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JC

El tiempo actual

Psalm 12
Joel Coyoc June, 28 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 28 2023

The main theological topic addressed in Joel Coyoc's sermon, "El tiempo actual," is the urgent need for salvation amidst pervasive wickedness in society, echoed in Psalm 12. Coyoc emphasizes the biblical depiction of humanity's sinful nature, using Scripture references such as Romans 3:10-12, which states that "there is none righteous, no, not one." He argues that just as David cried out to God for salvation due to the scarcity of the righteous, modern believers must echo this plea, recognizing their need for divine intervention both for eternal salvation and for transformation in character. The practical significance of this message is a call for believers to acknowledge their spiritual poverty and to seek God's grace for personal holiness and community faithfulness, while nurturing a heart that cries out for salvation in these challenging times.

Key Quotes

“Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos.”

“La necesidad es clamar al Señor por salvación, clamar al Señor por salvación de nuestra propia alma, porque solo cuando clamamos al Señor por la salvación de nuestra propia alma es porque nosotros hemos visto la impiedad en nosotros mismos.”

“El único que puede hacer piadosos es, nadie se puede hacer piadoso a sí mismo.”

“Ahora es tiempo en que podemos clamar por salvación. Mañana no sabemos.”

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Salmo número doce dice la palabra de Dios, salva,
oh Jehová, porque se acabaron los piadosos, porque han desaparecido
los fieles de entre los hijos de los hombres. Habla mentira
cada uno con su prójimo. Hablan con labios lisonjeros
y con doblez de corazón. Jehová y la lengua que habla jactanciosamente,
a los que han dicho, por nuestra lengua prevaleceremos, nuestros
labios son nuestros. ¿Quién es Señor de nosotros? Por la opresión de los pobres,
por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová,
pondré en salvo al que por ello suspira. Las palabras de Jehová
son palabras limpias. como plata refinada en horno
de tierra, purificada siete veces. Tú, Jehová, los guardarás, de
esta generación los preservarás para siempre. Cercando andan
los malos, cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los
hombres. Amén. Este es un salmo de David. nosotros
sabemos por la por la misma palabra de Dios que no hay nada nuevo
debajo del sol lo que hoy es ya ha sido y nuestro tema hoy
es el tiempo actual el David está describiendo el tiempo que
él vivía y el tiempo que él vivía es tan parecido al tiempo que
nosotros que nosotros vivimos porque el hombre es es igual
desde que Adán y Eva cayeron en pecado. El hombre. Todo designio
de su corazón es de continuo, dice la palabra solamente el
mal. Y uno va leyendo este salmo y
uno va encontrando una. Una descripción muy. Muy real
de lo que nosotros estamos viviendo en el tiempo de hoy. Y lo primero que David presenta
ante el tiempo que nosotros estamos viviendo, que es similar al tiempo
en que él vivía y el tiempo en que ha vivido el pueblo del Señor. El Señor Jesús, cuando estaba
aquí, dijo a sus discípulos que los estaba enviando en medio
de lobos. El apóstol Pablo escribió y dijo
que estamos en medio de una generación maligna y perversa, en medio
de la cual somos llamados a resplandecer como luminares. ¿Y qué es lo
primero que David está presentando allí? Y lo primero es ante el
tiempo actual, ante el tiempo en que nosotros vivimos. Vivimos
en un tiempo que hay muchas expresiones de la Escritura, que le doy gracias
a Dios porque cada vez hace que podamos captar y entender que
no son expresiones de poesía, sino son la pura realidad. La
Biblia es sumamente realista cuando describe al hombre como
un hombre perverso. Varios salmos describen cómo
es el hombre nacido de Adán. El apóstol Pablo toma de los
salmos para describir en romanos y las descripciones son son terribles. Dice La Biblia no hay justo ni
a uno. No hay quien haga lo bueno. No
hay quien busque a Dios. Dice aún así hicieron inútiles.
Dice capítulo tres de Romanos dice ¿Qué pues somos nosotros
mejores que ellos en ninguna manera? Pues ya hemos acusado
a judíos y a gentiles que todos están bajo pecado. Como está
escrito, no hay justo ni a uno, no hay quien entienda, no hay
quien busque a Dios, todos se desviaron, a unas se hicieron
inútiles, no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
sepulcro abierto a su garganta, con su lengua engañan, veneno
de áspides hay debajo de sus labios, su boca está llena de
maldición y de amargura, sus pies se apresuran para derramar
sangre, quebranto y desventura hay en sus caminos, y no conocen
camino de paz, no hay temor de Dios delante de sus ojos. Hermanos, ante todo esto es,
en verdad, la pues es algo que cuando captamos
lo que Dios está diciéndonos en su palabra, pues no nos queda
más que hacer lo que el salmista está haciendo. Salva, oh Jehová,
porque se acabaron los piadosos. Ante el tiempo actual, el tiempo
que nosotros vivimos, un clamor adecuado es el clamor por salvación. Salva, oh Jehová. Cuando pensamos
en la salvación del Señor, tenemos que pensar primero en su salvación
eterna. Es verdad que la gente que nos
rodea es terrible. Es verdad que están presurosos
a derramar sangre. Es verdad que cuando pensamos,
por ejemplo, en cosas que han sucedido en este mundo, cuando
pensamos en la Segunda Guerra Mundial, donde se mató a más
de seis millones de judíos y a un millón de gitanos, y pensamos
en que eso fue algo terrible. Tenemos que pensar que en países
como el nuestro, o países cercanos al nuestro, lo que sucedió en
esa Segunda Guerra Mundial es un juego de niños comparado a
lo que ha sucedido en países que se jactan de ser civilizados,
industrializados, cuando a partir de 1970 se legalizó el aborto. es algo mucho más terrible lo
que se ha hecho, tener prisa en derramar sangre. Los que se mataron en la Segunda
Guerra Mundial podían esconderse, podían correr, podían huir, pero
los millones que se han matado en el lugar donde se supone deberían
ser el lugar más seguro para un ser humano que es el vientre
de su madre. Queda muy corto lo que sucedió
en ese tiempo. Nosotros tenemos que pensar que
de donde Dios nos sacó es de esa condición terrible, una condición
donde pueden amenazarnos, donde pueden matarnos, donde pueden
calumniarnos, pero el llamado es aclamar al Señor porque al
final de cuentas, a pesar a pesar de lo que los hombres puedan
hacer, Ellos no pueden dañar el alma. El Señor Jesús cuando
estaba en esta tierra dijo, les voy a enseñar a quien tienen
que temer. Y a quien somos llamados a temer no es a las amenazas
del cambio climático o a las amenazas del hombre. Somos llamados
a temer al Señor porque Él no sólo puede matar el cuerpo, sino
puede destruir el alma en el infierno. Y ese es el Señor.
Dice, salva Ojiobá porque se acabaron los piadosos. Y el clamor
primero es clamar al Señor por salvación. Más que ser salvos
del De lo que puedan hacernos los hombres, nosotros necesitamos
ser salvos de lo que Dios puede hacernos por causa de nuestro
pecado. Salva, oh Jehová, porque se acabaron
los piadosos. Los piadosos están describiendo
a gente con una actitud correcta hacia Dios. Una de las cosas
que escasea en el mundo, y más en este tiempo, es el temor del
Señor. La gente piadosa es gente que,
porque conoce al Señor, teme al Señor con un temor que es
un temor reverente. Y hermanos, ante el tiempo actual,
independientemente de que los seres humanos que nos rodean
sean terribles o no sean terribles, de que puedan destruirnos o no
puedan destruirnos, independientemente de ello, la necesidad es clamar
al Señor por salvación. Salva, oh Jehová, porque se acabaron
los piadosos. Clamar, en primer lugar, porque
nadie de nosotros es piadoso por sí mismo. ver la realidad
que vemos afuera de nosotros y poder ver que nosotros no somos
mejores que los de afuera, que nosotros también hemos experimentado
la batalla contra el pecado, que quizás seguimos experimentando,
seguro seguimos experimentando la batalla contra el pecado y
poder clamar porque se acabaron los piadosos. ¿Y quién puede
hacer piadosos? Sólo Dios puede hacer piadosos. El hombre nace impío, en la impiedad,
y sólo Dios puede hacerlo piadoso. Es un clamor por lo que está
ocurriendo afuera, pero es un clamor también por la condición
de nuestra propia alma, clamar al Señor para que Él pueda hacernos
piadosos, porque se han acabado los piadosos. Ha habido tiempos
en que las tinieblas parecen dominar cuando parece que el
mal es el que está reinando. Sin embargo, el Señor siempre
tiene a su pueblo. Nosotros estamos viviendo un
tiempo ahora donde se piensa que estamos en un tiempo de mucha
ilustración, de mucho avance, pero la verdad es que estamos
viviendo en un tiempo de profundas tinieblas que puede ser descrito
como un tiempo en el cual se acabaron los piadosos. nosotros
sabemos por la Escritura, el Señor Jesús dijo que ancha es
la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición y muchos
son los que la hallan. Angosta es la puerta y angosto
el camino que lleva a la vida eterna y pocos son los que entran
por ella. Y sabemos eso porque el Señor
Jesús lo dijo. Y no obstante que hoy día hay
cantidad de iglesias cantidad de iglesias que muchas de ellas
se ufanan de predicar la palabra de Dios. No obstante, nosotros
sabemos que algo sin duda está sucediendo en este mundo. Muchas
iglesias que un día predicaron fielmente la palabra de Dios,
hoy están dando la espalda al Señor, aprobando aquello que
es contrario a la verdad de la palabra de Dios, predicando un
evangelio que hace doscientos años Casi nadie estaba predicando,
sea que fueran bautistas o de otras denominaciones. No se estaba
predicando ese evangelio de una creencia, una creencia fácil,
un evangelismo superficial. En resumen, se han acabado, se
acabaron los piadosos. Han desaparecido los fieles de
entre los hijos de los hombres. Dice en Proverbios, muchos hombres
proclaman cada uno su propia bondad, pero un hombre fiel,
¿quién lo hallará? Y la necesidad es clamar al Señor
por salvación, clamar al Señor por salvación de nuestra propia
alma, porque sólo cuando clamamos al Señor por la salvación de
nuestra propia alma es porque nosotros hemos visto la impiedad
en nosotros mismos, porque nosotros por la verdad de la palabra de
Dios sabemos el único que puede hacer piadosos es, nadie se puede
hacer piadoso a sí mismo. Sólo Dios puede hacer piadosos. Sólo Dios es el que es especialista
en transformar el corazón de las personas. Él es el que puede
cambiar un corazón rebelde, un corazón de piedra y darnos un
corazón de carne. clamar al Señor por salvación,
clamar al Señor por salvación eterna, clamar al Señor también
por salvación temporal, asumiendo que el Señor puede rescatarnos
de las amenazas temporales de sus enemigos, de nuestros enemigos,
si eso es lo que trae mayor gloria a su nombre. Recuerde los jóvenes
que estuvieron allí en el horno de fuego. Ellos dijeron, Dios
a quien servimos, Él puede salvarnos. salva a Jehová. Y ellos sabían
que Jehová puede salvar, y sabían que si el Señor no quería, pues
no los iba a salvar. Pero ellos sabían algo. Nahum
Codonosor podía destruir sus cuerpos, pero nada más podía
hacer. Dios les había dado corazones piadosos, corazones que habían
aprendido a temer porque Dios los había enseñado a quien se
tiene que temer. Ellos no temían a Nabucodonosor
y sus amenazas. Ellos no temían a Nabucodonosor
y su horno de fuego que fue calentado siete veces más de lo normal.
Ellos sabían que al que había que temer era el Señor. Ellos
sabían que el único que debía ser honrado era el Señor Dios
Todopoderoso, el Dios de los ejércitos. Jehová es el único
Dios verdadero y que ante Él es que había que temer, Dios
les había dado un corazón piadoso. Han desaparecido los fieles de
entre los hijos de los hombres. Lo primero es, ante el tiempo
actual, es tiempo de poder clamar por salvación. La Biblia dice
del tiempo actual que ahora es el día de salvación. Ahora es
tiempo en que podemos clamar por salvación. Mañana no sabemos. Independientemente de que parezca
que los malos están dominando, independientemente de ello, es
necesario clamar, salva Ojiobá. Salva Ojiobá porque se acabaron
los piadosos y porque el Señor ha hecho todo para sí mismo.
a los piadosos para alabanza de la gloria de su gracia y a
los impíos para alabanza de su gloriosa justicia. Y nosotros
necesitamos clamar porque sólo clamando a él podemos ser hechos
piadosos y podemos ser hechos fieles. Han desaparecido los
fieles de entre los hijos de los hombres. El apóstol Pablo cuando escribe
a las iglesias En filipenses, por ejemplo, el
apóstol Pablo dice. Versículo uno uno uno dice Pablo
y Timoteo, siervos de Jesucristo a todos los santos en Cristo
Jesús que están en Filipos. Cuando él escribe a la iglesia
de Éfeso. dice Pablo apóstol de Jesucristo
por la voluntad de Dios a los santos y fieles en Cristo Jesús
que están en Éfeso. El salmista dice han desaparecido
los piadosos, se acabaron los piadosos, han desaparecido los
fieles, pero el apóstol Pablo escribe y dice a los santos y
fieles en Cristo Jesús. Nuestra posibilidad de ser piadosos,
santos, es estar en Cristo. Nuestra posibilidad de ser fieles
es solamente por estar en Cristo. Podemos ser fieles. si el Señor
nos hace fieles porque clamamos por salvación. De lo contrario,
no podemos ser fieles. Somos fieles por causa de la
obra de la gracia, por causa de que la fidelidad es algo que
el Espíritu Santo produce en el corazón de aquellos que el
Señor salva. Han desaparecido. Y para que
haya fieles, hay que clamar por salvación. No porque estamos
asustados de que no haya fieles. Dios ha mostrado que somos parte
de los que no son piadosos y de los que no somos fieles. Damos
gracias a Dios porque sabemos que los creyentes son fieles. Dice Pablo, santos y fieles en
Cristo Jesús. Por causa de estar en Cristo
Jesús, somos fieles porque el Señor nos hace fieles. pero cuando
nosotros vemos la característica del mundo hoy es han desaparecido
los fieles entre los hijos de los hombres después y aquí está
dando una razón una razón del clamor por el contexto de toda
la escritura nosotros podemos saber que la razón de ese clamor
es Dios se está revelando Dios está mostrando que la única posibilidad de que
haya piadosos y haya fieles y que haya salvación es clamando a
él por salvación porque han desaparecido los fieles entre los hijos de
los hombres dice después el salmista empieza a hacer una descripción
cómo es que él sabe que no hay piadosos y no hay fieles dice
describiendo cómo es la gente y cómo éramos antes de que Cristo
nos salvara. Dice, habla mentira cada uno
con su prójimo. Habla mentira cada uno con su
prójimo. Hermanos, las mentiras están
a la orden del día, pero Dios llama a su pueblo a hablar verdad. Hablar verdad. ¿Por qué? Porque Dios es verdad. porque
estamos en Cristo, quien es el camino, es la verdad y es la
vida. Nosotros sabemos que Dios nos
sacó de la costumbre de hablar mentira. Hablábamos mentira con
respecto a Dios porque no conocíamos a Dios. Creíamos mentiras y hablábamos
mentiras. Algunas veces hablamos acerca
de un Dios que vino, que envió a su Hijo a hacer posible la
salvación de todos los hombres. Y eso es mentira al prójimo.
se habla mentira acerca de frases de personas que dicen, Dios odia
el pecado, pero ama el pecador, pero eso es mentira, es hablar
mentira, la verdad está en la palabra de Dios y la verdad de
Dios dice que el Señor suena bonito decir que Dios odia
el pecado, pero ama el pecador. bonito, pero no bíblico. La Biblia
dice en Salmos cinco cinco, los insensatos no estarán delante
de tus ojos, aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás
a los que hablan mentira, al hombre sanguinario y engañador
abominará. Hermanos, aquí no dice que Dios
odia el pecado, pero ama el pecador. Aquí dice que Dios aborrece a
los que hacen iniquidad, que Dios abomina abomina al hombre
sanguinario y engañador. Esa es la verdad de Dios. Hablar
verdad con respecto a nosotros mismos. Y hablar verdad con respecto
a nosotros mismos es decir lo que dice la palabra, que no depende
del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Y hoy nosotros podemos hablar
de gente que con la palabra de Dios está torciendo la escritura
y predicando mentira a la gente. Pero también podemos ver un mundo
donde se está mintiendo respecto a una gran cantidad de cosas.
Que se está hablando con labios lisonjeros y con doblez de corazón
porque mucha de la gente sabe que lo que está diciendo es mentira
y le está diciendo a personas que vienen buscando que alguien
les diga lo que quieren oír y se les dice lo que quieren oír aunque
el que lo dice sabe que están mintiendo y sabe que no hay honestidad
en su corazón dice muy semejante al versículo cinco
del salmo cinco dice aquí el versículo tres Jehová destruirá
todos los labios lisonjeros y la lengua que habla jactanciosamente
Jehová destruirá todos los labios lisonjeros y la lengua que habla
jactanciosamente. A los que han dicho por nuestra
lengua prevaleceremos. Nuestros labios son nuestros.
¿Quién es Señor de nosotros?" Leímos en el Salmo 5 y el Salmo
5 dice, Los insensatos no estarán delante de tus ojos. Aborreces
a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira. Al hombre sanguinario y engañador
abominará Jehová. Jehová destruirá todos los labios
lisonjeros y la lengua que habla jactanciosamente. Una de las
cosas que nosotros damos gracias a Dios es porque cuando Dios
nos salva, Dios es quien nos hace piadosos. Dios nos hace
fieles. Dios obra de tal forma que podamos
hablar verdad cada uno con su prójimo. Dios, en un cierto sentido,
destruyó nuestros labios lisonjeros. Recuerde cuando Isaías dijo,
ay de mí que soy muerto, porque siendo hombre inmundo de labios.
Dice la Biblia que de la abundancia del corazón habla la boca. No
lo que entra en el hombre es lo que contamina al hombre, sino
lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre, porque
del corazón es de donde salen los adulterios, los malos pensamientos,
todo eso es lo que del corazón sale y contamina al hombre. Y
el Señor destruirá todos los labios lisonjeros. Y recuerde,
el ángel tomó un carbón del altar y tocó los labios de Isaías. Y le dijo, fue quitada tu culpa. El Señor cambió su corazón. Y en un sentido, cuando el Señor
nos salva, destruye el viejo corazón y también destruye nuestra
manera vieja de hablar. Destruye los labios lisonjeros
y la lengua que habla jactanciosamente. Si hay algo que caracteriza al
creyente es, y a veces al creyente se le olvida y la Escritura recuerda,
ninguno tenga más alto concepto de sí que el que debe de tener
si no piensa de sí con cordura. Porque Dios va a destruir la
lengua jactanciosa, al que habla jactanciosamente. ¿Y cómo se
ve esa jactancia? Por nuestra lengua prevaleceremos.
Nuestros labios son nuestros. Hay algo que tenemos que recordar. Nada es nuestro. Ni siquiera
nuestras palabras son nuestras. Las palabras son de Dios. Las
palabras, el lenguaje es de Dios. no vamos a prevalecer por nuestras
palabras. Ha habido personas que han hablado
arrogantemente y no han prevalecido. Leímos en la lectura Daniel y
Nabucodonosor fue una persona que habló jactanciosamente. y
Dios destruyó su corazón y destruyó sus labios lisonjeros. Después
de que Dios obró en él, él dejó de jactarse en sí mismo y él
reconoció al Dios del cielo. Dios lo salvó, Dios lo hizo piadoso,
Dios destruyó su corazón con doblez, Dios destruyó sus labios
lisonjeros, Dios destruyó el orgullo de su corazón y él pudo
hablar con humildad y reconocer a aquel a quien corresponde el
ser enaltecido, el ser exaltado. Dice, después hay una pregunta
que es lo que hace que nuestro mundo en todo tiempo sea lo que
es, y es la pregunta, ¿quién es señor de nosotros? Gente que
cree, sobre mí no hay nadie, nadie va a gobernar sobre mí,
Recuerde que hay tantas expresiones de nuestra cultura, tantas frases,
desde canciones, como algunas canciones mexicanas, que reflejan
el sentir de esta pregunta. ¿Quién es señor de nosotros? Hay frases de moda que yo tengo
derecho a decidir sobre mi cuerpo. Hay un señor. Nabucodonosor pudo,
le quedó claro el pasaje que leímos en Daniel Dios le dejó muy clara la lección
y dice ahora yo Nabucodonosor alabo
y engrandezco y glorifico al rey del cielo Antes él se glorificaba
a sí mismo. Dice, porque todas sus obras
son verdaderas, sus caminos justos, y él puede humillar a los que
andan con soberbia. ¿Quién es señor de nosotros?
una pregunta desafiante, pero ¿qué bendición es cuando el Señor
se revela a su pueblo y su pueblo dice, Señor mío y Dios mío, y
el Señor Jesús es reconocido como el Señor? ¿Qué bendición
es cuando por la obra del Señor, por el clamor que el Señor pone
en el corazón, salva a Jehová, y entonces podemos confesar que
Cristo es Señor? reconocer que él es el que debe
ser exaltado, el que debe ser engrandecido, reconocido. Poder
decir con el apóstol Pablo, porque por gracia soy lo que soy, su
gracia no ha sido en vano conmigo. Ahora dice el versículo cinco,
por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos,
ahora me levantaré, dice Jehová, pondré en salvo al que por ello
suspira, al que suspira por salvación, Dios lo va a salvar. Aquel que
es menesteroso, Dios va a atender aquel que está gimiendo, aquel
que es pobre. Recuerde, bienaventurados los
pobres en espíritu, no los que son suficientes en sí mismos,
no los que creen que van a prevalecer por su forma de hablar, no los
que están preguntando quién es Señor, sino aquellos que están
experimentando su opresión. Y más que todas las cosas, no
está hablando de opresión política, sino de opresión espiritual.
Recuerde que A lo largo del tiempo, el hombre se ha equivocado mucho. El hombre cree que su problema
es social, político, pero el Señor Jesús dijo claramente algo.
El problema es el pecado. Todo aquel que practica pecado,
esclavo, oprimido, es del pecado. Y el esclavo no queda en casa.
El hijo sí queda en casa. Así que si elijas libertades,
serés verdaderamente libres. Damos gracias a Dios porque Dios
es el que hace gemir el corazón cuando él se revela. ¿Qué fue
lo que salió del corazón de Isaías cuando Dios se reveló ante sus
ojos allí en un trono alto y sublime? Lo que salió fue un gemido y
fue, ¡ay de mí que soy muerto! Una manera de decir, salva a
Okhiova porque se acabaron los piadosos. Yo estoy en medio de
un pueblo que no es piadoso. Yo tengo unos labios que tampoco
son piadosos. y el Señor atendió a su gemido. Dice, por la opresión de los
pobres, por el gemido de los menesterosos. Ahora me levantaré,
dice Jehová, pondré en salvo al que por ellos suspira. El
Señor promete salvar al que suspira por salvación. Ante el peligro,
ante lo terrible de los tiempos peligrosos, y siempre han sido
malos los tiempos desde que el pecado entró a esta tierra. Siempre
ha sido tiempos malos porque si llega el momento de morir
y no hemos experimentado la salvación, si no morimos piadosos, si no
morimos santos y fieles en Cristo, pues entonces vamos a tener que
enfrentar a aquel que en verdad hay que temer por encima de cualquier
otra persona que pueda amenazar. El señor el señor promete que
él se va a levantar para salvar aquellos que claman, a aquellos
que gimen, a aquellos que miran su miseria, a aquellos que miran
que todo lo que necesitan está en el Señor Jesucristo, a todos
aquellos que miran por su gracia, que necesitan humillarse delante
del Señor y decir como Pablo, ¿quién eres, Señor? Y escuchar,
yo soy Jesús a quien tú persigues. y poder ser humillado y poder
responder. Bueno mes haber sido humillado.
Antes que fuera humillado, descarriado, andaba. Pondré en salvo al que por ello
suspira. hermanos que el suspiro de nuestro
corazón sea por la salvación del señor, salva a Okiova porque
se acabaron los piadosos, que Dios quiera obrar en nuestro
corazón de tal forma que nosotros podamos anhelar, yo quiero ser
un piadoso, yo quiero ser un fiel, nosotros sabemos los santos
perseveran o son fieles, la perseverancia final de los santos, ¿por qué?
Porque aquel que los ha salvado los va a hacer perseverar, somos
Perseveramos, somos fieles por causa de que estamos en Cristo,
por causa de la fidelidad del Señor Jesucristo. Que nuestro
clamor, que nuestro suspiro, dice, pondré en salvo al que
por ello suspira. ¿Ante qué es lo que hace suspirar
nuestro corazón? reflexionar y pensar en qué hace
suspirar mi corazón. Estoy constantemente suspirando
por la salvación del Señor. Pondré en salvo al que por ello
suspira. Esta es promesa y palabra del
Señor. Si suspiras por su salvación,
el Señor te va a salvar. Dice versículo seis. Las palabras
de Jehová son palabras limpias, como plata retinada en horno
de tierra purificada siete veces. Hermanos, el mundo alrededor
nuestro está hablando mentiras. Que Dios guarde a su pueblo de
caer en la tentación de hablar mentiras. El pueblo, la sociedad
alrededor nuestro está hablando con labios lisonjeros, diciendo
cosas que saben que no es verdad, pero con tal de conseguir algo
se dicen. El mundo está hablando con arrogancia.
La gente está actuando ante un desafío, ante el Señor, negando
cosas que Dios ha hecho y establecido, y el hombre está cuestionándolas,
negándolas. Personas declarando la muerte
de Dios mentiras. Pero hay una palabra que es verdad,
y es la palabra del Señor. Y si somos, si hemos experimentado
su salvación, tenemos la promesa de que en medio de un mundo de
mentiras hay una palabra que es verdad. Dice las palabras
de Jehová son palabras limpias. Estamos anhelando las palabras
limpias porque hemos experimentado su salvación. Recuerde que Aquel
hombre que tiene vida espiritual no puede vivir solo de pan, dijo
el Señor Jesús. No solo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Las palabras
del Señor son palabras limpias. Estamos anhelando esas palabras
limpias. Esas palabras limpias que dice,
santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad. Dios nos salva
y nos da un corazón piadoso, un corazón fiel, pero queda un
remanente de la vieja naturaleza que va a ser limpiada por la
palabra. Santifícalos en tu verdad, tu
palabra es verdad. Necesitamos alimentarnos de la
palabra. Si estamos en Cristo, nutrirnos
de la palabra de Dios, meditarla, leerla, escucharla, y sobre todas
las cosas, algo seguro que va a ocurrir es, si estamos en Cristo,
la palabra va a obrar de tal forma que nuestra vida se va
a conformar a la palabra. Dice, como plata refinada en
horno de tierra, purificada siete veces, es tal la limpieza de
la palabra de Dios, habla siete veces purificada y siete es el
número de perfección. Hermanos, la valoración de su
palabra, porque hemos experimentado su salvación. El apóstol Pedro
dice, desead como niños recién nacidos la leche espiritual,
no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es
que habéis gustado la benignidad del Señor. Hermanos, hay tantas
maneras en que nosotros, el apóstol Pablo dice que nos examinemos
si estamos en la fe y en que podemos examinar. Estamos anhelando
las palabras del Señor, que son palabras limpias como plata refinada
en horno de tierra, purificadas siete veces. Y si estamos en
el Señor, Sabemos que la salvación más necesaria la tenemos por
gracia, que es ser salvos de la ira venidera por causa de
la obra del Señor Jesucristo, por causa de que Él ha recibido
la ira que era para nosotros. Y no importa que estemos atravesando
un mundo con tantas amenazas, hay una promesa final para los
creyentes en el tiempo actual. Si ya hemos clamado por salvación
y estamos suspirando por su salvación, estamos confiando y estamos como
mendigos, menesterosos, estamos con la pobreza de espíritu, reconociendo
que todo lo que necesitamos viene del Señor Jesucristo, reconociendo
que en nosotros no hay nada que aportar, reconociendo que todo
viene de él para nuestra salvación. Si eso ha sido así, hay una promesa
y es tú o que va, los guardarás de esta generación, los preservarás
para siempre. En medio de una generación maligna
y perversa, si estamos, somos santos y fieles en Cristo Jesús,
la promesa es, van a ser guardados, los voy a guardar Dice el Señor,
yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.
En medio de una generación perversa, el Señor promete preservar para
siempre. Dice, de esta generación los
preservará para siempre. ¡Qué bendición de saber que soy piadoso porque él me hizo
piadoso, soy fiel porque estoy en Cristo y él es fiel de poder
saber que él ha destruido mi corazón viejo y mi mi labios
lisonjeros que él está plantando su verdad que estoy anhelando
su verdad pero que él me va a guardar y me va a preservar para siempre
estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo no temas
porque yo estoy contigo no desmayes porque yo soy tu Dios que te
esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la
diestra de mi justicia. Aquellos que están en el Señor
Jesucristo, aquellos que han sido hechos piadosos por haber
confiado en el Señor Jesucristo y fieles y santos, aquellos que
han sido, se les ha mostrado su pobreza y están conscientes
de su pobreza, ellos, dice la escritura, nadie los puede arrebatar
de mi mano. Dice, mis ovejas oyen mi voz
y yo las conozco y me siguen y yo les doy vida eterna. Las
ovejas oyen su voz, se deleitan de su voz, de esas palabras limpias
que son como plata refinada en horno, purificada siete veces.
ellos oyen su voz les siguen dice y nadie las puede arrebatar
de mi mano mi padre que me las dio es mayor que todos y nadie
las puede arrebatar de la mano de mi padre fieles preservados
de esta generación para siempre nadie por quien el señor Jesucristo
murió en la cruz estará en el infierno se perderá y es la verdad
de toda la escritura cuando dice quien nos puede separar del amor
de Dios que es en Cristo Jesús ni lo presente, lo terrible del
tiempo actual, no nos puede separar del amor de Dios, ni lo futuro,
ni lo porvenir, ni ninguna cosa creada, nada nos puede separar
del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Y el versículo ocho dice,
cercando, cercando andan los malos. Cercando andan los malos
cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.
Y hermanos, en realidad eso está sucediendo. Pero qué gran promesa. Si estás en Cristo, tú que Oba
nos guardarás de esta generación, los preservarás para siempre. Cercando están los malos cuando
la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres. Y estamos
en un tiempo en que lo vil se exalta. Lo vil se presenta como
si fuera lo bueno, lo deseable, lo que hay que celebrar. Celebraciones
de cosas que le llaman orgullo, cuando en realidad no hay nada
de orgullo en ellos. Y damos gracias a Dios porque
el creyente sabe que no hay lugar para el orgullo. El creyente
sabe que la gracia y el orgullo son incompatibles. El creyente
sabe que por la gracia de Dios es lo que es. El creyente sabe
que su salvación es obra del Señor de principio a fin. Y si
hay algo en que el creyente está orgulloso es en Cristo Jesús
y nada más en Cristo Jesús. Nuestro orgullo es el saber quién
es nuestro Salvador. Nuestro orgullo es el saber que
Él vivió la vida que yo no soy capaz de vivir. Nuestro orgullo
es saber que Él ha recibido el castigo por nuestros pecados.
El orgullo es saber que Él es mi hermano mayor y que soy heredero
y coheredero con Cristo. todo mi motivo de jactancia no
está sino solamente en saber que él es mi señor, en lugar
de preguntar quién es señor, estoy gozoso de reconocer que
él es mi señor, lo lo vivimos aún en nuestra manera de orar,
orando para que se haga su voluntad en el cielo como en la tierra,
y no importa que los anden en poco tiempo se estén aprobando
muchas legislaciones que hablan de que los malos se están acercando
y la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres. Pero
el clamor, el clamor del creyente Y el clamor del pueblo de Dios,
el clamor de sus ovejas es, salva, oh Jehová. El suspiro del creyente
es, suspirar por la salvación del Señor. Pondré en salvo al
que por ello suspira. Y al final, no importan las amenazas. La preocupación verdadera es,
¿eres salvo de la ira del Señor? Sólo el Señor te puede salvar
del Señor. Sólo el Señor nos puede salvar
de nosotros mismos, de nuestro corazón engañoso y perverso.
Y es, el tiempo actual es tiempo para clamar con el clamor, salva
a Jehová, hazme piadoso. Salva a Jehová, hazme fiel. El
tiempo actual es tiempo para suspirar por la salvación del
Señor. Y el Señor promete, por la opresión de los pobres, por
el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová,
pondré en salvo al que por ellos suspira. que podamos estar descansando
en las promesas del Señor. No importa qué es lo que nosotros
veamos que sucede en el tiempo actual, y que el clamor de nuestro
corazón sea, yo quiero ser, yo quiero ser piadoso, yo quiero
ser fiel, yo quiero ser un pobre en espíritu, yo quiero verme
en verdad como un menesteroso. Yo quiero verme como alguien
necesitado únicamente de Cristo y sólo de Cristo y su obra de
salvación. Vamos a orar.

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Joshua

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