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Jose Dzul

Las señales de la gracia de Dios en los creyentes.

Acts 11:19-25
Jose Dzul February, 4 2024 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul February, 4 2024

En su sermón titulado "Las señales de la gracia de Dios en los creyentes", Jose Dzul aborda la manifestación de la gracia divina en la vida de los creyentes, destacando cómo esta opera de manera invisible en el corazón humano, pero se revela a través de sus efectos visibles. Utiliza Hechos 11:19-25 como base, enfatizando que la gracia de Dios es soberana y se manifiesta en la transformación de vidas—resaltando ejemplos de Noé y Abraham para ilustrar cómo la fe siempre acompaña a la gracia salvadora. Las referencias a Juan 3:8 y la soberanía de Dios se utilizan para argumentar que la salvación, como un don irrevocable, no depende de las obras humanas, sino de la gracia que Dios otorga. La implicación práctica de este sermón es que los creyentes deben permanecer firmes en su fe, un signo de perseverancia que refleja la obra interna de Dios en sus corazones, además de destacar que la salvación es un acto soberano y eterno de Dios, asegurando la posición de los creyentes en Cristo.

Key Quotes

“La gracia de Dios es algo que está en el corazón, en el alma. Es algo invisible que el ojo humano no puede ver.”

“La señal de la salvación es la permanencia. Es la permanencia.”

“La perseverancia no es la causa de la salvación, sino el efecto de la salvación que ha puesto en tu alma.”

“El Evangelio es poder de Dios para salvar a todo aquel que cree.”

Sermon Transcript

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En esta mañana quiero que meditamos
sobre estos versículos que vamos a leer y el título de esta enseñanza
es las señales de la gracia de Dios en los creyentes, las señales
de la gracia de Dios en los creyentes. Quiero comenzar a leer en versículo
19 de Hechos capítulo 11. Dice así. Ahora bien, los que
habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con
motivo de Esteban, pasaron hasta Finicia, Chipre y Antioquía. no hablando a nadie en la palabra,
sino sólo a los judíos. Pero había entre ellos unos varones
de Chipre y de Sirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía,
hablaron también a los griegos o a los gentiles, anunciando
el evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor estaba con
ellos. es muy importante verdad la mano
del señor estaba con ellos y gran número creyó y se convirtió
al señor llegó la noticia de estas cosas
a oídos de la iglesia que estaba en jerusalén y enviaron a bernabé
que fuese hasta antioquía este Este Bernabé, cuando llegó a
Antioquía y vio la gracia de Dios, se regocijó y exhortó a
todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles
al Señor. Porque era varón bueno y lleno
del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada
al Señor. después fue Bernabé a Tarso para
buscar a Saulo y hallándole le trajo a Antioquía. Bueno, en
esta mañana vamos a meditar sobre esto, las señales de la gracia
de Dios en los creyentes, en los creyentes. La gracia de Dios es algo que está en cada creyente donde Dios lo
ha puesto. Y esta gracia es algo en el corazón,
en el alma. Es algo invisible que el ojo
humano no puede ver. La gracia de Dios que está en
el corazón. de una persona. El Señor Jesucristo,
Él hizo una comparación del nuevo nacimiento con el viento. Hizo una comparación del nuevo
nacimiento con el viento. que maravilloso es el Señor Jesucristo
el gran maestro de los maestros el gran predicador de los predicadores
el príncipe de los predicadores y el Señor dijo así en el libro
de Juan capítulo tres en su versículo ocho mira cómo hizo esta comparación
el Señor el nuevo nacimiento con el viento. Él dijo, el viento, está hablando
con Nicodemo y le dijo a Nicodemo, el viento sopla de donde quiere. Oyes su sonido, mas ni sabes
de donde viene ni a donde va, así es todo aquel que es nacido
del Espíritu. La obra de la gracia de Dios
es algo invisible. Es como el viento. El viento
solamente podemos oír, escuchar el sonido. y ver cómo mueve las
hojas, las matas, los árboles, pero no podemos ver con nuestros
ojos humanos el viento, no lo podemos ver, ni nadie puede controlarlo. Es algo invisible. Y el viento viene donde Dios
lo manda, va donde Dios lo manda. La gracia de Dios viene donde
Dios lo manda. La gracia de Dios va donde Dios
lo manda. Es algo de Dios. Es de Dios esa gracia. Y Dios es soberano en mandar
su gracia donde Él quiere. cuando Él quiere. Él es soberano
en su gracia para salvar a pecadores como nosotros. Ahora, esta gracia
de Dios es algo invisible. Pero esa gracia que está en el
corazón de cada persona se hace también visible por fuera. Se manifiesta esta gracia por
fuera. Es como el viento, el viento
es invisible pero vemos los efectos del viento moviendo las ramas. De igual modo, la gracia de Dios
también manifiesta sus efectos, su poder en lo externo, en las
personas donde está la gracia de Dios. La Biblia dice que Noé halló
gracia ante los ojos de Dios y por esta gracia Noé creyó a
Dios. Y cómo vemos que Noé creyó a
Dios? Lo vemos de esta forma. Cuando
Dios dijo a Noé, Noé he pensado raír, destruir a toda esta gente
mala. Y para destruirlo voy a traer
un diluvio sobre esta tierra para que tanto hombres como animales
desaparezcan. Voy a traer un diluvio, le dijo
a Noé, y tú hazte un arca para que tú y tu familia se salve. Noe había hallado gracia, esa
gracia está en su corazón. ¿Y cómo se expresó esta gracia
en el corazón? Noe creyó a Dios. Y esa fue, esa fe fue manifestada,
que cuando Noe oyó que Dios va a traer un diluvio, él lo creyó. Él lo creyó y puso, se puso a
trabajar, a construir el arca para que él y su familia se salvaran. La gracia de Dios que está en
el corazón de cada creyente verdadero se expresa por fuera, se manifiesta
por fuera. Habrán, cuando él fue llamado, Él obedeció a Dios. Dios le había dado a este hombre
fe, la fe del Señor Jesucristo. Y esta fe fue manifestada cuando
Dios lo habló, él obedeció dejando dejando, abandonando su pueblo,
su gente para salir e ir al lugar que Dios le había dicho. La gracia de Dios es algo que
está en el corazón, pero se refleja. manifiesta los frutos, los efectos
de esta gracia en una manera externa, en una manera externa. Ahora, vamos a pensar primero
en este asunto. Aquí nos dice versículo diecinueve,
ahora bien los que habían sido esparcidos a causa de la persecución,
primero pensemos sobre esta persecución, ¿por qué persecución? ¿Por qué
los discípulos fueron perseguidos? ¿Quiénes son los que persiguieron
a los discípulos? ¿Quiénes son los que nos persiguen? ¿Quiénes son los que persiguen
a los verdaderos creyentes, a los hijos de Dios? ¿Quiénes son? Las personas que persiguieron
a los discípulos La gente que nos persigue hoy en día son personas,
son personas que tienen odio al Señor Jesucristo. No es otra cosa sino odio, rechazo,
desprecio al Señor Jesucristo. Esa gente no puede vengarse de
Cristo. porque no lo pueden tomar en
sus manos si lo pudieran hacer lo harían pero no lo pueden hacer
pero está el pueblo de Dios aquí en este mundo y ellos así como odian a Cristo así odian
a los verdaderos creyentes Si tú eres un verdadero creyente
debes de saber que este mundo tú y yo somos odiados por este mundo. Este mundo no
nos quiere, no nos ama, no nos quiere, no nos ama, nos
desprecia, nos rechaza, nos odia. hasta la muerte nos odia hasta
la muerte porque el hijo de Dios así fue perseguido veamos lo
que dice Juan capítulo quince capítulo quince versículo dieciocho
hasta veinte Dice así, si el mundo os aborrece,
seguro que el mundo nos va a aborrecer, está seguro, está seguro. Saber que a mí me ha aborrecido
antes que a ustedes. Si fuerais del mundo, si son
del mundo, el mundo los amaría a ustedes. Si están apoyando lo que hace
el mundo religioso de mentira, ese mundo los va a amar, los
va a querer. Pero porque protestamos del engaño del mundo, de la mentira
del mundo, no somos del mundo. Por eso el mundo nos odia, no
nos quiere. acordado de la palabra que os
he dicho el siervo no es mayor que su señor si a mí me han perseguido
también a vosotros os perseguirán si han guardado mi palabra también
guardarán la vuestra estamos expuestos al desprecio
de este mundo, de la gente que no cree a Dios, de la gente que
no cree a Dios. La gente religiosa que no conoce
a Dios, al Dios de las santas escrituras,
expresa su celo, expresa su celo por sus tradiciones, por sus
costumbres, por cosas mentirosas que creen
ellos. Expresan este celo persiguiendo,
maltratando a los que son de la verdad, a la iglesia del Señor Jesucristo. ahora esta actitud de la gente
de hoy en día, la gente religiosa que ama sus ídolos, ama sus tradiciones,
ama sus costumbres, aman la mentira, estas cosas también era la actitud de este
gran Saulo de Tarso, Hay que recordar que este hombre, Saulo
de Tarso, era un hombre que se creía por sí mismo justo. ¿Por qué guardaba la ley? Él
dijo, soy el fariseo más fariseo, y no hay quien pueda conmigo,
dijo él. por amar esas tradiciones, esas
costumbres, por estar ciego espiritualmente
para amar estas cosas, este hombre Saulo de Tarso se empeñó de perseguir
y maltratar e incarcelar a la iglesia del Señor Jesucristo. Hasta donde llega la maldad del hombre en contra
de Dios. ¿Hasta dónde llega? Porque no pueden vengarse de
Dios, ellos se vengan de la iglesia del Señor Jesucristo. Pero cuando los hijos de Dios
son maltratados, el Señor Jesucristo está diciendo, no a ti te están
maltratando, sino a mí, dice el Señor Jesucristo. Nos está diciendo, nos está hablando
sobre la persecución. ¿Por qué la persecución? Bueno,
esta persecución sirvió también para una bendición para otras
personas. Eso quiere decir que la providencia
de Dios permitió que los creyentes de Jerusalén sean perseguidos
para que ellos salieran de Jerusalén y llegasen a otros lugares para
anunciar el Evangelio de la gracia de Dios entonces esa persecución
por un lado vemos ahí la maldad del hombre el hombre es malo
y es responsable también por su maldad Pero por otro lado
vemos la mano de Dios, la soberanía de Dios, la providencia de Dios,
permitiendo esta persecución con un propósito para que su
palabra llegue a otros lugares, a otras personas, a otras personas. Ahora, continuamos, versículo
veinte de Hechos capítulo once. Nos está diciendo Pero había entre ellos unos varones
de chipre y de sirene, los cuales hablaron también a los griegos
anunciando el evangelio del Señor Jesús. Estos hombres que salieron
en Jerusalén eran portadores de un mensaje, el mensaje del
Señor Jesús. salieron para llevar el mensaje
del Señor Jesús. El Evangelio son buenas nuevas,
son buenas noticias y Jesús quiere decir Salvador. Entonces, estos
hombres, estos siervos de Dios estaban anunciando las buenas
nuevas de un Salvador llamado Jesús de Nazaret. No estaban
anunciándose ellos mismos, ni anunciando sus pensamientos,
sino que estaban anunciando el Evangelio del Señor Jesucristo. La pregunta en esta mañana es,
¿Quiénes necesitan un salvador? ¿Quiénes necesitan un salvador
o quién necesita un salvador? La persona que necesita un Salvador
es una persona que está condenada. Y todo el mundo que no crea a
Dios está condenado por la ley de Dios. Está bajo la condenación
de Dios. Está bajo la ira de Dios por
causa de sus pecados. Una persona condenada está en
el banquillo de los condenados. Si tú no estás en el Señor Jesucristo,
en esta mañana estás sentado en el banquillo de los condenados. ¿Quién necesita un salvador? ¿Quién necesita un salvador?
La persona que no se puede salvar. yo necesito un salvador, así
como usted, necesitas un salvador, porque usted y yo no podemos
salvarnos, salvarnos de la pena de nuestros pecados, salvarnos
del poder de nuestros pecados, salvarnos de la ira de la ley
de Dios, no podemos salvarnos, no hay nada que podamos hacer
para salvarnos, No hay nada que podamos ofrecer para salvarnos. ¿Pero qué estaban anunciando
estos hombres? Anunciaban el Evangelio del Señor
Jesús. Eso quiere decir, estaban anunciando
las buenas nuevas de un Salvador llamado Jesús. Eso quiere decir,
para los condenados hay una esperanza. Hay un Salvador. Las Escrituras
dicen, el ángel le dijo a José llamará su nombre Jesús porque
él salvará a su pueblo. Él vino para salvar a su pueblo. Él vino a salvar a todos aquellos
que van a confiar en su bendito nombre y en su sacrificio consumada
en la Cruz del Calvario. El apóstol Pablo dice así estas
palabras. Palabra fiel y digna de ser recibida
por todos que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los que
están sentados en el banquillo de condenación. Cristo no vino a salvar a esa
gente que se cree buena en este mundo. Cristo no vino a salvar
a las personas que se creen yo soy justo delante de Dios, yo
hago esto, yo doy esto, yo Dono esto a los pobres, a las
viudas, a los niños. No necesito un evangelio. No necesito un salvador. Yo mismo
soy mi salvador. Cristo no vino por esa clase
de gente. Cristo no murió por esa clase
de gente. Cristo vino a morir por gentes
que no se pueden salvar. que están hundidos en el pozo de la muerte. Cristo vino a sacarlos,
a librarlos de la condenación por sus pecados. palabra fiel
y digna de ser recibida por todos que Cristo Jesús vino al mundo
para salvar a los pecadores escúchalo salvar a quienes a los pecadores el hombre de este mundo su nombre
es pecador Y Cristo vino a ofrecerse en sacrificio para satisfacer
la justicia de Dios por pecadores. Pecadores que se arrepienten
de sus pecados. Pecadores que reconocen que en
verdad son pecadores y necesitan un Salvador. Este Salvador es
el Señor Jesucristo. No hay otro salvador. Personas
hoy en día están confiando en la religión, en sus obras, en
sus ídolos. La Biblia nos enseña, nos habla
claramente diciendo que en ningún otro hay salvación porque no
hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos
ser salvos. Ese hombre, ese Dios que nos
puede salvar, librar de la condenación de nuestros pecados, se llama
el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo. Jesús dijo,
si el Hijo te libertare, serás verdaderamente libre. Si Cristo te libra de la condenación
de tus pecados, estás libre eternamente, justificado eternamente, santificado
eternamente, limpiado de todos tus pecados eternamente. lo que
Dios hace a su pueblo lo hace eternamente, no lo hace por un
tiempo, sino para siempre, para siempre. Vamos a otro asunto, versículo
21. dice así y la mano del señor
estaba con ellos y gran número creyó y se convirtió al señor
que encontramos aquí el poder del evangelio de la gracia de
dios El poder del evangelio de la gracia de Dios. El apóstol
San Pablo, él dijo a los romanos, yo, dijo Pablo, yo no me avergüenzo
del evangelio. Está hablando del evangelio de
Dios, no del evangelio de los hombres. No del evangelio que
el hombre inventa en su cabeza. Pablo está hablando del Evangelio
de Dios, el Evangelio eterno de Dios. Y él dice, yo no me
avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios para salvar
a todo aquel que cree. La salvación es para todo aquel
que cree. no es para los que no creen,
sino para los que creen en la persona y obra consumada del
Señor Jesucristo en la cruz del Calvario. El Evangelio es poder
de Dios. Primero, poder de Dios para dar
vida espiritual. Hermano, Si tienes vida espiritual,
hoy, en esta mañana, ¿quién te dio esa vida espiritual? Dios. Por el Evangelio de la gracia
de Dios, tienes esa vida espiritual, porque el Evangelio es poder
de Dios. Ese poder te dio vida espiritual. Te levantó de los muertos espiritualmente. El Señor vino a ti y te dijo,
vive. Levántate, vive. Y tú viviste. Hoy tienes vida
espiritual. Se lo debes a Dios. No se lo debes a la religión.
No se lo debes a tu credo, a tu creencia, se lo debes a Dios. Se lo debes a Dios. El Evangelio
es poder para salvar, poder para dar vida, poder para regenerar. Has nacido de nuevo. por el evangelio
que es poder de Dios. Eres una nueva criatura en Cristo
por el poder del evangelio de la gracia de Dios. Si alguno
está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron
y aquí todas son hechas nuevas. Estás en Cristo, eres una nueva
criatura. Hoy, desde hoy, eres un hijo
de Dios. Un hijo de Dios eternamente. Un hijo de Dios para siempre. Algunos dicen que si caes en pecado, pierdes
tu filiación con Dios. ¡Ah! Eso no es verdad. Eso no es cierto. ¿Por qué? Porque los dones de Dios son
irrevocables. Cuando Dios te dice que eres
justo delante de Él, es que lo eres. Lo eres. Eternamente. no puedes perder nunca la justicia
de Cristo que Dios ha puesto en tu cuenta si Dios te dice
eres santo delante de él es que lo eres no lo estoy diciendo
yo Dios lo está diciendo y Dios no es un mentiroso para que te
mienta o me mienta a mí o nos mienta a todos Él es fiel en
su palabra, fiel en sus promesas, fiel en su pacto. Cuando Dios te dice, desde hoy
eres mi hijo, es que eres un hijo de Dios, un hijo de Dios
eternamente. No hay nada en este mundo que te haga perder la filiación
con Dios, con Dios. El Evangelio es poder para regenerar
a pecadores de este mundo, también es poder para iluminar El entendimiento, la mente del
ser humano de este mundo está obstruido, está en tinieblas,
oscuro, y no puede ver. Con los ojos de su entendimiento
no puede ver la gloria de Dios en la faz del Señor Jesucristo. El hombre perdido solamente puede
ver a su imagen, a su ídolo, a su Dios falso en quien está
confiando, pero no puede ver lo hermoso, lo precioso que es
el Señor Jesucristo. porque los ojos de su mente están
cegados. Es un ciego espiritualmente de
Dios. Dios tiene que abrir esos ojos
del alma, los ojos del corazón, los ojos del entendimiento, los
ojos de la fe. Esto ocurre cuando Dios, el Espíritu
Santo, viene a nuestro corazón y abre abre con su poder nuestro
entendimiento. Pablo hace una comparación de
la obra iluminadora del Espíritu Santo con la luz que brilló en
la creación cuando estaba en oscuridad. Él dice, Así como
Dios mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, hablando
del mundo, de este mundo cuando había tinieblas y Dios dijo sea
la luz y apareció la luz. Así Dios manda en nuestros corazones,
Dios manda con su poder, con el poder de su palabra, con el
poder de su espíritu, iluminación, luz en nuestra alma, luz en nuestro
entendimiento, para que nuestros ojos espirituales sean abiertos
y podamos contemplar, ver, ver a Dios en la faz del Señor
Jesucristo. Por fe vemos la gloria de Dios
en el Señor Jesucristo. Jesús dijo, el que me ha visto
a mí, ha visto a mi Padre. El que me conoce a mí, conoce
a mi Padre. ¿Qué más quieres conocer? ¿Qué
más quieres saber? ¿Qué más quieres creer? Cristo
dijo, el que cree en mí está creyendo en mi Padre. No crees
que yo soy el Padre y el Padre en mí. El Padre y yo, uno somos. Declaró el Señor Jesucristo. El Evangelio es poder para librar. ¿Cuántos jóvenes, hombres y mujeres
están atados por el vicio hoy en día? ¿Cuánta gente se está
destruyendo por esos vicios que hay un montón en este mundo. Muchos están encarcelados por
esos vicios, esclavizados por esos vicios de este mundo. Y no hay nada en este mundo. No hay nadie en este mundo que
los pueda librar de ese vicio. Solamente hay una persona, el
Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, el Libertador, el que vino
para librar a su pueblo de todo clase de pecado, de los vicios. Él vino para liberarnos dejarnos
y no seguir atados con esos vicios
de este mundo por eso eso digo si yo te libro vas a ser libre
vas a ser libre libre para que tú me sigas dijo cristo libre
para que tú me adores Libre para que tú me creas. Libre para seguirme
en toda tu vida. El Señor es el libertador. No
hay otro libertador más que el Señor Jesucristo. El Evangelio
es poder para librar, pero también libra de las falsas esperanzas
que hay en este mundo. El hombre en sí mismo tiene en
su mente falsas esperanzas. El Evangelio es el único poder
que nos puede librar de esas falsas esperanzas y también librar
del paganismo. ¿Cuánta gente está siguiendo
sus ídolos, sus dioses falsos? Cristo es la única persona que
puede librar de de todas estas maldades. El poder de la gracia de Dios
obra, arrepentimiento, obra, fe, y nuevo nacimiento en aquellos
que Dios le manda su gracia mira lo que dice el libro de Isaías
capítulo cincuenta y cinco capítulo cincuenta y cinco mira
lo que está diciendo en este hombre este profeta de Dios este
mensajero de Dios capítulo cincuenta y cinco Dice así el versículo 10 y 11. Porque como desciende de los
cielos la lluvia y la nieve y no vuelve allá, sino que riega la
tierra y la hace germinar y producir y da semilla al que siembra y
pan al que come. La lluvia que viene del cielo
La nieve que viene del cielo es para beneficio de la tierra,
de las plantas, de los sembrados. Es un beneficio, ¿verdad? Y la
lluvia no regresa arriba. La nieve también no regresa. Cae en la tierra para el bien
de la tierra, el bien de los sembrados y el bien del hombre.
Pero mira lo que dice versículo 11. Así será palabra que sale
de mi boca no volverá a mí vacía, no volverá a mí sin nada, sin
efecto, sin poder, sin propósito, sino que hará lo que yo quiero. La palabra de Dios hace lo que
quiere, no lo que el hombre quiere. sino lo que Dios quiere. Eso es lo que Dios hace. No volverá a mí vacía sino que
hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que
la envíe. la obra de la gracia de Dios
en el corazón de cada pecador es una obra prosperada que da
frutos que da frutos que se manifiesta los frutos
los efectos de esta obra de la gracia del Espíritu Santo en
los corazones mira lo que dice el libro de Salmos capítulo 110
versículo 2 110 versículo 2 dice Jehová enviará la vara su poder domina en medio de tus enemigos
dice Jehová enviará de este Sion la vara de su poder. La vara
de su poder es su evangelio, es su hijo el Señor Jesucristo. Es su hijo el Señor Jesucristo.
Ahora seguimos en el libro de Hechos capítulo once, estamos
en el versículo veintitrés. dice así, leo versículo 22, esta obra llegó
la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén
y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía un hombre, Bernabé,
un hombre fiel a Dios y al Evangelio de la gracia de Dios. Este Bernabé
cuando llegó a Antioquía y vio la gracia de Dios se regocijó
y exhortó a todos aquellos que con propósito de corazón permaneciesen
fieles al Señor. Cuando este hombre, Bernabé,
llegó a Antioquía, él pudo ver la gracia de Dios, la gracia
de Dios en la vida de aquellos creyentes. Esa gracia había producido
frutos, frutos de justicia que son por medio de Jesucristo. Este hermano Bernabé pudo ver
los frutos del poder del Evangelio en la vida de estos hombres,
mujeres, transformados, regenerados por el Espíritu Santo de Dios. La gracia oculta se podía ver
los frutos por fuera por fuera se podía ver esos frutos hombres y mujeres se habían arrepentido
hombres y mujeres se habían habían creído en el Señor y se habían
convertido al Señor hombres y mujeres habían sido regenerados, justificados,
santificados, perdonados, limpiados por la sangre del Señor Jesucristo. Y estas personas, estos creyentes
estaban reunidos en comunión como iglesia del Señor Jesucristo. Reunidos para leer la Biblia,
las Escrituras. Reunidos para adorar a Dios en
espíritu y en verdad. Reunidos para orar a Dios. Reunidos para oír y alimentar
su alma con el pan de la vida que es el Señor Jesucristo. que es el Señor Jesucristo. Ahora
nos está diciendo que cuando Bernabé vio esta gran obra de
la gracia de Dios en estas personas que eran creyentes verdaderos
en el Señor, este hombre Tuvo gran gozo en su corazón, en su
alma, se regocijó, estaba tan contento, agradecido a Dios por
esta obra. Y nos está diciendo que este
hombre Bernabé exhortó a todos los creyentes a que con propósito
de corazón permaneciesen fieles al Señor. La señal de la salvación es la
permanencia. Es la permanencia. Bernabé dijo a los creyentes
que ellos continúen, que siguen, que permanezcan firmes y fieles
en la fe del Señor Jesucristo. La perseverancia en la fe del
Señor Jesucristo es el efecto de la preservación de Dios hacia
los creyentes. Perseveramos, permanecemos, porque
Dios nos preserva para perseverar. No permanecemos porque nosotros
queremos, no permanecemos por nuestra fuerza, por nuestra habilidad,
por nuestra inteligencia, no. Permanecemos firmes en el Señor
porque Dios en su gracia, Él nos preserva para perseverar. San Pedro dice ustedes que son
los herederos de la salvación ustedes son guardados por el
poder de Dios mediante la fe en el Señor somos guardados y el apóstol
Pablo dice el que comenzó en ustedes esta obra de salvación
Él mismo la perfeccionará en el día del Señor Jesucristo. Toda la salvación pertenece a
Jehová. Toda la salvación pertenece a
Dios. Y toda la gloria es para Dios. Para que ninguna carne se jacte
delante de la presencia de Dios. el Señor Jesucristo hablando
de sus ovejas el dijo yo soy el buen pastor y mis ovejas están
en mis manos y ninguna de ellas perecerá ninguno de ellas se
perderá el Señor nos guarda para no perdernos para no perdernos
ahora somos guardados por Dios para no dejar la fe del Señor
Jesucristo imagínate si Dios nos dejara nos soltara sería como seríamos como animales
yendo cada uno por su lado Pero Dios es tan misericordioso
para con su pueblo. Él no quiere que ninguno de los
suyos se pierda. Él no quiere. Él murió para salvar a su pueblo. Murió. Somos guardados para no
dejar la fe del Señor Jesucristo. ahora la perseverancia no es
la causa de la salvación usted debe saber esto que la perseverancia
el estar firme no es la causa de tu salvación tu perseverancia es el efecto
de la salvación que ha puesto en tu alma Es el efecto, el resultado de
la salvación que Dios te ha dado. La salvación no se obtiene por
obras, por fidelidad. No, la salvación es por gracia
de Dios. Y esto no es de ustedes. Esta gracia de salvación, esta
gracia de fe es don de Dios. y sus dones son irrevocables. Él no te puede dar algo y mañana
te lo esté quitando. No, no, no. El Dios de las Escrituras
no es así. Lo que te da, lo da eternamente
para siempre. Es tuyo en el Señor Jesucristo. la perseverancia no es la causa
de la salvación sino el efecto de la salvación mira lo que dice
el libro de Juan estamos terminando Juan capítulo 8 en su versículo
31 hay personas que dicen persevera
para que Dios te salve continúa para que Dios te salve No es
así, hermanos. La Biblia no así lo enseña. La
Biblia nos enseña que la perseverancia, la continuación, el estar firme
y fieles en el Señor Jesucristo es el efecto, el resultado de
su obra que ha hecho en nosotros. nosotros. Dice versículo treinta
y uno. Dijo Jesús a los judíos que habían
creído en él. Si vosotros, si ustedes, si ustedes
permanecen en mi palabra, si ustedes siguen en mi palabra,
seréis verdaderamente mis discípulos. Si ustedes siguen fielmente en
mi palabra, ustedes están mostrando son mis discípulos no nos hacemos
discípulos de Cristo siguiendo su palabra seguimos
su palabra porque somos discípulos de él porque somos discípulos de él mira lo que dice Hebreos capítulo
3 Hebreos capítulo 3 versículo
6 capítulo 3 versículo 6 pero Cristo
como hijo sobre su casa la cual casa somos nosotros somos la
casa de Dios Desde hoy en día, Dios está morando en nosotros,
vive en nosotros por su espíritu. Por tanto, somos la casa de Dios,
somos la iglesia del Señor Jesucristo. La cual casa somos nosotros si
retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos
en la esperanza. Si retenemos firmemente esta
fe en el Señor, ¿qué estamos mostrando? ¿Retenemos la fe para
ser casa de Dios o porque somos casa de Dios? ¿Retenemos la fe
porque somos casa de Dios, no para ser casa de Dios? Por tanto, la perseverancia es
el efecto de la obra de la gracia en el corazón. Versículo catorce,
porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos
firme hasta el fin nuestra confianza del principio. Perseveramos para ser participantes de Cristo
o perseveramos porque somos participantes de Cristo. Perseveramos, continuamos
porque somos participantes del Señor Jesucristo. No para participar,
sino porque somos. No para ser de Cristo, sino porque
somos de Cristo. Por eso, continuamos. Hermanos,
que Dios les bendiga.

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