. Y
tenemos que entender el pasaje y mirar que El contexto no es
el Señor tocando a la puerta del corazón de una persona. El
contexto es el Señor está hablando a una de las siete iglesias que
se mencionan en Apocalipsis. Y usar ese pasaje de esa manera
es usar el pasaje totalmente fuera del contexto. Estás predicando,
pero no estás predicando la palabra. Sabemos por la escritura que
es Dios quien abre el corazón. Dice que el Señor abrió el corazón
de Lidia. Entonces, predicar la palabra
es predicarla en el contexto bajo la dependencia del Espíritu
Santo. Dice después que instes a tiempo y fuera de tiempo. ¿Cuándo
es tiempo de predicar la palabra? El mandato a la predicación piadosa
es a tiempo y fuera de tiempo, o sea, en todo tiempo. Siempre habrá alguna ocasión
para predicar la palabra y es predicar en todo tiempo y tener
como algo que es de suma importancia la predicación de la palabra
de Dios, porque la necesidad más grande ser humano es conocer
a Dios en el rostro del Señor Jesucristo y la manera de conocer
es Dios se revela por la proclamación del Evangelio es de suma importancia
porque dice la escritura el Señor Jesús mismo dijo esta es la vida
eterna que te conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo
a quien has enviado después dice redargulle redargulle reprende,
exhorta con toda paciencia y doctrina. Redarguir. Redarguir es mostrar
aquello que está equivocado, aquello que está incorrecto.
Reprender es llamar la atención, exhortar con toda paciencia y
doctrina, con toda paciencia y doctrina. Hermanos, la primer
paciencia que tenemos que tener en la predicación es recordar
que el que predica tiene la misma necesidad de aquellos a quienes
predica. Predicar, el que predica no predica
porque está ya a otro nivel, el que predica está predicándose. El que predica se predica y parte
de la paciencia de predicarse es recordar que el apóstol está llamando a Timoteo
a la predicación, a la predicación de la palabra en las reuniones
públicas, pero también está llamando a labores del ministerio que
son de persona a persona. Y sea que se predique desde el
púlpito, se predique, se exhorte, se reprenda, se redargüilla,
siempre ha de ser con toda paciencia. Recordando algo, ¿qué es lo que
nos va a dar la paciencia? Hermano, recordar que Somos simplemente
instrumentos. El poder no está en lo que yo
pueda decir. El poder está en la palabra del
Señor. El poder recordar que dice el
apóstol, yo sembré, Apolos regó, pero el resultado, el crecimiento
lo da el Señor. Y la paciencia tiene que venir
en el hecho de que a veces puede parecer que no está sucediendo
nada, pero El llamado es hacer lo que Dios me llama a hacer,
que es predicar, redarguir, reprender y tener paciencia, porque el
Señor va a hacer su obra a su tiempo. Es necesario que nosotros
podamos recordar, simplemente somos llamados. Es el campesino
sale y va y pone la semilla. y pues después riega, pero no
puede hacer más nada que depender del Señor porque el Señor es
el que hace germinar la semilla y el Señor es el que la hace
crecer y tenemos que tener paciencia en que el Señor, el Señor tiene
una agenda. Muchas veces nos frustramos porque
nuestra agenda no coincide con la del Señor. Nosotros solemos
tener prisa, pero el Señor tiene toda la eternidad. Y el Señor
es, tenemos que recordar en la paciencia como el Señor ha tenido
paciencia de nosotros. En la paciencia implica el hecho
de poder ir y exhortar al hermano recordando que ha de ser con
paciencia. Y ha de ser con paciencia porque
hermanos ha de ser con paciencia porque el pecado de otros me
tienta y la paciencia implica el hecho de no ir rápido porque
debo escuchar al señor Jesús que dice algo que no siempre
creemos lo que nos va a hacer ser pacientes es escuchar y creer
todo lo que dice el señor y el señor dice hipócrita y a veces
nos cuesta creer que somos hipócritas y después dice el señor saca
primero la viga de tu ojo. Y según mi corazón engañoso y
perverso, el que tiene la viga es o mi esposa, o es mi hijo,
o son los hermanos que tienen la viga, pero pienso que el que
tiene una paja soy yo. Pero el Señor Jesús dice, saca
primero la viga de tu ojo para que puedas ayudar a tu hermano
a sacar la paja. Y como nosotros pensamos y tenemos
una perspectiva totalmente distinta, pues vamos demasiado rápido.
exhorta con toda paciencia y doctrina. Y después va a decir el apóstol
la razón de este mandato, que tiene que ver un poco con lo
que es el motivo, los falsos maestros. Dice el versículo tres,
porque vendrán tiempos cuando no sufrirán la sana doctrina. Vendrán tiempos cuando no sufrirán
la sana doctrina. no van a sufrir o no van a querer
tolerar o no soportan el que se les predique la sana doctrina. Hermanos, la sana doctrina es
aquella que nos predica lo que Dios dice acerca del hombre.
Sana doctrina es hablar y decirnos que en verdad somos personas
que estamos muertos en delitos y pecados. Sana doctrina es decirnos
que no somos tablas razas, sino que nacimos en enemistad contra
Dios. Sana doctrina es decirnos que
no somos personas que tenemos baja autoestima, sino somos personas
que nos estimamos demasiado a nosotros mismos. Sana doctrina es decirnos
que no somos malos, sino que somos depravados, que toda inclinación
de nuestro corazón es de continuo solamente el mal. Pero si alguien
está diciendo Tú eres bueno. El problema es
la gente que te rodea. Tú tienes que descubrir el potencial
que está en ti. Y hermanos, eso es algo que la
gente quiere escuchar. Y dice la Biblia que van a venir
tiempos en que no se sufrirá la sana doctrina. La gente no
va a querer escuchar que se le hable acerca de una depravación
total. La gente no va a querer escuchar que la salvación es
obra de Dios de principio al fin, porque la gente quiere tener,
pues, algún mérito en su salvación. Ha sido siempre así. Alguna vez,
si usted hace memoria, usted pensó también que podía aportar
algo a su salvación. El joven rico viene y pregunta
al Señor Jesús, ¿qué he de hacer para tener la vida eterna? y
para heredar la vida eterna. ¿Qué tengo que hacer para heredar
la vida eterna? Porque siempre estamos pensando
que hay algo que nosotros podemos hacer. Y hermanos, la verdad
es que una realidad es, dice, la gente tiene ganas de oír,
tienen comezón de oír, y se van a amontonar Y la figura esa van
a ir acumulando maestros. Y si hay algo que abunda hoy
día es maestros que están hablando a la gente conforme a sus deseos. ¿Y cuál es el deseo de la gente?
Pues lo que deseamos, habiendo caído en Adán, nosotros deseamos
gloria para nosotros. Nosotros deseamos admiración
para nosotros. nosotros estamos deseando que
nos digan que somos buenas personas, estamos deseando que nos digan
que Dios nos debe algo, estamos queriendo escuchar cosas como
que es posible que nosotros podamos lograr nuestra salvación, eso
es lo que la gente está deseando escuchar, y la razón de que los
falsos maestros tienen éxito, tienen demanda, es porque Los
hombres, dice el Señor Jesús, amaron más las tinieblas que
la luz. Habiendo caído en Adán, habiendo
preferido escuchar la voz del gran engañador, nosotros nacemos
con una inclinación a escuchar mentira. Y si hoy nos deleitamos
en escuchar verdad es porque Dios ha tenido misericordia de
nosotros y la razón de predicar la palabra es que hemos de predicar
la palabra porque la necesidad del hombre es conocer a Dios
y el medio que Dios ha ordenado para darse a conocer es por medio
de la predicación. Es interesante que Pablo, llegando
al final de su vida, está dando a su hijo Timoteo el mandato
de predicar la palabra. pero es exactamente lo que Jesús
hizo antes de ir al cielo a sus discípulos les dijo y y predicar
el evangelio a toda criatura no es algo que se origina en
el corazón de Pablo es que Pablo es un imitador del Señor Jesucristo
es que Pablo tiene el deseo de que otros puedan venir y hallar
el gozo que hay en la presencia del Señor y una cosa que tenemos
que tener en claro es se van a amontonar falsos maestros,
porque esos falsos maestros tienen mucha demanda. Y una cosa que
tenemos que tener en claro es que al predicar la verdad, al
trazar bien la palabra de verdad, al creer en el poder que está en la palabra del Señor,
no necesariamente por eso vamos a tener iglesias con mucha gente. es algo que no depende. Una vez
más, hemos de recordar, el poder está en el Señor y en su palabra. Y el Señor va a hacer, por regla
general, pues, no necesariamente va a haber iglesias precisamente
numerosas. Y aunque una iglesia fuera, en
un momento dado, numerosa, si así es lo que Dios quiere, Porque
hemos de entender que el crecimiento de la Iglesia, tanto espiritual
como numérico, no es cosa de los hombres. Y si es cosa de
los hombres, entonces esos hombres son falsos maestros. Dios dio una promesa a Abraham
y a Sarah, y ellos quisieron acelerar pues el que se tuviera
la promesa, la la descendencia, Dios prometió un pueblo numeroso
y ellos pasaba el tiempo y ellos querían ver ese pueblo numeroso
y Sarah y Abraham pues decidieron meter las manos y hacer algo
y lo que hicieron fue pues que nació Isaac pero Isaac es Isaac
es distinto totalmente a Ismael y es que Ismael es Ismael es
un hijo producto del esfuerzo y la sabiduría humana. Hermanos,
el que predica la palabra es llamado a esperar en el poder
de Dios manifestado por su palabra y gozarse en lo que el Señor
quiera hacer. No es empezar a inventar otras
cosas aparte de la predicación, porque tanto el crecimiento numérico,
si al Señor le place hacer crecer la iglesia numéricamente, es
cosa del Señor y eso debe tener tranquilos a los que predican
el Evangelio y también a los hermanos en la iglesia, pero
predicar la palabra es nuestro llamado independientemente de
qué es lo que Dios quiera hacer con el crecimiento numérico de
la iglesia, pero las multitudes tienen ganas de oír no precisamente
el evangelio, pero los que hemos sido llamados a la luz tenemos
el llamado a predicar el evangelio. Dice después el versículo cuatro,
cuatro dice apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Hermanos, la verdad es que el
ser humano está fascinado con fábulas, el ser humano está El
decir a la gente que es arquitecto de su propio destino es una fábula. El decir a la gente que es gente
buena, todo eso son fábulas porque no son la realidad. La realidad
es lo que el Señor dice en su palabra. cuando la gente escucha
cosas como sigue los impulsos de tu corazón, esas son fábulas,
la verdad dice fíate de llevar de todo tu corazón y no te apoyes
en tu propia prudencia, la verdad dice cuidado con tu corazón porque
tu corazón es engañoso y perverso más que todas las cosas, hermanos
sin embargo por la gracia de Dios es que nosotros somos llamados
a nos atrae el escuchar la verdad y clamemos al Señor para que
siga obrando en nosotros de tal manera que disfrutemos escuchar
la verdad del evangelio. Después el apóstol Pablo va a
decir a Timoteo, pero tú seas sobrio en todo, soporta las aflicciones,
haz obra de evangelista, cumple tu ministerio, pero tú seas sobrio
en todo. Hermanos, El ser sobrio es tener
en control la mente. El ser sobrio es actuar con la
luz de la verdad, porque en esencia el pecado es locura. Sé sobrio. Y hermanos, solo es por el Evangelio
que uno puede tener claridad en la mente, soporta las aflicciones. Como resultado de tener claridad
en nuestra mente, uno puede soportar las aflicciones. La locura y
la falta de sobriedad y de claridad nos hace pensar que las aflicciones
son largas, que nunca van a terminar. Pero la sobriedad le hace a Pablo
a decir esta leve tribulación momentánea. Esta leve tribulación
momentánea, porque el apóstol Pablo es sobrio y está analizando
las cosas desde una perspectiva de la palabra de Dios, desde
una perspectiva de eternidad, y él dice esta leve tribulación
momentánea. porque le está comparando con
el eterno peso de gloria que en nosotros se ha de manifestar.
Sé sobrio para poder soportar las aflicciones. Haz obra de
evangelista, cumple tu ministerio. Y si bien es para aquellos que
están llamados al ministerio público de la palabra, hermano,
en un sentido, todos tenemos el evangelio y somos llamados
también a hacer obra de evangelista. En verdad que es una gran bendición
cuando tenemos la oportunidad de predicar el Evangelio. Porque
en la medida que predicamos el Evangelio, hermano, lo que la
gente necesita escuchar, yo lo necesito escuchar. Y es de gran
bendición el poder estar recordando proclamando el evangelio constantemente
siempre que el Señor nos dé la oportunidad y oportunidad siempre
habrá y cumple tu ministerio. El cumplir el ministerio es predicar
la palabra, es hacer obra de evangelista y la razón en el
versículo 6 es, dice el apóstol Pablo, porque yo ya estoy para
ser sacrificado y el tiempo de mi partida está cercano. Dice en el Salmo con el que empezamos
el culto, dice generación a generación celebrarán tus obras. Y el Señor
Jesucristo dijo a sus discípulos, id y predicat el Evangelio. Y
el apóstol Pablo lo puso para ser el apóstolo de los gentiles. Y el apóstol Pablo estaba transmitiendo
a la siguiente generación. Y una de las cosas que el apóstol
Pablo tenía bien en claro, por lo cual está imitando al Señor
Jesucristo. Él está próximo, le está diciendo,
yo pronto no voy a poder predicar, porque pronto yo ya no voy a
estar aquí. Y hermanos, una de las cosas
que hemos de orar es que el Señor nos dé la sabiduría y nos dé
la fortaleza y la visión de impactar a la siguiente generación. de
tener la claridad de que todos nosotros somos reemplazables,
que el Señor nos guarde de pensar que que somos irreemplazables. y eso nos haga concentrar toda
nuestra energía en cumplir nuestro ministerio. Pablo le está diciendo
al cumple tu ministerio porque Pablo dice yo ya cumplí mi ministerio. Él dice yo ya estoy para ser
sacrificado y el tiempo de mi partida es cercano y le dice
he peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado
la fe. Hermano, qué bendición que el
Señor nos conceda. poder llegar en un momento de
nuestra vida y decir lo que dijo el apóstol Pablo por la gracia
de Dios. Nuevamente, hermano, no es para poner nuestra admiración
en Pablo, es para poner nuestra admiración en el Señor Jesucristo
que cumplió cada una de sus promesas en la vida del apóstol Pablo,
y como él ha prometido cumplirlas en cada uno de aquellos que le
han sido dados por el Padre. hermano la bendición que tuvo
el apóstol Pablo de decir esto es la misma bendición que nosotros
tenemos y es también una bendición porque nos mantiene humildes
no sentimos que sabemos somos conscientes de que cualquier momento el Señor puede
quitarnos del ministerio. El apóstol Pablo tuvo la bendición
de que fuera de esa manera en que él sabía que era eminente
que iba a ser pues ya ejecutado por el imperio romano y él veía
eso con proximidad pues Dios quiso hacerlo así con con el
apóstol Pablo pero no siempre el Señor actúa de la misma manera
y una familia joven estaba preparándose y orando para ir a la obra misionera
a Japón y les faltaban los últimos, pues los últimos detalles finales
para dejar todo en orden y poder viajar. Y un, pues el chofer,
el operador de un transporte pesado en estado de ebriedad,
pues impactó el vehículo de esta familia y murieron todos. Y en
verdad que uno pudiera pensar que no lograron ir al campo misionero. Pero esa fue la forma en que
Dios quiso actuar con esa familia. Y ellos habían cumplido su ministerio. Y hermanos, qué bendición de
poder recordar y tener en claridad algo. Dios nos ha privilegiado
a cada uno con un ministerio. Algunos un ministerio público
de la palabra, otros un ministerio en casa, como esposos, como padres,
y qué bendición de tener la claridad de saber que es un
privilegio de gracia y de misericordia. El poder saber que el Señor nos
salvó para anunciar las virtudes, el que nos llamó de las tinieblas
a su luz admirable, y tener el gozo de hacerlo cada día. Y nosotros
no sabemos cómo el Señor nos va a quitar, pero tener la claridad
de algo. Yo soy reemplazable. porque eso
nos va a hacer mantener la humildad, el poder saber que puede que
Dios quiera que vaya envejeciendo y muera en la vejez y vea que
está viniendo mi muerte como la podía ver el apóstol Pablo,
pero Dios no está obligado a hacerlo como lo hizo con el apóstol Pablo
Dios puede quitarme pues en el momento que él quiera y una de
las cosas que va a suceder hermano es su obra va a seguir su obra
va a seguir y hermano qué bendición que el apóstol Pablo sabía que
él era reemplazable y está llamando a la siguiente generación, a
Timoteo, a predicar la palabra, a cumplir su ministerio. Y qué
bendición que él, por la gracia de Dios, como él mismo dice en
diferentes de sus cartas, cuando dice, por la gracia de Dios soy
lo que soy y su gracia no ha sido en vano para conmigo. Cuando
él dice, tenemos este tesoro en vasos de barro para que la
excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros. Y por esa gracia,
él puede decir, he peleado la buena batalla, he acabado la
carrera, he guardado la fe. Y por último, el apóstol Pablo
termina diciendo, por lo demás, me está guardada la corona de
justicia, la cual me dará el Señor Juez justo en aquel día,
y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida. Hay algunas personas que que pretenden enseñar aquí de
que los creyentes están como en una competencia ganando coronas.
El versículo no permite esa interpretación, porque los creyentes aman la
venida del Señor. Y el apóstol Pablo dice, no sólo
a mí me va a dar la corona de justicia, sino me la va a dar
a mí y a todos los que aman su venida y eso quita totalmente
el sentido de que estamos en una competencia. Hermanos, todo
es por gracia y la gracia es para todo. El apóstol Pablo dice
que tienes que no hayas recibido y el apóstol Pablo está dejando
en claro aquí hay una corona de justicia y esa corona de justicia
es pues la que el Señor Jesucristo ganó. Si hay alguna justicia,
es la justicia del Señor Jesucristo. Hermanos, vamos a ser coronados
con la justicia del Señor Jesucristo por la obra y por los méritos
del Señor Jesucristo. Y si estamos en Cristo, si estamos
viviendo piadosamente en Cristo Jesús, no hay duda de algo, estamos
amando su venida. Porque aquel a que el Señor ha
querido revelarse. Está cada día con el anhelo de
conocer a Cristo. Está cada día con el anhelo de
conocer a Cristo y dar a conocer a Cristo. El apóstol Pablo, él
dice claramente, lo único que yo quiero es conocer a Cristo
Jesús, mi Señor, y quiero ser hallado no en mi propia justicia,
sino en aquella que es por la fe del Señor Jesucristo. Y él
dice que él anhela en su corazón la salvación de sus más cercanos
cuando habla de los judíos. Y sin embargo, él anhelaba la
salvación de los gentiles porque él honraba su ministerio. Y el
apóstol Juan exactamente dice lo mismo cuando él dice lo que
hemos visto y oído, esos anunciamos para que también vosotros tengáis
comunión con nosotros y nuestra comunión verdaderamente es con
el padre y con su hijo Jesucristo. Hermanos, aquellos que tenemos
comunión con Cristo, queremos que otros conozcan a Cristo y
tener verdadera comunión, pero el apóstol Pablo dice que ahora
estamos conociendo a Cristo y le vemos oscuramente como a través
de un espejo. Y somos transformados conforme
vamos creciendo en conocer a Cristo. Pero también el apóstol Juan
dice, amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado
lo que hemos de ser. Y ahí está el anhelo, dice, pero
sabemos que cuando Él se manifieste seremos semejantes a Él, ¿por
qué? porque le veremos tal y como él es. Y el que está en Cristo
anhela conocer a Cristo. Y por lo tanto, si anhela conocer
a Cristo, pues está anhelando la venida del Señor Jesucristo.
Hermanos, que, que Dios obre en nuestro corazón de tal forma
que, que podamos decir con Pablo, cada uno de los que estamos aquí,
por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual
me dará el Señor Juez justo en aquel día. Y me la va a dar,
no precisamente porque prediqué, sino me la va a dar porque Cristo
la ha ganado para mí. Me la va a dar porque me dio
vida por su palabra y por su espíritu. Me la va a dar porque
Él quiso darme el don de esa fe que es una fe no fingida.
Me la va a dar porque Él me ha dado un corazón limpio que lavó
con la sangre de su hijo, el cordero de Dios que quita el
pecado del mundo. Me la va a dar porque él me ha
hecho que Cristo parezca precioso para mí. Antes le veíamos sin
atractivo para desearle, pero ahora vemos belleza en el Señor
Jesucristo y queremos conocer cada vez más del Señor Jesucristo. Queremos conocer más acerca de
aquel que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.
Estamos cada día con el anhelo de conocerle más porque solo
por él sabemos lo que es amor y sabemos que es amor porque
Jesucristo entregó su vida por nosotros y hermanos me la va
a dar porque amo su venida y amo su venida porque porque él me
amó primero amo su venida porque él Él me hizo entender que era
una necedad el seguir con el puño levantado. Él me hizo entender
que seguir con el puño levantado era inútil. Es una batalla ganada. ¿Quién puede pelear con el Señor?
Y el Señor me ha hecho ver que el Señor es justo. Y la mayor
prueba de su justicia es lo que el Señor hizo en la cruz del
Calvario, el Señor hizo justicia. Hermano, nuestros pecados no
simplemente se escondieron, se pagó por nuestros pecados. Nosotros somos salvos, no por
lo que hicieron los romanos y los judíos al Señor Jesús, somos
salvos por lo que el Padre hizo al Señor Jesús, allá en la cruz
después de haber cumplido toda la ley, cosa que ninguno de nosotros
puede hacer. Después de haber cumplido toda
la ley, después de haber manifestado la única justicia que existe,
él fue a la cruz y murió como bajo maldición, porque Isaías
dice que todos nosotros nos descarriamos como ovejas y cada quien se apartó
por su camino, pero Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Y después de haber vivido perfectamente,
fue a la cruz, y allá en la cruz, el Señor, el Padre, derramó toda
su ira sobre su único y amado hijo, por causa de mis pecados. Cuando él vio mis pecados sobre
el Señor Jesucristo en la cruz, a pesar de que él es su hijo
amado en quien tiene complacencia, él derramó su ira por causa de
mis pecados. El castigo de nuestra paz fue
sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados. Hermanos, es
por eso que amamos su venida. Amamos su venida porque él ganó
justicia. Y la corona de justicia no es
para el apóstol Pablo nada más, ni es para los que prediquen
más, como algunas personas dicen. Predica el evangelio, haz obra
de evangelista, pero solamente si estás en Cristo. Si estás
confiando en Cristo, cuidado con confiar en que predicamos.
Cuidado con confiar en que estamos compartiendo, haciendo obra de
evangelista. confía en Cristo y su obra perfecta
de salvación. Es solamente así que el Señor
va a producir en nosotros amor por su venida, porque queremos
verle, porque queremos llegar a aquel momento de estar más
allá de lo que perdió Adán. Recuerde que Adán podía pecar
o no pecar. Caídos en Adán, sólo podemos
pecar. Pero en Cristo estamos yendo
más allí de lo que perdió Adán, a no poder pecar nunca más. Cuando seamos hechos como él
es, y Dios está obrando para hacernos conforme a la imagen
de su hijo. Así que, prediquemos la palabra
amando su venida. Vamos a orar.

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Joshua

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