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JC

Modelo de paternidad

2 Timothy 2:1-2
Joel Coyoc March, 30 2025 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc March, 30 2025
Estudio de 2 Timoteo

El sermón titulado "Modelo de paternidad" del predicador Joel Coyoc se centra en la relación paternal y el llamado a los padres de imitar la paternidad divina, enfatizando la importancia de enseñar a los hijos en la gracia de Cristo. Utilizando 2 Timoteo 2:1-2, Coyoc argumenta que la paternidad cristiana debería reflejar la paternidad de Dios, quien llama amorosamente a sus hijos y les exige esfuerzo y dedicación. El apóstol Pablo, al dirigirse a Timoteo como "hijo mío", establece un modelo de amor, enseñanza y corrección que los padres deben seguir, destacando que el verdadero amor paternal se manifiesta al orientar a los hijos hacia el evangelio. La importancia de esta enseñanza radica en la necesidad de conocer a Dios en su rol como Padre, lo que transforma la comunicación parental y la crianza de los hijos, mostrando que el amor verdadero hacia ellos está arraigado en el reconocimiento de la gracia y la justicia de Cristo.

Key Quotes

“El Padre llama siempre de manera amorosa a sus hijos y el Padre es el Padre Celestial.”

“Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.”

“Palabras de la abundancia del corazón habla la boca. Y nuestra única esperanza de un corazón que pueda sacar cosas buenas por la boca es el evangelio.”

“El más grande pecador de tu casa no son tus hijos, el más grande pecador de la casa soy yo.”

What does the Bible say about parental love?

The Bible emphasizes that a father calls to his children in a loving and encouraging manner, reflecting God's love as a perfect Father.

In 2 Timothy 2, the apostle Paul addresses Timothy affectionately as 'my son', highlighting the importance of speaking to children with love and care. This mirrors how God, as the supreme Father, communicates with His children. Just as God lovingly refers to Jesus as His 'beloved Son' in whom He is well pleased, Paul exemplifies this pattern of paternal communication, which encourages a loving and nurturing relationship between fathers and their children. By seeking to emulate God's love, earthly fathers can ensure that their words are filled with grace and understanding.

2 Timothy 2:1-2

Why is it important for Christian fathers to model God's love?

Christian fathers are called to model God's love to cultivate a nurturing and respectful home environment based on grace.

The importance of modeling God's love as a father cannot be overstated. Fathers are tasked with the responsibility of demonstrating grace in their interactions with their children, just as God has shown grace to us. In 2 Timothy 2, Paul encourages Timothy to endure hardships, which reflects a fatherly concern that shapes a child's understanding of perseverance and faith. By embodying the qualities of patience and love, fathers help their children develop a strong foundation of faith rooted in the understanding of God's love. A father's love should not only encourage but also guide, offering wisdom and correction in a manner that reflects the love of Christ.

2 Timothy 2:1-2, Ephesians 6:4

How can fathers strengthen their children in faith?

Fathers can strengthen their children in faith by encouraging them to rely on God's grace and actively engaging in their spiritual growth.

To strengthen their children in faith, fathers should direct them to 'be strong in the grace that is in Christ Jesus', as stated in 2 Timothy 2:1. This involves fostering an environment where faith is lived out and discussed openly, allowing children to understand that true strength comes not from within, but through reliance on God’s grace. Fathers must be intentional in teaching biblical truths and empowering their children to face challenges with a Christ-centered perspective. This mentorship includes demonstrating humility, discipline, and a commitment to seeking God's will, thereby illustrating to children how to navigate life with faith in God.

2 Timothy 2:1, Ephesians 6:4

Sermon Transcript

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la segunda carta del apóstol
Pablo a Timoteo en su capítulo dos segunda de Timoteo capítulo dos Dice la palabra del Señor, tú,
pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres
fieles, que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre penalidades como
buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda
en los negocios de la vida a fin de agradar a aquel que lo tomó
por soldado. Y también el que lucha como atleta
no es coronado si no lucha legítimamente. El labrador para participar de
los frutos debe trabajar primero. Considera lo que digo y el Señor
te dé entendimiento en todo. Acuérdate de Jesucristo, del
linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi Evangelio,
en el cual sufro penalidades hasta prisiones a modo de malhechor,
mas la palabra de Dios no está presa. Por tanto, todo lo soporto
por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la
salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. Palabra fiel
es ésta. Si somos muertos con él, también
viviremos con él. Si sufrimos, también reinaremos
con él. Si le negaremos, él también nos
negará. Si fuéramos infieles, él permanece
fiel. Él no puede negarse a sí mismo.
Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan
sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para
perdición de los oyentes. Procura con diligencia presentarte
a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse,
que usa bien la palabra de verdad. mas evita profanas y vanas palabrerías,
porque conducirán más y más a la impiedad, y su palabra carcomerá
como gangrena, de los cuales son himeneo y fileto, que se
desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó,
y trastornan la fe de algunos. Pero el fundamento de Dios está
firme, teniendo este sello, conoce el Señor a los que son suyos,
y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de
Cristo. Pero en una casa grande no solamente
hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro,
y unos son para usos honrosos y otros para usos viles. Así que si alguno se limpia de
estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil
al Señor y dispuesto para toda buena obra. Huye también de las
pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la
paz con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha
las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Pero el siervo del Señor no debe
ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar
sufrido, que con mansedumbre corrija a los que se oponen,
por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer
la verdad y escapen del lazo del diablo en que están cautivos
a voluntad de él. Amén. Damos gracias a Dios porque Dios
nos da luz en su palabra. Escuchaba hace poco a un hombre
decir, pues es que nadie nos enseña a ser papás y la bondad del señor nos ha dado
a su pueblo su palabra y esta esta carta tiene un sentido muy
altamente paternal y el capítulo dos en la mayoría de las biblias
le han puesto allí un buen soldado de Jesucristo y ciertamente el
apóstol Pablo va a usar varias figuras a lo largo de este capítulo
y va a usar él le va a decir en el versículo
tres tú puedes sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo
y le va a hablar con figuras de la milicia también va a usar
la figura de un atleta de un labrador y hablando de los rigores
del del ministerio sin embargo cuando el apóstol Pablo como
estábamos viendo en el capítulo uno el apóstol Pablo empieza
hablando paternalmente y en los primeros dos versículos hay por
lo menos tres lecciones importantes para los padres y pensando en
esto nuestro tema es modelo de paternidad, modelo de paternidad
una de las grandes bendiciones que el pueblo de Dios tiene.
Ciertamente, la gente dice allá, nadie nos enseña a ser padres,
no hay cursos de paternidad en la universidad, no hay algo así
enfocado a la paternidad, pero Cristo dijo, el que me ha visto
a mí, ha visto a quién? Al padre. Y ciertamente el apóstol Pablo
ha aprendido del padre porque Cristo se le ha revelado. y la
primera cosa que nosotros podemos aprender en estos versículos
que ya el apóstol Pablo ha estado usando el término y refiriéndose
a a Timoteo como su amado hijo yo no sé si solo a mí me sucede
pero yo disfruto escuchar cuando mi padre dice hijo y Dios ha
puesto en mi corazón un deseo de siempre decir a mis hijos
hijo Y no es malo que lo hables por su nombre, pero procura decir
siempre hijo. Yo no sé a usted le pasa, pero
esa palabra tiene algo especial. Y una primera cosa que debemos
mirar en el pasaje es, un padre llama siempre de manera, bueno,
el padre, no un padre, el padre llama siempre de manera amorosa
a sus hijos. ahora les voy a explicar por
qué estoy diciendo el Padre. El Padre llama siempre de manera
amorosa a sus hijos y el Padre es el Padre Celestial. El Padre es ese de que empezamos
leyendo el Salmo ochenta y seis, oh Señor, no hay como tú entre
los dioses. Dios es supremo como Padre. Él es el Padre. Si hay algunos
de nosotros que hemos sido bendecidos con el privilegio de ser padres,
ya sea en el sentido biológico, en el sentido espiritual o en
ambos, por la gracia de Dios, en realidad tenemos ese llamado
porque hay un padre con P mayúscula, un padre que no hay otro como
él, un padre que siempre, él siempre llama amorosamente a
su hijo. Él se refiere en la escritura
a su hijo y dice, este es mi hijo amado, ¿en quién? En quien
tengo toda mi complacencia. Y una de las cosas que no puede
escapar de nuestra vista es que el apóstol Pablo aprendió del
padre celestial que le fue revelado en Cristo. Algo que no es, no
puede escapar de nuestra mirada es que el apóstol Juan aprendió
cómo tratar con hijos. Y uno puede mirar al apóstol
Pablo hablando cariñosamente, amorosamente, estimulando a su
hijo ante las dificultades del ministerio, pero llamándole con
un lenguaje cariñoso. Y hermano, de la abundancia del
corazón, habla la boca. Y una de las cosas que tenemos
que mirar es en el corazón del Padre hay algo que abunda porque
Él es amor, dice la Biblia Dios es amor, el que no ama no ha
conocido a Dios, ¿por qué? Porque Dios es amor. Una de las cosas que nosotros
necesitamos es conocer a Dios en Cristo Jesús y llegar a conocerle
como dice la escritura, como dice el salmista, que nosotros
podamos decir, oh padre, no hay otro como tú entre los padres,
el mejor padre terrenal está muy lejos de ser lo que
el Padre es. Y nosotros necesitamos estar
absortos en cómo es el Padre. Y el Padre es amoroso. El Padre
dice a sus hijos, con amor eterno te he amado, por tanto, te prolongué
mi misericordia. evidentemente que el apóstol
Pablo aprendió y empieza diciendo pues hijo mío y le va a hablar
de cosas fuertes pero empieza con una expresión especial esa
expresión de decir hijo mío llama a tus hijos por nombre pero procura
que siempre esté acompañado hijo mío hija mía hay algo especial en referirnos
a nuestros hijos de esa manera y que Dios nos guarde de ser
personas que de pronto hablamos a nuestros hijos nada más por
nombre, o de pronto llegar a cosas como, oye tú, ya ni siquiera
ni el nombre, el apóstol Juan cuando escribe en su carta, es
evidente que ha conocido al padre, y él dice, hijitos, estas cosas
os escribo, y si puedes decir como Juan, hijitos, pues mucho
mejor. Creo que se escucha mejor en los oídos de un hijo cuando
un padre dice, no importa si tienes cincuenta y cinco años,
si tu papá dice, hijito, no lo sé a usted, pero a mí me suena
muy bien que diga, hijito. Y amarnos que Dios nos ayude
a poder mirar cómo el padre está modelado en aquellos que conocieron
a Cristo. El apóstolo Juan dice, hijitos,
estas cosas les escribo para que no peguéis. Y si bien había
exhortación, había llamados fuertes, sin embargo siempre un lenguaje
amoroso. Y nuestra necesidad es mirar
al Padre como supremo. Nuestra necesidad es recordar
que ciertamente no hay clases. pero Cristo ha revelado al padre
y es necesario que nosotros acudamos a la escritura para conocer a
Cristo y como consecuencia conocer al padre porque el que me ha
visto a mí ha visto al padre y hermanos cuando miremos al
padre que él obre en nosotros de tal
forma que por por la gracia de Dios y por la confianza en la
justicia perfecta del Señor Jesucristo. Sin temor, podamos decir, he
fracasado como padre. Algunas veces nos viene a los
padres la expresión y la idea de cuando algo sucede mal con
nuestros hijos, ¿qué habremos hecho mal? Y la verdad es que deberíamos
preguntar, ¿qué habremos hecho bien? confiados en, no en nuestra bondad,
sin duda hemos hecho demasiadas cosas mal, pero confiando en
el poder del evangelio y en la misericordia del Señor, y confiando
en que como padre ciertamente soy un fracaso, pero confío en
la justicia del Señor Jesucristo, y venir primero al Señor en arrepentimiento
y fe, Y después ir a nuestros hijos y decirle, hijo, Dios me
ha mostrado. Yo creo que cuando nosotros miremos
al Padre, inmediatamente vamos a mirar como pasó siempre. Isaías vio al Padre en el trono
alto y sublime. Inmediatamente vio su falta y
su pecado. Y que el Señor nos lleve a clamar
para mirar la perfección del Padre, su lenguaje amoroso. Aún cuando había corrección,
el lenguaje puede ser firme, claro, pero amoroso. El lenguaje está determinado
por el deseo del corazón, y una de las cosas que el Señor desea
siempre para su pueblo es el bien. Sabemos que a los que aman
a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Esto es, a los que conforme
a su propósito son llamados. Y hermano, poder mirar cuántas
veces el control de nuestro corazón no ha sido el bien de nuestros
hijos. Cuántas veces hemos sido dominados por el deseo de nuestra
comodidad, por el deseo que Que interesante es que Pablo está
mirando las batallas en la vida de Timoteo. Pero Pablo, por la
gracia de Dios, ama a Timoteo. Y que Dios nos haga ser tales
que como padres, que como padres amamos a nuestros hijos y no
amamos precisamente el título de ser padres. ¿Qué importante
es que en el ministerio estemos seguros, en el caso de los pastores,
que amamos a la iglesia y no al ministerio del pastor? Porque
si yo amo el ministerio más que a la iglesia, pues entonces va
a haber algunos hermanos que no los voy a ver como ovejas
para pastorear, sino como obstáculos para ser una estrella en el ministerio
pastoral. hermanos que importante que el
amor de Dios que podamos estar asombrados de Dios como el salmista
está asombrado de decir Dios no hay nadie como tú ninguno
hay como tú necesitamos llegar a ver por la gracia de Dios en
Cristo que no hay Dios como el Dios que es nuestro padre que
no hay padre como el padre y poder mirar que el llamado es a representarlo
como padre Y si algo va a redimir nuestro lenguaje es el asombro
que nosotros tengamos por el padre. El poder mirar cómo el
padre ama y expresa ese amor con palabras amorosas. Pablo empieza, tú pues, hijo
mío. Ay, amor no era su hijo físico,
pero era su hijo espiritual. Tampoco Pablo en ningún momento
se Hay algo que es claro y es Pablo no ama el ministerio, ama
a las personas que Dios ha puesto a su cuidado, porque Pablo no
tiene ningún problema de decir que él es padre de su amado hijo
Timoteo, pero él no se avergüenza en ningún momento de reconocer
que la formación de Timoteo y en lo que Dios ha hecho en Timoteo
ha habido la participación de tu abuela Loida y tu madre Eunice. Él dice públicamente, él no es
como aquellos que de pronto, de pronto se acuerdan de alguien
destacado que está haciendo algo destacado en el ministerio y
dicen lo conoces, conoces a tal Juanito. Y si la gente empieza
a decir sí y levantan el cuello y dicen, ese yo lo discipulé.
El apóstol Pablo no está haciendo eso. El apóstol Pablo está hablando
de su amado hijo y él está diciendo, trayendo a la memoria la fe no
fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida,
en tu madre Eunice. Y Pablo está seguro de algo. lo que he podido contribuir a
la vida de Timoteo, no soy yo, sino es la gracia de Dios conmigo,
es la gracia de Dios, hermanos, esas cosas importantes de mirar
quién es Dios, qué es su gracia, de poder mirar que simplemente
somos colaboradores, y de poder mirar que las ovejas del Señor
Jesucristo son preciosas para él, el poder mirar a los hijos
y mirarlos con una visión y una visión de Dios. Hermanos, si
estamos llenos de este mundo, ten por seguro que no vas a hablar
amorosamente a tus hijos, porque para este mundo los hijos son
un obstáculo, para este mundo los hijos pueden morir desde
el mismo vientre, porque para este mundo es el derecho de la
mujer sobre su propio cuerpo. Para este mundo, los hijos son
una carga, pero para el Señor, dice, cosa de estima es el fruto
del vientre. Hermanos, los hijos son preciosos,
y qué importante es conocer cómo Dios mira a los hijos y conocer
y ser impactados por el amor de Dios en Cristo, se nos ha
mostrado cómo es el amor de Dios, y que podamos decir con Pablo,
el amor de Cristo nos constriñe pensando esto que uno murió por
todos y por todos murió para qué, para que ya no viva para
mí y como padres hermanos uno de nuestros mayores ídolos es
comodidad. A veces después de trabajar queremos
llegar a casa y queremos pues ver una película y que nadie
venga a molestarnos, pero si tienes hijos Es muy difícil que
veas una película y nadie te moleste. Es más, a veces tus
hijos están haciendo preguntas de la película y tu respuesta
ya no es cariñosa, porque la curiosidad del niño lo lleva
a preguntar cosas que tú no sabes porque estás viendo juntamente
con él la película. Y la comodidad controlando tu
corazón hace que no pueden salir palabras de amor. La comodidad
no es amor, pero Dios es amor. El poder mirar el prestigio,
hermanos, no estemos tan preocupados por nuestro prestigio como por
la gloria del Señor. Una mujer con dolor decía que cuando de pronto le dijeron
que su hija estaba embarazada, ella pensó, la llevé a la iglesia
desde niña, le leía la Biblia desde niña, cantaba en la iglesia,
la llevaba a todas las actividades de la iglesia. ¿Qué pasó? Y de pronto, reflexionando, ella
se acordó, Dios le trajo la mente y le trajo la escena de cuando
sus hijas se iban a la escuela y sus frases eran, hijas, vayan
a la escuela y pórtense bien, que nada les cuesta. Hermanos,
qué triste es que Dios nos guarde de decir esas cosas. Hermanos,
pórtense bien, que nada les cuesta. Es una negación del Evangelio.
portarse bien, claro que cuesta. Somos rebeldes, queremos hacer
nuestra voluntad. O sea, decirle a un niño así
con facilidad es creer que el joven rico de verdad había guardado
toda la ley desde su juventud. Por supuesto que cuesta portarse
bien. Y después, esta mujer decía,
y no se olviden que la Biblia dice, honra a tu padre y a tu
madre para que seas de larga vida. Porque, ¿qué van a decir
las maestras? Porque nos conocen, que somos
maestros también. ¿Qué van a decir de nosotros
si ustedes no se portan bien? Así que pórtense bien. Y hermanos, el deseo del corazón
de esta madre era su prestigio. No estaba preocupada por la gloria
de Dios. Y hermano, el peor lugar donde
puedes poner tu prestigio es en las manos de tus hijos. misericordiosamente Dios trae
situaciones a nuestro a la vida de nuestros hijos para que nosotros
podamos mirar si en verdad nuestro gozo está en el Señor y que Dios
nos ayude a ver con ojos de amor que Dios está haciendo que se
expresen nuestros hijos en malos frutos porque nosotros no podemos
ver su corazón y poder ir más allá de simplemente sacar palabras de odio porque estás atentando
contra mi ídolo. Porque las primeras palabras
que salen son, me mato trabajando para darte educación, vas a la
escuela y vas a hacer un espectáculo. ¿Qué van a decir los padres de
familia en la junta cuando digan que insultaste a la directora?
lugar de ir a un cuarto y en silencio tratar con mi corazón
decir el señor perdóname estoy bien enojado y no por tu gloria
estoy muy enojado y preocupado por lo que la gente va a pensar
de mí y perdóname he pecado contra ti estoy amando más mi prestigio
que al señor y después de tratar con tu corazón ir y ayudar a
tu hijo con el evangelio Y hablarle y llamarlo al llamado, mostrarle
las luchas de su corazón y cómo su corazón se está expresando
y no hay remedio si no es por el Evangelio. Nacimos haciendo
el mal y a menos que el Señor nos rescate. y la necesidad de
nuestros hijos no es que les cantemos lo que hacemos por ellos,
la necesidad de nuestros hijos es escuchar el evangelio, escuchar
el evangelio como es mi necesidad antes de ir a hablar con él es
mi necesidad de encerrarme y escuchar otra vez el evangelio y escuchar
que no va a salir nunca amor de mi corazón si yo no estoy
conociendo al padre en el rostro del Señor Jesucristo. Hermanos,
palabras de la abundancia del corazón habla la boca. Y nuestra
única esperanza de un corazón que pueda sacar cosas buenas
por la boca es el evangelio, es venir al Señor Jesucristo.
Hermanos, ¿cómo estamos hablando en cuestión de nuestra comunicación
verbal con nuestros hijos? ¿Cuál es el patrón que estamos
siguiendo? Hermano, si tu comunicación no
se parece a la del Padre Celestial, si no es amorosa, clama al Señor
que te salve, clama al Señor que te muestre las mentiras que
crees y los deseos que intensamente sigues. Creer que es un buen
lugar para tu prestigio en las manos de tus hijos es, es una
mentira. Es mejor creer que el Señor vindica
a sus hijos. Es mejor, es bien importante
recordar, hermano, son momentos de redención que Dios trae deliberadamente
para que veas la necesidad del corazón de tu hijo. Es necesario
que veamos a Dios soberanamente obrando y no ver nada más las
circunstancias como un caos en nuestra vida. Hermanos, nuestra
esperanza de hablar correctamente con nuestros hijos en nuestro
trabajo y en cualquier lugar es el evangelio, es Cristo Jesús. Esa es nuestra esperanza. Cristo
vino para redimir también nuestra comunicación. La caída afectó
nuestra comunicación. Y hermanos, nuestra esperanza
está en el Señor Jesucristo. El apóstol Pablo después dice
de hablar cariñosamente va a estimular a su hijo y lo va a estimular
a ser fuerte. Dice, tú pues hijo mío, le dice,
esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Esfuérzate en
la gracia que es en Cristo Jesús. Hermanos que tenemos padres,
hijos, en casa, que están bajo nuestro cuidado. Yo sé que nos
preocupamos cuando un hijo no está mostrando ser fuerte físicamente. Sígalo haciendo, no lo deje de
hacer, Pero no se olvide que Dios creó un mundo material para
ayudar a personas finitas a entender realidades que no son materiales. Y tristemente nos quedamos a
veces con las realidades materiales, pero la realidad espiritual es
tan real como aquella que no podemos ver ni podemos tocar.
Y el apóstol Pablo está usando la figura del gimnasio que ha
usado en su primera carta cuando dice que el ejercicio corporal
para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha.
Y dice aquí a Timoteo, le dice, tú pues, hijo mío, esfuérzate
en la gracia. Más adelante va a conectar con
el atleta. Y para él eran figuras de su tiempo conocidas y está
diciéndole esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Varias
otras traducciones traducen este versículo tú pues hijo mío fortalécete
en la gracia. Y ambas son correctas y complementarias. Alguien que quiere estar fuerte
se tiene que esforzar. usted no vaya a pensar que esos
que de pronto tienen los músculos así duros y grandes, pues lo
hacen sentaditos y levantando un kilo, no, ellos van a un gimnasio
y van cada vez aumentando peso y están esforzándose para fortalecerse,
Esfuérzate en la gracia importante y sumamente importante. Esfuérzate
en la gracia que es en Cristo Jesús. Un asunto importante que
dejar a nuestros hijos en claridad es en verdad, en verdad dar buenos
frutos. No es algo que es posible. en
nuestra naturaleza caída. Hermano, no le diga a sus hijos,
pórtate bien que nada te cuesta, eso es mentira. Y yo no sé si
los niños de repente no se ríen, pero si somos sensatos, usted
sabe que portarse bien cuesta. O sea, es una insensatez decirle
a un niño que se porte bien que nada cuesta. Hermano, vivir rectamente
y correctamente, por supuesto que cuesta. Si no costara, pues
Cristo no hubiera venido para cumplir y ser el único que cumplió
la ley. O sea, Cristo es el único que
ha cumplido la ley. Decir a un niño que anda y pórtate
bien, que nada te cueste, y además decirle un mandamiento de la
Escritura. Es creer que cuando ese joven le contestó al Señor
Jesucristo y le dijo, ¿cuáles mandamientos? Y el Señor le empezó
a decir, y el joven dijo, ay Señor, todo eso yo ya lo guardé
desde mi juventud. Y entonces el señor le dijo,
pues una cosa te falta. anda y vende todo lo que tienes
y dalo a los pobres. Y el Señor estaba, no estaba
diciéndole a ese joven que haciendo la obra de ir a vender sus cosas,
entonces él iba a tener la vida eterna. Lo que el Señor quiso
mostrar a ese joven es que había mentido. Porque la ley empieza
diciendo, oye Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es,
y amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con toda tu mente,
con todas tus fuerzas, y a tu prójimo como a ti mismo. el joven
se fue triste porque él amaba al Dios de Israel pero amaba
al Dios de la riqueza y entonces ese joven había quebrantado toda
la ley todos los días de su vida y hermanos llamar a nuestros
hijos a fortalecerse en la gracia y llamarlos a fortalecerse en
la gracia es recordarles el evangelio hay personas que han escrito
libros para padres para ayudarlos a educar y supuestamente son
consejeros cristianos, y uno de ellos dice que a tu hijo le
tienes que decir que nunca empiece una pelea, pero si alguien la
empieza, que se encargue de terminarla. Y a veces decimos cosas como,
hijo, si te están burlando en la escuela, pues, si están muy grandes, mejor no
hagas caso. pero si puedes cerrar la boca, ciérrasela. ¿Sabe qué? Para hacer eso no
se requiere el evangelio. Con un poco de sentido común,
si el que me está haciendo burla es un gorilón, pues prefiero
aguantarme. Y si está pues muy chiquitito,
pues seguro que lo voy a callar, pero para eso no se necesita
esforzarse en la gracia. Pero el evangelio dice, bendice
a los que te maldicen. Hazle el bien, ora por los que
te persiguen. Y decirle al hijo, y sabes qué
hijo, eso ni tú ni yo lo podemos hacer. Lo que nosotros podemos
hacer es o dar un puñetazo si consideramos que podemos salir
bien, o pues aguantarnos y no hacer caso. Total, tú sabes que
no eres un sapo verde, así que aunque te digan sapo verde, pues
no hagas caso. Y decir, el Señor Jesucristo,
El Señor Jesucristo fue insultado, despreciado, y el Señor Jesucristo
sabe qué es pasar una situación de burla, de adversidad, y el
Señor Jesucristo siempre respondió mostrando la gloria de Dios Y
él nos llama a esto, pero tú y yo necesitamos confiar en el
Señor Jesucristo. Tú y yo necesitamos venir al
Señor Jesucristo buscando su gracia. Para poder ser capaces
de no simplemente no hacer caso, pero estar por dentro muriendo.
La gracia del Señor para poder decirle buenas cosas a esa persona
que nos dice apodos horribles. Y hermanos, el evangelio fortalece
en la gracia que es en Cristo Jesús. Y el Señor nos mete en
situaciones en las cuales es necesaria la gracia. Hermanos,
esforzarnos en la gracia es detenerse ante situaciones de tentación.
Esforzarse en la gracia es cuando yo veo el pecado de mi hijo o
el pecado de mi hermano, es escuchar las palabras del Señor Jesús
que dice, hipócrita, saca primero la viga de tu ojo para que puedas
sacar la paja del ojo de tu hermano. Y esforzarme en la gracia es
que el Señor me ayude a frenar y detenerme, irme primero a predicarme
el evangelio y reconocer cómo el pecado de mi hijo me está
tentando. y cómo está siendo una fuente
de tentación en mi corazón y lo que yo estoy pensando no es precisamente
en la gloria de Dios y ahí creer el evangelio y arrepentirme de
ese pecado y pedir al Señor que me limpie con su sangre y que
me dé la gracia para poder salir y ver la vida de otra manera,
desde la vida espíritu de gracia. Somos llamados a esforzarnos
en la gracia porque cuando crees el evangelio eres sellado con
el espíritu santo de la promesa que se llama en hebreos diez
veintinueve se le llama el espíritu de gracia. Somos llamados a esforzarnos
en la gracia porque nuestro salvador, la palabra viviente, el señor
Jesucristo dice la la escritura en Juan capítulo uno que vimos
vimos su gloria como del de gracia y de verdad y de su
plenitud, tomamos todos y gracia sobre gracia. Hermanos, la necesidad
de en ese momento en que estoy ardiendo por el pecado de otro,
no te olvides, ejercitarte en la gracia es no trates con el
corazón de tu hijo, ni de tu esposo, ni del hermano, ni de
nadie, si primero no vas y tratas con tu corazón, si primero no
clamas al Señor y le dices que te muestre todo aquello que estás
deseando más que Dios y su gloria, todo aquello que estás amando
más que a Dios y su gloria, y todo aquello que por lo tanto te impide
amar a tus hijos, y después venir Y decir, ¿y qué es lo primero
que tengo que decir? Esforzarme en la gracia es, dado
que no confío en mi justicia, es sin temor y sin vergüenza
decir, hijo, perdóname. Hace un rato estaba sumamente
enojado y hay cosas que no te dije, pero las pensé y no debería
ni siquiera pensarlas. ¿Y sabes qué? Estaba yo más preocupado
por mi comodidad o por mi prestigio. eso me hizo pecar contra Dios
y Dios me lo ha mostrado y le he pedido perdón y él me ha perdonado
y quiero pedirte a ti que me perdones porque aunque no exprese
las cosas yo he pecado contra ti en lugar de ser tu padre para
hablarte amorosamente y guiarte al evangelio doy gracias a Dios
porque en su gracia me hizo frenar porque en su gracia me hizo recordar
las palabras del señor Jesucristo hipócrita saca la viga de tu
ojo y en su gracia ha sacado la viga de mi ojo. Y hermanos,
la necesidad de la palabra, porque no solo es Cristo nuestro Salvador
la palabra viviente, lleno de gracia y de verdad, y la necesidad
de acudir y correr a Él. Y hermano, si de pronto no sacaste
la viga de tu ojo, pero después Dios te confronta, no dudes de
confesar tu pecado y también venir y pedir perdón a tu hijo
si no solamente se quedó en tu corazón sino efectivamente sí
salió bueno hermano la prueba de que un día has venido a Cristo
es que sigues viniendo a Cristo y la prueba de que te has arrepentido
que Dios te ha dado arrepentimiento para vida es que vas a pasar
el resto de tu vida arrepintiéndote y hermano la palabra en Hechos
capítulo veinte versículo treinta y dos el apóstol Pablo dice y
ahora hermanos os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia
que tienen poder para sobre edificaros y daros herencia entre los santificados. Esta es la palabra de su gracia.
Hermanos, venir y usar correctamente la palabra de su gracia es venir
con la intención de conocer el corazón de Dios, de ver cómo
Dios habla a sus hijos, de ver cómo Dios trata con sus hijos,
pedirle al señor que nos conceda venir hermanos que Dios nos guarde
de venir a buscar versículos porque a veces vamos y buscamos
versículos y con versículos herimos a nuestros hijos a veces estamos
pensando en el versículo justo que hermano no te olvides el
versículo justo es primero para mí no te olvides la palabra de
su gracia nos presenta y recuerda hermano que el señor nos recuerde
el más grande pecador de tu casa no son tus hijos el más grande
pecador de casa soy yo la prioridad del señor no es cambiar a tus
hijos y a tu esposa la prioridad del señor es transformarte a
la imagen del señor Jesucristo y el señor va a traer situaciones
que hermano No había manera que los discípulos pudieran conocer
y decir, ¿Quién es este que los vientos y el mar le obedecen?
Si hubieran estado sentados en la arena. Pero el Señor los mandó
en medio de la tormenta y ahí pudieron ellos conocer y decir,
¿Quién es este que el mar y los vientos le obedecen? Hermano,
que Dios nos ayude a a que miremos, él me mete a la tormenta para
que yo pueda ver quién es este que puede ser un orgulloso como
yo humilde, quién es este que tiene tanta misericordia de mí,
quién es este que me ha querido privilegiar de ser padre a pesar
de mi fracaso, quién es este que me ama con amor eterno y
murió por mi fracaso, fortalecidos en la gracia, fortalécete en
la gracia, la palabra de su gracia que tienen poder para sobredificaros
y daros herencia entre los santificados. Y una una tercera cosa que si Dios
lo permite lo vamos a a estudiar el próximo domingo es Timoteo le pide Pablo le pide
a Timoteo y lo estimula a algo y que Dios nos ayude, porque
es algo a lo cual el mundo no estimula, a vivir para lo que
Dios nos ha creado. Dios nos creó para ejercer dominio
sobre la creación en su nombre, pero Dios nos creó para llenar
esta tierra de imágenes vivientes de Él, de imágenes vivientes
de Él, es decir, tener hijos. Y algo al que el mundo no nos
va a motivar ahora es a tener hijos. El mundo te va a motivar,
vive para ti, pasea, realízate, haz tu carrera. La gente ve a
los hijos como una enfermedad. Ahora, en la obra de redención,
Dios ha privilegiado el hecho de que no solamente es a través
de hijos biológicamente, aquí está hablando de hijos espirituales
y Pablo le va a decir lo que has oído de mí ante muchos testigos
esto encarga a hombres fieles y ahí podemos mirar por lo menos
cuatro generaciones dice Pablo lo que has oído de mí Pablo primera
generación ante muchos testigos y le dice después esto encarga
Timoteo la segunda generación dice a hombres fieles la tercera
generación y la cuarta generación otros y si Dios lo permite vamos
a a abundar más en esto en el siguiente domingo por la mañana
este por la tarde y y hermanos pedirles que estén
orando por nosotros como iglesia, estemos orando. Hay varias cosas que Pablo va
a decir en las cuales nosotros, ya sea en nuestro contexto de
padres en familia, en casa, en nuestro contexto de padres espirituales. Pablo va a enfatizar, dice, lo
que has oído de mí ante muchos testigos. Y aquí hay una implicación
importante espiritual. En la Escritura dice varias veces,
el que tiene oídos para oír, oiga. Hermanos, en verdad, oremos
que el Señor nos dé oídos para oír. Pablo, en el capítulo uno,
le dijo a Timoteo, reten la forma de las sanas palabras que de
mí oíste. Y si hay algo que nosotros debemos
orar al Señor que cuide, es nuestro oído espiritual y que nos conceda
oír bien y que nuestro clamor hay tanto que depende de nuestro
oído espiritual. El Señor dice mis ovejas oyen
mi voz y yo las conozco y me siguen. Y yo quisiera que estemos
orando para que podamos estar reflexionando la próxima semana,
porque vamos a hablar de la reproducción, pero vamos, en todo eso hay un
asunto importante que es el oído. Y que en verdad nosotros nos
estemos preguntando esta semana, pensando en todo lo que implica
oír, que nosotros podamos pensar, porque dice la Escritura, dice,
mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen. y que nosotros
podamos pensar hermano de verdad yo estoy escuchando al buen pastor
estoy escuchando al buen pastor se está reflejando en mi vida
el hecho de que hay una fe auténtica porque la fe viene por el oír
y por oír la palabra de Dios Pero no simplemente de la boca
de un hombre que está hablando, sino en verdad oír la voz del
buen pastor. Y si estamos oyendo la voz del
buen pastor, le estamos siguiendo conforme le estamos oyendo. Oren
por la predicación del próximo domingo.

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Joshua

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