La predicación piadosa es el tema central del sermón de Joel Coyoc, quien analiza el mandato que el apóstol Pablo le da a Timoteo en 2 Timoteo 4:1-8. Coyoc sostiene que el poder de la predicación no reside en el orador, sino en la Palabra de Dios, la cual es esencial y debe predicarse en su totalidad, desde Génesis hasta Apocalipsis. Las Escrituras son fundamentales para el ministerio de la predicación, ya que son útiles para enseñar, redargüir y corregir, y ante el inminente surgimiento de falsos maestros, los predicadores están llamados a mantener la sana doctrina. La importancia de este mandato es doble: se dirige a los predicadores para que cumplan su ministerio y también anima a la iglesia a desear el conocimiento verdadero de Dios a través de Jesús Cristo. En última instancia, este llamado a la predicación no solo es un deber, sino un privilegio, ya que está atado a la promesa de la recompensa celestial para aquellos que aman la venida del Señor.
“El poder no está en los hombres, el poder no está en los siervos del Señor, el poder está en la palabra de Dios.”
“Predicar la palabra significa que tenemos la responsabilidad de predicar desde Génesis 1.1 hasta el último versículo de Apocalipsis.”
“La sana doctrina es aquella que nos predica lo que Dios dice acerca del hombre.”
“El mandato a la predicación piadosa es a tiempo y fuera de tiempo, o sea, en todo tiempo.”
The Bible emphasizes the importance of preaching the word of God as a solemn mandate given to believers.
2 Timothy 4:1-2, 2 Timothy 3:16-17
Total depravity is affirmed by Scripture, illustrating the fallen state of humanity apart from God's grace.
Romans 3:10-12, Ephesians 2:1-3
Preaching the Gospel is vital as it reveals God's truth and leads individuals to salvation.
Romans 10:14-15, Matthew 28:19-20
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