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JC

(1''parte ) La oración del justo

Psalm 17:1-2
Joel Coyoc July, 16 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc July, 16 2023

En el sermón titulado "La oración del justo," el predicador Joel Coyoc explora la importancia y la naturaleza de la oración genuina, basada en el Salmo 17:1-2. El tema central es que la oración del justo debe ser insistente y basada en una causa justa, reflejando la justicia de Cristo como única fuente de aceptación ante Dios. Coyoc argumenta que la verdadera justicia se encuentra en Cristo, el cual, a diferencia de todos los hombres, nunca ha pecado y siempre ha actuado conforme a la voluntad de Dios. A lo largo del sermón, se destacan varios versículos bíblicos, como Santiago 5:16 y 1 Pedro 2:23, que enfatizan el valor de la justicia en la oración y la necesidad de esperar en el Señor para vindicación. Finalmente, el sermón nos recuerda que solo a través de la justicia de Cristo podemos acercarnos a Dios en confianza, subrayando la necesidad de ser vulnerables ante Él y evitar oraciones vacías o engañosas.

Key Quotes

“La oración del justo es una oración insistente; caracterizada por la persistencia y un clamor sincero.”

“Quien puede clamar por una causa justa siempre es el Señor Jesucristo. Su causa es justa.”

“La única manera de ser vistos por Dios es que nos vea en la rectitud del Señor Jesucristo, vestidos de su justicia.”

“El justo espera la vindicación del Señor, no solo para las situaciones temporales, sino para la situación final y total que es ser vindicado por Dios.”

Sermon Transcript

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100%
Vamos a abrir nuestras biblias
en el salmo número diecisiete. Salmo número diecisiete dice
la palabra de Dios Oye, oh Jehová, una causa justa. Está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios
sin engaño. De tu presencia proceda mi vindicación. Vean tus ojos la rectitud. Tú
has probado mi corazón, me has visitado de noche. Me has puesto
a prueba y nadie inícuo hallaste. ¿He resuelto que mi boca no haga
transgresión? En cuanto a las obras humanas,
por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas
de los violentos. Sustenta mis pasos en tus caminos
para que mis pies no resbalen. Yo te he invocado por cuanto
tú me oirás, oh Dios. Inclina a mí tu oído, escucha
mi palabra. Muestra tus maravillosas misericordias,
tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan
contra ellos. Guárdame como a la niña de tus
ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas, de la vista de los
malos que me oprimen, de mis enemigos que buscan mi vida.
Envueltos están con su grosura, con su boca hablan arrogantemente,
Ancercado ahora a nuestros pasos, tienen puestos sus ojos para
echarnos por tierra. Son como león que desea ser presa,
y como leoncillo que está en su escondite. Levántate, oh Jehová,
sal a su encuentro. Póstrales, libra mi alma de los
malos con tu espada. De los hombres con tu mano, oh
Jehová, de los hombres mundanos cuya porción la tienen en esta
vida y cuyo vientre está lleno de tu tesoro. Sacian a sus hijos
y aún sobra para sus pequeñuelos. En cuanto a mí, veré tu rostro
en justicia. Estaré satisfecho cuando despierte
a tu semejanza. Amén. Este es un Salmo de David, y
el título del Salmo es simplemente una oración de David. No se sabe exactamente en qué
periodo de su vida fue escrito. Sin embargo, pues el salmista
enfrentó varias situaciones de persecución y de opresión de
parte de sus enemigos. una de esas ocasiones fue con
Saúl, y es una oración al Señor, es una
oración pidiendo ayuda contra los opresores, es una oración
que refleja una gran confianza en el Señor, es una oración que
refleja poca confianza en sí mismo, es una oración que refleja
una gran esperanza final. Recordemos que David es un tipo
del Señor Jesucristo. También hemos de recordar que nosotros los que estamos en Cristo,
después de la obra de redención efectuada por el Señor Jesucristo,
antes de la cruz de cristo antes del sacrificio de cristo había
personas que eran tipos del señor jesucristo y los creyentes que
están en cristo pues son llamados a ser como el señor jesucristo
y nuestro tema es la oración del justo en un sentido esta
oración puede ser aplicada David en una circunstancia determinada,
pero en un sentido absoluto esta oración sólo puede ser hecha
por aquel que es totalmente justo. Y la oración del justo, Santiago
dice que la oración eficaz del justo puede mucho. ¿Y quién es justo? Algunas cosas
que nosotros pudiéramos notar de este salmo el primer lugar
es que la la oración del justo es una oración insistente si
usted nota en el versículo uno dice oye en la siguiente frase
dice está atento y al final termina escucha mi oración si seguimos
versículos seis dice yo te he invocado Segunda frase dice,
inclina a mí tu oído, escucha mi palabra, muestra tus maravillas. Y una de las cosas que pueden
indicarnos esos verbos es la insistencia y la persistencia
en la oración, que es algo que caracterizó y caracteriza la
vida de aquellos que que conocen a Dios, aquellos que han sido
conscientes de su incapacidad, mientras nos sentimos capaces,
pues no buscamos al Señor, no clamamos al Señor. El Señor llamó
acerca de la necesidad de orar persistentemente y Ser persistente
en la oración es una de las luchas quizá más fuertes de nuestra
carne. Es más fácil leer la Biblia y estudiar que pasar tiempo en
oración. La oración viene cuando llegamos
al límite y cuando reconocemos total incapacidad y entonces
se clama al Señor. Tanto el Señor Jesucristo como
el apóstol Pablo también insistieron en la necesidad de orar. Pablo
escribió, orad sin cesar, dad gracias en todo. Por nada estéis
afanosos y no sean conocidas vuestras peticiones delante de
Dios en toda oración y ruego. Y algo que debiera motivar y
animar nuestro corazón es el hecho de que no tengamos una
respuesta inmediata a la oración, no debe ser razón para dejar
de clamar. poder saber que el Señor sabe
hacer las cosas en su tiempo y poder ser perseverantes e insistentes,
porque el Señor es glorificado con la oración de los santos,
de los justos. Después, la segunda cosa que
podemos notar en el Salmo es, después de decir, Oye, oh Jehová,
y dice, una causa justa. Oye, oh Jehová, una causa justa. David estaba enfrentando alguna
situación en el cual estaba convencido de que su causa era justa. En cierto sentido esto es aplicable
a cada uno de los creyentes porque pues vamos a enfrentar situaciones
con personas en las cuales pues podemos saber que nuestra causa
es justa y lo que hemos de hacer es clamar al Señor. Sin embargo,
a pesar de que de que David en esta situación particular estaba
clamando y pidiendo al Señor que escuchara una causa justa. ¿Quién puede clamar y pedir por
una causa justa? El único que puede pedir por
una causa justa siempre, siempre es el Señor Jesucristo. Su causa
es justa. Él es justo. Cuando pensamos
en la justicia es estar conformado siempre a la voluntad de Dios,
es hacer cumplir siempre los designios de Dios, vivir deleitándose
en hacer la voluntad de Dios, eso es justo. ¿Y quién es el
que puede decir que siempre ha hecho lo que es justo? El apóstol
Juan escribe y dice, toda injusticia es pecado. nosotros sabemos que
en esta situación y en esta ocasión particular que el salmista estaba
enfrentando, él pudo hablar de una causa justa, pero sabemos
que no siempre pudo David hablar de una causa justa, sabemos que
él pues fue un hombre conforme al corazón de Dios, sin embargo,
fue un hombre que vivió con luchas. Ahora, esto es cumplido totalmente
en el Señor Jesucristo. La Biblia habla acerca del Señor
Jesucristo y dice que él fue tentado en todos según nuestra
semejanza, pero sin pecado. Ahora, nosotros podemos orar
por una causa justa y la base de nuestro clamor está
en base a aquel que siempre hizo justicia, aquel que vino a esta
tierra y vivió siempre con una causa justa, él fue despreciado
sin motivo, él fue rechazado sin causa. Él hizo siempre lo
que es recto delante de Dios, en conformidad con la palabra
de Dios, y sin embargo, sus enemigos siempre juzgaron mal sus hechos. Siempre estaban buscando tender
una trampa. Ellos no soportaban al Señor
Jesucristo, pero su causa siempre fue justa y siempre se deleitó
en hacer la voluntad de su Padre. El Señor Jesucristo es el que
puede orar siempre. está atento a una causa justa. Él luchó la causa justa y derrotó
al pecado, derrotó a la muerte. Los creyentes podemos clamar
por una causa justa solo por causa de que han sido vestidos
de la justicia del Señor Jesucristo. Ahora, ¿cómo saber que mi causa
es justa? Cuando nosotros enfrentamos algunas situaciones con personas
¿Cómo saber que la causa es justa? Bueno, la causa es justa si el
creyente tiene una fuente de autoridad. En la vida las cosas
no son relativas, hay absolutos. podemos estar en algún conflicto
y pensar que nuestra causa es justa, pero tiene que pasar por
un lugar para saber si en verdad es justa nuestra causa y es si
se conforma a aquello que la palabra de Dios enseña que es
justo. Si está de acuerdo lo que yo
estoy haciendo, lo que yo estoy actuando en conformidad al carácter
de Dios, si se sostiene al evaluar a la luz de las sagradas escrituras,
entonces es una causa justa. La justicia es todo lo que se
conforma al carácter de Dios y Dios ha dado instrucción para
su pueblo para saber que su causa es justa, pero su causa es justa
no sólo porque sea justa a la palabra, Recuerde que hay algo
que se llama gracia común, y hay gente que puede hacer cosas que
se ajustan a la palabra, pero en verdad una causa justa, realmente
justa, es la que procede solamente de aquellos que están en aquel
que es en verdad justo. Aquellos que están en el Señor
Jesucristo, que es el que, en todo tiempo, él puede orar esta
oración, una causa justa, y él está su presencia intercede por
una causa justa y la causa justa es la redención final de su pueblo. Él está intercediendo, su presencia
intercede por su pueblo y es una causa justa porque es una
causa que él ha ganado a favor de aquellos que son injustos.
Dice la Biblia que fue el justo por los injustos. Dice, todos
nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por
su camino, pero el Señor, dice, cargó en él el pecado de todos
nosotros. Él ha ganado justicia a favor
de su pueblo. Él ha pagado por la justa sentencia
que su pueblo merecía. Recuerde que llamará su nombre
Jesús, ¿por qué? Porque él salvará a su pueblo
de sus pecados. Una de las cosas importantes
que hemos de asegurarnos es que podemos orar esta oración, no
simplemente porque evalúo y si moralmente es correcto y está
correcto lo que yo estoy orando, sino realmente la posibilidad
de orar esta oración es estar vestido de la justicia del Señor
Jesucristo. Nosotros podemos orar esta oración
en situaciones particulares, pero en un sentido amplio solo
la podemos orar si estamos en el Señor Jesucristo. el Señor
Jesucristo en contraste él siempre, él siempre está intercediendo
por una causa justa y esa causa es la salvación de su pueblo,
ese pueblo que no puede ser ya más castigado porque su castigo
ha sido realizado en la persona del Señor Jesucristo, porque
la deuda que teníamos con la justicia ha sido pagada, porque
Él no sólo llevó el castigo, sino aparte, Él cumplió la ley
en favor de nosotros. Nosotros no necesitamos obedecer
la ley para ser justificados. El creyente obedece la ley porque
ha sido ya justificado. Recuerde que Esto es para aquellos
que están en el Señor Jesucristo, aquellos que son creados en Cristo
Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano
para que anduviésemos en ellas. Justicia es andar en las buenas
obras que Dios ha preparado de antemano, es conformar nuestra
vida a andar como Él anduvo. Pero no estamos confiando en
nuestro desempeño, sino confiando en su justicia. La oración del
justo es por causas justas. Y siempre detengámonos porque
nosotros siempre podemos pensar que nuestra causa es justa. Recuerde,
siempre hemos de evaluar y saber y pedir al Señor que nos guíe
para saber si en verdad nuestra causa es una causa justa. Dice después, escucha mi oración,
está atento a mi clamor. Está atento a mi clamor. La oración
del justo no es, no es una oración precisamente formal, no necesariamente
es una oración elegante, en verdad es una oración que procede del
corazón, es un clamor, es, procede del corazón del justo, así como
el niño en necesidad clama y su padre es movido porque es un
clamor de su corazón, el cual no puede ser resistido por el
padre. El clamor del justo es un clamor que es más allá de
formalismo, es más allá de simplemente cosas repetitivas, sino es algo
fresco que procede del corazón en opresión, del corazón entristecido,
del corazón que ha llegado al límite y sabe que el único lugar
donde clamar y pedir atención es en el trono de la gracia. Después dice, escucha mi oración
hecha de labios sin engaño. Escucha mi oración hecha de labios
sin engaño. Antes de mirar esto, nosotros
podemos recordar en el Señor Jesucristo su vida de oración
insistente, algunas veces de madrugada, algunas veces noches
enteras orando, pero al final de sus días clamando de su corazón,
clamando con con profunda angustia en su corazón y recuerde la oración
que él oraba y dice la Biblia que sudaba y su sudor era como
grandes gotas de sangre y su oración era padre Si es posible
que pases de esta copa, pero no se haga lo que quiero, sino
hágase tu voluntad. Después de escucha mi oración
hecha de labios sin engaño, mi oración hecha de labios sin engaño. Y nuevamente. David sabía que en esa situación
particular él estaba presentando su causa de una manera correcta
y que no había engaño ni estaba presentando de una manera que
lo pusiera en ventaja. Muchas veces cuando nosotros
hablamos de hechos y de situaciones, pues presentamos nuestra versión
y generalmente solemos presentar una versión que nos pone mejor
de lo que realmente estamos y somos. Sin embargo, no hace falta. el justo sabe a quien está orando. En el caso del Señor Jesucristo,
pues él, él no es, él no tiene que aparentar, él es el reflejo
del Padre, él es aquel en quien el Padre tiene toda su complacencia. Y en verdad, cuando pensamos,
el Señor Jesucristo puede orar totalmente esta oración porque
él es el camino, él es la verdad, él es la vida. Pero el creyente
viene en oración y en esa oración viene descubriendo su corazón. Damos gracias a Dios porque Dios
fue haciendo una obra en la vida de David y aún cuando él cuando
él cometió pecado con Betsabe él no intentó más presentar palabras
con engaño delante de Dios. No tiene ni un sentido venir
y presentar delante de Dios palabras de mentira porque Todas las cosas
están desnudas ante sus ojos. Él vino y Él dijo, hizo una confesión
de su pecado. Él dijo, contra ti, contra ti
solo he pecado y he hecho lo malo delante de tus ojos. Él
reconoció totalmente su maldad y su pecado. Y el justo que está
justificado por la justicia del Señor Jesucristo, que está ya
vestido de la justicia del Señor Jesucristo, viene al Señor. Y
cuando viene, como no confía en su propia justicia, pues él
no intenta presentar algo que no es. Él viene confiando en
la justicia del Señor Jesucristo. Él no viene intentando engañar. Eso no es posible. En la Biblia
se nos menciona de personas que intentaron engañar. Ananías y
Zafira fueron personas que intentaron vivir de apariencia y sin embargo
el Señor el Señor no puede ser burlado,
no puede ser engañado. Él mira todas las cosas. Damos gracias a Dios porque Dios
se había revelado a David y David había aprendido cosas en cuanto
al Señor. El Salmo 139 Es un salmo que describe la profundidad
del conocimiento que Dios tiene de nosotros. Y David sabía que
el Señor sabe las palabras y es un sinsentido intentar venir
y presentarnos delante de Dios. Damos gracias a Dios porque el
que ha sido justificado por el Señor Jesucristo sabe. Sabe que
la justicia que se requiere es mayor que la de los escribas
y fariseos. Sabe que en él no hay una justicia
propia. Él sabe que el Señor ve todas
las cosas. Él está consciente de que el
Señor sigue caminando en medio de los siete candeleros que es
la iglesia y sus ojos son como llama de fuego. Él sabe que el
Señor lo ha escudriñado y conocido, que conoce su sentar y su levantar,
su andar y su reposo. Él sabe que el Señor sabe las
palabras que aún no hemos dicho y el Señor las sabe todas. Él
sabe que el Señor lo ha rodeado detrás y delante. Y él puede
acercarse sin temor porque él está confiando. Está confiando
en aquel en cuya boca no hay engaño. Y ese es el Señor Jesucristo. Él con integridad puede decir
que nunca hubo engaño en su boca porque él mismo es el camino,
él es la verdad, él es la vida. Y el creyente puede venir y hablar
verdad con Dios. Venid luego y estemos a cuentas.
Si vuestros pecados fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser
como blanca lana. Venir y presentarnos delante
de Dios tal y como somos, dice la escritura. estas cosas les
escribo para que no peguéis pero si alguno hubiere pecado abogado
tenemos para con el Padre a Jesucristo el justo y él es la propiciación
por nuestros pecados y no sólo por los nuestros sino por los
de todo el mundo y hermanos que Dios nos guarde de intentar venir
y hacer una oración con labios que están diciendo mentira. No intentemos mentir a Dios,
no es posible. Podemos mentir a nosotros mismos,
pero a Dios nunca. Y si estamos en Cristo, no hay
necesidad. Si Cristo te ha salvado, tú puedes
venir y puedes confesar tu pecado, declarar tu pecado, que el Señor
ya lo conoce. Venir buscando la limpieza que
puede dar la sangre del Señor Jesucristo. Vivir con una vida
que exalta al Señor Jesucristo. Venir y confesar mi pecado y
buscar la limpieza que puede dar la sangre del Señor Jesucristo
es exaltar al Señor Jesucristo. Venir diciendo mentiras y presentándome
mejor de lo que realmente soy es exaltarme a mí mismo. Y recuerde que el que se El que
se humilla será exaltado, pero el que se exalta será humillado. Para orar una oración como que
venga del labio sin engaño, hay que aprender a orar primero la
oración del Salmo 139, versículo 23. decir al Señor antes de decirle
mi oración es de labios sin engaño cuando pensamos en una situación
particular aquí es importante que pensemos David está enfrentando
una situación particular donde hay cosas que el creyente puede
aplicar a situaciones particulares Pero en un sentido amplio, este
pasaje se aplica al 100% al Señor Jesucristo. En toda ocasión,
él puede decir, mi oración es de labios sin engaño, porque
no se halló engaño en su boca. Pero el creyente tiene que aprender
antes de decir esto. Si está en el Señor Jesucristo,
si Dios se le ha revelado, él va a decir, examíname, oh Dios,
y conoce mi corazón. Pruébame y conoce mis pensamientos
y ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno. Ir a la palabra de Dios, ir en
oración, no ser sabios en nuestra propia opinión. Muchas veces
cuando estamos envueltos en situaciones donde es posible que estemos
enfrentando alguna opresión, tendemos a ser obstinados y a
pensar que mi causa es justa porque es justa. Irmano, orar
al Señor. Recuerde que el único que puede
decir que su causa es 100% justa y nunca equivocarse es el Señor
Jesucristo. David escribió y dijo, ¿Quién
puede reconocer sus propios errores, líbrame de los que me son ocultos,
examíname, oh Dios. Y después de estar en oración,
poder venir y decir, señor, he presentado mi causa y tú me has
guiado y me has mostrado y en esto estoy equivocado, en esto
he pecado y confesar el pecado. y no insistir en hacer nuestra
esta oración aunque nuestra causa no sea precisamente justa. Dice después versículo dos dice de tu presencia
proceda mi vindicación vean tus ojos la rectitud de tu presencia
proceda mi vindicación, vean tus ojos la rectitud. Una de las cosas que nosotros sabemos que fue una
realidad en la vida de David, supremamente fue una realidad
en la vida del Señor Jesucristo. El apóstol Pedro dice, hablando
del Señor Jesucristo, aquel que cuando le maldecían, no respondía
con maldición, sino encomendó la causa al que juzga justamente,
y ese fue el Señor Jesucristo. Él no, él pudo vindicarse, pero
él se negó a vindicarse por la gloria de Dios y por el amor
a su pueblo. Él pudo haber pedido doce legiones de ángeles. Él
pudo haber Él tenía tantas maneras. Pedro sacó una espada e intentó
decapitar al siervo del sacerdote y solo alcanzó a cortarle su
oreja. El Señor no necesitaba que Pedro
sacara esa espada. Pilato le dijo, no sabes que
tengo autoridad sobre ti. Y el Señor le dijo, ninguna autoridad
tendría si no te fuera dada de arriba. el Señor Jesús podía
vindicar su causa. Nosotros sabemos, en el caso
de los conflictos que David tuvo con el rey Saúl, nosotros sabemos
que hubo ocasiones en que él pudo haber terminado con la situación
y vindicar su causa. En una ocasión estaba, Saúl entró
a la misma cueva donde estaba David, había la oportunidad y
personas le estaban diciendo pues términalo es la oportunidad
Dios lo ha puesto en tus manos y él dijo y se cuidó de no levantar
su mano contra el ungido de Dios sino esperar que Dios lo vindicara
que Dios hiciera justicia y hermanos una de las cosas que hemos de
de hacer en situaciones es que Jesús encomendó la causa al que
juzga justamente y el llamado es a encomendar la causa al que
juzga justamente, a esperar a que el Señor haga vindicación. No nos apuremos a levantar nuestro
nombre, a veces estamos muy apurados por levantar nuestro honor, podemos
ser difamados, podemos ser calumniados, y a veces nos urge, tenemos un
sentido de urgencia de defendernos, de salir a mostrar lo que dijeron
no es verdad, Pero, hermano, esperemos respuesta del Señor. El justo espera la respuesta
del Señor. El justo espera la vindicación
del Señor. Espera que el Señor, a su tiempo,
levante su honor. Él sabe sobre todas las cosas
que No se trata de mi honor, se trata del honor del Señor,
se trata de la gloria del Señor. Muchas veces en nuestro afán
de limpiar nuestro nombre, ofendemos el nombre del Señor, aquel nombre
que es sobre todo nombre, pero el justo ora al Señor y el justo
espera, espera la vindicación del Señor. En un sentido, el
creyente, el que está en Cristo, está esperando. la vindicación
del Señor, no sólo para las situaciones temporales, sino para la situación
final y total que es ser vindicado por Dios por causa de la obra
del Señor Jesucristo. Hay situaciones en las que podemos
ser atacados injustamente. Espera la vindicación de Dios,
pero sólo vas a esperar esa vindicación si has experimentado el hecho
de que aquella causa en que eras culpable ha sido vindicado por
causa de la obra del Señor Jesucristo. Y al final, no sólo está de tu presencia
proceda mi vindicación". No solo está poniendo toda su
esperanza en el Señor, no solo está confiando totalmente en
el Señor, sino al final dice, vean tus ojos la rectitud. David ha presentado su causa
como justa, sin embargo, él está presentando algo mucho más grande
que es la rectitud. mi causa que a mí me parece que
es justa, pero que quiero Señor que tus ojos vean la rectitud. Lo que comentaba yo hace un rato
es no ser obstinado y pedir al Señor que resuelva las cosas
como nosotros queremos que se resuelvan, en especial si es
a mi favor, que se resuelva a mi favor. Nuestros juicios aunque
estamos pecadores redimidos, somos pecadores en recuperación
y nuestras percepciones muchas veces son equivocadas y en todo
momento hemos de pedir al Señor, esto es lo que yo presento como
una causa justa, pero yo no estoy confiando en mi justicia y te
pido algo, que veas la rectitud, que aquello que es absolutamente
recto, sin ninguna desviación, aquello que es conforme a su
carácter y que el Señor mire y haga conforme a eso. Hermano,
en un sentido, aquellos que son justos por causa de estar en
aquel que es justo, aquellos que somos justos por causa de
que hemos sido justificados por la fe en el Señor Jesucristo, Esperamos vindicación de Dios
y pedimos que sus ojos vean la rectitud. ¿Y sabe quién es la
rectitud que el Señor ve? La rectitud que el Señor ve es
al Señor Jesucristo. Él es la misma rectitud. Él es
la misma perfección. Él es quien ha dado satisfacción
a la ira del Padre. Nuestra oración espera respuesta
y toda la espera de nuestra respuesta descansa en aquel que es 100%
justo, en aquel que intercede y no tiene nada que decir, no
está hablando, sino simplemente su presencia intercede por su
pueblo. Nuestra oración y nuestra esperanza
de vindicación está en la obra y en la persona del Señor Jesucristo.
Y si hay algo que le pedimos al Señor es, mira, vean tus ojos
la rectitud. Yo no sé si usted quiere decir
al Señor que le vea. Yo no quiero que Él me vea. Yo
quiero que Él me vea en el Señor Jesucristo. Solamente cuando
Él me vea en el Señor Jesucristo, Él va a ver rectitud. Él demanda
una justicia que es mayor que la de los escribas y fariseos.
Él demanda una justicia mayor que la que me parece que es justicia
cuando yo tengo mi causa. Y mi clamor es que el Señor vea,
que sus ojos vean la rectitud, para que Él me guíe, como dice
en el Salmo 139, examíname, oh Dios, y conoce mi corazón, pruébame
y conoce mis pensamientos, y ve si hay mi camino de perversidad,
mi sentido de justicia puede ser equivocado y decirle guíame
en el camino eterno, pero no solamente que él me guíe en mi
andar en el camino eterno, Él me puede guiar en el camino eterno
y ese camino eterno es el Señor Jesucristo, que Él es la rectitud. Vean tus ojos la rectitud. La oración del justo confía en
la rectitud y la rectitud es el Señor Jesucristo. Quiere que
el Padre vea la rectitud. No está tratando de cubrir, no
está tratando de aparentar, no está tratando en su oración de
hablar cosas. una oración donde se habló muchas
cosas que eran mentira, fue la oración de aquel que llegó y
le dijo Señor yo te doy gracias porque yo no soy como esos otros
hombres ni como este publicano. Yo te doy gracias porque yo doy
diezmo de todo lo que gano. Yo te doy gracias porque ayuno
y empezó a decirle al Señor, y sabe, había mucha mentira,
labios con engaño, pero qué contraste de aquel, aquel que vino y oró
con labios sin engaño y dijo, sé propicio a mí el pecador. Y el Señor Jesús, que es la rectitud
misma, dijo, ese fue a su casa justificado, porque Dios lo vio
a él en la rectitud del Señor Jesucristo. Que Dios nos guarde
de confiar en nuestra propia rectitud, que Dios nos guarde
de confiar aún en nuestros mismos conceptos de justicia, que nosotros
clamemos al Señor que nos enseñe, que su Espíritu Santo nos guíe Y que esperemos que Él haga las
cosas conforme a rectitud y toda nuestra confianza en pedir al
Señor que vean sus ojos la rectitud. Y no olvidemos, la rectitud no
está en nosotros, de nosotros es la mancha. él es la roca cuya
obra es perfecta, nosotros lo que tenemos y que es nuestro
no es precisamente rectitud, lo que es nuestro, totalmente
nuestro es la mancha, es el pecado, es aquello que es abominable
a sus ojos y la única manera de ser vistos por Dios es que
nos vea en la rectitud del Señor Jesucristo, vestidos de su justicia,
no más necesitados de venir e inventar. Podemos inventar y justificar
y quedar bien e impresionar a personas, pero a Dios nada le satisface
sino ser hallado vestido en su justicia. A Dios nada le satisface. Si tú vienes y estás lavado en
el bautismo, eso no satisface. Lo que a él le satisface es que
estés lavado en la sangre del cordero, en la sangre del cordero
de Dios que quita el pecado del mundo, en aquel que no hubo engaño
en su boca. Y estar siempre bajo la intercesión
de aquel que es justo. que Dios nos conceda a cada uno,
que estamos seguros, que estamos bajo la intercesión del que es
justo, que le pedimos al Señor con confianza, Señor, que tus
ojos vean la rectitud, no la mía, la rectitud del Señor Jesucristo,
que yo confíe solamente en que Él ha cumplido toda la ley a
mi favor, que yo confíe Él ha llevado mi castigo, Él En esa
cruz pagó, él se sumergió. Recuerde que el Hijo de Dios
se sumergió en el océano de la ira del Padre para salvar a su
novia de morir ahogada. Que esa sea nuestra confianza.
David pudo orar así por causa de que confiaba en el Señor Jesucristo.
Tal vez no era totalmente claro cómo lo es para nosotros, pero
nosotros tenemos la bendición de vivir de este lado. Recuerde
que a ellos se les reveló cosas, dice Primera de Pedro, hablando de los profetas, y David
era profeta, dice, Los profetas que profetizaron de la gracia
destinada a vosotros inquirieron y diligentemente indagaron acerca
de esta salvación, escudriñando qué personas y qué tiempo indicaba
el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de
antemano los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendrían
tras ellos. A éstos se les reveló que no
para sí mismos, sino para nosotros administraban las cosas que ahora
son anunciadas por los que os han predicado el Evangelio por
el Espíritu Santo enviado del cielo, cosas en las cuales anhelan
mirar los ángeles. Muy probablemente David no tenía
la claridad que nosotros tenemos. y un privilegio que nosotros
vivamos en este tiempo, hermanos, no menospreciemos cosas en las
cuales anhelan mirar los ángeles. Vamos a orar.

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