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JC

Preguntas muy importantes

Psalm 15
Joel Coyoc June, 11 2025 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 11 2025
Salmo 15

En su sermón titulado "Preguntas muy importantes," el predicador Joel Coyoc aborda la temática de la santidad y la capacidad de habitar en la presencia de Dios según el Salmo 15. Coyoc subraya que, a pesar de la depravación total del hombre, como se describe en el Salmo 14, la Escritura presenta preguntas cruciales sobre quién puede habitar en el tabernáculo del Señor. A través de una exégesis cuidadosa, cita pasajes como Romanos 3 y Efesios 2 para ilustrar que la única respuesta a estas preguntas es Cristo, quien es el cumplimiento perfecto de la justicia y la integridad. Esta reflexión lleva a la conclusión de que la justificación y la redención son ofrecidas a los creyentes a través de la obra de Cristo, enfatizando la importancia de la fe y la gracia en la vida del creyente. La implicación práctica es que los cristianos están llamados a recordar constantemente el evangelio y su dependencia de Jesús para crecer en santidad y en la vida cristiana.

Key Quotes

“La respuesta es venir al Señor Jesucristo. Cristo ha ganado el derecho de entrar.”

“Aquellos que han confiado en él... aquellos que Dios le dio desde antes de la fundación del mundo.”

“La integridad es poder mirar que no hay, no hay justicia en mí, sino sola, y no quiero ser hallado en mi justicia, sino ser hallado en la justicia del Señor Jesucristo.”

“Quienes van a habitar y quienes van a morar, los que han sido lavados con la sangre del Cordero.”

What does the Bible say about who can dwell in God's presence?

Psalm 15 teaches that only those who walk in integrity and speak truth can dwell in God's presence.

Psalm 15 begins with a profound question: 'Who may dwell in your sacred tent? Who may live on your holy mountain?' The psalmist answers by describing the character of those who are acceptable to God. They must walk in integrity, practicing justice, and speaking truth in their hearts. This represents not only ethical behavior but a deeper relational fidelity to God, reflecting the character of Christ Himself. Only through Jesus, who perfectly fulfilled the law and embodied integrity, can anyone hope to enter into God's presence, as He is the only one who has truly lived without sin.

Psalm 15, Isaiah 33:14-16

How do we know that salvation is only through Jesus Christ?

Salvation through Jesus Christ is affirmed in Scripture, which teaches that He is the only one who can atone for our sins.

Throughout Scripture, it is revealed that salvation and access to God are secured only through Jesus Christ. In Revelation, we see the Lion of the tribe of Judah, who alone is worthy to open the seals and redeem God's people. Additionally, John 14:6 states, 'I am the way, the truth, and the life. No one comes to the Father except through me.' This asserts the exclusivity of Christ's role in salvation. It is through His sacrificial death and resurrection that we have forgiveness of sins and the righteousness necessary to stand before a holy God. Our confidence in salvation lies not in our works but solely in Christ's perfect obedience and sacrificial love.

Revelation 5:1-12, John 14:6, Ephesians 2:8-9

Why is holiness important for Christians?

Holiness is essential for Christians because it reflects God's character and is necessary to live in communion with Him.

In Psalm 15, the call to holiness is paramount, indicating that those who wish to dwell in God's presence must be set apart in character and conduct. Holiness reflects the very nature of God, who is described as holy, holy, holy (Isaiah 6:3). For Christians, pursuing holiness is not a means of earning favor but a response to God's grace and mercy. Ephesians 1:4 says that God chose us in Christ to be holy and blameless in His sight. Thus, a holy life is a manifestation of our separation from sin and dedication to righteousness, enabling us to live fully in the light of His truth and love.

Psalm 15, Isaiah 6:3, Ephesians 1:4, 1 Peter 1:15-16

Sermon Transcript

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Vamos a al libro de los salmos.
Salmo número quince dice el salmo Jehová ¿Quién habitará
en tu tabernáculo? ¿Quién el que anda en integridad y hace
justicia, y habla verdad en su corazón, el que no calumnia con
su lengua ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra
su vecino, aquel a cuyos ojos el bile es menospreciado, pero
honra a los que temen a Jehová. el que aún curando en daño suyo
no por eso cambia, quien su dinero no dio a usura, ni contra el
inocente admitió cohecho, el que hace estas cosas no resbalará
jamás. Damos gracias a Dios porque por
la misma palabra nosotros sabemos que la Biblia es un libro de
inspiración divina. Sabemos que fue escrita por santos
varones que fueron inspirados por el Espíritu Santo. Y no sólo
el Espíritu Santo inspiró las palabras, en su providencia Dios
ha también tenido cuidado del orden en que aparecen los pasajes
en la Biblia. No es casual, el Señor ha guiado
no sólo la escritura sino aún el que la manera en que se ha
organizado la escritura y la preservación de la escritura.
Y digo esto porque el Salmo catorce precede al quince
y el Salmo catorce nos presenta la condición del hombre, su depravación
total y nuestro tema esta noche es preguntas muy importantes. El Salmo empieza con dos preguntas.
Y qué importante que es reflexionar en estas preguntas. Y damos gracias
a Dios porque la Escritura no sólo nos presenta las preguntas
muy importantes, las más importantes que un hombre puede hacerse,
sino nos da también la respuesta. Y es interesante que terminando
de describir la condición del hombre, caído, depravado, sin
nada de bondad en él, sin la menor intención en sí mismo de
buscar a Dios, surge la pregunta, Jehová, ¿quién habitará en tu
tabernáculo? No se sabe exactamente en qué
ocasión o qué motivó la escritura de este Salmo. Algunos piensan
que lo que motivó la escritura de este Salmo fue cuando se llevó
el tabernáculo, el arca del pacto a Jerusalén, y Si ustedes recuerdan
algunas cosas de esa historia pues involucra algunos sucesos
pues trágicos al punto de que David tuvo miedo de seguir llevando
el arca y recuerde que Dios había dado instrucciones precisas para
llevar el arca del pacto y Una de ellas era que se debía
llevar por hombres a pie en unas barras y pues ellos lo estaban
llevando en un carro tirado por bueyes. Y sucedió que Usa, cuando
tropezaron los bueyes, pues el arca iba a caer y Usa extendió
la mano y tocó el arca del pacto. La razón de ser de la familia
de Usa era que ellos estaban entrenados para el transporte
de las cosas sagradas. Y una de las cosas que probablemente
se le había repetido a él desde su infancia era que nunca jamás
debía tocar el trono de Dios. Y él extendió su mano y uno pudiera
pensar, bueno, era una buena causa. Pero el Señor fulminó
a Aúsa y David tuvo temor. El arca se quedó por un tiempo
en la casa de Obed Edom y Lo que el Señor no quería que
tocara su trono es el hombre, porque como vimos la descripción
en el Salmo catorce, pues es depravación total y el Señor
es santo, santo, santo. Y el Salmo empieza con la pregunta
¿Quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? ¿Quién habitará en tu tabernáculo?
Y en realidad son preguntas que deberían llevarnos también a
una tercera pregunta. La respuesta está en los siguientes
versículos. Y la siguiente pregunta es, ¿habitaré
yo en tu tabernáculo? Y la palabra que aparece en la
primera pregunta es habitar. Y algunos comentaristas piensan
que tiene que ver con el hecho de ser recibido. Recuerde que
los pueblos de Medio Oriente eran pueblos que practicaban
mucha hospitalidad y el hecho de ser bienvenido a la casa,
de ser recibido y de tener todas las atenciones y poder estar
cómodo. Y en la segunda pregunta utiliza la palabra morará, y
ahí habla de algo más permanente que simplemente ser recibido,
tratado con toda hospitalidad y tener una bienvenida, sino
el hecho de ya tener la posibilidad de morar de una manera permanente.
Dice, ¿quién habitará en tu tabernáculo y quién morará en tu monte santo? Y si pensamos en todo lo que
leímos en el en el Salmo catorce. Recuerde que el Salmo catorce
es el Salmo catorce, es el Salmo cincuenta y tres, y es tan importante
que el apóstol Pablo lo toma en Romanos capítulo tres, y el
Salmo quince está contenido en el Salmo veinticuatro. Y el pasaje
que leímos al iniciar el culto en Isaías también está haciendo
referencia a lo mismo. Usa alguna variación de expresiones,
pero en un sentido es el mismo mensaje, las mismas preguntas. ¿Quién habitará en tu tabernáculo
y quién morará en tu monte santo? Podemos recordar el tiempo antes
de que nuestros primeros padres pecaron. Pues ellos podían caminar
con el Señor y gozar de su presencia. Ellos podían gozar de comunión
con el Señor. Sin embargo, ellos pecaron. Y a partir de ahí, ellos y toda
su descendencia, pues sencillamente no nos parecemos a la descripción
que empieza en el versículo dos que es la respuesta a las preguntas. La respuesta a las preguntas
va a decir primero el que anda en integridad. El que anda en
integridad. La integridad es el hecho de
poder tener una correcta relación entre lo que pensamos, lo que
sentimos, lo que decimos y lo que hacemos. Una correcta relación,
una correcta armonía. Usted sabe bien que algunas veces
decimos cosas que no precisamente sentimos. Algunas veces actuamos
de maneras que no corresponden con lo que creemos, porque en
realidad tenemos incredulidad. Hay una falta de integridad en
el hombre, el que anda en integridad, y después dice, y hace justicia,
que anda en integridad y hace justicia. Y hermanos, este pasaje
es, en cierto sentido, El pasaje que está, la descripción que
hace Pablo en primera de Timoteo capítulo tres, y lo que se está
describiendo aquí es el carácter propiamente del Señor Jesucristo
y de nadie más. este pasaje está describiendo
al mismo varón que se describe en el salmo uno que es el árbol
cien por ciento fructífero es el señor Jesucristo y dice aquí
el que anda en integridad y hace justicia hacer justicia es hacer
siempre lo que es la voluntad de Dios hacer justicia es el
cumplir la ley de Dios y nosotros sabemos bien que por la instrucción
de la escritura sabemos que el que ha andado en integridad,
el que siempre tuvo una correcta relación entre lo que pensaba,
lo que decía, lo que sentía y lo que hacía es el Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo recuerde
que aún sus enemigos dijeron admirados pues nunca nadie enseñó
como este hombre porque les enseñaba dice no como los escribas sino
como quien tiene autoridad y eso era porque había integridad,
porque pues los escribas decían una cosa y después se iban y
hacían otra cosa. El Señor les dijo pues ustedes
hagan lo que ellos dicen pero no hagan como ellos hacen y en
cambio el Señor Jesucristo aún sus enemigos captaban el hecho
de que había integridad por lo cual él podía enseñar con autoridad
el que hace justicia. El Salmo cuarenta versículo ocho
es un Salmo que el autor de Hebreos nos explica que hace referencia
al Señor Jesucristo que dice el hacer tu voluntad Dios mío
me ha agradado y tu ley está en medio de mi corazón y el deleite
del Señor Jesucristo era hacer justicia, hacer lo que es conforme
a la voluntad del padre, hacer lo que está expresado en la ley,
él dio cumplimiento a toda la ley y fuera de él nadie más ha
cumplido ni siquiera los diez mandamientos como decía aquel
joven que decía yo he guardado todo eso desde mi juventud. Después dice y habla verdad en
su corazón, y habla verdad en su corazón. Recuerde que la semana
pasada estábamos mirando cómo el necio que se describe en el
Salmo catorce dice, dice que no hay Dios y ¿a dónde lo dice?
En su corazón. No precisa de abrir su boca.
Y aquí va a hablar, habla verdad en su corazón, habla verdad en
su corazón. Y hermanos, nuevamente es una
total referencia al Señor Jesucristo. Él es el que siempre habló verdad. Sus mismos enemigos testificaron
de que hablaba verdad. Él mismo es la verdad. Habla
verdad en su corazón. Y una de las cosas con las que
nosotros batallamos es que en nuestro corazón En nuestro corazón
muchas veces hablamos mentira. Si nosotros creemos mentiras,
pues inevitablemente también hablaremos mentiras. Pero el
Señor Jesucristo es aquel que en su corazón él cree siempre
la verdad, él mismo es la verdad. Recuerde que él nunca dudó de
ninguna de las promesas de su padre. Sus enemigos, burlándose
de él, le decían, se encomendó a Dios, líbrele a él, pues en
él confiaba. Y en todo momento, en el corazón
del Señor estaba, el Padre cumple todas sus promesas. El Padre
me ama con un amor inigualable. Y el hijo tenía deleite en su padre. Él sabía la verdad que el único
lugar donde él podía tener deleite es en su padre. Y nosotros solemos
creer las mentiras del diablo que nos dice que hay deleite
fuera de Dios. Las mentiras que constantemente
nos llevan a pecar contra Dios y a pecar contra nuestro prójimo.
y en contraste el señor Jesucristo pues en su corazón hablaba verdad
al abrir su boca había siempre verdad él es él es verdad dice
el que no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo el que
no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo y pues
el señor siempre habló verdad porque en su corazón había verdad
no podía haber calumnias Otra de las cosas que caracterizaba
al Señor Jesucristo es que él, pues él, él mira el corazón. No hacía falta que la gente dijera
algo y de pronto estaban pensando quién es este que perdona, que
perdona pecados. Y el Señor dijo, ¿Por qué están
pensando en su corazón? Pues para que sepan que no solo
puedo, que puedo perdonar pecados a ti te digo, levántate, toma
tu lecho y anda. Y en varias ocasiones nosotros
podemos leer del Señor Jesucristo como jamás acusó falsamente a
alguien. Él conocía toda la verdad y lo
que él hablaba era verdad. La mujer samaritana escuchó que
el señor diga verdad, el señor no calumnia, no calumnió nunca
con su lengua, nunca hizo mal a su prójimo, nunca. Él estuvo
todo el tiempo haciendo bien y a su pueblo le hizo el mayor
bien que se le puede hacer a alguien que ha sido redimido. Y el mayor
bien es hacernos conforme a la imagen de su hijo. Dice, ni admite
reproche alguno contra su vecino, Aquel a cuyos ojos el vil es
menospreciado, pero honra a los que temen a Jehová. El que aún
curando en daño suyo, no por eso cambia. Y hermanos, nuevamente
toda la descripción es nuestro Señor Jesucristo. Recuerde que
nosotros hablamos de pactos o juramentos y el Señor hizo un pacto. y ese pacto era en daño de su
misma persona para beneficiar a su pueblo y el señor pues él
oró y dijo si es posible que pase de mí esta copa pero no
se haga como yo quiero sino hágase tu voluntad y pues al señor no
le iba a tomar por sorpresa nada él sabía lo que venía y él se
mantuvo y por causa de que él se mantuvo pues es que hay esperanza
y salvación para un pueblo. Y dice quien su dinero no dio
usura ni contra el inocente admitió cohecho. Y al final dice el que
hace estas cosas no resbalará jamás. Hermano, el que hizo estas
cosas sin ninguna sola falla en ninguna de ellas es el Señor
Jesucristo. Y él es el único que tiene el
derecho de habitar. En la escritura hay algunas otras
preguntas. El escuchar estas preguntas y
formular estas preguntas deben ser en algún momento un motivo
de tristeza, pero también un motivo de gozo. Hay una persona
que lloró y está en apocalipsis. Apocalipsis 5 dice, y vi en la
mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito
por dentro y por fuera, sellado con siete sellos, y vio a un
ángel fuerte que pregonaba a gran voz, ¿quién es digno de abrir
el libro y desatar sus sellos? Y es una pregunta un tanto parecida
a esas preguntas. ¿Quién ¿Quién morará? ¿Quién
habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?
Y dice, ninguno en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de
la tierra podía abrir el libro ni aun mirarlo. Y lloraba yo
mucho porque no se había hallado ninguno digno de abrir el libro,
ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo,
no llores. He aquí que el león de la tribu
de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y
desatar sus siete sellos. Y miré, y vi que en medio del
trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba
en pie un cordero como y molado, que tenía siete cuernos y siete
ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por
toda la tierra. Y vino y tomó el libro de la
mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado
el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se
postraron. Y vemos, Juan estaba llorando. Y si no supiéramos las respuestas
de quién puede entrar, quién puede habitar, quién morara,
pues deberíamos estar. como estaba Juan llorando y dice
después como el anciano le dice que no llorara y la causa de
que no llorara era por por el cordero dice después dice versículo
nueve y cantaba un cántico nuevo diciendo digno eres de tomar
el libro y de abrir sus sellos porque tú fuiste inmolado y con
tu sangre nos has redimido para Dios de todo linaje y lengua
y pueblo y nación y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes
y reinaremos sobre la tierra nos has hecho para nuestro Dios
reyes y sacerdotes y Ahí hay respuesta a la pregunta. Los
sacerdotes pueden habitar y el Señor Jesús nos ha hecho reyes
y sacerdotes y reinaremos sobre la tierra. Y miré, oí la voz
de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes
y los ancianos, y su número era millones de millones que decían
a gran voz, el cordero que fue inmolado es digno de tomar el
poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria
y la alabanza. y a todo lo creado que está en
el cielo y sobre la tierra y debajo de la tierra y en el mar, y a
todas las cosas que en ellos hay, oí decir, al que está sentado
en el trono y al cordero sea la alabanza, la honra, la gloria
y el poder por los siglos de los siglos. Los cuatro seres
vivientes decían amén y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus
rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.
Y si leemos en el capítulo siete dice Versículo nueve. Después de esto miré aquí una
gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones,
tribus y pueblos y lenguas que estaban delante del trono y en
la presencia del Cordero. ¿Quién habitará en tu tabernáculo
y en tu monte santo? ¿Quién habitará en tu presencia?
Y dice una gran multitud que nadie podía contar de todas las
naciones, tribus y pueblos y lenguas que estaban delante del trono
y en la presencia del Cordero, y vestidos de ropas blancas y
con palmas en las manos, y clamaban a gran voz diciendo, la salvación
pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono y al
Cordero. Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del
trono, y de los ancianos, y de los cuatro seres vivientes, y
se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron
a Dios, diciendo, amén, la bendición, y la gloria, y la sabiduría,
y la acción de gracias, y la honra, y el poder, y la fortaleza,
sean de nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén. Entonces
uno de los ancianos habló diciéndome, estos que están vestidos de ropas
blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido? Yo le dije, señor,
tú lo sabes. Y él me dijo, estos son los que
han salido de la gran tribulación y han lavado sus ropas y las
han emblanquecido en la sangre del cordero. Por eso están delante
del trono de Dios y le sirven día y noche en su templo. O sea,
ellos van a poder morar no solo la bienvenida de un rato, sino
dice, ellos le sirven día y noche en su templo y el que está sentado
sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Ya no tendrán hambre
ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno,
porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará,
y los guiará a fuentes de aguas de vida, y Dios encugará toda
lágrima de los ojos de ellos. Y hermanos, que damos gracias
a Dios porque Pues probablemente David no comprendía todo el alcance
de lo que Dios, el Espíritu Santo, le concedió escribir. Recuerde
que el apóstol Pedro dice, los profetas que profetizaron de
la gracia destinada a vosotros inquirieron y diligentemente
indagaron. ¿Qué persona y qué tiempo? Sin embargo, se les dijo
que era para nosotros. ¿Y qué bendición que nosotros
tenemos de poder saber la respuesta a esta pregunta? Y cuando nosotros
miramos el carácter del Señor Jesucristo, y Él es el que puede
habitar y por consiguiente aquellos que han confiado en él, aquellos
que están en Cristo, por causa de haber confiado en el Señor
Jesucristo, aquellos que Dios le dio desde antes de la fundación
del mundo y por los cuales él padeció en la cruz, aquellos
para los cuales él ganó justicia, y están confiando, no en su propia... Es interesante que cuando pensamos
en esto, en la frase cuando dicen que andan en integridad, y hermanos
la la integridad uno puede ver la integridad del apóstol Pablo
y quisiera mostrarles dos dos pasajes dice en filipenses Capítulo tres, versículo doce. Esta es la integridad que nos
da el hecho de estar en Cristo, de mirar la realidad presentada
en el Salmo catorce, de mirar la realidad de cómo estábamos
sin Cristo. Y la integridad es que, estando
en Cristo, uno puede hablar con toda franqueza, sabiendo que
Él no confía en su propia justicia, sino en la de Cristo. Y dice
Él, no que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino
que prosigo para ver si logro asir aquello para lo cual fui
también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo
haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago, olvidando ciertamente
lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo
a la meta del premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo
Jesús. Hermanos, el creyente no está
sintiéndose mejor que nadie, sintiendo que ya lo logró, El
creyente no está para nada como los fariseos estaban diciendo
Señor yo te doy gracias porque no soy como esos otros malvados
ni como este publicano y le están presumiendo al Señor lo que ellos
hacen. El creyente su integridad es que está de acuerdo con Dios
en quién es él y en dónde está su confianza y es interesante
que en en romanos el apóstol Pablo habla y con integridad
y dice yo hallo que hay una ley en mis miembros que yo quiero
hacer el bien pero estoy haciendo el mal que no quiero y la integridad
es decir soy un miserable Y la integridad, es decir, mi esperanza
no está en mí, sino está en Cristo. Dice, doy gracias a Dios por
Cristo, porque Él es el que me libra. La integridad está en
poder mirar que no hay, no hay justicia en mí, sino sola, y
no quiero ser hallado en mi justicia. sino ser hallado en la justicia
del Señor Jesucristo. Hermano, el creyente está confiando
en Cristo y solamente en Cristo. El creyente sabe que el que tiene
el derecho de estar en el tabernáculo es el Señor Jesucristo, pero
el creyente sabe que por la gran misericordia de Dios, todas aquellas
figuras a las cuales David hacía referencia, eran sombras de aquello
que había de venir, y nosotros estamos viviendo ya la realidad,
recuerde que el Señor Jesucristo dijo que pues Dios no mora en
templos hechos por manos humanas, y el Señor nos ha mostrado nosotros
somos por la gracia y la misericordia de Dios somos el templo del Espíritu
Santo y nuevamente hace el énfasis es por la obra del Señor Jesucristo
dice primera de corintios seis diecinueve y veinte dice o ignoráis
que vuestro cuerpo es templo del espíritu santo el cual está
en vosotros el cual tenéis de dios y que no sois vuestros porque
habéis sido comprados por precio glorificar pues a dios en vuestro
cuerpo y en vuestro espíritu los cuales son de dios y hermano
que bendiciones ya no es que puedes estar en aquella carpa
sino nosotros por la obra del Señor Jesucristo y cuando nosotros
miramos el final que es glorioso nos vamos a Apocalipsis veintiuno
Y dice, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer
cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y
yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender
del cielo de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para
su marido. Y oí una gran voz del cielo que
decía, he aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él
morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará
con ellos como su Dios. Enjuerá Dios toda lágrima de
los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto,
ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. Y el
que estaba sentado en el trono dijo, he aquí yo hago nuevas
todas las cosas. Y me dijo, escribe, porque estas
palabras son fieles y verdaderas. Dice, el tabernáculo de Dios
con los hombres. Hermanos, qué bendición que dice
la Escritura por la obra de Cristo, somos piedras vivas, edificadas
como casa espiritual, nos dice el apóstol Pedro. Hermanos, qué qué gran bendición y qué
gran consuelo. Hay respuesta a esas preguntas
y la respuesta es venir al Señor Jesucristo. Cristo ha ganado
el derecho de entrar Y tú puedes entrar, viniendo al Señor Jesucristo
en arrepentimiento y fe, tú puedes entrar y gozarte de saber que
el cordero, el cordero, el león de la tribu de Judá, él ha vencido,
él ha vencido toda la descripción de maldad y de pecado que está
en el Salmo 14. y Él ha venido para dar vida
a aquellos que el Padre le dio desde antes de la fundación del
mundo. Él ha venido para hacerles nuevas criaturas, para darles
un nuevo corazón, para hacerles renacer por la palabra de verdad,
y Él está haciendo una obra, nos está cada día transformando
a ese pueblo que puede habitar y puede morar. Efesios capítulo
5, Versículo 25 dice, maridos amad
a vuestras mujeres así como Cristo amó a la iglesia y se entregó
a sí mismo por ella. Y dice, para santificarla, habiéndola
purificada por el lavamiento del agua por la palabra, a fin
de presentársela a sí mismo una iglesia gloriosa, que no tuviese
mancha, ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. hermanos qué bendición aquellos
que pueden entrar son su iglesia gloriosa por la cual él derramó
su sangre y por la cual él está obrando hoy día y está haciéndonos
crecer cada día a su semejanza y Tito capítulo dos versículo once dice porque la
gracia de Dios se ha manifestado para salvación y esta gracia
de Dios es el Señor Jesucristo, es el cordero, es el león que
ha triunfado, es el cordero que fue inmolado, es el que es digno
de abrir los sellos, es el que tiene el derecho de habitar y
de morar y dice para salvar, se ha manifestado para salvación
a todos los hombres, enseñándonos a que renunciando a la impiedad
y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y
piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación
gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien
se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad. Él nos ha redimido de toda iniquidad,
dice, y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas
obras. Esto habla y exhorta y reprende
con toda autoridad. Nadie te menosprecie, nadie te
menosprecie. Y hermanos, el cordero ha sido
inmolado y con su sangre nos ha lavado, nos ha limpiado, y
su sangre sigue teniendo poder para limpiarnos de todo pecado.
Estamos confiados en su bondad, estamos confiados en su justicia,
estamos confiando en que él tiene el derecho y por rica misericordia
nos ha dado vida juntamente con Cristo. No estamos enorgullecidos
sino sabemos que si hay algo bueno en nosotros es solamente
por causa de la vida del Señor Jesucristo en nosotros. Hermano,
que Dios nos ayude a poder siempre reconocer cuando la gente de
pronto diga algo bien de nosotros. A veces quizá tus hijos o alguien
diga algo bueno. Es bueno que nosotros digamos
esa es la gracia de Dios en mí. Es la vida del Señor Jesucristo
en mí. Es la obra de la gracia de Dios
que me está enseñando a decir no a la impiedad. Y es bueno
cuando tenemos nuestros fracasos también decirle a las personas
ese sí soy yo. ese sí soy yo pero doy gracias
a Dios porque puedo venir al Señor Jesucristo otra vez en
arrepentimiento y fe que Dios nos guarde de de atribuirnos
lo que el Señor lo que es su obra y yo soy seguro que si en
verdad es su obra no nos va a dejar hacerlo no no puedes permanecer
tomando su gloria si en verdad él ha hecho una obra en ti si
en verdad por estar en Cristo tienes consuelo ante las preguntas. Tú sabes con claridad algo que,
aunque David no tenía toda la luz, él ya sabía con claridad,
y yo creo que los redimidos del Señor tienen esa claridad en
el capítulo, en el Salmo cinco. Y es interesante que es la misma
claridad que tenía el apóstol Pablo que nos describe en Efesios
dos pues dice dice David desde el versículo cuatro le dice porque
tú no eres un dios que se complace en la maldad el malo no habitará
junto a ti junto a ti los insensatos no estarán delante de tus ojos
aborreces a todos los que hacen iniquidad destruirás a los que
hablan mentiras al hombre sanguinario y engañador abominará que oba
y versículo siete dice más yo por la abundancia de tu misericordia
entraré en tu casa adoraré hacia tu santo templo en tu temor más
yo por la abundancia de tu misericordia y Pablo dice que éramos lo mismo
que los demás pero Dios que es rico en misericordia por el gran
amor con que nos amó nos dio vida juntamente con Cristo y
cuando pienso en esto que está descrito pues En realidad y toda
la verdad es que quienes van a habitar y quienes van a morar,
los que han sido lavados con la sangre del Cordero, los que
han confiado en el Señor Jesucristo Ellos son los que van a habitar
y van a morar y ellos no están confiando si Dios está transformando
sus vidas, pero su confianza no está en sus obras, sino en
la obra del Señor Jesucristo y su transformación sigue siendo
por el Evangelio. Es interesante que dice el que
anda en integridad. y sabemos que el árbol fructífero
es el Señor Jesucristo pero hemos de recordar que dice el Señor
Jesucristo mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen
y yo les doy vida eterna y no perecerán jamás y algo que el
Señor dijo oyen mi voz y me siguen hermanos la importancia de oír
la voz del señor recuerde que él es el que habla verdad en
su corazón y nuestra esperanza de hablar verdad en nuestro corazón
es que cada día estemos con el deseo de escuchar su voz porque
su voz es siempre verdad y nuestra necesidad es ser transformados
por medio de la renovación de nuestro entendimiento y eso ocurre
al oír la voz de Dios y buscar escuchar cada vez y con más sentido
de necesidad la voz de Dios, ir a la escritura, meditarla,
leerla, estudiarla, venir a los cultos, escuchar la predicación
con atención pedir al Señor que hable a nuestro corazón y poder
guardar esa verdad y recordarnos esa verdad y en especial algo
que que quiero recordarles hermano necesitamos recordarnos cada
día el evangelio necesitamos cada día predicarnos el evangelio
y recuerde que el predicador que usted más escucha es usted
mismo ¿Qué clase de evangelio nos estamos predicando? Recuerde
que nuestra necesidad al ir a la escritura es preguntar ¿Quién
es Dios en este pasaje? ¿Quién es Cristo en este pasaje?
¿Qué aspecto de su carácter se está mostrando en este pasaje?
¿Qué emoción de su corazón? Porque nuestra necesidad es conocerle
a él para que después cuando él en la vida diaria nos guíe
hacia situaciones y circunstancias, también podamos hacer una pregunta.
Es que aquí, en el culto, nosotros podemos preguntar quién es el
Señor, y aquí es fácil decir amén, pero cuando estamos en
circunstancias difíciles, es tiempo de poder recordar el Evangelio
y poder contestar quién es el Señor. ¿Quién es el Señor cuando
las cosas no salen como nosotros deseamos que salgan? ¿Quién es
el Señor cuando yo estoy muy cansado? Y poder recordar la
verdad, ¿Qué es lo que yo tengo que creer? Pues la voz del Señor
Jesús, la voz del Señor Jesús que nos dice dónde está el descanso
porque hay muchas otras voces que te van a decir que hay descanso
en otro lado que no es el Señor Jesús, pero el Señor Jesús dice
venid a mí y yo los voy a hacer descansar, dice los que están
trabajados y cargados vengan a mí y el Salmo catorce nos muestra
verdad el cansancio para venir al Señor Jesucristo. Necesitamos
escuchar la voz de Dios acerca de lo que Él dice, lo que Cristo
dice acerca de nosotros y clamar al Señor para que Él nos haga
creer la verdad. Necesitamos orar la oración de
creo, ayuda mi incredulidad, porque Dios está obrando para
que a través de las circunstancias nosotros podamos ver cuántas
veces pues solemos buscar lo que está en Dios en algún otro
lugar o cuántas veces solemos confiar más en algo o en alguien
que en el Señor y venir otra vez al Señor Jesucristo en arrepentimiento
y fe y conforme se va dando ese proceso poder ir conociendo mejor
al Señor y cada vez creer más lo que lo que profesamos en nuestro
corazón en verdad tener una fe que está creciendo por la gracia
del Señor y en todo eso hermano la implicación es es el evangelio
es recordarnos el evangelio es necesario para ser salvos de
la pena por el pecado pero el evangelio es lo que nos hace
crecer en la gracia y el conocimiento del Señor Jesucristo es el evangelio
el que nos da nos va haciendo no vivir en esclavitud del pecado. Si los creyentes pecan, el que
dice que no peca, pues no es un mentiroso, ya sea Dios mentiroso,
pero el creyente no está dominado por el pecado. El creyente está
cada día creciendo, mirando al Señor y cada vez siendo consciente
de su necesidad del Señor Jesucristo. Y el creyente es consciente Regresando
a la cuestión de la integridad, la integridad es Pablo constantemente
hablando de manera que muestra integridad y diciendo palabras
fieles a esta y digna de ser recibida por todos, que Cristo
se subió al mundo para salvar a los pecadores. Y la integridad
es no decirle a nuestros hijos de los cuales ustedes son los
primeros. La integridad es yo soy el primer pecador, La integridad
es en la iglesia vernos como el primer pecador en la casa
y en cualquier contexto y recordar la prioridad del Señor es no
cambiar nuestras circunstancias. La prioridad del Señor es cambiar
nuestro corazón. Dios usa nuestras circunstancias.
y su verdad para revelarse a nosotros en medio de las circunstancias
y transformar nuestro corazón. Entonces, hermanos, damos gracias
a Dios porque la pregunta relevante tiene tiene respuesta y la respuesta
es ¿Quién va a habitar? Pues aquellos que han lavado
sus ropas en la sangre del Cordero. ¿Quién va a habitar? Aquellos
que han sido, se les ha dado vestiduras blancas y esas vestiduras
blancas es la justicia del Señor Jesucristo. Aquellos que como
Pablo están diciendo, yo no quiero ser hallado teniendo mi propia
justicia, sino quiero ser hallado en la justicia que es por la
fe del Señor Jesucristo. y es para la eternidad y es para
las luchas de cada día. No hay posibilidad de crecer
en la gracia si yo me paso todo el tiempo echándole la culpa
a alguien más, pero si Cristo se te ha revelado, no hay necesidad
de echar la culpa a nadie. la sangre de Jesucristo, su hijo,
nos limpia de todo pecado. Si Cristo se te ha revelado,
recuerda algo. No hay justicia que pueda ser
aceptable, sino solamente la de Cristo. Y entonces, pues no
pretendas que no eres culpable si eres culpable. Ven al Señor
Jesucristo. Él ha hecho provisión también
para nuestros fracasos y para nuestras caídas. Vamos a a orar.

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Joshua

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