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JC

Una gran liberación

Psalm 114
Joel Coyoc April, 30 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc April, 30 2023

La predicación de Joel Coyoc, titulada "Una gran liberación", explora la profunda necesidad de redención y liberación del pecado, utilizando el Salmo 114 como base. Coyoc argumenta que, así como Israel fue liberado de la esclavitud en Egipto, la humanidad también necesita una liberación espiritual. Cita Juan 8:34-36 para enfatizar que todos son esclavos del pecado y que solo a través de Cristo, el verdadero "Cordero de Dios", se puede alcanzar la verdadera libertad. La significación práctica de esta liberación es que los creyentes, bajo el Nuevo Pacto, son ahora el templo del Espíritu Santo, experimentando una comunión personal y salvadora con Cristo, lo que les concede estabilidad y satisfacción espiritual. Esta liberación no es solo un evento histórico, sino un llamado actual a la fe y confianza en Jesucristo como el único que puede liberar del pecado.

Key Quotes

“No hay gran liberación sin el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.”

“El verdadero problema del hombre no es la opresión política. [...] Es el pecado en su corazón.”

“Solo si el hijo te liberta, serás verdaderamente libre; vas a conocer la verdad que es el mismo Señor Jesucristo.”

“La vida no es para que nos pasemos recordando nuestras obras, ni las obras de otras personas contra nosotros. La vida es para que hagas memorable si has experimentado libertad.”

Sermon Transcript

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La palabra de Dios dice, cuando
salió Israel de Egipto, la casa de Jacob del pueblo extranjero,
Judá vino a ser su santuario, e Israel su señorío. El mar lo vio y huyó, el Jordán
se volvió atrás, los montes saltaron como carneros, los collados como
corderitos. ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste,
y tú, oh Jordán, que te volviste atrás? O montes, ¿por qué saltasteis
como carneros, y vosotros collados como corderitos? A la presencia
de Jehová tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob,
el cual cambió la peña en estanque de aguas, y en fuentes de aguas
la roca. Quisiera que meditáramos este
salmo sobre el tema, una gran liberación. Una gran liberación. Nosotros hemos nacido, espero
que todos los que estamos aquí, Dios nos ha hecho ver la forma
en que nacimos y nacimos necesitados de libertad porque nacimos pecadores. Nosotros nacimos pecadores y
no es que somos pecadores porque pecamos, sino porque somos pecadores
es que nosotros pecamos y pecamos desde nuestra más tierna edad,
pecamos. He mencionado algunas veces cómo
un bebé puede mentir sin siquiera haber aprendido una sola palabra
del idioma en el cual nació. Él puede mentir, puede manipular
a sus padres. Y nacemos en esclavitud. Este salmo está haciéndonos mención
de las obras maravillosas. De hecho, en sus Biblias dice,
las maravillas del éxodo. Las maravillas del éxodo. Empieza este salvo mostrándonos
acerca de cómo Dios hace salir a Israel de Egipto. Algo que recuerdo es hace algunos
años una persona abrió su Biblia y leyó en Juan capítulo 8 donde
dice el Señor Jesús todo aquel que practica pecado es esclavo
de su pecado. y el esclavo no queda en casa,
el hijo sí queda en casa. Así que si el hijo os libertare,
seréis verdaderamente libres, y conoceréis la verdad, y la
verdad os hará libres. nacemos con necesidad de liberación,
nacemos necesitados de ser liberados de nuestro pecado, nacemos necesitados
de ser liberados, como diría Juan Bunyan en aquel libro que
escribió del progreso del peregrino, nacimos en una ciudad que es
la ciudad de destrucción y esta ciudad pronto va a ser destruida
por causa del pecado y Cuando nosotros miramos nuestra condición,
vamos a exclamar por liberación. Es hermoso poder mirar que el
miércoles estábamos meditando el Salmo 111, que dice que el
Señor ha hecho memorables sus maravillas, las ha hecho para
recordar. Si nosotros ya hemos sido liberados,
pues es bueno que volvamos a recordar esa liberación, porque es la
obra más memorable del Señor, la obra de liberación que él
ha hecho para su pueblo. Y hay algunas cosas que el pasaje
nos enseña acerca de esta liberación. La primera es, ¿quién es el objeto
de la liberación que se describe en este pasaje? Y el objeto de
la liberación es Israel. Lo menciona de dos maneras distintas,
dice, cuando salió Israel de Egipto, la casa de Jacob del
pueblo extranjero. El objeto de la liberación mencionado
aquí es Israel. Y una de las cosas que es importante
que nosotros podamos reflexionar es que es una gran bendición
el que nosotros podamos vivir de este otro lado de la Cruz
del Sacrificio del Señor Jesucristo. Es una gran bendición el que
nosotros vivamos bajo el Nuevo Pacto y que nosotros podamos
mirar por la explicación del Nuevo Testamento, el Antiguo
Testamento, y poder entender qué es todo lo que estaba prefigurado
en el Antiguo Testamento, que eran figuras de una realidad
espiritual mayor. El pueblo de Israel Los descendientes
físicos de Abraham fueron objetos de una liberación temporal. pero
en realidad era una figura de lo que Dios iba a hacer con su
pueblo escogido, con aquellos que no necesariamente... ¿Quién
es Israel? En un sentido, en el Salmo está
hablando de los descendientes físicos de Abraham, y por supuesto
que fue algo maravilloso y memorable. De hecho, está el cántico de
Moisés, donde se canta el hecho de que el Señor dividió el mar
y el pueblo pasó en seco, y los hechos portentosos de liberación
del Señor, Sin embargo, nosotros sabemos por la escritura que
aunque fue espectacular, seiscientas tres mil quinientos cincuenta
personas cayeron en el desierto a pesar de que experimentaron
una liberación temporal, salieron del yugo de Faraón, salieron
de Egipto. Sin embargo, pues Por lo menos
de esos 603,550, pues Egipto no salió de su corazón y ellos
perecieron en el desierto. Ahora, ¿quién es realmente Israel? Cuando nosotros pensamos en Israel,
El Nuevo Testamento nos menciona quién es el verdadero Israel.
El verdadero Israel no son los que son descendientes físicos
de Abraham. El verdadero Israel es aquellos
que tienen la fe de Abraham. Aquellos que le han creído a
Dios y les ha sido contados por justicia. Ellos son el verdadero
Israel. El objeto de la liberación, de
una gran liberación aún mayor que aquella liberación en la
que Dios utilizó a Moisés como su vocero para dirigir al pueblo
y para hacer frente a Faraón como un tipo del Señor Jesucristo. Moisés es una persona, una figura,
una sombra del verdadero Moisés. Nosotros, por la gracia de Dios,
tenemos un gran Moisés verdadero, el Señor Jesucristo. Ese Israel
es conformado por la descendencia, la simiente de la mujer, la simiente
de Abraham. Pablo dice, no fue tu simiente,
sino la simiente, la cual simiente es Cristo y aquellos que están
en Cristo. Esto es figura de algo mucho
más grande. Y el apóstol Pablo, perdón, el
salmista, está diciendo aquí, después de dejarnos claro quién
es el objeto de esa liberación, nos deja claro el tiempo de la
liberación. Dice, cuando salió Israel de
Egipto. Y él está marcando un tiempo.
Y hay un evento que no está descrito allí en el Salmo. y hay eventos
posteriores que sí están descritos. Sin embargo, es necesario que
nosotros podamos saber que hay un evento que, aunque no está
descrito, es necesario recordarlo, porque es sumamente memorable,
en especial para aquellos que hemos experimentado la verdadera
liberación. Al final, los hechos relatados
acerca de aquel pueblo de Israel nos muestran algo, Y nos muestran
que el verdadero problema del hombre no es la opresión política. En ese caso, el Señor los sacó
de debajo de una opresión política. Los liberó del yugo de esclavitud
de Faraón. Pero el verdadero problema del
hombre es la opresión espiritual. Es el pecado en su corazón. Y
ellos, a pesar de haber salido, su problema espiritual no estaba
resuelto, y por eso una gran cantidad de ellos cayó por el
desierto. Pero hay figuras que nos están ilustrando la verdadera
realidad y la verdadera necesidad, y es cuando pensamos en cuándo
fue el tiempo de esta gran liberación. Y el tiempo, la Biblia nos dice
que fue en el capítulo 12 de Éxodo, No lo vamos a leer todo, pero
léalo en su casa, porque las obras memorables de Dios son
para recordar. De pronto somos distraídos porque
empezamos a recordar nuestras obras, o empezamos a recordar
las obras de alguien que ha hecho algo mal contra nosotros. las
obras hechas para recordar son las de Dios y que las podamos
recordar y ver lo que verdaderamente está allí. Lo que describe el
capítulo 12 es una sombra, es una figura de una realidad sumamente
mayor que yo espero que, por la gracia de Dios, nosotros podemos
hoy recordar. Y si usted no la puede recordar,
que la pueda experimentar hoy por primera vez. Recordando un
poco, Dios había llamado a Moisés para enfrentar a Faraón, pidiéndole
que dejara ir libre a su pueblo para que le sirviera en el desierto.
El Señor hizo hechos portentosos. Faraón se asustaba y después
decía, pues, pídele al Señor que se calme la plaga. Y con
el susto pasaba, Faraón endurecía su corazón y decía, pues, no
los voy a dejar ir. Y así estuvo ocurriendo hasta
que, ¿cuándo se dio la liberación? Y la liberación se dio cuando
el Señor mandó al pueblo de Israel que ellos tenían que elegir un
cordero sin defecto de un año. Y ese cordero lo iban a sacrificar
e iban a marcar el dintel de la casa o el cerramiento y los
postes con la sangre de un cordero. Y Dios iba a hacer distinción
entre su pueblo y aquellos que no eran su pueblo. Y su pueblo
iba a estar caracterizado porque su pueblo cree a Dios. Y su pueblo creyó a Dios La muerte de los primogénitos
era un símbolo de lo que merecemos, no solo los primogénitos, sino
la totalidad de la humanidad. El hecho de que Dios ejecute
venganza por causa del verdadero problema, que es nuestro pecado. Dios mandó esto al pueblo y el
pueblo dijo varias cosas que están apuntando a nuestro gran
libertador, aquel que dice que si él te hace libre, vas a ser
verdaderamente libre. Por ejemplo, el señor dijo que
ese cordero había que cocinarlo no sancochado, sino al fuego.
Y eso habla del fuego de juicio que vendría sobre el verdadero
cordero, sobre aquel que es nuestra Pascua. Su sangre la iba a ver
el vengador, iba a pasar por alto esa casa. Y el pueblo de
Israel obedeció lo que Dios, creyó a Dios y Dios envió a su
ángel y ocurrió el éxodo porque los egipcios empezaron a decir,
sácalos porque nos vamos a morir todos y fueron expulsados de
Egipto prácticamente Hermanos, Egipto es una figura de la esclavitud
del pecado, es una figura del mundo, es una figura de la ciudad
de destrucción de donde Dios saca a su pueblo. No hay gran
liberación sin el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo. No hay gran liberación sin el
gran Libertador que resuelve el problema real de nuestros
corazones. Ellos experimentaron una salvación
temporal y política. Sin embargo, se mantuvieron rebeldes
contra Dios Pero eso es una figura de nuestro verdadero problema,
que es nuestro pecado. Hemos nacido pecadores y cualquiera
de nosotros. Yo puedo recordar tiempos en
los cuales vivir en esclavitud de algo que de pronto eres consciente
que está mal y dices, no lo vuelvo a hacer. Y tardas más en decir
que no lo vas a volver a hacer cuando otra vez lo estás haciendo. y te vuelves a proponer muchas
veces no volver a hacer y sigues haciendo porque eres esclavo. Y el Señor, el tiempo de la liberación es
cuando hubo propiciación por el pecado, cuando el pueblo creyó
a Dios y sacrificaron ese cordero que era una sombra del Señor
Jesucristo. No se iba a cocinar zancochado sino al fuego. No
se iba a quebrar ni un hueso porque era una referencia a que
el Señor Jesucristo tampoco se le iba a romper ninguno de sus
huesos. Hermanos, el verdadero La verdadera
liberación mucho más grande que la que ocurrió en aquel tiempo
es aquella que han experimentado aquellos que han entendido que
sólo Cristo puede dar libertad. Aquellos que han confiado en
la obra del Señor Jesucristo. Aquellos que han lavado sus ropas
en la sangre del Cordero. Aquellos que están confiando
en que No puedo ser libre a menos que Él me haga libre. Aquellos
que están confiando en el Señor Jesucristo, que han recibido
fe del Señor Jesucristo. Dice, después cuando habla del
tiempo, después de hablar del tiempo, nos habla de los resultados. Dice el versículo 2, Judá vino
a ser su santuario e Israel su señorío. Judá vino a ser su santuario
e Israel su señorío. Hermanos, qué bendición de veras
que nosotros tenemos de estar de este lado. A veces solemos
pensar que nos hubiera gustado estar en otro tiempo. A veces
pensamos que ellos tuvieron más privilegios. La verdad es que
somos tan privilegiados. Y al estar de este lado donde
hay más luz, somos más privilegiados. Hay algo que definitivamente
apunta cuando se consuma esta gran liberación, dice, Judá vino
a ser su santuario. Si uno piensa un poco, pues Judá
no tenía mucho que ver con lo que era el culto, sino era Leví. la tribu de Leví, pero definitivamente
aquí está hablando del nuevo pacto, y aquí está hablando en
verdad de la gran liberación de nuestra verdadera necesidad
de ser libertados de la esclavitud de nuestro pecado, de ser libertados
de la pena por el pecado, de ser librados y huir de la ira
venidera sobre esta ciudad de destrucción. ¿Por qué? Porque
Judá vino a ser su santuario. dice el Señor Jesús en el Evangelio
de Juan, hablando cuando Él limpió el templo. Y Él, le preguntaron,
¿con qué autoridad haces esto? Y el Señor Jesús dijo, destruíte
este templo y en tres días lo voy a levantar. Y no estaba hablando
del templo de piedras, no estaba hablando del templo de su cuerpo.
¿De qué tribu viene el Señor Jesucristo? Él es el león de
la tribu de Judá. Y qué gran bendición que aquí
está hablando del cumplimiento que estamos viendo ahora en los
hijos de Abraham, en los hijos de Israel, que lo son por la
fe, los que han confiado con la misma fe que Abraham creyó
a Dios y vienen a ser su santuario. Recuerde que el Señor ya no mora
en templos hechos de manos humanas. el Señor mora en su pueblo. Somos su templo. El apóstol Pablo,
si usted ha experimentado esa gran liberación al ser usted
uno con el Señor Jesucristo, pues usted es el santuario. Ignoráis que vuestro cuerpo es
templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual
tenéis de Dios y que no sois vuestros. Porque habéis sido
comprados por precio, glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo
y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. Podemos mirar Primera
de Pedro, capítulo 2, versículo 4 al 8, que dice, acercaos
a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres,
mas para Dios escogida y preciosa. Y quiera Dios Que aunque nacimos
en esa esclavitud que hace una cosa, rechazar a Dios, rechazar
a Cristo. Que hoy nuestros ojos sean abiertos
para dejar de verle sin atractivo y empecemos a verle como dice
la Escritura. como una, dice, piedra viva desechada ciertamente
por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa. Que empecemos
a ver a Cristo como lo que es, una piedra preciosa. Y dice,
vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa
espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales
aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por medio de Jesucristo. Hermanos, es por causa de la
unión con Cristo, es por causa de haber confiado en la sangre
del Cordero, es por causa de que nuestras ropas se hayan lavado
con la sangre del Cordero, es por causa de ese sacrificio con
el cual hizo perfectos para siempre a los santificados, que en el
nuevo pacto podemos venir a ser santuario del Señor y dice, e
Israel su señorío, Israel su señorío. Una primera lectura
del Salmo, podríamos pensar nosotros que está hablando de cómo la
creación teme a Dios. Alguien ha dicho que pues la
criatura con mayor responsabilidad en cuanto a temer a Dios reverentemente
y mostrar el carácter de Dios somos nosotros. Alguien mencionó
una vez, pensando en un evento que ocurrió allí en el Antiguo
Testamento, En una ocasión, David quiso que se llevara el arca
del pacto e hicieron algo que no estaba bien hacer y fue que
lo subieron sobre una carreta con bueyes. Y había una tribu,
en especial una familia de Coat que ellos eran educados desde
pequeñitos y se les instruía cómo debían llevar las cosas
sagradas. Y una de las cosas que muy probablemente se les
repetía hasta el cansancio era, nunca jamás tocarás el trono
de Dios, el arca del pacto. Pero ellos sabían que no se debía
llevar en la carreta. Y sin embargo, se puso en una
carreta. Y de pronto los bueyes tropezaron y USA extendió su
mano para detener la caída del arca. Y Dios no dijo, gracias
USA, porque tú no dejaste que mi trono cayera en el lodo. Y
cuando pensamos en esto, pudiéramos pensar que La creación teme a Dios. Y podemos
pensar, ¿qué es lo que Dios no quería?
Lo que Dios no quería era la mano del hombre. Me estaba preguntando
la hermana hace un rato un versículo que le voy a citar, no recuerdo
exactamente dónde está, está en Isaías. Dice que desde la
mollera de la cabeza hasta la planta de los pies del hombre
es hinchazón y podrida llaga. En el caso de Usa, lo que Dios
no quería era la mano del hombre, si bien el problema estaba mal
desde no seguir lo que Dios había dicho. Pero una persona decía
y dice, no había problema exactamente con la tierra, porque la tierra
hace todo lo que Dios quiere que haga, o cuando se moja es
lodo, cuando se seca es polvo. El problema es el hombre que
es arrogante ante Dios. Ese es el problema, que es hinchazón
desde su cabeza hasta la planta de sus pies, es podrida yaga. Pero note algo que sucede después
de que vivimos en rebelión, después de estar con el puño levantado.
Dice Israel su señorío. Y no se olvide que dice el apóstol
Pablo que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y
creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás
salvo. Cuando él nos rinde y venimos
a él humildemente, venimos como vino el apóstol Pablo, Después
de pensar que Jesús era un impostor, se le reveló. Y Dios quiera que
Cristo no sea revelado no solo precioso, sino como el Señor,
y que podamos decir como Pablo, ¿quién eres, Señor? Y escuchar,
soy yo Jesús, a quien tú aborreces. Y poder experimentar el conocimiento
del Señor, el poder recibir del Señor esa fe, de confiar en el
Señor Jesucristo. Israel, su señorío. Beneficios. ¿Cuáles son los beneficios
de esa gran liberación? Dice el versículo tres, el mar
lo vio y huyó. El mar lo vio y huyó, el cordán
se volvió atrás. Y hermanos, si ya hemos sido
libertados, Sin embargo, el Señor nos ha sacado de la esclavitud
de nuestro pecado, de la maldición por el pecado, de la condenación
por el pecado. Pero el recorrido en el desierto
también es una figura de lo que Dios está haciendo con nosotros.
Él está guiándonos en medio de un desierto. Él está haciendo
una obra en nuestros corazones en medio del desierto. Y en medio
del desierto hay algo que va a ocurrir siempre, y es, el Señor
Jesús dijo a su pueblo, en el mundo tendréis aflicciones. Y el mundo es un mundo de aflicciones.
Tanto si eres creyente como si no eres creyente, pues vas a
estar afligido. Pero qué bendición es para los
creyentes saber que por causa del sufrimiento de Cristo, nuestros
sufrimientos tienen sentido. Dios está obrando a través del
sufrimiento. Nosotros podemos crecer en conocerle
de maneras que no le conoceríamos si no hubieran esas situaciones
difíciles en nuestra vida. Y una de las cosas que es importante
es, dice, el mar lo vio y huyó. El mar es una figura de conflicto.
Y venía el primer conflicto. Y si bien estaba el mar allí,
pero el conflicto era que Faraón venía pensando comérselos. Y
nosotros vamos a enfrentar una vida de conflicto y va a terminar
uno y probablemente va a empezar otro. Sin embargo, una de las
promesas del Señor es que Él está con nosotros todos los días,
en medio de la tormenta. La paz no es la ausencia del
conflicto, es la seguridad de su presencia. Él está con su
pueblo. Él dice a su pueblo, no temas
porque yo estoy contigo. No desmayes porque soy tu Dios
que te esfuerzo. Siempre te ayudaré. Siempre te
sustentaré con la diestra de mi justicia. Y una de las verdades
que podemos aprender acá, aunque los conflictos de la vida parezca
que nos van a devorar, siempre van a pasar. El mar huirá por
el gran libertador, el gran libertador, el señor, nuestro Dios que es
todopoderoso, que hace obras portentosas, él que ha dicho
y ha dicho con claridad no os ha sobrevenido ninguna
tentación que no sea humana, pero fiel es Dios que no dejará
que seas tentado más de lo que puedes soportar, sino quedará
juntamente con la tentación la salida para que podáis soportar. Hermanos, ese mar huye, Habrá
obstáculos en nuestro caminar hacia la consumación total de
esa gran liberación, porque Él ya nos ha librado de la pena
del pecado. Él nos está librando hoy del
poder del pecado. Y habrá ríos que pueden ser nuestras
propias debilidades, nuestros propios deseos, pero esos ríos
no nos van a cortar el paso. Vamos a poder cruzar como el
pueblo de Israel, guiado por Josué, cruzó el Jordán. Y tenemos
al verdadero Josué. Jesús es nuestro Josué. Y dice, al final, otro de los beneficios es tener
estabilidad. Dice, el cual cambió la peña. en estanque de aguas y en fuente
de aguas la roca. Hermanos, el creyente que ha
sido libertado puede tener estabilidad porque conoce la roca. Cristo es la roca. Cristo es
donde tiene que estar cimentada nuestra vida. Él es el Cordero
que pagó nuestra deuda. Él es el Cordero que dio sangre
para limpiarnos, donde podemos lavarnos de toda nuestra maldad. No hay otro lugar donde tú puedas
ser limpio de maldad. No hay otro lugar ni nadie que
pueda pagar libertad de tu esclavitud por el pecado. tú puedes proponerte
muchas veces a dejar el pecado y déjame decirte confiando en
ti mismo jamás podrás lograrlo porque es el señor Jesús que
dice solo si el hijo te liberta vas a ser verdaderamente libre
vas a conocer la verdad que es el mismo señor Jesucristo y esa
verdad te va a ser libre solamente confiando en Cristo se puede
tener libertad de cualquier pecado. Dice un himno que cantamos, quiere
ser salvo de toda maldad, tan solo hay poder, poder en Jesús. Hay poder sin igual poder en
la sangre que él vertió. Nuestro verdadero problema es
esclavitud de pecado. Nuestra esperanza es la sangre
de Jesucristo. La sangre de Jesucristo, su hijo,
nos limpia de todo pecado. estabilidad, poder tener estabilidad
a pesar de que ruja la tormenta, saber que nuestra vida se está
construyendo sobre un fundamento sólido, saber que nuestra salvación
tiene un fundamento sólido y ese fundamento no es una iglesia,
no es una religión, ese fundamento sólido es el Señor Jesucristo. Pero no sólo El beneficio no
solo es estabilidad, sino satisfacción en el alma. Porque allá en el
desierto ellos tuvieron sed y se quejaron con Dios y murmuraron.
Sin embargo, el Señor mandó a Moisés que hablase a la peña y golpease
la peña y brotaron aguas. Y el apóstol Pablo nos explica
que esa peña es Cristo. Primera de Corintios 10.4. desde el versículo uno, dice,
hermano, en el mundo no hay satisfacción. No hay libertad, no hay fundamento
sólido. Todo lo que necesitamos está
en el Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo le dijo a
aquella mujer samaritana, si tú supieras quién es el que te
pide, dice dame de beber, tú le pedirías y él te daría agua
que salte para vida eterna. Él es la roca de la cual fluye
el agua que puede dar satisfacción a nuestra más profunda necesidad
espiritual, apagar nuestra sed, y no obstante hacernos tener
siempre sed de Él, siempre desearle. Quisiera que vayamos al libro
de Apocalipsis, capítulo 21. Hermano, es sólo por la obra
del Señor Jesucristo, y es sólo por confiar en el Señor Jesucristo,
y es sólo porque Él haya limpiado nuestros pecados con su sangre.
Es sólo porque él se nos haya revelado como precioso, como
una piedra de cimiento, una piedra preciosa, que nosotros podemos
tener el cumplimiento pleno de lo que dice el Salmo, que nosotros
lo encontramos en Apocalipsis 21. Dice, vi un cielo nuevo y
una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron.
Y note que dice, el mar ya no existía más. es una figura del
conflicto, el conflicto entre personas, entre naciones. Y no
había lugar para el mar, no existía más. Dice, yo, Juan, vi la santa
ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo de Dios, dispuesto
como una esposa ataviada para su marido. Y una gran voz del
cielo que decía, he aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, Judá,
el santuario de Dios. Dice, Y él morará con ellos y
ellos serán su pueblo. Y Dios mismo estará con ellos
como su Dios. Enjugará a Dios toda lágrima
de los ojos de ellos y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto,
ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. El que
estaba sentado en el trono dijo, he aquí, yo hago nuevas todas
las cosas. Y me dijo, escribe porque estas
palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo, hecho está, yo soy
el alfa y la omega, el principio y el fin, el que tuviera sed.
El que tuviere sed, el agua de la roca, la roca es el Señor
Jesucristo. Dice, el que tuviere sed yo le
daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere
heredará todas las cosas. Y yo seré su Dios y él será mi
hijo. Pero los cobardes e incrédulos,
los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros,
los idólatras y todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago que
arde con fuego y azufre. que es la muerte segunda. Y mi
pregunta es, ¿ha ocurrido en tu vida una gloriosa
liberación? ¿Estás seguro de que has sido
libertado del pecado, de la ira por el pecado? ¿Que has huido
de la ciudad de destrucción como el pueblo salió de Egipto? Eso solo es posible. si Dios
te da ojos de fe para ver al Señor Jesucristo. ¿Qué tal está
pareciendo Cristo a ti? ¿Aún sigues con tu puño levantado
viéndole sin atractivo para desearle? ¿Clamar al Señor para que le
puedas ver como dice Pedro? como dice el pasaje que predicó
el pastor José Tzul, no como alguien sin atractivo, sino para
que le veamos como admirable consejero, Dios fuerte, padre
eterno, príncipe de paz, para que le veamos como una roca preciosa,
una roca escogida, el lugar que puede dar seguridad. ¿En qué
estás buscando fundar la seguridad de tu vida? en tu religión, en
tus fuerzas, en tus capacidades económicas, tú estás descansando
únicamente en el Señor Jesucristo. En el día de la ira, nada va
a servir, sino solamente que estés refugiado en el Señor Jesucristo,
que Él sea tu refugio, que sea el cimiento de tu vida. Nada
va a servir a menos que estés limpio con la sangre del Cordero. Hermanos, eso llena de esperanza,
el saber que Puedes experimentar, los que hemos experimentado,
no nos cansemos de recordar esta obra memorable. Recuérdala, que
el Señor nos ayude. La vida es difícil, pero la vida
no es para que nos pasemos recordando ni nuestras obras, ni las obras
de otras personas contra nosotros. La vida es para que hagas memorable
Si has experimentado libertad, esa gran libertad del gran Libertador,
nuestro Señor Jesucristo, si a Él te ha comprado con su sangre,
recuerda siempre eso. Recuerda que tu mente pueda estar
siempre deleitándose y que tu alma esté satisfecha en la fuente
del agua de la vida. Y si no estás satisfecho, el
Señor Jesús dice, venid y bebed de las aguas de la vida gratuitamente. Ven al Señor Jesucristo. Clama
al Señor Jesucristo que te dé fe como la que le dio a Abraham.
Que creas a Dios. Que confíes en el Señor Jesucristo. Que te mueva como movió aquel
pueblo que hizo lo que Dios dijo y marcó su puerta porque creyó
creyó la palabra de Dios, que creas lo que Él ha dicho acerca
de su Hijo, acerca del Señor Jesucristo, que creas lo que
Él ha dicho acerca de quienes somos nosotros. A veces nos cuesta
pensar y aceptar lo que Dios ha dicho de la humanidad, pero
es necesario que creas que no somos gente buena que de vez
en cuando hace cosas malas, que somos seres depravados, que nacemos
en enemistad contra Dios, esclavos de pecado, con el puño levantado
contra Dios. Y que lo único que merecemos
por nacer así es condenación, es ira. Y que el único que puede
liberarnos de esa ira es Cristo Jesús, el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Aquel que fue destinado desde
antes de la fundación del mundo. Aquel que vino y se llamó su
nombre Jesús porque vino a salvar a su pueblo de sus pecados. Y
confiar en Él y solamente en Él. Vamos a orar.

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