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JC

Ejercitate para la piedad

1 Timothy 4:6-8
Joel Coyoc October, 16 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 16 2024
Estudio de 1 Timoteo

La predicación de Joel Coyoc en "Ejercitate para la piedad" se centra en la importancia de la piedad como una virtud espiritual fundamental en la vida cristiana, tomando como base el pasaje de 1 Timoteo 4:6-8. Coyoc argumenta que la piedad genuina no se basa en obras externas o en una fe fingida, sino en la relación auténtica con Cristo, quien es la fuente de vida y esperanza para los creyentes. Se enfatiza la advertencia del apóstol Pablo acerca de la apostasía, indicando que una fe no auténtica puede llevar a la separación de la verdad. Coyoc también hace un llamado a los creyentes a ejercitarse espiritualmente, comparando esta necesidad con el entrenamiento físico, y sostiene que la piedad brinda promesas tanto para esta vida como para la venidera. Este mensaje destaca la necesidad de una comunión real con Dios que transforma el corazón.

Key Quotes

“La fe auténtica es don de Dios. El apóstata no es alguien que pierde la fe. El apóstata nunca ha tenido fe auténtica.”

“Ejercítate para la piedad, porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha.”

“La piedad tiene que ver con conocer a Cristo. No tiene tanto que ver con saber acerca de Dios o acerca de la palabra, sino conocer a Cristo.”

“La verdadera piedad es experimentar y gozar del amor de Dios.”

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Vamos a abrir nuestra Biblia
en la primera carta de Pablo a Timoteo en su capítulo cuatro. Vamos a dar lectura al capítulo
4 de esta carta dice, pero el espíritu dice claramente que
en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe escuchando
a espíritus encañadores y a doctrinas de demonios. por la hipocresía
de mentirosos que teniendo cauterizada la conciencia prohibirán casarse
y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción
de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido
la verdad. Porque todo lo que Dios creó
es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias,
porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado. Si esto enseñas a los hermanos,
serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con la palabra de la
fe y de la buena doctrina que has seguido. desecha las fábulas
profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad, porque
el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad
para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente
y de la venidera. Palabra fiel es esta, y digna
de ser recibida por todos, que por esto mismo trabajamos y sufrimos
oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador
de todos los hombres, mayormente de los que creen. Esto manda
y enseña. Ninguno tenga en poco tu juventud,
sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu,
fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate
en la enseñanza, en la lectura, la exhortación y la enseñanza.
No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante
profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate
en estas cosas, permanece en ellas, para que tu aprovechamiento
sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de
la doctrina, persiste en ello, pues haciendo esto te salvarás
a ti mismo y a los que te oyeren. Bueno llegamos ya algún tiempo
estudiando esta primera carta de Pablo a Timoteo y a partir
del versículo 14 del capítulo 3 hay una palabra que se está
repitiendo con frecuencia que es piedad piedad, grande es el
misterio de la piedad y cuando empezamos el capítulo
cuatro, el apóstol Pablo está advirtiendo acerca de los peligros
en la iglesia, debemos de olvidar que la iglesia es un lugar donde
hay peligro, debemos de olvidar que es un lugar donde hay peligro
porque los que nos congregamos, aunque redimidos, seguimos siendo
pecadores. Es un lugar donde hay peligro
porque el Señor Jesucristo enseñó que en la iglesia siempre va
a haber trigo y va a haber cizaña y nadie está autorizado para
para arrancar la cizaña. Eso lo va a hacer, le corresponde
al Señor hacerlo. La escritura está llamándonos
a prestar atención a los peligros y el peligro de la apostasía. Una de las cosas que tenemos
que recordar que la apostasía es el apartarse de la fe verdadera.
Una de las frases repetidas en la epístola y por Pablo tanto
en esta primera carta como en la segunda carta es, fe no fingida,
porque hay fe que es fingida. Y la fe auténtica, la fe no fingida,
es don de Dios. La fe no fingida es algo que
no se obtiene con años de sentarse en una silla de la iglesia. Hay
gente que piensa que porque tiene 40, 50 años sentándose es maduro,
y tristemente algunos ni siquiera son creyentes. Una de las cosas
importantes que no hemos de olvidar, un creyente es un milagro, un
creyente es una obra sobrenatural de Dios, un creyente es alguien
a quien Dios le ha dado vida por su espíritu, cuando estaban
muertos en sus delitos y pecados. Y el apóstol está hablando del
peligro de la apostasía y es importante recordar, hay una
fe auténtica. que es diferente a una fe intelectual,
después de 40 años de estar escuchando predicaciones correctas uno puede
tener fe intelectual, incluso uno puede predicar de manera
correcta y decir verdades y eso no significa gran cosa. una de
las cosas que pone temor en mi corazón es recordar que pues
muchos predicadores van a estar en el infierno y como como lo
sé pues el señor Jesús dijo no todo el que me dice señor señor
entrará en el reino de los cielos sino el que hace la voluntad
de mi padre que está en los cielos y los primeros en la lista son
predicadores dice entonces me van a decir no profetizamos en
tu nombre o no predicamos en tu nombre y predicamos buenas
predicaciones en tu nombre no echamos fuera demonios en nombre
hicimos muchos milagros y el señor va a decir apartados de
mí hacedores de maldad nunca os conocí y hermanos lo que estas
personas tenían era una fe intelectual una fe aprendida ellos pudieron
repetir la doctrina correcta y predicar correctamente pero
había una maldad en su corazón y es que nunca tuvieron una fe
auténtica La fe auténtica es don de Dios. El apóstata no es
alguien que pierde la fe. El apóstata nunca ha tenido fe
auténtica. Vamos a mirar para que veamos
que está ahí y que Pablo insiste en esto. Dice el versículo cinco
del capítulo uno de la carta, pues el propósito de este mandamiento
es el amor nacido de corazón limpio, de buena conciencia y
de fe no fingida. El amor nacido de corazón limpio.
No hay duda de que aquí hay un milagro, porque sólo la sangre
de Cristo puede limpiar un corazón, una buena conciencia y una fe
no fingida. Es una fe que no es una obra
de teatro, es una fe de alguien que no tiene una fe simplemente
intelectual, sino es una fe que es don de Dios. El apóstol le
vuelve a decir a Timoteo, trayendo a la memoria la fe no fingida,
en la segunda carta, la cual habitó primero en tu abuela Loida
y en tu madre Eunice. Fe no fingida. El que apostata
de la fe verdadera es que se cansó de hacer una obra de teatro,
es que se cansó de fingir, es que fue algo que recibió simplemente
intelectualmente, pero se cansó de fingir, y al final no es que
perdió su salvación, es que nunca tuvo salvación. Y una de las
palabras importantes en todo esto es la palabra piedad, porque
hermanos sólo hay algo que nos puede guardar de la apostasía. Porque dentro de la iglesia,
dice el apóstol Pablo, habrá hombres que tienen apariencia
de piedad, pero niegan la eficacia de ella. Anteriormente estuvimos
hablando de Balán. Balán predicaba buenas predicaciones.
Balán dijo, Dios no es hombre ni hijo de hombre para que se
arrepienta. Y uno pudiera pensar que Balán era una persona piadosa.
Es más, Balán decía, pues yo no voy a ir, vamos a orar a ver
qué dice Dios. Y en todo momento decía, yo no voy a decir nada
que Dios no diga. Y cualquiera podía pensar que Baláam era una
persona piadosa. Pero lo de Baláam era una fe
fingida. Dijo verdades, por supuesto.
Baláam dijo, Dios no es hombre ni hijo de hombre para que mienta
y se arrepienta. ¿Es eso verdad? ¿Es eso correcto?
Claro que es correcto. Sin embargo, él tenía apariencia
de piedad y negaba la eficacia de la piedad porque Dios le dijo
que no fuera con esos hombres. Y esos hombres insistían porque
traían mucho dinero para darle. Y él dijo, quédense, voy a consultar
a ver si Dios, a ver qué va a decir Dios. Él decía, él predicaba
una cosa con su boca, Dios no es hombre ni es hijo de hombre
para que se arrepienta. Pero se quedaba esperando a que
Dios cambiara, a que Dios se arrepintiera y le dijera algo
distinto. Por último, el Señor le dijo, ya que tantas ganas
tienes de ir, anda, pero no vas a decir nada que yo no te diga.
Y usted ya sabe el resto de la historia. Y cómo fue poniendo
altares y Dios siempre le decía que bendijera a ese pueblo. Y
si no tuviéramos el Nuevo Testamento, nosotros pensaríamos que este
hombre era un hombre piadoso. Pero tenemos Apocalipsis y Apocalipsis
descubre a este hombre como un hombre malvado y un falso profeta. Un falso profeta no necesariamente
se anda diciendo puras mentiras. La mayor mentira del falso profeta
es que tiene apariencia de piedad pero niega la eficacia de ella.
Balán predicaba una cosa y se sentaba a esperar que Dios haga
algo distinto. Y al final, él amó no al Señor. Note que para
lo hermoso, lo atractivo, lo admirable, no era el Señor para
Balán. Él no amaba al Señor, su Dios,
con toda su alma, con toda su mente, con todas sus fuerzas.
Él amó el premio de la maldad. Y él nunca maldijo al pueblo
de Israel, pero él dio un consejo a Balak y le dijo, invita a los
hijos de Israel para que lleva a tus mujeres, para que se enamoren
de ellos, invítalos a la fiesta. Y el Señor castigó al pueblo
de Israel y Balam ganó su premio sin maldecir, siempre aparentando
piedad. Él no hizo aparentemente nada
malo, sólo dio un consejo bien efectivo por el cual sabía que
Dios iba a castigar a su pueblo. Hermanos, Él estaba educado,
él podía hablar teológicamente correcto, pero él era un falso
profeta, él no tenía una fe auténtica. Y todo esto tiene que ver, y
lo estoy explicando, porque vamos a, nuestro tema hoy es, ejércitate
para la piedad, ejércitate para la piedad. La semana pasada estábamos
mirando qué es o cómo es un buen ministro de Jesucristo, qué hace
un buen ministro de Jesucristo. Y una de las cosas que hubo énfasis
fue, debe estar nutrido de la palabra y por lo tanto debe desechar
las fábulas profanas. Es importante que nosotros notemos
algunos verbos importantes en el principio de este capítulo.
Escuchando, el verbo escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas
de demonios. Y lo importante que es el escuchar. ¿Qué estás escuchando? Algunos
vienen y escuchan y se sientan y simplemente están escuchando
a un hombre. Hay gente que se sienta y está
esperando en qué se va a equivocar, qué va a decir mal. Y pues pasan
los años y si no se dijo nada mal pues están aprendiendo y
educando su cabeza. Pero qué importante que es los
que tienen fe auténtica, son esas ovejas que oyen la voz del
buen pastor. Y hermanos, escuchar. ¿Por qué
hice ese énfasis en escuchar? Porque dentro de lo que es el
buen ministro está nutrido en la palabra. Y una de las cosas
que viene en cuestión del tema de hoy que es ejército para la
piedad, alguien en el sentido físico que se tiene que ejercitar,
no es simplemente que se tiene que ejercitar, también tiene
que estar nutrido. Pero el énfasis hoy es ejército
para la piedad. Quisiera que usted piense qué
le viene a la mente cuando piensa en una persona piadosa, qué es
lo primero que viene a su mente, cómo usted se imagina a una persona
piadosa. Para muchos quizá en la mentalidad
de la religión mayoritaria de nuestro país pues nos viene la
idea que una persona piadosa es alguien que pues va todos
los días a la misa de seis, en el contexto de los evangélicos,
pues un piadoso es alguien que no falta a ningún culto, nunca
llega tarde al culto, siempre es el primero en estar y pudiéramos pensar en algunas
cosas que son visibles, pero también quisiera decirles, hermano,
no se olviden de algo, hay alguien que nunca falta al culto y es
el primero que llega y él nunca va a ser piadoso, La iglesia
también es un lugar peligroso porque el primero que llega al
culto y nunca falla es Satanás. Él siempre está aquí. Él tiembla
ante Dios, pero él no es ni será nunca piadoso. Ahora, pensamos
en cosas que se pueden ver y uno pensaría, por ejemplo, el apóstol
Pablo describe lo que en un tiempo para él fue el concepto de una
persona piadosa en su carta a los filipenses. el el pasaje que leyó el hermano
Daniel Filipenses capítulo tres dice
porque nosotros somos la circunscripción versículo tres los que en espíritu
servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús no teniendo confianza
en la carne dice aunque yo tengo también de qué confiar en la
carne si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne Y
pudiéramos pensar que en la mentalidad de Pablo está describiendo, antes
que el Señor lo salvara, está describiendo a una persona piadosa,
circuncidado al octavo día del linaje de Israel de la tribu
de Benjamín, hebreo de hebreos en cuanto a la ley fariseo, en
cuanto a ser el perseguidor de la iglesia, en cuanto a la justicia
que es en la ley irreprensible. Eso era para él una persona piadosa.
uno pudiera pensar en aquel cuando Jesús narró una parábola acerca
de aquellos que confiaban en sí mismos y menospreciaban a
los demás y dijo dos hombres fueron al templo a orar y uno
pudiera pensar bueno dos personas piadosas dice dos personas llegaron
al templo a orar y uno levantando los ojos al cielo dijo señor
y te doy gracias porque no soy como los otros hombres ni como
este publicano Yo doy diezmo de todo lo que gano, yo oro tres
veces al día, yo ayuno, y uno pudiera pensar que eso es piedad.
Hermanos, no hay duda, una persona piadosa sin duda ofrenda, una
persona piadosa sin duda lee la escritura, una persona piadosa
sin duda ora. Pero hacer esas cosas no es sinónimo
de ser piadoso. La piedad tiene que ver La piedad
tiene mucho que ver con la realidad para la cual el Señor Jesucristo
vino a esta tierra. La piedad tiene que ver con el
sentido mismo de qué es la vida eterna. A veces cuando pensamos
en la vida eterna solemos pensar en un lugar donde hay calles
de oro y mar de cristal. Pero Juan escribió y dijo, y
esa es la vida eterna, que te conozcan a ti el único Dios verdadero
y a Jesucristo tu Hijo a quien has enviado. La piedad tiene
que ver con ver a Cristo. La piedad tiene que ver con ver
a Cristo como el eterno Hijo de Dios. Ver a Cristo como aquel
cordero que quita el pecado del mundo. La piedad tiene que ver
con conocer a Cristo. No tiene tanto que ver con saber
acerca de Dios o acerca de la palabra, sino conocer a Cristo. La Biblia dice claramente, dice,
el que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es amor. La
piedad, la devoción tiene que ver con el hecho de conocer a
Cristo. Es interesante que el apóstol
Pablo, al igual que el Señor Jesús, usaban figuras de cosas
conocidas para hablarnos de realidades espirituales. Hermanos, una de
las cosas tristes para nosotros es que a veces el mundo espiritual
no lo vemos, solemos pensar que el mundo espiritual no es tan
real, a veces solemos pensar que el mundo, nos olvidamos del
mundo espiritual porque no lo podemos tocar ni lo podemos ver,
pero el mundo espiritual, la realidad espiritual es tan tan
real como la realidad material. El Señor Jesús dijo trabajar
no por la comida que pereces, no por la que vida eterna permanece,
El Señor dijo en su palabra, no solo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Y hermanos,
no nos hace falta que nos expliquen mucho eso. Somos bien conscientes.
De pronto, despiertas hambriento y sabes que si quieres seguir
viviendo tienes que comer, porque tu cuerpo está pidiendo comida.
Y de pronto, si no le das de comer, pues te vas a marear y
te vas a caer, porque tu cuerpo está avisando que necesita alimento.
de hecho nos despertamos y nos vamos a trabajar y note la realidad
material, nuestra vida se mueve alrededor de tres comidas, a
veces no hemos terminado el desayuno y ya estamos preguntando qué
vamos a almorzar y estamos bien conscientes de la realidad material,
pero qué fácil se nos hace pensar que puede pasar una semana y
Y nosotros, contrario a lo que Jesús dijo, nosotros creemos
que sólo de pan puede vivir el hombre. Y hermanos, en un sentido,
el hombre natural puede vivir sólo de pan, porque el hombre
natural no entiende las cosas espirituales, porque el hombre
natural está muerto espiritualmente y él vive simplemente su cuerpo
y él puede vivir de frijoles, de pan, de maíz, de coca-cola
y eso es suficiente. Pero el hombre espiritual, aquel
a quien Dios ha dado vida, no puede vivir de esa manera. Y
en una comparación con lo que Jesús hacía, el apóstol está
usando aquí un comparativo con figuras del deporte. El apóstol
Pablo lo hace varias veces en sus epístolas, en sus diferentes
cartas. Él dice que no todos los que
corren en el estadio llevan el premio. Y dice, corred de tal
manera que obtengáis el premio. Estos corren para alcanzar una
corona de laurel que después se va a secar, pero nosotros
estamos corriendo por una incorruptible. Dice, de esta manera yo no corro
como a la aventura. Y él está hablando de las olimpiadas
que se practicaban en el tiempo en que él vivía. El Apóstol Pablo
dice, y también el que lucha como atleta, no es coronado si
no lucha legítimamente y está tomando la figura otra vez del
entrenamiento físico de las Olimpiadas. Y en este caso él está hablando,
llamándonos la atención a algo que es pertinente y dice, ejércitate
para la piedad, ejércitate para la piedad. Hermanos, así como
ejercitamos. Ante esto, bueno, ante esto hay
una pregunta que el apóstolo responde. Es siempre importante que recordemos
que la escritura no fue, esta es una carta, y cuando Pablo
escribió esta carta, él no dividió versículos y capítulos, eso se
hizo después para que se nos facilite. Pero es interesante
que en el final del versículo 7 está, ejercítate para la piedad.
y uno podría pensar y por qué hay que ejercitarse para la piedad,
por qué hay que ejercitarse para la piedad, quizá Pablo pensó,
Timoteo va a preguntar por qué y él dice por qué, porque el
ejercicio corporal para poco es provechoso. Pero antes que
todo, hermanos, como primer apartado es por qué nos tenemos que ejercitar
para la piedad, es lo que yo estaba explicando, porque la
realidad espiritual es tan real como la material, porque la realidad
espiritual es tan real como la material. Hermanos que Dios nos
guarde de vivir para aquí y ahora, hay una realidad espiritual,
estamos en medio de una guerra espiritual, hay una realidad
espiritual que es mucho más importante, mucho más trascendente que simplemente
la realidad física, ¿Por qué nos debemos ejercitar para la
piedad? ¿Por qué debemos de nutrirnos
con la palabra de Dios? Porque hay una realidad espiritual
tan real como aquella que es material. Que así como nuestros
cuerpos sienten hambre, el creyente siente hambre. El creyente, el
verdadero creyente siente hambre de la palabra de Dios. El verdadero
creyente es como un bebé recién nacido y ha probado que Dios
es bueno y desea la leche espiritual no adulterada. Ahora, también
es necesario ejercitarnos para la
piedad porque la piedad, porque el ejercicio corporal para poco
es provechoso, porque la bendición que procede
del ejercicio físico por grande que sea es demasiado limitada,
la bendición que recibimos del ejercicio físico por grande que
sea es demasiado limitada, Hermano, el apóstol no está demeritando
el hecho de que hagamos ejercicio físico. Si no hace ejercicio
físico, pues no es que no tenga ni un provecho.
La Biblia no dice que no sea provechoso. Si puede hacerlo,
yo le aconsejo que lo haga, porque así como es real, hay una realidad
espiritual, hay una realidad material. A veces hay gente que
dice, yo no fui a la iglesia en cuerpo, pero estaba en alma.
Yo quisiera que vengan con alma y cuerpo. Hay otros que dicen
que se dedican a ganar almas. Yo preferiría que nosotros ganemos
personas completas, porque me asustaría mucho que se llene
esto de almas sin cuerpo. Y hermano, ¿tiene provecho el
ejercicio físico? Sí tiene provecho. Dice el apóstol
Pablo en 1 Corintios 6, 19 y 20. quisiera que lo pudiéramos leer o ignoráis que vuestro cuerpo
es templo del espíritu santo el cual está en vosotros el cual
tenéis de dios y que no sois vuestros porque habéis sido comprados
por precio glorificar pues a dios en vuestro que En vuestro cuerpo
y en vuestro espíritu, los cuales son de quién? De Dios. Hermano,
haga ejercicio físico, no como un culto para el cuerpo, porque
tristemente, tanto como en el tiempo de los griegos, ahora
hay gente que está ejercitando porque tienen un culto a su cuerpo.
Hágalo para la gloria de Dios, porque su cuerpo no es suyo,
su cuerpo es de Dios. Somos llamados a glorificar a
Dios no sólo en el espíritu, con el espíritu y también con
el cuerpo. Entonces el ejercicio corporal
tiene bendición, no es que no sirva en absoluto, él está diciendo
para poco es provechoso, el provecho que puede darte el ejercicio
físico es limitado comparado con el provecho que te puede
dar el ejercicio para la piedad. Ahora, ¿qué bendiciones nos da
el hacer ejercicio? Pues la verdad es que ayuda a
la salud, nos hacen mantenernos fuertes, pues también nos da
hermosura física, pero algo importante es, sólo es para aquí y para
ahora, no importa cuán bello llegue a ser por el ejercicio
físico. va a llegar un día en que eso,
si Dios le concede vivir muchos años, va a llegar un día en que
eso va a quedar arrugado y por mucho que no quiera perder masa
muscular, la va a perder, va a llegar un momento en que usted
va a estar débil en su cuerpo por mucho y va a llegar un tiempo
en que el cuerpo se va a terminar, es muy limitado. Sin embargo,
hemos de glorificar a Dios en nuestro cuerpo. Si hace ejercicio
físico, hágalo para glorificar a Dios. No se equivoque, hay
gente que piensa que está añadiendo vida cuando hace ejercicio. Usted
no le va a añadir vida a su vida cuando hace ejercicio. haga ejercicio
para la gloria de Dios. Tener buena calidad de vida glorifica
a Dios, pero su vida a usted no la va a alargar. Desde que
usted nació y desde antes que usted naciera, Dios ha decretado
el día que va a morir. No importa cuánto ejercicio haga
el día que Dios ha decretado que va a morir, usted va a morir. No importa cuán buena alimentación
tenga el día que Dios decretó para que usted sea su último
día en esta tierra, usted no va a pasar. Así que si usted
piensa que está haciendo ejercicio para aumentar su vida, hágalo
para glorificar a Dios en su cuerpo, teniendo una mejor calidad
de vida, pero no lo haga para alargar su vida porque se va
a frustrar. Usted no va a alargar su vida.
No haga su ejercicio para llamar la atención hacia sí mismo. Los
jóvenes que hacen ejercicio, y aquí vamos a conectar con lo
que sigue, es los jóvenes ejercitan lo más que pueden para alcanzar
sus objetivos, para fortalecerse. Así también, y aquí hay algo
importante, los creyentes han de hacer un esfuerzo en la gracia
y en el poder de Dios, y no debemos escatimar esfuerzos. También
hemos de recordar que otra figura que viene del gimnasio
está escrita por el autor de los hebreos y es la gente no
va al gimnasio con botas de vaquero, tampoco va con demasiada ropa,
la gente va ligera, la gente entrena ligero y hebreos dice
que nos despojemos de todo peso y del pecado que nos asedia para
correr con paciencia la carrera que tenemos por delante, Y la
otra es, los jóvenes se esfuerzan para ser el mejor lanzador de
jabalina o el mejor en 400 metros planos, se esfuerzan con tal
de ser admirados, se esfuerzan con tal de recibir una corona,
un premio corruptible, pero el creyente, el creyente si se ejercita
físicamente, como si se ejercita espiritualmente, lo va a hacer
no para ser admirado, El creyente, el que verdaderamente es creyente,
el que tiene una fe no fingida, ha aprendido algo. No se trata
esta vida de mí. Yo quiero hacer todo lo que hago
para que Cristo sea admirado y reconocido. Esa es la piedad. La piedad tiene que ver con conocer
a Cristo y crecer cada día conociendo a Cristo. La piedad y la devoción
es la actitud que yo tengo de ir creciendo en una relación
con la persona de Jesucristo. Piedad significa estar dedicado
a Cristo. ¿Por qué estoy dedicado a Cristo?
Porque yo admiro al Señor Jesucristo. Yo no estoy esperando atraer
las miradas hacia mí, sino yo quiero que a través de mí se
admire al Señor Jesucristo. Recuerde que el propósito para
el cual fuimos creados es para mostrar a la creación cómo es
Dios, por eso se nos creó a la imagen y semejanza de Dios. Pero
caídos en Adán fuimos destituidos de la gloria de Dios, pero los
que tienen fe auténtica, una fe no fingida, son hechura suya,
creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Y esas
buenas obras llevan el propósito de reflejar cómo es Dios. El ejercicio físico es muy limitado. Si lo hace, no deje de hacerlo,
pero hay que ejercitarse para la piedad porque la piedad tiene
promesa de esta vida y de la venidera. Hermanos, la piedad
tiene promesa de esta vida y de la venidera. Por supuesto, yo
decía hace un momento, una persona piadosa ora. Pero no toda persona
que ora es una persona piadosa. La persona piadosa, por supuesto,
lee la escritura. Pero no toda persona que lee
la escritura es piadosa. Porque si no, los fariseos pues
eran piadosos. Pero la verdad es que no eran
piadosos. Y note que una de las cosas que pasaba con aquellos
fariseos es que hacían todo. ¿Para qué? El Señor se los dijo
muchas veces. hacían todo lo que hacían para
ser vistos de los hombres. Por eso el fariseo se paraba
y empezaba a orar en voz alta, porque quería que todos escuchen
que este señor está orando. Ahora, la verdad es que la persona
piadosa conoce a Dios y no está buscando que todos se volteen
a verlo cuando hace algo. Él hace lo que hace y muchas
veces va a ser criticado y Él no va a salir a defenderse porque
la vida no se trata de que Él se defienda. Él está haciendo
todo para que el que sea conocido y admirado sea el Señor Jesucristo.
La piedad, la piedad es Podemos resumir, la piedad es crecer
a la imagen del Señor Jesucristo. Esa es la piedad. La piedad es
que has visto a Cristo y estás anonadado con lo que has visto.
Eso es piedad. Estás impresionado con lo que
has visto. Estás como Isaías, ay de mí que soy muerto. Estás
como Job de oídas, te había oído pero ahora mis ojos te ven, por
tanto me aborrezco y me arrepiento. Si lo que está sucediendo en
tu vida cuando lees la escritura, cuando oras, cuando asistes,
cuando ofrendas, si lo que está sucediendo en tu vida es que
de pronto estás mirando a los demás como debajo del hombro
y tú te sientes como de otra categoría y en tu corazón aunque
no lo grites estás diciendo yo soy mejor que todos esos, yo
no soy como esos y ya sabes qué más decir. Pero si eso es lo
que está sucediendo, en verdad no estás ejercitándote para la
piedad. Y no te estás ejercitando para la piedad porque tristemente estás haciendo
evidente que tienes apariencia de piedad pero niegas la eficacia
de ella. Dice el Señor Jesús, El Señor Jesús dijo en Mateo capítulo once y note
cómo está la piedad ahí dice en aquel tiempo respondiendo
once veinticinco en aquel tiempo respondiendo Jesús dijo te alabo
Padre Señor del cielo y de la tierra porque escondiste estas
cosas de los sabios y entendidos y las revelaste a los niños.
El Salmo que leímos al empezar el culto dice que el Señor va
a hermosear a los humildes con la salvación. Y hermano, es que
una persona que no es humilde, ninguno de nosotros nació humilde.
Si alguien piensa que es humilde o que nació humilde, está equivocado. Todos nosotros hemos nacido arrogantes. Esa es la característica. Por
eso la escritura dice, no tengas más alto concepto de sí que el
que debes tener piensa de ti con cordura. Porque nacemos orgullosos. Y el Señor hermosea a los humildes
con la salvación. ¿Y sabe por qué hermosea a los
humildes con la salvación? Porque el Señor mismo los hace
humildes. Alguien que no es humilde, Dios hizo humilde al publicano. Porque Dios permitió al publicano
ver, en contraste con la santidad de Dios, quién era él. Y el publicano
estaba ahí sin levantar la cabeza y dice, el Señor se propició
a mí, el pecador. Y él descendió a su casa justificado
por un milagro del Señor. Y aquí está diciendo, te alabo
porque escondiste eso de los sabios y los entendidos. Y esos
sabios e entendidos que está hablando aquí el Señor eran gente
que tenía años leyendo la escritura, tenía años yendo a la sinagoga,
tenían años parándose a orar con los ojos al cielo, tenían
años de repartir limosna y tocar las trompetas para que todos
se volteen a ver cuando hacían sus buenas obras. Pero ¿sabes
qué? no eran personas piadosas. ¿Y
qué es lo que él les ha revelado? Dice, si padre, porque así te
agradó, todas las cosas me fueron entregadas por mi padre, y nadie
conoce al hijo sino el padre, ni al padre conoce a alguno sino
el hijo, y aquel a quien el hijo lo quiera revelar. Y la pregunta
es, Te estás volviendo arrogante, juzgón, menospreciador. Menosprecias. Tienes tus modelos de predicación
y cuando alguien no predica como a ti te gusta, lo calumnias y
lo acusas de predicar doctrina falsa. Si eso es así, es triste. Pero sabes, Dios no ha hecho
un milagro en tu vida. El milagro de revelarte al Señor
Jesucristo. Y dice después el Señor Jesús,
venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os
haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros
y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y ahí haréis
descanso y paz para vuestras almas. Si tú haces todo lo que
dije anteriormente, pero cada vez eres más arrogante, Tienes apariencia de piedad,
pero niegas la eficacia de ella. Porque un piadoso aprende de
Cristo, que es manso y humilde de corazón. Y si Cristo te está
enseñando a ser manso y te estás volviendo orgulloso, es que en
realidad Cristo no te está enseñando. Porque Cristo es el maestro de
los maestros. Es más, no has visto a Cristo. Toda persona que vio a Cristo
lo hizo en humildad. El Señor lo humilló. Pensaba
que conocía a Cristo. pero estaba humillado cuando
dijo de oídas te había oído ahora mis ojos te ven por tanto yo
me aborrezco yo estoy mirando que no soy tan bueno no soy tan
calificado no soy tan capaz como había pensado me aborrezco en
polvo y ceniza cuando en verdad ves a Dios vas a ver la malicia
de tu corazón y en lugar de sentirte mejor que otros vas a terminar
como el apóstol Pablo diciendo con humildad y vas a decir palabra
fiel es de este y digna de ser recibida por todos que Cristo
Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores Y no como el
fariseo que dice de los cuales ustedes son los primeros, sino
él vive con la conciencia de los cuales yo soy el primer pecador. Una característica de ser alguien
piadoso es que tiene bien claro el más grande pecador en mi casa. Si estás pensando que es tu esposa,
déjame decirte, examínate si estás en la fe. Si estás pensando
que los más grandes pecadores de tu casa son tus hijos, examínate
si estás en la fe. porque es muy probable que te
estás sintiendo como el publicano que probablemente ahora se dice
Señor te doy gracias porque yo no soy como mi esposa ni como
estos mis hijos son los desobedientes que no leen la Biblia tres veces
al día en cambio yo leo la Biblia tres veces al día hermanos humildad
es aprender y decir soy un miserable que el bien que hago no lo, el
bien que quiero hacer no lo hago, sino el mal que no quiero ese
hago. Miserable de mí, ¿quién me va a librar de este cuerpo
de pecado? No estoy confiando en mí, doy gracias a Dios por
Jesucristo, porque Él me ha librado y me librará de este cuerpo de
pecado. Inclinado con humildad, diciendo,
Señor, sé propicio a mí al pecador. Y cuando uno va haciendo eso,
el que va a ser admirado es Cristo por misericordioso, Cristo por
compasivo. vamos a llamar la atención hacia
el Señor Jesucristo, un hombre que en verdad está ejercitando
la piedad, es un hombre como el rey David que puede decir
el malo no habitará junto a ti, el sanguinario no va a entrar
y que él está diciendo pues yo maté a Budías y yo le quité a
su esposa, pero él dice algo y dice más yo por la multitud
de tu misericordia entraré a tu casa y adoraré en tu santo templo.
Eso es piedad. No estoy entrando por la multitud
de mi bondad. No hay ninguna bondad en mí.
Ejercítate para la piedad y ejercitarse en la piedad es llegar a lo que
Pablo con esa falsa piedad en el capítulo que leímos de Filipenses
llega al momento en que dice pero cuántas cosas eran para
mi ganancia las tengo como pérdida por tal de conocer a Cristo Jesús
mi Señor. Hermano venir a la escritura
si Dios ha hecho un milagro en tu vida que vengas a la escritura
porque sabes que es alimento para tu alma. venir al culto
para escuchar una predicación, para escuchar la voz de Dios,
no para juzgar lo que se va a decir y después salir a decir mentiras
de que se está predicando herejía o que se está predicando falsa
doctrina. Es venir y escuchar la voz del buen pastor, es venir
y escuchar la verdad revelada en la escritura, es venir con
hambre en tu alma para ser alimentado de la palabra de vida. es leer
la palabra, no porque hay un concurso y te vamos a dar un
premio si lees más capítulos, no porque te vamos a premiar
si memorizas versículos, ni una mamá premia a su bebé para que
tome leche cada tres horas, ni una mamá lleva un registro pero
el beber llora cada tres horas y la figura es si Dios ha hecho
un milagro y tienes fe no fingida vas a desear como niño recién
nacido la leche espiritual no adulterada. Hermanos la promesa
es vida algunas traducciones de la escritura dicen para esta
vida no la promesa es vida tiene promesa de vida presente y de
vida venidera y esa promesa de vida presente es ejercitarse
para la piedad tiene promesa de vida presente Y estoy haciendo
énfasis en la fe no fingida, hermano, porque no quiero que
te equivoques con pensar que la piedad empieza con algo que
tienes que hacer. La piedad empieza cuando Cristo
se te revela. Ahí comienza la piedad. Antes
vas a ser un arrogante como Pablo, pero después vas a decir, todo
lo que para mí era ganancia es pérdida. Yo no confío en mis
buenas predicaciones ni en mis buenos conceptos. Yo no confío
en los milagros. Yo confío en Cristo y solamente
en Cristo y yo quiero conocer a Cristo y quiero que Cristo
sea conocido. ¿Y qué es en sí esa vida, esa
promesa de vida presente? La primera es vida, verdaderamente
vida es tener comunión con Dios. porque sin comunión con Dios
estamos muertos en delitos y pecados el apóstol Juan en su primera
carta habla de eso cuando dice lo que hemos visto y oído esos
anunciamos en su capítulo uno en el inicio de la carta dice
lo que hemos visto y oído esos anunciamos para qué para que
también vosotros tengáis comunión con nosotros y nuestra comunión
verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo Y ahí
no usa la palabra no fingida, pero habla de verdadera comunión,
verdadera comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Hermano,
qué bendición de poder saber que el Dios Todopoderoso, el
creador del cielo y de la tierra, ese Dios que no va a dar por
inocente al culpable, ese Dios que es fuego consumidor, ese
Dios que todo lo sabe, ese Dios que todo lo puede, ese Dios que
es santo, santo, santo, Yo puedo tener comunión con Él cuando
soy culpable, cuando soy pecador, y lo puedo tener por la obra
del Señor Jesucristo y nada más. No es por la educación teológica
que he tenido, no es porque predico buenas predicaciones, sino es
porque Él me ha dado el don de la fe y estoy confiando en Cristo
y solamente en Cristo. y tener comunión con Dios, el
poder ser de su familia, a los que le recibieron, a los que
creen en su nombre, les dio derecho de ser hijos de Dios, de que
el espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de
Dios, comunión con Dios, de que él dice ya no les voy a llamar
siervos, van a ser mis amigos, el saber que el juez santo, santo,
santo, es no solamente juez, sino ahora es mi abogado, comunión
con Dios. ¿Tienes comunión con Dios? Dice
la otra promesa para esta vida presente,
y esa comunión con Dios, hermanos, es eterna, es sin fin. Con amor
eterno te he amado. Si eres hijo de Dios, lo serás
por siempre. Mis ovejas, hoy mi voz, no perecerán
jamás. Nadie las puede arrebatar de
la mano de mi padre. El amor de Dios derramaron nuestros
corazones. amor de Dios derramado en nuestros
corazones. La verdadera piedad es experimentar
y gozar del amor de Dios. Estás disfrutando, estás como
el apóstol Juan diciendo, mirad cuál amor nos ha dado el Padre.
Que seamos llamados hijos de Dios. ¿No te emociona y te conmueve
al pensar en el amor de Dios? En ese amor que nos ha amado
con amor eterno. Es en realidad una realidad para
ti hablar del amor de Dios o simplemente una teoría o algo que has escuchado
por años. El amor, ese amor que si lo hemos
conocido, dice el apóstol Pablo, el amor de Cristo nos constriñe
pensando esto que uno murió por todos y por todos murió para
que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que
murió y resucitó por ellos. Te constriñe el amor de Dios.
En esto conocemos lo que es amor, en que Jesucristo entregó su
vida por nosotros. Si Dios nos ha amado así, debemos
también amarnos los unos a los otros. Es la promesa de vida. la promesa
de vida presente de amor. Balaam decía que era un hombre
piadoso, pero Balaam no amaba al pueblo de Israel porque no
amaba a Dios. Y dice la escritura con claridad,
dice, el que dice, dice, si alguno dice yo amo a Dios y aborrece
a su hermano, el tal es mentiroso y la verdad no está en él, no
ha conocido a Dios. El que no ama no ha conocido
a Dios porque Dios es amor, paz, Esa paz que sobrepasa todo entendimiento.
Hermano, puedes tener mucho dinero. Las cosas pueden estar saliendo
como las has planeado. Pero si en la noche te acuestas
y no puedes dormir. Pero qué bendición tiene el verdadero
creyente, aquel que Dios le ha dado fe no fingida. Él se puede
acostar y dormir tranquilamente. ¿Por qué? No importa si se devalúa
la moneda. No importa si cae un misil al
lado de tu casa. No importa si hay COVID y te
puedes morir y te tiene que poner ventilación artificial y todas
esas cosas. El creyente canta y dice, para
mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Si un misil me mata,
voy a estar en la presencia del Señor inmediatamente. Es mi esperanza. Ahora somos hijos de Dios. No
se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando
Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos tal como
Él es. Hermano, hay tonterías que de pronto quitan el sueño
a la gente y la que debiera quitar el sueño no le quita el sueño.
La pregunta es, ¿estás bien con Dios? ¿Estás en paz con Dios? Tiene promesa de esta vida presente
y la promesa de esta vida presente y de la venidera es estar en
paz con Dios. Ha sido justificado por la fe
en el Señor Jesucristo. Estás confiando en Cristo y solamente
en Cristo. hermano no se nos olvide hacedores
de maldad y a veces pensamos que maldad es pedofilia es homosexualidad
y esas cosas claro que eso es maldad pero maldad es confiar
en que predico predicaciones en nombre de cristo eso es maldad
hacer milagros en nombre de cristo y confiar que por eso voy a ser
salvo eso es maldad la maldad más grande es menospreciar la
obra y la persona del señor jesucristo y confiar en algo que yo puedo
hacer eso es maldad Eso es maldad. Apartaos de mí, hacedores de
maldad. ¿En qué estás confiando? Si no tienes paz con Dios, es
porque no estás confiando en Cristo. Pero no solamente tener
paz con Dios, sino la promesa de vida presente es tener paz
de Dios. Estás experimentando paz de Dios
porque estás conociendo a Dios cada vez más y cada vez más y
más. Y estás conociendo que una de
las cualidades más exaltadas en la Biblia es Que solo hay
uno que es bueno y ese único bueno es Dios que es bueno en
gran manera y que todo lo está gobernando. Él es soberano y
lo gobierna todo para nuestro bien y eso tiene paz o estás
peleando todo el tiempo en tu corazón porque quieres que las
cosas sean distintas de cómo son y no tienes paz. Si no es
así, examina tu corazón, porque dice la Biblia, no hay paz para
los impíos, ha dicho mi Dios, pero tú guardarás en completa
paz aquel cuyo pensamiento en ti persevera. Y note cómo está
ahí la piedad. Un piadoso. En las relaciones
de noviazgo, por ejemplo, también hay devoción, hay piedad, y de
pronto, pues los enamorados piensan el uno en el otro. Pero ¿en qué
se concentran tus pensamientos? Y hermano, yo no sé si usted
es como yo, pero yo me descubro a veces pensando en lo que me
dijeron que no me gustó y me siento mal de recordar cómo me
dio feo y me rechazó o no me quiso saludar. Pero cuando yo
me encuentro en eso, hermano, no hay paz. Pero cuando yo empiezo
a pensar y empiezo a pensar tú guardarás en completa paz y empiezo
a pensar en el Señor en que Cristo murió por mí. Cuando yo empiezo
a pensar aún era yo su enemigo y tenía mi puño levantado y él
mostró su amor y Cristo murió por mí. Cuando yo empiezo a pensar
en el Señor En la grandeza del Señor, en la santidad del Señor,
en el amor del Señor, la paz inunda nuestros corazones. La
paz que sobrepasa todo entendimiento y la misma piedad verdadera y
auténtica es bendición de vida presente y venidera. ¿Tienes
vida presente y venidera o estamos ocupados en el aquí y ahora?
confiado en el Señor Jesucristo estás has visto al Señor Jesucristo
hermano no hay devoción si Cristo no se te ha revelado si Cristo
no se te ha revelado lo tuyo déjame decirte me da tristeza
pero es mi responsabilidad decirte lo tuyo es una obra de teatro
Es fe fingida. Es lavar lo de afuera del plato
y del vaso y estar por dentro lleno de suciedad. Eres un sepulcro
blanqueado. El Señor aborrece cosas externas
sin un cambio de corazón, porque el Señor cambia corazones. El Señor no rechaza el corazón
contrito y humillado, porque Él es el que quebranta el corazón.
¿Has sido quebrantado tu corazón? ¿Has mirado de verdad la gloria
del Señor Jesucristo? Cristo se te ha manifestado,
exaltado y sublime. O sigues con lo que caracteriza
un inconverso, le veremos inatractivo para desearle. Antes estábamos,
veíamos a Cristo y no lo veíamos atractivo. Dios ha obrado un
milagro en tu vida y hoy para ti el único admirable es Cristo. Y tu pasión es que Cristo sea
admirado y quiero ser más como Cristo para que personas puedan
ver cómo es Cristo. La gracia de Dios se nos ha dado
para salvación y para enseñarnos a ser cada vez más parecidos
a Cristo. La gracia de Dios que es el Señor
Jesucristo dice ven a mí y vas a hallar descanso y paz para
tu alma. Es la bendición de promesa para esta vida presente y para
la venidera. que Dios nos conceda a todos en verdad estar confiando
en el Señor Jesucristo. Hermanos, que en verdad Dios
nos guarde de simplemente acostumbrarnos a venir a la iglesia y escuchar
y pensar que hemos cumplido. Que Dios obre nuestros corazones
y nos estemos contentos hasta que en verdad hay un milagro.
Un salvo es un milagro. Un salvo es un muerto resucitado.
Te ha dado vida juntamente con Cristo. Si no es así, clama al
Señor que te conceda arrepentimiento para vida. Clama al Señor que
te conceda fe auténtica. Hermanos, constantemente hemos
de examinarnos si estamos en la fe. El apóstol Pablo nos llama
y dice, examinaos a vosotros mismos. Y si estás en la fe,
hermano, gózate y sigue confiando en el Señor Jesucristo. Si has
venido a Cristo, sigue viniendo al Señor Jesucristo. Hermanos,
la vida está llena de micro conversiones, nos convertimos una vez, pero
seguimos convirtiéndonos, sigamos viniendo al Señor Jesucristo,
sigamos ejercitándonos para la piedad y ejercitarse para la
piedad que sea justo la figura que usa Pablo. Los muchachos
que hoy van al gimnasio, yo no veo que alguno vaya zapateando
y de mala gana o que su papá agarre una faja para sacarlo
de su casa para que vaya al gimnasio. Quizá hay algunos, pero muchos
de ellos lo hacen con gusto y no tienen problema de pagar 500
pesos mensuales para ir al gimnasio. Que el Señor nos ayude, que porque
Cristo es atractivo y yo quiero parecerme más a Él, voy a leer
la escritura para ver a Cristo. voy a orar para estar en comunión
con Cristo, me voy a congregar para tener comunión con el cuerpo
de Cristo y para escuchar la voz y nutrir mi alma, que el
Señor obre de esa manera en nosotros, que Dios les bendiga.

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Joshua

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