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Jose Dzul

El justo nunca serà removido

Proverbs 10:30-32
Jose Dzul April, 7 2024 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul April, 7 2024

El sermón "El justo nunca será removido" del predicador José Dzul explora la certeza de la salvación en Cristo y la inamovible posición del creyente como justo ante Dios. Dzul sostiene que la Escritura asegura que el justo nunca perderá su lugar en Cristo, basándose en Proverbios 10:30-32 y otros textos, como Romanos 8:35-39, que enfatizan la seguridad del amor de Dios hacia los elegidos. Argumenta que la justificación se recibe únicamente a través de la fe en la obra redentora de Cristo, no por obras humanas, reforzando así la doctrina de la salvación por gracia. La práctica del creyente se ve profundamente afectada por esta verdad, ya que proporciona consuelo y confianza en momentos de sufrimiento y juicio, recordando que el amor de Dios es eterno y nada puede separarlos de Él.

Key Quotes

“El justo nunca será removido. Su posición en Cristo es eterna. Es para siempre.”

“Eres hijo de Dios hoy en la mañana, eres hijo de Dios por toda la eternidad.”

“La misericordia y la justicia se besan, se abrazan. Hay paz con Dios hoy por medio de la muerte del Señor Jesucristo.”

“Si estamos en Cristo, estamos completos en Él y Él es nuestro todo.”

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las biblias en el libro de proverbios capítulo
10 en el libro de proverbios capítulo
10 Hoy en esta mañana quiero que
meditemos sobre esta enseñanza de la palabra de Dios. El justo
nunca será removido. El justo nunca será removido. Leemos en el libro de Proverbios
capítulo 10, versículo 30 hasta 32. Nos dice así, el justo no será
removido jamás, pero los impíos no habitarán la tierra. La boca del justo producirá sabiduría,
mas la lengua perversa será cortada. Los labios del justo saben hablar
lo que agrada. más la boca de los impíos habla
perversidad. Mira lo que dice el versículo
veinticinco también de capítulo diez. Como pasa el torbellino,
así así el malo no permanecerá. más el justo permanece para siempre. Capítulo 12, en su versículo
3. El hombre no se afirmará por
medio de la impiedad, más la raíz de los justos no será removida. El justo nunca será removido. Nunca. Eso quiere decirnos que
el justo nunca cambiará de lugar. Nunca perderá su lugar o su posición
en el Señor Jesucristo. Es lo que quiere decir. El justo
nunca será removido su posición en el Señor Jesucristo. Nuestra posición en Cristo es
eterna. Es para siempre. Es para siempre. El creyente nunca será movido de su lugar o sacudido
ni retirado de su lugar. Nunca será quitado de su lugar. El justo Su posición en el Señor
Jesucristo nunca va a cambiar. Nunca va a cambiar. Hermanos,
nuestra posición en Cristo es una posición eterna. La palabra de Dios nos enseña,
la palabra de Dios nos enseña que el creyente salvado por la
gracia de Dios mediante la redención del Señor
Jesucristo. Ese pecador salvado por la sangre
del Señor Jesucristo, ese pecador comprado por la sangre preciosa
de Cristo, esa persona nunca se perderá. Hay personas que
dicen que un pecador salvado hoy, mañana puede perderse. comete algún pecado y mañana
se pierde por el pecado que cometió. Si es así, ¿qué esperanza tenemos
nosotros? Si es así, ¿qué esperanza tiene
usted? ¿Qué esperanza tuvieron los antiguos
creyentes? ¿Qué esperanza tuvieron los creyentes
del Nuevo Testamento, los apóstoles? ¿Qué esperanza? Ellos no tendrían
ninguna esperanza, ni nosotros. La Biblia nos dice que no hay
hombre en la tierra que no peque. Esa es la verdad de lo que dice
la Palabra de Dios. No hay hombre en la tierra que
no peque. Todos nosotros llevamos en nosotros
mismos una naturaleza pecaminosa todavía. Y si decimos que no
pecamos, Estamos diciendo que Dios está mintiendo. Tratamos a Dios como mentiroso
y nosotros mismos nos engañamos diciendo que no somos pecadores. Tenemos que confesar que todavía
somos pecadores. Somos pecadores salvados por
la gracia de Dios. Pero aquí, en este cuerpo, en
esta naturaleza, todavía hay pecado en nosotros. Hay pecado
en nosotros todavía. Pecamos con nuestros pensamientos,
pecamos con nuestras palabras y pecamos también con nuestros
hechos. Somos todavía pecadores en este
mundo, pero pecadores salvados por la gracia de Dios. Pecadores salvados por la muerte
expiatoria de nuestro Señor Jesucristo. Pecadores redimidos de la condenación
de nuestros pecados. Dios nos habla en su palabra
y nos dice esto, que el justo, la persona justificada en la
justicia del Señor Jesucristo, nunca será removida de su posición
en Cristo. Eso quiere decir que nunca perderá
su salvación. Su salvación es Cristo mismo
y su obra consumada en la cruz. Nunca. El mismo Señor Jesús dijo
que los que están en sus manos nunca van a perecer. Nunca perecerán. Es lo que Cristo dijo. Ahora, la pregunta es, ¿quién
es el justo? La palabra de Dios nos habla
muy claramente y nos dice, no hay justo ni a uno en este mundo. Por naturaleza, como hijo de
Adán, todos somos injustos delante de la presencia de Dios. La palabra de Dios nos muestra,
nos está diciendo Nos está hablando de un hombre justo, una persona
justificada delante de Dios. ¿Y quién es esta persona justa? ¿Quién es esta persona justa?
La persona justa, justa delante de los ojos de Dios. Y piensa
esto, no está hablando justo delante de los ojos del mundo. No está hablando justo ante los
ojos de la gente de este mundo, justo delante de los ojos de
Dios. ¿Y quién es esta persona justa
delante de los ojos de Dios? La persona justa delante de los
ojos de Dios es la persona que ha sido declarado por Dios justo
o justificado en la justicia del Señor Jesucristo. La persona justa es la persona
que ha sido declarada por Dios justo en la justicia del Señor
Jesucristo. en la justicia del Señor Jesucristo. Recordemos lo que el apóstol
Pablo escribió a los corintios. El apóstol Pablo escribió a los
corintios diciendo, al que no conoció pecado, al que no hizo
pecado, al santo Hijo de Dios, fue hecho pecado por nuestros
pecados, porque Dios el Padre imputó todos nuestros pecados
sobre su Hijo, el Señor Jesucristo. Así, el Hijo fue hecho pecado
por todos los pecados de los escogidos de Dios. para que el
pueblo de Dios, el pueblo escogido de Dios, el pueblo que crea a
Dios, le sea hecho en los creyentes la justicia
de Dios. Eso quiere decirnos que cuando
una persona, un pecador cree a Dios, Dios imputa la justicia
de su hijo en la persona que es de la fe del Señor Jesucristo. Así como Dios imputó nuestros
pecados sobre su hijo, el Dios santo, tres veces santo, imputa
la justicia de su hijo a todo aquel que es de la fe del Señor
Jesucristo. De tal forma, esta persona legalmente
es justo delante de los ojos de Dios. Como Dios dijo acerca
de Noé, Dios dijo a Noé, a ti te he visto justo en la tierra. ¿Es justo por sus buenas obras? No. ¿Hoy el pecador es justo por
sus buenas obras? ¿Por guardar la ley? ¿Por guardar
ceremonias, ritos, hacer sacrificios religiosos? No. De ninguna manera. Dios no justifica a nadie de
esa manera. Dios solamente puede justificarnos,
justificarnos en la justicia de su amado Hijo, el Señor Jesucristo. El hombre justo es la persona
que está vestido de la justicia del Señor Jesucristo. De tal manera, cuando Dios nos
mira a nosotros, Los que estamos confiando en Él nos mira vestidos
con la justicia de su amado Hijo, el Señor Jesucristo. Dios no
mira en nosotros los trapos de justicia. No. Dios nunca nos aceptaría con
esos trapos de justicia humana. Dios nos acepta, nos hace aceptos
en los méritos de la justicia de su amado Hijo. En Cristo somos declarados justos
todos aquellos que estamos confiando plenamente en el Señor Jesucristo. Somos hechos aceptos en el Amado
por la justicia perfecta, justicia santa del santo Hijo de Dios,
del santo Hijo de Dios. Por tanto, el justo tiene una
posición firme, estable, frente a lo que viene en el futuro. Imagínate, ¿qué es lo que viene
en el futuro? En el futuro viene un juicio. para todas las personas que no
creyeron en el Señor Jesucristo como su Señor y Salvador. Dios traerá a todos los incrédulos
a juicio y los condenará. ¿Pero qué pasará con aquellos
que confiaron en el Señor Jesucristo? Todas las personas que confiaron
en el Señor Jesucristo tienen una posición firme o estable
frente a lo que viene en el futuro que es el juicio. Mira lo que dice. Primera de
Juan capítulo 4 en su versículo 17. Primera de Juan, capítulo cuatro,
versículo diecisiete. Nos dice la palabra de Dios así. En esto se ha perfeccionado el
amor en nosotros. El amor de Dios. Sabemos que
Dios nos ama. y también amamos a Dios. No de la manera como Dios nos
ama, no así. Pero Dios ha derramado su amor
en nosotros. De tal manera amamos a Dios que
es el fruto del Espíritu Santo que vive en nosotros. El amor
hacia Dios es el fruto del Espíritu Santo, no es fruto de nuestra
fuerza, de nuestra voluntad, sino es la obra del Espíritu
Santo en nosotros. Ahora dice Juan, en esto se ha
perfeccionado el amor en nosotros para que tengamos confianza en
el día del juicio, en el día del juicio. Pues como Él es,
así somos nosotros en este mundo. Así como Cristo es, así somos
nosotros en este mundo. Por nuestra unión con el Señor
Jesucristo, Somos salvados del juicio que
viene, de la ira venidera por nuestra unión con Cristo. Nuestra unión con Cristo es una
unión eterna. Es una unión eterna. Esa unión
nunca se va a desbaratar. nunca va a haber una desunión. Estamos unidos con el Señor eternamente. De esa forma, somos justificados
con Cristo, justificados en Cristo y justificados a través del Señor
Jesucristo. Ahora quiero que pensemos sobre
algunos puntos, algunos pensamientos sobre este asunto. El justo nunca
será removido, nunca será removido. Primero, el justo El justo, el
creyente verdadero, está en un fundamento firme. El fundamento
firme es Cristo mismo. Él es nuestro fundamento. En él estamos fundados, fundados
para siempre. Todo aquel que está fundado en
Cristo nunca será removido de su lugar, de su posición en Cristo. El justo está en un fundamento
firme y no será removido del amor de Dios. Si estás en Cristo, confiando
totalmente en Él. Eres justificado en la justicia
del Señor Jesucristo. nunca vas a ser removido del
amor de Dios. Nunca. ¿Por qué? Porque Dios nos ama con amor
eterno. No con un amor temporal, no con
un amor pasajero, sino que Dios nos ama. con amor eterno. Eso quiere decir que Dios nunca
nos va a dejar de amar. Así como nos amó desde el principio
en la eternidad, así nos sigue amando hoy y así nos va a seguir
amando para siempre. Nunca dejará de amarnos. Nunca. Ahora vamos a leer lo
que dice Romanos capítulo 8. El justo nunca será removido
del amor de Dios. En esta vida tenemos que experimentar
varias cosas que algunas veces Podemos pensar
que estas cosas pueden movernos, alejarnos del amor de Dios. Pero estas cosas no nos pueden
alejar del amor de Dios. Dios nos ama con una cadena de
amor. Y esa cadena de amor nunca se
va a romper. Y nunca lo podemos romper nosotros. Y no hay nada en este mundo que
pueda romper esta cadena de amor con que Él nos ama. Mira lo que está diciendo. En
esta vida habrá dificultades. Todos vamos a tener dificultades
en esta vida. No importa si somos hijos de
Dios. No importa si somos justos. No
importa si estamos en Cristo. Hermanos, vamos a tener dificultades
en esta vida. El Señor Jesucristo dijo, en
este mundo ustedes van a ser afligidos. Van a pasar por aflicciones
en esta vida. pero confíen en mí, yo he vencido
al mundo, yo he vencido esas aflicciones, pero ustedes también,
como seres humanos, como estando en este mundo, vamos a tener
que pasar por las aflicciones de esta vida, es una cosa natural,
para mí es natural que me enferme, porque soy un ser humano, de
carne y hueso, Para mí es natural que un día tenga que ser enterrado
en la tierra. Porque soy un ser humano de carne
y hueso. Y todos somos así. Y nunca debemos
extrañarnos. ¿Por qué me pasa esto así? ¿Por
qué estoy sufriendo esto así? No. En nuestra vida tenemos que
pasar por aflicciones. por dificultades, tenemos que
pasar por caminos tristes, tenemos que pasar por caminos de soledad. Yo recuerdo, yo recuerdo cuando mi hija murió, ciertamente me sentí muy triste porque es más joven que yo pero así es la vida así es la vida Pero saben, en esta tristeza,
en este dolor que un padre, una madre puede sufrir por su hijo o su
hija que se va antes que él o ella, uno siente mucha tristeza, mucho
dolor, aflicción, pero Dios me dio un consuelo. Me dio un versículo en la Biblia
y yo quiero leerlo. Siempre ando con este versículo.
Desde cuando pasó eso, Dios me mostró este texto y siempre ando
con este texto. Está en el libro de Salmo 116,
en su versículo 8. Dice así, Jehová está librando
mis ojos de lágrimas y mis pies de resbalar. Jehová está librando mis ojos
de lágrimas y mis pies de resbalar. Ese es un gran consuelo para
mí, para mi aflicción. Dios me guardó, Dios me cuidó,
para no desanimarme, para no resbalarme, desanimarme. Dios me hizo entender que es
una cosa natural, es una cosa natural y pues en esta vida todo
puede pasar, todo puede pasar, pero En la vida de cada uno de nosotros
tenemos que pasar por el valle de tristeza. Nadie puede decir,
yo no voy a pasar por ese valle de tristeza. Tenemos que pasar
por el valle de tristeza, el valle de dolor, el valle de aflicción,
el valle de soledad. Tenemos que cruzar, pasar por
ese valle. Pero nunca debemos olvidar esto.
La confianza de David dijo, aunque yo ande en valle de sombra de
muerte, Jehová está conmigo. En cualquier valle que pasemos,
Dios está con nosotros. Está para consolarnos. Está para
ayudarnos. Está para fortalecernos. Él nunca
nos va a dejar. Nunca nos va a soltar. Su amor
no nos va a soltar. Él nos ama con amor eterno. Ahora vamos a leer estos textos.
Capítulo 8, versículo 35. Capítulo 8, versículo 35, Pablo
dice, ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Eso quiere decir,
¿Quién nos moverá del amor de Cristo? ¿Quién nos sacudirá del
amor de Cristo? Tribulación, angustia, persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada, podrán estas cosas
sacudirnos del amor de Dios, podrá estas cosas movernos del
amor de Dios, nunca. Dios nos dice, yo te amo con
amor eterno. Estas cosas temporales, naturales,
no son suficientes para que te mueva del amor de Dios. Porque Dios te ama con amor que
tú y yo no podemos comprender. No podemos entender cómo es que
Dios ama a gentes como nosotros, que no lo merecemos. Pero Dios nos ama con su gracia
eterna. Dice, como está escrito, por
causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados como
ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de aquel que nos amo. Somos vencedores de las aflicciones,
de los sufrimientos, del valle de soledad, de todo lo que Dios
permita en nuestra vida. Somos más que vencedores. Eres
vencedor porque eres fuerte, porque eres joven, porque eres
inteligente, porque eres sabio. No, somos más que vencedores
por medio de aquel que nos amó. Somos más que vencedores por
medio de Aquel que nos amó. Nos amó y nos ama con amor eterno. De este amor nada ni nadie nos
puede mover del amor de Dios que está en Cristo Jesús. Nada nos puede mover. Nada, ninguna necesidad, ninguna
enfermedad nos puede mover del amor eterno de Dios que está
en el Señor Jesucristo. Por lo cual estoy seguro, dice
Pablo, Pablo no está diciendo supongo, no, él no dice como
una suposición. Él no dice, tal vez, Él está
diciendo, estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni
ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Nada
nos puede mover del amor de Dios, el amor de Dios que está en el
Señor Jesucristo. Los cielos y la tierra pueden
moverse, pueden ser movidos. Las estrellas, el sol, la luna
pueden moverse, pero el justo nunca será movido del amor de
Dios. Nunca. Hermano, debes confiar
plenamente. en el Señor Jesucristo, porque
Dios ama, ama solamente en su Hijo, el Señor Jesucristo. Y debes creer y confiar que no
hay nada en tu vida, venga lo que venga, te pueda mover. del amor de Dios. Nunca debes
dudar del amor de Dios. Hay personas que cuando les pasa
algo piensan, ah, Dios ya me dejó de amar. Dios se molestó
conmigo. Por eso, mira, estoy sufriendo
eso. Dios no es así. Dios no es como
el ser humano. Dios no es así. Nuestro Dios,
el Dios de las Escrituras, es bueno con cada uno de nosotros. Él es bueno. Dios bueno con nosotros. Dios bondadoso con nosotros. Dios misericordioso con nosotros. Y Él no quiere el mal para nosotros. Él quiere el bien para nosotros. Y todo lo que Él permite en nuestra
vida es para nuestro bien. Es para nuestro bien. Tenemos
que resignarnos. ¿Qué es para nuestro bien? Nuestro Dios es más sabio que
cualquier hombre de este mundo. Él sabe qué es lo que nos conviene y qué es lo que no nos conviene. Y lo que nos conviene es lo que
Él permite en nuestra vida. En nuestra vida. Ahora, la segunda
cosa. El justo que está fundado en un fundamento firme no será removido
o nunca será removido de su refugio. Nunca. tenemos un refugio eterno. Si estamos en el Señor Jesucristo,
nuestro refugio es el Señor Jesucristo. Cristo es nuestro refugio, hoy
y para siempre. Y ningún justo, ningún creyente
verdadero será removido, sacudido, quitado de este refugio eterno. Leemos en el libro de Deuteronomio
capítulo 33, capítulo 33. Capítulo 33, en su versículo
27. El pueblo de Israel era un pueblo
feliz, era un pueblo guardado, protegido por el Dios que lo había escogido
y amado. Dice así, el eterno Dios es tu refugio. El eterno Dios es tu refugio. No está diciendo, los ídolos
es tu refugio. los sacerdotes son malos. Porque lleva a la gente a refugiarse
en sus ídolos. Refúyate en tal santo, en tal
ídolo. Ese es un buen refugio. Esos
son refugios falsos. Son dioses falsos y refugios
falsos. Otro dice, refúyate en la religión. Refugiarse en la religión es
tener un refugio falso. Yo no quiero. Yo no deseo refugiarme en la
religión. Yo deseo. Yo quiero. con todo mi corazón, refugiarme
en este Dios eterno. Porque es el refugio eterno. Es este refugio que cada uno
de nosotros necesitamos. Dice, tu refugio, el eterno Dios
es tu refugio. El eterno Dios es el Señor Jesucristo. Jesucristo es tu refugio, si
estás confiando plenamente en Él. Él es tu refugio, eternamente
tu refugio. Y acá, acá abajo, los brazos
eternos, Él echó delante de ti al enemigo. estamos refugiados en los brazos
eternos de Dios. Brazos eternos de Dios. Brazos fuertes de Dios. Es el
refugio de cada persona que está confiando en el Señor Jesucristo. Recordemos, cuando las aguas
del diluvio crecieron en los días de Noé. Esas aguas no pudieron mover
a Noé del refugio donde él se encontraba, porque estaba refugiado
en el arca. El arca era su refugio. del juicio del diluvio. ¿Quién es tu arca? ¿Quién es
tu refugio? ¿Estás refugiándote en tus pensamientos,
en tus ideas, en la religión, en tus obras? Ah, yo quiero decirte,
esos refugios son falsos, tíralos. Tíralos, échalos fuera. El único refugio verdadero es
el Señor Jesucristo. Cristo es nuestra arca de refugio. Esa arca de refugio nunca, nunca
nos va a llegar el juicio de la condenación. nunca nos va
a tocar. ¿Por qué? Porque nuestro mediador
Jesucristo ha sido tocado, castigado por el juicio de Dios, por el
juicio de la santa ley de Dios. Dios el Padre ha castigado justamente
a su propio hijo por causa de nuestros pecados. Dios condenó
a su hijo por causa de nuestros pecados. Para honrar su ley,
su justicia, él tuvo que castigar a su hijo por nosotros. Cristo es nuestro sustituto. Él fue castigado, condenado,
por nosotros, por nuestros pecados. Una vez Él castigado y condenado
por nuestros pecados, nosotros somos libres de condenación. Porque nuestra cabeza, nuestro
mediador, nuestro representante ha sido castigado y condenado
por nosotros. Es por esa razón que Dios puede
declarar hoy en esta mañana al impío pecador, porque su justicia
ha sido satisfecha con la muerte, con el sacrificio de su santo
Hijo, el Señor Jesucristo. La misericordia y la justicia
se besan, se abrazan. Hay paz con Dios hoy por medio
de la muerte del Señor Jesucristo. Es por medio del sacrificio del
Señor Jesucristo que el pecador impío es justificado, es santificado,
es perdonado, es limpiado, es hecho acepto por Dios el Padre. No porque una persona tenga algún
mérito humano, no es, solamente por los méritos del Señor Jesucristo
somos salvados por la gracia de Dios. Ahora otra cosa, el
justo, el justo que está en un fundamento firme, nunca será
removido de su filiación con Dios. Hay personas que dicen, hoy eres
un hijo de Dios, hoy eres hijo de Dios, pero mañana puedes ser
hijo del diablo. ¿Eso está diciendo la Biblia?
¿Eso está diciendo las Escrituras? No. No es así. El justo nunca será removido
de su posición como Hijo de Dios. Eres Hijo de Dios hoy en la mañana,
eres Hijo de Dios por toda la eternidad. eres hijo de Dios en esta mañana
eres hijo de Dios por toda la eternidad no hay nada y no hay nadie que
pueda hacer que pierdas la posición de ser hijo de Dios miremos en
primera de Juan capítulo 3 primera de Juan capítulo 3 primera de Juan capítulo 3 leemos
en versículo 1 Juan dice mirad ¿Cuál amor nos ha dado el Padre? Dios el Padre nos ha dado su
amor. Ha mostrado su amor hacia nosotros,
enviando a su Hijo hecho carne, para que Él diera su vida por
nosotros. Y dice, mirad cuál amor nos ha
dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios. Por esto el mundo no nos conoce,
porque no le conoció a Él. Somos llamados hijos de Dios. Dios nos llama hijos. Dios nos llama hijos y somos
hijos de Él, hijos de Dios, hijos de Dios, hijos de Dios por el
nuevo nacimiento, hijos de Dios por la regeneración. Recordemos lo que Juan escribió
en su Evangelio. Él dice, Más a todos los que
le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios,
los cuales no son hendrados de carne, ni de sangre, ni de voluntad
de varón, sino de Dios. engendrados de Dios, engendrados
por el Espíritu Santo, engendrados por la Palabra de Dios. El Nuevo
Nacimiento es lo que nos hace hijos de Dios. Somos hijos de
Dios por el Nuevo Nacimiento, somos hijos de Dios no por el
bautismo en agua. Somos hijos de Dios no por tomar
la cena del Señor. Somos hijos de Dios no por cantar. Somos hijos de Dios no por leer
la Biblia. Somos hijos de Dios no por dirigir
el culto. Somos hijos de Dios no por predicar. Somos hijos de Dios por el nuevo
nacimiento. Si alguno está en Cristo, nueva
criatura es, dice el apóstol Pablo. Dios usa medios. A él le place,
le encanta a Dios. Le place. Es un gozo de Dios
usar medios para cumplir la voluntad de salvar a su pueblo. Los medios que Dios usa para
salvar a su pueblo es la predicación de su palabra. El Espíritu Santo
es el autor de la regeneración o del nuevo nacimiento. Miremos esto. En Santiago capítulo
1 siempre escuchamos esta palabra. Santiago capítulo uno versículo
dieciocho dice Santiago él está diciendo no de mi voluntad
no de la voluntad tuya él Dios Dios de su voluntad nos hizo
nacer por la Palabra de Verdad. No por la oración, sino por la
Palabra de Verdad. Esa Palabra de Verdad es Cristo
mismo. Esa Palabra de Verdad es Cristo
mismo. Él es la Palabra viva. Es la
palabra viva de Dios. Es la palabra eterna de Dios. Y Dios usa su palabra, la predicación
de su palabra para obrar ese milagro del nuevo nacimiento. Has nacido de nuevo. Jesús dijo
a Nicodemo, el que no nazca de nuevo no puede ver ni entrar
en el reino de Dios. Si no has nacido de nuevo, necesitas
nacer de nuevo. Necesitas nacer otra vez para
que tú puedas ser hijo del reino de Dios. Todos los que creemos
en Cristo somos hijos del reino de Dios. Y si no has nacido otra
vez, no puedes participar en el reino espiritual del Señor
Jesucristo. El nuevo nacimiento es vital
para toda persona pecadora de este mundo, de este mundo. Entonces, el justo nunca será
removido de su posición como hijo de Dios. Eres hijo de Dios
en esta mañana, eres hijo de Dios para toda la eternidad.
Ahora, los hijos de Dios también son obedientes a su Padre Dios. Ellos obedecen a su Padre, obedecen
a Dios, siguen a Dios. Los hijos de Dios aman a Dios,
sirven a Dios, creen a Dios, obedecen la voz del Señor Jesucristo. Aquellos que no son hijos de
Dios, aunque lo digan, pero no son hijos de Dios, ellos no van
a mostrar los frutos de la filiación con Dios. No los van a mostrar. Pero aquellos que son nacidos
de Dios van a manifestar en su vida. la afiliación que tienen
con Dios, que son hijos de Dios, que son hijos de Dios. Ahora,
para terminar, el justo está en un fundamento firme, por tanto,
nunca será removido de su estado como justificado, nunca dejará
de ser justo. Eres justo en Cristo en esta
mañana, eres justo por toda la eternidad. Es tu posición en
el Señor Jesucristo. Pablo dice, más por él, más por
Dios el Padre, por su gracia, por su misericordia, por su amor,
por él, ustedes están en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho
por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención. Cristo es tu todo. para llegar
al cielo. En Cristo estás completo para
partir al cielo. No te falta nada. Una vez, una persona que asistía con nosotros, esta persona tenía edad, se enfermó pobre y murió de cáncer. Pero antes de que ella muera,
ella sintió que su enfermedad pues no tenía remedio. Sus familiares son católicos. son católicos, son de rezos,
son de misas, son de estas tradiciones. Pero ella, antes de que muera,
ella dijo a sus hijos, cuando yo me muera, no quiero que me hagan rezos. No quiero que paguen misa por
mí. No quiero ningún sacrificio religioso
que hagan por mí. ¿Qué es eso? ¿Qué es eso? Eso es la sabiduría
de Dios. Que Dios ha puesto en una persona
que cree a Dios. Ella creyó que Cristo era su único salvador,
su único Señor y Dios. Y ella no necesitaba ningún sacrificio
religioso. Ella creyó que estaba completo
en el Señor Jesucristo. Que Cristo es su todo. Si estamos en Cristo, estamos
completos en Él y Él es nuestro todo. Es nuestro todo. No necesitamos ritos ni ceremonias
después de morir. Con Cristo estoy juntamente crucificado. Y ya no vivo yo, Cristo vive
en mí. Y lo que vivo ahora, lo vivo
por la fe, por aquel que me amó y se entregó a sí mismo por mí. En Él estoy completo. Estoy completo. Y si tú estás
confiando en Él, tienes esa posición en Cristo, estás completo. en el Señor Jesucristo hermanos
que Dios les bendiga

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