La predicación de Joel Coyoc sobre Salmo 10:3-5 se centra en la naturaleza del "malo", que representa a la humanidad caída y su rechazo a Dios. Coyoc argumenta que la arrogancia y la jactancia del malo, quien desprecia a Jehová, son características inherentes del ser humano post-pecado. Utiliza las Escrituras para demostrar cómo la arrogancia lleva a no buscar a Dios y a vivir en rebeldía, enfatizando que la salvación es solo posible por la gracia de Dios a través de Jesucristo. La sermón destaca la importancia de recordar nuestra condición previa a la salvación, lo que nos lleva a glorificar a Dios y reconocer que cualquier bien en nosotros es fruto de Su gracia. La relevancia práctica de esta enseñanza radica en la urgencia de buscar a Dios y reconocer nuestra necesidad de perdón y gracia, así como en cultivar un corazón que se rinde a la revelación del Señor.
“Siempre que hay algo bueno y alguna persona diga algo, nuestro deber es decir que es por la gracia de Dios.”
“El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios. No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.”
“La esperanza que hay para el malo es… buscar a Jehová, entre tanto que puede ser hallado.”
“Dios nos sacó de esa situación. Fuimos exactamente así como describe el pasaje.”
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