Bootstrap
JC

(3) La gracia de Dios

Titus 2:13-15
Joel Coyoc December, 14 2025 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc December, 14 2025
Tito

La sermón titulado "La Gracia de Dios" por Joel Coyoc se centra en la manifestación y transformación que la gracia de Dios opera en la vida de los creyentes, tal como se expone en Tito 2:13-15. Coyoc discute cómo la gracia no solo es el medio de salvación, sino también un maestro que instruye a los creyentes a vivir de manera piadosa, renunciar a la impiedad y preparar sus corazones para la gloriosa venida de Cristo. Utilizando referencias a Isaías 53 y distintas enseñanzas de Pablo, explica que la gracia de Dios no es solo un favor inmerecido, sino una realidad que debe llevar a los creyentes a reflejar la gloria de Dios en sus vidas. La importancia de esta enseñanza radica en que transforma los deseos y anhelos de los creyentes, llevándolos a encontrar su gozo y deleite en Cristo, quien se dio a sí mismo para redimirlos de toda iniquidad.

Key Quotes

“La gracia de Dios es su favor activo que otorga el más grande de los dones a quienes merecen el mayor de los castigos.”

“Hermanos, no estaremos buscando el gozo en nadie más que en el Señor Jesucristo.”

“Los creyentes reciben la gracia para que Dios reciba toda la gloria.”

“Si el Señor te ha enseñado ya a refugiarte en el Señor Jesucristo para ser salvo de la ira venidera, Él te está enseñando a dónde refugiarte cuando alguien te maltrata, a dónde te refugias cuando hay ansiedad.”

What does the Bible say about God's grace?

God's grace is His active favor that grants the greatest gifts to those who deserve the greatest punishment.

In the context of salvation, God's grace manifests as a powerful force that not only redeems but also transforms. In Titus 2:11, it is stated that the grace of God has appeared, bringing salvation to all men. This grace teaches us to renounce ungodliness and worldly desires, guiding us toward a life that is sober, righteous, and godly in the present age. It is by grace that believers are not just forgiven but are also empowered to live lives that reflect the glory of God. The grace of Christ is the ultimate expression of God's favor, and it changes the believer's heart and desires, turning them toward holiness and good works. Ephesians 1:3 emphasizes that we are blessed with every spiritual blessing in Christ, and all of this is by grace.

Titus 2:11-12, Ephesians 1:3

How do we know grace is true in our lives?

The true evidence of grace in a believer's life is a transformed heart that seeks to glorify God.

Grace is evidenced through a believer's transformation and desire for holiness. According to Titus 2:14, Christ gave Himself to redeem us from all iniquity and purify for Himself a people zealous for good works. A genuine experience of grace leads to a change in one's desires; believers no longer pursue worldly desires but instead long for the glory of God. This longing manifests in a life characterized by good works that align with the teachings of Scripture. Those in Christ are empowered by grace to resist sin and live in accordance with God's will. When examining if grace is at work in one's life, believers should look for a heart that desires to know Christ more intimately and to reflect His light in their everyday activities. Furthermore, Romans 8:28-30 speaks to the process of sanctification, which is a sign that grace is present and active.

Titus 2:14, Romans 8:28-30

Why is God's grace important for Christians?

God's grace is essential because it is the basis of our salvation and the source of our spiritual strength.

For Christians, God's grace is not just a theological concept; it is vital for salvation and daily living. Grace is what saves us from the penalty of sin; Ephesians 2:8-9 underscores that salvation is a gift from God, not of works. This gift shapes our identity as His people. Moreover, grace is the ongoing force that enables Christians to live righteously. It teaches us to say no to ungodliness and worldly passions (Titus 2:12) and to live in a manner that honors God. The believer's entire existence is shrouded in grace—our salvation, sanctification, and ultimate glorification hinge upon God's grace. Desiring God's grace is a recognition that we can do nothing on our own merit, and through Christ, we find the strength to live out our faith. The grace of God is what draws us towards good works, illustrating that our lives are meant to reflect His glory.

Ephesians 2:8-9, Titus 2:12

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
vamos a abrir nuestras Biblias en la carta del apóstol Pablo a Tito capítulo dos dice la palabra del señor pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte, no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien, que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Exhorta a sí mismo a los jóvenes a que sean prudentes, presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras. en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence y no tenga nada malo que decir de vosotros.

Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones, no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.

porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Esto habla y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te la gracia de Dios, la gracia de Dios.

Hermanos, nunca tendremos fin de decir suficiente sobre la gracia de Dios. Recuerde que todo es por gracia y la gracia es para todo.

La gracia de Dios en Cristo es la gran acción que penetra nuestras tinieblas y las las disipa y trae salvación a todo tipo de hombres. La gracia de Dios es su favor activo que otorga el más grande de los dones a quienes merecen el mayor de los castigos. Es su favor activo que otorga el más grande de los dones a quienes merecen el mayor de los castigos. La gracia de Dios vino a rescatar a al hombre del mayor mal posible a saber la maldición de Dios sobre el pecado y para otorgarle el don más grande posible. Esto es la bendición de Dios para el alma y cuerpo por toda la eternidad. Nos salvó, nos libró de la maldición y estamos bendecidos, como dice el pasaje en Efesios, con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Y todo es por gracia.

Estábamos explicando de la manifestación de la gracia de Dios. Estuvimos mirando Isaías 53, donde se describe la obra de gracia realizada por aquel que es la gracia en persona, el Señor Jesucristo. También, bueno, Pablo dice que se manifestó a todos los hombres y estábamos mirando que lo que dice es que trajo salvación a todos los hombres en el contexto inmediato que estamos meditando a hombres mayores, a mujeres mayores, a mujeres jóvenes, a mujeres mayores, a mujeres jóvenes, a ricos, a pobres, a libres, a esclavos.

Ahora, también estábamos meditando el domingo en la noche que la gracia de Dios nos enseña. La gracia de Dios es la maestra, es que nos enseña. Nos enseña a los creyentes, los salva y los enseña cómo vivir porque los salva no sólo de la pena del pecado, sino recuerde que la salvación es también salvación del poder del pecado y enseña a vivir sobria, justa y piadosamente. pero la gracia de Dios no solamente nos enseña a renunciar a la impiedad sino se enseña a vivir aguardando la gloria de Dios y es lo que dice el versículo trece dice aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo.

Así que la gracia de Dios nos enseña a vivir aguardando la gloria de Dios, porque la consumación de la historia es la gloria de Dios y la más grande manifestación de la gloria de Dios es la manifestación del Señor Jesucristo.

Una de las cosas que tiene este pasaje es que tres veces anteriormente ya ha mencionado el para. ¿Para qué es que el pastor Tito tiene que estar enseñando lo que es de acuerdo a la sana doctrina? Esas tres veces anteriores tienen que ver con la gloria de Dios.

Y, hermanos, la pasión del creyente, la pasión de aquel que ha visto la gloria de Dios en el Señor Jesucristo es justamente la gloria de Dios.

el apóstol Pablo, después de de que Cristo le fue revelado, pues él no quería ninguna otra cosa que conocer al Señor Jesucristo, porque el Señor Jesucristo es la gloria del Padre, porque el Señor Jesucristo es el resplandor de su gloria, es la imagen misma de su substancia. El Señor Jesucristo es, dice, vimos su gloria, gloria como del ingénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Hermanos, quiera el Señor que nuestro gozo esté en la gloria de Dios, nuestro gozo esté en Dios mismo, en el Señor Jesucristo mismo, que en verdad él sea revelado, porque a todos aquellos que le ha sido revelado a lo largo de la Escritura, siempre han expresado que el gozo tiene que ver con el mismo Señor, con su salvación, es lo que se expresa por David cuando dice, vuélveme el gozo de tu salvación, constantemente cuando la Escritura habla del gozo, habla del Señor, del mismo Señor, el apóstol Pablo nos recuerda constantemente y dice regocijaos en el Señor, regocijaos en el Señor, otra vez os digo regocijaos, y siempre es en el Señor.

Y hermanos, una una de las cosas interesantes de la Escritura es que nos advierte constantemente el peligro de perder el enfoque. Y la necesidad de poder estar examinando constantemente es el señor migoso. En verdad he experimentado que en su presencia hay plenitud de gozo.

Es sutil. A veces solemos ser personas y note que es el peligro de todas las personas. de desenfocarnos y empezar a ir tras el gozo en algún otro lugar, pero dado que la gracia, si se nos ha manifestado, nos está enseñando, porque es el anhelo de nuestro corazón. Recuerde que el apóstol Pablo no quería otra cosa, sino solamente conocer a Cristo.

Y he dicho otras veces que Dios cuando obra y nos muestra su gloria. Aquellos que ven su gloria quedan pues con la necesidad de querer seguir mirando su gloria. recuerde que Dios se había manifestado a Moisés y llega un momento en que hay un momento de crisis en el pueblo de Israel y el Señor está indignado con su pueblo y el Señor no le ha dicho a Moisés quién iba a ir con ellos y una de las cosas que Moisés que ya tenía un conocimiento de Dios porque Dios se había estado revelando a él Él dice, muéstrame tu rostro. O sea, el anhelo de él era conocer más al Señor.

El anhelo del apóstol Pablo, desde que se abrieron sus ojos en el camino a Damasco, él dijo que él, pues, lo único que quería era conocer a Cristo. El apóstol Juan nos recuerda Y es interesante que todos ellos están hablando acerca de lo que Pablo está diciendo, que la gracia de Dios nos enseña, nos enseña a vivir aguardando. Y ese aguardar es un deseo intenso, porque allí está nuestro gozo, porque es el anhelo de nuestro corazón, el anhelo de nuestra alma. Dice, aguardando. Hermanos, el recordar que todo lo que necesitamos y todo el gozo está no en las cosas que nosotros hacemos hermanos el el gozo tiene y debemos examinar constantemente cada una de las cosas que hacemos de tal forma que el Espíritu Santo nos guíe a mirar que en verdad el gozo está en Cristo y en su obra. El gozo está en Cristo y en su obra.

Y eso va a ser notorio. Una de las maneras en que será notorio es, ¿qué es el tema dominante de nuestras pláticas? Y yo creo que uno de los peligros es la gente a la que Dios privilegia con posiciones de ministerio, corre el peligro de desenfocarse y de pronto hablar del ministerio que hace y tener el gozo en el ministerio.

y digo esto porque pues no somos mejores que los apóstoles Lucas capítulo diez versículo diecisiete Dice, volvieron los setenta con gozo, diciendo, Señor, aún los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo, yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. versículo veinti veinte, pero no os regocijéis en que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

Qué fácil es regocijarnos en lo que el Señor nos privilegia al ser utilizados por él en su obra y empezar a desenfocarnos y vernos nosotros como algo importante y nuestro gozo no en el Señor y en su obra. El hecho de que nuestros nombres estén escritos en los cielos es por la persona y por la obra del Señor Jesucristo, es la gracia de Dios.

Y hermanos, cuando el gozo es la gloria de Dios, El apóstol Pablo, por eso dice a los creyentes, si el apóstol Pablo dice en Romanos 3, 23, dice, por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios, pero en primera de Corintios dice a los creyentes, si pues coméis o bebéis o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo todo, ¿para qué? para la gloria de Dios. Hacedlo todo para la gloria de Dios.

Hermanos, los creyentes reciben la gracia para que Dios reciba toda la gloria. Los creyentes recibimos la gracia para que Dios reciba toda la gloria. Hermanos, es importante el poder evaluar en qué nos estamos gozando. De pronto hay gente que se involucra tanto en activismo religioso y su gozo está en lo que está haciendo, pero no en el Señor.

El gozo es necesario que sea en Cristo, en su persona y en su obra. Solamente ahí hay gozo. Hermanos, cualquier otra cosa en que nosotros intentemos buscar el gozo es es no renunciar a la impiedad, es un deseo mundano, que ha dicho Pablo en versículos anteriores, dice que renunciando La gracia nos enseña a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, a vivir sobria, justa y piadosamente porque hay un deseo superior.

Estamos anhelosos de la gloria de Dios. Y note que ese anhelo por la gloria de Dios es lo que el apóstol Juan dice cuando dice, amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste seremos semejantes a Él porque le veremos. tal como Él es.

Una de las cosas que debemos examinar es si la gracia de Dios nos ha salvado. La gracia de Dios está cambiando nuestros anhelos. La gracia de Dios está siendo, mostrándonos cada día una belleza mayor que cualquier otra belleza que hayamos podido ver. La gracia de Dios, que es el Señor Jesucristo, se nos está mostrando como el único que es en verdad admirable, más que ninguna otra persona en esta tierra. Él es el único que es admirable, Él es el único que es Dios fuerte, que es Padre eterno, que es Príncipe de paz, Él es consejero. Y hermanos, cuando estamos aprendiendo que Él es todo lo que necesitamos, Él es nuestra sabiduría, Él es nuestra santificación, nuestra redención, Él es nuestro mismo gozo, Él es nuestro deleite.

recuerda en tu presencia hay plenitud de gozo y delicias a tu diestra para siempre y el creyente está viviendo con expectación anhelante anhelante de la venida del señor Jesucristo y note que el pasaje dice aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo nuestro gran Dios y salvador Jesucristo hermanos Es una de las declaraciones más poderosas de la Deidad del Señor Jesucristo. Dios y Salvador. Y ahí no está hablando la conjunción y no está hablando de dos personas. Cristo es Dios y es nuestro Salvador.

y el único que se ha hablado en toda la Escritura que se ha manifestado y se ha de manifestar en su segunda venida de una manera visible es Dios el Hijo, el eterno Hijo de Dios que ha sido encarnado. Hermanos, estamos aguardando una manera de saber que que el Señor te ha salvado, que su gracia te ha salvado, es lo que Él te está enseñando, y te está enseñando a cambiar el deseo, el deseo de las cosas mundanas, por el deseo de la manifestación de la gloria de Dios, por el anhelo de que Cristo venga pronto. es el anhelo de nuestro corazón, el que Cristo venga pronto, aguardando la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Y después es interesante notar cómo el apóstol Pablo es insistente. En toda la carta el apóstol Pablo va a insistir constantemente en algo que estábamos, que cantamos en el himno que dice, dice, de la historia que es antigua y sin vejez dice y parece que al repetirla más dulce cada vez y hermanos el apóstol Pablo estaría totalmente de acuerdo con el escritor del himno porque el apóstol Pablo va a regresar otra vez a la antigua historia porque lo que el apóstol Pablo nos acaba de presentar es el carácter del señor Jesucristo y nadie que no esté creyendo el evangelio

El apóstol Pablo quiere que la iglesia tenga la certeza de que eso es únicamente posible por el milagro que se efectúa cuando Dios da fe a alguien que ha sido elegido para salvación para creer el Evangelio. Y de otra manera, esto no puede ser producido. Puede haber cosas externas, pero Dios no está agradado de ninguna cosa externa. Dios no recibe imitaciones. Si tu andar es algo que tú estás haciendo, pues hermano déjame decirte clama al Señor porque el Señor no va a aceptar nada que tú estés haciendo. El Señor sólo acepta lo que Él hace. El Señor sólo acepta lo que Él provee. Él demanda y provee y acepta lo que Él provee. Él demanda perfección y Él dio perfección en el Señor Jesucristo. Él demanda justicia. Él dio justicia en el Señor Jesucristo. Él demanda cumplimiento perfecto de la ley y el Señor Jesucristo cumplió la ley perfectamente en favor de su pueblo.

Y por eso el apóstol Pablo va a regresar otra vez al evangelio y no solamente va a mencionar que estamos anhelosos de la gloria de Dios, sino va a aprovechar la ocasión para recordar nuevamente y decir quien se dio a sí mismo por nosotros. manifestación de nuestro gran Dios y Salvador, el Señor Jesucristo.

¿Y quién es Él? El que se dio a sí mismo por nosotros, a sí mismo, por voluntad propia, no había nada que lo obligara, pero Él, con su corazón lleno de gracia, en su plenitud de gracia, con su rica misericordia, siendo personas que únicamente merecíamos su justa ira, ser pisoteados y destrozados por toda la eternidad, él se dio a sí mismo por nosotros. Él nos eligió, el padre nos eligió en Cristo por el puro afecto de su voluntad, y Cristo por voluntad propia, se dio a sí mismo por nosotros.

¿Para qué? Dice, para redimirnos de toda iniquidad. Para redimirnos de toda iniquidad. Hermanos, qué bendición del pueblo del Señor que ha sido redimido de toda iniquidad. Hermanos, si hay algo que podemos decir con toda seguridad y con toda propiedad que es nuestro, es la iniquidad. Si hay algo que es nuestro, Algunas canciones tristes que se pretenden cantar alabando al Señor que dice que no vengo a pedir, sino vengo a darte lo mejor de mí. Qué triste. Lo mejor de mí es iniquidad. Eso es lo mejor de mí.

Pero qué bendición que lo único que puedo decir que es mío, que es mi iniquidad, el Señor Jesús se dio a sí mismo para redimirme, no del 50% de mi iniquidad, después yo voy a tener que hacer algo para completar el otro 50 por ciento no el 80 ni el 90 ni el 99 por ciento sino dice el 100 por ciento de la iniquidad se dio a sí mismo para redimirnos de toda iniquidad hermanos nacimos vendidos al pecado esclavos del pecado pero Cristo se dio a sí mismo para redimirlos de toda iniquidad.

Y, hermano, recuerde que la ley de Dios nos pone en la situación de clamar por salvación, para ser salvos de la pena del pecado. Pero hermanos, la ley de Dios, el carácter que estamos estudiando aquí es un carácter, un estándar sumamente alto, que debe hacer exactamente lo mismo para que nosotros podamos ser libres del poder del pecado. Si tú pretendes ser libre del poder del pecado por ti mismo, aparte de la gracia de Dios, aparte de aquel que nos redimió de toda iniquidad, vas a fracasar y estás negando el evangelio dice Romanos capítulo siete y vamos a comenzar con los últimos versículos de Romanos seis noten que aquí está bueno está explicando el significado ha explicado al principio del capítulo seis lo que significa el bautismo y al final va a llegar el versículo veintidós y y va está implícito el asunto de lo que Cristo hizo dice nuestro gran dios y salvador que se dio a sí mismo para redimirnos de toda iniquidad y dice el versículo veintidós más ahora habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de de Dios, y tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro. Mas ahora habéis sido libertados del pecado, y hechos siervos de Dios, y tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Habéis sido libertados, y Es algo que si estás en Cristo, es algo que ya está hecho. Y es cuestión de mirar con ojos de fe y creer al Señor Jesucristo. Es cuando te confronta la Palabra de Dios y vienes clamando para que Él te salve del poder del pecado, no sólo de la pena del pecado, sino es el cada día. Recuerde que si usted una vez ha creído en Cristo, usted está creyendo en Cristo. Si usted una vez ha venido a Cristo, usted sigue viniendo a Cristo. Y la prueba de que un día usted sea arrepentido es que usted va a pasar el resto de sus días arrepintiéndose. Y dice después en el capítulo 7, desde el versículo catorce hablando otra vez y está allí la redención él nos redimió de toda iniquidad versículo catorce dice hermano la ley no es no hay nada de malo con la ley todo de malo está en mí y dice porque sabemos que la ley es espiritual más yo carnal vendido al pecado vendido al pecado si soy vendido necesito un redentor

y dice Porque lo que hago no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco eso hago. Y si lo que no quiero esto hago, apruebo que la ley es buena. Y aquí Pablo está explicando cómo en su diario vivir la ley está obrando, haciendo lo que tiene que hacer, mostrándole que él es incapaz, y dice de manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.

Y yo sé que en mí, esto es en mi carne, no mora el bien, porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley, que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios, pero veo otra ley en mis miembros, que se revela contra la ley de mi mente, y me lleva cautivo a la ley del pecado, que está en mis miembros.

Y la ley cumple su propósito, de que dé un grito desesperado, de que mire su realidad y dice, miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Y qué bendición que Pablo está diciendo el Señor Jesucristo. Estoy aguardando la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo que se dio así mismo por nosotros para redimirlos de toda iniquidad y por eso puede decir gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro, gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro.

¿Por qué? Porque Él se dio a sí mismo para redimirnos de toda iniquidad. Dios, el Señor Jesucristo, Dios, el Señor Jesucristo, nuestro gran Dios y Salvador, se dio a sí mismo para redimirnos de toda iniquidad. Y no solo, bueno, la redención implica una compra. Recuerde que el Señor Jesucristo dijo, todo aquel que practica pecado, esclavo, es del pecado. Y el esclavo no queda en casa para siempre, el hijo sí queda para siempre. Así que si elijos libertad, seréis verdaderamente libres, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Y la idea de la redención, hermanos, nacimos vendidos al pecado, pero podemos dar gracias a Dios porque Jesucristo cedió a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad. Y la idea de la redención es la idea de algo que solía darse en los tiempos bíblicos del Nuevo Testamento. Los esclavos tenían títulos de propiedad y pues si usted quería comprar un esclavo, usted podía ir al mercado de esclavos y empezar a escoger diferentes esclavos que sabían hacer diferentes cosas.

Y había personas adineradas, hubo algunas personas adineradas que iban al mercado de los esclavos y escogían alguno y lo compraban y después de comprarlo rompían el título de propiedad y le decían, te puedes ir, te compré para que seas libre. Y el Señor Jesucristo nos compró para darnos libertad del pecado. y normalmente lo que sucedía con esos esclavos es que no se iban, sino mayormente esos esclavos se iban con aquellos que los habían rescatado para servirlos por gratitud.

Hermano, el creyente que ha sido rescatado dice, habiendo sido libertado del pecado, habéis sido hechos siervos de la justicia, siervos de Dios. ¿Esa es redención? hermanos, él nos creó, él nos creó, y nosotros somos suyos por creación, pero su pueblo es no solo por creación, sino por redención, él nos compró, nos redimió de toda iniquidad, y está volviendo a enfatizar cómo es que nos enseña a decir no a la impiedad.

Hermanos, el mirar verdad por la obra del Señor de algo que es tan horrible que el Señor nos ha comprado para ser libres de mirar que ante sus ojos el pecado es algo horrible y le ha querido limpiarnos de toda iniquidad pero purificarnos dice y purificar para sí purificar para sí hermano no hay otro lugar donde pueda haber pureza sino solamente en la palabra viva y en la palabra escrita la palabra escrita nos presenta a la palabra viva es en la palabra viviente en dependencia del espíritu santo que nosotros podemos conocer a la palabra viva que puede purificarnos dice ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado

Hermanos, recordemos que el apóstol Juan dice, estas cosas os escribo para que no pequéis, pero si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo, y él es la propiciación por nuestros pecados.

Hermanos, la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado. Nadie de nosotros puede hacerse puro. obra del Señor, es obra del Señor Jesucristo. Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Hermanos, él se dio a sí mismo para redimirnos y para purificarnos, purificarnos para sí, para ser de él, Por eso el apóstol Pablo recuerda y dice, porque habéis sido comprados por precio, glorificar pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Un pueblo para sí. Pueblo del Señor. Un pueblo comprado no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa del Señor Jesucristo.

Hermanos, merecíamos condenación. pero Él dio a Su Hijo. Merecíamos la justa ira de Dios, pero Él, el Señor Jesucristo, tomó forma humana y se identificó con nosotros para mostrarnos la gloria del Unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad.

El Apóstol Pablo está apelando al Evangelio porque es la gracia de Dios en Cristo revelada en el Evangelio, nuestra única esperanza de vivir para aquello que Dios nos ha llamado y ser para sí un pueblo propio y constantemente la escritura dice vosotros sois real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para anunciar las virtudes del que os llamó de las tinieblas a su luz admirable, para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras,

Todo en nuestra salvación lo hizo Cristo, nuestro gran Dios y Salvador. Él nos redimió de toda iniquidad. No estés intentando redimirte. Es blasfemo, es sumamente ofensivo. Es pensar que tú puedes igualar la obra del Señor Jesucristo. No estés intentando purificarte. Tú no puedes purificarte. Es la obra del Señor Jesucristo. Él lo ha hecho para que seas un pueblo propio, porque ya ha sido redimido y purificado, puedes ser un pueblo propio del Señor, celoso de buenas obras, celoso de buenas obras.

Y hermanos, ¿cuáles son esas buenas obras? Alguien se ha preguntado cuáles son esas buenas obras, porque no somos salvos por obras, pero somos salvos para buenas obras.

Efesios capítulo dos versículo cuatro en adelante dice vamos a leer desde el uno dice y él os dio vida a vosotros y note como toda la gracia es para nosotros y toda la gloria es para él eh Dios es activo en el hombre el pueblo del señor es pasivo Dios os dio vida a vosotros y demasiado pasivo porque como estábamos muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros, todos nosotros, sin acepción, vivimos en otro tiempo, en los deseos de nuestra carne. haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aún estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. ¿Quién lo hizo? La gracia de Dios, Cristo Jesús.

Dice, pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aún estando nosotros muertos en pecado, nos dio vida juntamente con Cristo, por gracia soy salvos y juntamente con él nos resucitó y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe. Si aún no estás en Cristo, lo único que puedes hacer son obras, pero nunca buenas obras.

pero si estás en Cristo, dice, porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Un pueblo propio, celoso de buenas obras. Hermanos, las buenas obras es versículo dos de Tito dos que sean serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas que sean reverentes en su porte, no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien, que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes, presentándote todo como ejemplo de buenas obras, en la enseñanza, mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence y no tenga nada malo que decir de vosotros.

Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones, no defraudando, sino mostrándose fieles en todo.

un pueblo propio, ahí están las buenas obras, celoso de buenas obras, y el apóstol va a terminar diciendo Recuerde que comenzó diciéndole a Tito que hablara lo que está de acuerdo a la sana doctrina, y va a terminar diciéndole, esto es de acuerdo a la sana doctrina, y esto solo es posible si ya has sido redimido, si has experimentado la gracia salvadora, esa gracia eficaz y resistible, solamente si has recibido esa gracia, esa gracia te está ya enseñando renunciar, a decir no a la impiedad, te está enseñando la manera de vivir, está cambiando tus deseos y tu más grande deseo es la manifestación de la gloria de Dios, estás anhelando que venga Cristo porque tu deleite está en el Señor Jesucristo.

Allí hayas todo tu deleite. Sabes que nada ni nadie puede darte deleite sino solamente el Señor Jesucristo. Es que dice que sean sanos en el amor. Nadie puede ser sano en el amor si está buscando el amor en su esposa, en sus hijos, en sus hermanos, en su familia. Pero si estás pleno del amor de Cristo y satisfecho, entonces puedes ser sano en el amor. Un hombre sano en el amor puede decir, y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas. Aunque amandos más, sea amado menos. pero el que no es sano en el amor no puede decir eso.

¿Y qué es lo que nos hace sanos en el amor? La gracia de Dios, el Señor Jesucristo, el saber por gracia, que el gozo está en un solo lugar, está en la presencia del Señor a la cual puedes entrar, porque el Señor Jesucristo te ha abierto el camino para entrar al trono de la gracia.

El que es sano en la fe, en el amor, es alguien que ha aprendido. que a la diestra de Dios hay delicias para siempre, que no se acaban, que no importa si hay mucho trabajo o hay poco trabajo, que no importa si hay mucho dinero o hay poco dinero, que no importa si en tu casa nadie te da las gracias por lo que haces, no importa, porque tu delicia no está en que te digan gracias y en que reconozcan lo que hacen, sino tu delicia está en la diestra del Padre, Y en la diestra del Padre, la diestra del Padre es el Señor Jesucristo.

Y el apóstol Pablo está diciéndole a Tito, esto habla y exhorta y reprende con toda autoridad, nadie te menospreci.

Hermano, evangelio, lo que tiene que hablar el pastor y que es de acuerdo a la sana doctrina, es que la gracia de Dios transforma a aquellos que son alcanzados por la gracia. Por supuesto que el creyente está batallando con el pecado. Pero una cosa que está sucediendo es que Dios te está enseñando cada día a aborrecer el pecado. Te está enseñando cada día, en verdad, que Cristo es precioso. Te está enseñando a hallar del leite en el Señor Jesucristo. Te está enseñando que Él es el único que es admirable, el único que es Dios fuerte, que es Padre eterno, que es Príncipe de paz.

Te está enseñando cada día que no hay lugar donde refugiarse, sino es Primeramente, para la mayor necesidad de refugio, hermano, el hombre necesita refugio. Pero la mayor necesidad de refugio es de la ira venidera. Y si el Señor te ha enseñado ya a refugiarte en el Señor Jesucristo para ser salvo de la ira venidera, El Señor te está enseñando a dónde refugiarte cuando alguien te maltrata, a dónde te refugias cuando hay ansiedad.

El Señor te está enseñando cada día que en verdad el gozo no está en nada que tú puedas desear. Y recuerde que expliqué lo de los deseos mundanos.

Hermano, necesitamos orar para que Dios nos enseñe por su espíritu que los deseos mundanos, hermano, los deseos mundanos No es solo lo que algunas veces imaginamos que son deseos mundanos. Yo puedo estar aquí en este púlpito haciendo cosas que son deseos mundanos. Si mi gozo y mi deleite no está en Cristo, sino está en que tú no faltes a ningún culto, eso es un deseo mundano. No es malo que yo anhele que no faltes al culto, pero es malo que lo desee yo más que Dios y su gloria.

El problema no es lo que deseamos, sino la intensidad con que lo deseamos y cualquier cosa que desee más que a Dios y a su gloria es un ídolo del corazón.

Hermanos, que el Señor obre nuestros corazones y podamos mirar, hermano, que en verdad, hermano, la verdad de la escritura es, no hay gozo, no hay gozo en Es bueno y deseable que tu esposa sea comprensiva, pero allí no está el gozo. Más temprano que tarde, la mejor esposa va a pecar contra ti. Hermanas, es bueno que sus esposos sean líderes del hogar, que sean amorosos, que se acuerden, que sean detallistas. Todo eso es bueno y deseable. pero no lo desees más que Dios y su gloria, porque el gozo no está allí, y el mejor esposo del mundo, más temprano que tarde, va a pecar contra ti.

Hermano, el gozo está en el Señor Jesucristo. Él es el gozo. La Divina Trinidad es una explosión de gozo, de alegría. y ahí es únicamente donde está el gozo y la tragedia es cuando fuimos engañados y empezamos a buscar en la criatura lo que está en el Creador.

Quiere el Señor que en verdad oremos que el Señor nos, lo que Pablo está recordando aquí para motivar y lo que es suficiente para motivar al creyente, hermano, lo que es suficiente para motivar al creyente no es el ministerio, El ministerio no debe ser nuestra motivación. Lo que es suficiente para motivar al creyente es, Cristo se dio por mí mismo para redimirme de toda iniquidad y purificarme para ser su pueblo. Cristo murió por mí. El apóstol dice, el apóstol Juan, en esto conocemos lo que es amor en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios.

Hermanos, si eso no conmueve tu corazón y no es suficiente motivación, si necesitas conferencias de predicadores famosos para estar motivado, yo te animo, examina tu corazón. Examina tu corazón. No importa a quién, no es importante a quién Dios usa para que escuches el mensaje. Lo importante es que el mensaje sea el mensaje y tu deleite sea escuchar la voz del buen pastor, del único que es admirable y que estamos anhelando y estamos esperando, porque cuando él se manifieste, hermano, seremos semejantes a él. Y quiere el Señor que hoy día es nuestro anhelo.

Hermano, que cada día está tu corazón anhelando y quiero ir a la Escritura. Y quiero ir a la Escritura porque quiero ver a Cristo, aquel que es lleno de gracia y de verdad. Aquel que es sabiduría, que es justificación, que es redención, que es todo lo que yo necesito. Yo quiero ir a la Escritura, quiero ir a la Iglesia porque se va a predicar a Cristo y yo quiero ver a Cristo, quiero crecer en la gracia y el conocimiento del Señor Jesucristo. Yo quiero seguir meditando en el Evangelio. Yo quiero leer cosas que me hagan conocer al Señor Jesucristo, que me estén exponiendo al Señor Jesucristo. Yo quiero predicarme a mí mismo el Evangelio.

Hermano, que tengamos la costumbre de estar pensando en el Evangelio, en el Señor Jesucristo, y que sea el anhelo de nuestro corazón, que podamos decir, como dice el Apocalipsis, ven Señor Jesús que sea en verdad el anhelo de nuestro corazón porque hemos experimentado su gran salvación y tenemos una esperanza bienaventurada porque si no estamos anhelando la venida del Señor Jesucristo pues hemos de examinar también porque es el anhelo del creyente y pues aquellos que no han creído para ellos es una tragedia y cuando Cristo venga ellos van a decir a las montañas caed sobre nosotros y cubridnos del que está sentado en el trono y del cordero vamos a orar

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

35
Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.