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JC

Tiempo de tribulación

Psalm 10:1-2
Joel Coyoc June, 11 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 11 2023

En el sermón titulado "Tiempo de tribulación," el predicador Joel Coyoc aborda la difícil experiencia de la tribulación y la persecución que enfrentan los creyentes, utilizando como base el Salmo 10:1-2. Coyoc argumenta que el Salmo describe la naturaleza del hombre caído, quien tiende a despreciar a Dios y a los pobres, ilustrando cómo la arrogancia del malvado se manifiesta en la persecución. A través de referencias bíblicas, como Hebreos 12:5-7 y 1 Pedro 1:6-7, se expone que las tribulaciones pueden ser tanto disciplina de Dios para los creyentes como una oportunidad para probar y fortalecer su fe. El predicador enfatiza la realidad de que, aunque puede parecer que Dios está distante en tiempos de sufrimiento, Él permanece soberano y está trabajando para el bien de sus hijos, moldeándolos a la imagen de Cristo. La importancia práctica del sermón radica en la esperanza y fortaleza que los creyentes pueden encontrar en Cristo, quien promete estar con ellos en sus aflicciones y proporcionar paz en medio de la adversidad.

Key Quotes

“El Salmo describe ampliamente al hombre, al hombre natural, porque el hombre natural, el hombre descendiente de Adán y Eva… nace por naturaleza malo.”

“El tiempo de tribulación no es un tiempo en que el Señor está lejos, sino un tiempo en que, a través de tribulaciones, de aflicciones, de persecuciones, Dios nos está conformando a la imagen de su Hijo.”

“Detrás de toda la arrogancia de Saúl, detrás de la arrogancia del malvado, está el Señor que está gobernando.”

“El Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; y el corazón más soberbio, el más distante, puede ser transformado por la obra de Cristo.”

Sermon Transcript

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Dice la palabra de Dios, ¿Por
qué estás lejos, oh Jehová, y te Con arrogancia el malo persigue
al pobre. Será atrapado en los artificios
que ha ideado. Porque el malo se jacta del deseo
de su alma. Bendice al codicioso y desprecia
a Jehová. El malo por la trivez de su rostro
no busca a Dios. No hay Dios en ninguno de sus
pensamientos. Sus caminos son torcidos en todo
tiempo. Tus juicios los tiene muy lejos
de su vista. A todos sus adversarios desprecia. Dice en su corazón, no seré movido
jamás. Nunca me alcanzará el infortunio. Llena está su boca de maldición
y de engaños y fraude. Debajo de su lengua hay vejación
y maldad. Se sienta en acecho cerca de
las aldeas. En escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido,
acechan oculto como el león desde su cueva. Acecha para arrebatar
al pobre, arrebata al pobre trayéndolo a su red. Se encoge, se agacha
y caen en sus fuertes garras muchos desdichados. Dice en su
corazón, Dios ha olvidado, ha encubierto su rostro, nunca lo
verá. Levántate, oh Jehová Dios, alza
tu mano. No te olvides de los pobres.
¿Por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho, tú no
lo inquirirás. Tú lo has visto, porque miras
el trabajo y la vejación para dar la recompensa con tu mano.
A ti se acoge el desvalido. Tú eres el amparo del huérfano. Quebranta tú el brazo del inicuo,
y persigue la maldad del malo, hasta que no hayes ninguna. Jehová
es Rey eternamente y para siempre. De su tierra han perecido las
naciones. El deseo de los humildes oíste,
oh Jehová. Tú dispones su corazón y haces
atento tu oído para juzgar al huérfano y al oprimido a fin
de que no vuelva más a hacer violencia el hombre en la tierra. Amén. Vamos a meditar algunos versículos
de este Salmo. Y nuestro tema es tiempo de tribulación. Damos gracias a Dios porque Dios
nos ha dejado su palabra que es, no es un libro que habla
de forma romántica acerca de la vida. La escritura, la palabra
de Dios es un libro que es muy, muy realista acerca de la vida.
El Señor Jesús dijo a su pueblo en el mundo, van a tener aflicciones.
Yo creo que esta semana ninguno de nosotros puede decir que no
tuvo alguna aflicción. Si quiere decir que es muy real,
Algunos enfrentamos situaciones de angustia por las situaciones que nos rodean,
otros por cuestiones de salud, otros por persecución. Específicamente
este salmo está hablando de tribulación con respecto a lo que es la persecución. El versículo 12 dice, con arrogancia,
el malo persigue al pobre. Persecución. Este es un salmo
que, con gran amplitud, no se nos dice si es un salmo de David.
Pero leyendo el salmo y leyendo los salmos que lo rodean, nos
vamos a dar cuenta que está compuesto de fragmentos de otros salmos
que le rodean. Y muchos creen que, aunque no
se dice que es de David, es un salmo de David escrito en el
tiempo en que fue perseguido por Saúl. Y este Salmo describe
ampliamente al hombre, al hombre natural, porque el hombre natural,
el hombre descendiente de Adán y de Eva, como nosotros nacimos
todos, pues nace por naturaleza malo. Y esta es quizá la descripción
más extensa y más amplia del malo. nosotros haremos bien en
prestar atención a la palabra de Dios si bien si estamos en
Cristo hemos sido redimidos pero somos malos o pecadores en recuperación
necesitamos volver a escuchar una vez y otra vez la única manera
que nosotros tenemos de poder ser libres de la maldad libres
del pecado que es por medio del evangelio Empieza con preguntas,
dos, dos, dos preguntas. Bueno, la pregunta es, ¿por qué
estás lejos, Okyoba, y te escondes en el tiempo de la tribulación?
Yo creo que todos los que todos nosotros somos, Dios nos ha hecho
distintos. Algunos, por la gracia de Dios,
pues solemos vivir mucho más libres de situaciones como situaciones
o cuadros de depresión sabemos por la historia de hombres del
señor que batallaron fuertemente con con depresión muy muy dura
hombres que amaron al señor y fueron grandemente utilizados por el
señor Y definitivamente esta pregunta refleja algo que aterroriza
el corazón de alguien que ha probado que el Señor es bueno,
que aterroriza el corazón de alguien que ha experimentado
por la gracia de Dios la cercanía hacia el Señor, y a él le aterroriza
el poder pensar que Dios pueda estar lejos. Cuando pensamos
en los tiempos de tribulación tendríamos que hacer una pregunta
basada en la pregunta que está allí en la escritura, es es el
tiempo de tribulación, un tiempo en que el Señor está lejos y
está escondido. Muchas veces nuestro corazón
lo percibe de esa manera, pero es en realidad un tiempo en que
el Señor está lejos y está escondido. Hermanos, una de las cosas que
es claro es los creyentes El creyente aún está en una batalla
constante con el pecado, pero el creyente no está dominado
por el pecado. Sin embargo, puede haber un creyente
que por largo periodo de tiempo pueda parecer que está viviendo
como si no fuera un creyente dominado por el pecado, pero
algo que sabemos por la escritura y que es seguro es que si es
hijo, él no va a permanecer en esa condición. Si él es hijo,
el señor va a hacer una obra. Podemos ver Hebreos capítulo
doce versículo siete dice desde el versículo cinco dice
Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos Dios dirige,
diciendo, Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes
cuando eres reprendido por él. Porque el Señor al que ama disciplina
y azota a todo aquel que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina,
Dios os trata como a hijos. Porque ¿qué hijo es aquel a quien
el Padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina,
de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos y no
hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales,
que nos disciplinaban y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho
mejor al Padre de los Espíritus y viviremos? Y aquellos ciertamente
por pocos días nos disciplinaban, como a ellos les parecía. pero
este para lo que nos es provechoso para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina
al presente parece ser causa de gozo sino de tristeza, pero
después da fruto apacible de justicia a los que en ella han
sido ejercitados. Algunas veces Dios obra en su
disciplina y pudiera usar un tiempo de tribulación, de tribular
a un hijo rebelde para hacerlo volver Y es muy probable que
en esos momentos Dios muestre alguna severidad. Dice Spurgeon
que corregir al hijo con la vara y tener un rostro sonriente como
que no es compatible. Y algunas veces Dios puede usar
severidad para con sus hijos, pero al final Dios lo va a hacer
para traerlos de vuelta y acercarlos hacia sí mismo. Y en esos casos
es probable que sí sea real y que sientes lejos Y no es precisamente
porque el Señor se ha alejado, sino porque nosotros mismos nos
hemos alejado de él por causa de nuestro pecado. Pero hay algo
que puede tener seguridad, y es que si en verdad has sido salvado
por la gracia de Dios, el Señor no te va a dejar en ese estado.
Él te va a traer hacia sí mismo a través de disciplina que algunas
veces puede ser dolorosa y puede ser severa. Ahora, Para algunos, algunas veces el Señor considera
someternos a diversas pruebas, traer cierta tribulación a nuestra
vida, y no necesariamente por disciplinarnos porque hemos estado
en rebelión, sino porque Él sabe que es necesario. En primera
de Pedro capítulo uno, versículos seis al siete, el Señor dice,
aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que
ser afligidos en diversas pruebas. para que sometida prueba vuestra
fe, la cual mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero,
se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando
sea manifestado Jesucristo. Algunas veces la aflicción puede
venir porque Dios considera que es necesario. Uno de los puntos
que nosotros no tenemos que perder de vista es, ¿es verdad que el
malo persigue al pobre? ¿Es verdad que el malo puede
estar siendo victimario del pobre? Pero el pueblo de Dios no debe
perder de vista algo. Detrás del victimario. Detrás
de Satanás. Algo que siempre tenemos que
ver es la causa primaria de todas las cosas que vienen a nuestra
vida es Dios mismo. Él está obrando. Él es quien
considera que es necesario. Es necesario que tengamos un
tiempo de tribulación y el Señor lo va a traer porque Él sabe
que es necesario. Recuerde, El Señor Jesús envió
a los discípulos y Él sabía que iba a venir una tormenta y sin
embargo Él los envió y después Él se presentó. Él sabía que
es necesario. Él trae las cosas necesarias
a nuestra vida. Es un tiempo, la tribulación,
en que el Señor está lejos y escondido, no necesariamente. Algunas veces
el creyente puede estar viviendo en fidelidad a Dios, perseverando
en obediencia a Dios y enfrentar las consecuencias de su obediencia,
pero Dios está cercano, haciendo lo que es necesario. En realidad,
nosotros sabemos qué es lo que en realidad es una tribulación
para el creyente. Para el creyente, en realidad,
lo que es una tribulación es pensar. o experimentar en su
corazón el hecho de que Dios está lejano. Eso sería, en verdad,
una tribulación para el creyente, porque nosotros hemos escuchado
de los creyentes. Habacuc 3, 17 y 18. El profeta
dice claramente, dice, aunque la higuera no florezca, ni en
las vides haya fruto, aunque las vacas sean quitadas de los
corrales y las ovejas de la majada, con todo, yo me alegraré en Jehová
y me gozaré en el Dios de mi salvación. ¿Por qué? Porque ha
experimentado la salvación del Señor y él sabe que el Señor
está considerando que es necesario que haya escasez de todas las
cosas, pero él está gozoso de saber que en Cristo él tiene
suficiencia, que en Cristo él no está solo, que el Señor nunca
lo va a dejar, él sabe que el bien es estar cerca del Señor,
él sabe que el gozo es el gozo de su salvación. Aunque todo
falte con todo, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios
de mi salvación. Qué gran bendición podemos tener
juntamente con David, que a pesar de ser perseguido, a pesar de
que tenemos quizá la sensación de que el Señor está lejos, Él
es nuestro bien y que no es tribulación. aunque nos aflija. No es de ni
un modo tribulación si el Señor está cerca. El Salmo cuatro siete
dice, tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando
abunda su grano y su mosto. Y el Salmo setenta y tres, versículo
veinticinco al veintiocho dice ¿A quién tengo yo en los cielos
sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. mi carne
y mi corazón desfallecen, más la roca de mi corazón y mi porción
es Dios para siempre. Porque he aquí los que se alejan
de ti perecerán. Tú destruirás a todo aquel que
de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme
a Dios es el bien. He puesto en Jehová el Señor
mi esperanza para contar todas tus obras. Y hermanos, en cada
uno de estos pasajes está claro algo. Está Él, únicamente es
por el Evangelio, que el creyente, a pesar de estar en situaciones
de aflicción, a pesar de saber que Jesús le dijo, en el mundo
vas a tener aflicción, él sabe que él está cerca de Dios porque
se le ha abierto el camino nuevo y vivo, porque él ha entrado
a la presencia del Señor donde hay plenitud de gozo y delicias
a su diestra para siempre y solamente por el camino que es el Señor
Jesucristo. Segunda de Corintios capítulo
4 versículos 7 al 10 Noté el contraste entre otros
pasajes que vamos a leer. El apóstol Pablo, después de
haber experimentado la gracia y la misericordia de Dios, hablando
y diciendo, pero tenemos este tesoro. Segunda de Corintios
4, 7 al 10 dice, pero tenemos este tesoro en vasos de barro
para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros,
que estamos atribulados en todo. más no angustiados. ¿Por qué? Porque en tu presencia hay plenitud
de gozo. Porque me voy a gozar en Jehová y en el Dios de mi
salvación. Dice, en apuros más no desesperados,
perseguidos más no desamparados, derribados, pero no destruidos. llevando en el cuerpo siempre
por todas partes la muerte de Jesús para que también la vida
de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Estamos atribulados en
todo, más no angustiados, porque el gozo está en el Señor, porque
me has mostrado la senda de la vida. En tu presencia hay plenitud
de gozo, delicias a tu diestra para siempre. Recordando el pasaje, que leímos
en Pedro, donde dice que si es necesario tengamos que ser afligidos
en diversas pruebas, para que sometida prueba nuestra fe, la
cual mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero,
se prueba con fuego. Y pensando en la pregunta del
principio, ¿es un tiempo en que el Señor está lejos y escondido?
Y la respuesta es, no, es un tiempo en que el Señor está lejos
y escondido. El orfebre, cuando está poniendo en fundición el
oro, él no se aleja de la boca del horno. Él está pendiente,
viendo el oro que está fundiendo. mucho más nuestro padre celestial
cuando sus hijos están en medio del horno de fuego manda a su
hijo amado que camina juntamente con ellos entre las llamas aquel
que dijo que no les va nos va a dejar huérfanos aquel que dijo
me voy a ir pero les voy a enviar otro consolador y yo estoy con
ustedes todos los días hasta el fin del mundo no importa qué
tan dura sea la aflicción del señor que está en medio de su
pueblo él está allí recordándonos su palabra que dice, no temas,
porque yo estoy contigo. No desmayes, porque yo soy tu
Dios. Los enemigos pueden ser fuertes, pueden poder ser amenazantes.
Los enemigos pueden jugar a guerra de desgaste y esperar a que te
rindas. Pero el Señor te dice, no temas, porque yo estoy contigo. No desmayes, porque yo soy tu
Dios que te esfuerzo. Siempre te ayudaré, siempre te
sustentaré con la diestra de mi justicia. que gran bendición
para el creyente de poder saber que en el mundo vamos a tener
aflicciones, pero nuestro Salvador ha vencido al mundo y nos dice,
confiad, yo he vencido al mundo. Una de las cosas que nos muestra
el pasaje, viendo algunas cosas de consuelo para aquellos que
estamos en Cristo, también este pasaje nos muestra a dónde, de
dónde nace la persecución. versículo dos dice con arrogancia
el malo persigue al pobre la persecución nace de la arrogancia
la persecución nace de la arrogancia y hermanos una de las cosas que
nosotros tenemos que recordar es fuimos rescatados de la arrogancia
nacimos arrogantes pequeñitos peleábamos con nuestra mamá para
que no nos ponga una gorrita para protegernos del sereno porque
queríamos que nosotros sabemos lo que es bueno para nosotros.
No podíamos decir ni una palabra, pero ya éramos unos arrogantes.
Y fuimos creciendo. Hubo etapas de nuestra vida en
que nuestros padres decían algo y decíamos, yo ya lo sé todo,
no me digas nada. Y fuimos creciendo. Y la arrogancia.
Algunos hemos crecido mucho y seguimos diciendo, nadie tiene que enseñarme
nada. Yo sé cómo manejar mi vida. Pero,
y hay frases de la cultura popular que dice, ah pues yo soy como
soy y no me parezco a nadie y varias frases que que hablan de una
obstinación de pensar que como yo soy así está bien pero la
arrogancia de la arrogancia nace la persecución y los creyentes
tenemos que recordar tenemos que recordar que de allí fuimos
arrancados nadie arrogante puede experimentar la salvación hasta
que el señor lo humilla los salmistas Pablo, son vivas ilustraciones
de cómo ellos experimentaron humillación. Isaías, cada uno
de ellos, el salmista en el Salmo 119, dos veces dice, bueno ves
haber sido humillado, antes que fuera humillado, descarriado
andaba. O dice, de oídas, te había oído. Hermano, Que Dios
nos guarde de ser gente que hemos oído de oídas. Que seamos gente
que tenemos un conocimiento nada más intelectual. Porque el conocimiento
intelectual emvanece. Pero cuando conocemos al Señor,
dice Job, de oídas te había oído, pero ahora mis ojos te ven. Por
tanto, me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza. Ver a Cristo
es lo único que puede llevarnos a obedecer lo que el apóstol
Pablo dice, ninguno tenga más alto concepto de sí que el que
debe de tener, sino piense de sí con cordura. Solamente cuando
ves a Cristo vas a saber cuán insuficiente eres en todo. Solamente
cuando ves a Cristo vas a mirar cuán lejos estás de dar la medida,
y vas a estar con tus manos esperando recibir todo lo que Dios provee
en el Señor Jesucristo. Y es de la arrogancia que nace
la persecución, y como creyentes Hemos de estar vigilantes también,
porque somos pecadores en recuperación. Ya hemos sido salvados. Por eso
es que hemos venido al Señor. Antes en la arrogancia estábamos
manteniendo, no, yo tengo mi forma de pensar que Dios me va
a aceptar. Yo tengo algo que ofrecer. Dios
me debe algo. El arrogante no soporta tener
a nadie por encima. La arrogancia es lo que experimentó
Satanás y fue lanzado del cielo. La arrogancia fue la tentación
para nuestros primeros padres. Ustedes van a ser como Dios.
Y ellos creyeron y quisieron ser como Dios. Y la arrogancia,
siempre la arrogancia es donde nace la persecución. Dije hace
un rato que interesante es mirar como dice el apóstol Pablo en
el pasaje que leímos en segunda de Corintios. Tenemos este tesoro
en vasos de barro. ya no hay arrogancia. ¿Quién
lo hizo? De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura
es, las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas. Pero
si uno va a Filipenses capítulo 3, versículo 5, el apóstol Pablo
hace un recordatorio de aquel que no se parece al que tiene
el tesoro en vasos de barro. Dice, si alguien tiene de qué
jactarse, yo más, y empieza a dar su lista de cosas. Y usted sabe,
Pablo era, hacía persecución. Pablo perseguía a la iglesia.
En la arrogancia nace la persecución. Lo podemos ver en diferentes
pasajes de la escritura. A pesar de todo lo que Dios había
mostrado a Faraón, en su corazón había arrogancia. En lugar de,
se humillaba cuando Dios quitaba la presión, él volvía a levantarse
orgulloso, insumiso, rebelde. Y por último, después de que
Dios mató a su primogénito, él salió otra vez orgulloso a decir,
pues no se van a ir, pues Dios no va a hacer lo que él quiere.
Ahorita los vamos a capturar y Dios. Dios terminó con él y
lo Dios resiste a los soberbios, la gracia a los humildes. Pudiéramos
recordar. Anabu con a. Bueno, a un grupo
de personas, no precisamente un rey en el libro de Daniel.
Un grupo de personas arrogantes que tentaron la arrogancia de
otro hombre, del rey Ciro. Y ellos le dijeron, haga usted un edicto donde por
diez días no se ore a nadie más que sólo a usted. Y cualquiera
que ore a otro que no sea usted, pues sea echado en el foso de
los leones. Y ahí, en un corazón arrogante, nació la persecución. El rey se creyó lo que le estaban
diciendo. Hizo un edicto. Y después, los
que le estaban diciendo, vinieron corriendo a decirle, ese Daniel
que tú pusiste sobre todos tus asuntos, mira qué está haciendo,
está orando. ¿Y qué sucedió? Daniel fue, sufrió
persecución. Daniel sufrió persecución. Es
en el corazón del hombre que nace, es en la arrogancia del
corazón del hombre que nace la persecución. Pero no nos olvidemos
de algo. Hermanos, dentro del cuerpo de
Cristo, que Dios nos guarde, que Dios nos haga recordar, puesto
los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. que por su gracia el
Señor nos haga mantener viendo al Señor Jesucristo, recordando
constantemente el Evangelio, el pensar constantemente en qué
significa Cristo murió por mí, el poder mirar que la medida
es el Señor Jesucristo. que Dios nos guarde de mirarnos
unos a otros. Cuando nos miremos unos a otros,
cuando yo miro a mis vecinos, pues yo me siento como un orgulloso
esposo. Pero cuando yo miro a Cristo,
yo miro cuán lejos estoy de ser en verdad lo que debo ser como
esposo. Cuando yo miro al Padre Celestial,
en lugar de mirar a mis vecinos, si yo miro a mis vecinos me voy
a llenar de arrogancia. solo cuando miro a Cristo puedo
saber que tenemos este tesoro en vasos de barro para que la
excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros. Solamente cuando
miro a Cristo sé que aquellas manifestaciones de bondad no
soy yo, sino es su gracia en mí. Es la vida del Señor Jesucristo
en nosotros. Y solo cuando miro al Señor Jesucristo
voy a estar capaz, capacitado por el Espíritu Santo para que
cuando obro mal yo pueda decir ese soy yo. Ese, en verdad, soy
yo. Lo único que es verdaderamente
mío es mi pecado y mi maldad. Fuera de eso es su gracia en
mí. Y eso nos va a guardar de pensar
que somos mejor que otros. Eso nos va a recordar que somos
lo mismo que los demás, pero que la diferencia es Dios, que
es rico en misericordia por el gran amor con que nos amó. Mirar
a Cristo nos va a hacer ver constantemente que no damos la medida, pero
que necesito venir otra vez. Venir a él otra vez en arrepentimiento
y fe, confesando, no justificando, no echando culpa a nadie, sino
venir y diciendo, Señor, he pecado, soy un fracaso, no doy la medida,
pero te agradezco porque en ti hay abundante redención, porque
tú viviste esa vida que yo no puedo vivir, pero pagaste. por
mi culpa, por mi maldad, por mi fracaso, y venir cada vez
al Señor Jesucristo. Y eso es bueno haber sido humillado. Antes que fuera humillado, descarriado,
andaba. Eso es lo que experimentó Isaías cuando vio al Señor en
su gloria. Y él dice que ahí dijo, ay de
mí que soy muerto. Eso es lo que vemos en Daniel,
en el apóstol Juan en la isla de Patmos, de ver al Señor Jesús
y siempre caer como muerto a sus pies. Pero escuchar, hermano,
no hay más grande bendición que no importa estar ahí tirado,
pero escuchar como Daniel ser tocado por el Señor y que te
diga, varón muy amado. ¿Qué puede ser mejor? No vale
la pena el orgullo, es mejor estar tirado en el piso, miserable,
pero tocado por el Señor y escuchar Barón muy amado. O escuchar,
no temas, yo soy el Alfa y la Omega, yo soy el primero y el
último. ¡Qué gran consolación! Hermanos,
recordar algo aunque viene del corazón arrogante la persecución
no pierda de vista algo al final detrás de todo detrás del corazón
arrogante está el señor que está gobernando el escritor del salmo en el versículo
16 dice algo Jehová es Rey eternamente y para
siempre. De su tierra han perecido las
naciones. Jehová es Rey eternamente y para
siempre. Y aquí David está reconociendo
que a pesar de que era una cosa terrible el reinado de Saúl.
Él nunca se atrevió a levantar su mano contra Saúl, pero él
sabía que detrás de todo, detrás de la arrogancia de Saúl en perseguirlo,
estaba la buena mano del Señor, que es Rey. Él está reinando. Él es soberano. No importa lo
que esté pasando, no importa cuántos orgullosos nos estén
rodeando, En cualquier lugar, el Señor está reinando. Él reina y al final de cuentas,
Él es la causa primaria. Si bien las personas son responsables,
Dios está obrando detrás de la persecución que podamos tener
y lo está haciendo Porque Él es bueno, porque para siempre
es su misericordia. Lo está haciendo porque a su
pueblo Él le está haciendo el más grande bien que se le puede
hacer a un creyente. Y sabemos que a los que aman
a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Esto es, a los que conforme
a su propósito son llamados. ¿Y cuál es el bien? Porque a
los que antes conoció, también nos predestinó para que fuesen
hechos conforme a la imagen de su Hijo. El bien es, a través
de tribulaciones, de aflicciones, de persecuciones, Dios nos está
conformando a la imagen de su Hijo. Él está sometiendo a prueba
nuestra fe como se prueba el oro, y aunque el oro es perecedero
y se prueba con fuego, pues mucho más nuestra fe que es más preciosa
que el oro para que sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando
sea manifestado Jesucristo. El Salmo después nos dice en
la segunda parte del versículo tres, será atrapado en los artificios
que ha ideado, el arrogante o el malo, el malo es arrogante, el
pecador, el hombre sin Cristo es arrogante, pero hay algo que
debemos recordar hermanos el arrogante ese que persigue no
escapa del hecho de que el señor es rey y es juez y el señor hará
justicia el señor hará justicia alguien ha dicho bueno aquí en
mi biblia dice plegaria pidiendo la destrucción de los malvados
cuando empieza el el salmo diez Y hermano, una de las cosas que
nosotros debemos rogar al Señor es orar por la destrucción de
los malvados. Pero no siempre, no es precisamente
orar pidiendo que el Señor mande fuego del cielo y lo consuma.
Una manera en que el Señor destruye a los malvados es humillándolos
para ser sus hijos. Nos destruyó cuando éramos malvados.
Nos humilló, nos tiró al polvo. Nos hizo reconocer nuestra incapacidad
y nuestra necesidad de Cristo. Y es una manera de clamar por
aquellos que nos pueden perseguir, hacerles el bien, y algo que
es maravilloso, dice, dice, será atrapado en los artificios que
ha ideado. Esto podemos mirar también a
lo largo de la escritura. Amam ideó una horca para mardoqueo. Y Dios hizo que Amam use la horca. Esos hombres que idearon el plan
para que el rey hiciera el decreto y echaran a Daniel al foso de
los leones, pues Dios hizo que los mismos leones que no comieron
a Daniel se los comieran a ellos antes que llegaran al fondo del
foso de los leones. Dios tiene diferentes maneras
de actuar. Hubo alguien que en la soberbia
de su corazón construyó una gran imagen y mandó que todos postraran
Y hubo tres jóvenes que, en fidelidad al Señor, se rehusaron a postrarse,
y el Señor los libró de ese horno de fuego. Y a ese hombre Dios
también lo destruyó, no ahorcándolo en la horca que había hecho,
no echándolo al horno. Dios lo destruyó humillándolo.
En el libro de Daniel sabemos que Nabucodonosor fue humillado. Dios lo juzgó con el juicio de
la locura hasta que él reconoció que Dios es. Y vamos a mirar
el pasaje en el libro del profeta Daniel. Capítulo cuatro, versículo treinta,
dice, habló el rey y dijo, ¿no es esta la gran Babilonia que
yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder y para
gloria de mi majestad? Y aquí vemos un corazón como
todos nosotros nacimos. corazón que cree que todo gira
alrededor de sí mismo. Dice, aún estaba la palabra en
la boca del rey cuando vino una voz del cielo, a ti se te dice
reina Bucodonosor, el reino ha sido quitado de ti y de entre
los hombres te arrojarán y con las bestias del campo será tu
habitación y como a los bueyes te apacentarán y siete tiempos
pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio
en el reino de los hombres, y lo da a quien Él quiere. En la misma
hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de
entre los hombres, y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo
se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como
plumas de águila, y sus uñas como las de las aves. más al
fin del tiempo yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo. Bueno
me es haber sido humillado. Y mi razón me fue de vuelta,
y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para
siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra
son considerados como nada, y él hace según su voluntad en el
ejército del cielo y en los habitantes de la tierra, y no hay quien
detenga su mano y le diga qué haces. En el mismo tiempo mi
razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi
grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros
me buscaron, y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza
me fue añadida. Ahora yo, Nabucodonosor, alabo,
engrandezco y glorifico al Rey del Cielo, porque todas sus obras
son verdaderas y sus caminos justos, y Él puede humillar a
los que andan con soberbia. Y hermanos, Él puede humillar
a los que andan con soberbia. Y Dios quiera que todos nosotros
podamos ser humillados, como fue humillado el apóstol Pablo,
como Nabucodonosor, que Dios quiera que ninguno caiga en el
artificio que ha ideado, que ninguno de nosotros sea como
Amam, o sea, como aquellos que echaron, hicieron que se echara
a Daniel. Y es tiempo de poder examinar nuestro corazón y de
venir al Señor Jesucristo. Venir al Señor Jesucristo implica
reconocer incapacidad, reconocer que estamos totalmente imposibilitados,
reconocer que no hay nada que nosotros podamos participar de
nuestra salvación, reconocer que Cristo es dejar de pensar,
dejar de una vez por todas de pensar como el joven rico. Todo
lo que la ley dice yo lo he guardado desde mi juventud. Eso es arrogancia. Todo según la palabra de Dios. Lo que tú y yo hicimos desde
nacer es violar toda la santa ley de Dios todo el tiempo. Eso
es lo que hemos hecho. Deja de pensar que tú has cumplido
con los diez mandamientos. Piensa que lo único que has hecho
es quebrantarlos. que el único que lo ha cumplido
es el Señor Jesucristo, que Él no solamente vivió lo que nosotros
no somos capaces de vivir, siempre para hacer la voluntad del Padre,
siempre todo para la gloria de Dios, y que después Él murió
la muerte que debía yo de morir. Yo debí morir en esa cruz. Piensa
en lo que el Padre hizo en esa cruz. Nadie de nosotros es salvo
por lo que hicieron los judíos y los romanos. Si piensas eso,
arrepiéntete. Somos salvos por lo que el Padre
hizo al Señor Jesucristo en la cruz. Él descargó toda su ira. Lo más terrible que el Señor
Jesucristo enfrentó en la cruz fue la justa ira de su Padre
por causa de mi orgullo y de tu orgullo. Reconócelo, confiesa,
clama al Señor que te dé arrepentimiento para vida y te dé fe. Es tan
grave nuestro daño, nuestra caída, que ni siquiera somos capaces
de arrepentirnos ni de creer. Estamos muertos en delitos y
pecado. Y Dios quiera dar vida, porque
a menos que Dios quiera dar vida, tendremos vida. proclamamos este
evangelio. No intentamos convencer a nadie.
Declaramos la verdad y la verdad es, sin Cristo estamos muertos
en nuestros delitos y pecados, principalmente el pecado de nuestra
arrogancia. Alguien dijo, si tuvieras que
desprender de ti todos tus vicios y tus pecados, te vas a dar cuenta
que el último que está ahí persistente es el orgullo. Pero el Evangelio
es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Y el corazón
más soberbio, Nabucodonosor, por ejemplo. Y los nuestros son
parecidos. No somos muy distintos que Nabucodonosor. Si alguien piensa que somos distintos,
cuidado. La verdad es que somos más parecidos
que distintos, pero el evangelio es poder de Dios para salvación. Dios quiera hacer su obra de
salvación en cada uno de nuestros corazones. Amén. Vamos a orar.

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Joshua

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