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Elio Chay

El cuidado de la Iglesia

2 Corinthians 4:1-5
Elio Chay January, 8 2023 Video & Audio
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Elio Chay
Elio Chay January, 8 2023

El sermón titulado "El cuidado de la Iglesia", predicado por Elio Chay y basado en 2 Corintios 4:1-5, aborda la defensa y proclamación del evangelio frente a los enemigos de la verdad. El predicador enfatiza que el evangelio, que es el poder de Dios para salvación, enfrenta oposición que se manifiesta a través de una religión que mezcla obras con gracia, lo cual distorsiona el mensaje de salvación. Las Escrituras, especialmente pasajes como 2 Corintios 4:2 y 4:4, son citadas para resaltar la importancia de manifestar la verdad del evangelio de manera clara y honesta, evitando la manipulación o la vergüenza. La significancia práctica de este mensaje radica en la responsabilidad de los creyentes y predicadores de mantenerse firmes en la verdad del evangelio, a pesar de las pruebas, y de buscar siempre la aprobación de Dios, no de los hombres, para el bien de la Iglesia.

Key Quotes

“El evangelio no es un pobre evangelio, sino el evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.”

“No nos desanimamos ni desmayamos interiormente por las dificultades o pruebas que vengan en nuestras vidas.”

“El predicador va a anunciar la verdad del evangelio, lo que Dios le ha dado, lo que Dios le ha enseñado, lo que Dios le ha revelado.”

“El alma necesita comer. Y se le debe de dar ese pan.”

Sermon Transcript

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100%
en nuestras Biblias en el libro
de Segunda de Corintios este este glorioso evangelio
que que el Señor nos ha dado para para predicar es un evangelio tiene enemigos, es un evangelio
que tiene enemigos, la verdad tiene enemigos, pero qué grande
es también nuestro señor cuando él previene a su iglesia, no
solamente él nos llama y nos trae a él, sino él nos previene
acerca de los peligros que tenemos aquí en la tierra, hay muchos
peligros ¿Y cuáles son esos peligros que nos enseña la palabra de
Dios que tiene el Evangelio? Es la religión. La religión está
opuesto a la verdad, a la verdad de Cristo. La religión siempre
quiere mezclar lo que es la salvación o la o por por gracia con obras
cuando no es así no es así lo que nos enseña la palabra de
Dios ya buscaron sus Biblias en el libro de sal de segunda
de Corintios capítulo cuatro El título de este mensaje es
El Cuidado de la Iglesia. Este es el título de este mensaje. aquí en el versículo uno de segunda
de corintios capítulo cuatro dice el primer versículo de esta
manera por lo cual teniendo nosotros este ministerio según la misericordia
que hemos recibido no desmayamos la responsabilidad es hablar
no desmayes en hablar las mismas cosas pablo dijo su gozo es hablar las mismas
cosas, el evangelio, es lo que necesitamos oír. Versículo 2
dice, antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no
andando con astucia ni adulterando la palabra de Dios, sino por
la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia
humana delante de Dios. Pero si nuestro evangelio está
aún encubierto entre los que se pierden, está encubierto. Este mensaje, este evangelio,
no todos pueden entenderlo. Es Dios quien tiene que dar ese
entendimiento. Es el Señor quien tiene que revelarse
a las personas, a pobres pecadores. Es Él quien tiene que revelarse
para poder conocerle. Porque de lo contrario, este
mensaje está oculto. Está oculto. Pero qué grande
es Dios que Él se los ha revelado. Qué bendición que Él te haya
revelado esa verdad. ¿Y por qué a otros no se lo ha
revelado? Él sabe. Él sabe. No podemos
discutir esto. Versículo 4. En los cuales el
Dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no
les resplandezca la luz del Evangelio de la gloria de Cristo, el cual
es la imagen de Dios. En este versículo quizás puedas
pensar que el dios de este siglo es el satanás, el mal, tiene
más poder, tiene más poder que dios porque dice el ego, dice
aquí la palabra de dios para que no le resplandezca la luz. Nos dice en el libro de Juan
que la luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas
que la luz. Eso no quiere decir que Dios
es un pobre diosito que no tiene poder, no. Dios, Él sabe cuándo
Él va a manifestarse. Él sabe cuándo Él va a abrir
los ojos al pobre pecador, a su pueblo, él lo sabe. El evangelio
no es un pobre evangelio, sino el evangelio es poder de Dios
para salvación a todo aquel que cree. Así es lo que nos enseña
la palabra de Dios. Versículo cinco dice, ¿Por qué
no nos predicamos a nosotros mismos? el predicador no va a predicar
a sí mismo, no se va a predicar a sí mismo. El predicador va
a anunciar la verdad del evangelio, lo que Dios le ha dado, lo que
Dios le ha enseñado, lo que Dios le ha revelado, lo que Dios le
ha manifestado. Eso es lo que debe de hablar.
un predicador. Pablo está muy consciente de
lo que está diciendo porque no nos predicamos a nosotros mismos
sino a Jesucristo como Señor y a nosotros como vuestros siervos
por amor de Jesús en esta mañana mi propósito es
que toda la honra y la gloria y no sea para nosotros, pobres
hombres, sino su palabra, que sea verdaderamente un alimento
sólido para nuestras almas, porque es lo que necesitamos. empezamos en el versículo uno
en el versículo uno cuando dice por lo cual teniendo nosotros
este ministerio lo hemos obtenido es por la voluntad de Dios no
lo estamos buscando es Dios quien lo da es él quien nos nos da
este ministerio de la gloria o este evangelio de la redención
de Dios en la persona de Cristo no nos desanimamos no nos desanimamos
ni desmayamos interiormente por las dificultades o persecuciones
que vengan en nuestra vida. No decaemos cuando vienen pruebas
en nuestra vida. No es. No es así. El apóstol Pablo, él dijo, no
somos de los que retrocedemos, sino el verdadero creyente sigue
adelante, puesto los ojos en Jesús. Es lo que nos enseña,
¿verdad? Entonces, no nos desanimamos
ni desmayamos interiormente por las dificultades o pruebas que
vengan en nuestras vidas. Estamos expuestos en este mundo. En este mundo no va a haber paz,
aunque cuando creas que todo está en paz, no, no está en paz.
El Señor Jesucristo, él dijo en el libro de Juan, En el libro
de Juan, en su capítulo 16, dice de esta manera, en su versículo
33, estas cosas os he hablado para
que en mí tengáis paz. Juan capítulo dieciséis, versículo
treinta y tres. Estas cosas, el Señor Jesucristo,
él está diciendo estas palabras, que en mí dice, tengáis paz no como el mundo la da, no como
el mundo la da. El mundo si ofrece paz, es una
paz temporal. Pero esta paz, esta paz que habla
nuestro Señor Jesucristo, es una paz en el alma. Es una paz en el corazón. Es
una paz. En el mundo, dice, tendréis aflicción. En este mundo vas a ser atribulado,
vas a tener sufrimiento. Pero confía, dice él. Confía. Cuando venga esto, confía. Yo
he vencido al mundo. Yo he vencido al mundo. Todos
los que creen en el Señor Jesucristo, ellos son victoriosos. Ellos
son victoriosos. El Señor Jesucristo, Él es el
que va al frente, el que va a la batalla. Dice aquí el salmista
David, el salmista David, él dice de esta manera cuando habló
el Señor de la paz, de la paz. Cuando dijo él, estas cosas os
he hablado para que en mí tengáis paz. Veamos el testimonio de un creyente,
cómo él descansa en los brazos, en los brazos del Señor. El sanmisa
David, él dice en Salmos capítulo cuatro, versículo ocho, dice,
en paz me acostaré. Qué hermoso es, ¿verdad? En paz
me acostaré y así mismo dormiré, porque sólo tú, Jehová, me haces
vivir confiado. ¿Es así tu paz? ¿Es así? Así debe de ser. El creyente,
así debe de ser. Él no está desesperado. Él no
está alarmado por lo que sucede en el mundo. No. Él sabe, Él
está confiado. que lo que Cristo ha hecho en
la cruz del Calvario es suficiente para salvarlo. Es suficiente
para cuidarlo de cualquier prueba que venga en la vida. También
el salmista dijo pueden caer mil y diez mil a tu lado y a
ti no te llegará. Esa es otra promesa, ¿verdad?
Es una hermosa promesa que vemos que nuestro señor nos ha dado
en su palabra. Él no nos ha abandonado. desde
el momento que Él te ilumina, desde el momento que Él te da
su gracia, su misericordia, su fe, desde ese momento Él está
contigo, no te dejará. no te deja, él está siempre contigo. Entonces vimos aquí el Señor
Jesucristo que dijo en Juan capítulo dieciséis, estamos viendo, ¿verdad?
La no nos desanimamos en las pruebas o persecuciones que vengan
o dificultades que vengan, no nos desanimamos y y el Señor
Jesucristo dijo, ten paz, confía en mí. Confía en mí. Ahora, veamos
otra cosa acerca de la persecución que
podemos tener aquí en la tierra. Vean qué es lo que dice el libro
de Timoteo. Vean qué dice Timoteo. Segunda de Timoteo, capítulo
tres. segunda de Timoteo en su capítulo
tres estamos viendo acerca de el la
los enemigos del evangelio estamos viendo este glorioso evangelio
los enemigos aquí es segunda de Timoteo en su capítulo Y también todos los que quieren
vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerán persecución
por causa del evangelio. Padecerán persecución. Quizás
nosotros, hermanos y hermanas, no hemos padecido esto. Pero
los apóstoles, ellos padecieron esto. padecieron esta persecución,
todos estos... estas personas que perseguían
a los discípulos son enemigos de la cruz de Cristo, son enemigos. Y el versículo once de aquí Timoteo
capítulo tres, segundo de Timoteo capítulo tres, donde estamos
en el versículo once, dice claramente, persecuciones, padecimientos,
como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Inconio, en
listra persecuciones que he sufrido y de todas me ha librado el señor
no está solo hermanos no estamos solos de todas estas pruebas
dice Pablo me ha librado el señor el señor no puede dejarnos solos
él no puede dejarnos solos Tenemos esta lucha. Satanás, el mundo,
y especialmente los que profesan la religión sin ser salvos, odian
el evangelio de la libre gracia. Ellos no quieren oír nada de
la libre gracia y la justificación que es solamente por la fe de
Jesucristo. sin fe es imposible agradar a
Dios. La fe es la fe de Cristo, y ellos
no quieren nada con esto. Estas personas buscan establecer
una justicia propia, y tienen por enemigo a todos aquellos
que la predican, y tienen por enemigo a todos aquellos que
lo creen. así es hermanos y hermanas vamos
a ver esto que dice en el libro de de de hechos en el libro de
hechos tenemos lo que sucedió a los apóstoles hechos capítulo
cinco versículo veintinueve En el versículo veintiocho de
Hechos capítulo cinco dice claramente, esas personas que no quieren
oír el evangelio, que se oponen a la verdad, dicen, diciendo,
no os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre,
y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina y queréis
echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. la respuesta de
un verdadero predicador, la respuesta de un apóstol de Jesucristo,
responde y dice, respondiendo Pedro y los apóstoles dijeron,
es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. Así
es. Es y no al hombre, no al hombre,
sino es a Dios, a él debemos obedecer. Versículo treinta,
el Dios de nuestros padres levantó a Jesús a quien vosotros matasteis
colgándole en un madero, versículo treinta y uno, a este Dios ha
exaltado con su diestra por príncipe y salvador para dar a Israel
arrepentimiento y perdón de pecados. Y nosotros somos testigos suyos
de estas cosas, y también es el Espíritu Santo, el cual ha
dado Dios a los que le obedecen. Versículo treinta y tres, vean
su respuesta de estas personas. Ellos, oyendo esto, se enfurecían
y querían matarlos. Querían matarlos por decir la
verdad. por hablar la verdad. Se ofendieron
ellos. Nuestro llamamiento al ministerio
es por la misericordia de Dios, por la misericordia y gracia
de Dios. Él es el que nos da la fortaleza. Él es el que nos da el poder
para perseverar en medio de muchas tribulaciones. Pablo, él estaba
encarcelado en Roma, pero él dijo, la palabra no está presa. que él seguía aún allá. Él, su
alma, se regocijaba con el señor, tenía esa paz aún estando en
la cárcel, tenía esa paz, nos dice la palabra de Dios, que
cantaba himnos de alabanza al señor. Una paz, ¿verdad? Es una
paz que él sentía. Y aquí vemos entonces cómo son
perseguidos. Ellos oyendo esto se enfurecían,
quería matarlos. quería matarlos por predicar
la verdad de Cristo. Y dice aquí en el versículo 18,
siempre de hechos. Si ustedes quieren buscarlo,
yo puedo buscarlo y darle lectura para que ustedes no se distraigan
en la lectura. En el versículo 18, Versículo nueve dice de esta
manera, entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche, no
temas, no temas, sino habla y no calles. Este es el mandato de
nuestro Señor Jesucristo, no callar. sino proclamar su palabra,
proclamar el glorioso evangelio a toda criatura, sin distinción
de persona. Este es el mandamiento que se
nos ha sido dado por el Señor. Esta es la comisión que se nos
ha encomendado por el Señor, y de predicar el evangelio a
toda criatura. Cristo crucificado. Versículo
10 dice, porque yo estoy contigo. Y ninguno pondrá sobre ti la
mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta
ciudad. Cuando el Señor envía a sus predicadores
en un lugar, Él los va a cuidar. Él va a abrir el camino. Él va
a ensuavizar los corazones, los corazones de piedra. Él los va
a preparar para que cuando llegue la semilla, llegue en esa tierra
que ha preparado Él, no el hombre. El hombre no tiene poder para
prepararlo, es Dios. Y cuando, cuando llega esa semilla
allá, va a germinar, va a germinar, va a crecer, va a tener un crecimiento. Es así como llega la palabra
de Dios en nuestros corazones. El creyente cuando cree es un
bebé. es un bebé, pero va creciendo.
Ese bebé va tomando leche y poco a poco le van dando algo sólido
para que vaya creciendo en el conocimiento de la palabra de
Dios. Así es, no estamos solos. Regreso nuevamente en el libro
de Corintios, segunda de Corintios, versículo dos. Versículo dos, segunda de Corintios,
capítulo cuatro, dice, antes bien renunciamos a lo oculto
y vergonzoso, no andando con astucia ni adulterando la palabra
de Dios, sino por la manifestación de la verdad, recomendándonos
a toda conciencia humana delante de Dios. ¿Qué es lo que Pablo
está, está enseñándonos aquí, renunciando a lo oculto y vergonzoso? Predicar el evangelio, anunciar
la verdad del evangelio, no nos avergonzamos porque sabemos que
es la verdad que Dios nos ha dado. Es la verdad, es el evangelio
y no nos avergonzamos. Cuidado con hablar algo que es
contrario a la palabra de Dios. Ahora sí, tienes por qué avergonzarte. Si hay algo que no es conforme
a la palabra de Dios, tienes de qué avergonzarte. Hay muchos
hombres y mercaderes de almas que utilizan la religión y el
evangelio para promoverse a sí mismo, para promoverse a sí mismo. dice aquí el apóstol Pablo, el
apóstol Pablo dice aquí en el libro de Timoteo, 2 Timoteo capítulo
2 versículo 15 dice aquí en el versículo 15,
procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, no trates que
el hombre te apruebe sino que Dios que Dios sea, apruebe lo
que tú estás haciendo, lo que tú estás diciendo, procura con
diligencia ser diligente en la predicación del Evangelio, preséntate
a Dios aprobado como obrero que no tiene de qué avergonzarse
que usa bien la palabra de verdad. ¡Qué hermoso es esto, verá! Esto es para mí. Estas palabras
es para mí. Debo tener mucho cuidado. Debo ser muy diligente. Si Dios está aprobando su palabra. Estoy predicando. es diligente,
versículo 16, más evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán
más y más a la impiedad. En vez, en vez de ver un crecimiento
en esto, no hay crecimiento, no hay un crecimiento, evita,
dice, mas evita profanas y vanas palabrerías que no edifica a
la iglesia, que no da gloria a Dios. Y dice aquí, nada más
damos una vuelta en en nuestras Biblias y vemos eh primera Timoteo
seis versículo veinte y veintiuno
dice, oh Timoteo, ¿Cómo Pablo? Él está preocupado por el evangelio,
ama el evangelio, y es celoso del evangelio, y le está exhortando
a este joven predicador, diciéndole, oh Timoteo, Guárdalo lo que se te ha encomendado,
evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas y los argumentos
de la falsamente llamada ciencia, la cual, profesando algunos,
se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Es un
buen consejo, ¿verá? Este es un consejo. Yo recuerdo
estas palabras que retumban aún aquí en mi oído cuando nuestro
hermano Cody siempre me decía, predica la palabra, predica la
palabra. El hermano Walter siempre decía,
predica más a Cristo. predica a Cristo. Ese es nuestra
responsabilidad, ese es nuestro deber, esa es nuestra comisión,
predicar a Cristo. aquellos que estudian la palabra
para agradar a los hombres, es para jactarse de sus conocimientos
de la teología y los misterios de la Biblia, y para ganarse
el aplauso de los hombres. Esos no son siervos de Cristo. La filosofía, no estoy en contra
de la filosofía, pero debe hablarse bajo la luz del evangelio. La teología, no estoy en contra
de la teología, pero debe hablarse conforme a la ciencia que el
Señor da. Es bueno, todo es bueno, pero
todo conforme lo que Dios nos da. A veces aquellos que son aprobados
por los hombres, a veces aquellos que son aprobados por los hombres,
son desaprobados por Dios. Así es. Hoy en día, ¿cuántos
en la religión, cuántas, cuántas escuelas hay donde el hombre
está preparando a sus pastores? y no Dios. No Dios. No el señor. Ellos están preparando. Vean que dice este este hermoso
este capítulo de de Jeremías. ¿Qué es en en en el libro de
los evangelios? Vemos nuestro señor Jesucristo
envía a sus discípulos a predicar cuando llamó a Felipe le dijo
ve al desierto es es él quien llama y te conduce pero aquí
vemos aquí en el libro de Jeremías capítulo catorce en su versículo
catorce dice me dijo entonces se va falsamente profetizan los
profetas en mi nombre no los envié Dios dice yo no los envié ni
les mandé, ni les hablé. Vean lo que dicen ellos, visión
mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón. Os profetizan, eso os hablan. No hay la verdad. ¿Y cómo van
a hablar la verdad si Dios no los ha llamado para esto? ¿Qué
quieres esperar de ellos? Si Dios no los ha enviado, no
los ha puesto, ¿qué van a decir? Sus sueños, mentiras. Y dice
aquí en el versículo veintitrés siempre de Jeremías, versículo
veinti, capítulo veintitrés, perdón, Jeremías capítulo veintitrés,
Hay de los pastores, versículo uno, hay de los pastores que
destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño, dice Jehová, Dios
dice. Pablo dijo de esta manera, hay
de mí si no predico el evangelio. Hay de mí. Pablo ya sabía, ya
sabía lo que viene a él, si no anuncia
la verdad. si no anuncia la verdad. Por
tanto, así ha dicho Jehová, Dios de Israel, a los pastores que
apacientan mi pueblo, vosotros dispersasteis mis ovejas, y las
espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo
la maldad de vuestras obras, dice Jehová. ¿Qué puedes esperar
de ellos? ya vimos que dice Dios, yo no
los envié, y el versículo veintiuno y veintidós dice siempre aquí
en el mismo capítulo, no envié yo aquellos profetas, pero ellos
corrían. Jeremías veintitrés, versículo
veintiuno, no envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían,
yo no les ¿Qué puedes esperar, verá? ¿Qué
puedes esperar de ellos? Versículo veintidós, pero si
ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mi palabra,
y mi pueblo yo lo habría hecho volver de su mal camino y de
la maldad. Si ellos hubieran estado en mí,
si ellos hubieran estado en mi palabra. eso hubieran oído, hubieran oído. La palabra de Dios es poder de
Dios para salvación a todo aquel que cree. El evangelio no es un pobrecito
evangelio, el evangelio es poderoso, es poderoso. Entonces vemos aquí,
verá que está diciendo la palabra de Dios, lo que aquellos hombres
aprueban, Dios lo desaprueba, Dios lo desaprueba. para terminar
en esta mañana. Por tanto, estudiamos, trabajamos,
predicamos, y declaramos el evangelio fielmente, como Dios nos los
ha dado, como a los ojos de Dios, buscando solo su aprobación de
él, buscando solo su aprobación. Sé diligente en impartir a tus
oyentes instrucciones, doctrinas y enseñanzas sólidas a edificar
y no a entretener. No entretener. Esta mañana estamos
reunidos, no estamos con un solo propósito de ser entretenidos,
no, sino estamos reunidos para comer de la palabra de Dios.
Estamos reunidos para ser alimentados en la palabra de nuestro Señor
Jesucristo. El alma necesita comer. Y se le debe de dar ese pan. Se le debe de dar ese pan. No
entretener, sino a instruirlos en las cosas de Cristo. Instruirlos
en esa verdad de Cristo. El apóstol Pablo dijo así de
esta manera, hay de mí si no predico el evangelio. Hay de
mí, dijo él. Todos aquellos que predicamos
el evangelio siempre queremos honrar a Dios y al Hijo y al
Espíritu Santo. El que no honra al Padre, no
honra al Hijo. Y el que no honra al hijo, no
honra al padre. Eso lo dice la palabra de Dios.
Entonces queremos, siempre que nos paramos en este lugar, darle
la honra y la gloria al que se lo merece. Que Dios les bendiga.

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