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Enemigos mortales

Psalm 17:9-14
Joel Coyoc August, 13 2025 Video & Audio
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Joel Coyoc August, 13 2025
Salmo 17

El sermón titulado "Enemigos mortales," predicado por Joel Coyoc, se centra en la lucha espiritual que enfrentan los creyentes, basada en Salmo 17:9-14. El predicador argumenta que desde la entrada del pecado en el mundo, los creyentes han estado en una guerra constante contra enemigos mortales, identificados como los malos que buscan destruir sus vidas. Coyoc recurre a pasajes de las Escrituras, incluyendo Efesios 6 y la enseñanza de Pablo sobre la armadura de Dios, para mostrar cómo los enemigos son astutos y permanecen vigilantes. La importancia de la oración y la dependencia del Señor como fuente de fortaleza y esperanza se presentan como la respuesta a esta intensa batalla, destacando que la victoria ya ha sido ganada en Cristo. Este mensaje invita a los creyentes a permanecer sobrios y vigilantes, reconociendo la gravedad del combate espiritual y confiando en el poder de Dios para enfrentarlo.

Key Quotes

“La vida es una batalla y es una batalla en la cual los enemigos nos va a presentar este salmo algunas cosas importantes a considerar.”

“Hermanos, la estrategia es ¿cuántas veces nos tendemos nosotros mismos trampas? Así como los fariseos intentaban siempre tender trampas al Señor Jesucristo.”

“Nuestra esperanza está en el Señor. En Cristo está nuestra esperanza.”

“Orar costó la sangre del Señor Jesucristo. Si el Señor Jesucristo no hubiera derramado su sangre, nosotros estaríamos aboteando acá y no tendría ningún sentido.”

What does the Bible say about our enemies?

The Bible teaches that we face mortal enemies who seek to destroy us, including spiritual forces and the wicked.

The Scripture emphasizes the reality of our enemies, described in Psalm 17:9-14 as those who seek our lives. These enemies are not mere playthings, as they engage in a fierce battle against the believer. They are portrayed as having hardened hearts, insensitive to God’s truth, and they operate under the influence of spiritual darkness. This is an ongoing war that began at the fall of man, where two seeds emerged: the godly and the ungodly. Throughout Scripture, the battle against these enemies is a persistent theme, illustrating the seriousness of our spiritual contention.

Psalm 17:9-14; Ephesians 6:12; Romans 16:20

How do we know that God protects us from our enemies?

God’s Word assures us of His protection over those who trust in Him, as reflected in Psalms and throughout Scripture.

God’s protection is a central theme in the life of a believer. Psalm 17 reveals the need for divine intervention against the threats posed by our enemies. The verses emphasize that we are not left to fend for ourselves, as the psalmist calls out for God to act and protect him. Our assurance is rooted in the character of God, who listens to the cries of His people and who has already won the ultimate victory over sin and death through Christ. As believers, we find comfort knowing that our lives are hidden with Christ in God, and He is our refuge and strength.

Psalm 17:9-14; Colossians 3:3; Hebrews 4:16

Why is it important to identify our spiritual enemies?

Identifying our spiritual enemies helps us understand the nature of our battle and equips us to fight effectively.

Understanding who our spiritual enemies are is essential for effective warfare. As stated in Psalm 17, these enemies are described in terms of their characteristics: their hearts are hardened, making them insensible to the truth of God. The Scriptures call us to be vigilant and discerning, for the enemy does not rest; they seek to ensnare us at every turn. By recognizing the enemy's tactics and strategies—as they are fundamentally opposed to God and His people—we prepare ourselves to stand firm in faith and utilize the full armor of God as outlined in Ephesians 6. This awareness also inspires a deeper dependence on God through prayer and the Scriptures.

Psalm 17:10; Ephesians 6:10-18; 1 Peter 5:8

What role does prayer play in spiritual warfare?

Prayer is essential in spiritual warfare, connecting us with God and invoking His power against our enemies.

In spiritual warfare, prayer serves as our lifeline to God, allowing us to call upon His power and protection. As illustrated in Psalm 17, the psalmist cries out to God, seeking His help against his mortal enemies. Believers are called to remain in constant communication with God, recognizing our dependence on Him for strength and victory. Furthermore, prayer is how we wield the sword of the Spirit, the Word of God, effectively in our battles. Ephesians 6 emphasizes that after putting on the full armor of God, we are to pray in the Spirit on all occasions, highlighting the integral role prayer plays in both defense and offense in the fight against spiritual forces.

Psalm 17:1; Ephesians 6:18; Matthew 26:41

Sermon Transcript

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Salmo diecisiete la palabra del señor dice oye o que va a una causa justa está atento a mi clamor escucha mi oración hecha de labios sin engaño de tu presencia proceda mi vindicación Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche. Me has puesto a prueba y nada inícuo hallaste. He resuelto que mi boca no haga transgresión. En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos. Sustenta mis pasos en tus caminos para que mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios. Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan contra ellos. Guárdame como a la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas, de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos que buscan mi vida. Envueltos están con su grosura, con su boca hablan arrogantemente, Han cercado ahora nuestros pasos. Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra. Son como león que desea ser presa y como leoncillo que está en su escondite. Levántate, oh Jehová, sal a su encuentro, póstrales. Libra mi alma de los malos con tu espada, de los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres mundanos, cuya porción la tienen en esta vida, y cuyo vientre está lleno de tu tesoro. Sacian a sus hijos, y aún sobra para sus pequeñuelos. En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia, estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. Vamos a meditar en los versículos desde el versículo nueve, la última parte del versículo donde dice de mis enemigos que buscan mi vida y vamos a avanzar hasta el versículo catorce. de mis enemigos que buscan mi vida. Nuestro tema esta noche es enemigos mortales. Enemigos mortales. Enemigos que buscan mi vida. Hermanos, siempre hemos de ser agradecidos a Dios por su palabra. porque su palabra es sumamente realista y nosotros somos sumamente olvidadizos y a veces olvidamos la realidad. A veces, pues, nos distraemos. Las ovejas son fáciles de extraviar, fáciles de distraer. Y, hermanos, es una gran misericordia de Dios el que él nos dé su palabra, el que haya usado hombres que le conocieron y Dios, el Espíritu Santo, les inspiró para dejar registro. Y este salmo nos llama a hacernos una pregunta, y la pregunta es, ¿cómo estamos viviendo? estamos viviendo con la conciencia de la realidad que presentan las Escrituras. Las Escrituras presentan una realidad de la vida desde el mismo, desde la misma entrada del pecado e incluso, pues, en la entrada del pecado a la humanidad, pero antes de la entrada del pecado a la humanidad se inició una guerra. un ángel que el señor hizo hermoso y que era el guardián del trono de Dios, pues se reveló contra Dios y empezó una guerra, una guerra que es por la gracia de Dios nosotros sabemos que es una guerra inútil, él intentó pues hacer un golpe de estado, él intentó subir al trono de Dios y pues él fue echado del cielo, en el corazón de este ángel pues hay odio hacia la persona de Dios, él odia a Dios, odia la gloria de Dios y pues Dios sabemos que él está en el trono y él gobierna todo, y él creó al hombre en esta tierra y lo hizo con perfección, con hermosura, con santidad no confirmadas y le dio un solo mandamiento y este enemigo pues engañó, engañó a Dan y a Eva y ellos entraron a esta batalla. tan pronto el pecado entró, nosotros vamos viendo esta batalla continúa, ahí no pasa mucho tiempo cuando se va a hacer claro que hay dos simientes, una simiente piadosa y una simiente impía, y pues al poco tiempo Caín pues mata a Abel. Hermanos, una de las cosas que va a caracterizar la historia es una batalla entre una simiente piadosa y una simiente impía que aborrece a la simiente piadosa. Y eso se va a presentar a lo largo de toda, de hecho muchos de los Salmos hablan de esa batalla, particularmente este Salmo tiene enseñanzas y recordatorios, porque quizá algunos ya lo hemos escuchado, ya lo sabemos, pero es necesario recordarlo. y pasamos por toda la escritura y llegamos y el apóstol Pablo nos habla bastante en un lenguaje de guerra. El apóstol Pablo dice he peleado la buena batalla, he guardado la fe, dice sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo, dice ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. El apóstol Pablo dice de esta manera peleo, dice no como quien golpea el aire, sino golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre. hermanos el apóstol Pablo en su carta también dice no tenemos lucha contra carne y sangre y va a describir una armadura que ya está descrita en el libro del profeta Isaías y hermanos qué importante que es que nosotros podamos recordar hermanos estamos en una batalla la vida es una batalla y es una batalla en la cual los enemigos los enemigos nos va a presentar este salmo algunas cosas importantes a considerar y el tema mismo que parte de la frase que dice enemigos que buscan mi vida son enemigos mortales hermano no son enemigos que están jugando a la guerrita como jugábamos algunos de niños no no están allí con unos aparatos de papel y unas ligas tratando sólo de cimbrar tu ojo en el caso más grave tampoco es esa guerra que se juega ahorita en esos campos con esas con esas escopetas de aire comprimido que duelen y te pueden dejar morado y mancharte con pintura. Es una guerra furiosa. El Salmo describe eso y este Salmo en primer lugar nos va a mostrar y nos va a hacer considerar la descripción de estos enemigos. para saber identificarlos, porque si no sabemos cómo es el enemigo, pues puede que estamos durmiendo con el enemigo y estamos tan tranquilos. Dios quiere que podamos identificarlos y percibir lo rudo del combate y la realidad del eminente peligro. También, a continuación, el Salmo nos ayuda a identificarlos, no sólo a saber cómo son, sino saber quiénes son, para no ser sorprendidos. Y en tercer lugar, el Salmista, inspirado por el Espíritu Santo, nos va a hablar acerca de la ocupación y el objetivo de estos enemigos. Y, no menos importante, aunque sea el último, lo mejor, lo más grandioso, el Salmista nos va a hablar que en medio de este arduo combate, fiero combate, el creyente tiene una gran esperanza y vamos a cerrar con nuestra esperanza y la descripción. al texto bíblico le podemos hacer algunas preguntas y la y y este texto responde a esas preguntas ¿Cómo son estos enemigos? ¿Cuáles son sus características? Y cuando nosotros miramos el versículo diez nos va a decir cómo son dice envueltos están con su grosura envueltos están con su grosura y hermanos es una En realidad que la palabra del Señor es un milagro. Hay figuras del lenguaje que definitivamente no se pudieron ocurrir a una mente humana, sino es en verdad alguien que estaba más allá de la mente de David, porque dice están envueltos en su grosura. Y no está hablando precisamente de gente gorda, pero está hablando de que de una imagen médica que pues sin duda en ese tiempo no podían saber, David no podía realmente saberlo, pero el Espíritu Santo sí, y está hablando de un corazón encerrado en grosura, Y se sabe ahora por la ciencia médica que cuando hay mucha grasa alrededor del corazón, el corazón se vuelve rígido y el corazón puede fallar. Y está hablando, es una figura del lenguaje que está hablando, comparando una realidad física con una realidad espiritual. ¿Y cómo son estos enemigos? Pues son enemigos que tienen un corazón cerrado e insensible. Son enemigos que no tienen, no tienen compasión. Están envueltos con su grosura, su corazón está envuelto con grosura. Hay insensibilidad, su corazón está endurecido. Hermanos, cuando pensamos en esto, Pues la Biblia habla abundantemente acerca de figuras de corazón de piedra, un corazón de piedra que el Señor sustituye con un corazón de carne. Pero hay insensibilidad en contraste, no hay compasión, no hay compasión. David, David había aprendido muy bien esto. En una ocasión él pecó y el Señor le ofreció tres opciones de disciplina. Y una de las opciones era que dos tenían que ver con que Dios lo entregara a mano de hombres y una que Dios tratara directamente con él y David que conocía al Señor porque el Señor misericordiosamente se estaba revelando a él, David escogió y dijo Señor yo quiero que tú trates directamente conmigo ¿Por qué? porque tú eres misericordioso tú eres compasivo pero hermano el hombre que no es creyente y en este caso los enemigos tienen el corazón insensible estamos en medio de una generación maligna y perversa y no es poesía hermano es toda la cruda realidad el corazón de los enemigos es un corazón cerrado es un corazón insensible ahora el salmo ciento diecinueve versículo setenta Porque lo que sigue va a ser no solamente su realidad espiritual, sino también nos va a hablar de su lenguaje, cuál es el lenguaje que ellos hablan. Y cómo el Salmo 119 hace ahí una conexión con lo mismo, con su realidad espiritual y muy de cerca el lenguaje que ellos hablan. Dice el Salmo 119, versículo 70, dice, se engrosó el corazón de ellos como cebo, se engrosó el corazón de ellos como cebo, mas yo en tu ley me he regocijado. Pero si regresamos a nuestro versículo, allí en el Salmo diecisiete, nos vamos a encontrar que dice, con su boca hablan arrogantemente, tienen el corazón endurecido, Y primeramente un corazón endurecido contra Dios y su boca habla arrogantemente. Y cuando nosotros miramos el contexto donde se encuentra ese versículo 70. nos vamos a dar cuenta que una vez nosotros fuimos también de esos enemigos y nos vamos a dar cuenta que el salmista fue de esos enemigos alguna vez y dice bien has hecho con tu siervo o que va conforme a tu palabra enséñame buen sentido y sabiduría porque tus mandamientos he creído el señor le dio el don de la fe porque el señor es rico y misericordia y dice El Señor hizo algo para que él crea, antes que fuera yo humillado. Descarriado andaba, mas ahora guardo tu palabra. Bueno eres tú y bienhechor, enséñame tus estatutos. Contra mí forjaron mentir a los soberbios, mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos. Se engrosó el corazón de ellos como cebo, mas yo en tu ley me he regocijado. Y va otra vez a repetir, bueno me es haber sido humillado para que aprenda tus estatutos, mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata. Y qué interesante que es mirar que tiene el corazón endurecido y esa es su realidad espiritual que se refleja en una boca que su lenguaje es arrogancia. orgullo dice el versículo al final de la segunda línea dice con su boca hablan arrogantemente y ahí podemos nosotros mirar como un tiempo éramos también enemigos encarnizados enemigos porque quien es enemigo del de Dios es enemigo del pueblo de Dios y Isaías seis diez dice, engrueza el corazón de este pueblo y agrava sus oídos y ciega sus ojos para que no vean con sus ojos, ni oigan con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se conviertan y haya para él sanidad. Y nuevamente hablando de esa condición espiritual de los enemigos. Ahora, El, el, el salmista guiado por el Espíritu Santo, no sólo nos, nos está, no sólo nos, nos da una descripción, sino también nos identifica, nos da una identificación. ¿Quiénes son esos enemigos? Dice, regresando al Salmo diecisiete, dice, el versículo trece, el versículo trece dice, Levántate o que va, sal a su encuentro, póstrales. Pero hay una línea importante donde dice, libra mi alma de quién? De los malos. Libra mi alma de los malos. ¿Quiénes son los enemigos? Los enemigos son los malos. Libra mi alma de los malos. Y cuando pensamos en lo que estaba narrando al principio acerca de cómo Satanás intentó subir al trono de Dios, después introdujo el pecado en la raza humana y se marcaron dos descendencias que están opuestas entre sí. Y este enemigo, la escritura lo identifica como los malos. ¿Y quiénes son los malos? Hermano, recuerde que una vez fuimos de los malos y el Señor milagrosamente nos ha hecho nuevas criaturas. Pero podemos mirar que esos malos en primer lugar están encabezados por el príncipe de la potestad del aire. Efesios capítulo 2 versículo 2 dice, en los cuales anduvisteis en otro tiempo siguiendo la corriente de este mundo conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Y hermanos, identificar al enemigo es importante. Primeramente está ya el príncipe que está dirigiendo a los hijos de desobediencia, a personas como nosotros estuvimos antes, que éramos hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero la Biblia, hablando de los malos, va a hacernos también una descripción muy clara del enemigo y lo va a hacer por los mismos labios del Señor Jesucristo en Juan capítulo 8, versículo 44. Ese príncipe de la potestad del aire es homicida y es un padre de mentira dice el señor Jesús hablando a los judíos en el versículo cuarenta y cuatro del capítulo ocho del evangelio dice vosotros sois de vuestro padre el diablo y los deseos de vuestro padre queréis hacer él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad porque no hay verdad en él cuando habla mentira de suyo habla porque es mentiroso y padre de mentira y hermanos la El ir identificando a los enemigos va a hacer pensar en lo rudo que es esta batalla y bien los creyentes tenemos enemigo y sin embargo los hijos de desobediencia siguen a Satanás pero Satanás los odia también porque aunque imágenes, aunque distorsionados como imagen de Dios, aunque han perdido la capacidad de reflejar el carácter de Dios de alguna manera pues él odia la imagen de Dios y, hermanos, es ahí la fiereza y la realidad de que nosotros estamos viviendo, y el mundo ha vivido siempre en medio de una cultura de muerte. No hay nada nuevo bajo el sol. El imperio romano pues solía muchas veces si tenían hijas mujeres pues matarlas, tirarlas. Antes del imperio romano los paganos ofrecían sus hijos recién nacidos a ídolos que sabemos por la escritura que son pues demonios. Y seguimos en lo mismo, seguimos exactamente en las mismas cosas y primera de Pedro capítulo cinco versículo ocho identificando al enemigo a los malos dice sed sobrios y velad porque vuestro adversario el diablo como león rugiente anda alrededor buscando a quien devorar, sed sobrios y velad, seamos sobrios, hermanos no estamos de día de campo, este mundo no nos ama, este mundo por una parte de los malos, una generación maligna y perversa, entonces seamos sobrios y empieza a aparecer algo que tiene que ver con nuestra esperanza, velad, velad, y dice después esos malos también son hombres dice el versículo diecisiete perdón versículo catorce le dice libra mi alma de los malos con tu espada y dice de los hombres con tu mano de los hombres con tu mano pues parte de esos malos son hombres decía hace un rato un tiempo fuimos de esos hombres estábamos ahí enemigos del Señor y por su misericordia él nos ha trasladado al reino de su amado Hijo pero ¿Cómo son? El pasaje nos va a describir a estos hombres, hombres que en primer lugar dice son mundanos, dice de los hombres con tu mano, pero va a decir después de los hombres mundanos, hombres mundanos, y dice cuya porción la tienen en esta vida, hombres mundanos cuya porción la tienen en esta vida. Hermanos, son hombres que no tienen más herencia, lo que están disfrutando en este momento, toda su herencia es pues si tuvieron buena salud pues serán algunos años de buena salud, si tuvieron dinero pues serán algunos años con dinero, pero no hay más, ellos tienen todo lo que tienen es aquí y ahora, son hombres mundanos, son hombres que pues de ninguna manera pueden mirar en las cosas de arriba donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Son hombres que están distraídos y concentrados y son hombres de este mundo y es la razón por la que son nuestros enemigos, porque el mundo aborrece a aquellos que conocen al Señor. Aquellos que han sido alumbrados por la luz de Cristo son aborrecidos por este mundo. recuerde que el señor dijo claramente en el mundo tendréis aflicciones el mundo los va a aborrecer porque ustedes no son de este mundo dice que son hombres que cuya vida es aquí ahora pero otra cosa interesante que dice la escritura dice de esos hombres cuyo vientre está lleno de tu tesoro y hermanos una de las cosas que tenemos que recordar es que que Dios nos guarde de cometer equivocaciones al evaluar las cosas. Hay gente que de pronto piensa que el hecho de que vaya todo bien en esta vida temporal no necesariamente es bendición. Hay mucha gente que enfatiza el hecho de que Dios te está bendiciendo cuando tienes abundancia material. Bueno, Dios da como Él quiere, pero tengamos cuidado porque no necesariamente es sinónimo de bendición del Señor. Sí, es una bendición, pero no necesariamente del hecho de estar en una correcta relación con Dios, porque dice aquí que a estos hombres mundanos Dios ha hecho algo y lo que Dios ha hecho es los ha llenado de su tesoro. Y hermanos que no se pueden llenar de otro tesoro. todo el oro que puedan tener las gentes malvadas pues es de Dios aunque ellos hacen la ilusión que es de ellos porque de Jehová es la tierra y su plenitud el mundo y los que en él habitan mía es el oro y mía es la plata y hermanos no es un indicativo el hecho de que económicamente o materialmente nos esté yendo bien estos enemigos pueden ser mundanos y a veces solemos pensar en mundanalidad y pensamos en en cosas que sí son mundo, pero mundo va más allá de lo que a veces nosotros pensamos de mundo. A veces en la mente tenemos la idea de que el mundo es la discoteca y claro que es mundo. Pensamos que el mundo son vicios y claro que es mundo, pero la vanagloria de la vida es también mundo. Cualquier cosa que está bajo el dominio del príncipe de la potestad del aire es mundo y no podemos evaluar el hecho de que Dios nos guarde del engaño de pensar porque todo está saliendo como yo lo planeo necesariamente porque aquí está hablando de enemigos. Y note que dice que no sólo les ha llenado su vientre, sino además les ha dado para sus hijos, sus hijos están bien, tienen abundancia, pero no sólo para ellos, sino dice hasta para sus siguientes generaciones. son enemigos, tienen recursos, están aparentemente bien, pero esa es su única herencia. Después vendrá una terrible realidad. Y hermanos, que Dios nos guarde porque nosotros podemos ser tentados. Esos versículos de aquí, usted los puede encontrar en el Salmo setenta y tres, y en el Salmo setenta y tres vemos a un piadoso como nosotros, que un momento tuvo lucha y pensó, señor, mira esos que blasfeman tu nombre y mira cómo les va. Se les salta sus ojos de gordura. Pero hermanos, está aquí y damos gracias a Dios porque aquí no hay queja. El salmista es consciente de que Dios les ha dado lo que tienen. y el salmista puede decir esto en paz porque gracias a Dios el salmista sabe que esos mundanos con todo lo que tienen lo único que van a tener es aquí ahora en tanto que él tiene una gran esperanza ahora Si seguimos mirando el texto, nos vamos a mirar, vamos a fijarnos que la Biblia nos dice aquí cuál es la ocupación y cuál es el objetivo de esos enemigos mortales. La ocupación y el objetivo de esos enemigos mortales. Y que eso nos avive y nos lleve al punto de que nosotros podamos, en contraparte, también ocuparnos. ¿Qué hacen y para qué lo hacen? Versículo once dice, han cercado ahora nuestros pasos. han cercado ahora nuestros pasos. Dice, después tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra. Hermano, ellos no descansan. Nosotros tal vez descansamos, pero ellos no descansan. Ellos no descansan. Y cuando pensamos en la cuestión de los enemigos, estábamos pensando en Satanás, en hombres y el sistema de cosas de este tiempo, pero es importante que nosotros no olvidemos un punto importante, aunque hemos sido redimidos, tenemos una vieja naturaleza que también es enemigo, así que dormimos con el enemigo y el enemigo no descansa. Estamos en un cuerpo que en sí mismo no es que sea malo, pero por la caída no es un cuerpo adecuado para la vida espiritual y se constituye en una fuente de tentación. Se constituye muchas veces en una trampa y pensando en eso tenemos que pensar que esos enemigos, todos, incluyendo hasta nuestro cuerpo, nuestro corazón, nuestra naturaleza vieja que es engañosa y perversa, no descansan. un hombre de Dios del pasado decía que el corazón es una fábrica de ídolos y eso que yo creo como siempre el Señor en su misericordia le revela cosas a su pueblo porque él no conoció exactamente lo que es una fábrica como las de nosotros porque vivió en el siglo XVI pero la verdad es que nuestro corazón es una fábrica de ídolos y dice ¿Qué es lo que están haciendo? Han cercado ahora nuestros pasos. Y hermanos, la estrategia es ¿cuántas veces nos tendemos nosotros mismos trampas? Así como los fariseos intentaban siempre tender trampas al Señor Jesucristo. Siempre estaban alerta y buscando cómo atrapar al Señor en una palabra. Recuerde, Satanás aún se atrevió a tentar al mismo Señor Jesús, y ellos están siempre cercando nuestros pasos, nuestro corazón con sus deseos y creyendo mentiras, y tienen puestos sus ojos sobre nosotros. están vigilándonos, hermanos estamos espiados y están cada paso que damos y es de manera constante y tienen un objetivo y el objetivo es echarnos por tierra y eso significa destruirnos, destruirnos, toda la intención del enemigo es destruirnos. El apóstol Pablo pensando en los tesalonicenses les dice que pues él pensaba que había trabajado en vano y nosotros sabemos que la salvación no se pierde, y los santos perseveran. Pero aquellos que perseveran, el Señor los hace perseverar, el Señor produce en ellos el querer como el hacer por su buena voluntad, y sabemos que el Señor mismo los guarda. Pero el propósito del enemigo, hermanos, es destruirnos, no solo físicamente, sino nuestra destrucción espiritual. La Biblia nos recuerda y dice que, pues, la maldad va a aumentar y va a aumentar la mentira. ¿Y quién es el padre de mentira? Pues Satanás. Y lo va a hacer con una finalidad. Si es posible, aún engañar a los escogidos. Pero no es posible. El Señor va a cortar ese día por causa de los escogidos. Pero hay un objetivo y hay una actividad. Ellos están en constante actividad. Estamos siendo acechados constantemente. Y es para echarnos por tierra, para destruirnos. Ahora, Hay una traducción de este versículo que dice, me rastrean, me rodean a la espera de cualquier oportunidad para tirarme al suelo. Hermano, ellos no tienen misericordia, recuerde que tienen el corazón endurecido, y en cualquier momento que nosotros nos distraigamos, nos van a tirar al suelo. Gracias a Dios que el justo cae siete veces y el Señor lo levanta. Pero dice, bueno llegando a lo más precioso para nosotros que es nuestra esperanza en medio de todo este cuadro terrible porque es terrible hermanos es bien terrible el punto al punto de que el salmo ciento tres dice que el señor dice es el que nos sana de todas nuestras dolencias y rescata del hoyo nuestra vida porque yo creo que ninguno de nosotros se dio cuenta hoy que en algún momento estuvimos en peligro de muerte. Y yo creo que quién sabe cuántas veces nosotros no nos damos cuenta. Pero el Señor está guardándonos hasta que se cumpla el propósito que el Señor tiene para nosotros. Y aún más pensar en que la intensidad del combate no es simplemente quitar nuestra vida física. El anhelo del enemigo es quitarnos hasta la vida espiritual. Pero qué bendita esperanza. ¿Y dónde está nuestra esperanza? Dice el versículo 10. Bueno, ahora vamos a encontrar en el versículo trece, pero está por varias partes de los salmos, porque el salmo empieza hablando con el Señor y nuestra esperanza está justamente en el Señor. En Cristo está nuestra esperanza. Levántate, oh Jehová, levántate, oh Jehová. Y cuando pensamos en esta expresión, levántate, oh Jehová, nosotros tenemos que pensar en uno, En Juan capítulo 3 dice que así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el hijo del hombre sea levantado. Y él fue levantado. Pero leímos también un pasaje al empezar en primera de Corintios capítulo 15, que habla también de cuando Cristo fue levantado de la tumba. El salmista lo veía antes de la cruz y decía, levántate. Y nosotros hemos de decir hoy, Señor, gracias, porque te has levantado. Voluntariamente ocupaste nuestro lugar y fuiste levantado en la cruz, así como Moisés levantó la serpiente en el desierto. Pero el Padre te levantó de la tumba y está sentado a su diestra. Levántate, Okhiova. hermanos qué bendición nosotros ya no tenemos pedirle que se levante, él ya se ha levantado, él resucitó al tercer día de entre los muertos conforme a las escrituras, hermanos es nuestro nuestro gozo y nuestra gloria el saber que pues esta batalla ha sido ya ganada, él ya se ha levantado, él es nuestra esperanza, levántate oh Jehová y Noté una de las cosas grandiosas y es que el salmista estábamos viendo en el versículo cinco que tiene la claridad de que él necesita dependencia. Recuerde que en el versículo cinco veíamos como ora y dice sustenta mis pasos en tus caminos. Pero vamos a mirar aquí la total dependencia porque nuestra esperanza está toda en el Señor. No solo le dice levántate o que vas, sino le dice, no le dice levántate y acompáñanos para salir al encuentro, sino dice sal a su encuentro. Hermano y el Señor ya ha salido a su encuentro, el Señor ya ha salido a su encuentro, el Señor ya ha aplastado la cabeza de Satanás y el apóstol Pablo dice que en breve va a aplastar su cabeza bajo los pies de su iglesia. pero ya él lo ha salido a su encuentro, el Señor Jesucristo ya enfrentó al enemigo, el Señor Jesucristo ya enfrentó la muerte y ha derrotado la muerte, el Señor Jesucristo ha derrotado el pecado, ha derrotado a Satanás, el Señor Jesucristo allá en la cruz pues triunfó sobre todos nuestros enemigos y dice levántate sal a su encuentro y podemos mirar esto también ilustrado no solo en el hecho de de porque no debemos perder de vista que en esta batalla espiritual Dios hace cosas sorprendentes porque a veces quedamos un poco limitados y es que Recuerde que en un tiempo todos nosotros éramos enemigos. Y mire cómo, por ejemplo, cuando usted mira esta descripción, Saulo de Tarso, bien cabe en esta descripción, respiraba amenazas y muerte contra el pueblo del Señor. Y la iglesia del Señor hacía algo. La iglesia del Señor oraba. Yo no he mencionado la oración, estoy hablando de Cristo, pero está implícita la oración aquí. Nuestra esperanza está en el Señor Jesús y por la obra del Señor Jesús y lo que ya hizo, ahora nosotros podemos estar en constante oración y llegar al trono de la gracia. Pero note que el Señor hizo, el apóstol Pablo fue testigo de cómo apedrearon a Esteban y el apóstol Pablo escuchó la predicación Y llegó un momento en que se cumplió exactamente lo que está pidiendo el salmista. Levántate, o Jehová, dice, sal a su encuentro, póstrales. ¿Y qué le pasó al apóstolo Pablo? ¿Y qué nos pasó? Si estamos en Cristo, nos ha pasado exactamente lo mismo que al apóstol Pablo. Llegó un momento en que el Señor salió a nuestro encuentro. Estábamos con muchas arrogancias, cuestionando a Dios, cuestionando el evangelio verdadero, pero el Señor salió a nuestro encuentro. El Señor salió al encuentro y postrado dijo ¿Quién eres Señor? Y el Señor dice soy yo Jesús a quien tú persigues y qué bendiciones que oramos por los enemigos humanos, oramos por los enemigos humanos y no estamos orando y cuando estamos orando para que el Señor les salga al encuentro y los postre, no necesariamente estamos orando para que el Señor los mande al infierno porque el Señor a aquellos que ahora son enemigos si los ha elegido para salvación los va a destruir haciéndolo sus amigos, trayéndolos misericordiosamente hacia el Señor Jesucristo. Y es lo que el salmista estaba describiendo ahí en el Salmo 119, los versículos que leímos alrededor del versículo 70. Bueno me es haber sido humillado. Y hermano, todos nosotros hemos pasado por este proceso y dice, sale el encuentro, póstrales, libra mi alma de los malos con tu espada. hermanos, libra mi alma de los malos con tu espada, y de eso está hablando en el Salmo setenta también, ciento diecinueve, versículo setenta, porque la espada del Señor es la palabra, la palabra escrita, la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios, y si bien el Señor sale con la espada en su mano, también nos ha dado la espada y el Nuevo Testamento nos dice que que usemos bien esa espada, es nuestra arma de defensa, pero el Señor es nuestra esperanza, porque el Señor habló a Abraham y le dijo algo, que es para su descendencia, le dijo, Abraham le dijo, yo soy tu escudo. Y es que, hermano, la batalla es recia, tenemos que ser conscientes de lo recia que es, pero hemos de confiar en nuestra esperanza porque Cristo ya se ha levantado y Él es nuestro escudo y nuestra recompensa, dice, será sobremanera grande. Y libra mi alma de los malos con tu espada. Y cuando pensamos en la espada, si bien es la palabra escrita nos hace volver, la palabra escrita nos hace volver a un lugar, la palabra viviente, el Señor Jesucristo. Y después dice de los hombres con tu mano, hermano cuando pensamos en la mano del Señor y está también una alusión a la obra de salvación y es pues el Señor desnudó su santo brazo para la obra de salvación y es también una alusión hacia el Señor Jesucristo. Y hermano, si nosotros podemos decir al Señor, gracias porque te has levantado y gracias porque sabemos que te vas a mantener levantado y que vas a llevar a buen término la obra que tú has iniciado y que por más que quieran destruirnos, no podrán destruirnos. Y no estamos anhelando nada de lo que tú les has dado, porque los enemigos pelean contra el Señor con los mismos recursos que el Señor les ha dado. Pues, ¿de dónde tenía Pablo energía para perseguir a la iglesia? Pues, el Señor se la daba. ¿De dónde tenía todo lo que Pablo usaba? El Señor se lo había dado. y lejos, lejos de que nosotros estemos distraídos, veamos nuestra bendita esperanza y que el Señor nos lleve a la realidad de que por la obra del Señor Jesucristo, dado que estamos en una batalla, el Señor nos ha dado la oración para intercomunicarnos con él y pedirle lo que nosotros necesitamos para enfrentar esta batalla. Hacer uso de la oración, es interesante que el apóstol Pablo, después de describir toda la armadura en Efesios, va a hacer una conexión directa con la oración. Si vamos leyendo, dice, por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. ¿Por qué? Porque Él es nuestra esperanza. El Señor, dice, vestidos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las hachichanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas. de este siglo contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, toma toda la armadura de Dios para que puedas resistir en el día malo y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad. y vestíos con la coraza de justicia, y calzado los pies con el apresto del Evangelio de la Paz. Sobre todo, tomate el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno, y tomate el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. versículo dieciocho orando en todo tiempo en toda oración y súplica en el espíritu velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos y es que algo que es importante hermano esta batalla esta batalla es la batalla del señor esta obra es la obra del señor y se nota perfectamente como el salmista y los siervos del señor lo tienen claro porque La oración es importante porque ¿quién va a salir a su encuentro? Nosotros. Nosotros somos un chiste para salir al encuentro. El Señor tiene que salir al encuentro. Y es que es su obra. Él dijo, yo estoy todos los días. En librarse esa batalla, cuando leemos, por ejemplo, en Hechos, nos vamos a dar cuenta cómo el Señor está librando la batalla. En realidad, el Señor le salió al encuentro a Saúl. El Señor no es como los gobernantes de hoy que mandan a sus ejércitos mientras ellos se quedan en una oficina con aire acondicionado. El señor sigue siendo como aquellos antiguos reyes que iban delante de ese ejército y él va delante y él va delante y él se encontró con Saulo y lo postró así como se lo pide su pueblo y el señor fue Saulo a predicar y el señor No Pablo abrió el corazón de Lidia el Señor abrió el corazón de Lidia y el Señor está haciendo su obra y por eso Pablo dice no yo sino la gracia de Dios conmigo y está claro aquí cuando va diciendo todos los verbos hacen referencia a la obra a la batalla del Señor dice sal a su encuentro ¿Quién? El Señor, que es nuestra esperanza, dice, libra mi alma de los malos. No dice, ayúdame a librarme. No dice, libra mi alma. Mi salvación es su obra. Él tiene que librar mi alma de los malos. ¿Y con qué lo va a hacer? Con su espada. Hermanos, no son nuestros razonamientos. No estamos para estar razonando con los malos. Es la palabra del Señor, es la espada del Espíritu. Dice, después los hombres con tu mano zarles al al encuentro y todo es alusión a que esta es la obra del señor y si es la obra del señor y es la victoria del señor entonces entonces para quién es la gloria para el señor y hermanos la oración es necesaria porque sí nos ha dado el privilegio de estar en su ejército pero la oración es necesaria porque es la manera en que el Señor nos habilita para hacer buen uso de la espada del Espíritu. La oración, hermano, es como la comunicación al cuartel general, donde están todos los recursos que necesitemos. Todo aquello que dice la Escritura nos ha sido dado. Dice, Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder y que el Señor nos lleve al punto de ante la realidad de esta guerra, estar en constante comunicación con Dios, en constante dependencia, porque esta es su batalla, porque la batalla es del Señor y que nosotros podamos recordar, hermano, Él ya se ha levantado. Él ya está sentado en el trono y solamente es cuestión de tiempo y poder regocijarnos en el Señor y saber, Él nos guarda, Él nos hace perseverar. Él dice con toda claridad, mis ovejas oí mi voz y yo las conozco y me siguen y yo les doy vida eterna. ¿Y cuándo van a perecer? Jamás, jamás. Pueden ser violentos y fuertes los enemigos. Pueden tener muchos recursos. Pablo los tenía. Pero el Señor conquistó su corazón. El Señor lo doblegó, lo humilló, el Señor lo salvó. Y lo mismo ha hecho con cada uno de nosotros. Hermanos, qué bendición. Tenemos una batalla terrible, pero tenemos una bendita esperanza. Él ya se ha levantado, no sólo para sacrificio, pero se ha levantado de la tumba porque Él dio satisfacción a la justicia, a las demandas de la justicia, y hoy Él está sentado en el trono, pero aunque está sentado en el trono, Él está con nosotros en esta batalla todos los días hasta el fin del mundo y el Padre está atento a escuchar el clamor de su pueblo que traigamos a él siempre nuestra causa justa y que la realidad que estamos viviendo nos haga pues valorar la oración porque podemos orar y no como algunos dicen orar no cuesta nada orar costó la sangre del Señor Jesucristo. Si el Señor Jesucristo no hubiera derramado su sangre, nosotros estaríamos abloteando acá y no tendría ningún sentido, porque no hay ninguna razón para que el Señor escuche a aquellos que no han sido lavados en la sangre del Cordero. Recuerde, oramos por los méritos del Señor Jesucristo y que en él esté siempre nuestra confianza. Vamos a orar.

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Joshua

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