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Jose Dzul

La seguridad de la Iglesia

Isaiah 28:16
Jose Dzul August, 4 2024 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul August, 4 2024

La predicación de Jose Dzul sobre "La seguridad de la Iglesia" se centra en la doctrina de la iglesia como el cuerpo espiritual de Cristo, fundamentado en la fe en Jesucristo como el único Salvador. Dzul argumenta que la iglesia no es simplemente un edificio físico, sino que consiste en aquellos que han sido regenerados, justificados y santificados por Cristo. Apoyándose en Isaías 28:16, subraya que Dios ha establecido a Cristo como el fundamento "angular" de la fe, y refuerza esta idea con pasajes de Mateo 7 y Mateo 16, donde se discuten las diferentes bases sobre las cuales las personas construyen su vida espiritual. La importancia práctica de esta enseñanza radica en que la verdadera seguridad espiritual de los creyentes se encuentra únicamente en Cristo, lo que lleva a un llamado a confiar en su obra redentora como nuestro verdadero refugio.

Key Quotes

“La iglesia de Cristo no son estas cuatro paredes... Es la iglesia espiritual, la iglesia del Señor Jesucristo, compuesta de hombres y mujeres que creen sinceramente en Él.”

“El único fundamento donde la iglesia está edificada es el Señor Jesucristo. Jesucristo es el fundamento de nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra seguridad.”

“Sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.”

“La iglesia del Señor Jesucristo es su candelero en este mundo... siempre guardará la verdad en su pureza.”

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Quiero hablarles en esta mañana
sobre la seguridad de la iglesia. La seguridad de la iglesia. Cuando hablo de la iglesia, estoy
hablando de la iglesia del Señor Jesucristo. No estoy hablando
de la iglesia de algún hombre. No, estoy hablando de la iglesia
del Señor Jesucristo. La iglesia de Cristo no son estas
cuatro paredes. La iglesia no son estas cuatro
paredes, no es el edificio material. La iglesia de Cristo es la iglesia
espiritual. La Iglesia del Señor Jesucristo
está compuesta de hombres y mujeres que están creyendo de todo corazón,
están creyendo sinceramente en el Señor Jesucristo como su Señor
y Salvador. Estoy hablando, estoy hablando
a personas que han sido regeneradas por el Espíritu Santo. Estoy
hablando a personas que han sido justificados en la justicia del
Señor Jesucristo. Estoy hablando de personas que
han sido santificadas en la obra consumada de Cristo en la cruz
del Calvario. Estoy hablando de personas que
han sido limpiados, purificados con la sangre preciosa del Señor
Jesucristo. Estoy hablando a personas que
han sido perdonadas mediante la redención del Señor Jesucristo. La iglesia está compuesta de
creyentes verdaderos. La iglesia del Señor Jesucristo
es la única iglesia que está fundada sobre el fundamento,
sobre la roca, que es el Señor Jesucristo. El apóstol Pablo escribió a la
iglesia en Corinto, él dijo, porque nadie puede poner otro
fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. El único fundamento donde la
iglesia está edificada o construida es el Señor Jesucristo. Jesucristo es el fundamento de
nuestra fe. Jesucristo es el fundamento de
nuestra esperanza. Jesucristo es el fundamento de
nuestra seguridad. Si no estamos fundados sobre
Cristo, ciertamente no hay nada bueno que nos espere. Jesucristo
es el fundamento de la verdadera predicación. Cristo crucificado
es el fundamento de la verdadera predicación. Si no se predica
Cristo en un lugar, no se está predicando el fundamento, no
se está construyendo sobre el fundamento. Cristo es el fundamento
y es la base de nuestra predicación, es la base de nuestro crecimiento
en la gracia y conocimiento de Dios. Ahora, este fundamento
de que habla la Palabra de Dios, este fundamento fue puesto no
por el hombre, no por la religión, este fundamento fue puesto por
Dios el Padre. Vamos a leer lo que dice en el
libro de Isaías capítulo veintiocho. Isaías capítulo veintiocho en
su versículo dieciséis. dice así, por tanto, Jehová el
Señor dice así, Jehová el Señor lo está diciendo, es el Señor
que lo está diciendo. He aquí, yo he puesto en Sion,
Sion es el pueblo escogido de Dios, el pueblo que Dios ama
con amor eterno. Sion es la iglesia espiritual
del Señor. Yo he puesto en Sion por fundamento
una piedra, Piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable,
el que creyere no se apresure. La persona que cree en el Señor
Jesucristo nunca será avergonzado. Nunca. Este fundamento fue puesto
por Dios el Padre. Nadie más, sino Dios el Padre,
Él puso este fundamento. La Iglesia verdadera, la Iglesia
verdadera, la Iglesia de Cristo es la Iglesia que le pertenece
a Él. Es la Iglesia que le pertenece
al Señor Jesucristo. La Iglesia que le pertenece a
Cristo es la Iglesia que Él mismo compró con su propia sangre. Es la Iglesia que ama con amor
eterno. amor inmutable, amor incondicional. Es la iglesia por el cual él
mismo se entregó voluntariamente. Es la iglesia que compró y que
lo ha hecho perfecto, santa y pura. Es su iglesia, la iglesia verdadera. Ahora, la iglesia segura. Es la iglesia que está
edificada o fundada sobre la roca o sobre el fundamento. Vamos a leer en el libro de Mateo
capítulo 7. El Señor Jesucristo habló de
dos fundamentos en estos versículos y luego vamos a volver a otros
versículos. Pero quiero que notemos cómo
el Señor Jesucristo, Él nos habla aquí de dos fundamentos y dos
constructores también. Dos personas que construyen,
uno es sabio, otro es insensato o incrédulo. Capítulo siete,
nos dice versículo veinticuatro, Jesús estaba terminando el mensaje
del sermón del monte y él dice en conclusión cualquiera pues
que me oye estas palabras las palabras el mensaje que él había
dado y las hace las practica las obedece le compararé a un
hombre prudente aquí vemos el primer hombre Jesús lo llama
prudente o sabio que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, vinieron ríos,
soplaron vientos y golpearon contra aquella casa y no cayó
porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me
oye estas palabras y no las hace, no las obedece, le compararé
a un hombre insensato. que edificó su casa sobre la
arena. Y descendió lluvia, vinieron
ríos, soplaron vientos, y dieron con ímpetu, con fuerza, contra
aquella casa, y cayó, y fue grande su ruina. Y cuando terminó Jesús
estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina porque les enseñaba
como quien tiene autoridad y no como los escribas. Entonces,
aquí vemos a dos personas, en este ejemplo que Jesús nos está
hablando, vemos a dos personas, uno lo llama sabio, y este hombre
sabio edificó su casa sobre la roca. Y la prueba de la naturaleza
lo probó, y la casa no cayó, porque estaba fundada sobre la
roca. Jesús también nos habla de otro
hombre que es insensato o incrédulo, que este hombre construyó su
casa sobre la arena y la prueba de la naturaleza también lo probó
y la casa cayó porque no estaba fundada sobre la roca, sino sobre
la arena. Esto nos está hablando de algunas
cosas, algunas verdades. Cuando una persona construye
su casa, primero está construyendo un futuro. Hay personas en este
mundo que están construyendo su futuro espiritualmente. Pero, ¿sobre qué base está construyendo
su futuro? Algunos están construyendo su
futuro sobre la roca. Otros están construyendo su futuro
sobre la arena. que es una base falsa. Algunas
personas están construyendo también su seguridad sobre la roca. Si tú estás construyendo tu seguridad
sobre Cristo, estás construyendo bien. Otras personas están construyendo
su seguridad sobre la arena, sobre lo falso. Eso no te va
a ir bien. No te va a ir bien. Otras personas
están construyendo su esperanza sobre la roca. Eso es bueno. Construir sobre Cristo nuestra
esperanza. Él es nuestra esperanza de gloria. Otros están construyendo sobre
la arena su esperanza. Eso no tiene ningún futuro bueno. En la congregación, en la iglesia,
Hay hombres que Dios ha levantado para anunciar el Evangelio de
Cristo y a este crucificado. El ministro que predica Cristo
crucificado está edificando a la gente sobre la roca. Otros hombres que no están anunciando
Cristo crucificado sino que están anunciando que por medio de obras
o métodos humanos serán salvos, están, está construyendo la gente
sobre la arena, está edificando la gente sobre la arena y eso
es perdición total, perdición total. Ahora quiero que vayamos
en el libro de Mateo capítulo 16 hermanos. que el Espíritu Santo de Dios
esté con nosotros en esta mañana para que Él nos hable a nuestro
corazón. Vamos a ver aquí algo muy importante,
algo muy precioso. En el libro de Mateo, capítulo
16, vamos a ver aquí la confesión de Pedro. Nos dice en versículo trece comienzo
a leer en versículo trece Mateo capítulo dieciséis viniendo Jesús
a la región de Cesarea de Filipo preguntó a sus discípulos diciendo
¿Quién dice de los hombres que es el hijo del hombre? Los discípulos
dijeron unos Juan el Bautista, otros Elías, otros Jeremías o
algunos de los profetas. Jesús preguntó a sus discípulos
diciendo, ¿Y vosotros quién decís que soy yo? ¿Quién dicen ustedes
que soy yo? Respondiendo, Simón Pedro dijo,
tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Pedro hizo una
declaración tan importante, muy importante, tan importante. Esta declaración
debe, debe nacer en nuestro corazón por el Espíritu Santo. La declaración de este hombre
debe nacer en nuestro corazón por la obra del Espíritu Santo. Pedro dijo, tú eres el Cristo,
el Hijo del Dios viviente. Los fariseos, los escribas, los
sacerdotes, los ancianos, todos los hombres de la ley, todos
aquellos grandes religiosos en aquel tiempo, tenían a Jesús
como el hijo del carpintero. Ellos dijeron, ¿qué nos va a
enseñar este hombre? Es un hijo del carpintero. Conocemos su familia, conocemos
sus hermanos, conocemos sus hermanas. ¿Qué nos va a enseñar? Él dice
que es hijo de Dios. ¿Cómo es posible? Es hijo de
un carpintero. Ahora, el hijo de este carpintero
estaba delante de estos hombres que Jesús había escogido. Y él
les preguntó, ¿ustedes quién dicen que soy yo? Y este hombre, mira, este hombre,
un pescador, un simple pescador, un hombre sin letras, un hombre
que no tiene estudio, Un hombre que no es sabio según el mundo,
no sabe nada según el mundo. Pero este hombre hizo una declaración
tan importante, tan valiosa, una declaración para la vida
eterna, una declaración para la salvación. Él dijo, tú, Tú eres el Cristo, el Hijo del
Dios viviente. Pedro no dijo, bueno, Señor,
tal vez, tal vez eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Tal
vez. Él no dijo tal vez. Él no dijo,
quién sabe. Él dijo directamente, tú eres
el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Él declaró esta gran verdad,
esta gran verdad. Ahora, cuando habla la Palabra
de Dios de Cristo, está hablando, está hablando que el Señor Jesucristo
es el Mesías, cuando cuando Pedro dijo tú eres el Cristo, él está
diciendo tú eres el Mesías, tú eres el ungido de Dios, En el Antiguo Testamento, ¿quiénes
eran las personas que eran ungidas? El profeta, el sacerdote y el
rey. Pero ningún hombre en el Antiguo
Testamento pudo tener tres oficios. Tres oficios. Solamente dos oficios. profeta o rey, profeta y rey. Pero no podía ser sacerdote,
no podía tener tres oficios. Pero aquí vemos una persona con
tres oficios. Jesucristo es un giro como el
gran sumo sacerdote. Jesucristo es ungido como el
profeta que vino a este mundo para revelarnos la voluntad de
Dios su Padre. Jesucristo es ungido como el
Rey de Reyes y Señor de señores. Ahora, la confesión de este hombre,
pescador, Pedro, fue el resultado de una revelación, de una revelación
del cielo, una revelación del Padre. Jesús dijo, Jesús dijo,
Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló
carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Esto que has confesado, Pedro,
no te lo enseñó hombre alguno. No te lo dijo algún hombre de
este mundo, sino mi Padre que está en los cielos. Él te ha
declarado esta verdad. Imagínate, el Espíritu Santo
de Dios, el Espíritu Santo de Dios iluminó el entendimiento,
el corazón de este hombre para decirle, este hombre que está
delante de ti, que muchos lo llaman hijo de un carpintero,
es el Mesías. Es el Cristo de Dios. Nosotros debemos saber que hay
dos clases de revelaciones. Hay una revelación general, una
revelación general o común. Esta revelación general es para
toda la humanidad. La creación de este mundo es
una revelación de Dios. ¿Quién hace salir el sol? ¿Quién hace que el día aparezca? ¿Que la noche aparezca? ¿Quién
hace que la luna aparezca, las estrellas? ¿Quién hace llover? ¿Quién da la cosecha? sino Dios,
el Dios vivo y verdadero, Él hace todas estas cosas y toda
la gente lo sabe. Y toda la gente dice, ah, hay
Dios, hay un Dios, hay un Dios, por este Dios amanece, por este
Dios hay sol, por este Dios hay lluvia. Una revelación general
para todo el mundo. Por esto la gente dice que hay
Dios. Por esto mucha gente dice yo
creo en Dios. Porque sin Dios no hay estas
cosas. Eso es una revelación general. Pero en esta revelación general
nadie es salvo. Nadie se salva de la condenación
de sus pecados. Nadie, porque es una revelación
general para toda la humanidad. Dios se revela por medio de su
creación a todo el mundo. A todo el mundo. Ahora hay otra
revelación y esta revelación se llama especial. Esta revelación
especial es particular. no es general, no es universal,
no es para toda la gente de este mundo. Esta revelación especial
es solamente para aquellos que Dios escogió en la eternidad
para salvarlos. Para salvarlos. Por eso el Señor
dijo a Pedro, Esto que has declarado, no te lo reveló carne ni sangre,
sino mi Padre que está en los cielos. Algo especial. Entre los judíos, entre los fariseos,
los escriben, Jesús estaba caminando entre ellos. Ellos podían oír
su enseñanza, pero nunca, pudieron ver que
en este hombre habitaba toda la plenitud de la Deidad. Ellos
no lo pudieron ver, porque estas cosas no se ven con ojos de carne. La confesión de Pedro, lo que
él dijo, no lo vio con ojos de carne, sino con ojos del corazón. Lo vio con ojos de fe. Y Él lo declaró, tú eres el Cristo,
el Hijo del Dios viviente. El Señor dijo, bienaventurado
eres. Si conoces a Dios en la persona
del Señor Jesucristo, bienaventurado eres. porque no te lo reveló carne
y sangre sino Dios el Espíritu Santo es quien te lo ha revelado. Dios se revela a sí mismo por
su palabra y por su espíritu y por su espíritu. En el mundo
estaba y el mundo por él fue hecho El mundo no lo conoció
como el Mesías, como el Cristo de Dios. A lo suyo vino y los
suyos no lo recibieron como el Mesías, como como el hijo del
Dios viviente. ¿Por qué? Porque no hubo revelación
espiritual en ellos. Hermanos, para conocer al Dios
verdadero, para conocer al Dios de las Santas Escrituras, tiene que ser revelado por el
Espíritu Santo a nosotros, al ser humano, al pecador. Y si esto, si esta revelación
está en ti, dice, bienaventurado eres. Bienaventurado eres. Ahora, esta es una revelación
particular o especial. El Espíritu Santo manifiesta
su soberanía en revelar a Cristo a quien Él quiere revelar. Esta revelación no la tomamos
por nuestra voluntad, cuando queramos. No está en nuestra
decisión tomarla. Ser nuestra no está en nosotros,
sino que está en la soberanía de Dios, el Espíritu Santo, en
revelar esta gran verdad a quien Él quiere revelar. Vamos a leer,
en el libro de San Lucas, capítulo 10. En el libro de San Lucas, capítulo
10. Versículos veintiuno y veintidós. Jesús está diciendo, hablando
a Dios su Padre. Él dice, todas las cosas me fueron
entregadas por mi Padre. Todo, todo el universo está entregado
a Dios el Hijo. Él hace su voluntad en el cielo
y en la tierra. y nadie conoce quién es el hijo
sino el padre. Estoy leyendo en versículo 22.
Debo comenzar en versículo 21. ¡Qué precioso! Si conoces a Dios, estás creyendo
en el Señor Jesucristo, es porque a Dios así le agradó. Porque a Dios así lo quiso. No porque tú quisiste. No porque
tú tienes algún mérito, sino porque Dios así lo quiere, así
lo quiere. Pero dice, escondiste estas cosas
de los sabios y entendidos. ¿Quiénes eran estos sabios? Los
fariseos, los escribas, esos hombres religiosos de aquel tiempo
se creían sabios, muy sabios, muy inteligentes. ¿Quién es este
hombre para que nos enseñe? Mira, este es un carpintero,
no tiene estudio. ¿Cómo nos va a enseñar? Ellos
se creían sabios, entendidos. Ellos creían que conocían a Dios. Pero esta gran verdad del Señor
Jesucristo, el Hijo de Dios, les fue escondido. No les fue revelado a ellos porque
eran tan orgullosos, vanagloriosos, tan altivos. Y Dios reveló estas
cosas a los que no saben. a los que no entienden de las
cosas de este mundo. Dios hace sabio, entendido a
su pueblo. Dios es quien instruye y enseña
a su pueblo y le revela las cosas. Los caminos del Señor, Él lo
revela a su pueblo. Dice, todas las cosas me fueron
entregadas por mi padre. Nadie conoce quién es el hijo
sino el padre, ni quién es el padre sino el hijo. Y aquel a
quien el hijo lo quiere revelar. A quien el hijo lo quiere revelar,
lo revela. Ahí Dios está mostrando su soberanía. para revelarse a sí mismo. El Señor Jesucristo llamó a Pedro
Bienaventurado. Bienaventurado. Bienaventurado
eres Simón, hijo de Jonás. La revelación especial del Espíritu
Santo hace conocer y creer en la fe del Señor Jesucristo. Ahora la pregunta es ¿Quiénes
son los bienaventurados? Cristo está diciendo aquí bienaventurado
eres Simón hijo de Jonás ¿Quiénes son los bienaventurados de Dios? El mundo dice el bienaventurado
es aquel fuerte aquel sano es aquel poderoso de este mundo,
es aquel ricachón de este mundo. Todas estas cosas de este mundo
son temporales, son pasajeras. Ah, ese bienaventurado es aquel
que tiene gran fama en este mundo. ¿Cuántos hombres de este mundo
La fama de ellos ya pasó, ya murió. Grandes actores, artistas
fueron famosos, tuvieron grande fama. Ahora ya no existen, ya
se fueron, ya la fama, ya se olvidó. Todo lo que es de este mundo,
es pasajero, es temporal, sí se acaba, pero todo aquel que
hace la voluntad de Dios permanece eternamente. La pregunta es,
¿quiénes son los bienaventurados de Dios? ¿Quieres saber? ¿Quieres saber quiénes son los
bienaventurados de Dios? Primero, los bienaventurados
de Dios son aquellas personas que están refugiadas en el Señor
Jesucristo. Hay mucha gente en este mundo
está refugiado en su religión. Mi religión me protege, me cuida. No, ese no es un refugio seguro. Yo quiero tener un refugio seguro
cuando viene El río, el agua, que no me dañe. Que esté firme. Muchos se refugian en sus ídolos. Eso es un refugio falso. Yo quiero
tener un refugio seguro. ¿Usted no quiere tener un refugio
seguro? Los bienaventurados son aquellos
que tienen un refugio seguro. Vamos a leer en el libro de Salmo
capítulo 2. En el libro de los Salmos capítulo
2. Versículo 12. Dice así, honrad
al hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino pues
inflama de pronto su ira. El final de este versículo dice
bienaventurados todos los que en él confía. Los bienaventurados son aquellos
que confían únicamente en el Señor Jesucristo como su único
refugio. Yo quiero tener y estar para siempre en este refugio. ¿Quiénes son los bienaventurados?
¿Quiénes son los bienaventurados? Los bienaventurados son aquellos
que han sido perdonados por Dios. Salmos capítulo 32. Capítulo 32. Dice, bienaventurado
aquel, aquella persona, aquel pecador, aquella pecadora, cuya transgresión ha sido perdonada
y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien
Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño. Pecador, creyente, verdaderamente. Que no hay engaño. No es una
persona que dice yo creo en Cristo, pero también creo en la religión.
También creo en mis obras. No. No. El hombre de Dios, el hombre
verdadero de Dios, el creyente verdadero de Dios no es así. Yo creo solamente en Jesús, mi
Señor. y aparte de él no tengo otro
en quien creer. Pablo dijo, aunque padezco esto
pero no me avergüenzo porque yo sé a quien he creído y estoy
seguro que es poderoso para guardar mi depósito en aquel día. Está diciendo, bienaventurado
aquel cuya transgresión ha sido perdonada. Aquí está. Esta persona
o estas personas bienaventuradas son aquellos que han sido perdonados
de todas sus iniquidades, de todos sus pecados, de todas sus
transgresiones, de toda su desobediencia. Y saben, ¿cuál es la naturaleza
del perdón de Dios? La naturaleza del perdón de Dios,
cuando Dios dice, te he perdonado. Dios está diciendo, he olvidado
tus pecados. Ya nunca más me acordaré de tus
pecados. Ya nunca más. Te he perdonado, tus pecados
nunca más lo voy a ver, porque lo he puesto a mi espalda. Cuando hay algo en tu espalda,
tú no puedes ver lo que hay. Yo me digo, aquí no veo mi espalda,
no lo veo. Así Dios, los pecados de su pueblo,
los echa en su espalda para no mirarlo, para no verlo. Dios dice, he perdonado tus pecados. Tus pecados los he arrojado al
fondo del mar para que de ahí nunca salga más. ¿Qué más quieres? ¿Qué más quieres? Si Dios te
ha perdonado, bienaventurado eres. Porque no lo puedes comprar con
dinero, ni con plata, ni con oro. No lo puedes comprar. La falsa religión vende el perdón. Pero eso es falso. Nuestro perdón
es por la obra consumada de nuestro Señor Jesucristo. Nuestro perdón
es por medio de su sangre. por medio de cumplir el pacto
eterno a favor de su pueblo. Este perdón ha sido comprado
con gran precio, el precio de la sangre del Señor Jesucristo. ¿Quiénes son los bienaventurados?
Aquellos que fueron escogidos en la eternidad. En Salmos capítulo 65, capítulo sesenta y cinco en versículo cuatro dice así bienaventurado el que
tú escogieres. No es el que te escoja. No está diciendo bienaventurado
el que escoge a Dios. No, bienaventurado aquel que
ha sido escogido por Dios. Y atrajeres a ti. Los escogidos fueron escogidos
de la eternidad para la salvación. Para que esta salvación sea recibida,
para que yo reciba esta salvación, el Señor tiene que traerme a
Él. El Espíritu Santo tiene que traerme
al Señor Jesucristo. Tiene que revelar Cristo en mi
corazón. Tiene que hablarme de Cristo,
de su amor, de su gracia, de su misericordia. Tiene que hablarme
de su sangre, de su sacrificio, del pago que él hizo en la Cruz
del Calvario. Él tiene que hablarme de Cristo,
traerme a Cristo para ser justificado, santificado, limpiado y perdonado. Él tiene que traerme a Cristo
para ser salvo. Si Dios te ha salvado, bienaventurado eres. Bienaventurado
eres. Ahora, Jesús en el Nuevo Testamento
habló en el capítulo cinco de las Bienaventuranzas. Ustedes
lo pueden leer. En el capítulo cinco hay una
hay una lista ya de esta Bienaventuranza. Ahora, después de la confesión
de Pedro, Jesús dijo que edificaría su iglesia sobre la roca, sobre
la roca. Él dijo, bienaventurado eres
Simón, hijo de Jonás, Porque no te lo reveló carne
ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos, y yo también
te digo que tú eres Pedro. Y sobre esta roca edificaré mi
iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Tú eres Pedro, y sobre esta roca
edificaré mi iglesia. Sobre esta roca. Cristo dice
voy a edificar mi iglesia, sobre esta roca voy a construir mi
edificio espiritual. La roca, esa roca, esa roca es
Es la verdad, es la verdad que el apóstol Pedro había confesado. Tú eres el Cristo, el Hijo del
Dios viviente. Esa gran verdad es el fundamento,
es la base, es la roca. en la cual la iglesia de Cristo
está construida, está edificada. Esa gran verdad que Pedro confesó
es el fundamento, es la base del edificio espiritual del Señor
Jesucristo. La iglesia no está edificada
sobre Pedro, ni sobre la religión alguna, sino sobre Cristo mismo. Cristo mismo es el fundamento,
es la base, es la roca en la cual cada creyente verdadero
ahí está edificado. Ahí está edificado. Pueden venir
ríos, vientos, y el creyente va a permanecer firme. va a permanecer
firme. Cristo está diciendo. Sobre esta roca edificaré mi
iglesia. Y las puertas del Ares o muerte
no prevalecerán contra ella. La misma muerte no puede destruir
mi iglesia. Está diciendo el Señor Jesucristo. Los poderes violentos de la muerte,
de la persecución, nunca han podido y nunca podrán borrar
de este mundo el cristianismo que está fundado sobre Cristo
el Señor. Nunca, hermanos, nunca. siempre habrá en este mundo verdaderos
creyentes en el Señor Jesucristo, aunque un remanente, pero habrá,
habrá verdaderos creyentes. Ahora, la iglesia, la iglesia del Señor
Jesucristo es el candelero en este mundo. La Iglesia del Señor Jesucristo
en este mundo es su candelero. Es la sal del mundo. Es la luz del mundo. Es columna y baluarte de la verdad. La verdadera Iglesia del Señor
Jesucristo siempre estará alumbrando, alumbrando, iluminando, preservando. Siempre guardará la verdad en
su pureza, predicará la verdad en su pureza. Y los que oyan
esta gran verdad son edificados en el fundamento que nunca se
va a quebrar. Nunca. Nunca. Si conoces a Dios en la persona
del Señor Jesucristo, si estás creyendo en el Señor Jesucristo,
estás creyendo en el único Dios verdadero. El Hijo ha venido
y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero y
estamos en el verdadero. en Jesucristo. Este es el verdadero
Dios y la vida eterna. Que Dios les bendiga.

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