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Jose Dzul

Caminar con Dios

Genesis 6:1-11
Jose Dzul June, 30 2024 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul June, 30 2024

El sermón "Caminar con Dios" predicado por José Dzul se centra en el tema de la reconciliación con Dios y la vida de fe que esto produce en los creyentes, utilizando la historia de Noé en Génesis 6:1-11 como marco de referencia. El predicador expone cómo la corrupción humana tras la caída ha llevado a Dios a lamentar la creación del hombre, pero al mismo tiempo destaca la soberanía divina en la concesión de la gracia, que se manifiesta en el favor encontrado por Noé como un "hombre justo". Dzul argumenta que caminar con Dios implica reconciliación, fe en el Dios vivo y una vivencia de comunión contínua con Él, respaldando sus puntos con pasajes de las Escrituras, como 2 Corintios 5:18-19 y Hebreos 11:7. La predicación subraya que la única manera de tener paz con Dios es a través de Cristo y su salvación, enfatizando así la doctrina de la gracia soberana, que no se basa en méritos humanos sino en la voluntad divina. La importancia práctica de este mensaje radica en la llamada a los oyentes a humillarse ante Dios, recibir su gracia y caminar en comunión con Él, disfrutando así del descanso que solo Cristo puede proporcionar.

Key Quotes

“Dios es soberano en su gracia. Él no miró con gracia al resto de la humanidad, sino que miró con gracia, misericordia y bondad a Noé.”

“El pecador que está en enemistad con Dios no puede caminar, no puede andar con Dios en este mundo.”

“Noé era varón justo, era perfecto en sus generaciones. Con Dios caminó Noé.”

“La única manera que hay que puedas agradar a Dios es estar en el Señor Jesucristo, descansando en el Señor Jesucristo.”

Sermon Transcript

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Ya me quiso un poquito. y i de la ciudad. ah Buenos días hermanos, damos gracias
a Dios porque siempre es bueno estar juntos para alabar al Señor,
agradecer por la salvación, celebrar que Cristo resucitó de entre
los muertos un día como hoy. Vamos a vamos a orar Señor gracias porque eres bueno,
porque tu misericordia es para siempre, Gracias por tu palabra,
por medio de la cual tú nos iluminas, nos guías. Gracias por tu palabra,
Señor, a través de la cual te das a conocer a nosotros. Señor,
agradecemos también por los días de la semana transcurrida. Gracias
porque eres fiel. Gracias, Señor, porque Es un
testimonio de tu fidelidad, el hecho de que podamos estar presentes. Gracias también porque tú eres
quien produce en nuestro corazón el querer como el hacer por tu
buena voluntad. Gracias porque nos atraes hacia
ti. Señor, te agradecemos porque
todo, todo lo que nosotros podemos entender, lo que podemos hacer,
tú eres la causa, Señor, y a ti te damos la gloria. Queremos
Señor también rogarte que tú guíes este tiempo que nos conceda
Señor el poder tener corazones humildes, oídos atentos y Señor
concede que podamos escuchar tu voz. Rogamos tu bendición
en la predicación de la palabra, rogamos Señor que podamos ver
al Señor Jesucristo y oír su voz. rogamos que tú sigas salvando
a tus ovejas por la proclamación del evangelio. Te rogamos, Señor,
que tú sigas transformando a tus ovejas hasta aquel día en que
veamos al Señor Jesucristo. Queremos también recordar a nuestros
hermanos que están pasando dificultades diversas, Señor, algunos que
están sufriendo en su salud. Te rogamos que tú los fortalezca,
Señor, que Tú los consueles, que Tú les proveas las cosas
necesarias, aquellos que están atravesando situaciones de dificultad
económica, Señor, rogamos que Tú proveas de sus necesidades.
Queremos rogar por nuestros hermanos, Señor, que están en dificultades
de salud, no sólo de esta congregación, también de los hermanos de las
otras congregaciones. Te rogamos por la familia de
la iglesia de Calquetó, que requiere una cirugía de su niña. Señor,
rogamos que tú proveas conforme a tus riquezas en gloria. Señor,
queremos rogar también por las personas que gobiernan este país,
el estado y el municipio. Señor, rogamos que tú obres y
que según tu voluntad, Señor, tú les extiendas tu misericordia
si tú los has elegido para salvación. Queremos ser fieles en orar por
toda clase de personas, aún por aquellos que nos gobiernan, Recordando,
Señor, la condición de las personas sin Cristo, sin esperanza y expuestos,
Señor, a tu ira. Rogamos también que como iglesia
nos utilices, Señor, para anunciar las virtudes, el que nos llamó
de las tinieblas a luz admirable. Te agradecemos por todo, Señor,
y rogamos que este tiempo podamos darte a ti la gloria. Oramos
en nombre del Señor Jesús. Amén. Bueno, sean todos bienvenidos. Vamos a abrir nuestras Biblias
en el Salmo veintiséis Salmo número veintiséis Vamos a leer juntos los versículos
seis hasta el ocho. Dice Lavaré en inocencia mis
manos, y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová, para
exclamar con voz de acción de gracias y para contar todas tus
maravillas. Jehová, la habitación de tu casa
he amado, y el lugar de la morada de tu gloria. Lo leemos juntos. Dice, lavaré en inocencia mis
manos, y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová, para
exclamar con voz de acción de gracias, y para contar todas
tus maravillas. Jehová, la habitación de tu casa
he amado, y el lugar de la morada de tu gloria. Amén. Vamos a cantar
el himno cuatrocientos sesenta y cuatro. Grato es contar la
historia. Grato es contar la historia del
Celestial favor de Cristo y de su gloria, de Cristo y de su
amor. Me agrada Pues sé que es la verdad y nada
satisface cual ella mi ansiedad. ¡Cuán bella es esa historia! victoria es esta antigua historia
de Cristo y de su amor Grato es contar la historia que ayuda
al mortal. Que en glorias y portentos no
reconoce igual. pues me hace mucho bien. Por eso a ti deseo decírtela
también. ¡Cuán bella es esa historia! de Cristo y de su amor. Grato es contar la historia que
antigua sin veguez. Parece al repetirla más dulce
cada vez. Me agrada pues hay quien nunca oyó que
para hacerle salvo el buen Jesús murió cuán bella es esa historia Amén. Cantamos el himno trescientos dulce comunión la que gozo ya
en los brazos de mi Salvador. ¡Qué gran bendición en su paz
me da! ¡Oh, yo siento en mí su tierno
amor! salvo del pecado. en los brazos de mi salvador. Cuán dulce es vivir, cuán dulce
es gozar en los brazos de mi salvador. Allí quiero ir y con el morar,
siendo quieto de su tierno amor, libre, salvo del pecado y del
terror, salvo en los brazos de mi salvador ni que desconfiar en los brazos
de mi Salvador. Por su gran poder, él me guardará
de los lazos del engañador. Libre, salvo del pecado y del
temor. Libre, salvo en los brazos de
mi Salvador. vamos a abrir nuestras biblias
en la carta del apóstol Pablo a los filipenses filipenses capítulo dos vamos a dar lectura del Dice la Palabra del Señor, por
tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo
de amor, si alguna comunión del espíritu, si algún afecto entrañable,
si alguna misericordia, completad mi gozo sintiendo lo mismo, teniendo
el mismo amor, unánimes sintiendo una misma cosa. No hagáis, nada
hagáis por contienda o por vanagloria, antes bien, con humildad, estimando
cada uno a los demás como superiores a él mismo, no mirando cada uno
por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.
Haya pues en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios
como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando
forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Y estando en la
condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó
hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para
que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que
están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra, y toda
lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios
Padre. Por tanto, amados míos, como
siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente,
sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupados en vuestra salvación
con temor y temblor. Porque Dios es el que en vosotros
produce así el querer como el hacer por su buena voluntad. Haced todos sin murmuraciones
y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos
de Dios sin mancha, en medio de una generación maligna y perversa,
en medio de la cual resplandeceis como luminares en el mundo. Asidos
de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda
gloriarme, de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado. Amén. Vamos a escuchar el mensaje
de la palabra de Dios que trae el pastor José Tzul. Buenos días, hermanos. vamos a buscar en nuestras Biblias
en el Antiguo Testamento en el libro de Génesis capítulo 6 capítulo 6 nos dice en versículo
1 Dice, aconteció que cuando comenzaron
los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron
hijas, que viendo los hijos de Dios, que las hijas de los hombres
eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová, no contenderá
mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él
es carne, mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes
en la tierra en aquellos días y también después que se llegaron
los hijos de Dios a las hijas de los hombres y les engendraron
hijos. Estos fueron los valientes que
desde la antigüedad fueron varones de renombre. Ahora versículo
5. Y vio Jehová que la maldad de
los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos
del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió
Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su
corazón. Y dijo Jehová, raeré de sobre
la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre
hasta la bestia y hasta el reptil y las aves del cielo, pues me
arrepiento de haberlos hecho. Ahora, En los primeros versículos
de este capítulo nos está mostrando el escritor, el escritor inspirado
por Dios el Espíritu Santo, las consecuencias de la caída en
el pecado. las consecuencias de la caída
en el pecado. Todo lo que nos está hablando
el escritor en capítulo seis son los frutos, los resultados
de la caída en el pecado. Fue tanta la maldad en aquel tiempo, que aún, aún Dios dice en versículo
cinco que él vio que la maldad de los hombres era mucha en la
tierra y todo designio de los pensamientos del corazón de ellos
era de continuo solamente el mal. Dios vio por fuera la maldad
de aquella gente en aquel tiempo. Y Dios vio también por dentro
de aquellas personas la maldad que había en ellos. Eso nos está mostrando que la
humanidad, después de la caída, quedó corrompida totalmente. Corrompida totalmente. Dios vio
no solamente la maldad, la práctica de la gente en aquel tiempo,
sino él pudo ver dentro de la gente la maldad que tenía en
ellos. Maldad en los pensamientos, maldad en sus propósitos y maldad
en la, en la realización. Era mucha esta maldad de la gente
de aquel tiempo. La gente no ha cambiado. La gente, después de la caída,
todo, nosotros como hijos de Adán, nacimos en este mundo con
una naturaleza corrompida, totalmente corrompida, desde la cabeza hasta
los pies, todo está corrompido, todo está lleno de maldad. por naturaleza, todo está lleno. De tal manera que Dios, dice
el escritor, que él se arrepintió de haber creado al hombre. La verdad, Dios no es hombre
para que se arrepienta, ni es hijo de hombre, para que mienta. Él no puede
arrepentirse ni puede mentir. Él es Dios. Y la palabra de Dios
nos muestra diciendo yo Jehová no puedo cambiar. Yo Jehová no puedo cambiar, no
cambio. Dios no puede cambiar su propósito
porque es eterno. Dios no puede cambiar su propósito
porque es inmutable. Dios no puede cambiar en ninguna
manera, no puede cambiar. Por eso dice ustedes, hijos de
Jacob, no habéis sido destruidos porque yo, Jehová, no cambio. Esa es nuestra esperanza. Ese
es nuestro consuelo. Si Dios cambiara, seríamos destruidos. Seríamos destruidos. Pero nuestra
esperanza y consuelo es que Dios no puede cambiar. Su amor no
puede cambiar. no puede cambiar, su propósito
no puede cambiar, su pacto no puede cambiar, su palabra no
puede cambiar, sus promesas no puede cambiar, su fidelidad no
puede cambiar. El que ha comenzado en nosotros
la buena obra de salvación nunca va a cambiar con nosotros. Lo
que ha comenzado en nosotros, Él lo va a terminar porque Él
así lo dice. Yo no soy hombre para que me
arrepienta, ni hombre para que yo mienta, para que no mienta. Cuando nos dice que Dios se arrepintió,
no está diciendo que la mente de Dios haya cambiado. que la mente de Dios haya cambiado. Dios no puede cambiar en su mente,
en su entendimiento. Su entendimiento o su mente es
eterno, es inmutable. Él no puede cambiar, no puede
cambiar. El cambio Cuando dice que Dios
se arrepintió, él cambió su trato con la humanidad, porque Dios,
lo que Dios vio en la humanidad fue tan desagradable a los ojos
de la santidad y justicia de Dios. Fue algo tan desagradable
a los ojos de la santidad y de la justicia
de Dios. De manera que Dios, Él cambió
su trato con la humanidad. Cambió su trato con la humanidad
de tal manera, dice Dios, raeré de sobre la faz de la tierra
a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia,
hasta el reptil y las aves del cielo, pues me arrepiento de
haberlos hecho. Ahora, en versículo nueve dice,
en versículo ocho, Pero no hay gracia ante los ojos de Jehová. Mira qué pasó en aquellos días. Miremos cómo la gracia de Dios
es tan soberana. Dios es soberano en su gracia. Y él pudo mirar con gracia, con
ojos de gracia, con ojos de misericordia, con ojos de bondad a Noel. Dios es soberano en su gracia. Él no miró con gracia al resto de la humanidad. sino
que miró con gracia, misericordia y bondad a Noé. Noé halló gracia ante los ojos
de Dios. ¿Por qué? ¿Por qué Dios no miró
con gracia a toda la humanidad? Porque él no quiso. El Dios de la Biblia es soberano. Él hace la diferencia entre unos
y otros. Él hace la diferencia entre usted
y el vecino, entre usted y el pariente. No somos nosotros los
que hacemos la diferencia, sino Dios. Dios dice en su palabra,
tendré misericordia del que yo tenga misericordia, me compadeceré
del que yo me compadezca. No depende del que quiere ni
del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Dios es soberano
en su misericordia. Es soberano en su misericordia.
Dios es quien hace la diferencia. Dios es quien hace la diferencia. Pablo dice ¿Quién te distingue? ¿Qué tienes? ¿Qué has recibido? ¿Qué tienes?
Lo que tienes, ¿de dónde viene? Lo que tienes, lo tienes porque
lo has recibido. Dios te lo dio. Dios te lo dio. Dios hace la diferencia entre
los unos y los otros. Dios tiene todo el derecho, toda
la soberanía de hacer la diferencia entre los unos y los otros. Las criaturas humanas no tenemos
ningún derecho. No tenemos ningún derecho. Nos está diciendo que no hay
gracia ante los ojos de Jehová. ¿Por qué causa? ¿Por qué causa? ¿Porque tenía él méritos humanos
para que Dios lo mirara con gracia y misericordia? No. No. No era un hijo de Adán, como
todas aquellas gentes, como nosotros. Él era un hijo de un pecador. Y él en sí mismo, él no tenía
ningún mérito para merecer la gracia de la salvación. ¿Por qué halló gracia? Porque
tenía buenas obras, por causa de sus buenas obras, en ninguna
manera. Si Dios nos ha mirado a nosotros
con gracia eterna, no es por nuestras obras, ni es por algún
mérito humano en nosotros. Todo es de gracia, todo es por
gracia, todo es por el don de Dios, por el regalo de Dios. No hay ninguna causa en nosotros
por el cual recibamos o que Dios nos mire con gracia salvadora. Porque por gracia ustedes son
salvos por medio de la fe. Esto no es de ustedes, es don
del cielo, es don de Dios. es regalo de Dios, es favor de
Dios, no por obras para que nadie se gloríe delante de él. Toda la gloria Dios lo merece. Toda la gloria de la salvación
Dios lo merece. Demos gloria a Dios. Demos gracias
a Dios por su gracia inefable que él nos ha dado en su Hijo
el Señor Jesucristo. Ahora nos dice que Noé era varón
justo. Dice estas son las generaciones
de Noé. Noé, varón justo, era perfecto
en sus generaciones. Con Dios caminó Noé. Noé, varón justo, era perfecto. Esto es el fruto de la gracia
en Noé. Es el efecto de la gracia en
Noé. No es la causa. de recibir la
gracia, sino el fruto, el efecto de la gracia en Noé. Y dice que Noé caminó con Dios,
caminó con Dios. Y es lo que vamos a meditar en
esta mañana, caminar con Dios. Caminar con Dios. También la
palabra de Dios nos dice que Enoch caminó con Dios, caminó
con Dios. Entonces, ¿cómo pudieron estos
hombres y los demás creyentes bajo el Antiguo Testamento caminar
con Dios? ¿Cómo puedo caminar con Dios? ¿Cómo puede usted caminar o andar
con Dios? Vamos a ver algunos pensamientos. Primero, Noé caminó con Dios
porque él estaba reconciliado con Dios. Un pecador que no está
reconciliado con Dios no puede caminar, no puede andar con Dios
en este mundo. No puede. La Biblia, la Biblia
nos dice, andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo. Dos, dos personas que no están
de acuerdo. no pueden andar juntos. Dos enemigos no pueden andar
juntos. No pueden andar juntos. Necesitan
estar en paz las dos personas. Paz, reconciliación o paz quiere
decirnos paz entre enemigos, entre enemigos. Cuando viene
la paz entre gentes de un pueblo, eso
quiere decir que hay paz entre los enemigos, que ya no existe
enemistad, solamente hay acuerdo. Hay tranquilidad, hay paz. Por naturaleza, por naturaleza,
todo hombre nacido en pecado, nacido en este mundo, es enemigo
de Dios por naturaleza. Enemigo de Dios en sus hechos,
enemigo de Dios en sus palabras, enemigo de Dios en su mente. Es un enemigo de Dios. De tal
manera que el pecador que está en enemistad con Dios también
odia a Dios. No ama a Dios. Eso es una mentira. Cuando la gente del pueblo dice
a todos amamos a Dios, tenemos amor a Dios, yo amo a Dios. No
es cierto. No es cierto. Están en contra
de Dios. Porque en vez de adorar a Dios
en espíritu, están adorando a sus imágenes, a sus ídolos. Están quejando en contra de Dios.
Eso manifiesta que no son amigos de Dios, que no están en paz
con Dios, son enemigos de Dios. La enemistad nace en el corazón. Por tanto, esta enemistad en
el corazón los lleva a odiar a Dios. De tal manera, dice,
no queremos que tú reines sobre nosotros, no nos gusta. No nos gusta que nos mandes.
No nos gusta que nos ordenes. Nosotros queremos hacer lo que
queremos hacer. queremos tener libertad de hacer
con lo que queremos hacer. No queremos tus órdenes, no queremos
tus mandatos, no queremos tu autoridad, no queremos nada contigo,
dice el hombre natural. Pero Dios es tan sabio, Dios
es tan sabio, y en su sabiduría infinita, él diseñó la manera
como reconciliar a su pueblo consigo mismo. Dios en su sabiduría infinita,
él diseñó la manera cómo reconciliar a su pueblo consigo mismo. Vamos a leer lo que dice en segunda
de Corintios capítulo cinco. Capítulo cinco. Segunda de Corintios capítulo
cinco. Noticia en versículo dieciocho. Y y todo esto proviene de Dios. Todo esto proviene de Dios. Dios es la fuente y la causa de toda la gracia salvadora. Dios es la fuente y la causa
de toda la gracia que nos salva. Dice, todo esto proviene de Dios. no proviene de nuestra decisión,
no proviene de nuestro esfuerzo, no proviene de nuestra voluntad. Toda esta gracia, toda esta misericordia,
toda esta salvación viene de Dios por su gracia, por su gracia. Dice quien nos reconcilió consigo
mismo por Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación. Dios nos reconcilió consigo mismos
a través de la muerte de su Hijo Jesucristo en la Cruz del Calvario. No había otra manera o forma
de que Dios reconciliara a sus escogidos consigo mismo, sino
solamente por la muerte de su hijo, el Señor Jesucristo. Dice versículo diecinueve, Dios
estaba en Cristo. Cuando Jesús, el hijo de Dios,
estaba en el mundo, andando en el mundo, Dios estaba en él. Dios habitaba en ese cuerpo humano. En ese tabernáculo humano, Dios
estaba viviendo. Dios estaba allá. Estaba allá. Jesús Es hombre verdadero. Pero a la vez en esa naturaleza
humana estaba la naturaleza santa de Dios. Por eso la Biblia dice que en
Jesús habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. No falta ningún atributo. Está
completo. Y todos los que estamos en Cristo
estamos completos. ¿Nos falta algo? ¿Nos hace falta
algo? No. Tenemos en Cristo una justicia
completa, una limpieza completa, un perdón completo, una santidad
completa. todos los que estamos creyendo
en Cristo estamos completos en él. Estamos listos para partir
y estar con Cristo lo cual es muchísimo mejor. Está diciendo no Dios estaba en Cristo reconciliando
consigo al mundo no tomándoles en cuenta los hombres sus pecados
y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que
somos embajadores en nombre de Cristo como si Dios rogase por
medio de nosotros o rogamos en nombre de Cristo reconciliados
con Dios. Ahora Cada hombre, mujer que
está apartado de Dios, alejado de Dios. Usted debe reconciliarse con
Dios. Usted tiene armas de rebelión,
armas de enemistad contra Dios. Armas de odio en contra de Dios.
La palabra de Dios nos dice usted debe bajar esas armas. Bajar
esas armas. Debe humillarse. Debe humillarse. Debe reconciliarse. Buscar la
paz con Dios. Usted no puede luchar con Dios.
No puede pelear contra Dios, no puede. Dios, el Señor, está
diciendo, por medio de esta palabra, por medio de su evangelio, Dios
te dice, reconcíliate conmigo, dice Dios. Si no lo haces, te
va a ir mal. Te va a ir mal. Si no te reconcilias
con Dios, no puedes caminar con Dios. No puedes andar con Dios. Noé caminó con Dios porque estaba
reconciliado con Dios. Es solamente por el Señor Jesucristo
que nos podemos reconciliar con Dios. Cree en el Señor Jesucristo. y vas a estar en paz para con
Dios, vas a tener paz con Dios. Ahora nos dice la palabra de
Dios que Noé caminó con Dios. Noé, en segundo lugar, Noé caminó
con Dios porque tenía puesta su mirada, sus ojos de fe únicamente
en el Dios vivo y verdadero. Él puso sus ojos de fe únicamente
en el Dios vivo y verdadero. ¿Qué hizo esta gracia de Dios
en Hué? Miremos lo que dice en Hebreos
capítulo 11 en versículo 7. Dice, por la fe en Noé, eso es
la gracia que obró en Noé para que él creyera a Dios. Noé estaba muerto en sus delitos
y pecados antes. Cuando Dios le mostró su gracia,
le dio su gracia, También le dio la fe para que este hombre
creyese a Dios. Y no solamente creyó a Dios,
pero también creyó la palabra de Dios. Nadie puede creer a
Dios sin creer su palabra. Si tú crees a Dios, tienes que
creer su palabra. Si crees su palabra de todo corazón,
tienes que creer a Dios. No puede haber una sola cosa.
Noé creyó a Dios y creyó también la palabra de Dios. Dice, por la fe, por la fe Noé,
Cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se
veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase. Y por esa fe condenó al mundo
y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. La gracia
le hizo heredero de la justicia del Señor Jesucristo. Es la gracia, hermanos, somos
salvos solamente por la gracia de Dios y recibimos esa gracia,
esa salvación por medio de la fe. La fe no es la causa para
recibir las bendiciones de Cristo, las bendiciones de la redención. La fe no es la causa, sino el
medio. Es la mano por el cual recibimos
lo que Cristo obtuvo con su sangre en la cruz del Calvario. Por esta gracia, Noé creyó a
Dios. Por la gracia creemos a Dios. No solamente estamos creyendo
en Dios, sino creemos a Dios. Creemos a Dios y creemos su palabra. El arco fue construido por medio
de la fe. No creyó lo que Dios le dijo. Dios le dijo, Noé voy a traer
un diluvio sobre este mundo para destruir a todos, tanto la humanidad
como los animales. Noé creyó esta palabra. La fe que viene por la palabra
de Dios cree lo que Dios dice. Los hombres dicen yo tengo que
ver primero para creer. No he nunca había visto una lluvia
menos un diluvio. Pero cuando Dios le dijo voy
a traer un diluvio y lo creyó, él lo creyó. Creer a Dios es
un milagro. Porque la fe no es de nosotros.
es don de Dios. Creer a Dios, creer su palabra,
creer en sus promesas, creer en su persona y en su obra consumada
en la cruz, es un milagro bendito de Dios. El arca fue construido por fe,
por fe. Ahora, ¿qué nos dice la palabra
de Dios? la palabra de Dios nos está diciendo
mira esto estamos en el libro de Hebreos capítulo 12 versículo
2 mira lo que dice el escritor inspirado por Dios. Dice, puesto
los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo
puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio,
y se sentó a la diestra del trono de Dios. Puestos los ojos en
Jesús, Dios nos dio la fe. Él mismo sostiene la fe que nos
ha dado. Él sostiene nuestra fe durante
nuestra peregrinación en este mundo. Si Dios no sostuviese
nuestra fe en este mundo, hermanos, vamos a hundirnos como un barco. Vamos a hundirnos como un barco. Cristo es el ancla de nuestra
fe. Cristo es el ancla de nuestra
esperanza. Cristo es la roca de nuestra
fe. Cristo es la roca de nuestra
esperanza. Cristo es la roca de nuestra
seguridad. Una vez, Pedro, cuando vio que
Jesús estaba andando dentro del mar, él dijo, Señor, si tú eres,
manda que yo camine también en las aguas. Y el Señor le dijo,
ven, ven. Y él comenzó a caminar dentro
del agua. Comenzó a caminar. La Biblia dice que Pedro vio
que el viento era fuerte. Él quitó sus ojos de Jesús y
vio cómo el viento estaba moviendo. los árboles, como el viento estaba
moviendo el mar, y comenzó a hundirse. No debe quitar sus ojos en Jesús. Puesto los ojos en Jesús hoy
y siempre. No lo quites, porque nos puede
pasar como Pedro. Quitándonos los ojos en Jesús,
podemos hundirnos. Nosotros no tenemos poder en
nosotros mismos, no tenemos fuerza para sostenernos. Dios, el Dios
que nos hizo creer, Él sostiene nuestra fe para llegar al lugar de gloria, al lugar de
gloria. Es muy importante poner siempre
los ojos en Jesús. Autor y consumador de nuestra
fe. Ahora, otra, otro asunto. La
Biblia nos dice que no es camino con Dios, no es camino con Dios
porque vivió en comunión con Dios. Él vivió en comunión con
Dios. para que podamos caminar o andar
con Dios aquí en este mundo, necesitamos estar todo el tiempo
en comunión con Dios, en comunión con Dios. Toda su vida, toda
la vida de Noé, él vivió en comunión con Dios. Dios tiene comunión, ¿con quiénes? Con los que le temen, con los
que le creen, con los que le aman, con los que le adoran,
con los que le oyen, con los que le siguen, con los que le
conocen. Dios tiene comunión con los que
le temen. Con los que le tienen respeto. Dios tiene comunión con estas
personas. Dios tiene comunión con los justos. Con los justos. No con los impíos. Con los que no le conocen a él. No le creen a él. A los que son
enemigos de Dios. Dios no tiene comunión. No tiene
compañerismo con ellos. Dios tiene compañerismo con su
pueblo que ama y que ellos aman también a Dios. Dios tiene comunión
con aquellos que él ha llamado. El Señor nos ha llamado para
tener comunión con su Hijo, el Señor Jesucristo. el Señor Jesucristo. Tenemos comunión con Dios por
medio de la oración. Por medio de la oración. La palabra
de Dios nos dice Orad sin cesar. Oren todo el tiempo. Velad en
oración. Estemos en comunión con Dios
todo el tiempo en oración a Dios. También, comunión con la iglesia. Es importante, hermanos. Si tenemos comunión con Dios,
también debemos tener comunión con los unos y los otros. Porque
son el pueblo de Dios. Son los amados del Señor. Son
los escogidos del Señor. Son las ovejas del Señor. Y debemos
tener comunión los unos con los otros. Tener comunión también
con los que están pasando pruebas. No abandonarlos. No dejarlos. sino saber de ellos, orar por
ellos, orar por ellos, es tener esta comunión juntamente con
ellos. Si queremos caminar o andar con
Dios, es necesario que estemos siempre en comunión con el Señor,
con Dios. Ahora, la última cosa, nos dice
la palabra de Dios que no es caminó con Dios, Caminó con Dios. Noé caminó con Dios porque Dios
lo preservó o lo guardó. Él caminó con Dios porque Dios
lo preservó o lo guardó. O lo guardó. Noé fue guardado en el arca. en el arca para no sufrir el
juicio del diluvio que cayó sobre el mundo de los impíos. Dios lo protegió en el arca para
que no sufra el juicio del diluvio. Cada creyente verdadero en el
Señor Jesucristo es un pueblo amado por el Señor. Es un pueblo
escogido por el Señor. Es un pueblo escogido por el
Señor. Ahora Dios, Dios ama a sus escogidos. Y él los guarda. No los guarda en un edificio. no los guarda en una religión. Miremos dónde Dios guarda a los
suyos, en San Judas. En el libro de San Judas, mira
qué precioso, es lo que nos dice las santas
escrituras. Dice Versículo 1. Judas, siervo de Jesucristo,
hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre y
guardados en Jesucristo. Qué precioso. Todos los elegidos,
los amados de Dios, los que creemos en el Señor Jesucristo, somos
guardados, protegidos, asegurados en el Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo es nuestra
arca de salvación, es nuestra arca de seguridad. de tal manera que el juicio de Dios, el juicio
de Dios que debería caer sobre nosotros como pecadores culpables
por nuestros pecados, ese juicio ha caído sobre nuestro representante,
nuestro mediador, nuestra cabeza, que es el Señor Jesucristo. al que no conoció pecado hizo
pecado por nosotros para que nosotros fuésemos hechos en el
Señor Jesucristo la justicia de Dios. Todo el juicio, toda
la justicia que debería caer sobre nosotros como culpables
por nuestros pecados ha caído sobre el Hijo de Dios, sobre
el Hijo de Dios. Ahora somos guardados en Jesucristo. Y de ninguna manera va a caer
sobre nosotros el juicio de Dios, de Dios, porque ha caído sobre
nuestro Señor Jesucristo. Ahora somos libres, hermanos,
de la ira venidera. Somos libres, somos salvos de
la ira que viene. que va a caer sobre todos aquellos
que no creyesen en el Señor Jesucristo, que no creyeran en el Señor Jesucristo. ¿Por qué somos libres de la ira
que viene? La Biblia nos dice así, pues
como Jesús o como Cristo es, así somos nosotros en este mundo. Esa es la razón. Esa es la respuesta. ¿Por qué soy libre de la ira
de Dios ahora mismo? Pues como Él es, como Cristo
es, santo, puro, sin pecado, así somos nosotros en este mundo
ahora mismo. De tan manera que para todos
aquellos que estamos creyendo en el Señor Jesucristo, ya no
hay condenación sobre nosotros. Ahora pues, ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús. ¿Quién acusará? ¿Quién condenará a los escogidos
de Dios? Nadie. Dios es quien ya los declaró
justos, santos, sin pecado, delante de sus ojos, porque Él los mira
en la persona de su Hijo, el Señor Jesucristo. En Cristo somos
justos. En Cristo somos perfectos. En Cristo no tenemos pecado. En Cristo Jesús. Que Dios les
bendiga. hermanos gracias a Dios por la
exposición de la palabra, vamos a tener un receso de cinco minutos
y regresamos a nuestros lugares para empezar el segundo culto. no no no no no no no no no no Está dando caña. No se distraiga. ¡Suelta la pistola! ¡Suelta la pistola! a ella no y no No, no, no, no, no. no no no no no y no Bueno, nos continuamos con nuestro
servicio en esta mañana, Dice Segunda de Timoteo uno ocho
por tanto no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor
ni de mi preso suyo sino participa de las aflicciones por el Evangelio
según el poder de Dios quien nos salvó y llamó con llamamiento
santo. Cantamos el himno número noventa
y tres la tierna voz del Salvador. Número noventa y tres. No, no. La tierna voz del Salvador nos
habla conmovida, oída al médico de amor que da los muertos vida. Nunca los hombres cantará, Nunca
los ángeles en luz, nota más dulce entonarán que el nombre
de Jesús. Cordero manso, gloria a ti, por
Salvador te aclamo. Tu dulce nombre es para mí, la
joya que más amo. Nunca los hombres cantarán, Nunca
los ángeles en luz, nota más dulce entonarán que el nombre
de Jesús. La amarga copa de dolor, Jesús,
fue tu bebida. En cambio das al pecador el agua
de la vida. Nunca los hombres cantarán, nunca
los ángeles en luz, nota más dulce entonarán que el nombre
de Jesús. Y cuando al cielo del Señor con
él nos elevemos, arrebatados en su amor, su gloria cantaremos. Nunca los hombres cantarán, nunca
los ángeles en luz, nota más dulce entonarán que el nombre
de Jesús. Dice el Evangelio de Juan 15,
12 y 13, Este es mi mandamiento, que os améis unos a otros como
yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este
que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos
y hacéis lo que yo os mando. Cantamos el himno 468, Ayer un
buen amigo, número 468. Allé un buen amigo, mi amado
Salvador, contaré lo que él ha hecho para mí. Allá no me he perdido, e indigno
pecador, me salvó y hoy me guarda para sí. Me salva del pecado,
me guarda de Satán, promete estar conmigo hasta el fin. Él consuela en la tristeza, me
quita todo afán, grandes cosas Cristo ha hecho para mí. Jesús jamás me falta, jamás me
dejará, es mi fuerte y poderoso protector. Del mal yo me separo y de la
vanidad para consagrar mi vida al Señor. Si el mundo me persigue,
si sufro tentación, confiando en Cristo puedo resistir. La victoria me asegura y elevo
mi canción. Grandes cosas Cristo ha hecho
para mí. Yo sé que Jesucristo muy pronto
volverá y entre tanto me prepara un hogar. En la casa de mi Padre,
mansión de luz y paz, doy creyente fiel con Él a demorar. Y cuando esté en la gloria ningún
pesar tendré, contemplaré su rostro siempre allí. Con los santos redimidos gozoso
cantaré, grandes cosas Cristo ha hecho para mí. Ahora nuestro hermano Joel nos
trae la Palabra de Dios. Vamos a abrir nuestras Biblias
en el Evangelio de San Mateo. En San Mateo vamos a dar lectura
al versículo 25 hasta el 30. San Mateo capítulo once, versículo
veinticinco al treinta. Dice la palabra de Dios, en aquel
tiempo respondiendo Jesús dijo, te alabo padre, señor del cielo
y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de
los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque
así te agradó. Todas las cosas me fueron entregadas
por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al
Padre conoce a alguno sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo
lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis
trabajados y cargados, y yo os haré descansar. llevad mi yugo
sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de
corazón y haréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo
es fácil y ligera mi carga. Estaba escuchando algo importante
que que se nos recordó y es poner los ojos en el Señor Jesús. Y
cuando miramos este pasaje, una de las cosas que hemos de hacer,
y no solo este pasaje, sino cuando leemos la escritura, el clamor
de nuestro corazón debe ser que Dios nos dé ojos para ver al
Señor Jesucristo. Y justo el tema de esta mañana
es mira a Cristo, mira a Cristo. El Señor nos ha dado su palabra
y una de las cosas que sabemos por el mismo Señor Jesucristo
es que su palabra en especial, bueno, el Antiguo y el Nuevo
Testamento, pero del Señor Jesús sabemos que el Antiguo Testamento
está lleno del Señor Jesucristo. Y es interesante que el Señor
Jesús empieza aquí alabando al Padre. Y si nosotros no leímos
todo el capítulo, pero en casa puede leer el capítulo para entender
el contexto en el cual el Señor Jesús está hablando. El Señor
Jesús estaba haciendo milagros. Juan el Bautista estaba en prisión.
y pues mandó a dos de sus discípulos a preguntar si él era el que
se esperaba o había que esperar a alguien más y el Señor Jesús
dijo pues vayan y díganle a Juan que los ciegos ven, los cojos
andan y en realidad Después el Señor
Jesús empezó a hablar acerca de la situación que Él estaba
enfrentando en su ministerio. Él hacía milagros que tenían
como propósito mostrar quién era Él, que Él era el cumplimiento
de las profecías. Y Él, sin embargo, había oposición
de parte pues de la gente que pues uno podría considerar que
eran sabios y entendidos por eso el Señor empieza a decirte
alabo Padre Señor del cielo y de la tierra porque escondiste estas
cosas de los sabios y entendidos y pues el Señor menciona también
que bueno vino Juan el Bautista y ellos estaban pues quejándose
de Juan el Bautista porque él no comía ni bebía, vino el hijo
del hombre que come y bebe y dicen es compañero de glotones, en
lugar de ver el cumplimiento de las profecías. Y mirar a Cristo,
que es lo primero que nosotros podemos mirar de Cristo en este
pasaje, lo primero que podemos mirar de Cristo es a Cristo alabando
al Padre. Cristo alabando al Padre. Dice
Cristo alaba al Padre y dice Señor del cielo y de la tierra. Cristo alabando al Padre. Debe
llamar fuertemente nuestra atención ver a Cristo alabando a su Padre. A su Padre que es el Señor del
cielo y de la tierra. Y una de las cosas que miramos
cuando miramos a Cristo alabando al Padre es que estamos mirando
a Dios adorando a Dios. Y tiene que ser así. Dios adora
a Dios. Dios ha hecho todo para su propia
gloria. Cristo ve al Padre y adora al
Padre. Cristo ve al Hijo y se complace
de lo que mira. Cristo el Padre dice este es
mi Hijo amado en quien tengo toda mi complacencia. y Él está
alabando al Padre como Señor del Cielo y de la Tierra, Señor
del Cielo y de la Tierra y es importante que nosotros podamos
mirar que pues si el Padre mira al Hijo y se complace y se complace
porque el Hijo es Dios y el Padre el Hijo alaba al Padre porque
es Dios pues pues Cristo también es Señor del cielo y de la tierra,
lo que él está diciendo a su Padre, recuerde dice Jesús yo
y el Padre uno somos y es el Señor del cielo y de la tierra,
el Señor que hace su voluntad en el cielo, el Señor que hace
su voluntad en la tierra a pesar de la rebelión de los hombres,
a pesar de que el imperio romano tenía dominado a los judíos,
y a pesar de que, pues, según el emperador hacía lo que él
quería hacer, pues terminaba haciendo lo que el Señor quería,
el Señor que hace su voluntad en el cielo y en la tierra, y
anuncia un edicto para que todos vayan a empadronar al lugar donde
ellos habían nacido, y está cumpliendo la voluntad del que hace, de
que es Señor en el cielo y en la tierra. y nace el Señor Jesús
en Belén, Herodes asustado y temiendo por el trono, manda a matar a
todos los infantes y el Señor tiene que ir a Egipto y se cumple
la profecía, la voluntad del Señor de Egipto, llamé a mi hijo
Señor del cielo y de la tierra, le guste o no le guste al hombre,
esa es toda la realidad, y para el creyente es una gran noticia
saber que el Señor es Señor del cielo y de la tierra, que él
está sentado en su trono, que todo lo gobierna, es una gran
noticia. Ahora, cuando miramos a Cristo
alabando a su Padre, a Dios alabando a Dios, nos vamos a encontrar
por qué es que Cristo está alabando al Padre. Cristo alaba al Padre
y hay una perfecta armonía entre el carácter del Padre. Es importante
que nosotros podamos mirar cómo es Dios y una de las cosas que
se hace evidente en este pasaje es que Dios el Padre y Dios el
Hijo. tienen algo en común y es que
Dios el Padre y Dios el Hijo resisten a los soberbios dice
te alabo Padre Señor del Cielo y de la Tierra porque escondiste
estas cosas de los sabios y de los entendidos y las revelaste
a los niños. dice en el Salmo ciento cincuenta,
ciento diecinueve, versículo ciento treinta, dice, la exposición
de tu palabra alumbra, haz entender a los simples, y una una palabra
más adecuada para simples es lo que el Señor está diciendo
aquí como niños, sencillos, haz entender a los sencillos, dice
también la Escritura que testimonio de Jehová es fiel que hace sabio
al sencillo y lo escondiste de los sabios y entendidos pero
en realidad ¿de quiénes está hablando el
Señor? El Señor está hablando aquí de personas que a sí mismas
se consideraban sabias pero que en realidad no eran sabias y
esas personas pues específicamente eran los líderes religiosos del
pueblo de Israel de aquel entonces, pero en realidad somos cada persona
que nace en este mundo. Nacemos todos muy soberbios y
pensando que somos muy entendidos. la gente responde al evangelio
pensando en que pues el evangelio es tontería no es sabiduría no
puede entrar en nuestra cabeza pero la verdadera sabiduría es
la que presenta el evangelio y cuando vamos a Juan capítulo
nueve nos vamos a dar cuenta de cómo
el señor ¿Cómo se ilustra en lo que nos narra el apóstolo
Juan aquí lo que estaba sucediendo? Lea en casa el contexto de todo
el capítulo de Mateo para ayudarle a ubicar el contexto de lo que
está sucediendo, pero versículo diecinueve del capítulo nueve
del evangelio de Juan. El Señor había sanado a un hombre
ciego de nacimiento. Y se estaban haciendo, bueno,
los sabios y entendidos estaban preocupados por lo que había
sucedido. Y note que dice, y le preguntaron
diciendo a los padres de aquel ciego, dice, este es vuestro
hijo al que vosotros decís que nació ciego, ¿cómo pues ve ahora? Sus padres respondieron y le
dijeron, sabemos que es nuestro hijo que nació ciego, pero como
ve ahora, no lo sabemos. ¿O quién le ha abierto los ojos?
Nosotros tampoco lo sabemos. Edad tiene, preguntarle a él,
hablará por sí mismo. Esto dijeron sus padres porque
tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado
que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado
de la sinagoga. pero eso dijeron sus por eso
dijeron sus padres de edad tiene preguntarle a él entonces volvieron
a llamar al hombre que había sido ciego y le dijeron da gloria
a Dios nosotros sabemos que ese hombre es pecador entonces él
respondió y dijo si es pecador no lo sé una cosa sé que habiendo
yo sido ciego ahora veo Le volvieron a decir, ¿qué te hizo? ¿Cómo
te abrió los ojos? Él les respondió, ya os lo he
dicho y no habéis querido oír. ¿Por qué lo queréis oír otra
vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? Y le
injuriaron y dijeron, tú eres su discípulo, pero nosotros discípulos
de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha
hablado a Moisés, pero respecto a este no sabemos de dónde sea.
Respondió el hombre y les dijo, Pues esto es lo maravilloso,
que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos.
Y sabemos que Dios no oye a los pecadores, pero si alguno es
temeroso de Dios y hace su voluntad, a ese oye. Desde el principio
no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació
ciego. Si este no viniera de Dios, nada
podría ser. respondieron y le dijeron tú
naciste del todo en pecado y nos enseñas a nosotros y le expulsaron
y ahí están los sabios y entendidos en su propia opinión en su propia
opinión sabios y entendidos pero gracias a Dios ahí está alguien
a quien Dios ha hecho sencillo porque si alguien es sencillo
no es porque pues es de otra, nació de otro lugar o porque
él es alguien que hay que poner la mirada, la verdad es que el
ciego fue sencillo porque el Señor lo hizo ser sencillo, él
nació igual que los otros, lleno de sabiduría propia, lleno de
entendimiento propio y el Señor hizo un milagro, el Señor le
abrió sus ojos y es interesante que el Señor está diciendo dice
te alabo porque escondiste estas cosas, ellos no podían mirar,
ellos no podían mirar pero el Señor abre los ojos y ahí está
pues mostrándonos el carácter del Señor, el carácter del Señor
es, Él es el único que es exaltado sobre todas las cosas, Él es
único que es el Señor del cielo y de la tierra, Él es el único
que es Rey de reyes y Señor de señores, Y por eso Dios resiste
a los soberbios y da gracia a los humildes. Por eso dice la Escritura
que comer mucha miel no es bueno, ni buscar la propia gloria es
gloria, porque en el hombre no hay gloria alguna. Fuimos creados
para reflejar la gloria de Aquel que verdaderamente es glorioso,
que es único, que es alto y exaltado. Aquel que se muestra como dice
el Señor Jesús más adelante y que se muestra alto y exaltado, sublime,
sobre un trono alto y sublime, aquel que es santo, santo, santo,
y ahora ¿Por qué Dios resiste a los soberbios? ¿Por qué Dios
revela eso a los simples? Y dice, porque así te agradó,
porque esa es tu voluntad, porque tú eres soberano, porque tú eres
soberano sobre todas las cosas, y tú decides hacer como soberanamente
te place. Y note que el hijo es igual,
porque después dice, versículos más adelante, Después de hablar,
porque así te agradó, versículo veintiséis, después dice en el
veintisiete, todas las cosas fueron entregadas por mi padre,
y nadie conoce al hijo, sino el padre, ni al padre conoce
alguno, sino el hijo, y aquel a quien el hijo lo quiera revelar,
y aquel a quien el hijo lo quiera revelar. ¿Quién, quién era más merecedor
de que se le abriera sus ojos? y viera al Señor Jesucristo,
los religiosos judíos o el ciego y la respuesta es ninguno era
merecedor, ambos eran merecedores de la ira de Dios, pero Dios
quiere tener misericordia de quien quiere, al Padre le agrada
revelar a los sencillos, a esos sencillos que Él los hace ser
sencillos, el hijo revela al padre a quien él quiere. Ambos
son Dios, ambos tienen atributos divinos, el padre y el hijo. Y dice, el padre dice, porque así te
agradó, el hijo a aquel a quien el hijo lo quiera revelar. ¿Y
a quién? A los niños, a los sencillos.
Y tenemos que reflexionar en algo, hermanos, nadie nació sencillo. Yo puedo recordar y puedo recordar
nada de humildad. Nadie hacía las cosas como yo.
Era el mejor estudiante. Moralmente hablando, pensaba
que nadie emitía juicio duro sobre otras personas porque no
había otro como yo. Y el Señor obrando, Dios obra
de diferentes maneras. Dios hace humildes, sencillos
a los sencillos. Aquellos de que él tiene misericordia,
a él los hace humildes. El salmista en el Salmo 119 dice,
bueno, me es haber sido humillado. Antes que fuera humillado, descarriado
andaba. El apóstol Pablo, cuando era
Saulo de Tarso, pues estaba muy, no muy humilde, y estaba con
todas las ganas y toda la intención de destruir la iglesia del Señor.
y el Señor se encargó de hacerlo un hombre sencillo. ¿Y cómo?
Pues le abrió sus ojos en el camino a Damasco, le mostró su
gloria, le mostró al Señor alto y exaltado, le mostró a aquel
que tiene un nombre que es sobre todo nombre. Él no se hubiera
tirado del polvo delante de nadie, pero el Señor lo bajó del caballo,
y allá en el polvo, él dijo lo que Jesús está diciendo, te alabo,
padre, Señor del cielo. Recuerda, la pregunta de la de
Saulo fue, ¿quién eres, Señor? Y la respuesta fue, soy yo Jesús
a quien tú persigues. Dura cosa te es dar coces contra
el aguijón. Dios hace humildes, Dios hace
humildes, y Dios humilló al apóstol Pablo Dios ha humillado aquellos
que somos creyentes sabemos que el Señor ha hecho un milagro
de hacernos sencillos y en todo esto es es importante que nosotros
ver en el pasaje que leímos en Juan la arrogancia tú naciste
del todo en pecado y quieres enseñarnos la ley Algo que es
lamentable es que estas personas eran conocedoras de la Escritura. Ellos conocían el Antiguo Testamento.
Ellos sabían cuántas letras tenía el Antiguo Testamento. Ellos
sabían cuántas veces aparecía el nombre de Dios en el Antiguo
Testamento. Ellos eran tan estrictos, pero una de las cosas tristes
es que ellos no exponían la palabra de Dios. Ellos se habían encargado
de poner leyes sobre, o sea, de predicar las interpretaciones
de sus leyes y de hacer cargas pesadas que ellos no querían
mover con un dedo. Y la escritura no es para eso,
la escritura es para exponerla, porque la exposición de su palabra
alumbra, hace entender a los simples. Y recuerde, hermano,
es un milagro el que Señor nos haga personas simples, personas
sencillas. Ahora, la otra cosa que podemos
mirar en este pasaje es Cristo llamando a quienes el Padre le
entregó, porque dice el Señor Jesús, Versículo veintisiete,
todas las cosas me fueron entregadas por mi padre y nadie conoce al
hijo, sino el padre, ni al padre conoce alguno, sino el hijo y
aquel a quien el hijo lo quiera revelar. Y el Señor llama, mirar
a Cristo y amando a los que el padre les entregó. ¿Y cómo los
llama? Dice, venid a mí, los que estáis trabajados y cargados,
y yo os haré descansar. Nosotros podemos recordar algunos
de esos sabios entendidos. un sabio y entendido de esos
entró al templo a orar dice Jesús y levantando sus ojos decía Señor
yo te doy gracias porque yo no soy como esos otros hombres pecadores
ni como ese publicano que está ahí yo doy diezmo de todo lo
que gano y empezó a decirle al Señor todo lo que él hacía Él no estaba trabajado ni cargado.
Él pensaba que la ley era cosa de niños. Yo ya lo hice, casi
Dios tiene que aplaudirme, le estoy diciendo todo lo que he
hecho para Él. Ese no estaba, ese no iba a escuchar,
venid a mí los que estáis trabajados y cargados. Porque era el Señor
que nosotros miremos a Cristo llamando a los que el Padre le
ha entregado. Los que el Padre le ha entregado
cuando escuchan Trabajados y cansados, escuchan que se les está hablando
por su nombre. Otro de esos sabios y entendidos
vino al Señor Jesús y le dijo, Maestro, bueno, qué bien haré
para heredar la vida eterna. Y el Señor le dijo, los mandamientos
sabes. Y cuando le empezaron a decir
los mandamientos, él dijo, ay, Señor, eso, todo eso yo lo he
guardado desde mi juventud. Él tenía la idea de que pues
era pan comido. ¿Cómo va a estar trabajado y
cansado si yo ya cumplí todo eso? Pero el Señor está llamando
y el Señor está llamando y llama a aquellos que el Padre le dio.
aquellos que el Padre le dio soberanamente el Señor hace algo,
el Señor abre sus ojos como aquel ciego y el Señor les muestra
su gloria y ellos miran al Señor Jesucristo, miran al Señor Jesucristo
como aquel que es el único que ha sido capaz de cumplir toda
la ley, miran al Señor Jesucristo y le miran como aquel que no
obstante ser igual a Dios. No tuvo eso como válvula que
aferrarse, sino que se despojó. Pasaje que leímos en Filipenses,
capítulo 2, se despojó, vamos a mirarlo, Filipenses 2, dice, Versículo cinco, haya pues en
vosotros ese sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual
lo siendo en forma de Dios no estimó el ser igual a Dios como
cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando
forma de siervo, hecho semejante a los hombres, y estando en la
condición de hombre se humilló a sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte y muerte de cruz. Y podemos por la gracia de Dios,
mirar a Dios mismo hecho hombre. En contraste, esos que estaban
aferrados a sus ideas, a su religión, esos que habían hecho mal uso
de la escritura, miraban a alguien que según ellos estaba quebrantando
la ley de Dios. Miraban a un hombre que le decían
que estaba endemoniado, pero las ovejas del Señor, aquellos
de los cuales él tuvo misericordia, sus ojos eran abiertos y ellos
veían. Si usted lee en su casa cómo
termina la narración en capítulo nueve de Juan pues termina este
hombre viendo al Señor Jesucristo dice eh el yo soy el que habla
contigo y él adoró al Señor Cristo llama a quienes el Padre le entregó
llama ellos ven al Padre en él, él
les abre los ojos y se muestra a sí mismo y ven que Cristo es,
es el mismo Dios creador del cielo y de la tierra, que es
el eterno Hijo de Dios, que es aquel que es santo, santo, santo,
aquel que vive desde la eternidad, aquel que no empezó a existir
cuando tomó forma humana, sino que por amor de nosotros vino
para identificarse en todo con una raza caída, y él vino y dice
la escritura que fue tentado en todos según nuestra semejanza,
pero sin pecado. Él es el único que jamás cometido
un solo pecado. Él es el único que ha cumplido
perfectamente la ley. Aquel muchacho que dijo que todo
eso lo había guardado desde su juventud estaba mintiendo, estaba
diciendo una mentira, pero el Señor Jesucristo es el que ha
guardado todos los días la ley del Señor. Es aquel que nunca
en ni un solo momento tuvo la más mínima sombra de duda acerca
de las promesas de su padre. Él creyó en con una total dependencia
de cada una de las promesas de su padre. Él se deleitó siempre
en hacer la voluntad de su padre. No hay ni un momento en que se
pueda decir que él actuó de una manera independiente a su padre.
Eso es lo que cada ser humano debería de hacer, pero hemos
fracasado. hemos fracasado y el único, ¿cuándo
sabemos que hemos fracasado? Cuando el Señor Jesús abre nuestros
ojos y le miramos a Él y miramos qué tan lejos estoy de ser como
Él, qué tan lejos estoy de poder cumplir la ley, cuando en verdad
Él obra en mi corazón y me muestra que no es simplemente un cumplimiento
externo de la ley, sino cumplir el espíritu de la ley y cuando
Él me muestra eso entonces Eso empieza la obra de hacerme sencillo. Él me da un nuevo corazón. Es el nuevo corazón que es un
corazón sencillo. Es el nuevo corazón que tiene
la expectativa de venir a la escritura y ver una sola cosa.
Yo quiero ver en la escritura solamente al Señor Jesucristo.
Es el tema de la escritura que Dios nos guarde de llegar, de
que Dios tenga la opinión de nosotros. Son sabios y entendidos. Yo quiero ser sencillo. Y si
usted quiere ser sencillo, clame al Señor. Hermano, ser sencillo
no es algo que nosotros podemos hacer. Por naturaleza nacimos
rebeldes, nacimos engreídos, nacimos pensando más alto de
nosotros mismos que lo que debemos de pensar. Por eso constantemente
la Escritura está repitiendo, repitiendo que no tengamos más
alto concepto. La exhortación constante no es
que tenemos baja autoestima, sino que al contrario, nos estimamos
mejor de lo que debiéramos. tan se estimaban mejor que eran
capaces de calificar al hijo de Dios como pecador en el diálogo
con el ciego empiezan a hablar de Jesús como un pecador y menosprecen
a este hombre como un pecador pero qué bendición que nuestros
ojos se abran y miremos al santo santo santo y pueda mirarme soy
un pecador y lo único que hago todos los días de mi vida es
quebrantar su santa ley y necesito necesito un salvador y ver que
ese salvador es el eterno hijo de Dios, el que se despojó de
su gloria, el que vino para obedecer en todo lo que yo no puedo obedecer
y al final vino a morir la muerte que yo debía de morir, obediente
hasta la muerte y muerte de cruz. Ellos oyen de trabajados y cargados
y se ven a sí mismos. y Cristo les da descanso, dice
vengan a mí y yo los voy a hacer descansar, yo los voy a hacer
descansar. Hay unos que en su sabiduría
y su entendimiento creen que la ley es pan comido, hay otros
que van agonizando y se siguen esforzando y si tu actitud no
es de estar engreído pero estás todavía con el esfuerzo El Señor
está llamando, ven a mí si estás trabajado y cargado. Por más
que te esfuerces, nunca podrás alcanzar descanso. El descanso
es el Señor Jesucristo. Solamente viniendo al Señor Jesucristo,
viéndole a Él y oyéndole a Él, llamando a aquellos que el Padre
le quiso dar. Venid a mí. Y una de las cosas
que asegurarnos es, no es venir a la iglesia, no es venir a la
religión, no es venir a una determinada teología o determinada doctrina,
es venir al Señor Jesucristo. La teología es buena, pero no
hay descanso en la teología. La iglesia puede ser buena, pero
la iglesia no murió por tus pecados. La iglesia no ha cumplido la
ley que tú no puedes cumplir. Cristo es el que vivió la vida
que tú y yo no somos capaces de vivir y Cristo es el que murió
la muerte que nosotros debíamos de morir y Cristo es el que da
descanso, descanso de tus esfuerzos por por agradar a Dios. La única
manera que tienes de agradar a Dios es estar en el Señor Jesucristo. Solamente cuando el padre ve
a Cristo dice este es mi hijo amado en quien tengo complacencia.
Y la única manera que hay que puedas agradar a Dios es estar
en el Señor Jesucristo, descansando en el Señor Jesucristo, honrando
a Cristo por lo que Él ha hecho. Si tú sigues esforzándote, estás
menospreciando lo que el Señor Jesucristo hizo. Ven y confía
solamente en el Señor Jesucristo. Después vemos al Señor Jesucristo
que no solo inicia una obra de darnos un corazón sencillo y
darnos un descanso inicial, sino vemos al Señor Jesucristo transformando. Dice el pasaje, versículo 29, llevad mi yugo
sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de
corazón. Llevad mi yugo sobre vosotros. Hermanos, el creyente lleva el
yugo sobre él. El creyente va caminando como
Cristo anduvo, pero dice Jesús, no es mi carga, dice aprende
de mí que soy manso y humilde de corazón dice llevad mi yugo
sobre vosotros y aprende de mí que soy manso y humilde de corazón
llevad mi yugo sobre vosotros y después dice es fácil y ligera
mi carga y porque es fácil y ligera su carga porque el Señor Jesucristo
no sólo vivió lo que no podemos vivir no sólo pagó la condena
por lo que no por la manera en que nosotros vivíamos en rebelión
contra Dios, sino el Señor Jesucristo ascendió al cielo y envió al
Espíritu Santo. Y aquel que viene al Señor Jesucristo,
no sólo hay un descanso inicial, sino es la habitación del Espíritu
Santo. Y hay poder del Espíritu Santo
para obedecer, para poder llevar, y ya no es una carga pesada.
Bueno, a veces el creyente olvida la dependencia del Espíritu Santo.
Recuerda, si tú has creído el Evangelio, el Espíritu mora en
ti. Necesitamos la fortaleza del
Espíritu Santo, ser fortalecidos con poder en el hombre interior
por su Espíritu, y entonces la carga es ligera. después el Señor
Jesucristo transformando aquellos que el Padre le da porque dice
aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón y una de
las cosas hermanos si hemos venido a Cristo aún está en nuestra
vieja naturaleza que sigue siendo engreída y quiere sobresalir
pero Si estás en Cristo, si has venido a Cristo, él está enseñándote. Aprender de mí que soy manso
y humilde de corazón. Y una constante en la vida del
creyente es que de pronto despierta nuestro viejo yo y quiere ser
admirado, reconocido. Pero el Espíritu Santo obra y
nos hace venir otra vez a Cristo. Y estamos mirando a Cristo. Y
qué importante que es mirar a Cristo. Mirar a Cristo porque cuando
mire a Cristo, Voy a recordar que soy un miserable. ¿Qué hay que pueda presumir? Si aún Adán hubiera caído en
pecado, no hubiera sido gloria buscar la propia gloria porque
fue diseñado para reflejar gloria. Si no hubiera sol, la luna sería
inútil y no hay nada de gloria en buscar la propia gloria. Y
cuando recordamos eso es dependencia del Señor. Recordar quién soy
y recordar qué es lo que Dios ha hecho y recordar ha sido hecho
sólo por misericordia. En este pasaje está presente
la misericordia a quienes Él quiso. ¿Por qué quiso? Porque
quiso tener misericordia. Por eso nos reveló al Señor Jesucristo.
a quienes le dio el Padre a Cristo, aquellos que a él le agradó hacerlo
por el puro afecto de su voluntad para la alabanza de la gloria
de su gracia. El Padre, el Hijo alaba al Padre y los creyentes
alaban al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo porque todo nuestro
descanso es su obra. Si hoy podemos descansar es porque
el Espíritu Santo nos dio vida, es porque el Espíritu Santo nos
dio vida cuando estábamos muertos, es porque Él abrió nuestros ojos
y que nuestro clamor sea sigue abriendo mis ojos para que siga
viendo al Señor Jesucristo. Hermanos, qué necesidad más grande
y que clamemos al Señor para que no nos distraigamos. Al abrir la Escritura, hermanos,
el deseo sea muéstrame a Cristo, yo quiero ver a Cristo, que al
venir al culto el clamor sea muéstrame a Cristo, yo quiero
ver a Cristo, quiero oír a Cristo, que cuando empiezo a estar cargado
pueda venir al Señor Jesucristo y descansar sabiendo que Él tiene
todo en control, sabiendo que No hay nada que escape de su
control y que yo lo que necesito es hacer reposar en él para mi
salvación, pero reposar en él para mi vida de día a día, descansar
sabiendo que he de echar toda mi ansiedad sobre él, ¿por qué?
Porque él tiene cuidado de nosotros. hermanos que ya estamos en Cristo,
si estamos de pronto muy trabajados y cansados, recordemos, echa
toda tu ansiedad sobre él, pero qué importante que es, hermano,
amigo, que me escuchas, estás seguro que has hallado el descanso
eterno en el Señor Jesucristo, o sigues batallando por tu salvación,
o sigues batallando por agradar a Dios, Ven al Señor Jesucristo
y confía en el Señor Jesucristo. Quiera el Señor que cada uno
de quienes estamos aquí hacemos las cosas que hacemos porque
ya tenemos descanso. Quiera el Señor que nadie está
leyendo la Biblia para ser salvo, porque nadie será salvo leyendo
la Biblia. Quiera el Señor que en verdad
nosotros podamos ser contados entre esos niños sencillos y
que ninguno de nosotros esté contado entre los sabios y entendidos
esos que vieron tantas cosas en la escritura pero no vieron
lo que había que ver al Señor Jesucristo llamándote para que
vengas y Puedas hallar descanso, para que puedas aprender, dice,
a llevar mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso
y humilde de corazón, y haréis descanso para vuestras almas,
porque mi yugo es fácil y ligera mi carga. Está descansado tu
espíritu. porque has venido al Señor Jesucristo. Estás descansado tu espíritu
porque sabes que ya no hay condenación para los que están en Cristo
Jesús. Estás descansado tu espíritu porque has entendido que aparte
del Señor Jesucristo no puedes hacer sino simplemente seguir
quebrantando su ley todos los días y que la única esperanza
que hay de poder amar sus mandamientos es el Espíritu Santo que se le
da a aquellos que habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio
de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuiste sellados
con el Espíritu Santo de la promesa. Y si ya tienes esa bendita certeza,
y tu alma aún está cansada, si tu alma aún está mostrando arrogancia
y orgullo, recuerda, dice primera de Pedro, capítulo cinco, versículo cinco igualmente jóvenes
están sujetos a los ancianos y todos sumisos unos a otros
revestidos de humildad porque Dios resiste a los soberbios
y da gracia a los humildes humillaos pues bajo la poderosa mano de
Dios para que él los exalte cuando fuere tiempo echando toda vuestra
ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de vosotros humillaos
pues bajo la poderosa mano del señor y hermano Estábamos estudiando
el Salmo 51 y es de humillados, no es algo que podemos hacer,
no te propongas hacerlo, clama al Señor que lo haga, clama al
Señor que Él nos haga, clamemos que nos haga humildes, porque
por naturaleza no lo somos. La humildad es un milagro, la
humildad la produce el Espíritu Santo, la humildad la enseña
el Señor Jesucristo. Aprender de mí, si estamos aprendiendo
de Cristo y si no arrepintamos, si no estamos creciendo en humildad
es que no estamos aprendiendo de Cristo. Quiere el Señor que
examinemos nuestra vida y podamos, si hay que arrepentirse, arrepintámonos
y clamemos, más que irnos a nuestra casa esforzándonos por ser humildes.
Ese humillaos es clama al Señor, clama al Señor que produzca en
ti humildad, clama al Señor que te salve, que eres humilde porque
puedes entender no hay salvación en mi esfuerzo. Quiere el Señor
que tu única confianza esté en la obra del Señor Jesucristo.
De verdad es mi deseo que nadie esté asistiendo para ser salvo.
Que nadie esté asistiendo para tener descanso. No vas a hallar
descanso simplemente asistiendo. Vas a hallar descanso si estás
en el Señor Jesucristo. nadie va a hallar descanso ofrendando,
vas a hallar descanso si estás en el Señor Jesucristo y confiando
en Cristo, y tu ofrenda es gratitud porque ya estás en Cristo, porque
ya viste al Señor Jesucristo, porque ya viste que estás trabajado
y cansado y porque Él te ha dado reposo, que en Él esté toda nuestra
confianza, en Cristo y solamente en Cristo, que está llamando
a los que el Padre le ha dado. Vamos a orar. Señor, gracias por tu palabra.
Señor, gracias porque nacimos así sabios en nuestra propia
sabiduría y entendidos. Pero gracias porque en su tiempo,
Señor, aunque ha dolido, tú has hecho una obra. Y es por ti que
hemos visto que hay una total incapacidad en nosotros. Y es
así que hemos venido al Señor Jesucristo y queremos recordarlo
siempre. Queremos alabarte Señor porque
Tú eres quien haces humildes y sencillos y lo haces porque
así te place, porque

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Joshua

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