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Gilberto Pech

El evangelio eterno

1 Peter 1:18-25
Gilberto Pech December, 31 2023 Video & Audio
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Gilberto Pech
Gilberto Pech December, 31 2023

El sermón "El evangelio eterno" de Gilberto Pech se centra en la naturaleza inmutable y eterna del evangelio de Jesucristo, como se expone en 1 Pedro 1:18-25. Pech argumenta que el evangelio, fundamentado en la sangre preciosa de Cristo, es la única fuente de redención y esperanza para los creyentes, destacando su eternidad y su inalterabilidad a través de los tiempos. Las referencias a la Escritura, tales como Juan 1:1-3 y Romanos 1:16, ilustran que la salvación se encuentra únicamente en Cristo, quien ha sido designado para este propósito desde antes de la fundación del mundo. La práctica y relevancia del sermón subrayan la necesidad de anclarse en este evangelio eterno para experimentar la verdadera esperanza y paz diaria en la vida del creyente.

Key Quotes

“Este evangelio siempre va a ser nuevo, siempre, porque es eterno, es la palabra de Dios.”

“No hay salvación sin Cristo; no hay esperanza para nadie apartado del Señor.”

“El evangelio es el mensaje de buenas nuevas para salvación, el único y mejor mensaje publicado a la humanidad.”

“Este evangelio es propósito de Dios en toda la salvación de su pueblo, de sus pecados.”

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Primera San Pedro, capítulo uno. Vamos a leer este versículo 18
hasta 25. Dice así, sabiendo que fuisteis
rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis
de vuestros padres, no con cosas corruptibles como oro o plata,
sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin
mancha y sin contaminación, ya destinada desde antes de la fundación
del mundo, pero manifestada en los posteriores tiempos por amor
de vosotros. y mediante el cual creéis en
Dios quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria para
que vuestra fe y esperanza sea en Dios, habiendo purificado
vuestras almas por la obediencia a la verdad mediante el espíritu
para el amor fraternal no fingida. Amaos unos a otros entrañablemente
de corazón puro, siendo renacidos de simiente no de simiente corruptible, sino
de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece
para siempre. Porque toda carne es como hierba. y toda la gloria del hombre como
flor de la hierba la hierba se seca y la flor se cae más la
palabra del señor permanece para siempre y esta es la palabra
que por el evangelio os ha sido anunciada gloria a Dios pues
hermanos gracias a Dios por este momento Hace un rato me asusté algo con
lo que pasó a Bianca, pero ya pasó. Hoy estamos en el último día
del año y nos tocó para domingo, nos
tocó para domingo un buen día. Bueno, este, esto se llama el
Evangelio Eterno. Pueden verlo en su versículo
veinticinco, ahí donde nosotros acabamos del Evangelio Eterno. Todos nosotros sabemos que el
Evangelio es el Evangelio Eterno. es la palabra de Dios, es Jesucristo
nuestro Señor. Así que este evangelio es el evangelio
que ha sido siempre. Nunca ha sido cambiado por los
hombres y personas que conocemos. Siempre han predicado este evangelio. Este evangelio siempre va a ser
nuevo, siempre, porque es eterno, es la palabra de Dios. Cristo
es eterno y el evangelio es de Cristo. Cristo sin evangelio
No hay evangelio sin Cristo, no hay. La eternidad no nos encuentra
aquí en la tierra, no hay. En la tierra todo pasa. En la
tierra todo se acaba. Aquí en el mundo todo
termina y todo muere. Rai, mis amados hermanos en Cristo
Jesús, todos los que creemos la palabra de Dios, esta palabra
que creemos es eterna, permanece para siempre. Así que aunque
los tiempos pasen volando y todo se deteriora y todo muere, pero
este Evangelio nunca muere. Mientras que nunca muere el evangelio,
nunca muere Cristo nuestro salvador, de quien habla el evangelio,
nuestra esperanza en Cristo Jesús sigue vivo. Aún después de nosotros,
siglos después que nosotros hayamos ido de esta tierra, nuestra esperanza
permanece en este evangelio que estamos escuchando siempre. No
pasará. Todo va a pasar, pero el evangelio
nunca va a pasar. Nunca va a pasar. Este Evangelio
es Jesucristo, según vemos nosotros en el libro de San Juan, el Evangelista,
capítulo 1, versículo 1 hasta 3. Ustedes conocen lo que hay
ahí, lo saben de memoria, ¿verdad? En el principio el verbo, el
verbo era con Dios y el verbo era Dios. El verbo es Dios, la
palabra es Dios, lo que estamos predicando. No hay eternidad
sin Cristo, ni sin su evangelio no hay eternidad. Tampoco habrá
esperanzas para nadie aparte de Cristo nuestro Señor. Muchos
ponen su esperanza en las cosas del mundo. Muchos ponen su confianza en
cosas pasajeras que son movibles y cosas que se deterioran. Pero nosotros, nuestra confianza
está en Cristo nuestro Señor. Nosotros sabemos que todos los
siglos, de los siglos y de los siglos,
todo depende de nuestro Señor Jesucristo. Aquí en este Pasaje
donde encontramos el versículo veinticinco nos dice claramente. La gloria del hombre es como
la hierba y como la flor de la hierba. ¿Qué pasa con la hierba? Se seca. Estos meses que han
pasado todos los campos allá en nuestra tierra, abajo de los
árboles todo está lóbrico, pero ya dentro de un mes todo está
seco porque es hierba. Luego su flor, por más hermoso
que parezca, pero se marchita, se cae y pasó todo. Mas el que está en Cristo Jesús
confiando Está su esperanza en Cristo Jesús, sigue vivo, siempre
vivo. Él no se deteriora, no se marchita. Anoche los hermanos estaban riendo
cuando dije al más ancianito, le dije, es el más joven, por
la palabra de Dios, por el evangelio que llevamos en el corazón. Todo
aquel que está en Cristo Jesús no envejece. A lo contrario,
cada día es nuevo en el Señor Jesús. Los tiempos y los años
aún, los cielos y la tierra pasará, pero la palabra del Evangelio
no pasará, permanecerá para siempre. Ahora vamos a ver lo que es el
Evangelio. Hace como una semana o dos semanas,
Nos dio la bendición de Dios poder escuchar al hermano Tanayber
y este escuchamos su mensaje aquí. Muchas partes de este mensaje
no lo olvido. No lo olvido. Él dijo que nunca
de los nunca hemos de rebajar la categoría de nuestro evangelio. A lo contrario, si cada día Dios
nos da entendimiento y conocimiento, cada día vamos viendo en qué
parte es degradado la gloria de Cristo y el poder de este
Evangelio. Todas las veces que se le asigna
a las personas, a los hombres, decidir su salvación, este evangelio
es aburrido, es insultado. ¿Por qué? Porque la salvación
de todos nosotros está en el poder de Dios, por medio de este
mensaje del evangelio. Y si se nos predica Evangelio
adulterado, nunca vamos a ser salvos. Nunca. Hay alguien que oí que diga la semana pasada
que no cree en nada espiritual. Sin embargo, va a los cultos,
brinca, canta, grita y toda la cosa. Entonces, da a entender
de que no cree nada de Dios porque Dios es espíritu. Su palabra
es espíritu y es vida. En ese caso, no cree nada a Dios.
Y dije así en mi corazón, por esa razón que hacen esos actos,
quieren hacer lo que quieren ver que Dios haga, ellos lo hacen. ¿Por qué? Porque quieren ver
visiblemente lo que Dios está haciendo. Dios es espíritu. Dios está aquí con nosotros.
Dios está aquí con nosotros. Su gloria está en el corazón
de cada creyente que cree este evangelio. Ahora, lo que es el
evangelio. El evangelio es el mensaje de
buenas nuevas para salvación. Damos gracias a Dios por esto. Nadie tenga miedo, nadie tenga
temor de que Al creer el evangelio se asusta y dice, ahora ya me
comprometí, ahora me van a mandar muchos, muchos reglamentos, muchas
leyes, me van a imponer para que yo cumpla. El evangelio no
nos llama, no es un mensaje de ley que manda, que exige, es
un mensaje de ley eterna que produce en nosotros así el querer
como el hacer. no está pidiendo que lo hagas,
produce en ti lo que lo que vas a hacer para gloria de Dios. Él produce en nosotros. No, no
nosotros lo vamos a producir, sino él lo produce en nosotros
y nosotros actuamos de acuerdo a lo que Dios hace en nuestra
alma, en nuestro corazón. Por eso hacemos las cosas, por
eso el grupo canta, por eso yo predico. ¿Por qué? Es por obra
de Dios. Es por obra de Dios. Entonces,
este evangelio, en primer lugar, es el mensaje de buenas nuevas
para salvación. El Evangelio es el único y mejor
mensaje publicado a la humanidad para que sean salvos de sus pecados.
Es el único mensaje. No hay otro. Ahora hablemos de continuaremos
hablando de lo que es el Evangelio. Ustedes saben que Dios dio a
su hijo Lo dio. Lo dio a quien y para quien. Nos lo dio en pacto eterno. Lo
dio en propiciación por nuestros pecados. Lo dio por su amor a
nosotros. No lo dio por nada. Lo dio por
nosotros. y para su gloria, porque en él
ha de ser cumplido todos sus propósitos divinos. Entonces
el Verbo Encarnado es el Evangelio. El Verbo Encarnado
es Cristo mismo el Señor. En San Juan 1, 14 hasta 17 nos dice esto, aquel
verbo fue hecho carne, al que Dios envió. Es Dios el Hijo, vino en carne. Este verbo fue encarnado y este
es el Evangelio. El sacrificio de Cristo su muerte,
su sepultura, su resurrección, y su ascensión al trono, este
es el evangelio. Su justicia, su fe, su obediencia
perfecta, este es el evangelio. Su victoria sobre la muerte,
su ascensión al trono, este es el evangelio. Su persona, y toda
su obra, su doctrina, este es el evangelio. Cristo crucificado
por nuestros pecados es el evangelio. Es la palabra de la cruz. El
evangelio es la palabra de la cruz. Es la palabra de la cruz,
Cristo crucificado. El Evangelio es poder de Dios
para salvación a todo aquel que cree. No nos habla el Evangelio de
cosas pasajeras. El Evangelio nos habla de cosas
estables, permanentes. Si cada cosa que creemos en el
Evangelio permanece y nuestra fe descansa ahí, no en las cosas
de la tierra, no en las cosas religiosas, no en las costumbres
religiosas, no en tradiciones, sino en nuestro Señor Jesucristo. Este evangelio es propósito de
Dios. Es propósito de Dios en toda
la salvación de su pueblo, de sus pecados. Ven, nos dice en
en San Mateo uno veintiuno, él salvará a su pueblo de sus pecados. Dice Romanos uno dieciséis, Cristo
es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Este evangelio
es el propósito de Dios en toda nuestra salvación. Dios dio a
su hijo en ¿Cuándo fue hecho esto? No hasta
que Cristo fue en la cruz. Fue hecho desde antes de la fundación
del mundo. Fue hecho desde antes de la fundación
del mundo. Estas cosas que les acabo de
decir, podemos nosotros ver allá mismo
donde estamos en capítulo uno de San Pedro. versículo veinte dice ya destinado
desde antes de la fundación del mundo pero manifestado en los
posteros tiempos por amor de vosotros fue manifestado Cristo
pero fue dado desde antes de la fundación del o sea, segunda Timonteo, segunda
Timonteo dice versículo nueve quien nos salvó y llamó con llamamiento
santo no conforme a nuestras obras sino según el propósito
suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Cristo fue destinado para nuestra
salvación desde antes de la fundación del mundo. Ahora la tenemos por
la gracia de Dios. Ha llegado el tiempo de que nos
sea impartida estas gracias dadas desde en el tiempo antiguo, desde
antes de los tiempos de los siglos que fue dado. Así que hermanos,
el el evangelio es propósito de Dios. Propósito significa,
¿para qué? Para algo. Para algo. ¿Para qué? Para nuestra salvación. Para nuestra redención. Para
la redención de todas las desde su propósito divino en
la eternidad salvar y envió a su hijo para realizarlo. Recuerde que el propósito es
la base de todo y ahora el propósito Por propósito de Dios, ahora
todas estas gracias es impartidas a cada creyente. Cada persona
que cree a este Evangelio ha sido salvo. Es salvo ahora. Será salvo mañana, pasado mañana
y todo el tiempo. Hay otros que tuercen la enseñanza
y dicen, ¿qué tal si fallo? Entonces no estás creyendo a
Cristo. ¿Qué tal si me equivoco? Entonces no estás creyendo a
Cristo. Si me equivoco, ¿lo pierdo? Me dice Ismael. Si me equivoco,
¿lo pierdo? ¿Y si fallo, lo pierdo? Completamente no. Dios cuando
nos salvó, no miró en nosotros esas cosas. Puso a su Hijo en
nuestro corazón. Trajo la fe a nuestro corazón. A quien ve Dios en cada uno de
nosotros, es a su Hijo Jesucristo. Si mira a nosotros y no hay Cristo
con nosotros, no estamos en Cristo Jesús, nos mira totalmente en
la depravidad en que nacimos y morimos. Pero Dios no nos mira
así, nos mira en su Hijo amado Jesucristo. Así que cuántas veces hablamos
de evangelio, hablamos de Jesucristo. Cuántas veces hablamos de evangelio,
hablamos de buenas nuevas. Buenas nuevas que salvan. No
pretende salvar, sino salva. Salva verdaderamente. Esta salvación
que comporta este evangelio no es un poder que viene para pedir
a nosotros cooperación o que lo ayudemos para que nos salve. La salvación, ¿quién lo realizó?
Cristo nuestro Señor. ¿Por qué lo realizó? Está en
el propósito del Padre. Ahora está en su corazón. ¿Por
qué está allá? ¿Por qué no está en el corazón
de toda la gente que anda en la calle? Porque Dios te tuvo
en su propósito, te miró en propósito, y ahora ha revelado Cristo en
su corazón, y ahora eres salvo. Entonces, si sólo él es mi salvador,
entonces, ¿podré salvarme yo mismo? No, jamás, jamás, porque
el que salva, según mi evangelio, es Jesucristo nuestro Señor. Este evangelio nos habla de una
salvación tan grande, tan segura y suficiente. Nos habla de la
dádiva de Dios, que es vida eterna. Maravilloso evangelio. Nos habla
de la dádiva de Dios, del don de Dios, que es vida eterna. Nos habla de la justificación
por la gracia de Dios sin dificultad y sin traves. Sólo manda una
cosa, cree en el Señor Jesucristo, créelo. Nos habla de una santificación
imputada a nosotros por la justicia de Cristo. Si somos justificados
y la justicia de Cristo ha sido imputada a nosotros, también
la santificación ha sido imputada a nosotros. De manera que tanto
que somos justos en el Señor Jesucristo por su justicia, también
somos santos por su justicia. Todo creyente es santo. ¿Se siente
santo? ¿Sí? ¿Qué dice? Ahí está Rolando. ¿Cómo se siente
Rolando? ¿Se siente santo? Muy santo, ¿verdad? Aleluya,
de verdad, santo, no por las cosas que fabrico, no por las
cositas que como me como me comporto, sino por la santidad imputada
a nosotros por la justicia de Cristo. Esto es lo que me hace
justo y esto es lo que me hace santo. nos habla de una redención completa
en la sangre de nuestro Señor Jesucristo. Una redención completa
en la sangre de nuestro Señor Jesucristo. De manera que no
hay que recurrir en busca de otro medio por mi rescate. Ya por Cristo mi Salvador soy
rescatado. Soy comprado por sangre y la
sangre de Jesucristo pagó por mí. Rescate y ahora le pertenezco
a él. Esto es aleluya, ¿verdad? Esto
es gran alegría de que Dios por su Hijo nos ha redimido por la
sangre de su hijo Jesucristo. Y esa dicha tan grande de que
seamos de él, ¿verdad? De Dios, imagínese, de Dios,
de Cristo. Bendito sea su nombre. Nos habla
de una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de
los muertos. ¿Qué significa eso? Esperanza
viva. Significa que aunque yo muera,
esa esperanza, mi esperanza sigue vivo. Sigue vivo. ¿Cuánto tiempo voy a estar en
el polvo? No lo sé, pero mi esperanza vive. Duermo con la almohada bajo mi cabeza,
que es el Evangelio. y la esperanza que tengo en él. Ahí descanso. Yo sé que Cristo
vive. Lo dijo el Señor, ¿verdad? Porque
yo vivo. Vosotros también viviréis. ¿Dónde
está el que muere? ¿Dónde está? ¿Están en el Señor? Y miren qué dicha tan grande. ¿Quién lo acompaña? ¿Quién lo
cuida? ¿No es dormir en Cristo? Entonces,
¿cuál es la angustia? El que me guarda es Cristo. ¡Qué
dicha! Alguien me cuida mientras duermo. Y un día llegará el tiempo en
que nos despertará. Nuestra esperanza no tiene pérdidas. Nuestra salvación no sufre ninguna
quiebra, no se perderá nada, porque aquel que nos salvó, que
es Jesucristo, cuando durmamos en él, tenemos la confianza de
que él nos despertará. ¿Cuándo? Hasta que él nos despierte.
Pero de que nos despertará, nos despertará. En el día de Cristo
nuestro Señor. Así que no hay ninguna pérdida
para ningún creyente en el Señor Jesucristo. Para todo aquel que
cree este evangelio debe gozar una dicha muy grande, una dicha
muy grande. Nos habla de la resurrección gloriosa para
todos los que durmieron en Cristo y una transformación gloriosa
para los que vivimos cuando él venga. Así que, hermanos, ¿dónde
está descansando nuestra esperanza? En Cristo, en este evangelio
que les estoy predicando, el evangelio que permanece para
siempre. pero mire hermano si lo tuerzo
ya no es el evangelio si lo llevo hacia otro extremo
ya no es el evangelio pero que ustedes por medio de los que
enseñan aquí aprendan también esto darse cuenta cuando una
persona está degradando el poder del evangelio cuando en qué momento
está destruyendo la categoría de este evangelio. Porque si
no se predica así como está, es donde estaremos perdidos.
Gracias a Dios que ahora somos salvos por el mensaje de este
evangelio. Y no queremos nunca apartarnos
de él porque es único para nuestra salvación. Este evangelio es
eterno. Este evangelio declara la soberanía
de Dios en la salvación de su pueblo escogido, declara la soberanía
de Dios en la salvación de su pueblo, lo declara. ¿Qué significa esto? Que toda
nuestra salvación solo es de él, que solo permanece en él,
pertenece a Dios, no a nosotros, no hay otro salvador. Porque
no hubo otro plan, no hubo otro propósito, sólo el de él. Nadie
ha dado otro medio y fines para salvarnos, solamente él. Por
eso digo, el evangelio declara la soberanía de Dios en la salvación
de su pueblo escogido. Declara la soberanía de Cristo
en la ejecución de la salvación de sus escogidos. Esto es lo
que nos enseña las Sagradas Escrituras. Si quieren consulten en Isaías
43, 11. Isaías 45, 20 y 22. Allá hay un versículo que encontramos
cuando el profeta estaba hablando acerca del único Redentor de
Israel. Y ese es nuestro único Redentor,
es Jesucristo nuestro Señor. Dice ahí, yo, yo Jehová, fuera
de mí no hay quien salve. Ahora consulten el versículo
20 del capítulo 45. 45. Veinte hasta veintidós. Reuníos y venid, juntaos todos
los sobrevivientes de entre las naciones. No tienen conocimiento
aquellos que erigen el madero de su ídolo y los que ruegan
a un Dios que no salva. Proclamad y hacedlos acercarse,
y entren todos en consulta. ¿Quién hizo oír esto desde el
principio y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo, Dios
justo y salvador, y en ninguno y ninguno otro fuera de mí. Mirad a mí y sed salvos todos
los términos de la tierra, porque yo soy Dios y no hay otro. El evangelio declara la soberanía
de Dios en nuestra salvación, en todo. Declara la soberanía
de Jesucristo en nuestra salvación. ¿Qué nos dice, por ejemplo, Hechos
capítulo cuatro, versículo doce? Ustedes la saben de memoria también,
¿verdad? Dice, ¿en ninguno otro hay salvación? Porque Dios no ha dado otro nombre
bajo el cielo en que podamos ser salvos. Solamente es en el
Señor Jesucristo. También declara la soberanía
del Espíritu Santo en operación. Operación de nuestra salvación,
¿por qué? Porque uno piensa que cuando
ya puede creer, piensa que fue su lucha. Pero no es así. Si no estamos escuchando el Evangelio,
nunca nos va a venir la fe. Porque el Espíritu Santo usa
este Evangelio. Lo lleva a nuestro corazón, lo
revela ahí. Es Él quien hace esta operación. Una vez puesto su evangelio acá,
una vez Cristo es revelado aquí en nuestro corazón, Él también
ejerce en nosotros la obra de la regeneración. El Espíritu
Santo lo hace. No otro, sólo Él lo hace. Si ya podemos entender, demos
gracias a Dios. porque es el Espíritu Santo el
que nos ha abierto los oídos, el entendimiento, el corazón,
es el que nos inspira para que podamos darnos a Dios por entero.
No fue nuestra lucha, nada ha sido nuestro esfuerzo, es obra
del Espíritu Santo. Somos nuevas criaturas. ¿Cuándo
sucedió esto? cuando el Espíritu Santo lo hizo
en mí. Cuando el Espíritu Santo lo hizo en ustedes. Ustedes desde
ese momento ya son nuevas criaturas. Usted se puede tocar y puede
decir, yo no soy nuevo. No soy nuevo. No soy bebé otra
vez. Claro que sí, en el Señor Jesucristo. Hemos nacido de nuevo por obra
del Espíritu Santo. podemos entender este evangelio
por obra del Espíritu Santo. Ya somos regenerados por obra
del Espíritu Santo. No tratamos de reformar nuestra
conducta. El Espíritu Santo trabaja con
nosotros y él va a va a cincelando las cosas disparejos en nuestro
corazón y lo va a tallar a la imagen de su Hijo Jesucristo. No hay otro evangelio. Este es
el único. El decreto, los medios y los
fines todos son de Dios. Nada fue de nosotros. Vamos a
ver la eternidad del evangelio. La eternidad de este evangelio
nos nos llena nos llena de gozo, nos llena de paz, nos llena de
reposo en el Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque es verdad y
es vida. Nos sentimos tan felices. Este
evangelio es lo que hace a nosotros, nos hace tan felices en Cristo
y con Cristo. Por eso, en este evangelio, todo
lo que Dios quiso decir a nosotros en su evangelio, así será y no
cambiará. No cambiará nada completamente.
Este es el evangelio porque es la palabra de Dios. Este evangelio
es inmutable porque Cristo es inmutable. Este evangelio es
incorruptible porque este evangelio es Cristo, la simiente verdadera
de Dios. ¿Quién lo puede corromper? Este
evangelio no muere. Todos mueren, pero este evangelio
no muere. Cuando fui a Chichantún, yo iba
con el deseo de saludar a mi hermano Herculano. Pregunté tres
veces y nadie se atrevía a decir, ¿dónde está? Yo no lo sabía. Tal vez hice que se queden tristes,
pero no lo sabía yo. Una hermana hizo su dedo, no
hermano, está allá. Entonces, entendí. Entendí. Él está allá, pero con esperanza. Durmió en esperanza. y despertará
para recibir plenamente todas estas promesas que nos hablan
en este evangelio. Recibirá en el tiempo cuando
Cristo vuelva. Así que, hermanos, nuestra esperanza
en Cristo nunca morirá porque Cristo vive. Este evangelio es único por la
eternidad de su autor y consumador. ¿Quién es su autor? Es Jesucristo,
nuestro Señor. Su consumador es Jesucristo,
nuestro Señor. Es eterno por su sustancia. ¿Su
sustancia qué es? Es decir, que contiene el evangelio
a Cristo, nuestro Señor. Y por su sustancia permanece
para siempre. Juntamente. y por esto permanece siempre
buenas nuevas oígalo no va a cambiar yo también no sé cuándo voy a
partir pero no sabemos Dios lo sabe pero todo lo que decimos queremos
también que lo reciban en sus corazones y que de esto no se
olviden y siempre estén al pendiente de poder oponerse al evangelio
falso, así como dijo San Pablo. Si viniere otro anunciando otro
evangelio, que lo que hemos anunciado sea, ¿qué cosa? Sea anatema. No permitan que se les diga cualquiera
cosa, sino escuchen el evangelio. Es el evangelio el que nos da
vida, nos da salud y fortaleza. es eterno. El evangelio es eterno
y es fiel por su procedencia. ¿De dónde viene? Viene del corazón
de Dios. Mi palabra que sale de mi boca
no volverá a mi vacía, sino que hará todo lo que yo quiero y
para los fines por los cuales lo he enviado. no va a volver
a mí vacía traerá frutos y también lo dice en el libro de Santiago
uno dieciocho él de su voluntad nos hizo nacer por la palabra
para que seamos primicia de sus criaturas ¿qué significa esto? los mejores frutos de su cosecha
lo es cada creyente hermano y hermana lo es cada creyente es fruto
de su cosecha, es decir, de su evangelio. Fue predicado, usted
lo creyó, usted es el fruto. ¿Dónde fuiste? A Cristo, porque
esa es la finalidad, de que el hombre, los pecadores vuelvan
a Cristo nuestro Señor. Es fiel por su procedencia. Este texto se encuentra en Isaías
cincuenta y cinco, once a diez hasta once. Por su propósito,
y por la eternidad de la persona que es Cristo nuestro Señor.
Este evangelio permanece para siempre. En este evangelio el
poder de la muerte no entra ahí. Lo que hay en el evangelio es
vida. Es vida. La muerte no entra ahí. Y todo
aquel que cree evangelio, ahí no penetra el poder de la muerte.
Cristo ya murió por mis pecados. Por lo de ustedes. Aquí la muerte
no tiene nada que castigarnos. Por eso para el creyente es un
dulce sueño. De manera que este evangelio es eterno por
la eternidad de su autor. Este evangelio es eterno, este
evangelio llena nuestro corazón de vida, llena nuestro corazón
de fe, llena nuestro corazón de fortaleza, llena nuestro corazón
de regocijo. Y todas estas cosas son incomparables
con otra manera de regocijarse. No podemos deleitarnos en otra
cosa igual como nos deleitamos en este evangelio. ¿Cuántas cosas
nos da? ¿Cuántas cosas nos muestra? ¿Cuántas
cosas nos trae este mensaje? Por eso le dije, es el mensaje
de este evangelio llena nuestros corazones de vida, de fe, de
fortaleza, de dicha incomparable por este evangelio. Escuchen. una vez la reina de Sabah visitó
a Salomón porque escuchó de la sabiduría de Salomón dice ella
que no creía no creía nada de eso fue ella personalmente y
comprobó de que era cierto hasta ella dijo no me imaginé siquiera
que de que lo que oigo de usted lo compruebo ahora. Ni se me
ha dicho ni la cuarta parte. Es muy grande. Y cuán dichosos
los que comen en tu mesa. Cuán dichosos son tus trabajadores.
Todo tienen. Cuán dichoso todas aquellas personas
que siempre te oyen. Es una figura de los que escuchamos
el evangelio de Cristo. Es una maravilla, oír siempre
este evangelio, regocija nuestro corazón. Luego dice, por medio
de este evangelio, Dios adere esa mesa delante de nosotros. Recuerdo como cuando fuimos en
la boda de Esther, Había muchas mesas allí puestas y invitados. son dichosos, dichosos. Todos los que participaron en
la boda son dichosos, incluyendo a nosotros también. Nosotros
teníamos que volver porque si no, nos haría noche y no llegaríamos
a casa. Pues nos retiramos temprano y
lo dejamos también. Pero realmente en una fiesta
así hay una gran dicha, hay un gran regocijo, ¿verdad, hermanos?
Entonces, ¿cuánto más? en este evangelio. Cuánto más
nos deleita, cuánto más nos regocija escuchar este evangelio eterno
de Cristo nuestro Señor. Por medio de este evangelio Dios
adereza mesa delante de nosotros, imagínese eso. Delante de usted,
hermana, ustedes, hermanos y hermanas. Por medio de este evangelio Dios
ya ha extendido la mesa para todos sus escogidos. Aderezas mesa delante de mí,
dice en Salmo 23, 5. Aderezas mesa delante de mí.
hermoso. Esto lo hace el evangelio porque
todos los deleites y las gracias eternas que son necesarias para
nuestra salvación nos son concedidas gratuitamente por la gracia de
Dios y mediante este evangelio lo llegamos a conocer mediante
este evangelio lo estamos creyendo y aceptando como algo nuestro
que Dios ha revelado a nuestra a Y la segunda cosa, no solamente
aderezas mesa delante de mí, sino que también unjes mi cabeza
con aceite. Unjes mi cabeza con aceite. Cuando
fuimos a la boda no nos unjeron la cabeza con aceite. Pero esto
es especial, súper especial. Primero, la mesa aderezado delante
de todos ustedes. Luego, ahora, son ungidos, este
evangelio unge nuestra cabeza para ser partícipe de esa mesa
especial, que es la mesa de Cristo nuestro Señor. ¿Para qué participemos? ¿Cómo es eso? Es que necesitamos
tener el mismo aroma especial de todos los que van a rodear
la mesa y van a comer ahí. ¿Por qué? ¿Qué tan grande es
esta, estas maravillas que Dios hace por nosotros? Adere estas
mesas delante de mí, unjes mi cabeza con aceite. Ahora si somos
participantes de esa mesa, nuestra cabeza está ungido con el aceite
de este evangelio. Y ese aceite, ¿qué creen que
es? El grato olor de Cristo, ¿a ver? El grato olor de Cristo. Cada creyente tiene el grato
olor de Cristo nuestro Señor. Todos los que creen a Cristo
tienen todas estas gracias. Y luego dice, y en esa mesa Dios nos sirve
suculentos manjares. Dios nos ofrece suculentos manjares. Me imagino que hoy tienen preparado
algo, ¿verdad? ¿Sí? Espero que sea como este. Pues dice, nos sirve suculentos
manjares. Isaías veinticinco seis. Isaías cincuenta y cinco, uno
hasta dos. Y en su mesa nos sirve suculentos
manjares. Todas estas cosas significa el
cómbite de felicidad entre todos los que creen a Cristo. Sienten
la dicha de tener a su Señor en su centro. Sientan el gozo,
disfrutan su presencia en todo momento de la vida. Espero que
así sean todos en todo tiempo con nuestro Señor Jesucristo.
No solamente un momento, sino siempre que lo sean así. significa los bocados exquisitos
de las ricas misericordias de Dios en Cristo Jesús. Gozamos
de misericordia, cosas que no merecemos, cosas que no lo alcanzaríamos
por obras ni por sacrificio, porque esta misericordia es especial,
es misericordia de Dios. bendito sea él porque yo soy
un miserable y por su misericordia soy salvo por su misericordia
estoy con Cristo bueno ¿cuáles son estas estos bocadillos? su gracia su gracia Es cosa que
se disfruta, su gracia. ¿Qué más? Su amor. ¿Cuándo se disfrutan el amor
de Cristo ahora? Disfrutamos el amor de Cristo.
La mujer de la iglesia, o sea, de este Cantares, dice esto.
Yo estoy buscando al que ama mi alma. Encuentra este, este
no es. Encuentra los que rondean la
ciudad, dice, estos no son. Así como María. Al que buscaba
es a Cristo. Bajó a la tumba, no lo encontró.
Vio dos guardadores, dos guardias allá afuera, pero no es lo que
busca. Nosotros buscamos a alguien,
a Cristo, al que ama nuestra alma. Pues le digo, este suculento
manjar primeramente es la gracia de Dios, todas las gracias requeridas
para nuestra salvación. Segundo es su amor. Tercero es su perdón. Cuarto es su aceptación. Esto podemos ilustrarlo como
la fiesta del hijo pródigo. Me han leído. Yo no quiero llamarlo
historia. Una verdad espiritual. Muchos lo llaman historia. A
mí no me gusta esa palabra historia. Si es historia, déjalo entonces. Es una verdad viva hasta ahorita,
hasta siempre. ¿Cómo fue la fiesta del hijo
pródigo? Ustedes se acuerdan, ¿verdad?
Los que lo han leído, si se acuerdan. Primero malgasta su riqueza,
luego se queda pobre, pero muy pobre, más pobre que los más
pobres. Luego no tiene nada que comer,
nadie le daba. Entonces, él recapacita y dice,
¿cuántos trabajadores trabajan en la casa de mi padre? Tienen
abundancia de comida y de todo, mas yo aquí perezco. Esto no
seguirá así. Me levantaré y volveré. Lo hizo. ¿Pero saben cómo lo hizo? Voy
a llegar allá con mi papá y le voy a decir, papá, por favor,
no me aceptes como tu hijo porque te he desobedecido. Es lo que
merezco. Trátame como tus trabajadores,
no me trates como tu hijo. No me pongas en ese sitio porque
no es mío ahora. Te desobedecí y malgasté tus
bienes. Pero llegando allá, los brazos
de su padre lo estaban esperando, ¿no es cierto? ¿Mereces ser recibido? Ahora, ¿merecimos ser recibidos?
¿Pero somos recibidos en Cristo? Aleluya. Entonces, somos recibidos
en Cristo. Bendito sea su nombre. Bendito
sea su santo nombre. Así que su papá lo recibió con
amor, lo besó, y todo. Luego, ¿qué más? ¿Qué más hizo?
Tráiganle ropa nueva. Tráiganle calzado nuevo. Tráiganle
todo nuevo. Todo nuevo. Y finalmente dice,
póngale un anillo. Todas estas cosas son figurativas
para que entendamos nosotros qué grande es su fiesta, ¿no
es cierto? Sin haberlo merecido. ¿Saben
por qué? Porque el hermano estaba, este,
avoloteando por allá y diciendo, yo que he trabajado tanto, nunca
te he desobedecido, pero no me has hecho en una fiesta como
esta. Esto es el sabático. o el religioso, pero este es
el escogido. ¿Lo merece? No lo merece, pero
sí es. Fue aceptado y le pone el anillo
como vínculo de papá e hijo. Qué maravilloso. Luego que más
le hacen la fiesta, matan los ganados para festejar. Esto es
lo que somos en Cristo ahora, en su aceptación y en su fiesta. No queremos transformar nada
de las cosas que Dios nos enseña porque lo disfrutamos. Luego nos dice, Dios hace que rebose nuestra
copa. Es lo que dice Salmo ¿Verdad?
Dios hace que rebose nuestra copa. Esta es una copa pero esta
copa no rebosa. No rebosa. Pero miren si retiene el agua.
No está roto. rebosan con todo lo que hacen
hasta chorrea por sus lados porque tienen copa rota ellos no tienen
esta copa que nos dice aquí la biblia mi copa está rebosando
es lo que dice allá hermanos mi copa está rebosando nuestra
copa está rebosando rebosamos de todas las gracias de todas
las bendiciones de dios con que nos ha bendecido desde la fundación
del mundo Bueno, es así que este no se trata de una copa rota
o medio llena, sino de una copa que reboza con todas las alegrías
y los goces de esta salvación, de esta grandiosa salvación que
hemos recibido por su gracia. el contentamiento más grande que hay en este mundo es esto,
regocijarnos en este evangelio, regocijarnos en todo lo que Dios
nos está dando, porque todo lo recibido de él debe ser lo más
precioso para nuestra vida en todo tiempo que vivamos. El contentamiento
el regocijo y todo eso que Dios nos está dando todo tiempo es
más que ser un rey como el hijo pródigo que no lo merecía esto
es más que ser un rey damos gracias a Dios por esto este evangelio
deleita nuestro corazón deleita nuestro espíritu y toda nuestra
vida. Si no escuchamos evangelio, yo
si no oigo el evangelio, moriría. Empezaría yo a marchitar, a deteriorar. Sin el evangelio, porque ¿quién
me sostendrá? ¿Quién me mantendré? ¿Quién me
mantendrá a la verdad? Si no solo el evangelio. Si tengo mentiras, entonces no
estoy bien, estoy muy mal, estoy perdido. Este evangelio, hermanos, nos muestran y nos declaran las
cosas que son verdaderas. Primero, nos indica dónde está nuestra
salvación. ¿Es así o no? El Evangelio no
indica dónde está nuestra salvación? Sí, sí indica. Nos indica quién
es nuestro Salvador. Sí lo hace. Nos muestra dónde está la justicia
que necesitamos. Nos muestra dónde está la justicia
que necesitamos. nos muestra dónde está la santificación
que debo tener y no tengo. Nos muestra dónde está el sacrificio
que yo necesito por mi salvación, porque yo no puedo ofrecer sacrificio,
porque soy pecador. Gracias a Dios alguien lo ofreció.
Cristo nuestro Señor lo hizo. Nos muestra ¿Quién enfrentó el
juicio de Dios por mí? Nos muestra. ¿Quién cumplió la ley que me señalaba culpable? ¿Quién lo cumplió? El evangelio
me lo muestra. ¿Quién lo hizo? Lo hizo. Me muestra ¿Quién intercedió
por mí porque yo soy salvo? ¿Quién intercede por mí porque
yo recibo las bendiciones de Dios, recibe su perdón, recibo
su amor, su misericordia, pero quién intercedió por mí porque
yo no lo hice? El evangelio nos muestra quién,
el cual es Cristo, el Señor. También nos declara cómo podemos
tener todas estas bendiciones. ¿Cómo lo podemos obtener? No
a través de esfuerzo, no a través de luchas, nos declara cómo podemos
alcanzarlo. Lo alcanzamos por la libre y
soberana gracia de Dios por medio de la fe en el Señor Jesucristo. Sin ningún traves, sin ningún,
sin ninguna condición, sin ninguna dificultad, sólo manda, cree
al Señor Jesucristo y será salvo. ¿Hay traves? No hay. Dijo el profeta que el camino
está todo emparejado y esto es el único camino, el del Evangelio,
que es Cristo nuestro Señor. El Señor Jesucristo es nuestro único camino, es el
camino correcto, es el camino único, no hay otra, no hay alternativa,
solamente Él, sin ninguno otro más. Este Evangelio no se puede
cambiar, no se puede cambiar. Cristo lo hace único. Es Cristo
desde la eternidad. Este evangelio es Cristo desde
la eternidad. Es Cristo en su continuación. Es Cristo en su
exaltación. Es Cristo en su gloria. Todo está lleno de Cristo. Lo
que Dios dio, ¿quién es? Es Cristo. Al que Dios resucitó,
¿quién es? Es Cristo el Señor. Al que Dios
exaltó, es Jesucristo nuestro Señor. Al que Dios glorificó,
es Jesucristo nuestro Señor. Al que Dios aceptó y recibió
en gloria después que llevó a cabo nuestra salvación, es Cristo
nuestro Señor. Al que Dios hizo que se sentase
en su trono, es a Cristo nuestro Señor. Así que el Evangelio está
en el trono. Esta es su iglesia. Él hizo su
iglesia. Y está en el corazón de cada
creyente. Esto nos llena de gozo. Nos llena del disfrute, de los
deleites de su voluntad y de toda su gracia. Si alguna persona
ha escuchado este evangelio y todavía no es salvo, Quiero decirle que
hoy puede ser salvo. Si está creyendo, ya es salvo.
Y no se le olvide, el único evangelio para nuestra salvación es esta. Es el evangelio que siempre hemos
predicado. Nos vamos a predicar otra diferente. Espero que ustedes hayan gozado
en escuchar este mensaje. y que en el futuro ustedes continúen
firmemente en esta misma gracia. Que Dios les bendiga, que Dios
les guarde.

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Joshua

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