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Jose Dzul

Liberación del poder del enemigo

Luke 13:10-17
Jose Dzul May, 5 2024 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul May, 5 2024

La predicación de Jose Dzul en "Liberación del poder del enemigo" se centra en la sanación milagrosa de una mujer encorvada en Lucas 13:10-17, lo que ilustra el poder liberador de Cristo sobre los enemigos del ser humano: el pecado, el mundo y Satanás. Dzul argumenta que la naturaleza caída del ser humano le impide buscar a Dios y que solo a través de Cristo hay verdadera libertad espiritual. Específicamente, Dzul enfatiza la necesidad de depender de Jesús para la liberación de la esclavitud del pecado y la importancia del encuentro comunitario en la adoración. A través de la obra de Cristo, los creyentes son llamados a experimentar esta liberación y a vivir en comunidad, reflejando así su relación con Dios y su redención. La predicación destaca cómo todos, al igual que la mujer sanada, están llamados a ser libres de los poderes que los oprimen para glorificar a Dios y servirle.

Key Quotes

“El hombre pecador que vive en este mundo sin el Señor Jesucristo es reo de muchos enemigos.”

“Si el Hijo te libera, serás verdaderamente libre.”

“La sanidad de esta mujer fue instantánea y completa. Cristo nos libra en el momento cuando venimos a Él creyendo en Él con todo nuestro corazón.”

“Todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por Él.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras Biblias
en el libro de San Lucas capítulo trece en el evangelio de San Lucas
capítulo trece Hoy quiero que aprendamos sobre
la liberación del poder del enemigo. Liberación del poder del enemigo. Ser libre del poder del enemigo. En Lucas capítulo 13 comienzo
a leer en versículo 10 hasta 17. dice enseñaba a Jesús en una
sinagoga en el día de reposo y había allí una mujer que desde
hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad y andaba encorvada
y en ninguna manera se podía enderezar cuando Jesús la vio
la llamó y le dijo mujer eres libre de tu enfermedad y puso
las manos sobre ella y ella se enderezó luego y glorificaba
a Dios. Pero el principal de la sinagoga,
enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo
a la gente, seis días, seis días hay en que se debe trabajar.
en éstos, pues venid y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces
el Señor le respondió y dijo, Hipócrita, ¿cada uno de vosotros
no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre
y lo lleva a beber? Y esta hija de Abraham, que Satanás
había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura
en el día de reposo? Al decir él estas cosas, se avergonzaban
todos sus adversarios. Pero todo el pueblo se regocijaba
por todas las cosas gloriosas hechas por él. Liberación del
poder del enemigo. Todos nosotros debemos aprender
que el hombre pecador que vive en este mundo sin el Señor Jesucristo. Es reo de muchos enemigos. Está rodeado de muchos enemigos. El primer enemigo es el pecado. La naturaleza caída, pecaminosa,
que está en cada uno de nosotros, es nuestro enemigo, es un enemigo
que cautiva, que hace al hombre preso. que hace al hombre no tener libertad
espiritual. No tener libertad, no tener libre
albedrío. Eso quiere decir que el hombre
en su naturaleza caída no tiene la libertad de buscar a Dios. No tiene la libertad de hacer
el bien que agrada a Dios. No tiene, no tiene la libertad
de entender a Dios. No puede hacer el bien, no puede
buscar el bien, no puede entender el bien. Es una persona esclavizada
de su propia naturaleza pecaminosa. Esa naturaleza pecaminosa nos
impide totalmente de buscar a Dios, tener comunión
con Dios, de tener comunión con Dios. El mundo también es un
enemigo, enemigo del alma de cada ser humano. Satanás es también
otro enemigo. Y todas aquellas personas que
no son de Cristo, que no están en Cristo Jesús, están bajo la
influencia, bajo el poder de Satanás. Satanás es el Dios de
este mundo y toda persona perdida está bajo el poder de Satanás,
bajo el poder del enemigo. satanás influye para no entender el evangelio para no poder ver
la gloria de dios en la faz del señor jesucristo influye para
no poder ver ni entender la verdad de dios él es el padre de la
mentira el dios de la mentira y cada persona perdida en este
mundo está siguiendo los pasos de este enemigo terrible. Ahora, pero lo que vemos aquí
es que vamos a ver algunas cosas en esto que nos muestra el escritor
de este evangelio. En versículo 10 nos dice Jesús
enseñaba en una sinagoga en el día de reposo. Ahora veamos,
hermanos, veamos la buena costumbre de nuestro Señor Jesucristo. Él tenía esta buena costumbre
de asistir, de acudir, de ir, de estar. en la sinagoga cada
día de reposo. Él tenía esa buena costumbre
de asistir, de estar en el lugar, en el lugar donde se lee la palabra
de Dios, donde se predica la palabra de Dios, donde Dios es
adorado en espíritu y en verdad. Él tiene esa buena costumbre
de estar en ese lugar para adorar a Dios, Él como hombre, como
ser humano. Y nosotros, hermanos, debemos
tomar, tomar el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo para asistir,
para acudir al lugar donde se lee la palabra de Dios, donde
se predica Cristo y a este crucificado, donde se adora a Dios en espíritu
y en verdad. Debemos estar en el lugar donde
se anuncia el evangelio verdadero, el evangelio eterno de Dios. Debemos tomar ese ejemplo de
nuestro Señor de estar en ese lugar, en ese lugar. Debemos recordarnos, debemos
recordar que cuando nos reunimos para oír
la palabra predicada, cuando nos reunimos para adorar a Dios
el Espíritu. Hay que recordar lo que nuestro
Señor Jesucristo dijo, que donde está su pueblo reunido, Su pueblo
reunido son aquellos que Él ha redimido con Su propia sangre. Su pueblo reunido son aquellos
que están vestidos con Su justicia santa y perfecta. Su pueblo reunido son aquellos
que son santificados en la obra consumada del Señor Jesucristo. Su pueblo reunido son aquellos
que están reconciliados con Dios, que están en paz con Dios, que
están en comunión con Dios espiritualmente. Y el Señor dice que donde está
su pueblo reunido, su pueblo redimido por él, por su sangre,
él está en medio de ellos. El Señor dice, yo estoy en medio
de ustedes, yo estoy. El Señor no dice, yo voy a estar. A ver cuándo voy a tener tiempo
de estar con ustedes. El Señor no lo dice así. donde
están dos o tres congregados en mi nombre, dice Jesús, yo
estoy en medio de ustedes, yo estoy con ustedes. Ahora quiero
que notemos lo que el Señor está diciendo. Donde están dos o tres
congregados en mi nombre. Esos dos o tres congregados son
aquellos que Él ha redimido con su propia sangre. Son aquellos
que Él, que Él los ha comprado con su propia sangre. Esos dos
o tres son aquellos que le pertenecen a Él. Son su propiedad, son sus
redimidos, les pertenece a Él. La presencia y la bendición del
Señor Jesucristo está con sus redimidos. Cristo no está diciendo,
Cristo no está diciendo que donde hay una gran multitud, una gran
multitud, ahí estoy con ellos. No así lo dice. donde están dos
o tres congregados en mi nombre. Esos tres o congregados en su
nombre son personas regeneradas por el Espíritu Santo, gente
salva por la gracia y la sangre del Señor Jesucristo. Él está
diciendo donde están dos o tres, ahí estoy. No está diciendo donde
hay una gran multitud allí voy a estar o allí estoy no acuérdense
de esto en los días de elías había 450 profetas de baal profetas
falsos con quien estaba dios donde estaba
dios estaba con los cuatrocientos cincuenta falsos profetas o con
un profeta suyo. Dios no estaba con esa multitud
falsa, él estaba con su siervo verdadero. Él estaba con su siervo verdadero,
Elías. entonces el señor está diciendo
que donde están dos o tres reunidos en su nombre él dice ahí estoy
mi presencia ahí está con vosotros para bendecirlos para bendecirlos ahora seguimos leyendo dice versículo
11 Había allí en la sinagoga una mujer que desde hacía 18
años tenía espíritu de enfermedad y andaba encorvada y en ninguna
manera se podía enderezar. Allí en la sinagoga se encontraba
una mujer encorvada. que en ninguna manera podía ponerse
recta, mirar el cielo, no lo podía hacer. Piensen esto, esta
mujer nunca pensó, nunca había pensado que en ese día, en ese
día, cuando ella acudió a la sinagoga,
Ella no pensó que en ese día iba a recibir la bendición de
Dios, que nunca lo iba a olvidar. Recibir la sanidad física de
su cuerpo, nunca lo había pensado. Pero en ese día, Jesús estaba
en la sinagoga y la mujer también se encontraba allá. se encontraba
allá y lo que nos está diciendo es que esta mujer estaba encorvada
y no podía enderezarse, no podía estar recta, ni podía mirar el
cielo, estaba deformada de la columna. Piensen esto, Cuando nuestro Padre cayó en
el pecado, todos nosotros caímos juntamente con Él. Y por causa de la caída, todos
nosotros, como hijos de Adán por naturaleza, estamos deformados
espiritualmente. La deformación espiritual que
causó el pecado en nosotros es que por naturaleza no podemos
mirar el cielo donde Dios habita. No podemos buscar a Dios, que
es nuestra única esperanza. No podemos hacer algo que le
agrade a Dios para nuestro bien. Nuestra deformación espiritual
nos hace ver hacia abajo. No hacia arriba, sino hacia abajo. Por naturaleza, cada hombre y
mujer que vive en este mundo sin Cristo Jesús, no puede ver
espiritualmente hacia arriba, sino solamente mira hacia abajo. mira este mundo y las cosas de
este mundo nada más pero no puede mirar al Cristo de la gloria
por la deformación espiritual espiritual pero veamos lo que
pasó nos dice cuando Jesús la vio cuando Jesús
vio a esta mujer enferma de la columna la llamó y le dijo mujer
eres libre de tu enfermedad el señor tuvo misericordia de
esta mujer tuvo misericordia esta mujer
se compadeció de esta mujer y le llamó y le dijo mujer eres libre
de tu enfermedad y puso las manos sobre ella y
ella se enderezó luego y glorificaba a Dios Jesús al poner sus manos
sobre esta, esta mujer, inmediatamente esta mujer se enderezó, quedó
totalmente sana de su enfermedad. ¿Saben qué es lo que dice la
Palabra de Dios? La Palabra de Dios dice que Jehová
Libra a los cautivos. Que Dios libra a los cautivos. Como esta mujer era cautiva de
una enfermedad, de un espíritu malvado, pero el Señor Jesús
lo libró de esta enfermedad y de ese espíritu malvado. La Biblia,
la palabra de Dios nos dice que Dios libra a los cautivos. Hay gente aquí en esta mañana cautiva, Hay hombres, jóvenes, mujeres
jóvenes, cautivas, esclavizadas. El Señor dice que Dios libera
a los cautivos, a los esclavos. El Señor libera Liberta a los
que son esclavizados, a los que son esclavizados. Esclavizados
o cautivados por el pecado. Esclavizados o cautivos por el
orgullo. Esclavizados o cautivos por la
incredulidad. esclavizados o cautivos por obras muertas hombres jóvenes mujeres jóvenes hay mucha mucha gente en este
mundo que son cautivos cautivos de la droga cautivos del alcohol, cautivos
de toda clase de vicio. A los cautivos, a los esclavizados,
Jesús dice que Él es el único que puede liberar de la cautividad. Si el Hijo te libera, serás verdaderamente
libre. Cristo vino a este mundo para
librar a los cautivos, a los esclavizados. Tú puedes estar
esclavizado por el pecado, por el diablo, por el mundo, por
las drogas, por todo vicio. La única esperanza, tu única
esperanza que te puede hacer libre es el Señor Jesucristo. No confíes en la religión, no
confíes en ti mismo, no confíes en los hombres, ellos no te pueden
salvar, no te pueden liberar, pero Cristo vino a este mundo
para hacerte libre. para hacerte libre. Libre para
que tú te puedas arrepentir. Libre para que tú puedas creer. Libre para que tú puedas andar
en obediencia a Dios. Libre para juntarte, reunirte
con este grupo de personas que adoran a Dios en espíritu y en
verdad. No pongas tu confianza en la
religión o en los hombres. Pon únicamente tu confianza y
tu esperanza únicamente en el Señor Jesucristo. La sanidad
de esta mujer fue instantánea y completa. Cristo nos libra. en el momento cuando venimos
a Él creyendo en Él con todo nuestro corazón. Él nos hace
libres. Libres no para seguir al mundo. Libres no para seguir los vicios. Libres para amar a Dios. Libres para servir a Dios. libres para entregarnos totalmente
a Dios. Esa es la libertad que Cristo
hace de los hombres, de la gente de este mundo, para que ellos
se entreguen voluntariamente al Señor, al Señor. Ahora, en la conversión, en la
conversión, Los caminos torcidos son enderezados. En la conversión, vidas torcidas, chuecas, son
enderezadas por el Señor, por el Señor Jesucristo. Fe, confianza torcida, El Señor
lo endereza correctamente, en el lugar correcto. Corazones torcidos son enderezados,
son enderezados por el Señor para que amen a Dios, crean a
Dios, obedezcan a Dios, sirvan a Dios. Pensamientos torcidos
son enderezados por el poder del Espíritu Santo de Dios, por
el Espíritu Santo de Dios. Adoración torcida son enderezadas
por el Señor para que Dios sea adorado únicamente en espíritu
y en verdad. Pero vemos otro asunto, nos sigue
diciendo, después de que esta mujer fue sanada, el versículo
catorce dice, pero el principal de la sinagoga, enojado de que
Jesús hubiese sanado en día de reposo, dijo a la gente, seis
días hay en que debes, en que se debe trabajar. Y en estos
días, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. Jesús le dijo a este hombre,
hipócrita, ¿Cada uno de vosotros no desata en el día de reposo
su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Lo que vemos
en la actitud de este principal de la sinagoga, su enojo, su
molestia, estaba en contra del Señor Jesucristo. Estaba molesto,
enojado en contra del Hijo de Dios por haber hecho este, este
milagro de sanidad. ¿Qué nos muestra esta actitud
de este hombre? La actitud de este hombre nos
enseña que el hombre natural, caído en pecado, hombre que no
ha sido regenerado por el Espíritu Santo de Dios, ese hombre, esa
persona natural, es un enemigo de Dios. todo hombre, todo ser
humano, no nacido de Dios, por naturaleza es un enemigo de Dios,
enemigo del Señor Jesucristo. En su corazón odia a Cristo,
odia su verdad, odia su palabra, odia. El hombre es tan grande,
su odio, su enojo, en contra de Cristo y su palabra. En contra de su palabra. Ahora,
nos dice otro asunto. Dice versículo dieciséis. Jesús dijo, y a esta hija de
Abraham que Satanás había atado dieciocho años no se le debía
desatar de esta ligadura en el día de reposo Cristo dijo esta
hija de Abraham Cristo llamó a esta mujer hija de Abraham ¿Por qué llamó a esta mujer hija
de Abraham? Hija de Abraham por sangre, por
la carne. Hay muchos en el mundo que son
hijos de Abraham según la carne, pero también hay muchos en este
mundo que son hijos de Abraham espiritualmente. Hay muchos hijos
de Abraham según la carne que no son hijos de Abraham espiritualmente. Esta mujer, el Señor lo llama
hija de Abraham. ¿Por qué Cristo llamó a esta
mujer hija de Abraham? Porque esta mujer creyó al Dios
de Abraham. Esta mujer creyó al Dios de Abraham. La mujer no creyó en otro Dios
o en otros dioses. Él creyó al Dios que creyó Abraham. ¿Cuál es el Dios de Abraham? ¿Cuál es el Dios que Abraham
creyó? El Dios que Abraham creyó es
el Señor Jesucristo. Cristo es el Dios de Abraham,
es el Dios que creyó Abraham en el Antiguo Testamento. Y toda
persona hoy en día que cree, que cree, en el Dios de, en el
Dios que creyó Abraham, es hoy, hoy en día, hijo de Abraham,
no según la carne, sino según la promesa, sino según el espíritu. Hermanos, si creemos en el Dios
de Abraham, que es el Señor Jesucristo. Somos hijos espirituales de Abraham. No somos judíos, somos gentiles. La promesa que se le dio a Abraham,
no solamente una promesa para los judíos, sino también por
los gentiles. y esa promesa lleva la bendición
de Dios. Mira lo que dice en el libro
de Gálatas capítulo tres en su versículo veintinueve en el libro
de Gálatas capítulo tres versículo veintinueve capítulo tres versículo veintinueve
dice así Si vosotros, si ustedes, si usted eres de Cristo, por la redención,
por la justificación, por la santificación, si usted es de Cristo, pertenece
a Cristo, Ciertamente, linaje de Abraham sois, y herederos
según la promesa. No solamente somos hijos espirituales
de Abraham, somos herederos de la promesa que Dios le hizo a
Abraham. Herederos de la promesa de la
vida eterna. herederos de la salvación por
la gracia de Dios. Somos herederos del cielo por
medio de nuestro Señor Jesucristo, no por medio de nosotros, no
por medio de la religión, no por medio de ritos y ceremonias,
sino por medio de la obra consumada de Cristo en la cruz del Calvario. Pablo dice, ¿y si hijos? Si somos
hijos, somos también coherederos con Cristo. Somos herederos,
hijos herederos de Dios, juntamente con el Señor Jesucristo. Todo
lo que es de Cristo nos pertenece por la salvación del Señor Jesucristo. Todo lo que Cristo tiene también
es de nosotros. Es de nosotros. Por causa de Cristo y su obra
consumada en la Cruz del Calvario. Ahora, la última cosa. Vemos
aquí. Dice, al decir estas cosas, algunos
se avergonzaban todos sus enemigos se avergonzaron por lo que Cristo
dijo los enemigos del evangelio de la gracia de Dios se avergüenzan
de este evangelio glorioso mucha gente se avergüenza de este evangelio
glorioso tan precioso, tan claro, tan sencillo, pero mucha gente
que no conoce a Dios, aún mucha gente religiosa, se avergüenza
de este Evangelio eterno, que es el poder de Dios. Pero dice
aquí, Pero todo el pueblo se regocijaba
por todas las cosas gloriosas hechas por Él. Los creyentes
verdaderos nos gozamos por lo que Cristo ha hecho por nosotros. salvándonos de la pena de nuestros
pecados, salvándonos del infierno eterno, salvándonos de nuestros
enemigos que nos tenía cautivo. Ahora estamos gozosos, contentos,
alegres, porque Cristo nos ha librado para que le honremos,
para que le glorifiquemos, para que le sirvamos, para que le
sigamos con fe como sus ovejas, como sus ovejas. Que Dios les
bendiga, hermanos.

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