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JC

(2''parte) El malo

Psalm 10:6-13
Joel Coyoc June, 18 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 18 2023

El sermón "El malo" de Joel Coyoc se centra en la depravación total del ser humano y la arrogancia del malo según lo expresado en Salmo 10:6-13. Coyoc argumenta que el verdadero problema del malo es el estado de su corazón, que está endurecido y en rebelión contra Dios, lo que se manifiesta en acciones y pensamientos que desprecian al Creador. Se mencionan relevantes pasajes bíblicos, como el ejemplo de Nabucodonosor en Daniel, para ilustrar cómo el orgullo y la autosuficiencia conducen a la ruina. El sermón enfatiza que solo a través de la obra de Cristo se puede transformar a los que estaban perdidos, resaltando la importancia de reconocer la verdad sobre la condición humana y la necesidad de gracia divina. Esta enseñanza resuena con la doctrina reformada de la salvación únicamente por gracia y la soberanía de Dios en la redención.

Key Quotes

“El problema del malo no es exactamente la maldad que aflora, sino el corazón.”

“El único que jamás será removido es el Señor de la gloria.”

“La verdad es que está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el juicio.”

“Nuestra esperanza es clamar al Señor que nos dé vida, clamar al Señor que nos quite ese corazón de piedra.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en el Salmo diez. Salmo número diez. Dice la palabra de Dios. ¿Por
qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación? Con arrogancia el malo persigue
al pobre. Será atrapado en el artificio
caideado. Porque el malo se jacta del deseo
de su alma. Bendice al codicioso y desprecia
a Jehová. El malo, por la altivez de su
rostro, no busca a Dios. No hay Dios en ninguno de sus
pensamientos. Sus caminos son torcidos en todo
tiempo. Tus juicios los tiene muy lejos
de su vista. A todos sus adversarios desprecia. Dice en su corazón, no seré conmovido
jamás. Nunca me alcanzará el infortunio. Llena está su boca de maldición,
de engaños y fraude. Debajo de su lengua hay vejación
y maldad. Se sienta en acecho cerca de
las aldeas. En escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido. Acechan oculto como el león desde
su cueva. Acecha para arrebatar al pobre.
Arrebata al pobre trayéndolo a su red. Se encoge y se agacha. Y caen en sus fuertes garras
muchos desdichados. Dice en su corazón, Dios ha olvidado. Ha encubierto su rostro. Nunca lo verá. Levántate, oh
que va Dios, alza tu mano, no te olvides de los pobres. ¿Por
qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho, tú no
lo inquirirás. Tú lo has visto, porque miras
el trabajo y la vejación para dar la recompensa con tu mano.
A ti se acoge el desvalido, tú eres el amparo del huérfano.
Quebranta tú el brazo del inícuo y persigue la maldad del malo
hasta que no hayas ninguna. Jehová es Rey eternamente y para
siempre. De su tierra han perecido las
naciones. El deseo de los humildes oíste,
oh Jehová. Tú dispones tu corazón y haces
atento tu oído. para juzgar al huérfano y al
oprimido a fin que no vuelvan más a ser violencia el hombre
de la tierra. Amén. Hemos estado estudiando este
salmo y empezamos el domingo anterior por la mañana, estuvimos
el miércoles y vamos a continuar meditando este salmo número diez
y el miércoles estábamos hablando de el malo, el malo. es importante que nosotros podamos
prestar atención en los primeros salmos. Hay varios salmos que
describen al malo, pero probablemente uno de los que tienen la descripción
más completa es el salmo número diez. Y recordar algunas cosas
importantes, hermanos. Algo que es necesario que Dios
por su palabra y por su espíritu nos enseña es la condición del
hombre sin Cristo. ¿De dónde es que Cristo nos rescató? El poder entender que la depravación
total, la maldad del malo. Entretanto, nosotros no comprendamos
eso, pues vamos a valorar poco la obra del Señor Jesucristo. cuando nosotros podamos comprender
quiénes éramos sin Cristo, de dónde es que Cristo nos rescató,
qué es lo que el Padre hizo al Señor Jesucristo en la cruz por
causa de la depravación de nuestro corazón, eso va a hacer que nosotros
podamos tener una mayor apreciación de la obra del Señor Jesucristo. El poder aprender a mirar que
Cristo no es algo así como un accesorio, como un adorno, sino
Cristo es todo. En la mañana estábamos haciendo
énfasis. El ser cristiano es a causa de nuestra unión con
Cristo. Recuerdo algunas expresiones.
Y aún haber quizá pensado también de esa manera, de mirar a personas
que uno mira por ahí fuera, y uno mira qué buena persona que es,
es una persona ejemplar. Y en algunas expresiones sólo
le falta creer en Cristo. No como si Cristo fuera como
un moño o un lazo que le hace falta. Y eso es equivocado. En verdad, aún las buenas obras
del hombre que no se hacen con el motivo correcto, que es la
gloria de Dios, y con el poder correcto, que es el del Espíritu
Santo, son pecaminosas, son maldad, son horrendas a los ojos de Dios.
Las buenas obras del hombre son como trapo de inmundicia. Y vimos
algunas cosas el miércoles, que habíamos empezado el domingo,
y que mayormente son los frutos visibles. Pero una de las cosas
que nosotros tenemos que recordar es ¿Cuál es en sí el problema
del malo? El problema del malo no es exactamente
la maldad que aflora y que nosotros podemos ver. El problema del
malo es el corazón. El corazón, nosotros tenemos
un corazón activo, no un corazón pasivo. Tenemos un corazón que
la Biblia dice que ese corazón piensa, dice cuál es su pensamiento
en su corazón, tal es él. Tenemos un corazón que es activo,
es rebelde contra Dios, un corazón endurecido hacia Dios, un corazón
que prácticamente muestra ciertos frutos externos que son producidos
por aquello que hay en el interior del corazón. Normalmente lo que
hay en nuestro corazón es muchos deseos, muchas creencias, nosotros
nuestro gran problema es que seguimos siguiendo deseos y en
sí mismo el problema es las cosas que deseamos con tanta intensidad
mucho más que a Dios y a su gloria y creemos normalmente mentiras
y como consecuencia producimos malos frutos el señor Jesús dijo
que el buen hombre del buen tesoro de su corazón saca buenas cosas
y el hombre malo del mal tesoro de su corazón saca malas cosas
dijo el Señor Jesús que es de la abundancia del corazón que
habla la boca. Hermanos, el versículo seis empieza
a apuntar al cuál es el problema del malo y el problema dice el
versículo seis dice en su corazón dice en su corazón no seré removido
jamás nunca me alcanzará el infortunio Y aquí va a empezar a ver intercalado
cuestiones del corazón con evidencias externas de lo que hay en el
corazón. Dice en su corazón. es la meditación de su corazón,
es las creencias de su corazón. Dice en su corazón, no seré removido
jamás. Nunca me alcanzará el infortunio. Recuerde que dentro de lo que
es las evidencias externas está la arrogancia, está el estar
con el rostro levantado en desafío al Señor, menospreciando a medio
mundo. Pero todo se origina en su corazón.
Dice en su corazón, no seré removido jamás. En especial, cuando somos, entre
más jóvenes somos, pasamos por algunas edades en
que los jóvenes creen que pueden tragarse el mundo. Por lo general, entre más joven
se es, se suele ser más soberbio. ¿Y por qué? Porque hay creencias
equivocadas en el corazón. No seré removido jamás. Muchas veces el joven mira su
fortaleza y piensa que, pues, la vida es larga. O sea, estoy
en la flor de la juventud. Los jóvenes dicen, pues, hay
que vivir la vida. Total, hay que vivir aquí, ahora. Eso de morirse puede ser para
los viejitos. O a lo mejor para jóvenes, pero
enfermos. Pero yo estoy sano. Y en su corazón
está pensando una creencia mentirosa. Y está pensando, no seré removido
jamás. La vida es... La vida es para
vivirla, para disfrutarla. La vida es larga. El pensar no
ser removido es pensar que la vida es larga. En la Escritura podemos ver personas
que pensaron de esa manera, que en su corazón pensaban que nunca
iban a ser removidos. Algunos de ellos, a pesar de
que fueron advertidos, seguían manteniendo en su corazón una
creencia mentirosa. Uno de ellos fue el rey Nabucodonosor,
que el Señor le hizo soñar unos sueños. Él vivía, veía un gran
árbol, y como todas las aves del cielo venían a la copa de
ese árbol, y los animales venían para comer y para estar debajo
de su sombra, y él estaba turbado por el sueño, hasta que Dios
mostró a Daniel el sueño y la revelación del sueño. Que en
un momento ese árbol grande era cortado y era dejado solo el
tronco que era atado con cadenas. Y a pesar de haber sido advertido,
él tenía un concepto de mentira en su corazón. Él creía esto,
él creía no seré removido jamás. Daniel capítulo 4. Y a pesar de que se le reveló
el sueño, fue advertido, él no creyó a Dios. Él se mantuvo en
su necesidad de pensar que no iba a ser removido. Y en el versículo
treinta, él expresa con sus palabras lo que había en su corazón, no
seré removido jamás. Dice él, habló el rey, dijo,
¿no es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real,
con la fuerza de mi poder, para gloria de mi majestad? Aún estaba
la palabra en la boca del rey cuando vino una voz del cielo,
a ti se te dice rey Nabucodonosor, el reino ha sido quitado de ti
y de entre los hombres te arrojarán y con las bestias del campo será
tu habitación y como los bueyes te apacentarán y siete tiempos
parazarán sobre ti hasta que reconozcas que el Altísimo tiene
el dominio en el reino de los hombres y lo da a quien él quiere. En la misma hora se cumplió la
palabra sobre Nabucodonosor y fue echado de entre los hombres y
comía hierba como los bueyes y su cuerpo se mojaba con el
rocío del cielo hasta que su pelo creció como plumas de águila
y sus uñas como las de las aves. Hermanos, gracias a Dios que
pues Dios actuó con él de esta manera por misericordia. Hubo otro otro rey que fue justamente
el hijo de Nabucodonosor Y él pensaba igual, yo no seré removido. Hay que vivir la vida. La vida
es larga. Seguramente él había escuchado
lo que había sucedido con su padre. Sin embargo, él no tuvo
temor de Dios. Él mandó a hacer una gran fiesta.
Estaba en lo pleno de su vida, en su juventud, pensando que
él nunca sería removido. E hizo traer los vasos que servían
para la adoración en la casa de Dios para embriagarse con
sus invitados y con sus concubinas. Y el Señor mandó una mano que
escribió en la pared y él empezó a temblar. Volvemos a Daniel. capítulo cinco y no voy a leer todo el capítulo,
pero usted puede leerlo en su casa. Daniel empieza a revelar lo que
decía allí en la pared, pero dice Daniel, entonces versículo
diecisiete. Daniel respondió y dijo delante
del rey tus dones sean para ti y datos recompensas a otros.
Leeré la escritura al rey y le daré la interpretación. El altísimo
dios o rey dio a Nabucodonosor, tu padre, el reino y la grandeza
y la gloria y la majestad. Por la grandeza que le dio, todos
los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de
él. A quien quería mataba y a quien quería daba vida. Engrandecía
a quien quería y a quien quería humillaba. Mas cuando su corazón
se ensoberveció y su espíritu se endureció en su orgullo, fue
depuesto del trono de su reino y despojado de su gloria. Y fue
echado de entre los hijos de los hombres, y su mente se hizo
semejante a la de las bestias, y con los asnos monteses fue
su morada. hierba le hicieron comer como
abuey y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, hasta
que reconoció que el altísimo Dios tiene dominio sobre el reino
de los hombres y que pone sobre él al que le place. Y tú, su
hijo Belsasar, no has humillado tu corazón. sabiendo todo esto,
sino que en contra del Señor del Cielo te has ensobervecido,
e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y tú y
tus grandes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en
ellos. Además de esto, diste alabanza
a dioses de plata, y de oro, de bronce, de hierro, de madera,
de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben, y al Dios en cuya mano
está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste."
Entonces de su presencia fue enviada la mano que trazó esta
escritura. Y la escritura que trazo es MENE
MENE TEKEL UPARZIM esta es la interpretación del asunto MENE
contó Dios tu reino y le ha puesto fin TEKEL ha pesado pesado ha
sido en balanza y fuiste hallado falto PERES tu reino ha sido
roto y dado a los medos y a los persas Entonces mandó Belsázar
vestir a Daniel de púrpura y poner en su cuello un collar de oro
y proclamar que él era el tercer señor del reino. La misma noche
fue muerto Belsázar, rey de los caldeos, y Darío de Media tomó
el reino siendo de 62 años. Todo lo que él estaba viviendo
y la forma en que estaba viviendo es que él pensaba en su corazón,
yo nunca voy a ser removido, yo soy un gran rey. El infortunio
no puede llegarme, pero esa misma noche terminó su vida, porque
el Dios en cuyas manos estaba su vida. El necio tiene un problema
en su corazón. El malo tiene un problema en
su corazón y es que tiene una creencia mentirosa. Cree que
su vida depende de sí mismo. Cree que eso de la muerte está
lejano. Eso es para los ancianitos, para
los enfermos. La verdad es que Dice la Biblia
que los días de nuestra edad son 70 años, y los más robustos
son 80, con todos sus fortaleces, molestia y trabajo, porque pronto
pasan y volamos. Y probablemente cuando usted
escucha ese versículo, quizá mentalmente está pensando, pues
yo tengo 54, pues para 70 estamos haciendo cálculos. quizá alguno
saque la cuenta y pues me faltan 16 o nos falta pero la verdad
es que la distancia que hay entre usted y la muerte es un latido
del corazón no son 16 si tiene 30 no le faltan 40 yo no lo sé
pero el señor lo sabe y usted no lo sabe y si usted cree que
nunca va a ser removido porque usted siente fuerte usted siente
confiado está yendo todo bien y piensa nunca le va a alcanzar
el importunio. Bueno, Nabucodonosor iba todo
bien, era el imperio dominante del mundo de aquel tiempo, económicamente
pues estaba con toda la seguridad económica que la riqueza puede
dar, al igual que su hijo. Y sin embargo, alcanzó el importunio,
le alcanzó, Sabemos que Dios lo hizo con un abucodonosor y
él reconoció al Dios del cielo y alabó al Dios del cielo. Pero
Belsasar terminó su vida en aquella misma noche. Y la escritura dice
con claridad ante ese problema del corazón, eso que estás creyendo
es una falsedad. Está establecido para los hombres
que mueran una sola vez y después de esto el juicio. No importa
que estés en la plenitud de tu vida. Eso no es importante. Algo que es importante es que
Dios ha diseñado todos nuestros días. Algunos de nosotros solemos
cuidar cómo nos alimentamos y hacer ejercicio. Si usted cree que
lo hace para alargar sus días, deje de pensar eso. Usted ni
yo vamos a alargar un día más. Podemos hacerlo para tener una
mejor calidad de vida, pero no para alargar nuestra vida. Dios
ha puesto término a nuestros días, y por mucho que nos cuidemos,
no vamos a pasar del límite que Dios ha puesto. Eso no quiere
decir que no se cuide. Debemos glorificar a Dios en
nuestro cuerpo y en nuestro espíritu. Pero Dios ha puesto y establecido
cuándo nuestros días van a terminar, y es algo que usted y yo no lo
sabemos. Y ante ello, es necesario que
nosotros podamos saber algo. El único que jamás será removido
es el Señor de la gloria. El único al que jamás le alcanzará
el infortunio es a Dios quien se basta en sí mismo, quien es
suficiente en sí mismo pero fuera de ahí todos los demás somos
criaturas que seremos removidos. Por causa de nuestro pecado está
establecido para los hombres que mueran una sola vez y después
de esto el juicio. Los hombres se han afanado sin
cesar con tal de procurar alargar su vida. Hubo tiempos en que
unos hombres que se llamaban alquimistas se pasaban horas
investigando y estaban tratando de descubrir la piedra de la
eterna juventud. Sin embargo, Ninguno de ellos
está aquí y no encontraron la piedra de la eterna juventud.
Pero en Cristo hay no piedra de la eterna juventud, sino vida
eterna, vida eterna. Y no importa que nos alcance
el infortunio y la adversidad. En contraste con el malo arrogante,
el creyente que ha sido humillado delante de Dios, que le ha quedado
muy claro que él puede ser removido en cualquier momento porque hay
alguien, dice el versículo 16, que es rey eternamente y para
siempre y él gobierna, él da el reino a quien quiere, él da
la vida al que quiere, él toma la vida cuando quiere y nadie
le tiene que decir qué estás haciendo, o sea, por qué me estás
llevando ahora que estoy en la flor de mis días. Él tiene toda
potestad sobre nuestras vidas. Hermanos, el verdadero problema
no es que seamos removidos, sino el verdadero problema es cómo
vamos a ser removidos. ¿Estás listo para encontrarte
con tu Dios? Nadie de nosotros sabemos cuánta
vida nos queda. pero qué gran bendición es saber
vivir conscientes, bien conscientes. Yo puedo ser removido. En cualquier
momento yo puedo ser removido. En cualquier momento Dios puede
quitarme de este lugar. Y la pregunta es, ¿estás listo? Que gran bendición es poder tener
la paz de que yo he sido justificado por la fe en el Señor Jesucristo.
Y que no tengo ningún problema para presentarme ante él, ante
él que es el rey porque él es el juez pero también es mi abogado. A él se le ha dado todo juicio
para que todos honren al hijo como honran al padre. Hermanos,
Qué importante que es que nosotros podamos creer la verdad de Dios. Si usted está sintiéndose inamovible,
si usted está pensando, yo estoy bien de salud, acabo de ir al
último chequeo, el colesterol salió bien, todo salió bien,
y usted cree que no puede ser removido, deje de creer eso. El único que no puede ser removido
es el Señor. Él es el único que es eterno. Sus años nunca van a acabar.
Yo sé, por la gracia de Dios, que los que somos creyentes sabemos
algo. Sabemos que un día va a llegar la muerte, pero por la gracia
de Dios sabemos que nada nos puede separar del amor de Dios
que es en Cristo Jesús. Ni la muerte, ni la vida, ni
lo presente, ni lo porvenir. Nada nos puede separar del amor
de Dios que es en Cristo Jesús. Yo sé que aquellos que por la
gracia de Dios hemos oído la voz del Buen Pastor, podemos
cantar, y no simplemente cantar, sino en nuestro corazón estamos
confesando, estoy bien con mi Dios, tengo paz, hermano, puedo
dormir tranquilo, no importa que la economía se destruya.
Ese no es problema. No importa si me alcanza el infortunio,
eso no es problema. estoy bien con mi Dios por causa
de la obra del Señor Jesucristo, por causa de su sacrificio. No
seré removido jamás. Hay que saber algo. Si están
cruzando esas ideas por su cabeza, clame al Señor que le revele
su verdad, y su verdad es esto es mentira. Todos los hombres
que en tiempos pasados se han sentido grandes, hoy no están. Nabucodonosor no está más. Faraón
no está más. Nerón no está más. Los grandes
imperios que pensaban la gente que nunca iban a ser destruidos
han sido destruidos. Pero el Señor permanece para
siempre. Jehová es rey eternamente y para siempre. De su tierra
han perecido las naciones. Damos gracias a Dios porque los
creyentes saben que el infortunio puede alcanzarles. El Señor Jesús
habló a su pueblo y les dijo, en el mundo van a tener aflicciones. En el mundo pueden perder todo
lo que tienen económicamente. En el mundo pueden perder la
salud. Pero confíen, yo he vencido al mundo. Yo estoy con ustedes
todos los días hasta el fin del mundo. Hay gente que se que dice
estar predicando la verdad y van alentando a las personas a cosas
que son totalmente contrarias a la verdad de Dios. Y sabemos que los héroes de la fe fueron
personas que hicieron cosas, algunos espectaculares, como
cerrar la boca de los leones. Pero sabemos que los héroes de
la fe también son los que están en el capítulo 11 de Hebreos,
no solo hasta el versículo 34, porque algunos creen que los
héroes de la fe son hasta el 34, pero los héroes de la fe
son también los del versículo 35. Dice, las mujeres recibieron
sus muertos mediante resurrección, o sea, el infortunio los alcanzó. en esta vida temporal, pero ellos
eran benditos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales.
El infortunio, en verdad, el infortunio temporal nos puede
alcanzar, pero el verdadero infortunio es el eterno. El que no estés
listo para encontrarte con el Señor, eso verdaderamente es
infortunio. Dice más, otros fueron atormentados,
no aceptando el rescate a fin de obtener mejor resurrección.
Otros experimentaron vituperios y azotes, y además de esto, prisiones
y cárceles. Es infortunio, es infortunio.
El Señor creyó que era necesario para ellos ser afligidos en diversas
pruebas. Pero eso no los separaba del
amor de Cristo. Dice, versículo 37, fueron apedreados, aserrados,
puestos a prueba, muertos a filo de espada, anduvieron de acá
para allá, cubiertos de pieles de ovejas, de cabras, pobres,
angustiados, maltratados, de los cuales el mundo no era digno,
errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y
por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron
buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido, proveyendo
Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados
a parte de nosotros. ¿Qué contraste aquel que una
vez fue malo, pero el Señor lo ha transformado, y él sabe que
no es inamovible. Él sabe que nada, ninguna posición,
ni la vida misma es permanente. Dios tiene propósitos y Dios
puede quitarnos de un lugar, ponernos en otro lugar. El creyente
no está parado diciendo, yo no voy a ser removido. El creyente
sabe, Señor, yo quiero vivir en tu voluntad. Hoy me tienes
aquí, mañana puedes tenerme en algún otro lugar. Hoy quieres
Me estás prosperando con buena salud, con economía. Mañana puede
ser que tu propósito sea distinto, pero aunque la higuera no florezca
ni en las vides haya fruto, aunque las vacas sean quitadas de los
corrales y las ovejas de la majada, con todo me alegraré en Jehová
y me gozaré en el Dios de mi salvación. ¿Qué es la diferencia?
El cree la verdad de Dios y el otro cree mentiras. La maldad
está en creer mentiras. Desde que Adán y Eva prefirieron
escuchar y creer mentiras, nos es mucho más fácil creer mentiras.
Estamos aquí para oír la verdad de Dios. Bueno, pasamos al versículo
siete. Lo que vamos a mirar es cómo
otra vez las mentiras en el corazón se expresan en lo externo. llena
está su boca de maldición y de engaño y fraude. Debajo de su
lengua hay vejación y maldad. Se sienta en acecho cerca de
las aldeas, en escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando
al desvalido, acechan oculto como el león desde su cueva. Acecha para arrebatar al pobre,
arrebata al pobre trayéndolo a su red, se encoge, se agacha
y caen sus fuertes garras muchos desdichados. Hermanos, todo esto
exterior que sucede, sucede a causa de las mentiras que se creen
en el corazón. Se siente fuerte, habla maldiciones porque él no
tiene temor de Dios. Habla mentira porque no conoce
a Dios. La razón por la cual el Señor
llama a su pueblo a no hablar mentiras, a no hablar falso testimonio,
es porque Dios es verdadero. La verdad no es algo que Dios
hace. Dios es la verdad. Y por la gracia de Dios, el que
ha sido salvado, Dios está obrando por su palabra y por su espíritu
para que en su corazón crea verdad. Y como consecuencia de creer
verdad, hable verdad. Por eso dice que hablemos verdad
cada uno con su prójimo. Pero si no estás creyendo verdad,
no esperes hablar verdad. Y la verdad es, empezando con
la verdad acerca de nosotros mismos. No nadie de nosotros
es inamovible. Sólo Dios es inamovible. Si estás
creyendo que eres inamovible, estás creyendo mentira. No te
extrañes de hablar mentira. No es posible que puedas hablar
verdad si crees mentira. Engaño dice maldición, engaño
fraude, debajo de su lengua hay vejación y maldad. Se siente
con derecho de arrebatar la vida porque él no conoce quién es
la vida. Y entonces él cree que él puede
disponer de la vida de los demás. Dice, arrebata al pobre trayéndolo
a su red, se encoge, se agacha. Él roba porque él no sabe. No conoce que Dios es el dueño
de todas las cosas. No robarás porque de Jehová es
la tierra y su plenitud el mundo y los que en él habitan. Pero
damos gracias a Dios porque La verdad obra en nuestros corazones. Conocemos la verdad. Dios, por
su espíritu, está escribiendo su verdad en el corazón de su
pueblo. y como consecuencia cambian nuestros actos externos. Y después
el versículo once regresa al corazón. Dice en su corazón,
Dios ha olvidado, ha encubierto su rostro, nunca lo verá, dice
en su corazón. Hermanos, qué importante que
es el corazón, el corazón y el corazón es lo que el Señor dice,
dame hijo mío, tu corazón. corazón. El Señor está interesado
en el corazón y el Señor cambia el corazón. Aquellos que el Señor
ha elegido en Cristo, a su tiempo, él los va, les va a dar vida
por la proclamación de su palabra. Y una de las cosas primeras que
el Señor va a hacer es que va a quitar su corazón de piedra
y darle un corazón de carne. Y el Señor va a escribir verdad
en su corazón para que sea sustituida la mentira. Y, hermanos, dice
en su corazón, Dios ha olvidado. Dios ha olvidado. A mí se me
olvidan las llaves y se me olvidan varias cosas. Pero, hermanos, Dios no olvida. Dios es una mente
infinita. Dios sabe los pecados antes que
los cometamos. Dice la palabra en el Salmo 139,
no está la palabra en mi boca y tú la sabes toda. El Señor
sabía desde la eternidad cada palabra que iba a pronunciar
esta tarde. Y el Señor sabe y sabía y sabrá siempre desde la eternidad
cada palabra que usted va a decir antes que usted la diga. Dice,
tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, mi andar y mi reposo.
Has entendido desde lejos mis pensamientos. Y este está creyendo
una mentira porque no conoce a Dios y cree en un Dios de su
imaginación. El malo puede decir que cree
en Dios, El malo piensa en Dios, pero un Dios de su imaginación.
Él tiene un Dios que se le olvida las cosas. Si solo a mí se me olvidan y
me asusto, imagínese que tuviera un Dios al que se le olvida las
cosas, estaría terriblemente asustado. Pero damos gracias
a Dios porque el Señor no olvida absolutamente nada. Dice el Señor
Jesucristo se encontró con la mujer samaritana. Y el Señor
le dice, cuando ella quiso desviar la plática, y el Señor le dice,
anda, trae a tu marido. Y la mujer dice, no tengo marido. Y este malo dice en su corazón,
Dios ha olvidado. pero Dios no ha olvidado y dice
el Señor Jesús bien has dicho no tengo marido porque cinco
maridos has tenido y el que ahora tienes no es tu marido y entonces
ella dice Señor me parece que tú eres profeta el Señor estaba
mostrándole su omnisciencia estaba empezando a ver Dios le estaba
empezando a dar ojos de fe para ver que Jesús no era un simple
profeta ella creyó en el Señor él no ha olvidado, él no olvida. Nosotros podemos olvidar, aún
la madre puede olvidar que humanamente hablando se dice que es difícil,
pero aún es posible. Hay una enfermedad que se llama Bueno, no es importante el nombre
de la enfermedad, se me olvidó, como usted puede ver. Sin embargo,
sin embargo, hay algo que es importante. Dios, aunque una
mamá por enfermedad olvide y no pueda reconocer a sus hijos,
eso jamás va a pasar con Dios, pero jamás va a pasar también
con nuestro pecado. Si usted está pensando allá en
su corazón, pues seguramente a Dios ya se le olvidó. Además,
Dios ya escondió su rostro y ni siquiera lo vio. Hermanos, es
una creencia equivocada. Está muy equivocado. La verdad
de Dios es que sus ojos son como llamas de fuego. Dice en Apocalipsis
que está caminando en medio de los siete candeleros. Él está
caminando en medio de su iglesia. Sus ojos ven. Si usted lee los
primeros capítulos de Apocalipsis, le dice a cada una de las iglesias,
yo conozco tus obras. Yo conozco, yo conozco. Siete
veces, y es que habla de una plenitud de conocimiento. No
hay nada que el Señor no conozca. No hay nada que el Señor olvide.
Y en verdad eso es importante y es la verdad más importante,
que las cosas todas están desnudas ante los ojos de aquel a quien
tenemos que dar cuenta. Hermano, quiera Dios que al escuchar
la palabra, obre de tal manera que sea sustituida a las mentiras
que en nuestro corazón engañoso y perverso se aferra. Quizá esto
no lo decimos con palabras, pero muchas veces lo decimos con nuestra
manera de vivir. Probablemente no salimos a decir
estas palabras así. La Bila no dice que él salía
a gritar esas cosas. Él dice, dice en su corazón.
Y para decirlo en nuestro corazón, no hace falta abrir la boca.
Decimos tantas cosas con nuestro corazón que se hacen evidentes
en la manera que nosotros actuamos. Pero el Señor no ha encubierto
su rostro y el Señor todo lo mira. El Señor no mira lo que
está delante de sus ojos. Le dijo a Samuel cuando fue a
buscar para ungir un hijo de Isaí como rey, pues él cuando
vio que vino el primero así guapo, grande, fuerte, se estaba apurando
a ungirlo. Y el Señor le dijo, no mires,
a lo hermoso de su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque
yo lo desecho. Porque el Señor no mira lo que
mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus
ojos, pero Dios mira el corazón. Y es el corazón lo que el Señor
quiere. Lo que el Señor quiere no es
un comportamiento externo. El Señor quiere hacer nuevas
criaturas y las hace. No sólo quiere, Él las hace. Cuando da vida por su espíritu. Él arranca nuestro corazón de
piedra y nos da un corazón de carne. Versículo trece, dice, ¿Por qué
por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho, tú no
lo inquirirás. ¿Por qué desprecia el malo a
Dios? En su corazón ha dicho, tú no lo inquirirás. y otra vez
el corazón hablando. ¿Y por qué desprecia al malo
a Dios? Porque no conoce a Dios. Todo
lo que su corazón está diciendo está hablando de un desconocimiento
total del Señor. La mujer samaritana apreció al
Señor Jesucristo porque sus ojos fueron abiertos Y ella dio la
gloria de Dios en la faz del Señor Jesucristo. Y ella fue
y testificó a su pueblo. Y muchos de sus conciudadanos
creyeron en el Señor Jesús. El apóstol Pablo despreciaba
al Señor. ¿Y por qué despreciaba al Señor?
Porque él no conocía al Señor. Él creía que Jesús era un simple
mortal que estaba engañando e iba a destruir el judaísmo. ¿Cuándo
empezó a apreciar al Señor y dijo que todo era basura? Cuando le
dieron ojos de fe para ver al Señor Jesucristo. Y él dio a
Cristo y él cayó humillado, dejó la altivez de su rostro. Él estaba
humillado delante del Señor. Dios cambió todas sus falsas
creencias. Antes él tenía malos frutos,
él respiraba amenazas, él perseguía a los cristianos, asesinaba a
los cristianos. Dios cambió su corazón y cambió
también sus frutos exteriores. Él los desprecia porque no lo
conocen. Su corazón ha dicho, tú no lo inquirirás. Pero la
verdad de la palabra de Dios es que Dios va a inquirir cada
uno de los asuntos, todos, y ningún pecado quedará sin castigo. Si usted ha venido al Señor Jesucristo,
si usted ha oído la voz del Buen Pastor y sido salvo por su gracia,
porque usted ha creído en la obra perfecta del Señor Jesucristo,
sus pecados no quedaron sin castigo. No vaya a pensar usted que quedaron
sin castigo. Si usted está pensando esto, es que usted está creyendo
una mentira. el señor lo va a inquirir todo y el señor va a hacer justicia
y el señor ha hecho justicia allá en la cruz de cristo cada
uno de los pecados de su pueblo fueron castigados nosotros hermanos
no somos salvos por lo que hicieron los romanos en la cruz somos
salvos por lo que el padre hizo a su hijo en la cruz en la cruz
olas de ira e indignación pasaron sobre el señor jesucristo fue
por causa de mis pecados, por la causa de los pecados de su
pueblo, que él murió en la cruz. El Señor clamó en la cruz y dijo,
¿por qué me has desamparado? dice pero tú eres santo y yo
soy gusano él fue hecho una abominación por causa de cargar nuestros
pecados el señor su padre quiso quebrantarlo él descargó toda
su justa ira fue algo terrible fue el señor no estaba asustado
por lo que le iban a hacer los romanos lo que lo hacía orar
en agonía es lo que su padre le iba a hacer en la cruz por
causa de los pecados de su pueblo el señor lo inquirirá claro que
el señor lo inquirirá Pero cuando el Señor obra, dejamos de despreciar
al Señor. En lugar de despreciar al Señor,
el Señor comienza a parecernos el más apreciable de todos, el
más digno de nuestra confianza, el más digno de admiración. Y
esto lo podemos ver en toda la Escritura. Nosotros podemos ver
a Job ahí tratando de justificarse delante de Dios y peleando y
discutiendo con Dios. Pero había un desprecio del Señor. Y al final, Él dice, de oídas,
te había oído. Pero ahora mis ojos te ven. Por
tanto, ya no puedo seguir peleando contigo. Si lo único que tú podrías
darme es condenación. Por tanto, me aborrezco y me
arrepiento en polvo y ceniza. Hermano, quiera Dios que esta
sea nuestra realidad, que podamos decir con Pablo, todo ahora es
basura y yo sólo quiero conocer a Cristo, a ese que antes no
conocía, pero que ahora lo conozco y sé que Él va Pablo sabía algo,
él fue asesino de creyentes, pero él sabía que todos esos
asesinatos no quedaron sin castigo. Cristo murió por los pecados
del apóstol Pablo porque él había sido elegido en Cristo Jesús
desde antes de la fundación del mundo. Y hermanos, eso es, es
necesario que nosotros conozcamos al malo, porque nacimos malos. Y si usted se ve identificado,
pues Hay esperanza, y la esperanza está en el Señor Jesucristo.
Sólo el Señor Jesucristo transforma al malo. Le arranca su corazón
de piedra y le da un corazón de carne. Él transformó a Pablo,
a Pedro. Él me ha transformado a mí. Y
él puede transformar, si él está hablando a tu corazón, clama
que te salve. En verdad, si tú te miras identificado
y estás aterrado, es adecuado que estés aterrado, pero clama.
Porque palabra fiel es ésta y digna de ser recibida por todos, que
Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores de los cuales
yo soy el primero. Confía en el Señor y deja, clama
al Señor que limpia tu corazón de mentiras, que tu corazón no
esté diciendo allá adentro barbaridades como éstas. Son puras barbaridades,
pero así es el pecado. El pecado es locura. Vamos a ser removidos. Téngalo
por seguro. Si usted cree que no, arrepiéntase. Nos puede alcanzar el infortunio.
Por supuesto que nos puede alcanzar el infortunio. Nada olvida el Señor. Absolutamente
nada. Él no encubre su rostro y no
hay cosas que nosotros podamos esconder de Él. No hay lugar
donde podamos escondernos de Él. Y el Señor inquirirá todo. Dios quiera que dejemos de menospreciar
a Dios sin causa. Sin causa me aborrecieron, dice
la Escritura hablando de Cristo. Hermanos, eso ha sido una realidad
en alguna etapa de nuestra vida. En alguna etapa de nuestra vida
hemos, déjeme decirle, en algún tiempo de mi vida, yo creía que
estaba buscando a Dios y que amaba a Dios. pero yo cuestionaba
el evangelio y el evangelio de un dios que había elegido un
pueblo para salvación a mí no me gustaba hasta que dios obro
y me hizo entender misericordiosamente y con paciencia por años me mantuve
así hasta que él arrancó mi corazón de piedra y me hizo humillarme
delante de él y me enseñó a decir que elija a Dios a un pueblo
no es injusto. Me enseñó a decir gracias porque me has elegido
a mí a pesar de que no había ninguna razón para que me eligieras.
Me enseñó a decir, no en reclamo, ¿por qué salvas a unos y a otros
no? Me enseñó a decir con admiración, ¿por qué debiendo condenar a
todos estás salvando a una multitud de todo linaje, de toda lengua,
de todo pueblo y de toda nación? Hermanos, esa es la gracia de
Dios, y es el Señor la esperanza de aquellos que podemos vernos
descritos acá. Nuestra esperanza es clamar al
Señor que nos dé vida, clamar al Señor que nos quite ese corazón
de piedra. Y si ya estamos en Cristo, seguir
prestando atención a su voz, seguir oyendo para que estemos
siempre creyendo verdad de Dios y rechazando las mentiras que
vienen de tres lugares. del diablo y sus mentiras, del
mundo y sus atractivos, y de nuestro corazón que es engañoso
y perverso más que todas las cosas. Que Dios quiera guardarnos
del engaño de nuestro propio corazón. Vamos a orar.

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Joshua

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