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Elio Chay

El llamamiento eficaz a pecadores

Luke 5:1
Elio Chay July, 3 2022 Video & Audio
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Elio Chay
Elio Chay July, 3 2022

El sermón “El llamamiento eficaz a pecadores” por Elio Chay se centra en la doctrina del llamado eficaz de Dios a los pecadores, enfatizando que Jesús vino a buscar y salvar a los perdidos, como se muestra en Lucas 5:1. Chay argumenta que el interés de los publicanos y pecadores en Jesús demuestra que Dios opera en el corazón de los elegidos, llevándolos a la fe sin resistencia de su parte (Mateo 9). Se citan múltiples pasajes, incluyendo Lucas 19, donde se ilustra cómo Saqueo, un publicano, es llamado por Jesús, lo que evidencia el ministerio de gracia del Hijo de Dios. La significancia doctrinal de esta enseñanza radica en la confirmación de que la salvación es un acto divino que no depende de la voluntad humana, sino de la decisión soberana de Dios, asegurando que todos los elegidos finalmente llegarán a la fe.

Key Quotes

“Cuando el Señor Jesucristo llama, nadie se resiste. Ese es el llamamiento eficaz que solamente Dios puede hacer.”

“El hombre, un predicador, puede hacer llamamientos, puede hacerlo. Y puedes convencer a una persona. Pero la obra del hombre se desvanecerá; más la obra de nuestro Señor, esa obra permanecerá para siempre.”

“No es la oveja que viene a Cristo; es Él quien va en busca de sus ovejas.”

“Cada uno de ustedes, hermanos, que han creído en el Señor Jesucristo, el Señor les ha llamado. Él les ha llamado eficazmente y Él les ha guardado.”

Sermon Transcript

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100%
en Lucas capítulo quince en su versículo uno El título
de esta enseñanza, de este tema, es El llamamiento eficaz. pecadores, el llamamiento eficaz
a pecadores. Vamos, en las citas que vamos
a tener, allá vamos a ver acerca cómo es el llamamiento. Dice
aquí el primer versículo que se acercaban a Jesús todos los
publicanos, venían a Él, al Señor Jesucristo y pecadores para oírle,
había un interés en estas personas para venir a acercarse y oír
al Señor Jesucristo. Pero dice aquí el versículo dos,
y los fariseos dice, y los escribas murmuraban diciendo, este a los
pecadores recibe y con ellos come. Estos hombres, ellos, estaban
hablando algo que desconocían, que no sabían. Es la naturaleza
de todo ser humano. Nacemos con una naturaleza, con
una enemistad en contra de la verdad. Eso así es. Y aquí vemos entonces a estas
dos personas que nos dicen publicanos y pecadores, considero que son
los mismos, o está hablando de los gentiles, porque también
para los judíos, los gentiles eran personas despreciables. Entonces, aquí está hablando
la palabra de Dios que estas personas vienen, vienen para
oír al Señor Jesucristo. Para venir al Señor Jesucristo,
no tiene que ser una persona especial. El Señor Jesucristo
fue muy claro que Él dijo que vino por pecadores. Él vino por
estas personas y éstos están viniendo a Él, dice la palabra
de Dios, que todo el que viene a Él no le echa fuera. Es la
naturaleza de Dios amara. amar a aquellos que él amó desde
la eternidad, es la naturaleza de él amarlos. Y aquí si estas
personas ellos vinieron a él, hay una razón, hay una razón
por qué ellos vinieron, pero antes queremos saber ¿Quiénes
son los publicanos? Los publicanos eran hombres que
habían sido seleccionados por las autoridades para cobrar impuestos
a los negocios, a aquellas personas que tenían negocios. Entonces,
ellos eran puestos en ese lugar para cobrar impuestos, estos
publicanos. y nos dice nos dice aquí lo que
quiero que veamos lo que quiero que notemos aquí que estas personas
dicen los fariseos que son ellos pecadores pecadores veamos que
dice el libro de Mateo en su capítulo nueve Mateo capítulo
nueve en su versículo nueve hasta el
trece dice de esta manera aquí, pasando Jesús de allí, vio a
un hombre llamado Mateo, un hombre que está involucrado en las cosas,
en los negocios del mundo, es su oficio, que estaba sentado
al banco de los tributos públicos, Era un hombre que estaba allá
en esos lugares, y el Señor Jesucristo nos dice la palabra de Dios,
le dice, sígueme, y se levantó y le siguió. Lo que yo noto aquí, lo hermoso
que nos enseña la palabra de Dios, es el llamamiento de nuestro
Señor Jesucristo. Cuando el Señor Jesucristo llama,
nadie se resiste. Ese es el llamamiento eficaz
que solamente Dios puede hacer. El hombre, un predicador, puede
hacer llamamientos, puede hacerlo. Y puedes convencer a una persona. Pero la obra del hombre se desvanecerá. más la obra de nuestro señor. Esa obra permanecerá para siempre. Porque es un llamamiento que
él hace y él conoce a quién lo va a hacer. Él sabe a quién va
a hacer. Este hombre, él, está perdido
en los negocios del mundo sin imaginar que en ese momento alguien
va a venir a él y le va a decir, sígueme. Es la manera también,
hoy en día, como nuestro Señor Jesucristo, por medio de la predicación
de Su Palabra, usando el Espíritu Santo, usando el Evangelio, trayendo
a Él a pecadores. Es la manera como el Evangelio
está obrando, trayendo a pecadores por medio del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo toma la palabra y lo aplica en el corazón de
un pecador. Un misterio para nosotros, pero
Dios obra de esa manera. Y aquí estamos viendo a este
hombre, a este hombre Mateo, cómo el Señor lo llama y lo trae. Otra cosa vemos, que no hay resistencia
del hombre. No hay resistencia del hombre.
El Señor cuando llama, llama en lo profundo del corazón. Él
llama. No llama en lo superficial, sino
Él llama. Él se levantó, nos dice el versículo
nueve de Mateo capítulo nueve, y se levantó y le siguió. y le siguió. Y aconteció que
estando él sentado a la mesa en la casa de... He aquí que
muchos publicanos y pecadores que habían venido se sentaron
juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. Cuando vieron
esto, los fariseos dijeron a los discípulos, ¿Por qué come vuestro
maestro con los publicanos y pecadores? Están juzgando. Están juzgando. El Señor Jesucristo, Él dijo
que no vino por sanos, vino por enfermos. También dice la Palabra
de Dios que Él no vino por justos, sino vino por pecadores. Para esto vino el Santo Hijo
de Dios. Para esto vino Él a esta tierra. Vino a morir por pecadores. 100% pecadores, pecadores elegidos
desde la eternidad. Nos perdimos en Adán, pero fuimos
rescatados en el señor Jesucristo. ¿Quiénes son? Los que fueron
elegidos, ordenados, para vida eterna. No todo el mundo, no
todo el mundo. Hoy en día desde los púlpitos
se esto no es verdad no podemos
decir estas palabras a las personas no porque no es así sino el evangelio
hay que declararlo tal como el señor lo ha dicho en su palabra
y los siervos del señor deben ser
fieles al evangelio fieles al evangelio, fiel a Dios, fiel
al Señor Jesucristo. Seguimos leyendo, versículo doce,
al oír esto Jesús les dijo, los sanos no tienen necesidad de
médico, sino los enfermos, y pues y aprende lo que significa misericordia
quiero, y no sacrificios, Porque no he venido a llamar a justos,
sino a pecadores al arrepentimiento. A estos vino el Señor Jesucristo. Y estos hombres, los judíos,
ellos están diciendo, ¿Por qué? ¿Por qué el Maestro está comiendo
con estas personas? El Señor no hace distinción de
personas. El Señor sí ha elegido publicanos,
fariseos, escribas para salvar. Él los va a salvar. Él los va
a salvar. De toda raza, de todo linaje,
Él los va a salvar. Todos los que fueron elegidos
para vida eterna, Él los va a salvar. Ninguno se perderá. ¡Qué bendición,
verá! ¡Qué gozo! Esta es la esperanza
que tiene el creyente que ha creído en el Señor Jesucristo. Tenemos esta esperanza de que
Él nos fortalezca cada día para seguir adelante, para que cuando
Él venga, para que cuando Él venga, Él levante a Su iglesia. levante a su iglesia, prosigo
a la meta, dijo Pablo, del supremo llamamiento. Sigamos adelante. Entonces, vemos aquí lo que lo
que está sucediendo, cómo estos hombres, ellos están, ellos murmurando
en contra de nuestro Señor Jesucristo, en contra del dueño de la vida,
del rey de reyes. Tenemos también otra cita, está
siempre aquí en el libro de Lucas, en el capítulo 19 de Lucas, capítulo 19, aquí nos
revela, nos muestra más claramente a una persona aquí, que él está
aquí a saqueo, que es un publicano, Un hombre que también está dedicado
en estas cosas del mundo, en los negocios de la cobranza.
Él dice aquí en el libro de Lucas, capítulo 19, versículo 1, dice,
Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad, y
sucedió que un varón llamado Saqueo, que era jefe de los publicanos,
un hombre importante, un hombre que era respetado en ese lugar
y rico, pero procuraba ver. Tenía él esa ansiedad, esa ansiedad
dentro de él, ver quién era Jesús, quién es Jesús. Y nos dice entonces,
pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.
Y corriendo delante subió a un árbol, se comoró para verle,
porque había de pasar por allí. Cuando el Señor Jesucristo hace
una obra en un pecador, no hay nada, no hay nada que impida
venir al Señor. No hay nada. Todos los obstáculos
son vencidos para venir a Cristo. Y este hombre, este publicano,
él, cuando oyó, ¿cómo es que oyó? ¿Por qué los fariseos no
oyen? Porque Dios le había dado oídos
para oír de él. Es Él quien le dio oídos para
oír, es Dios quien produjo en él ese anhelo y deseo de verle. Dice la palabra de Dios, es Él
quien produce en vosotros el querer y el hacer de su buena
voluntad. No está en el hombre, no está
en el hombre, sino está en el poder de Dios. está solamente
en él. Y este hombre, él se subió a
un árbol, nos dice la palabra de Dios, para verle. Él sabía,
él sabía que en ese lugar donde él iba a subirse, en ese árbol,
allá va a cruzar el Señor. ¿Cómo lo sabía? El Señor lo está
guiando. Como cuando fue llamado Felipe
para predicarle a Leonuco en el desierto, Cuando le dijeron,
ve, ve en el desierto, él no preguntó, ¿por dónde voy a ir? Él escuchó, obedeció la voz del
Señor, se levantó y se fue. ¿Por qué fue y chocó con este
hombre, el eunuco? Porque el Espíritu de Dios lo
estaba guiando para ir a esa oveja que necesitaba tomar agua,
oír del Evangelio. Así somos hoy en día. Es el Señor
quien produce, está produciendo en su pueblo ese anhelo, ese
deseo siempre de estar con Él. Y aquellos que no han creído
también, Dios quiera que un día Él produzca en ustedes, hermanos
y hermanas, ese anhelo de buscarle a Él. La palabra de Dios dice
que aquel que busca, encuentra. No hay quien busque y no encuentre.
Todo aquel que busca, encuentra. Y este hombre nos dice que él
vino corriendo. ¿Por qué? Porque el Señor, vean
las palabras que le dice el Señor Jesucristo, versículo cinco.
Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, el Señor
ya sabía, ahí está saqueo. Él allá está, está subido. y
le dijo, Saqueo, date prisa. Desciende, date prisa, porque
hoy es necesario que pose yo en tu casa. Hay una gran necesidad,
hay una gran necesidad aquí en el mundo de que el hombre esté
en el lugar donde es anunciado el Evangelio de Cristo Jesús. Hay una gran necesidad de que
el Evangelio sea anunciado, sea predicado. El Señor Jesucristo
dijo Él, a la verdad la miesa es mucha más los obreros son
pocos. Tiene que ser predicado el Evangelio. Al ver esto, todos murmuraban,
como siempre, ¿verdad? Como siempre, los enemigos de
la cruz de Cristo, siempre ellos no ven las cosas bien. Siempre
ellos están pensando de otra manera. Dice aquí versículo siete,
al ver esto, todos murmuraban diciendo que había entrado a
posar con un hombre pecador. ¿Por qué ellos siempre estaban
acusando a estas personas? Porque estos judíos se consideraban justos delante
de Dios. Ellos se estaban considerando
justos. Y por esa razón ellos hablaban
de esta manera de las otras personas. Entonces aquel opuesto en pie
dijo, señor, Y aquí, y aquí Señor, un cambio, un cambio era. Lo mismo dijo el apóstol Pablo
cuando él estaba yendo en Damasco para destruir a aquellos que
estaban predicando el Evangelio, cuando el Señor llegó a él Cuando
Él abrió los ojos, pudo Él contemplar quién es Jesús y dijo, El Señor,
¿qué quieres que yo haga? ¿Ves cómo obra la gracia de Dios
en un pecador? ¿Ves cómo Dios se revela al hombre? Porque es necesario que el hombre
le conozca. Es necesario. Es necesario. Y Él dijo aquí, He aquí, Señor,
la mitad de mis bienes doy a los pobres. El Señor Jesucristo no
le dijo, oye, has defraudado a mucha gente, y por lo tanto,
tienes que regresar ese dinero. No. Es la conciencia. Es la nueva naturaleza. Es la obra de Dios que hace ver
tus pecados, hace mirar tu pecado, tu condición delante de Dios,
lo que ha sido antes. Él dice, yo he tomado muchas
cosas que no han sido mías, pero ahora yo quiero darlo, yo quiero
regresarlo. Quiero regresarlo. ¿Por qué Él
habló de esta manera? Es la gracia. Es la gracia de
Dios quien obra en la vida de una persona. Solamente es Dios. Jesús le dijo, hoy ha venido
la salvación a esta casa. ¿Qué hermosas palabras ha de
ser oír de los oídos mismos de un pecador, de los labios del
Señor Jesucristo decir, hoy ha llegado la salvación a esta casa? Hoy, no mañana, hoy ha llegado. El Señor primero le dijo, porque
hoy es necesario que poseyo en tu casa. Primeramente le dijo. Y después le dice, hoy ha venido
la salvación a esta casa. Hoy ha llegado. Le dijo, desciende
rápido. Es necesario que pose en tu casa. Esté en tu casa. la necesidad
ahora él lo tenía, él vino y ahora vemos entonces que el Señor Jesucristo
ahora le declara la verdad, le está diciendo, le dice hoy ha
venido la salvación a esta casa, Cristo Jesús está ya presente,
él es la salvación, él es la salvación, está presente, está
ya contigo la salvación, por cuanto él también es hijo de
Abraham. Es hijo de Abraham. Y dice aquí,
sigue diciendo, porque el hijo del hombre vino a buscar. El santo hijo de Dios, eso fue
lo que él vino a hacer aquí en la tierra. Vino a buscar y a
salvar lo que se había perdido. Ese fue, para eso fue enviado. lo que se había perdido, nos
perdimos en nuestro primer padre Adán. Y fuimos salvados en el
segundo Adán, que es Cristo Jesús. Él es el salvador. Él es un salvador victorioso. Él va adelante de su pueblo,
dándonos, dando la victoria a su pueblo. salvándonos, cuidándonos,
protegiéndonos a cada momento. Saqueo fue un publicano, pero
delante de la presencia de Dios no hay distinción de persona.
no hay distinción, él era un publicano, era un pecador, era
él despreciado por muchas personas, quizás por aquellos que cobraba
el impuesto, yo vine a cobrar, hoy tú págame, y esa persona
dice, tengo que pagar, no es bien visto, verá, pero aquí vemos
en la presencia del Señor Jesucristo que él llega a él como vino a
Mateo y le dice, sígueme, y no hay resistencia. Por esa razón,
el título de esta enseñanza es el llamamiento eficaz. Cada uno
de ustedes, hermanos, que han creído en el Señor Jesucristo,
el Señor les ha llamado. Él les ha llamado eficazmente
y Él les ha guardado. Es la razón por qué perseveran,
siguen adelante. Y ese es el llamamiento que solamente
Él hace. Es el llamamiento que va por
la eternidad. Es la salvación, la vida eterna.
Ahora, Fue un milagro de la gracia de Cristo que llamara a un publicano
para que sea su discípulo y seguirlo, ¿verdad? Es un milagro. Solamente
Él puede hacerlo porque ante los ojos de los hombres, el hombre
es malo. Dice uno al otro, este es malo. ¿Pero Dios qué dice? ¿Dios qué
dice cuando revela su gracia? Ese es mi hijo. Ese es mi hijo,
Dios dice. Antes éramos hijos rebeldes,
pero cuando llega la gracia, ahora somos hijos de Dios. Hijos
de Dios. Ahora, regresamos nuevamente
aquí en Lucas. Entonces, él les refirió esta
parábola diciendo, Después de todo esto que el Señor Jesucristo,
Él conoció los pensamientos, el corazón de estas personas,
vemos que delante de Dios, entonces, el Señor cómo salva, cómo salva
y cómo los trae Él. Ahora el Señor les habla esta
parábola en el versículo tres, entonces Él, el Señor, les refirió
esta parábola diciendo, ¿qué hombre de vosotros teniendo cien
ovejas y pierde una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve
en el desierto y va tras la que se perdió hasta encontrarla? Él lo encuentra, nos dice que
él va detrás y la encuentra. Y cuando la encuentra, la pone
sobre sus hombros gozoso. Es aquí el Señor Jesucristo que
va detrás de sus ovejas y la encuentra. Y cuando la encuentra,
la pone sobre sus hombros gozosos. No llega y le empieza a golpear. ¿Por qué te saliste? ¿Por qué
te dejaste el camino? No. Dice la palabra de Dios que
lo toma, lo pone en sus hombros y hay gozo. Y al llegar a casa,
dice, reúna a sus amigos y vecinos diciendo, gozaos conmigo porque
he encontrado mi oveja que se había perdido. Gozaos. Versículo siete. Os digo que
así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente
que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. Las noventa y nueve se consideraban
justos. no necesitaban de arrepentimiento.
no necesitaban ellas nada, pero esta una que se apartó, él sí
necesitaba, sí necesitaba. ¿Qué es lo que nos enseña la
parábola aquí en esto que el Señor Jesucristo les habló? Esta
parábola nos muestra y nos enseña la gran obra de la redención. Nos muestra la gran obra de la
redención, cómo el hombre es redimido. ¿Cómo el hombre es
buscado? La oveja perdida representa al
pecador apartado de Dios. Esta oveja representa al hombre
que el hombre sigue su propio camino. No quiere nada con Dios. Es su naturaleza. Es la naturaleza
del ser humano. Y esto nos representa, un día
dice en el libro de Efesios, nos dice, éramos por naturaleza
hijos de ira, lo mismo que los demás. No sé si estoy diciendo
bien este versículo, quiero leerlo. dice Efesios capítulo dos, en
los cuales anduvisteis en otro tiempo siguiendo la corriente
de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu
que ahora opera en los hijos, de desobediencia, entre los cuales
también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos
de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los
pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ir a lo mismo que los
demás. así era nuestra condición. Por esa razón representa al hombre
perdido en sus delitos y pecados. Y el pecado a dónde lleva al hombre,
a la muerte. El pecado lleva al ser humano
directo a la muerte, a una separación con el Señor Jesucristo. Una
separación, una muerte segura, si no cree a Cristo. sino cree a Cristo. El libro que leyó nuestro hermano,
en el libro de Juan, fue muy claro la lectura que él hizo. Aquí cuando nos dice en Juan
capítulo tres, en su versículo dieciocho, dice claramente aquí,
Juan capítulo tres, versículo dieciocho, dice, el que en él
cree no es condenado. el que cree en el unigénito hijo
de Dios. Pero vean que sigue diciendo,
pero no es condenado, pero el que no cree, el que no cree,
dice la palabra de Dios, ya ha sido condenado, porque no ha
creído en el nombre del unigénito hijo de Dios, no ha creído. Sabemos por medio de la palabra
de Dios, que aquellos que no fueron elegidos,
ellos no van a creer. Ellos no van a creer. Los que fueron elegidos, predestinados,
ellos van a creer. ¿Cuándo? No lo sabemos. No sabemos
cuándo es el tiempo del Señor para con su pueblo. Pero todos
aquellos que fueron ordenados para la vida eterna, ellos van
a ser salvos, ninguno se perderá, ninguno. Todos van a venir al
arrepentimiento, todos van a venir. Y esto es un pecador que no cree
en el Señor Jesucristo, que no cree. ya no tiene esperanza. Si muere
en su incredulidad, ya no tiene esperanza. Ya no hay esperanza
para él. Pero si crea a Cristo, si él
crea a Cristo, tiene vida eterna. Es lo que
dice su palabra. El que en él cree, tiene vida
eterna. Nuestro Señor Jesucristo, Él es el que va en busca de sus
ovejas. No es la oveja que viene a Cristo. Es Él quien va en busca de sus
ovejas. Muchas personas, ellos dicen,
tú debes venir a Dios, debes venir a Cristo. El hombre, en
su naturaleza, dice, bueno, yo quiero venir, quiero estar sentado.
pero puede estar años allá, sin sentir algo. Pero si es un elegido
de Dios, entonces Dios un día lo va a traer tal como debe de
ser. Dices la palabra de Dios que
el hombre natural no busca a Dios. El hombre natural no busca a
Dios, sino el hombre, en vez de buscar a Dios, cada día se
aparta más y más. Vean qué es lo que dice el salmista
David. Salmos capítulo diez. Ya voy
a terminar, espero que no se no se fastidien. Salmos capítulo
diez en su versículo tres. Vean qué dice aquí. Porque el
malo se jacta de del deseo de su alma, bendice al codicioso
y desprecia a Jehová, es su naturaleza. Versículo cuatro, Salmos capítulo
diez, versículo cuatro, el malo por la altivez de su rostro no
busca a Dios, es la naturaleza. No hay Dios en ninguno de sus
pensamientos. Sus caminos son torcidos en todo
tiempo. Tus juicios los tiene muy lejos
de su vista, y a todos sus adversarios desprecia. Esa es la condición del hombre,
no busca a Dios. Y también Pablo lo dijo en el
libro de Romanos capítulo 3. Él lo dijo también, no hay quien
busque a Dios. No hay quien busque a Dios. Ahora,
es Él, es el Señor Jesucristo quien va en busca de sus ovejas. Es el Señor Jesucristo quien
va en busca de sus ovejas. Para terminar, dice en el libro
de Ezequiel, si ustedes quieren buscar Ezequiel capítulo 34, en su versículo, en su versículo
once hasta el trece, dice de esta manera, es aquí el capítulo
treinta y cuatro, versículo once hasta el trece, dice, porque
así ha dicho Jehová el Señor, he aquí yo, está diciendo Dios,
yo dice, está diciendo yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas
y las reconoceré. ¿Dónde está la voluntad del hombre
que dice, yo voy a venir, yo puedo hacerlo? No. Es a él. Aquí está claramente este versículo. Versículo doce. ¿Cómo reconoce
su rebaño el pastor en el día que está en medio de sus ovejas
esparcidas? Así reconoceré mis ovejas y las
libraré de todos los lugares en que fueron esparcidos. en
el día del nublado y de la oscuridad, y yo las sacaré de los pueblos
y las juntaré de las tierras, las traeré a su propia tierra
y las apacentaré en los montes de Israel, por las riberas y
en todos los lugares habitados del país. Es Dios, ¿verdad? La palabra de Dios nos está declarando
claramente que él es quien va en busca, no es el hombre. Ya el samista David ya nos dijo
la naturaleza del hombre, el hombre caído en pecados. Y ahora
también aquí Ezequiel, él nos habla que es Dios, es el Señor
quien va en busca, en busca de sus ovejas. Y después nos dice
que después cuando la encuentra hay gozo. Hay gozo, regocijo. La iglesia se regocija cuando
el Señor trae a un pecador a Él. Hay un gozo tremendo. Para terminar,
dice Isaías capítulo treinta y cinco. Aquí vamos a terminar,
Isaías capítulo treinta y cinco. en su versículo diez, Isaías
capítulo treinta y cinco, en su versículo diez, dice, y los
redimidos de Jehová volverán y vendrán a Sion con alegría
y gozo perpetuo, serán sobre sus cabezas, y tendrán gozo y
alegría, y huirán la tristeza y el gemido, ya no habrá sufrimiento
para el Las veces que me paro en este
lugar siempre me regocijo en el Señor de verles, hermanos. Ese es el gozo. Imagínense cuando
venga el Señor y lleve a su iglesia. Gozo, gozo eterno. Que Dios bendiga
su santa palabra.

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