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JC

Ligaduras de muerte

Psalm 18:4-6
Joel Coyoc July, 30 2023 Video & Audio
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Joel Coyoc July, 30 2023

La predicación de Joel Coyoc se centra en el concepto de las "ligaduras de muerte" en el contexto del Salmo 18:4-6. El predicador argumenta que la realidad de la muerte y la angustia humana, representada por las “ligaduras de muerte” que rodean a los creyentes, es inevitable en la experiencia del ser humano caído. Coyoc cita Génesis y Salmo 90 para ilustrar que la muerte es el resultado del pecado y parte integral de la vida. Sin embargo, enfatiza la importancia de invocar al Señor en momentos de angustia, resaltando que la respuesta de Dios a los llamados de ayuda es un principio central en la vida cristiana. Este sermón subraya la esperanza que se encuentra en Cristo, quien ha vencido la muerte y ofrece redención, asegurando así que el creyente puede enfrentar la muerte sin temor, y ver en ella una transición hacia la vida eterna.

Key Quotes

“Las ligaduras de muerte rodean al ser humano, rodean también al pueblo de Dios y lo rodean tan de cerca.”

“El clamor del Señor Jesucristo fue oído. Y nosotros sabemos que el Señor, el Padre, no permitió que el Señor Jesucristo vea corrupción.”

“La muerte, lejos de ser un daño para el pueblo de Dios, dice la Biblia que estimada es a los ojos del Señor la muerte de los santos.”

“Todo aquel que invocar el nombre del Señor será salvo. Invocar el nombre del Señor Jesucristo, aquel que se identificó con su pueblo.”

Sermon Transcript

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100%
vamos a abrir nuestras biblias
en el salmo dieciocho salmo número dieciocho dice Te
amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío,
y mi libertador. Dios mío, fortaleza mía, en él
confiaré. Mi escudo y la fuerza de mi salvación,
mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno
de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos. me rodearon
ligaduras de muerte y torrentes de perversidades me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon,
me tendieron lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová
y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo
y mi clamor llegó delante de él a sus oídos. Amén. comenzamos a meditar el miércoles. el Salmo dieciocho y vamos a
continuar hoy con los versículos cuatro hasta el versículo seis,
me rodearon ligaduras de muerte y torrentes de perversidad me
atemorizaron, ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos
de muerte, en mi angustia invoqué a Kehová y clamé a mi Dios, él
oyó mi voz desde su templo y mi clamor llegó delante de él a
sus oídos. cuando iniciamos el culto y frecuentemente
me gusta recordar por qué es que la iglesia se reúne, se congrega
el primer día de la semana y nos congregamos el primer día de
la semana porque Cristo resucitó de entre los muertos un día como
hoy, y el pueblo de Dios celebra la resurrección gloriosa del
Señor Jesucristo, porque si Cristo no resucitó, entonces vana es
nuestra fe, somos los más dignos de comiseración. Si Cristo no
resucitó, pues hagamos cualquier otra cosa mejor que estar aquí,
pero Cristo vive, Él resucitó de entre los muertos. Y nuestro
tema de esta mañana es ligaduras de muerte, ligaduras de muerte. Hay algo que el salmista está
enfatizando bastante y es la realidad de la muerte, la realidad
de estar cercado por la muerte. Él dice en el versículo cuatro,
me rodearon ligaduras de muerte. Versículo cinco, ligaduras del
Seor me rodearon, me tendieron lazos de muerte. Una de las cosas que es una realidad
para el ser humano caído es la realidad de la muerte. El Señor
dio un mandamiento al hombre y fue que del árbol que estaba
en medio del huerto no debía comer porque el día que del comieres
dice ciertamente morirás. Adán y Eva comieron e instantáneamente
ellos murieron espiritualmente. pero a partir de ese momento
ellos empezaron a avanzar hasta el momento en que llegó la muerte
física. Nosotros leemos en Génesis, nos
vamos a dar cuenta de pasajes donde va hablando acerca de las
personas y va diciendo a qué edad tuvo sus hijos y después
cuántos años vivió después de tener hijos y siempre termina
con una frase y murió. La muerte es una realidad, el
Salmo 90 dice que los días de nuestra edad son 70 años, si
en los más robustos son 80, con toda su fortaleza dice es molestia
y trabajo porque pronto pasan y volamos y nosotros nacemos y desde que
nacemos estamos avanzando lentamente hacia la muerte, no siempre somos
conscientes de la realidad de la muerte, hay tiempos en los
cuales pues no somos tan conscientes, en últimos tiempos la gente ha
sido de hecho muy consciente de la muerte, tuvimos tres años
de lo que algunos llamaron una pandemia y como que la gente
estaba muy consciente de la muerte, sin embargo la muerte es una
realidad de la cual es necesario estar bien conscientes, es muy
probable que nosotros cuando leemos el Salmo 105 hay un versículo
que dice bendice algo a mí a Jehová dice bendiga a todo mi ser su
santo nombre dice bendice algo a mí a Jehová no olvides ninguno
de sus beneficios dice él es quien perdona todas tus iniquidades
el que sana todas tus dolencias y dice el que rescata del hoyo
tu vida la verdad es que no sabemos nosotros con exactitud cuántas
veces hemos estado en peligro de muerte y sin embargo no hemos
muerto porque el señor ha querido liberarnos de la muerte Algo
que es seguro es, es bueno que nosotros cuidemos la alimentación,
es bueno que hagamos ejercicio y algunas personas lo hacen con
la idea de alargar su vida. La realidad es que es bueno hacerlo
porque debemos glorificar a Dios en nuestro cuerpo y en nuestro
espíritu, pero nadie va a alargar su vida. Dios ha diseñado los
días de nuestra vida y de ese día no vamos a pasar, El salmista
está enfrentando una situación en la cual Dios lo hace ser muy
consciente de la muerte y una de las cosas que tenemos que
estar conscientes y es un tema que a veces a muchas personas
no les gusta pensar en el tema de la muerte y es que las ligaduras
de muerte rodean al ser humano, no sólo a los creyentes, aquí
estamos Pensando en un Salmo de David que era un creyente
aún más un tipo del Señor Jesucristo. Las ligaduras de muerte pues
rodean al ser humano, rodean también al pueblo de Dios y lo
rodean tan de cerca. Estamos rodeados de muerte. una de las razones por las cuales
podemos ser rodeados de muerte mucho más allá de lo que nosotros
pudiéramos percibir es, dice torrentes de perversidad me atemorizaron, nosotros vivimos aquí en nuestro
medio, no conocemos mucho los ríos porque tenemos ríos subterráneos
pero la idea de torrentes de perversidad es ríos, creo que
en lugares como Calquetoc, cuando llueve mucho se forman corrientes
muy fuertes que inundan y aquí habla de corrientes de perversidad,
en varios lugares de la escritura se nos habla de que estamos en
medio de una generación maligna y perversa, y en verdad la vida
humana está acechada, nosotros estamos entrando en un tiempo
en el que vivimos en una cultura que promueve la muerte, hay países
que están promoviendo la muerte y donde se está haciendo legislación
para que si una persona entra en depresión por ejemplo y se
quiere morir, pues nadie le tiene que decir que no tiene que morirse,
al contrario hay que decirle si lo que se quiere es morirse,
pues que sea legal que se muera, que se quite la vida legalmente,
y una cultura que va empujando a la gente hacia la muerte, pero cuando nosotros pensamos
en la muerte y pensamos en este pasaje tenemos que inevitablemente
pensar en el Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo también,
Él vino a esta tierra y se identificó con su pueblo. Aquellos que Él
amó desde antes de la fundación del mundo, Él se hizo uno con
su pueblo. Y Él se identificó en todo, aún
en el hecho de la muerte física. Él murió, Él murió la muerte
física, Él en todo se hizo, se identificó con nosotros, excepto
que él vivió una vida santa, una vida sin pecado. Y damos
gracias a Dios porque también él fue rodeado de ligaduras de
muerte. siempre estuvo, si uno lee el
evangelio de Juan se va a dar cuenta de cuántas veces sus enemigos
intentaron apedrearlo, intentaron despeñarlo, estaba siempre en
acecho de su vida y no obstante nunca pudieron hacer nada contra
él hasta que llegó la hora, él dijo la hora ha llegado para
que sea glorificado y él que es Dios es inmortal, él se
sometió a la muerte por amor de su pueblo. Una de las cosas
que tenemos que recordar es que él vivió la vida que su pueblo
no es capaz de vivir, él vivió una vida de perfecta santidad,
de perfecta obediencia a la voluntad de su padre, era su deleite el
hacer tu voluntad dice Dios mío me ha agradado y tu ley está
en medio de mi corazón. Él siempre hizo lo que le agrada
al padre. El padre dijo, este es mi hijo
amado en quien tengo toda mi complacencia. Y él murió, pero una de las cosas
hermosas es que a pesar de la realidad de la muerte, a pesar
de que podamos sentir opresión de la muerte, ser conscientes
de la muerte, estar atemorizados por la muerte, Una de las cosas
es Cristo ha vencido la muerte. Primera de Corintios capítulo
15. dice además os declaro hermanos
el evangelio que os he predicado el cual también recibisteis en
el cual también perseveráis por el cual así mismo si retenéis
la palabra que os he predicado sois salvos si no creísteis en
vano porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí,
que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras,
y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día conforme a las
Escrituras, y que apareció a Cefas y después a los doce, después
apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales
muchos viven aún y otros ya duermen, después apareció a Jacobo, después
a todos los apóstoles, Y al último de todos, como un abortivo, me
apareció a mí, porque yo soy el más pequeño de los apóstoles,
que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la
iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy
lo que soy, y su gracia no ha sido en vano para conmigo. Antes
he trabajado más que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de
Dios conmigo. Porque o sea yo o sean ellos,
así predicamos y así habéis creído. Pero si se predica que Cristo,
de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos
entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay
resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo
no resucitó, van a ese entonces nuestra predicación, van a también
vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos
de Dios, porque hemos testificado de Dios el cual resucitó a Cristo,
el cual no resucitó si en verdad los muertos no resucitan. Porque
si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si
Cristo no resucitó, vuestra fe es vana, aún estáis en vuestros
pecados. Entonces también los que durmieron
en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos
en Cristo, somos los más dignos de comiseración de todos los
hombres. Mas ahora, Cristo ha resucitado
de los muertos. Primicia de los que durmieron
es hecho. Porque por cuanto la Porque por cuanto la muerte entró
por un hombre, también por un hombre la resurrección de los
muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo
todos serán vivificados, pero cada uno en su debido orden.
Cristo las primicias, luego los que son de Cristo en su venida,
luego al fin cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando
haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia, porque
preciso es que el reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos
debajo de sus pies y el postrer enemigo que será destruido es
la muerte porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies
y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él claramente
exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas y el postrer
enemigo que será destruido es la muerte y podemos ver al salmista. Hablando
de la realidad y de la inminencia de estar rodeado por la muerte,
de situaciones de persecución de enemigos fuertes que ponían
en peligro su vida, de enemigos perversos que hacían que su vida
estuviera en peligro. Y hay algo que el salmista hizo
y es, dice, en mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios. Él
oyó mi voz desde su templo y mi clamor llegó delante de él a
sus oídos. las ligaduras de muerte pueden
rodearnos, las ligaduras de muerte son la causa de la depravación
humana, en realidad la humanidad es un peligro para la misma humanidad,
la razón por la cual la humanidad no se ha autodestruido es porque
Dios tiene un propósito que cumplir, si no fuera así nosotros no necesitamos
ayuda para autoextinguirnos, torrentes de depravación sin
embargo las ligaduras de muerte son rotas cuando se invoca al
señor dice en mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios y
algo que David hizo fue invocar al señor Y algo que recuerde
este Salmo es un Salmo también mesiánico. El Señor Jesucristo
experimentando esas ligaduras de muerte, lo que Él hizo fue
invocar al Señor, clamé a mi Dios y Él oyó mi voz desde su
templo y mi clamor llegó delante de Él a sus oídos. El clamor
del Señor Jesucristo fue oído. Y nosotros sabemos que el Señor,
el Padre, no permitió que el Señor Jesucristo vea corrupción.
Dice Pedro, sabemos que el patriarca David, dice, pues murió y su
cuerpo está en el sepulcro. Pero siendo profeta estaba hablando
del Señor Jesucristo. Y el Señor Jesucristo invocó
al padre y su oración fue oída porque Dios se complace en su
hijo. En su hijo está toda su complacencia. Y a pesar de que está esa realidad,
la muerte, la muerte es un enemigo derrotado. El Señor Jesucristo
ha vencido la muerte. Él resucitó de entre los muertos. Es una realidad que tarde o temprano
va a llegar. Sin embargo, damos gracias a
Dios porque el creyente mira hacia la muerte con esperanza.
La muerte es un enemigo vencido. El Señor Jesucristo resucitó
de entre los muertos. El creyente podemos ver el apóstol
Pablo, después de haber sido salvado por el Señor Jesucristo,
él podía decir, para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. El apóstol Pablo que decía, la
clase de problemas que enfrentaba el apóstol Pablo eran tales que
él decía, yo no sé si seguir viviendo en este cuerpo, porque
eso es bueno para la iglesia, pero también tengo deseo de partir
y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor. Hermanos, Amigos,
la muerte es una realidad, la Biblia dice está establecido
para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el
juicio. Ahora, ¿Cómo enfrentar eso con
esperanza? Las ligaduras de muerte son rotas
cuando invocamos al Señor. Dice la Biblia, todo aquel que
invocar el nombre del Señor será salvo. Invocar el nombre del
Señor Jesucristo, aquel que se identificó con su pueblo, aquel
que tomó forma humana, aquel que se humilló y caminó en esta
tierra. aquel que vivió la vida que su
pueblo no es capaz de vivir, pero aquel que murió la muerte
que su pueblo debía de morir, clamar a él para poder tener
esperanza, confiar en el Señor Jesucristo para poder decir con
el apóstol Pablo, para mí el vivir es Cristo, el morir es
ganancia, de poder ver la muerte no como el final de esta vida,
sino como una transición para estar en una situación de perfecta
paz en la presencia del Señor. La muerte, la muerte, lejos de
ser un daño para el pueblo de Dios, dice la Biblia que estimada
es a los ojos del Señor la muerte de los santos. ¿Y quiénes son
los santos? Los santos son aquellos que han
confiado en el Señor Jesucristo. Los santos son aquellos que han
lavado, se han lavado en la sangre del Cordero. Esos son los santos,
los santos son los que han confiado, han sido santificados por la
obra del Señor Jesucristo. Ellos son santos y la muerte
de sus santos es algo preciado. A veces tenemos la tentación,
sobre todo los que son jóvenes, de escuchar el versículo que
dice que los días de nuestra edad son 70 años y en los más
robustos 80, y a veces mentalmente empezamos a hacer un cálculo
matemático para saber cuánto nos hace falta para llegar a
los 80, y a lo mejor los que tienen 17 piensan falta mucho. La verdad es que la distancia
que nos separa de la muerte no es mucho como pensamos, es un
latido del corazón. Y ante esa realidad, qué importante
que es poder mirar qué es lo que David hizo, qué es sobre
todas las cosas, lo que podemos hacer lo mismo que David hizo
por una razón, porque el Señor Jesucristo lo hizo. El Señor
escucha la oración de su pueblo solamente por causa de estar
en el Señor Jesucristo, solamente por causa de haber creído al
Señor Jesucristo, de haber sido justificado delante del Padre
por la fe en el Señor Jesucristo. Creer en nuestro corazón que
en verdad no hay ninguna posibilidad para resolver el asunto grave
no es precisamente morir, sino el asunto grave es morir y morir
sin haber confiado en la obra y en la persona del Señor Jesucristo,
sin haber creído al Señor Jesucristo. Ese es el asunto de gravedad,
porque pues al final de cuentas nadie va a escapar a ese momento,
pero son bienaventurados y santos aquellos que han lavado su ropa
en la sangre del Cordero. La segunda muerte no tiene potestad
sobre ellos. ¿Cómo hacemos para lavar la ropa
en la sangre del Cordero? ¿Cómo hacemos para estar en el
Señor Jesucristo? Pues creer, creer lo que Dios
ha revelado acerca de sí mismo, creer que él es un Dios que es
santo, santo, santo, creer que él es un Dios cuyos ojos no pueden
mirar la iniquidad, creer que él demanda, no nuestro mejor
esfuerzo, sino perfección. Y cuando nosotros miramos eso
quedamos en desesperación porque en nosotros no hay perfección.
Algunas veces he comentado, si nosotros vamos haciendo una encuesta
por la calle y preguntándole a la gente si es perfecta, casi
toda la gente va a decir, no, yo no soy perfecto, nadie es
perfecto. Ahora, un asunto importante es, la gente casi al 100% sabe
que no es perfecta, pero lo que no tenemos conciencia es de la
gravedad de no ser perfectos, porque el Señor Jesús dijo, sed
pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los
cielos es perfecto. El Señor no demanda nuestro mejor
esfuerzo, demanda perfección. Y cuando nos miramos sin perfección,
no tenemos otra solución, no tenemos otra opción que venir
al Señor Jesucristo. Él es perfecto. Lo único que
Dios el Padre va a aceptar es lo que él provee, y lo que él
provee está en el Señor Jesucristo. Él ha provisto al Señor Jesucristo. Él es la esperanza de su pueblo. Él es el único que puede dar
perfección. Él dijo a la gente en su tiempo,
si ustedes no tienen una justicia mayor que la de los escribas
y fariseos, pues no hay esperanza para ustedes. Pero damos gracias
a Dios porque en Cristo hay una hay una perfección mayor, mayor
que la de los escribas y los fariseos. confía en el Señor
Jesucristo, invoca el nombre de Cristo. Todo aquel que invocar
el nombre del Señor será salvo. Cuando leemos el salvo, nosotros
sabemos que está hablando tanto de salvación temporal como de
salvación eterna, y es la experiencia del salvista el saber que invocaré
a Kiobá, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis
enemigos. La mayor adoración que puedes
dar a Dios es invocar su nombre confiando en él, confiando en
Cristo y sólo en Cristo. Eso es la mayor adoración que
puedes dar, porque él es el ser más digno de confianza. clama
al Señor Jesucristo ante toda la realidad de la muerte más
que estar aterrorizado y tener miedo es clama al Señor Jesucristo
porque al final a quien tenemos que temer no es precisamente
a la muerte sino al Señor y la única manera de poder llegar
ante el Señor es confiando en el Señor Jesucristo. Dios quiera que cada uno de los
que estamos aquí sea hallado, vestido de la justicia de Cristo,
lavado en la sangre del Cordero, confiando en Cristo y solo en
Cristo. Que ninguno de nosotros sea hallado
insultando a Cristo. ¿Y cómo se insulta a Cristo?
Venir intentando presentar algo nuestro, algo de nuestra bondad. Eso es menospreciar a Cristo.
Pero cuando venimos, soy un miserable, no tengo nada que ofrecer. Tú
demandas perfección, en mí no hay perfección, pero confío en
la perfección de Cristo. Tú demandas justicia, y yo no
soy justo, pero Cristo es justo. y yo confío en su justicia y
confiar en Cristo y solo en Cristo, que no confiemos en nada que
nosotros podemos hacer, sino confiar en lo que el Señor Jesucristo
ha hecho. No olvide, lo único que el Padre
recibe es lo que él provee y lo que él provee lo ha provisto
en la persona y en la obra del Señor Jesucristo. Ante la realidad de la muerte,
La muerte está vencida. El Señor Jesucristo resucitó
de entre los muertos. La fe del creyente es una fe
preciosa y hermosa. Es la fe del Señor Jesucristo. Y Él vive. Y si confías en el
Señor Jesucristo, Él dice, el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá. Y aquel que cree en el Señor
Jesucristo, no verá la condenación, no verá muerte si no ha pasado
de muerte a vida. Vamos a orar.

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Joshua

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