La predicación de Joel Coyoc se centra en el concepto de las "ligaduras de muerte" en el contexto del Salmo 18:4-6. El predicador argumenta que la realidad de la muerte y la angustia humana, representada por las “ligaduras de muerte” que rodean a los creyentes, es inevitable en la experiencia del ser humano caído. Coyoc cita Génesis y Salmo 90 para ilustrar que la muerte es el resultado del pecado y parte integral de la vida. Sin embargo, enfatiza la importancia de invocar al Señor en momentos de angustia, resaltando que la respuesta de Dios a los llamados de ayuda es un principio central en la vida cristiana. Este sermón subraya la esperanza que se encuentra en Cristo, quien ha vencido la muerte y ofrece redención, asegurando así que el creyente puede enfrentar la muerte sin temor, y ver en ella una transición hacia la vida eterna.
“Las ligaduras de muerte rodean al ser humano, rodean también al pueblo de Dios y lo rodean tan de cerca.”
“El clamor del Señor Jesucristo fue oído. Y nosotros sabemos que el Señor, el Padre, no permitió que el Señor Jesucristo vea corrupción.”
“La muerte, lejos de ser un daño para el pueblo de Dios, dice la Biblia que estimada es a los ojos del Señor la muerte de los santos.”
“Todo aquel que invocar el nombre del Señor será salvo. Invocar el nombre del Señor Jesucristo, aquel que se identificó con su pueblo.”
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