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JC

(1''parte) El malo

Psalm 10:3-5
Joel Coyoc June, 14 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 14 2023

La predicación de Joel Coyoc sobre Salmo 10:3-5 se centra en la naturaleza del "malo", que representa a la humanidad caída y su rechazo a Dios. Coyoc argumenta que la arrogancia y la jactancia del malo, quien desprecia a Jehová, son características inherentes del ser humano post-pecado. Utiliza las Escrituras para demostrar cómo la arrogancia lleva a no buscar a Dios y a vivir en rebeldía, enfatizando que la salvación es solo posible por la gracia de Dios a través de Jesucristo. La sermón destaca la importancia de recordar nuestra condición previa a la salvación, lo que nos lleva a glorificar a Dios y reconocer que cualquier bien en nosotros es fruto de Su gracia. La relevancia práctica de esta enseñanza radica en la urgencia de buscar a Dios y reconocer nuestra necesidad de perdón y gracia, así como en cultivar un corazón que se rinde a la revelación del Señor.

Key Quotes

“Siempre que hay algo bueno y alguna persona diga algo, nuestro deber es decir que es por la gracia de Dios.”

“El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios. No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.”

“La esperanza que hay para el malo es… buscar a Jehová, entre tanto que puede ser hallado.”

“Dios nos sacó de esa situación. Fuimos exactamente así como describe el pasaje.”

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Salmo 10, dice la Palabra de
Dios. ¿Por qué estás lejos, oh Jehová,
y te escondes en el tiempo de la tribulación? Con arrogancia
el malo persigue al pobre. Será atrapado en los artificios
que ha ideado. Porque el malo se jacta del deseo
de su alma. Bendice al codicioso y desprecia
a Jehová. El malo, por la altivez de su
rostro, no busca a Dios. No hay Dios en ninguno de sus
pensamientos. Sus caminos son torcidos en todo
tiempo. Tus juicios los tiene muy lejos
de su vista. A todos sus adversarios desprecia. Dice en su corazón, no seré movido
jamás. Nunca me alcanzará el infortunio. Llena está su boca de maldición,
de engaños y fraude. Debajo de su lengua hay vejación
y maldad. Se sienta en acecho cerca de
las aldeas. En escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido. Acechan oculto como el león desde
su cueva. Acecha para arrebatar al pobre.
Arrebata al pobre trayéndolo a su red. Se encoge, se agacha
y caen sus fuertes garras muchos desdichados. Dice en su corazón,
Dios ha olvidado. Ha encubierto su rostro. Nunca
lo verá. Levántate, oh Jehová, Dios. Alza tu mano. No te olvides de
los pobres. ¿Por qué desprecia el malo a
Dios? En su corazón ha dicho, tú no lo inquirirás. Tú lo has
visto. Porque miras el trabajo y la
vejación para dar la recompensa con tu mano. A ti se acoge el
desvalido. Tú eres el amparo del huérfano. Quebranta tú el brazo del iniquo
y persigue la maldad del malo hasta que no hayas ninguna. Jehová
es Rey eternamente y para siempre. De su tierra han perecido las
naciones. El deseo de los humildes oíste,
oh Jehová. Tú dispones su corazón y haces
atento tu oído. para juzgar al huérfano y al
oprimido a fin de que no vuelva más a ser violencia el hombre
en la tierra. Bueno, el domingo comenzamos
a estudiar y estuvimos hablando de la persecución. Y estaba mencionando que este
es uno de los salmos que describe más ampliamente al ser humano
nacido de Adán, el malo. Dice, El versículo dos, con arrogancia,
el malo persigue al pobre. El versículo tres dice, porque
el malo se jacta del deseo de su alma. Y es una descripción
de lo que nosotros fuimos antes de venir al Señor Jesucristo.
Recordar constantemente que si hay algo que a nosotros nos pertenece
y es nuestro, es nuestra maldad, nuestro pecado. Por la gracia
de Dios hemos sido traídos al Señor Jesucristo y hemos sido
injertados en la vida verdadera. Y si hay algo bueno es por su
gracia en nosotros. Siempre que hay algo bueno y
alguna persona diga algo, nuestro deber es decir que es por la
gracia de Dios. No permitir que alimentemos algo
dando a entender que nosotros somos personas distintas o mejores.
dando gloria a Dios por su obra en nosotros. Y es importante
que podamos recordar quiénes somos nosotros. Dios nos hizo
a nosotros, a su imagen y semejanza. Somos la criatura con la mayor
responsabilidad de mostrar cómo es Dios porque somos su imagen
y semejanza. Somos personas con dignidad porque
Dios nos creó a su imagen para mostrar cómo es Él en la creación
para administrar la creación en su nombre. Sin embargo, también debemos
ser criaturas humildes porque somos de barro. Aparte de Dios,
carecemos de todo valor. Si hay algo que da valor es el
hecho de que somos a la imagen de Dios. Algunas culturas creían
que que los que estaban encima, como los faraones, habían sido
hechos de polvo de oro, y los de abajo habían sido hechos de
lodo. Otros, como los mayas, creían
que el hombre era hecho de la harina del maíz. Pero la Biblia
dice que Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y somos
llamados a ser criaturas humildes. Sin embargo, la entrada del pecado
hizo que en esencia nosotros naciéramos con la maldad y la
maldad en realidad es arrogancia. Es importante que nosotros podamos
recordar además que a consecuencia del pecado seguimos siendo imágenes
de Dios pero somos imágenes distorsionadas. imágenes que fracasan en cumplir
el propósito para el cual Dios las creó, dice el apóstol Pablo,
por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios. Sí, siempre seguimos siendo imágenes
de Dios estropeadas, no mostramos correctamente cómo es Dios, incapaces
de mostrar cómo es Dios. Dios es, por ejemplo, amor, y
nosotros batallamos con nuestros hijos para enseñarles a amar,
odiar es natural en nosotros, pero amar es algo que Dios tiene
que hacer. Nosotros, Dios es generoso. Si hay algo que Dios está haciendo,
siempre es dando. Él dice en la escritura que toda
buena dádiva y todo don perfecto viene del padre de las luces.
Y él no sólo provee para su pueblo, sino él hace salir el sol aún
sobre la gente que no es de su pueblo. Y sin embargo, nosotros
sabemos que de niños aprendimos a ser todo lo contrario de generosos,
egoístas, pensando en nosotros. Dios es lento para la ira y de
pronto nosotros nos encontramos y resulta que nos airamos bastante
rápido. Dios es paciente, nosotros somos
impacientes. Dios es misericordioso y damos
gracias a Dios porque ser objeto de su misericordia y recordar
su misericordia y el Espíritu Santo obrando en nosotros nos
ayuda a ser misericordiosos y tristemente a veces olvidamos que fuimos
objetos de misericordia y de pronto emitimos juicios sin misericordia. Hermanos, damos gracias a Dios
porque hay una descripción de aquello de donde Dios nos sacó,
de donde Dios nos rescató, Y lo primero que nos muestra el versículo
3, hay una palabra que se va a repetir
y se va a repetir en diferentes maneras, algunas veces como una
descripción, algunas veces como un verbo o una acción. La palabra
aparece primero en el versículo 2 y es arrogancia. Aparece en
el versículo 3 y es un verbo, jactarse, se jacta. después vuelve a aparecer como
algo en el sentido contrario, dice desprecia otro verbo en
el versículo cuatro como descripción dice por la alquivez de su rostro
no busca a Dios y hay algo que Spurgeon dijo alguna vez que
si fuéramos arrancando nuestros males de uno en uno nos daríamos
cuenta que el más difícil de arrancar es justamente la arrogancia
Y la verdad es que es imposible que nosotros lo arranquemos de
nosotros mismos. Sólo Dios puede arrancarlo de
nosotros mismos. Y Dios lo arranca arrancándonos
un corazón de piedra y dándonos un corazón nuevo y de carne. Dice el versículo uno, el malo
se jacta del deseo de su alma. El malo se jacta del deseo de
su alma. Hay un lugar donde el malo se
jacta y es que él desea y se jacta. No voy a leer algunas
historias que ilustran, pero si puede leer en casa, puede
leer el libro de Esther. deseaba algo y era su orgullo. Su fuente de orgullo es que él
deseaba que pues a él lo montaran el caballo que el rey usaba y
lo vistieran con las ropas reales y que lo sacaran a pasear y la
gente pues le hiciera honores y ese era su motivo de orgullo.
El deseo de su corazón era el motivo del orgullo de su alma. Vimos que Al final, el domingo
estuvimos viendo que en el artificio que ha ideado, Dios va a hacer
que sea atrapado. Pero él se jacta del deseo de
su alma. ¿Y cómo es que se expresa la jactancia
del deseo de su alma? Dice, bendice al codicioso y
desprecia a Jehová. Bendice al codicioso y desprecia
a Jehová. hablar bien de aquello que Dios
dice que no es correcto y es la más grande expresión de rebelión
contra Dios. Y aquí el salmista está hablando
de. Hay pecados que abiertamente nosotros, pues tristemente, como
seres humanos, nosotros hacemos clasificaciones de los pecados.
Sin embargo, sabemos que ante los ojos de Dios, el pecado es
pecado y no hay pecados chicos ni grandes. Todos los pecados
son graves. Todos los pecados son ofensas
terribles porque son contra el Señor de la gloria. No importa
que nosotros tengamos ciertas categorías. Hay que recordar
que eso es algo que establece el ser humano, pero que no es
así a los ojos de Dios. Y el salmista habla de uno. Quizá
si uno piensa en alguna adicción, pues son pecados que en nuestra
sociedad no es respetable. Pero uno de los pecados que en
realidad muchos no vemos como pecado es la codicia. Y hasta
cierto punto uno pudiera pensar que socialmente es un pecado
respetable. Y el malo se capta del deseo
de su alma, bendice al codicioso y desprecia a Jehová. Desprecia a Jehová. Una de las
más grandes maldades de nuestro corazón es el vivir despreciando
al Señor. Me llama la atención de que en
estos últimos años, o quizá muchos más de los últimos, pero se ha
hecho más intenso en los últimos años, de que se nos bombardea
poniendo a ciertas personas como modelos para admirar. Y hay jóvenes
que los admiran. Algunos se les describe como
hombres emprendedores que lograron, algunos simplemente, según se
dice, en construir grandes empresas en la cochera de su casa. La verdad es que se habla muy
bien de personas que los caracteriza algo, la codicia. Pero vivimos
en un tiempo en que la gente que admira a esas personas, desprecia
a la persona más digna de admiración. El Señor es el ser más valioso. Sin embargo, el malo, y así éramos,
así estábamos, desprecia lo que es en verdad valioso. Dice la
Escritura que le vamos a ver al Señor Jesucristo, dice, sin
atractivo para desearle. Dice, me aborrecieron sin causa. No hay ninguna razón para aborrecer
al Señor, pero algo que hacíamos antes de que el Señor rindiera
nuestro corazón era justamente aborrecer al Señor. Y quizá no
precisamente con palabras blasfemas. Sin embargo, aborrecemos al Señor
cuando nosotros pensamos del Señor como nosotros queremos
pensar que el Señor es, cuando nosotros nos hacemos una idea
de Dios que no es el Dios que se revela en la Escritura. Y
la verdad es que hay mucha gente que suele pensar que adora al
Dios del Cielo, sin embargo, desprecia al Dios del Cielo.
En lo personal yo puedo decir que muchos años creí adorar al
Dios del cielo. Sin embargo, yo le doy gracias
a Dios porque él me mostró que en realidad en mi corazón había
desprecio por él. Una de las cosas era cuando pensaba
en el evangelio y pensaba en que él eligió y yo pensaba eso
no es justo. Y qué cosa más triste que un
injusto quiera definir lo que es justo. Esa es la cosa más Es una locura, pero así es el
pecado. El pecado es locura. Intentar sin saber definir lo
que es justo cuando soy injusto es una aberración y doy gracias
a Dios porque hoy puedo saber que es así. Antes no lo sabía.
Antes me sentía muy digno de discutir con el Señor y no estar
contento. Hoy, por su gracia, puedo decir,
Señor, gracias, porque me elegiste a mí, porque si no, yo nunca
te hubiera elegido. Yo estaba contento con un Dios
así como ese de la política que quiere igualdad para todos. Y
la verdad es que si Él diera igualdad para todos, pues lo
que nos debía tocar a todos es su condenación. Eso es todo lo
que nos hace iguales. Y lo que nos hace diferentes
es que Él es rico en misericordia. Hermanos, hay tantas formas tan
sutiles de despreciar al Señor. Siempre que Dios dice algo y
nosotros apuntamos en la dirección contraria, es despreciar al Señor. Dice la Escritura, por ejemplo,
fíjate de que va de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia.
Pero cuando yo leo algo que la Escritura expresa directamente
y yo hago lo contrario, pues sin decir alguna palabra estoy
despreciando al Señor. Después dice el versículo cuatro,
el malo por la altivez de su rostro no busca a Dios. No hay
Dios en ninguno de sus pensamientos. El malo por la altivez de su
rostro no busca a Dios. No hay Dios en ninguno de sus
pensamientos. El malo, pues una de las cosas
que le caracteriza es no busca a Dios. Yo les decía hace un
rato que mucho tiempo yo pensé que si buscaba a Dios, pero en
realidad buscaba a un Dios de mi imaginación y no al Dios que
es rico en misericordia, no a aquel Dios que es santo, santo, santo,
no aquel Dios que hace posible la salvación No aquel Dios que
no es que hace posible, sino hace todo lo que se requiere
para la salvación de un pecador. No a un Dios que vino a hacer
posible la salvación de todo el mundo, sino vino a concretar
la salvación de su pueblo. Dice en la misma definición del
nombre de nuestros salvadores, llamará su nombre Jesús porque
él salvará a su pueblo de sus pecados. Y a pesar de que pensamos
en Dios, que Dios obre por su espíritu
para que estemos, tenemos la palabra, tenemos su espíritu
y poder clamar como Pablo clamaba de poder conocer a Dios, porque
si hay algo que es el problema es la falta de conocimiento de
Dios. Note que el Salmo dice aquí que
no hay Dios en sus pensamientos. Y sin embargo, es triste, pero
sí piensa en Dios, aunque no no piensa en el Dios verdadero,
pero piensa en Dios y piensa en Dios conforme a la visión
que él tiene de Dios. Por ejemplo, en el versículo
11 está pensando en Dios porque dice en su corazón Dios ha olvidado
y definitivamente está hablando de una ignorancia del Dios verdadero,
porque el Dios verdadero no olvida. ¿Cómo el Dios verdadero puede
olvidar uno de mis pecados si él sabe mi pecado antes que lo
cometa? O sea, una mente como la mente
del Señor no puede olvidar, y aunque él, el salmo lo que está afirmando
es, él no piensa en Dios, el Dios verdadero no está en sus
pensamientos. El Dios que está en sus pensamientos
es el Dios que él se ha hecho en su imaginación, porque él
piensa en Dios, él dice que Dios ha olvidado. Dice, por ejemplo,
versículo trece, dice, ¿Por qué desprecia el malo a Dios? En
su corazón ha dicho, tú no lo inquirirás. Él piensa en el Dios
que se imagina, él piensa en un Dios que es el Dios del cual
sí puede esconder algunas cosas. Ese Dios que no es el Dios que
describe la escritura, por ejemplo, en el Salmo ciento treinta y
nueve, cuando dice, tú has conocido mi sentarme y mi levantarme,
has conocido mi andar y mi reposo. No está la palabra en mi lengua
y tú la sabes toda. Él piensa en un Dios que se imagina
y él se imagina un Dios que se olvida. Él se imagina un Dios
que, pues que hay cosas que están encubiertas, pero él no piensa
en el Dios de la Escritura. Hermanos, si hemos venido a Cristo,
que Dios nos ponga en nuestro corazón el deseo que tenía el
apóstol Pablo. Conocer, conocer al Señor Jesucristo. dice en el profeta Oseas. Si puede leer en casa, Oseas
Se va a dar cuenta cómo el profeta Oseas hace mucho énfasis en que
la cuestión es la falta de conocimiento de Dios. Y en el capítulo 6,
dice, venid y volvamos a Jehová porque Él arrebató y nos curará,
hirió y nos vendará, nos dará vida después de dos días, en
el tercer día nos resucitará, viviremos y viviremos delante
de Él. ¡Qué maravillosa figura del Evangelio! ¡Qué profecía en cuanto a la
obra de redención del Señor Jesucristo! y viviremos delante de él. Ya
no vamos a vivir pensando en que tenemos un Dios que algunas
cosas no ve o que se le olvida cosas, sino vamos a estar alegres
de vivir delante de él porque sabemos que en su presencia hay
plenitud de gozo. Y dice, versículo 3, y conoceremos y proseguiremos
en conocer a Jehová. Y hermanos, esto que está diciendo
el profeta es lo que sucedió al apóstol Pablo, cuando él escribe
en Filipenses que lo que él más quería era conocer a Cristo Jesús. Él ya conocía a Cristo, pero
él estaba prosiguiendo. Y esto es lo que sucede en un
corazón que Dios ha arrancado de piedra, en un corazón malo
que vivía de la jactancia. jactándose del deseo de su alma.
El apóstol Pablo ya no se jacta más del deseo de su alma, sino,
él dice, lejos esté de mí gloriarme, sino en Cristo Jesús. Y ahí está
nuestro motivo de jactancia. Es solamente la gran obra de
salvación del Señor Jesucristo. Y dice el profeta, conoceremos
y proseguiremos. Y cuando él está escribiendo
a los filipenses, él ya conoce a Jesús, pero él está prosiguiendo
en conocer a Jesús. Y el deseo de su corazón es Conocer
a Cristo Jesús, mi Señor, dice, por amor del cual lo he perdido
todo y lo tengo por basura. No busca a Dios, su rostro es
altivo. Y aunque algunos pudiéramos parecer
humildes, que Dios nos guarde de falsas humildades. Yo puedo
decir por mi propia experiencia que parecía humilde, hasta que
Dios me mostró cuán arrogante el tener nuestro atreverse a
decir que algo que Dios hace no es justo, es demasiada soberbia,
es demasiado atrevimiento. Y doy gracias a Dios porque por
muchos años dejándome ser expuesto al Evangelio, pero misericordioso,
y cada vez en mi corazón había cuestionamiento, hasta que Dios
en Su gracia rindió mi corazón, hasta que Él me enseñó a hacer
preguntas correctas. En lugar de preguntar por qué
Dios salva a unos y a otros no, poder preguntar por qué Dios,
debiendo condenar a todos, está salvando a una gran multitud
que nadie puede contar. Y dice, su rostro es No busca
a Dios. ¿Y cómo se ve que no busca a
Dios? Bueno, un rostro altivo, levantado, en alto, en desafío
hacia el Señor. Y no hay Dios en ninguno de sus
pensamientos. Tal vez piensa en Dios, pero
piensa en el Dios de su imaginación. No busca a Dios. Y a pesar de
que no busca a Dios, es nuestro deber cuando predicamos,
llamar a buscar a Dios. porque aunque el hombre no quiere
y no puede, es responsable de buscar a Dios. Isaías 55. 6 hasta 9 dice, buscata a Jehová
mientras puede ser hallado, y amadle en tanto que está cercano. Deje
limpio su camino y el hombre inico sus pensamientos, y vuélvase
a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro
el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son
vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos
más altos que vuestros pensamientos y mis... Como son más altos los cielos
que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos
y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Buscad a Jehová
mientras puede ser hallado. Buscad a Jehová, llamadle en
tanto que está cercano. Y damos gracias a Dios porque
El hecho de que algunos ahora buscamos al Señor, le buscamos
porque Él nos buscó primero. Nosotros sabemos que le amamos
porque Él nos amó primero. El mérito no es nuestro. Si Él
no nos hubiera buscado, nosotros nunca le hubiéramos buscado a
Él. El Señor Jesús dijo, nadie viene a mí si el Padre no le
trae y todo el que viene a mí no le echo fuera. no busca a Dios o busca un Dios
de su imaginación, pero hay que buscar al Dios de la Escritura,
al Dios que sea revelado, al Dios verdadero, al Dios que se
presenta con el nombre del pacto, aquel que es suficiente en sí
mismo. ¿Qué contraste entre el que pretende no buscar a Dios,
a ese Dios que su nombre lo describe como el que es suficiente en
sí mismo, que no le hace falta, que siempre es no hay Dios en
ninguno de sus pensamientos hay gente que de plano ni siquiera
niega totalmente la existencia de Dios y sin embargo aunque
ahora pareciera que es un una cuestión de orgullo la escritura
dice que es necio dice el necio en su corazón no hay Dios y en
verdad nosotros sabemos por la escritura que no hay Lo único
que demuestra el negar la existencia de Dios es la rebelión del corazón,
es la altivez del rostro del hombre, porque el hombre, dice
el apóstol Pablo, conoce a Dios. Habiendo conocido a Dios, no
le glorificaron como a Dios. Dice el apóstol Pablo, Las cosas
invisibles de Dios, su eterno poder y deidad se hacen claramente
visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por
medio de las cosas hechas de modo que los hombres no tienen
excusa. dos formas de negarnos a buscar
a Dios. Uno es buscando a un Dios de
nuestra imaginación y la otra es de plano decir Dios no existe,
Dios no es, Dios está muerto. Hay gente que se ha atrevido
a declarar ese tipo de cosas y otros no lo dicen con sus con
sus voces y que Dios nos guarde de decirlo nosotros con nuestras
acciones porque Si bien estamos en Cristo y estamos siendo transformados,
somos pecadores en recuperación, aún tenemos una vieja naturaleza. Dice después, versículo 5, sus
caminos son torcidos en todo tiempo. Sus caminos son torcidos
en todo tiempo. Hay algunas traducciones de la
Escritura que mencionan este versículo como mencionando que,
dando a entender de que son prósperos en su camino, en lo que emprenden
de manera, en este mundo material, prósperos en sus negocios. Algo que nosotros debemos ser
muy cuidadosos es de hacer una conexión directa entre pecado
y adversidad, o entre prosperidad y necesariamente interpretarlo
como estar en una correcta relación con Dios. Uno puede tener el camino torcido
y las cosas ir bien, dice el Salmo 73. Dice, ciertamente es bueno Dios
para con Israel, para con los limpios de corazón. En cuanto
a mí, casi se deslizaron mis pies, por poco resbalaron mis
pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes,
viendo la prosperidad de los impíos. Porque no tienen congojas
por su muerte, pues su vigor está entero. No pasan trabajos
como los otros mortales, ni son azotados como los demás hombres.
Por tanto, la soberbia los corona, se cubren de vestido de violencia,
los ojos se les saltan de gordura, logran con creces los antojos
del corazón, se mofan, hablan con maldad de hacer violencia,
hablan con altanería, ponen su boca contra el cielo y su lengua
pasea la tierra. Y esto describe a alguien que
el salmista sintió envidia porque veía que las cosas iban bien,
pero No siempre tenemos que hacer
una conexión como algunas personas hacen. Algunas personas creen
que si estás enfermo es porque seguramente tienes algún pecado. Algunas personas creen que necesariamente
los creyentes todos tienen que ser prósperos económicamente.
Dios reparte como Él quiere y Dios bendice el trabajo de sus hijos,
pero no es cierto que necesariamente todos tienen que tener una abundancia
material como algunas personas incitan a otros. puede ser que
alguien esté recto delante del Señor y Dios lo haya querido
bendecir abundantemente. Puede ser que otro esté recto
delante del Señor y Dios no lo haya querido bendecir de la misma
manera. Puede ser que alguien está caminando en rectitud delante
del Señor y esté postrado y enfermo. El Señor, el apóstol Pablo, rogó
por un problema que se cree fue físico y el Señor le decía, bástate
mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
sus caminos son torcidos todo el tiempo dice tus juicios los tiene muy lejos
de su vista tus juicios los tiene muy lejos de de su vista los
juicios del señor están contenidos en su palabra los juicios del
señor Podemos pensar también en los juicios que el Señor hizo
sobre el Señor Jesucristo por causa del pecado de su pueblo. Y la razón de su camino torcido
es que no le importa lo que el Señor hizo al Señor Jesucristo.
Él piensa que él puede tener un camino derecho. Él no presta
atención ni a la obra de la palabra viva del Señor Jesucristo, ni
a la obra de la palabra escrita. de la cual la misma escritura
dice, lámpara es a mis pies, tu palabra ilumbrera mi camino. No se puede tener un camino que
no esté torcido si no hay luz de la palabra de Dios. A través
de la luz de la palabra de Dios es que nosotros podemos venir
por la obra del Espíritu Santo a aquel que es la luz del mundo. Dice el apóstol Juan, En Juan capítulo uno dice, versículo
siete, este vino por testimonio para que diese testimonio de
la luz a fin de que todos creyesen por él. No era la luz, sino para
que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera que alumbra
a todo hombre venía a este mundo. En el mundo estaba y el mundo
por él fue hecho, pero el mundo no le conoció. Hermanos, a través
de la proclamación de la Palabra, del Evangelio, nos puede resplandecer
en el corazón la luz del Señor Jesucristo. Pero aún más, no
sólo No solo es luz para alumbrar nuestro camino, sino que el camino
derecho es el mismo Señor Jesucristo. Dice la Escritura, Yo soy el
camino, dijo el Señor Jesús. Yo soy la verdad. Yo soy la vida.
Nadie viene al Padre si no es por mí. ¿Qué esperanza hay para el malo? La esperanza que hay para el
malo es lo que dice el profeta Isaías en el pasaje que leímos.
Buscad a Jehová, entre tanto que puede ser hallado, llamarle. Isaías 55. Buscad a Jehová mientras puede
ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Esa es la esperanza. Ahora es tiempo que podemos buscar
a Jehová. Y tienes que saber que por ti
mismo, pues no puedes. Pero si Dios está hablando a
tu corazón, clama para que Él te salve. Clama para que Él te
dé arrepentimiento para vida. Si Dios está hablando a tu corazón,
pues es tiempo de humillarnos delante del Señor, dedicar la
captancia en el deseo de nuestra alma y que Él obre nuestro corazón
de tal forma que el deseo de nuestra alma sea el Señor, como
el salmista cuando dice, mi alma tiene sed de ti, en tierra seca
y árida, o como el siervo Brahma por las corrientes de las aguas,
así clama por ti, oh Dios, el alma mía. que sea el deseo de
tu alma, el mismo Señor Jesucristo, que sea el motivo de nuestro
orgullo, de nuestra jactancia, Cristo y su obra para nuestra
salvación, que Él obre nuestro corazón y
nos dé un corazón que le busque, un corazón que Él, a través del
Señor Jesucristo, se nos quiera seguir revelando y que cada día
nosotros seamos libres y más libres de pensamientos distorsionados
acerca de Dios y que cada día nosotros crezcamos en conocer
al Señor Jesucristo y sea nuestro deleite que se cumpla la profecía
de Oseas. Vamos a proseguir en el conocimiento,
en el conocimiento del Señor. Y vamos a proseguir por la misma
obra del Señor, por la misma obra de su gracia, por la misma
obra del Espíritu Santo. El Señor nos conceda, dice, y
conoceremos y proseguiremos en conocer a Jehová. Y eso, con
toda seguridad, va a producir en nuestro corazón humildad y
va a hacer que no seamos sabios en nuestra propia opinión, va
a hacer que podamos fiarnos del Señor. No podemos fiar de quien
no conocemos, pero si Él se sigue revelando a nosotros, vamos a
crecer en confianza y vamos a proseguir. Y va a ser el deseo de nuestro
corazón que él siga revelándose a nosotros y es su promesa. Esta profecía es una promesa
y conoceremos y proseguiremos en conocer a Jehová como el alba
está dispuesta a su salida y vendrá a nosotros como la lluvia y como
la lluvia tardía y temprana a la tierra. Y eso va a hacer que
nuestro camino sea el camino, el Señor Jesucristo, ese camino
que nos lleva directamente al Padre, a ese lugar donde hay
plenitud de gozo y delicias a su diestra para siempre. Esa es
lo que Dios ha obrado en nuestro corazón, sabemos. Esa fue nuestra
experiencia. Dios nos sacó de esa situación.
Fuimos exactamente así como describe el pasaje. No Ya, gracias a Dios,
no nos sorprende esta descripción. Sabemos que es así porque así
fue con nosotros y el Señor ha hecho real esa esperanza. Damos
gracias a Dios porque sabemos que Él ha empezado una obra que
la va a perfeccionar y sabemos que por su gracia vamos a proseguir.
Si ya conocemos a Cristo, vamos a proseguir en conocerle. Y bueno,
mi deseo es que tanto las personas que nos escuchan por la transmisión,
si tú te identificas con esa descripción, hay esperanza. Y
la esperanza es, clama al Señor que te salve. Ahora es tiempo
en que el Señor puede ser hallado. Si Él está llamando a tu corazón,
clama. Clama para que Él se te revele
en el Señor Jesucristo, para que Él te dé fe, que creas lo
que Él ha dicho acerca de sí mismo. acerca del Señor Jesucristo,
que es el que provee todo lo que se necesita para la salvación,
que dejes lo que tú crees que puedes aportar a tu salvación.
No hay nada que puedes aportar, sino solamente recibir todo lo
que Cristo ha provisto. Vamos a orar.

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Joshua

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