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JC

La maldad

Psalm 9:17
Joel Coyoc March, 12 2025 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc March, 12 2025
Salmo 9

La predicación de Joel Coyoc sobre el Salmo 9:17 se centra en la naturaleza de la maldad y su consecuencia, el juicio divino. El autor expone que la maldad se caracteriza principalmente por el olvido de Dios, y que este olvido es la raíz de todas las actividades pecaminosas. Utilizando la Escritura, Coyoc destaca el estado de depravación del corazón humano, citando Romanos 3:10-12, que afirma que no hay justo, ni siquiera uno, sugiriendo que todos nacemos en un estado de corrupción como resultado del pecado original. Esta condición de olvido lleva a un viaje descendente hacia la muerte, tanto espiritual como física, culminando en la muerte eterna para aquellos que no se han reconciliado con Dios. La sermón enfatiza la necesidad de recordar continuamente a Dios y su obra redentora a través de Cristo, afirmando que solo en Él encontramos verdadera esperanza y salvación.

Key Quotes

“La maldad nos hace emprender un viaje. [...] Recuerde que Dios creó a Adán, el primer Adán, y lo hizo en un estado de perfección.”

“La maldad esencialmente está descrita en la palabra dice las gentes que se olvidan de Dios. [...] Olvidarse de Dios es la maldad.”

“La diferencia entre nosotros y el resto de la humanidad es la misericordia de Dios.”

“El infierno es el lugar donde está la presencia más desfavorable del Señor. [...] La afrenta contra Dios es infinita, por lo tanto, el castigo tiene que ser infinito.”

What does the Bible say about evil?

The Bible declares that all evil arises from forgetting God and emphasizes the moral depravity inherent in humanity.

According to Psalm 9:17, 'The wicked shall be turned into hell, and all the nations that forget God.' This passage points to the essential essence of evil as forgetting God, which leads to a condition of moral depravity. The preacher highlights that no one is righteous on their own, as reflected in Romans 3:10, which states, 'There is none righteous, no, not one.' The malady of human nature, originating from the fall of Adam, places every person in a state of continuous wickedness, making it essential for us to remember God's righteousness and mercy constantly. Failing to do so can lead us on a tragic journey away from truth and into moral darkness.

Psalm 9:17, Romans 3:10

How do we know depravity is true?

Depravity is affirmed in Scripture, which asserts that all people are born with a sinful nature and inclined toward evil.

The doctrine of total depravity teaches that every person is born in a state of sin due to the fall of Adam. This is supported by passages such as Romans 3:23, which states, 'For all have sinned, and come short of the glory of God.' The preacher emphasizes that this total depravity is not merely an absence of goodness, but an active inclination toward sin. This is corroborated by God’s declaration in Genesis 6:5, where He saw that the wickedness of man was great in the earth and that every imagination of the thoughts of his heart was only evil continually. Recognizing our depravity is vital because it underscores our need for a Savior, demonstrating that human efforts cannot achieve righteousness.

Romans 3:23, Genesis 6:5

Why is remembering God important for Christians?

Remembering God is crucial as it keeps us grounded in His truth and prevents us from descending into moral decay.

The call to remember God is a recurring theme in Scripture, as illustrated in Deuteronomy 8:11, which commands, 'Beware that you do not forget the Lord your God.' Forgetting God leads to arrogance and ultimately to spiritual death, as humanity tends to trust in their own abilities rather than in the Creator. The preacher emphasizes that when we forget God, we are inclined to believe in the goodness of humanity, leading to self-righteousness and spiritual blindness. Furthermore, remembering God brings about a proper perspective of His majesty and grace, preventing us from succumbing to the lies and temptations that lead to forgotten faith and moral decline.

Deuteronomy 8:11, Psalm 9:17

What does the Bible say about God's judgment of the wicked?

The Bible affirms that God will judge the wicked and all nations that forget Him will face His wrath.

Psalm 9:17 declares, 'The wicked shall be turned into hell, and all the nations that forget God.' This Scripture asserts that forgetfulness of God leads to judgment and destruction. The preacher elaborates that God's judgment is certain and comprehensive, and it serves as a reminder of God's justice against sin. The reality of hell is a serious consequence for those who do not heed His warnings or remember His ways. This serves not just as a warning to the unfaithful but also as an encouragement for believers to uphold righteousness and remember God's commandments, as neglecting them leads to spiritual peril and societal degradation.

Psalm 9:17

How should Christians respond to their depravity?

Christians should respond to their depravity with humility and reliance on God's grace for salvation and transformation.

Recognizing one's depravity should lead believers to a posture of humility and dependence on God's grace. As expressed in 2 Corinthians 12:9, God’s grace is sufficient for us, and His strength is made perfect in our weakness. The preacher emphasizes that acknowledging our sinful condition compels us to seek the mercy of God through Christ, who bore our sins and provides the means for our salvation. Additionally, it is crucial for Christians to remember that this journey is not about self-effort but about being transformed by the Holy Spirit. Daily reminders of God's grace help believers remain grounded in faith and avoid the pitfalls of self-reliance and pride.

2 Corinthians 12:9, Ephesians 2:8-9

Sermon Transcript

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Vamos a dar lectura a todo el
Salmo nueve, dice, te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón. Contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en
ti. Cantaré a tu nombre, oh Altísimo. Mis enemigos volvieron atrás,
cayeron y perecieron delante de ti. porque has mantenido mi
derecho y mi causa. Te has sentado en el trono, juzgado
con justicia. Reprendiste a las naciones. Destruiste
al malo. Borraste el nombre de ellos eternamente
y para siempre. Los enemigos han perecido. Han
quedado desolados para siempre. y las ciudades que derribaste,
su memoria pereció con ellas. Pero Jehová permanecerá para
siempre. Ha dispuesto su trono para juicio. Él juzgará al mundo con justicia
y a los pueblos con rectitud. Jehová será refugio del pobre,
refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen
tu nombre, por cuanto tú, Oh Jehová, no desamparaste a los
que te buscaron. Cantad, Oh Jehová, que habita
en Sion, publicad entre los pueblos sus obras, porque el que demanda
la sangre se acordó de ellos, no se olvidó del clamor de los
afligidos. Ten misericordia de mí, Jehová. Mira mi aflicción que padezco
a causa de los que me aborrecen. Tú que me levantas de las puertas
de la muerte, para que cuente yo todas tus alabanzas en las
puertas de la hija de Sion, y me goce en tu salvación. Se hundieron
las naciones en el hoyo que hicieron. En la red que escondieron fue
tomado su pie. Jehová se ha hecho conocer en
el juicio que ejecutó. En las obras de sus manos fue
enlazado el malo. Los malos serán trasladados al
Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios. porque no para
siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres
perecerá perpetuamente. Levántate, oh Jehová, no se fortalezca
el hombre. Sean juzgadas las naciones delante
de ti. Pon, oh Jehová, temor en ellos. Conozcan las naciones que no
son sino hombres. Amén. Vamos a meditar esta esta noche
el versículo diecisiete que dice los malos serán trasladados al
Seol todas las gentes que se olvidan de Dios. Los malos serán
trasladados al Seol todas las gentes que se olvidan de Dios. Una una de las cosas que debe
llamar nuestra atención es que hay una palabra que caracteriza
a todo ser humano en este versículo, y es una palabra respecto a la
cual la escritura nos llama a tener cuidado con ese algo, está en
forma de verbo en la segunda parte del versículo, todas las
gentes que se olvidan de Dios. Y es interesante que, bueno,
nuestro tema esta noche es la maldad, la maldad el versículo
empieza con los malos serán trasladados al seol los malos serán trasladados
al seol y los malos a veces solemos usar esa palabra
escuchaba a una persona que que le decía a otra persona que le
pedía un favor después de que Después que la primera persona
le había hecho algo no muy adecuado, después le pidió un favor y la
persona le dijo, para que veas que no soy tan malo, te voy a
hacer el favor. Y a veces solemos usar expresiones,
para que veas que no soy tan malo. Ahora, el versículo empieza
con los malos, algunas traducciones traducen como malvados. Y la
verdad es que la palabra que usa el salmista en el texto original
es una palabra que habla de una actitud, como dice la misma escritura,
de continuamente, solamente de manera continua el mal. Es una
expresión que habla de una actividad, una persona activamente mala,
depravada, malvada, El apóstol Pablo nos recuerda y dice, no
hay justo ni a un uno. Y dice, no hay quien haga lo
bueno. No hay quien haga lo bueno. Y pues si nadie hace lo bueno,
entonces, ¿qué es lo que hacemos? Lo malo. Y la maldad, los malos,
los malvados, la maldad. Y la primera verdad que este
pasaje nos deja en claro es que la maldad nos hace emprender
un viaje. La maldad nos hace emprender
un viaje. Dice, los malos serán trasladados al Seúl. Una de las
cosas lamentables es que ese viaje no es un viaje ascendente,
sino es un viaje descendente. Recuerde que Dios creó a Adán,
el primer Adán, y lo hizo en un estado de perfección y le
dio un solo mandamiento. y él estaba en un estado de dignidad,
Adán podía pecar o no pecar, pero Adán falló y pecó, y después
que nacimos en Adán, todos nacimos en ese estado de maldad, malos,
depravados, personas que dice la escritura que el Señor miró
que las intenciones del corazón del hombre eran de continuo solamente
el mal, desde su juventud, desde la más tierna edad, la inclinación
de nuestro corazón es la maldad, y Dios le había dicho a Adán que
el día que él pecara ciertamente iba a morir, y eso ocurrió, él
murió inmediatamente, espiritualmente él murió. Estaba mencionando
el miércoles pasado, cómo la transformación fue inmediata,
inmediatamente se hizo evidente que él estaba muerto espiritualmente.
Cuando él dio por primera vez a su esposa, él estaba emocionado
y él estaba alabando al Señor por su esposa. Después de haber
pecado, cuando el Señor le preguntó qué es lo que él había hecho,
él, él estaba en un estado de arrogancia, él no se reconocía
Él no reconocía maldad en él. Él todavía pretendía decir, pues
no soy tan malo como tú crees. Lo que pasa es que tú me diste
esa mujer y él estaba echando su maldad sobre el Señor, culpando
al Señor de su maldad. estaba pues insinuando que pues
si el señor le hubiera dado a otra mujer pues él no hubiera hecho
lo que hizo. Él estaba señalando a su mujer pero indirectamente
estaba señalando al señor en una falta de reconocimiento de
su maldad y una de las cosas que tendemos a hacer en lo individual
y también como sociedad es eso. No es casual que por las redes
sociales esté inundada de vídeos que tratan de proclamar la bondad
del hombre, animándonos a decir que todavía hay personas buenas,
que usted todavía no debe perder la fe en la humanidad. Es impresionante
la cantidad de videos que parecen inofensivos, pero que están comunicando
algo totalmente contrario a la verdad de la escritura, que es,
somos seres depravados en los cuales no se puede confiar. Pero
la sociedad nos está invitando a confiar en la bondad del ser
humano. Cuando Dios dice que engañoso
y perverso es el corazón del hombre, malvado es el corazón
del hombre, depravado es el corazón del hombre, más que todas las
cosas. ¿Quién lo conocerá? Y el que
conoce verdaderamente nuestro corazón y nos puede hacer conocerlo
es Dios. Dios es quien conoce el corazón
del hombre. Hermanos, Adán estaba en un estado
de dignidad, pero tan pronto él pecó, fue trasladado en un
viaje descendente. Y hay una traducción de la escritura
que dice que los malvados bajan a los dominios de la muerte.
Los malvados bajan a los dominios de la muerte. Adán y Eva, nuestros primeros
padres, en lugar de someterse bajo la poderosa mano del Señor,
ya estando en un estado de dignidad, ellos pues procuraron exaltarse
a sí mismos. Y en lugar de ir para arriba,
ellos fueron totalmente para abajo. Ellos fueron en un viaje
descendente en los dominios de la muerte. Tan pronto ellos pecaron,
ellos murieron espiritualmente. pero ellos empezaron lentamente
a avanzar cada día hacia la muerte física. No obstante, debemos recordar
que lo más grave no era exactamente el morir físicamente, sino lo
más grave es estar muertos espiritualmente y estar en los dominios. La maldad
nos hace estar de una manera descendente, de una manera en
que se pierde la dignidad, hermanos esa es la es la condición
en que nosotros todos nacimos el apóstol Pablo es guiado por
el Espíritu Santo inspirado por el Espíritu Santo nos dice no
hay justo ni aún uno no hay quien haga lo bueno y en verdad es
necesario que Dios nos haga recordar constantemente el evangelio porque
aún en esas pequeñas cosas nosotros parece algo que no es de importancia,
pero cuando de pronto escuchas a un creyente diciendo para que
veas que no soy tan malo, es terrible. En verdad somos, somos
tan malos como la misma maldad y reconocer que La única diferencia
entre nosotros y el resto de la humanidad es la misericordia
de Dios, porque nosotros, dice la Escritura, estábamos en este
mundo sin Cristo y sin esperanza, estábamos ajenos de la vida de
Dios, estábamos en el reino de las tinieblas, estábamos siempre
haciendo constantemente el mal, Y qué importante que es nosotros
reflexionar y damos gracias a Dios porque ahora podemos reflexionar
a la luz del Evangelio y recordar que lo que la Escritura dice
pues es toda la realidad. La realidad es que somos personas
arrogantes, somos personas que nosotros desde muy pequeñitos
creemos saber qué es lo mejor para nosotros. como los padres
batallan por enseñar al niño que en ese huequito que está
ahí no hay que meter algo, pero el niño cree que sabe y trata
de descuidar a su papá hasta que de pronto lo descuida, pero
papá amorosamente está procurando enseñar que ahí no hay que meter
nada y a veces el niño no aprende hasta que siente que de veras
no hay que meter nada ahí, pero cuántos jóvenes en su adolescencia
están contando los días y pensando y esperando cuando cumplan 18
años, así nadie me va a decir nada. Y hermanos, todo eso es
la maldad del corazón, pero la maldad, la maldad guía en un
viaje descendente y si la gente se mantiene en esa actitud, pues
va a llegar a enfrentar pues lo que Apocalipsis 20.15 nos
describe como, pues el más amplio y extenso dominio de la muerte. Dice, el que no se halló inscrito
en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. Y dice después
que es la muerte segunda. Hermanos, lo más trágico del
hombre no es simplemente morir. físicamente. Lo más lamentable
es morir, morir físicamente y morir en un estado de muerte espiritual,
morir en un estado de rebelión contra Dios, morir en un estado
de arrogancia contra Dios, vivir en un estado que se puede mirar
porque de pronto nos es fácil culpar a Dios de lo que hacemos,
quejarnos de Dios, de vivir nuestra vida culpando a todas las demás
gentes de lo que hacemos. Y note que no solo se hace en
lo individual, sino se han hecho esfuerzos a nivel también cultural
de enseñar a las personas y decirles, bueno, tú eres así por la familia
en que naciste, tú eres así por la clase de papá que tuviste,
tú eres así por el país en que naciste. y todos intentos de
limpiar la cara y mostrarnos como personas buenas y resulta
que los malos son los papás, es el gobierno, todos son los
malos, menos yo. Pero eso, hermanos, sólo va a
llevar a ir cada vez descendiendo hasta llegar a la máxima expresión
del dominio de la muerte. Y, hermanos, la muerte no es
el lugar donde Dios no está, o sea, el infierno no es el lugar
donde Dios no está, sino es el lugar donde está la presencia
más desfavorable del Señor. Eso es lo que es el infierno,
es el lugar donde Dios va a descargar su ira. Y una de las cosas que
hemos de recordar es en cualquier lugar donde Dios
halle la maldad, la arrogancia, el pecado, Dios va a descargar
su ira, aún si en ese lugar es su único y amado hijo. Y él encontró en un tiempo en
su hijo el pecado de su pueblo. Y dice la Biblia que no es catimónia
su propio hijo. Y a pesar de que era su único,
al que amaba, Dios descargó allí su ira. El infierno es un lugar
tan terrible, indescriptible. Y la estancia en el infierno
va a ser tal de que, pues, es sin fin. O sea, van a pasar,
le puedes poner a uno todos los ceros que quieras y puedes seguir
aumentando los ceros. La afrenta contra Dios es infinita,
por lo tanto, el castigo tiene que ser infinito. Hermanos, cuando
pensamos en todo esto, hemos de prestar atención a la segunda
parte del versículo dice los malos serán trasladados al Seol
todas las gentes que se olvidan de Dios la traducción que yo
les leía hace un rato dice los mal los malvados bajan a los
dominios de la muerte bajan todas las naciones que de Dios se olvidan
y hermanos la maldad solemos pensar en la maldad y ciertamente
muchas cosas de las que pensamos son maldad, pero a veces quedamos
cortos y perdemos de vista en sí lo que es la esencia de la
maldad. A veces pensamos en maldad y pensamos en sicarios o pensamos
en gente que está traficando con personas o con drogas. Muchas
veces nos imaginamos en gente que está haciendo y que sin duda,
por supuesto que eso es maldad, pero hermanos la maldad esencialmente
está descrita en la palabra dice las gentes que se olvidan de
Dios en sí la maldad es olvidarse de Dios es la esencia misma de
la maldad y yo decía que Dios es misericordioso Porque el Señor
va a repetir constantemente cómo somos nosotros. El Señor va a
repetir constantemente de qué cosas tenemos que tener cuidado.
Y es que nosotros solemos ser olvidadizos. Y es una gran misericordia
del Señor que dice el apóstol Pedro, entre
tanto que estoy en el cuerpo, yo voy a procurar recordarles.
¿Y por qué es que nos va a recordar? porque somos olvidadizos. El
apóstol Pablo dice, a mí no me es molesto el escribirles las
mismas cosas y para vosotros es seguro. Hermanos, olvidar,
olvidar es algo que es característico del ser humano, pero es terrible,
porque si usted hace memoria, hay algunas cosas que han que
han pasado los años, las tiene usted muy grabadas en su memoria. quizá el día cuando cobró su
primer sueldo no se le ha olvidado hasta el día de hoy algún logro importante en su
vida que usted lo recuerda o el día que su novia le dijo que
sí probablemente está muy grabado y qué bueno son cosas importantes
que recordar pero hermanos si esas cosas son importantes note
dónde está la maldad en olvidar en olvidar al ser más valioso
de toda la eternidad, al ser más asombroso, al más poderoso,
a aquel que hay tantas cosas a nuestro alrededor llamando
nuestra atención, por lo cual no debiéramos olvidar, pero estamos
batallando con la naturaleza con que nacimos, nacimos arrogantes. Nacimos pensándonos grandes,
fuertes, muy inteligentes. Y esas son las cosas que nos
llevan a olvidar justamente a aquel que no es solamente sabio, sino
que es la misma sabiduría. De pronto nos sentimos poderosos
que nosotros nos olvidamos de aquel que no simplemente es poderoso,
sino que es todo poderoso. Hermanos, de pronto tendemos
a confiar en donde no tenemos que confiar y pasamos por alto
a aquel quien es el único digno de total confianza. De pronto
hemos confiado en personas que pues que por la gracia de Dios
son fieles y de pronto esas personas que por la gracia de Dios son
fieles de pronto no han podido cumplir algo que nos prometieron,
no porque no hayan querido, probablemente se murieron y cuando llegamos
para que nos cumplieran la promesa, pues ya no estaban ahí, tenían
toda la intención de hacerlo, pero el hombre hace lo que puede,
pero nuestro Dios está en los cielos y todo lo que quiso ha
hecho. Y hermanos, olvidarse, olvidarse
del Señor es la maldad. Hay una, hay un himno que dice
yo lamento el tiempo que he gastado, los deleites que he probado sin
incluirte a ti, y aunque tu amor está conmigo, tu amor no he preferido
al pecado que hay en mí. Porque a veces cuando pensamos
en maldad y pensamos en pecado, a veces pensamos que el pecado
necesariamente es estar abusando de substancias, y claro que eso
es pecado. Pero bueno, uno puede estar dirigiendo
la iglesia o parado en el púlpito y estar en pecado. Uno puede
estar parado aquí buscando atraer la atención hacia sí mismo. Uno
puede estar pastoreando una iglesia en una ciudad esperando ser la
estrella entre todos los pastores de la ciudad. Y hermanos, eso
es eso es pecado y eso es amar el mundo. Y. Y pues está deleitando
y hay deleite, pero no precisamente en el Señor. Hermanos, todas
las gentes que se olvidan de Dios, el pecado, la maldad, una
cosa que recordar y clamemos al Señor, él nos ha prometido
que el Espíritu Santo nos va a recordar la verdad y clamemos
al Señor para que nos haga recordar la la verdad de que la maldad
consiste en olvidarse de Dios. La maldad es olvidarse de Dios. Y si vamos a Deuteronomio capítulo
ocho versículo once la primera frase dice cuídate ¿de qué? cuídate de no olvidarte de Jehová
tu Dios porque eso es maldad cuídate de no olvidarte de Jehová
tu Dios y note que vamos a empezar a leer un pasaje que va a hablar
de cosas que probablemente muchas veces nos han emocionado Pero
es importante que nosotros captemos algo. Por muy emocionantes que
esas cosas nos puedan parecer, son sombras de lo que nosotros
estamos viviendo. Eran sombras, débiles sombras
de lo que Dios está haciendo hoy en su pueblo. Y dice, cuídate
de no olvidarte de Jehová tu Dios para cumplir sus mandamientos,
sus decretos, sus estatutos que yo te ordeno hoy. No suceda que
comas y te sacies. Y edifiques buenas casas en que
habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el
oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente. Y
entonces, ¿qué pase? Se enorgullezca tu corazón, ¿y
qué? y te olvides de Jehová tu Dios
y se enorgullezca tu corazón y te olvides de Jehová tu Dios
que te sacó de tierra de Egipto de casa de servidumbre que te
hizo caminar por un desierto grande y espantoso lleno de serpientes
ardientes y de escorpiones y de sed donde no había agua y él
te sacó agua de la roca del pedernal, que te sustentó con maná en el
desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote
y probándote para a la postre hacerte bien, y digas en tu corazón,
mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. ¿Cómo
empieza el versículo dieciocho? Sino acuérdate, acuérdate de
Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas,
a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres como en este
día. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios, y anduvieres
en pos de dioses ajenos, y de sirvieres y a ellos te inclinares,
yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Un viaje hacia los dominios de
la muerte. ¿Por qué? olvidarse. Dice, mas
si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de
dioses ajenos y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo
afirmo hoy contra vosotros que de cierto pereceréis como las
naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis
por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios.
Hermanos, lo que se está repitiendo constantemente y varias veces
en este pasaje es cuídate de no olvidarte, acuérdate, no te
olvides, acuérdate, acuérdate, y recuerda que te sacó de tierra
de Egipto, hermano, estás en Cristo, has sido sacado de la
esclavitud del pecado, no fuimos esclavos en Egipto, pero todo
aquel que practica pecado es esclavo del pecado y acuérdate,
ellos debían acordarse y se les llama cuídate de no olvidarte
y solo lo sacaron de Egipto. pero nos has sacado de la esclavitud
del pecado. Acuérdate quién te sacó de la
esclavitud del pecado. El Señor Jesucristo dijo, si
elijas libertades seréis verdaderamente libres y conoceréis la verdad
y la verdad os hará libres. No te olvides del Señor Jesucristo. Dice de casa de servidumbre que
te hizo caminar por un desierto que crees desierto grande y espantoso. Hermanos, ese desierto es una
figura de nuestro peregrinar hacia el hogar celestial, pero
dice después, y de sed donde no había agua, y él te sacó agua
de la roca del pedernal. Hermanos, eso fue asombroso,
pero esa es una figura. El apóstol Pablo dice que la
roca era ¿quién? Cristo, y Cristo es el agua de
vida, vení y bebé de las aguas de la vida libremente, no te
olvides de Dios, no te olvides del Señor Jesucristo, que es
Dios hecho hombre, que es esa roca que fue herida para que
tú puedas tener satisfacción en tu corazón, y dice que te
sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían
conocido, afligiéndote y probando para que a la postre hacerte
bien. Hermano, el pan que descendió
del cielo, yo soy el pan que descendió del cielo, dice el
Señor Jesucristo. Sus padres comieron maná en el
desierto y murieron. Hermanos, el Señor es el pan
que descendió del cielo. Para satisfacer la necesidad
más profunda de tu corazón, y si has probado la satisfacción en
el Señor Jesucristo, cuídate de no olvidarte del Señor Jesucristo. Cuídate de no olvidarte de Jehová
el Salvador. Dice, porque Él te da poder para
hacer las riquezas a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres
como este día. Si llegares a olvidarte de Jehová
tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos y le sirvieres
eh a ellos y te inclinares yo lo afirmo hoy contra vosotros
que de cierto pereceréis. Hermanos, recordar y clamar al
señor para recordar siempre al señor, clamar al señor para que
en realidad nosotros hayamos pues en verdad tenido una una
revelación del señor Jesucristo. que el Señor haya abierto verdaderamente
nuestros ojos y que el Señor Jesucristo en que estamos creyendo
no es un simple ídolo de nuestro corazón. Porque de pronto tenemos
un Señor Jesucristo, algunos que no se parece al Señor Jesucristo
que está revelado en la Escritura. Hermanos, asegurarnos de que
en verdad hemos sido librados ya de la esclavitud en Egipto,
asegurarnos de que hemos bebido ya del agua de la vida. Y una
cosa es cierta, Si en verdad hemos bebido del agua de la vida,
hemos hallado satisfacción en el Señor, no vamos a olvidar. Y dice, bueno, cuando pensamos
en todo esto, hermanos, el Señor, el Señor conoce nuestros corazones.
Y es interesante que en Lucas capítulo diez, versículo del
diecisiete al veinte, dice la palabra volvieron los
setenta con gozo diciendo señor aún los demonios se nos sujetan
en tu nombre y les dijo yo veía a Satanás caer del cielo como
un rayo eh aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones
y sobre toda fuerza del enemigo y nada os dañará y algo importante
pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan sino
regocijaos de que hermanos una de las cosas los
creyentes están bendecidos con toda bendición espiritual en
los lugares celestiales en Cristo el Señor envió a estos de dos
en dos a los setenta y ellos venían regocijándose Y es bueno
regocijarse, pero cuidado con qué nos regocijamos. Aún con
aquellas cosas que podemos hacer en el ministerio del Señor, el
Señor le dice, pero no te regocijes en que los espíritus se os sujeten,
porque si haces eso, vas a, estás perdiendo cuidado. te vas a olvidar,
dice, sino regocija, no, no os regocijéis de que los espíritus
se sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos
en los cielos. ¿Y qué es lo que le está diciendo
el Señor así? Regocíjate. Hay hay algo que
es común en las personas que el Señor salvó. Dice María, dice
engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en que en
Dios mi Salvador y el Señor está llamando la atención regocijate
no en que los demonios se sujetan regocijate en mí porque yo soy
tu Salvador y por la salvación que vine a ganar para ti es que
tu nombre está escrito allí en los cielos desde antes de la
fundación del mundo por causa de mí y que tu regocijo nunca
sea ninguna otra cosa por buena que ésta sea Era bueno que los
demonios se sujetaran. Era bueno, pero no debe ser el
lugar donde esté nuestro gozo. El gozo, asegurémonos de que
nuestro gozo está en el Señor y solamente en el Señor, en su
salvación. Recuerde como el profeta dice,
aunque ligueras no florezcan y en las vides haya fruto, aunque
las vacas sean quitadas, los corrales y las ovejas de la majada
con todo, yo me alegraré en que en que los demonios se me someten.
en que los paralíticos se levantan. Yo me regocijaré en el Dios de
mi salvación. En tu presencia hay plenitud
de gozo, delicias a tu diestra para siempre. Hermanos, acuérdate
del Señor Jesucristo. Acuérdate de aquel que llamará
su nombre Jesús porque salvará a su pueblo de sus pecados y
que tu gozo sea siempre el Señor Jesucristo. Normalmente nos vamos
gloriar en aquello que nosotros confiamos y en aquello en que
tenemos el mayor gozo y que Dios nos guarde de que nuestro gozo
no esté en ninguna otra cosa que no sea Cristo y solamente
el Señor Jesucristo. Dice en Mateo 7 21 23 dice, no todo el que me dice,
señor, señor, el señor Jesucristo está hablando y dice, entrará
en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi
padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día,
señor, señor, no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre
echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros,
y entonces les declararé, nunca os conocí, apartaos de mí, hacedores
de maldad. Y hermanos, este pasaje nos terminan
hacedores de maldad. Y note que los que llegaron allí
no eran precisamente sicarios, ni narcotraficantes, ni traficantes
de personas, ni muchos de los que nosotros pudiéramos pensar,
esos son malvados. Yo no sé si usted logra ver,
pero muy probablemente los que estaban ahí muchos eran predicadores,
porque dice el Señor, no profetizamos en tu nombre. Además, en tu nombre
hicimos muchos milagros y echamos fuera demonios. Y el Señor va
a decir, apartense de mí, hacedores de maldad. ¿En dónde estaba su
regocijo de estos hombres? ¿De qué era de que ellos se acordaban?
Ellos se estaban acordando de sus obras. El Señor le dijo a
aquel pueblo, cuando hayas hecho viñas y casas y digas, mi fuerza. Y hermano, qué lamentable es
que alguien pueda olvidar al que da la salvación, aquel a
quien se le debe la salvación de principio a fin. Y ese es
el Señor Jesucristo. Dios es la salvación, es del
Señor, dice la escritura. Y pensar que con estas mis fuerzas
yo puedo hacer mi salvación, porque yo predicaba excelentemente
y ortodoxamente. Hermano, recuerde, Balam predicaba
bien. Él dijo, Dios no es hombre ni
hijo de hombre para que se arrepienta. y lo que él dijo y usted puede
leer alguna de su predicación ahí en el Antiguo Testamento
y es ortodoxa y él parecía que era recto y él dijo que no iba
a hacer nada que Dios no le diga y el rey estaba ya apurado para
que él se maldijera al pueblo de Israel y nunca maldijo al
pueblo de Israel y si no tuviéramos apocalipsis no sabríamos que
pues no era precisamente un hombre, era un hombre que se olvidó de
Dios porque para él era más admirable y grandioso el dinero que le
prometieron y externamente él no desobedeció a Dios pero cobró
su dinero. Para él Cristo no era admirable,
consejero, Dios fuerte, padre eterno y príncipe de paz. Para
él, Cristo lo siguió viendo sin atractivo para desearle, era
más deseable el premio de la maldad y él le dio un consejo
al rey sin maldecir, al pueblo de Israel le aconsejó que pues
invitar a sus fiestas a los jóvenes para que se casaran con con las
hijas de su pueblo y así pecarán y así traer el castigo del Señor
sobre el pueblo de Israel. Hermano, ¿dónde está nuestro
gozo? La maldad es olvidarse del Señor. La maldad es pensar que podemos
tener fuerza hasta para alcanzar nuestra salvación y seamos cuidadosos
con algunas cosas. Hermanos, que estemos... Hermanos,
todo creyente tiene un ministerio. los hermanos que Dios les ha
dado una esposa su primer ministerio es su esposa el siguiente ministerio
son sus hijos y si Dios le llama a algún otro ministerio no debe
descuidar el primero ni el segundo pero una de las cosas importantes
hermano es siempre recordar cuando usted mira las cartas
del apóstol Pablo El apóstol Pablo está dando gloria a Dios
por lo que Dios quiso hacer a través de él. Él no está gozándose precisamente
en las cosas que hace, ni llamándose, ni llamando a nadie a gozarse
en las cosas que hace para el Señor. Si usted lee la carta
a los filipenses, no les dice regocíjense de que ustedes predicaron
en tantos lugares, sino les dice regocijaos ¿en qué? En el Señor. Siempre otra vez les digo regocijaos. gracias en todo porque es la
voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús y hermanos que
nuestro tema y el motivo de gloriarnos sea Cristo eso nos va a ayudar
y va a ser parte del cuidado de no olvidarnos del Señor que
nuestro tema sea Cristo y toda la gloria a Cristo porque él
ha querido usarnos y tener claro algo hermano nadie es necesario
en la obra del Señor Él nos privilegia, pero el Señor no nos necesita.
El Señor dice, si estos callan, las piedras van a hablar. Dios
puede levantar hijos de Abraham hasta de las piedras. Hermanos,
que hablemos del Señor Jesucristo. Dios haga tal obra en nosotros,
como tenía claro en Juan el Bautista, es necesario que él crezca, pero
que yo mengüe. Es necesario que en el ministerio
que yo esté desarrollando, quien sea exaltado sea Cristo y no
yo, que pueda recordar siempre que la salvación es obra de Dios
del principio hasta el final, que yo vine a Cristo porque el
Padre me trajo. que yo no quería venir, pero
él me atrajo con lazos de amor, que yo nací en rebelión contra
Dios, pero, pero él que es rico en misericordia. Hermanos, la
diferencia, nosotros éramos parte de todas esas naciones en la
maldad, obstinados y tercos contra el Señor, pensando que éramos
ricos, hasta que Dios abrió nuestros ojos para mostrarnos que somos
miserables. hermano la maldad es olvidarse
de Dios la maldad es pretender que yo puedo contribuir algo
para mi salvación eso es maldad porque eso es menosprecio de
la obra perfecta del Señor Jesucristo que Dios nos guarde de que pensemos
que hace falta algo en la salvación que el Señor Jesucristo vino
a ganar porque él dijo en la cruz consumado es y no hay nada
más que añadir no hay que añadir Es bueno ofrendar, es bueno ofrendar
así si el Señor te ha salvado y estás confiando en Cristo y
solo en Cristo, pero si ofrendas pensando que vas a contribuir
a algo mejor, como decía el hermano Walter, anda a comer hamburguesas
con tu dinero que va a ser mejor usado. Hermano, que todo lo que
hagamos si venimos al culto es para conocer más a Cristo, no
para tener nuestra salvación. Si nos bautizamos es porque Cristo
me ha salvado, no para contribuir a mi salvación, es para dar testimonio
de lo que el Señor Jesucristo ha hecho. Olvidarse de Dios,
pensar que hay fuerza en nosotros para contribuir algo en nuestra
salvación, eso es maldad. Spurgeon decía que hay más gente
que se olvida de Dios que quizá borrachos y drogadictos o lo
que es lo mismo hay gente que parece que es muy respetable
y que está en la iglesia pero se ha olvidado del Señor. Hermanos
que Dios nos guarde, que Dios nos guarde de olvidar al Señor. Dios haga tal obra en nosotros
que se pueda cumplir en nosotros humillados pues bajo la poderosa
mano del Señor y digo que Dios lo haga porque nosotros no nos
podemos humillar recuerde que dice David el corazón contrito
y humillado no despreciarás tú o Dios y sabe por qué Dios no
desprecia el corazón contrito y humillado porque él no desprecia
lo que él mismo hace y sólo Dios puede hacer corazones contritos
y humillados. Y hermanos, clamemos al Señor
que nos siga mostrando al Señor Jesucristo como glorioso, que
nosotros estemos viendo la gran liberación que hizo del pecado.
Él nos sacó de la esclavitud del pecado por su sacrificio
en la cruz. Él es el agua de vida, él es
la roca golpeada, es un símbolo del juicio sobre el Señor Jesucristo
y él es la fuente del agua de la vida. Hermanos, él es el pan
que descendió del cielo y que en verdad nuestras almas estén
satisfechas en Cristo y solamente en Cristo, que estemos saciados
de Cristo de tal forma que nada nos pueda parecer más satisfactorio
que Cristo, que nada nos parezca más precioso que Cristo, ni siquiera
cosas buenas. Ni siquiera que los demonios
se someten, sino que todo nuestro gozo sea en la salvación, en
nuestro Salvador. Que nuestra oración sea con María,
engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en Dios,
mi Salvador. Vamos a orar.

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Joshua

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