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Jose Dzul

El hombre después de la caída

Isaiah 5:20-22
Jose Dzul October, 1 2023 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul October, 1 2023

El sermón de Jose Dzul titulado "El hombre después de la caída" se centra en la condición espiritual del hombre tras el pecado de Adán y Eva, enfatizando que la caída ha dejado al ser humano en un estado de ruina total y ceguera espiritual. Dzul argumenta que, como resultado del pecado, el hombre no puede discernir lo bueno de lo malo y está lleno de orgullo y rebelión contra Dios, como se ilustra en Isaías 5:20-22. Se hace referencia adicional a Juan 3:19-21 y 1 Corintios 2:14 para resaltar la incapacidad del hombre natural para entender las verdades de Dios, afirmando que es solo a través de la intervención divina y la revelación del Espíritu Santo que el hombre puede ser reconciliado con Dios. El sermón subraya la importancia de la gracia soberana de Dios en la salvación, destacando que esta no depende de los méritos humanos, sino del propósito eterno de Dios, lo que es fundamental en la teología reformada.

Key Quotes

“El hombre después de la caída quedó en total ruina, quedó arruinado totalmente en una miseria, en una pobreza espiritual.”

“El hombre natural no puede percibir las cosas que son del Espíritu de Dios, no puede entenderlo, no puede recibirlo, no puede creerlo, porque para él son locura.”

“Este propósito de Dios nunca puede detenerse. El que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”

“La justicia perfecta y eterna de Dios fue satisfecha con la muerte, con la muerte expiatoria de nuestro Señor Jesucristo.”

Sermon Transcript

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el hombre en su estado después
de la caída en el pecado y vamos a leer unos versículos en el
libro de isaías capítulo 5 en qué condición quedó el hombre
después de la caída en el pecado como quedó el hombre después
de haber desobedecido a dios ¿Cómo quedó el hombre delante
de Dios? ¿Qué es lo que perdió el hombre
después de haber desobedecido a Dios? En verdad el hombre,
el hombre después de la caída quedó en total ruina, quedó arruinado
totalmente en una miseria, en una pobreza espiritual. El hombre, el hombre después
de la caída del pecado quedó ciego a las cosas de Dios. También quedó sordo para escuchar, para escuchar la voz de Dios. No puede el hombre ver ni oír
la voz de Dios después de la caída. El hombre natural está
viviendo, está en tinieblas y las tinieblas nos está hablando de
ignorancia, de incredulidad que está en el hombre. Las tinieblas
habla sobre el orgullo que tiene el hombre. Está hablando también
está hablando también de pecado, de rebelión, desobediencia y
está hablando también de muerte espiritual. El hombre después
de la caída quedó en este estado espiritual y leemos que dice
Isaías capítulo cinco en su versículo veinte dice así Hay de los que
a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo. Que hacen de la luz
tinieblas y de las tinieblas luz. Que ponen lo amargo por
lo dulce y lo dulce por amargo. hay de los sabios en sus propios
ojos y de los que son prudentes delante de sí mismos. El hombre en su estado después
de la caída miremos cómo quedó miremos cómo quedó dice a lo
malo dicen bueno a lo bueno dice malo. El hombre después de la
caída no puede distinguir espiritualmente lo bueno y lo malo, para él está
cegado su entendimiento y lo que es malo lo tiene como bueno. aprecia lo malo como bueno, sigue
lo malo como bueno, cree lo malo como bueno. La cosa quedó al
revés para el hombre después de la caída en el pecado. El
hombre también en su entendimiento piensa que es más sabio que Dios. que es más sabio que los que
están creyendo a Dios. Está confiando en su propia sabiduría
humana, en su conocimiento y en su entendimiento. Pero la cosa
es totalmente al revés. El enemigo dijo a Eva en el huerto
de Edén, El día que ustedes coman de este fruto, ustedes van a
conocer el bien y el mal. El hombre conoce el bien y el
mal, pero el hombre en su naturaleza caída no puede hacer el bien. Está incapacitado totalmente
para hacer el bien. Sólo puede hacer el mal. porque
su naturaleza pecaminosa está corrompida y no tiene poder en
sí mismo para hacer el bien, para obtener la salvación de
Dios. Está totalmente incapacitado,
arruinado espiritualmente. El hombre quedó ciego espiritualmente. Vamos a leer lo que dice en el
libro de Juan capítulo 3. Juan capítulo tres miren lo que
Jesús nos está diciendo miren cómo la palabra de Dios nos habla
con toda claridad sobre la condición del hombre después de la caída
en el pecado nos está diciendo en versículo diecinueve hasta veintiuno Dice,
esta es la condenación que la luz vino al mundo. Cristo es la luz espiritual que
vino a este mundo. Y los hombres, el hombre caído
en pecado, amaron, ama más las tinieblas que la luz, porque
sus obras son malas. El hombre, en vez de amar lo
bueno, Espiritualmente, amar a Cristo, ama las tinieblas. Ama las tinieblas, ama todo lo
que es contrario a la verdad. Adiós. Porque todo aquel que
hace lo malo aborrece la luz y no viene a la luz para que
sus obras no sean reprendidas. El hombre natural no quiere oír
ni quiere venir a Dios para que Dios en su palabra lo reprenda
de sus maldades, de sus pecados. Dice más el que practica la verdad,
el hombre que cree a Dios, cree la palabra de Dios, viene a la
luz, viene a Cristo para que sea manifiesto que sus obras
son hechas en Dios. Vamos a leer un texto más en
el libro de primera de Corintios, capítulo uno. Capítulo uno en su versículo
capítulo dos perdón capítulo dos en su versículo catorce el apóstol Pablo dice pero el
hombre natural el hombre natural es la persona o el pecador que
no ha sido regenerado por el Espíritu Santo es un pecador
que no conoce a Dios ni cree a Dios El hombre natural no percibe
las cosas que son del Espíritu de Dios, no puede entenderlo,
no puede recibirlo, no puede creerlo, no puede obedecerlo,
porque para él son locura. La verdad El Señor Jesucristo,
la palabra de Dios, el Evangelio, las buenas noticias del Señor
Jesucristo para el hombre natural caído en pecado es locura. Es una locura. Lo que ustedes
van a oír en el templo es una locura, dice el hombre natural. Es una locura. ¿Por qué? Porque el hombre natural no puede
entender las cosas que son de Dios. El hombre natural no entiende
por qué ustedes vienen aquí a reunirse. No lo entiende. Para él es una
locura venir aquí y presentarse para adorar a Dios en espíritu
y en verdad. Es una locura. Para el hombre
natural es una locura leer las Escrituras, orar a Dios, escuchar
la predicación para el hombre natural, es una locura, insensatez. No tiene ningún valor para el
hombre natural porque no lo entiende. Dice porque no lo entiende. El
hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de
Dios porque para él son locura y no las puede entender porque
se han de discernir espiritualmente. Las cosas de Dios se han de entender. por medio de la revelación del
Espíritu Santo de Dios. Nosotros en nosotros mismos no
tenemos la capacidad para entender las cosas de Dios. El hombre
más sabio de este mundo no tiene no tiene el entendimiento espiritual
para entender las cosas de Dios. Dios tiene que revelárselo por
su espíritu para que pueda él entenderlo. Nosotros, si entendemos
un poco de las cosas de Dios, a Dios gracias por su revelación
que nos ha dado entendimiento para entenderlo. Ahora, después
de la caída en el pecado, después de la caída en el pecado. El
hombre perdió, el hombre perdió la posibilidad, la posibilidad
de entender los caminos de Dios. El hombre después de la caída
en el pecado perdió totalmente el entendimiento no tiene entendimiento
para entender y ver los caminos del Señor no puede entenderlo
ahora vamos a pensar algunas cosas sobre los caminos del Señor primero el camino de su propósito
el camino de su propósito cómo salva a Dios al pecador de este
mundo. Lo salva por su gracia. Somos
salvos por la gracia de Dios. Somos salvos gratuitamente. Somos salvos por el don de Dios,
no porque nosotros tengamos alguna buena obra, algún mérito humano,
que sea la causa de nuestra salvación. Si eres salvo es por la gracia,
por la gracia pura y soberana de Dios. pero cómo salva Dios a su pueblo,
cómo salva Dios a los pecadores de este mundo, cómo te ha salvado
Dios. Algunas personas piensan Dios
salva en una manera en una manera este en una manera como suerte como suerte te tocó la suerte
de que Dios te salvara te tocó a ti la salvación Dios
no salva de esa manera la salvación no es una suerte La salvación
de un pecador como yo, como usted, no es una suerte, no es una casualidad,
no es una casualidad de que Dios te haya salvado. Dios te ha salvado
porque él tuvo en la eternidad el propósito, el deseo, su querer
de salvarte a ti. no porque tú quisistes, no porque
tú lo buscastes, no, sino Dios en la eternidad, Él quiso en
su propósito de salvarte, de salvarte. Y esta salvación que
es según el propósito de Dios, el hombre natural no lo puede
entender. no lo puede comprender, ni lo
puede recibir porque para él es locura, insensatez, no tiene
caso para el hombre natural. Vamos a leer lo que dice las
Escrituras en Efesios capítulo 3 capítulo 3 en versículo 11 nos
dice así y el mismo o no es capítulo 3 versículo 11 dice así conforme
los llamados de dios los justificados de dios los santificados de dios
los salvados por la gracia de dios es conforme al propósito
eterno de dios que hizo en cristo jesús nuestro señor hermano tu
salvación no es una casualidad es según el propósito eterno
de dios propósito que no puede fallar no puede fallar este propósito
de dios miremos lo que dice en romanos capítulo 8 capítulo 8 en su versículo 28
hasta 30 y sabemos que a los que aman a dios todas las cosas
les ayudan a bien esto es a los que conforme a su propósito son
llamados no son llamados por casualidad suerte no son llamados
de acuerdo al propósito santo y justo y eterno de Dios has venido a Cristo y estás confiando
en él ese es el cumplimiento del propósito eterno de Dios
que hizo antes de la fundación de este mundo tu salvación está
de acuerdo al propósito de Dios No, según tu propósito, Jesús
dijo a sus discípulos, ustedes no me escogieron a mí, yo los
escogió, yo los escogí a ustedes. Nadie por naturaleza, nadie escoge
a Dios. Nadie quiere a Dios por naturaleza. Nadie ama a Dios. Nadie quiere
oír a Dios porque el hombre está muerto espiritualmente en sus
pecados. El hombre es enemigo de la verdad. Se opone a la verdad. No quiere
oír a la verdad. Es contra de su naturaleza caída
en pecado. Es contra. La Biblia dice que los designios
de la carne son enemistad contra Dios. El hombre es enemigo de la verdad
por naturaleza. No puede recibirlo ni comprenderlo
porque no lo entiende. tiene una mente un entendimiento
entenebrecido en las tinieblas que no puede entender estas cosas
pero nos está diciendo aquí con toda claridad dice a los que predestinó a estos
también llamó a los que llamó a esos también justificó a los
que justificó a estos también glorificó Los que antes conoció,
también los predestinó. Aquellos que Dios amó en la eternidad,
los predestinó para que sea su pueblo, sus escogidos. Los predestinó para la salvación. Los predestinó para el cielo,
para todas las bendiciones del cielo. no es una casualidad que
tú hayas venido y creído en el Señor Jesucristo dale gracias
a Dios porque él te amó en la eternidad dale gracias a Dios
que él quiso en sí mismo salvarte no por algo bueno en ti no no
Dios no vio Y no ve en nosotros algo bueno. Dios solamente ve
maldad, pecado, corrupción en nosotros por naturaleza. Pero
él por su gracia inefable y por su gran misericordia, él quiso
en sí mismo salvarnos. Ahora. Este propósito de Dios
nunca puede detenerse. El que comenzó en vosotros la
buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. El propósito
de Dios de salvar a su pueblo nunca se va a detener y nadie
lo puede detener. Lo que Dios ha comenzado en ti,
ten seguridad, ten confianza que el Señor va a cumplir contigo
hasta llevarte en la eternidad. Esto no se detiene, no hay quien
lo detenga. Todo lo que Dios tiene decretado
también tiene que ocurrir, tiene que suceder. Tiene que suceder. Ahora, El hombre después de la
caída, el hombre quedó totalmente ciego espiritualmente de entendimiento
y de ojos espirituales que no puede ver los caminos de Dios
aunque se le anuncie, se le predique, se le presente. él no puede,
es un ciego espiritualmente, es como un ciego físico que no
puede apreciar los colores de las flores que hay de afuera,
no lo puede ver y no lo puede apreciar, espiritualmente el
hombre está ciego a las cosas de Dios. Dios tiene que abrirle
los O de su entendimiento, los O de su corazón, los O de su
fe, para que esa persona pueda recibir esa verdad que Dios se
lo está presentando. Dios tiene que revelarse a sí
mismo a esta persona para que pueda ver y recibir lo que Dios
le está dando. Aunque es palabra fiel y digna
de ser recibida por todos, el hombre dice no quiero. Esa es
la naturaleza pecaminosa del hombre. Pero vamos a hablar sobre
otro camino, el camino de la soberanía de Dios. El hombre
no puede ver este camino de la soberanía de Dios. Primero, Dios
ama en su soberanía, Dios ama a quien Él quiere amar. El Dios de la Biblia, escuche
de esto hermanos, escúchalo, escúchalo. El Dios de la Biblia
no es el Dios que el hombre imagina en su mente, en su entendimiento.
El Dios de las Escrituras es Dios soberano, Dios eterno, Dios
inmutable, Dios santo, Dios justo y también soberano. Como Dios soberano, Él ama a
quien Él quiere amar. Si Dios te ha amado con amor
eterno, inmutable e incondicional, es porque Dios en sí mismo, en
sí mismo, Él quiso amarte. Veamos lo que dicen las Escrituras.
En el libro de Romanos capítulo, capítulo 9. Capítulo nueve nos está diciendo
en versículo trece versículo trece como está escrito a Jacob
amé más a Esaú aborrecí ¿De quién dependió esto? ¿De quién dependió
amar a Jacob y dejar a Esaú? ¿Dependió de las buenas obras
de Jacob? ¿Dependió de algún mérito bueno
en Jacob? No, hermanos, no. Jacob era un
pecador como nosotros. Y Dios lo amó, no por causa de
sus buenas obras o algún mérito humano. El Señor lo amó porque
Él mismo lo quiso amar. Él ama a quien Él quiere amar. Dios no está obligado a amarte
ni amarme a mí. Dios no está obligado a amarnos. Él en sí mismo en su soberanía. Él dijo voy a amar a Jacob y
lo amó en la eternidad, no en el tiempo. En la eternidad lo
amó porque la Biblia dice con amor eterno te he amado. Te he
amado. Juan dice, el que nos amó y nos
lavó de nuestros pecados. Dice, nos amó, ¿cuándo? En la
eternidad. Nos lavó, ¿cuándo? En la eternidad. En el propósito de Dios. Ahora,
esto se cumple en el tiempo de Dios. Cuando Él llama, cuando
Él se revela a su pueblo, Ellos vienen a Cristo y son lavados
con la sangre de Cristo. Ellos son limpiados con la sangre
de Cristo. Ellos son justificados en la
muerte de Cristo. Son santificados y perdonados
en el Señor Jesucristo. Ese es el cumplimiento del propósito
que Dios hizo en la eternidad. El camino de la soberanía de
Dios es que Dios ama a quien Él quiere y da su gracia también
a quien Él quiere. Dios no está sujeto, no está
obligado a dar su gracia a un pecador de este mundo. Él es
libre y soberano para dar su gracia, dar su favor a la persona,
al pecador, a quien él quiere dar su gracia. Dice la Biblia, habla la Biblia
del hombre de fe, de este hombre Noe, dice que Noe halló gracia
ante los ojos de Jehová. ¿Por qué otros no hallaron gracia
ante los ojos de Dios? ¿Por qué otros no? Había mucha
gente en ese tiempo, muchas familias, pero Dios hizo la distinción.
La distinción no lo hacemos nosotros, Dios lo hace porque Él tiene
todo el derecho de hacerlo. Él hace su voluntad en el ejército
del cielo y en los habitantes de la tierra y no hay quien le
diga ¿Por qué haces esto? ¿Por qué lo estás haciendo así?
Él tiene todo el derecho de hacerlo. Él da su gracia a quien él quiere
dar y pasa por alto aquel a quien
él quiere pasarlo por alto. da gracias a Dios hermano que
Dios te ha dado su gracia su don su bondad para que él para
que tú puedas conocer a Dios el Señor se revela a quien él
quiere revelar él no está obligado él no ha firmado ningún papel
para comprometerse yo me voy a revelar a este no Dios es libre
y soberano para revelarse a sí mismo de quién Él quiere revelarse. Vamos a leer este texto en el
libro de Salmos capítulo capítulo 103 en el libro de Salmos capítulo
103 capítulo 103 mira lo que está
diciendo en versículo 7 dice sus caminos notificó a Moisés
los caminos de su propósito los caminos de su gracia lo reveló
a Moisés que precioso verdad Sus caminos notificó a Moisés
y a los hijos de Israel sus obras. Dios mostró sus obras, sus milagros
al pueblo terrenal de Israel. Pero a Moisés le fue revelado
los caminos de Dios. Dice las Escrituras que los caminos
del Señor son más altos que nuestros caminos. Son mejores que los
caminos del hombre. Entonces, el camino de la soberanía
de Dios es que Dios se revela a quien Él quiere revelarse.
y también el Señor libera a quien Él quiere liberar. Dios no está obligado, Dios no
ha firmado un acta donde Él se comprometa a librar a todo pecador
de este mundo. Dios en su gracia infinita, en
su gracia soberana, Él libera, suelta saca de la cárcel de las
tinieblas al hombre a quien él quiere librarlo y también en la soberanía de
dios el limpia al que él quiere limpiar la biblia dice que en israel
había muchos leprosos muriéndose de lepra Muchos leprosos, enfermos de
lepra, del cuerpo. ¿Quiénes fue limpiado? Había muchos judíos allí muriéndose
de lepra. ¿A quién Dios quiso limpiar? A un sirio. A un hombre gentil. A un enemigo del pueblo de Israel. A este hombre llamado Naaman.
¿Por qué no limpió a eso de su pueblo Israel? Porque el Señor
no lo quiso hacer. Dios no lo quiso hacer. Dios
quiso mostrar su gracia a este hombre, Namán, limpiándolo, sanándolo
de su lepra física. Así de igual manera, Dios en
su gracia eterna, él, él, querido limpiarnos de la lepra de nuestros
pecados amigo no busques limpieza en la religión la religión no
para no va a quitar tus pecados no busques limpieza en los ritos
y ceremonias no busques limpieza en tus promesas no busques limpiezas
en los ídolos porque ellos no pueden hacer esto Busca limpieza
solamente en el Señor Jesucristo y en su sangre preciosa. Aparte
de Cristo y su obra consumada en la cruz, no hay limpieza de
pecado. Si quieres ser limpio, ven con
fe. Acude al Señor Jesucristo creyendo
en él con todo corazón, en su persona y en su obra consumada
en la cruz. Todo aquel que viene a Cristo
será limpiado de su lepra, de su pecado. Como aquel leproso
que vino a Jesús. Este hombre vino y se presentó
y dijo Señor si tú quieres. Este hombre estaba confiando
en el derecho del Señor Jesucristo de limpiarlo o no, si tú quieres. Si venimos con fe, arrepentido
de nuestros pecados. Venimos buscando limpieza, refugio,
salvación en el Señor Jesucristo. El Señor nunca va a decir no. Él siempre quiere limpiarnos
de nuestros pecados para que su nombre sea honrado y glorificado
y glorificado. Ahora, los caminos del Señor
Número tres, el camino de su misericordia. El hombre caído
en pecado no puede ver con ojo de entendimiento los caminos
de la misericordia soberana de Dios. Dios hace salir su sol sobre
buenos y malos, hace llover sobre buenos y malos, da pan, comida,
agua a todo el mundo. por su misericordia pero esto
es temporal hay una misericordia temporal por el cual el hombre
puede vivir en este mundo pero hay una misericordia soberana
la cual esto no es para toda la humanidad sino es para aquellos
que Dios ha escogido para la salvación eterna de su alma nos
está diciendo el camino de su misericordia soberana en romanos
capítulo 9 leemos esto capítulo 9 en su versículo Comenzamos a leer en versículo
13 hasta 15. Como está escrito a Jacob amé
más a Esaú aborrecí. ¿Qué pues diremos? ¿Qué pues
diremos? Que hay injusticia en Dios en
ninguna manera. pues a Moisés dice tendré misericordia
del que yo tenga misericordia y me compadeceré del que yo me
compadezca así que no depende del que quiere ni del que corre
sino de Dios que tiene misericordia a Moisés se le dijo Dios le dijo a Moisés
Moisés voy a tener misericordia del que yo quiera tener misericordia
me voy a compadecer de quien yo quiera compadecerme esta misericordia
no es no depende del hombre en su naturaleza. Esta misericordia
soberana de Dios no es por causa de alguna obra buena en este
mundo, no es por causa de algún mérito. La misericordia soberana
de Dios es, es de Dios mismo. Dios no tiene compromiso con
nadie. a tener misericordia. Él es libre
en tener misericordia, en dar misericordia, en recibir al hombre
misericordia. Él es libre para hacerlo. Si Dios ha tenido misericordia
de ti, da gracias a Dios. Da gracias a Dios que él ha tenido
de ti misericordia. No hay ninguna obra ni mérito
o esfuerzo humano que pueda merecer la misericordia soberana de Dios. Miremos lo que dice aquí en el
libro de Salmos capítulo 103. Capítulo 103. Versículo 10 hasta 11. Dice así, Dios no ha hecho con
nosotros conforme a nuestras iniquidades. ¿Por qué? Porque grande es su
misericordia para nosotros. Él quiso tener misericordia de
nosotros y esta es la razón. que Dios no nos ha pagado, conforme
a nuestros pecados, a nuestros hechos, a nuestras maldades. Porque como la altura de los
cielos sobre la tierra engrandeció su misericordia sobre los que
le temen, sobre los que creen a Dios. Dios hace la diferencia
de su misericordia soberana. Él dice, yo voy a tener misericordia
de quien yo quiera tener misericordia. Ahora, el día que Jesús fue crucificado,
También fue crucificado dos ladrones, uno en cada lado de Jesús. Allí en la cruz, allí en la cruz,
el Señor mostró misericordia a uno de los malhechores. ¿Por
qué Dios no mostró misericordia a los dos? Los dos son iguales. No había ninguna diferencia entre
los dos ladrones. Son ladrones, asesinos, malos,
malvados. ¿Pero por qué Dios nos salvó
a los dos? ¿Por qué Dios nos salvó a los
dos? ¿Por qué? Aquí está diciendo,
Dios dijo, voy a tener misericordia de quien yo tenga misericordia. La misericordia soberana de Dios
no es ningún derecho de nosotros, es un derecho de Dios. y él puede tener misericordia
de quien él quiere tener misericordia y allá en esos dos ladrones se
ve cómo Dios manifiesta su misericordia a uno de estos ladrones y deja al otro en la cruz el
señor hizo el milagro de iluminar a este hombre malhechor Este
hombre antes había, había ofendido al Señor, había insultado al
Señor, había mostrado su rebeldía, su odio en contra de Jesús. Pero ahora el Señor muestra su
misericordia a este hombre iluminándolo. revelándose a este hombre que
no lo merecía ninguno de nosotros merecemos que el señor se revele
a nosotros si vemos a ese ladrón nos estamos viendo a nosotros
mismos y el señor en la cruz se revela
a este hombre manifiesta su misericordia abre sus ojos de este hombre
y él dice a su compañero ni aún tú temes a Dios deja de hablar
mal en contra de este nosotros ciertamente estamos mereciendo
esto que estamos sufriendo este castigo que llevamos lo merecemos
dijo uno de estos hombres pero este ningún mal ha hecho viendo
al señor sin pecado, sin maldad, viendo
al Señor justo y santo. Y este hombre habló y dijo a
Jesús, Señor acuérdate de mí cuando vengas de tu reino. Y el Señor le dijo, de cierto,
de cierto, hoy mismo vas a estar conmigo en el paraíso. ¿Por qué Dios no salvó al otro
hombre? Porque él es soberano. Él manifiesta
su misericordia, da su misericordia a quien él quiere dar. Ese es el Dios de las santas
escrituras. aunque muchos lo menosprecien
pero esta es la verdad hermanos que nosotros necesitamos oír
y creer y seguir creyendo la última cosa el hombre en su estado
natural caído en pecado el hombre perdió el entendimiento para
entender los caminos de Dios Y otro camino del Señor es su
camino de justificar al impío pecador. ¿Cómo puede Dios justificar a
un impío pecador como yo o como tú? Sin que él pierda o viole
su justicia. Él es justo y santo, perfecto. ¿Cómo es posible que te justifique
a ti O como yo, como un impío pecador, sin perder su justicia,
sin manchar su justicia. ¿Cómo puede ser esto? Estos son
son caminos, misterios, ocultos de Dios, que el hombre en su
propia sabiduría humana no lo puede entender hasta que Dios
lo haya revelado. Esto se entiende por la revelación
de Dios el Espíritu Santo. Nosotros y nosotros mismos no
tenemos la capacidad de entender estas cosas. Dios nos da el entendimiento,
la capacidad para poder entenderlo, entenderlo. Pero cómo es que
Dios puede justificar a un impío pecador como yo sin perder su
justicia, sin violar su justicia? Él es justo. Y cuando Él me declara
justo delante de Él, Él sigue siendo justo. No pierde nada
de su justicia. ¿Pero cómo es esto? Esto es misterioso
para el hombre natural. Pero Dios ha querido revelárnoslo
en su palabra. Mira lo que está diciendo Romanos
capítulo 3. Esta es la respuesta. Capítulo
3. Versículos 24 hasta 26. Dice, El apóstol Pablo está hablando
a los judíos que estaban creyendo en sus obras para ser justificados
delante de Dios. Ahora el apóstol Pablo nos enseña
y nos habla como los judíos, como los gentiles somos justificados
delante de Dios. Dice siendo justificados gratuitamente
por su gracia. Este es el primer asunto. Justificados delante de Dios,
delante del trono justo y santo de Dios. Por su gracia, no por obras,
no por mérito, sino por su gracia, gratuitamente somos justificados. ¿Cuál es la base? Mediante la
redención que es en Cristo Jesús. La base de nuestra justificación
es la redención, es la muerte sustitutiva de nuestro Señor
Jesucristo. Versículo 25. A quien Dios puso
como propiciación por medio de la fe en su sangre, Cristo fue
puesto como el sacrificio, como la ofrenda por nuestros pecados,
por nuestros pecados para manifestar su justicia a causa de haber
pasado por alto en su paciencia los pecados pasados con la mira
de manifestar en este tiempo por su justicia a fin de que
él sea el justo Dios nunca puede dejar de ser justo. Nunca es
su propia naturaleza su atributo. Jamás dejará de ser justo. A fin de que él sea justo y el
que justifica al que es de la fe de Jesús. La muerte sustitutiva del Señor
Jesucristo hizo satisfacción a la santa justicia de Dios. La justicia perfecta y eterna
de Dios fue satisfecha con la muerte, con la muerte expiatoria
de nuestro Señor Jesucristo. Al ser satisfecha la justicia
de Dios, ahora Dios, hoy, en este mismo momento, Dios puede
declarar justo al más impío pecador de este mundo sobre la base de
la muerte sustitutiva del Señor Jesucristo. ¿Quiénes son los que reciben
esta justicia? Los que son de la fe del Señor
Jesucristo, los que tienen la fe del Señor Jesucristo y los
que tienen la fe del Señor Jesucristo es su pueblo escogido, pueblo
amado, pueblo que él salvó en la cruz del Calvario. Estos son
los únicos que van a creer y están creyendo en el Señor Jesucristo. La Biblia dice, creyeron todos
los que estaban ordenados para la vida eterna. Si tú estás ordenado
por Dios en la eternidad para la vida eterna y no crees ahora,
Dios tendrá misericordia de ti y creerás. Creerás en el Señor
Jesucristo. Si ahora estás creyendo es porque
Dios decretó en la eternidad de que tú vas a creer en el Señor
Jesucristo. Dios decretó. Somos salvos hermanos
por la gracia de Dios. Somos salvos por la misericordia
eterna de Dios. Somos salvos porque Dios nos
amó. Somos salvos porque Dios ha revelado
a su hijo a nuestro corazón y conocerlo quién es él y qué ha hecho y
dónde está ahora mismo sentado a la diestra de Dios. Aparte
de Cristo no hay salvación, no hay ninguna esperanza buena.
En ningún otro hay salvación porque no hay otro nombre bajo
el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos. Cree
en el Señor Jesucristo con todo tu corazón y serás salvo. Si Dios se revela a tu corazón,
a tu alma, si Dios te da la fe y el arrepentimiento en este
momento, confiésalo. No pasando aquí y alzando la
mano, no, no, no, no. Puedes decirlo a cualquiera de
los hermanos. que el Señor se ha revelado a
tu alma, que el Señor te ha dado sus dones de arrepentimiento
y fe, que el Señor te ha traído a él y confiesa tu fe allá en
el bautismo. Confiesa tu fe siguiendo a Cristo
fielmente como las ovejas de Cristo que creen y siguen a Cristo
para siempre. Que Dios les bendiga.

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