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Jose Dzul

5 Verdades de la palabra

1 Thessalonians 1:4-5
Jose Dzul June, 2 2024 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul June, 2 2024

Jose Dzul's sermon titled "5 Verdades de la palabra" presents a clear presentation of five fundamental truths regarding salvation, focusing on the doctrines of election, redemption, conversion, the marks of Christ's sheep, and eternal life. He argues that only those who embody these truths can truly claim salvation. Dzul emphasizes that God's eternal election is a primary doctrine, supported by Scripture from 1 Thessalonians 1:4-5, assuring that the elect are known by their response to the Gospel, which arrives not just in words but through the power of the Holy Spirit. The practical significance of these truths asserts that genuine conversion and faith reflect the believer's salvation, as these are marks of being among God's chosen people. The sermon ultimately contends that one’s assurance of salvation rests in recognizing one's relationship with Christ and the transformative work of the Holy Spirit.

Key Quotes

“La elección de Dios no es la salvación, sino para la salvación.”

“La fe es un medio para recibir todos los beneficios de la redención del Señor Jesucristo.”

“La conversión de una persona a Dios es el efecto del nuevo nacimiento.”

“El que tiene al Hijo, tiene la vida. El que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.”

Sermon Transcript

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Hoy en esta mañana quiero hablarles
sobre cinco verdades. Cinco verdades de las escrituras. Cinco verdades de la palabra
de Dios. Y estas cinco verdades se trata
primero sobre la elección eterna de Dios. La otra verdad es acerca
de la muerte redentora del Señor Jesucristo. Y la tercera verdad
es acerca de la conversión. La cuarta verdad es la marca
de las ovejas del Señor Jesucristo. Y la quinta verdad es acerca
de la vida eterna. Cinco cosas, cinco verdades. Estas verdades, hermanos, estas
verdades deben ser real en el creyente. Si esto no es real
en una persona, ciertamente no, no es salva. No tiene la salvación
del Señor, no tiene. Estas verdades son verdades que
deben ser real en nosotros mismos. Estas verdades deben estar aquí
en nosotros mismos. Si no hay esta verdad en nosotros,
es que no. Dios no nos ha salvado. No nos
ha salvado. La primera cosa que vamos a notar
es acerca de la elección eterna de Dios para la salvación. Usted se ha preguntado alguna
vez, soy un elegido del Señor? El Señor me ha escogido para
la salvación? Estas cosas tenemos que preguntarnos
a nosotros mismos, examinarnos a nosotros mismos, preguntarnos
a nosotros mismos. Soy un escogido del Señor. El Señor me ha escogido para
la salvación. ¿Cómo puedo saber si Dios me
ha escogido para la salvación? ¿Cómo lo puedo saber? ¿Usted
quiere saber si es usted un escogido del Señor? La palabra de Dios
nos lo va a enseñar. La palabra de Dios nos lo va
a mostrar, va a mostrar las señales acerca de su elección en una
persona. ¿Quiénes son estas personas que
Dios ha elegido? ¿Quiénes son aquellos que Él
quiso escoger? Los escogidos de Dios son aquellos
que Él quiso escoger para salvar. Jesús dijo a sus discípulos,
ustedes, ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los escogí
a ustedes. Si Dios hubiese dejado a nuestra
decisión escogerlo a él, ¿qué piensa usted? ¿Lo hubiéramos
escogido? Nunca. Nunca hubiéramos escogido
a Dios porque no hay quien busque a Dios, no hay ni siquiera uno. Entonces, la elección de Dios
es para la salvación. La elección de Dios no es la
salvación, sino para la salvación. Es la elección de Dios. La elección de Dios. Ahora, esta
salvación Esta elección de Dios fue hecha
en amor. Fue hecha en amor. Dios nos amó. Dios amó a su pueblo y lo escogió
para salvar. ¿Cuándo sucedió esto? En la eternidad,
antes de los tiempos de los siglos. Sucedió esto, escogió Dios a
las personas que él quiso escoger para salvar. ¿Dónde los escogió? ¿En quién los escogió? En su
hijo, el Señor Jesucristo. Jesucristo es la cabeza de todos
los escogidos de Dios. Es el mediador de todos los escogidos
de Dios. Ahora, ¿cómo puede una persona
saber si es un escogido de Dios? Vamos a leer. En primera Tesalonicenses
capítulo uno. En primera Tesalonicenses capítulo
uno. Pablo había estado por un tiempo
con estos hermanos en Tesalónica ahora les escribe esta carta
a estos hermanos en Tesalónica y dice en versículo 4 versículo
4 de primera Tesalonicenses versículo 1 porque conocemos ellos conocían ellos sabían que
es lo que sabían que estos hermanos eran amados de Dios eran los
amados de Dios eternamente no porque ellos amaban a Dios, sino
que Dios, en su soberana voluntad y en su amor soberano, él quiso
amarlos antes de la fundación del mundo. Conocemos, hermanos
amados de Dios, vuestra elección. Pablo y sus compañeros están
diciendo estamos convencidos que ustedes son los escogidos
de Dios. Estamos seguros que ustedes han
sido escogidos por Dios para la salvación. Para la salvación. ¿Cómo se dieron cuenta o cómo
vieron o cómo supieron estos hombres de Dios que estos hombres
y mujeres eran escogidos de Dios? Versículo 5. Pues nuestro evangelio
no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder,
en el Espíritu Santo, y en plena certidumbre, como bien sabéis
cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Nuestro
Evangelio, el Evangelio que amamos, el Evangelio que predicamos,
dice Pablo, llegó a ustedes no con poder humano, no con herramientas humanas,
no con métodos humanos, sino llegó a vosotros, llegó a vosotros
con el poder del Espíritu Santo. El Evangelio, la palabra del
Evangelio, la palabra viviente que estos hombres de Dios predicaban,
llegó a estos hombres y mujeres con el poder del Espíritu Santo. Esta obra de gracia no llega
a todos los hombres y a todas las mujeres de este mundo. Esta
obra de gracia llega solamente a los escogidos de Dios. Solamente llega a los escogidos
de Dios. Esta es una obra especial, una
obra soberana, una obra de gracia del Espíritu Santo. Hay que recordar,
el Evangelio es poder de Dios. El Evangelio es dinamita de Dios
que levanta a los muertos en sus delitos y pecados. Que convence al incrédulo para
que crea a Dios. Que convierte al pecador para
que venga al Señor Jesucristo. Estos hombres y mujeres fueron
conocidos por el apóstol que eran los escogidos de Dios porque
Dios los hizo nacer de nuevo. El impacto, la obra del Espíritu
Santo en ellos los hizo nacer de nuevo. El efecto del nuevo
nacimiento está aquí. Versículo 9. Dice, porque ellos
mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis
y cómo os convertiste de los ídolos a Dios para servir al
Dios vivo y verdadero. Y esperar de los cielos a su
Hijo, el cual resucitó de los muertos, a Jesús, a quien nos
libra de la ira venerera. Dios, el Espíritu Santo, implantó
en estas personas una nueva naturaleza. Les hizo nacer de nuevo. Fueron
nuevas personas en el Señor Jesucristo. Cada persona que ha nacido de
nuevo es una nueva persona, una nueva criatura en el Señor Jesucristo. Ahora, Dios también conoce a
los suyos. Él conoce a sus escogidos. Dios
no puede equivocarse. Dios no puede ser burlado ni
engañado. Él conoce perfectamente a los
suyos. El Señor conoce a los suyos,
dicen las Escrituras. Él lo conoce. Yo no conozco. ¿Quiénes son los
escogidos de Dios que están allá afuera? No los conozco, no sé.
El Señor conoce quiénes son los escogidos de Él, los que están
aquí. Yo puedo equivocarme, cualquiera
de nosotros podemos equivocarnos, pero cuidado, Dios no puede equivocarse. Él, Él sabe y Él conoce a los
suyos. y los suyos. Sus escogidos son
traídos. Son traídos por el Espíritu Santo
para que ellos reciban la salvación. Bienaventurado el que tú escogieres
y atrajeres a ti. El Señor escogió y el Señor es
quien trae a sus escogidos, a su Hijo, el Señor Jesucristo, para
que sean salvados por la gracia de Dios. Los escogidos de Dios son escogidos
para ser conformados a la imagen del Señor Jesucristo. ¿Quiénes
son los que creen a Dios? ¿Quiénes son los que creen el
evangelio de la gracia soberana de Dios? ¿Quiénes son? Muchos oyen la predicación del
evangelio, pero no todos lo creen, no todos lo reciben como palabra
verdadera de Dios. ¿Pero quiénes son? Las personas que reciben La palabra
verdadera de Dios son aquellos que Dios ha ordenado de antemano
para que ellos sean los herederos de la vida eterna. Creyeron todos
los que estaban ordenados para la vida eterna. Dice creyeron todos los que Dios
había ordenado para la vida eterna. No faltó uno que creyera. Ni
creyó más. Creyó el número que Dios había
ordenado para la vida eterna. La pregunta es, ¿está usted entre
los escogidos de Dios? ¿Eres uno de los escogidos de
Dios? usted debe hacerse esa misma
pregunta, esa misma pregunta. Ahora, la segunda cosa que vamos
a anotar es sobre la redención del Señor Jesucristo. La palabra de Dios no dice que
Cristo entró en el lugar santísimo, en el cielo. habiendo obtenido eterna redención
habiendo obtenido eterna salvación para aquellos que él había escogido
para salvar Cristo entró en el lugar santísimo en el cielo con su propia sangre porque había obtenido eterna
redención. Cristo murió una sola vez. La pregunta es, ¿por qué murió
una sola vez? ¿Por qué no debe morir otra vez? No debe morir otra vez. Con una
sola vez que murió es suficiente. es suficiente vamos a leer lo
que dicen las escrituras en el libro de hebreos capítulo 10 capítulo 10 del libro de hebreos Está diciendo en versículo 10,
en esa voluntad, en la voluntad de Dios el Padre, somos santificados
mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para
siempre, una vez para siempre. Versículo 12, pero Cristo habiendo
ofrecido una vez para siempre, una vez para siempre, un solo sacrificio por los pecados
se ha sentado a la diestra de Dios porque su obra ya está terminada
consumada está sentado no tiene necesidad de ofrecerse a sí mismo
porque su sacrificio es suficiente es un es un pago suficiente por
los pecados de todos aquellos que él escogió en la eternidad
versículo 14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre
a los santificados con una sola ofrenda Cristo murió una sola
vez y para siempre. Su muerte en la cruz es el sello
del pacto eterno, hecho entre Dios el Padre y Dios el Hijo. La justicia de la ley ha sido
satisfecha por la muerte sustitutiva del Señor Jesucristo. Dios está
satisfecho, su justicia, su santa ley ya está satisfecha con la
muerte de su hijo. La resurrección de Jesucristo
es la prueba. Es la prueba de que Dios el Padre
había recibido con satisfacción la ofrenda de
su Hijo, el Señor Jesucristo. La misericordia y la verdad solo
se encuentran en el Señor Jesucristo. La justicia y la paz se unieron
y se besaron en la Cruz del Calvario. Ahora Dios Ahora Dios, Él puede
justificar al impío pecador de este mundo. Ahora Dios, Él puede
ser misericordioso conmigo, contigo, si tú vienes a Él con fe, creyendo
en su obra consumada en la cruz. en la cruz. Sobre esta base redentora
del Señor Jesucristo, Dios justifica, santifica, limpia y perdona a
pecadores que vienen creyendo en el Señor Jesucristo. La pregunta
es, ¿cómo puedo saber si Cristo murió
por mí? El pensamiento del mundo. El
pensamiento del mundo, el mundo piensa, el mundo cree, el mundo
dice Cristo murió por todo el mundo, por toda la gente del
mundo murió. Muchos así lo piensan y lo creen. Cada uno de nosotros debemos
hacer un autoexamen en nosotros mismos para preguntarnos ¿Cristo
murió por mí? ¿Cristo murió por mí? Ahora vamos
a leer esto en el libro de Lucas, la historia del ladrón que Jesús
salvó. Capítulo 23. comienzo a leer en versículo
treinta nueve dice y uno de los malhechores que estaban colgados
le injuriaba uno de aquellos ladrones estaba insultando a
Jesús diciendo si tú eres el Cristo sálvate a ti mismo y también
a nosotros Este hombre estaba criticando, blasfemando al Hijo
de Dios. Versículo 40. Respondiendo el
otro, le reprendió. Este otro ladrón antes también
estaba injuriando a Jesús. Antes los dos ladrones estaban
injuriando a Jesús y se estaban burlando de Cristo. Pero veamos, ¿qué pasó? ¿Por qué ahora este hombre no
está injuriando a Jesús? ¿Por qué ahora en este momento
este hombre está reprendiendo a su compañero? ¿Por qué no hace
lo mismo? Dios tiene que detenernos de nuestra maldad. Si Dios no nos detiene de nuestra
maldad, somos como animales. Y Dios detuvo a este hombre, uno
de los malhechores, lo detuvo. El poder de la gracia, el poder
de la misericordia, El poder de la salvación llegó en la vida
de este hombre, de este hombre impío. Dice, respondiendo el otro le
reprendió diciendo, ni aún, ni aún temes tú a Dios, él está
diciendo, no tienes temor a Dios, estando en la misma condición
este hombre este hombre que reprendió a su compañero el temor de Dios
había venido en su alma había venido en su alma el temor de
Dios ahora ya no está Ya no está injuriando al Hijo
de Dios. Ahora este hombre va a mostrar
la obra de gracia en su corazón. Va a mostrar un respeto, un respeto
al Hijo de Dios que estaba también crucificado. Este hombre dijo,
ni aún ni aún temes tú a Dios estando en la misma condición.
Nosotros a la verdad está reconociendo este hombre que es justo lo que
él y su compañero estaban padeciendo. Más este, hablando de Jesús,
más este, ningún mal hizo. Él está diciendo, más este es
el santo Hijo de Dios, más este es impecable. Este no ha hecho
ningún mal. La gracia. La gracia es abundante
en el Señor Jesucristo. Y el poder de la gracia es abundante
en el Señor Jesucristo. Miren cómo este hombre, este
hombre ladrón que tiene un corazón duro, un corazón de piedra. Ahora este hombre allá en la
cruz le faltaba poco tiempo para que muera. Pero allá en la cruz,
el Señor lo alcanzó. En la cruz, este hombre fue salvado. Este hombre, este hombre En ese
momento, él creyó, él creyó a Dios. Él creyó que el Señor Jesucristo
estaba muriendo por él. ¿Quién iba a pensar que este
hombre es un escogido de Dios? Cuando así, cuando andaba haciendo
maldades. Nadie pudo, podía imaginar que
este hombre es un escogido de Dios. Pero Dios muestra, revela
quiénes son sus escogidos, quiénes son su pueblo, quiénes son aquellos
por quienes Cristo dio su vida, derramó su propia sangre para
redimir a aquel impío pecador. Este hombre fue convertido por
Dios, el Espíritu Santo, allá en la cruz. Él creyó a Dios,
no solamente creyó en Dios, pero él creyó a Dios. Y él dijo, él
dijo, dijo a Jesús, Acuérdate de mí cuando vengas
en tu reino. ¿Qué sabía este hombre del reino? Era un ignorante del reino de
Dios. Él no sabía nada. Pero en la
cruz, Dios hizo el milagro de revelarle cosas que él no sabía. Él no supo muchas cosas. lo lo
necesario para su salvación es lo que Dios le reveló es lo que
él aprendió es lo que él creyó y él dijo Señor acuérdate de
mí cuando vengas a tu reino y este hombre fue salvado porque el
Señor Jesús le dijo de cierto Te digo que hoy estarás conmigo
en el paraíso. Este hombre fue salvado, salvado
totalmente, salvado eternamente, salvado eternamente. Ahora, la pregunta es, ¿cómo
puedo saber si Cristo murió por mí? Muchos piensan, bueno, desde
que estés en la religión, cree que Cristo murió por ti. Desde que te bautizas en el lago
del bautismo, cree que Cristo murió por ti. Si participas en
la Cena del Señor, cree que Cristo murió por ti. Ese no es la manera. Ese no es la manera. Veamos lo
que dice. En el libro de Juan capítulo
capítulo tres. En el libro, en el Evangelio
de Juan capítulo tres. en el Evangelio de Juan capítulo
3 leemos estas palabras dice versículo 14 y 15 y como Moisés
levantó la serpiente en el desierto así es necesario que el hijo
del hombre se ha levantado nota lo que dice versículo 15 para
que todo aquel que en él cree Todo pecador que cree en el Señor
no se pierda, mas tenga vida eterna. ¿Cómo puedo saber si
Cristo murió por mí? Si estoy creyendo en Él con todo
mi corazón. No voy a creer en la religión. No voy a creer en el en el lago
del bautismo para mi salvación voy a creer debo creer en la
persona y su obra que hizo en la cruz del calvario tengo que
mirar a Jesús y lo que él hizo por mí en la cruz del calvario
si no lo miro con ojos de fe y solo miro la religión y solo
me miro a mí ah entonces debes de saber que cristo no murió
por ti que cristo no murió por ti Los que creen que Cristo murió
por ello son las personas que creen de todo corazón y sinceramente
en el Señor Jesucristo. En el Señor Jesucristo. Ahora
la tercera cosa. A una cosa que estoy fallando.
La fe, la fe. en el Señor es el medio para
recibir la salvación. La fe es el medio. La fe no es
la salvación. La fe no es la salvación, sino
el medio para recibir la salvación. Muchos dicen eres salvo por tu
fe. No, yo no soy salvo por mi fe. Yo recibo las bendiciones de
Dios por medio de la fe que Él me ha dado. La fe es como una
mano, es como una que recibe. La salvación es del Señor. Totalmente es del Señor. La fe
es un medio para recibir todos los beneficios de la redención
del Señor Jesucristo. Pero la fe no es la salvación,
sino el medio para recibir la salvación del Señor. Ahora, la
tercera cosa es acerca de la conversión. Vamos a ver, ya leímos
el texto, pero vamos a leerlo una vez más. En primera Tesalonicenses, capítulo
uno. nos habla de la conversión de
estas personas a quienes llegó el evangelio con
el poder de Dios dice el versículo nueve porque ellos mismos cuentan
de nosotros la manera en que nos recibisteis y cómo os convertisteis
de los ídolos a Dios para servir al Dios vivo y verdadero Eso
está diciendo los hombres de Dios que estos tesalonicenses
abandonaron sus ídolos, eran idólatras. Cuando llegó el evangelio
del poder de Dios a ellos, cambió, cambió la manera de pensar de
estas personas. dejaron de creer en sus ídolos
y creyeron al Dios vivo y verdadero. Abandonaron sus ídolos, que son
dioses muertos, y se volvieron al Dios vivo y verdadero. La conversión de una persona
a Dios es el efecto del nuevo nacimiento. No te conviertes
para nacer de nuevo. No. Te conviertes a Dios porque
has nacido de nuevo. Amas a Dios porque has nacido
de nuevo. Crees a Dios porque has nacido
de nuevo. La conversión es el efecto del
nuevo nacimiento. En el nuevo nacimiento, el pecador
es vivificado espiritualmente. Y en la vivificación espiritual
suceden muchas cosas. Cuando un pecador es vivificado,
o resucitado espiritualmente por el poder de Dios, suceden
muchas cosas. Cosas como ver. Antes este hombre no podía ver
la gloria de Dios en la paz de Cristo porque está muerto espiritualmente. Sucede muchas cosas como oír. Antes no podía oír con el corazón. Pero al recibir vida espiritual,
esta persona puede oír, puede arrepentirse, puede hablar. Eso no quiere decir hablar en
lenguas desconocidas, pero puede hablar con Dios en oración. Puede creer. ¿Por qué ha nacido de nuevo?
Y puede obedecer a Dios porque es una nueva criatura en el Señor
Jesucristo. Y la pregunta es, ¿soy un convertido del Señor? ¿El Señor me ha convertido hacia
Él? ¿O solamente yo me hago de convertido? Si tú te haces de convertido,
no vale nada, no tiene ningún valor. Dios es quien te tiene
que convertir, te tiene que traer a él mismo, a su Hijo, el Señor
Jesucristo. La cuarta cosa, sobre la marca
de las ovejas de Cristo Jesús. ¿Cómo se reconoce las ovejas
del Señor Jesucristo? ¿Cómo se reconoce las ovejas
del Señor Jesucristo? Vamos a leer en el libro de Juan
capítulo 10, versículo 14. Capítulo 10, versículo 14. dice
Jesús dice yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas y las mías
me conocen Jesús dice yo soy el buen pastor Jesús no es cualquier
pastor él no es cualquier pastor él
es el buen pastor él es el gran pastor de las ovejas él no es
cualquier pastor él es el buen pastor él dice yo soy el buen
pastor el señor como buen pastor él ama con amor eterno a sus
ovejas como buen pastor cristo ama a sus ovejas con amor eterno
Cristo como Buen Pastor Él protege, Él cuida, Él vela por cada una
de sus ovejas, de sus ovejas, como Buen Pastor Él conoce quiénes
son sus ovejas, Él no puede ser engañado aunque el aunque el cabrito se
vista de oveja el señor no puede ser engañado porque él conoce
a sus ovejas él sabe quiénes son sus ovejas él no puede ser
engañado no puede ser engañado y el señor también dice yo soy
el buen pastor Y conozco mis ovejas, y las mías
me conocen. Las mías me conocen. ¿Cómo conocemos
a nuestro gran Pastor Jesucristo? ¿Cómo lo conocemos? Con ojos
de fe. Con ojos de fe conocemos al Señor
Jesucristo como nuestro gran Pastor. Jesús dijo a sus discípulos,
cuando la multitud se había vuelto atrás, abandonando a Cristo,
Él dijo a sus discípulos, si ustedes quieren volver atrás,
ir como estos que se han ido, adelante, pueden hacerlo. Y los
discípulos dijeron, Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú eres el
único que tienes palabra de vida eterna y nosotros te hemos conocido
y creído que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Ellos conocían que Jesús es el
Mesías. Nosotros conocemos que Jesús
es el Señor y Dios. Lo conocemos por medio de fe. la fe que Él nos ha dado. El Señor está diciendo, las mías
me conocen, mis ovejas me conocen, dice el Señor. Yo he escuchado
a mucha gente, muchas personas decir, Lo que predica este hombre
aquí, aquí en el centro del pueblo, es lo mismo que predica este
hombre que está al final del pueblo. Y es lo mismo que predica
este hombre que está aquí en la esquina. Es lo mismo. La religión,
todas las religiones es lo mismo. Yo he escuchado a mucha gente
decir eso. Todas las religiones es lo mismo.
Todas las religiones te llevan a Dios. Es lo que dice mucha
gente. Ahora, ¿qué dice la Escritura?
¿Qué nos dicen las Escrituras? Las Escrituras nos dicen que
hay camino que al hombre le parece derecho, pero cuyo fin es muerte. Jesús está diciendo que sus ovejas
le conocen a Él. Si tú eres una oveja de Cristo
no vas a ser engañado. No te van a engañar. Si eres
oveja verdaderamente de Cristo no te van a engañar. Mira lo
que dice capítulo 10 versículo 4 y 5 cuando ha sacado fuera todas
las propias va delante de ellas y las ovejas le siguen porque
conocen su voz las ovejas de cristo conocen la voz de la verdad
versículo 5 más al extraño no seguirá doctrinas extrañas. Las ovejas de Cristo no lo van
a seguir, no lo van a seguir porque no conocen la voz de los
extraños. La voz extraña de las doctrinas
falsas suena diferente al oído de una oveja del Señor Jesucristo. En el capítulo 10 y versículo
10 dice, el ladrón, el enemigo, el enemigo viene para hurtar
matar y destruir eso es lo que hace el enemigo el predicador falso que viene
con una religión falsa lo que él hace es hurtar matar y destruir
la oveja de cristo sabe este hombre quiere robarme quiere
matarme y quiere destruirme eso eso es lo que cree la oveja del
Señor Jesucristo por tanto no voy a seguir esto porque es malo
esto no es de Dios no es de Dios ahora capítulo 10 versículo 27
Cristo está diciendo, mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco
y me siguen. Cristo está hablando de las marcas,
de las cualidades que distinguen a sus ovejas. Las ovejas de Cristo
saben distinguir la voz de la verdad y la voz de la mentira. La persona que conoce la verdad
nunca va a decir y nunca va a creer es lo mismo que predica este
hombre. Sabe que está predicando falsedad,
no va a decir es lo mismo. Yo no digo lo mismo. No. No. Muchos predican falsa doctrina. y yo no puedo decir, está predicando
la verdad, está diciendo la verdad, no puedo decir, es lo mismo que
yo creo y predico, que cree y predica hermano Joel, no puedo decirlo,
no, porque sé que esa persona está predicando un evangelio
falso. un evangelio que lleva a la destrucción,
tanto a él como a aquellos que lo siguen, que lo siguen. Dice yo las conozco, oye mi voz
y yo las conozco, dice el Señor. El Señor conoció a sus ovejas
en la eternidad. Cuando nosotros no teníamos conocimiento
de él, él nos conoció en la eternidad, nos escogió en su hijo, el Señor
Jesucristo. Pero dice, y me siguen, mis ovejas
me siguen. Me están siguiendo mis ovejas,
siguen oyendo mi voz. Todos los días, cada día, están
oyendo mi voz, la voz de mi palabra, la voz de la predicación, la
voz del Espíritu Santo. Están oyendo todos los días. También me siguen. Mis ovejas
me siguen creyendo, me están creyendo todos los días. todos los días, en todo momento,
me están siguiendo, me siguen todo el tiempo, todo el tiempo. La pregunta es, ¿tengo las marcas
de las ovejas del Señor Jesucristo? ¿Soy oveja de Cristo? ¿Tengo
estas marcas que Jesús está diciendo en su palabra? ¿Lo estoy siguiendo? ¿Lo estoy oyendo? ¿Lo estoy honrando? ¿Él es mi única esperanza? Las ovejas de Cristo siempre
están refugiadas en el Señor Jesucristo. Ahora, la última
cosa, hermanos, es sobre la vida eterna. Es sobre la vida eterna. La pregunta
es, Tengo la vida eterna. Tengo la vida eterna ahora mismo. Una persona puede preguntar cómo
puedo tener esa vida eterna que tanto hablan ustedes. La palabra
de Dios nos va a mostrar cómo. ¿Y quiénes son las personas que
tienen la vida eterna? Tener la vida eterna no es tener
una religión en mí. No. No. No. Tener la vida eterna no es tener
un credo en mí. No es. Vamos a anotar. Jesús
está diciendo aquí que el enemigo viene para robar,
matar y destruir. Cristo está diciendo, más yo
he venido para que tengan vida en abundancia. Está hablando
de esa vida eterna. De la vida eterna. Vamos a leer
en el libro de Juan para terminar. En el libro de Juan, primera
de Juan, capítulo cinco. tengo la vida eterna capítulo cinco en su versículo
once y doce dice este es el testimonio que dios nos ha dado vida eterna
y esta vida está en su hijo Esta vida eterna está en su hijo. Jesús en su oración dijo Esta
es la vida eterna que te conozcan a ti como el único Dios verdadero
y a Jesucristo a quien has enviado. El Espíritu Santo nos está diciendo
aquí. El Espíritu Santo nos está diciendo
aquí. Esta vida está en su Hijo. Esta vida eterna, esta vida abundante,
está en el Hijo de Dios, en el Señor Jesucristo. Versículo 12. El que tiene al Hijo, tiene la vida. El que no tiene
al Hijo de Dios, no tiene la vida. ¿Cómo puedo saber si tengo
la vida eterna ahora mismo? Si Cristo vive en mí, si Cristo
está morando en mí, de seguro, de seguro que tengo ahora mismo
la vida eterna. Mas el que no tiene al Hijo,
No importa que sea un hombre o una mujer muy religiosa. No
importa. La Biblia, la palabra de Dios
nos está diciendo, el que no tiene al Hijo, no tiene la vida
eterna. ¿Cómo puedes tener la vida eterna? Tienes que creer, tienes que
tener al Hijo de Dios en ti mismo. no en tu cabeza nada más, sino
en tu corazón. Cristo en vosotros es la esperanza
de gloria. Que Dios les bendiga.

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Joshua

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