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Jose Dzul

Josè habre los graneros.

Genesis 41:37-57
Jose Dzul February, 11 2024 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul February, 11 2024

José Dzul's sermon, titled "José abre los graneros," focuses on the narrative of Joseph in Genesis 41 as a typological representation of Christ, emphasizing God's sovereignty in salvation history. The preacher outlines key points, including Joseph's rise to power in Egypt due to God's revelation through dreams, which Joseph interpreted as a divine warning of impending famine and abundance. The sermon references Genesis 41:37-57, highlighting God's providence in using Joseph to save both his family and the Egyptians during a time of crisis. Dzul articulates that just as Joseph opened the granaries to provide sustenance, Christ opens the way to spiritual nourishment and eternal life, underscoring the Reformed doctrine that salvation is found solely in Christ and is a gift of grace, not earned by works. The significance of this message lies in recognizing Christ as the ultimate source of wisdom, life, and redemption, reinforcing the necessity of trusting in Him alone for salvation.

Key Quotes

“José, el hijo de Jacob, había interpretado el sueño de Faraón… y reconoció la sabiduría de José.”

“José es un tipo de nuestro Señor Jesucristo… y solamente a través de Cristo podemos venir a Dios el Padre.”

“La salvación del Señor es todo de gracia mediante la fe en el Señor Jesucristo.”

“Venid a Cristo, no trayendo nada de ti, porque lo que traigas de ti es trapo de inmundicia.”

Sermon Transcript

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Quiero que veamos en esta mañana
en el libro de Génesis capítulo 41. Hoy quiero hablarles sobre
el título de nuestro mensaje, José abre los graneros. voy a comenzar a leer en versículo
treinta y siete hasta cincuenta y siete treinta y siete hasta
cincuenta y siete nos dice así la palabra de Dios esto es una
historia de José el hijo de Jacob en el antiguo testamento nos dice El asunto pareció bien a Faraón
y a sus siervos. Y dijo Faraón a sus siervos,
¿acaso hallaremos a otro hombre como este en quien esté el Espíritu
de Dios? Esto lo dijo Faraón porque José,
el hijo de Jacob, había interpretado el sueño de Faraón. Y dijo faraón José pues que Dios
te ha hecho saber todo esto no hay entendido ni sabio como tú
para un reconoció. El entendí el entendimiento la
sabiduría de José el hijo de Jacob. Tú estarás sobre mi casa y por
tu palabra se gobernará todo mi pueblo, solamente en el trono
seré yo mayor que tú. Dijo además Faraón a José, he
aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto. Entonces
Faraón quitó su anillo de su mano y lo puso en su mano Y lo puso en su mano
de José y lo hizo vestir de ropa de lino finísimo y puso un collar
de oro en su cuello. Y lo hizo subir en su carro,
en su segundo carro y pregonaron delante de él doblar la rodilla
y lo puso sobre toda la tierra de Egipto. Y dijo Faraón a José,
yo soy Faraón y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda
la tierra de Egipto. Y llamó Faraón el nombre de José
Sabnat, Panea. Y le dijo, y le dio por mujer
a Senad, hija de Potifera, sacerdote de Om, y salió José por toda
la tierra de Egipto. Era José de edad de 30 años cuando
fue presentado delante de Faraón, rey de Egipto, y salió José delante
de Faraón y recogió toda la tierra de Egipto. En aquellos siete
años de abundancia, la tierra produjo a montones Y él reunió
todo el alimento de los siete años de abundancia que hubo en
la tierra de Egipto y guardó alimento en las ciudades, poniendo
en cada ciudad el alimento del campo de sus alrededores. Recogió José trigo como arena
del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar porque no tenía
número. Y nacieron a José dos hijos antes
que emitiese el primer año de hambre, los cuales le dio a luz
a Zenat, hija de Potifar, sacerdote de Ohm. Y llamó José el nombre
del primogénito Manasés. porque dijo Dios me hizo olvidar
todo mi trabajo y toda la casa de mi padre y llamó el nombre
del segundo Efraín porque dijo Dios me hizo fructificar en la
tierra de mi aflicción. Así se cumplieron los siete años
de abundancia que hubo en la tierra de Egipto. Y comenzaron
a venir los siete años de hambre, como José había dicho, y hubo
hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había
pan. Cuando se sintió el hambre en
toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan,
y dijo Faraón a todos los egipcios, id a José. y haced lo que él
os dijere. Y el hambre estaba por toda la
extensión del país. Entonces abrió José todo granero
donde había y vendía a los y vendía a los egipcios porque había crecido
el hambre en la tierra de Egipto. Y de toda la tierra venían a
Egipto para comprar de José porque por toda la tierra había crecido
el hambre. Muy bien. Aquí en esta historia vemos al
Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. José es un tipo del Señor Jesucristo. Hermanos, todos los que hemos
oído y los que no han oído, todos debemos saber que el Señor Jesucristo
está en toda la Biblia. El Hijo del Dios viviente está
en toda la Biblia, en toda la palabra de Dios. El Señor dijo
a los judíos, escudriñen las escrituras. Porque a vosotros
os parece que en ellas tenéis la vida eterna. Ellas, las Escrituras,
dan testimonio de mí. Las Escrituras del Antiguo Testamento,
dice Jesús, hablan de mí, de mi persona, de mi obra, de mis
promesas, de mi propósito, de mi salvación, de todo. Hablan
de mí, dijo el Señor Jesucristo. Entonces, Cristo, el tema de
las Escrituras es el Señor Jesucristo. Nadie más, el centro, el tema
de las Escrituras es el Señor Jesucristo. Cristo aparece en Génesis, y
aparece en Apocalipsis. Toda la Biblia, todas las Escrituras
está lleno del Señor Jesucristo. Está lleno del Señor Jesucristo. Y el Señor Jesucristo en el Antiguo
Testamento nos habla acerca de tipos, de sombras, de ejemplos. Estas cosas era, era preparativos
para su venida, para el cumplimiento de todo lo que encontramos en
el Antiguo Testamento. Pero aquí tenemos una historia
donde vamos a ver, vamos a ver al Señor Jesucristo, donde vamos
a ver al Señor Jesucristo. Entonces José era hijo de Jacob,
hijo de Jacob y Raquel. Raquel era el amor de su vida
de Jacob. Era la mujer que él había amado. Y él trabajó doblemente muchos
años para casarse con Raquel. Para tenerla como esposa. De
Lea nacieron 10 hijos. y de Raquel solamente dos, José
y Benjamín. Solo dos hijos nacieron de Raquel
con Jacob. Y José era el hijo amado, predilecto
de Jacob. Era el hijo amado de Jacob y
también Benjamín. amados estos dos hijos más que
los otros hijos de Lea. Eso no quiere decir que eran
desconocidos de Jacob, no, pero él tenía mucha estimación, mucho
amor, mucha preferencia de estos dos últimos hijos de Jacob con
Raquel. Esta es la razón por la cual
los medio hermanos de José lo odiaron. Lo rechazaron. No lo veían con buenos ojos porque
Jacob amaba más a José. Esto llevó a los medio hermanos
de José a odiarlo. odiarlo por esa razón ellos hicieron
tantas cosas para deshacerse de José su hermano de ellos hasta
el punto de querer matarlo querer matarlo pero una cosa es muy
importante es que Dios en su decreto eterno, en su propósito
eterno, él había decretado que este José, hijo de Jacob, iba
a llegar a Egipto para preservar la vida de la familia de Jacob. Por esa razón, estos medio hermanos
No pudieron matar a su hermano José porque la mano de Dios detuvo
todas estas cosas para llevar a José a la tierra de Egipto. Este es un tipo, es un tipo de
nuestro Señor Jesucristo. Cuando Jesús vino a este mundo,
sus mismos hermanos, los judíos, sus mismos hermanos, los judíos,
lo odiaron. El Señor Jesucristo fue odiado,
rechazado por sus mismos hermanos, los judíos. Dice que Él es el
creador del mundo y el mundo no le conoció. Vino a los suyos,
a su pueblo, los judíos, y su pueblo, los judíos, no lo recibieron. No lo recibieron, sino que lo
rechazaron. A tal grado los judíos mismos
quisieron matar a Jesús. pero no pudieron hacerlo antes
de tiempo. Porque Dios había decretado el
tiempo de la muerte de su hijo. Dios había decretado el tiempo
cuando su hijo tenía que morir. Y ningún hombre, ninguna mano,
podía matar al Hijo de Dios antes del cumplimiento que Dios había
decretado. Porque Dios mismo es quien. Él tenía que entregar a su propio
Hijo en manos de los pecadores para que sea crucificado. Ahora, ¿por qué los hermanos
de José odiaron tanto a José? Lo odiaron sin causa. Lo odiaron
por envidia. De igual modo, el Señor Jesucristo
fue rechazado, fue menospreciado, aún fue odiado y matado por envidia. No porque él había hecho algo
malo, sino por envidia de los judíos, el Hijo de Dios había
sido muerto. Había sido muerto. Ahora, Faraón había tenido dos sueños. Primero, el sueño de las vacas,
gordas y vacas flacas. Luego, el sueño de las espigas,
hermosas y menudas. Estos dos sueños es
uno mismo, significa una cosa. un solo asunto, es lo que significa. Y estos dos sueños significa
que este asunto es firme, es algo que se va a realizar. Este asunto es de parte de Dios,
no es de parte de algún hombre, sino de parte de Dios y este
era un aviso para Faraón. que este asunto es serio, tenía
que suceder, tenía que suceder. Y este asunto, este asunto, Faraón
quiso saberlo, saber el significado de su sueño a través de sus sabios,
los sabios de él que vivían en Egipto, los sabios. Y él habló a los sabios de su
pueblo, su gente, para que ellos den una interpretación de su
sueño. Y ninguno de ellos, de los sabios
de Egipto, pudieron dar la interpretación del sueño de Faraón. Ninguno, no pudieron. Hasta que
uno de los empleados de Faraón se acordó que en esa cárcel En
esa cárcel donde él mismo había estado, había un joven que interpretó
el sueño de este hombre y el otro. Dos hombres tuvieron un
sueño en la cárcel y se lo contaron a José y José les dio la interpretación
o el significado y fue cumplido como él había dicho. Y este hombre le dijo a Faraón,
Faraón, en la cárcel hay un joven que puede dar el significado
de tu sueño. Y mandaron traer a este hombre,
José, para dar interpretación al sueño de Faraón. Y José le dio la interpretación
o el significado del sueño. Y el significado es que viene siete
años de abundancia, de cosecha que va a abundar mucho, pero
también viene siete años de necesidad, de hambre. cuando no habrá cosecha,
cuando no habrá fruto. Entonces el consejo de José es que faraón
debes buscar a alguien inteligente para que pueda guardar toda la
cosecha de los siete años levantarlos para que cuando llegue los siete
años de necesidad o de hambre haya pan para Egipto para el
para la gente dijo este hombre y de esta manera faraón él quedó
maravillado admirado por el sueño por el sueño que José había interpretado
y vemos cuáles fueron las palabras de Faraón respecto a este asunto
lo vemos aquí en versículo 37 dice el asunto apareció bien
a Faraón y a sus siervos lo que José había dicho y Faraón dijo
Faraón a sus siervos acaso hallaremos a otro hombre como éste como
este José en quien esté el Espíritu de Dios? Y dijo Faraón a José,
pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni
sabio como tú. Faraón reconoció la sabiduría
de José, un hombre sabio, un hombre inteligente. Ahora, ¿de
dónde vino su inteligencia? ¿De dónde vino su sabiduría? ¿De dónde vino el espíritu de
revelación del sueño de este faraón? De Dios. De Dios. Dios había hecho de
José un hombre sabio, un hombre inteligente. La sabiduría de
José no era suya. sino era de Dios, Dios le hizo
sabio a este hombre para darle el poder de interpretar el sueño
de Faraón. Ahora este asunto es es típico,
es típico, es típico, está diciendo este hombre aquí, Acaso hallaremos
a otro hombre como este en quien esté el Espíritu de Dios? No hay entendido ni sabio como
tú dijo Faraón a José. Esto es un tipo, es típico este
asunto, este asunto. Ahora, José era un varón sabio, inteligente,
que le dio la interpretación del sueño de Faraón. Este es un tipo del Señor Jesucristo,
José es un tipo del Señor Jesucristo, a través de quien podemos hermanos a través de
quien podemos conocer a Dios a través de quien podemos conocer
las cosas de Dios a través de quien podemos conocer el propósito
de Dios las promesas de Dios a través de quien podemos conocer
la salvación del Señor a través de quien a través de un hombre
mortal, a través de la religión, a través de un sacerdote, a través
del Papa, no. A través del Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque en Cristo están
escondidos todos los tesoros de la sabiduría de Dios. Jesús, el Hijo de Dios, es la
misma Sabiduría de Dios. Hermano, si hoy conoces a Dios en la persona del Señor Jesucristo,
es porque el Señor te hizo sabio para conocerlo. Si no conoces
a Dios como tu Salvador, no debes olvidar esto. Si quieres conocer
a Dios como tu Señor y Salvador, tiene que ser a través y únicamente
del Señor Jesucristo. En él está escondido todos los
tesoros de la sabiduría de Dios. El apóstol Pablo dice, Dios nos
ha hecho a Jesucristo nuestra sabiduría. Y por esta sabiduría
Cristo en nosotros. Por esta sabiduría conocemos
a Dios por fe. Conocemos a Dios como nuestro
Señor y Dios. Conocerlo es tener vida eterna. ¿Quieres tener vida eterna? Tiene
que ser a través del Señor Jesucristo. No lo busques en la religión
porque no lo vas a encontrar. No lo busques en los ritos, ni
en los sacrificios, ni en las ceremonias religiosas. No lo
busques en las obras, ni en los ídolos, porque nunca lo vas a
encontrar allí. La vida eterna está únicamente
en el Señor Jesucristo. El que tiene al Hijo, tiene la
vida. El que no tiene al Hijo, no tiene
la vida. Cristo, Él mismo, es la vida
eterna para nosotros, para todo aquel que cree en Él. Él es la
vida eterna. El Señor Jesucristo, cuando fue
profetizado de su venida, Dios dijo que va a ungir a su hijo
con el espíritu de sabiduría. Creemos en un Dios sabio, en
un Dios sabio. Esa misma sabiduría es el que
creó este mundo. Esa misma sabiduría es el que
hizo el pacto eterno. Esa misma sabiduría es el que
hizo el propósito de la redención de todos los escogidos de Dios. Es Dios, el Dios sabio, es el
que ha hecho esto. No hay otro como Jesús, solo
Él puede revelarnos a Dios el Padre. Sólo Él puede revelarnos
a Dios el Padre. Él es nuestra sabiduría y a través
de Él conocemos quién es Dios. El Hijo de Dios ha venido y nos
ha dado entendimiento, nos ha dado sabiduría para conocer al
que es verdadero y estamos en el verdadero. En su Hijo Jesucristo
este es el verdadero Dios y la vida eterna. ¡Qué precioso! Eso es la revelación del Espíritu
Santo de Dios. Eso es por gracia, eso no es
por obras, eso es por misericordia, no por algo que Dios ve bueno
en el hombre, sino por su gran misericordia. Ahora, encontramos
otro asunto, en versículo 40 hasta 44. Dice así Paraón dijo
a José tú estarás sobre mi casa y por tu palabra se gobernará
todo mi pueblo solamente en el trono seré yo mayor que tú. Dijo además Paraón a José he
aquí yo he puesto sobre toda la tierra de Egipto. Yo te he
puesto sobre toda la tierra de Egipto. Entonces Faraón quitó
su anillo de su mano y lo puso en la mano de José y lo hizo
vestir de ropa de lino finísimo y puso un collar de oro en su
cuello y lo hizo subir en su segundo carro y pregonaron delante
de él doblar doblar la rodilla y puso sobre toda la tierra de
Egipto. Ahora, nos está diciendo aquí
que Faraón le dio toda la autoridad a José sobre el pueblo de Egipto,
todo el pueblo de Egipto. También esto nos enseña algo
típico, algo típico. El Señor Jesucristo, el Señor
Jesucristo, el Hijo de Dios, a él, solamente le ha sido entregado
toda autoridad en el cielo y en la tierra. En ningún otro, no
hay otro. En ninguna otra persona ha sido
dada autoridad solamente en el Señor Jesucristo. Jesús dijo,
toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. El Señor Jesucristo es quien
quien Él hace su voluntad en el ejército del cielo y en los
habitantes de la tierra. Y no hay quien detenga su mano
o su poder para cumplir su propósito. No hay quien le diga qué haces
o por qué lo haces. Él es Dios soberano y obra de
acuerdo a su voluntad santa. Dios ha entregado todas las cosas
en las manos de su Hijo. ¿Quién va a juzgar al mundo?
El Señor Jesucristo. porque a él le ha sido entregado
la autoridad, el poder de hacer juicio. Él va a juzgar y condenar
a las personas, a los pecadores que rehusaron creer en el Señor
Jesucristo. Él es el juez del mundo incrédulo. Él va a juzgar y condenar a los
impíos que rehusaron creer en el Señor Jesucristo. Vamos a
leer en el libro de Juan capítulo 3 capítulo 3 mira lo que nos está diciendo
el Señor Jesucristo en su versículo treinta y cinco treinta y cinco
tres treinta y cinco dice el padre ama al hijo y todas las
cosas ha entregado en su mano todas las cosas aún hasta los
demonios están bajo la autoridad del Señor Jesucristo. Ellos no
pueden hacer nada sin el permiso de Dios. no pueden actuar sin
el permiso de Dios toda la humanidad está en las manos de Dios todo
el mundo está en las manos de Dios aún las ovejas están en
las manos del Señor Jesucristo todo mira lo que dice capítulo
5 versículo 22 Porque el Padre a nadie juzga,
sino que todo el juicio dio al Hijo. Para que todos honren al
Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra
al Padre que le envió. Todo el juicio ha sido dado al
Hijo. El Hijo de Dios, el Señor Jesucristo,
es quien ha recibido como hombre autoridad, poder para hacer juicio
y condenar a todos los incrédulos que no creyeron en su nombre,
en su nombre. Todas las cosas me han sido entregadas,
dijo el Señor Jesucristo. Él tiene el poder de dar vida
a los que están muertos en sus delitos y pecados. Él ha recibido
el poder de dar vida eterna a todos aquellos que creen en Él. Él
ha recibido ese poder para preservar a todos aquellos que él compró
en la Cruz del Calvario. Todo ha sido, le ha sido dado
a él. Y nosotros como pecadores debemos
poner toda nuestra confianza, toda nuestra esperanza en el
Señor Jesucristo. porque como creyentes estamos
en sus manos. Somos guardados por él. Su poder nos guarda y nos cuida
porque le pertenecemos a él, porque él nos compró con su propia
sangre. Somos la herencia de Dios. Somos
los hijos de Dios, nacidos de su familia. Por esa razón, hermanos,
amigos, si no estás confiando en el Señor hoy mismo, debes
de poner tu confianza y toda tu esperanza en el Señor Jesucristo. Si estás confiando en tu, en
tus ídolos, deja de confiar en tus ídolos. Estás confiando en
la religión, deja de confiar en la religión. confía únicamente
en el Señor Jesucristo. El apóstol Pablo dijo, aunque
padezco esta cárcel donde estoy en la cárcel de Roma, pero no
me avergüenzo, no tengo vergüenza, no siento vergüenza porque yo
sé a quién he creído y estoy seguro que es poderoso para guardar
mi depósito para aquel día. Pablo está diciendo toda mi esperanza,
toda mi salvación, lo he entregado al Señor. Estoy, estoy en la mano segura, en la mano firme, en la mano
que me guarda. y estoy seguro que él me guardará
hasta el último día, dijo el apóstol Pablo. Ahora vamos a
continuar versículo cincuenta y cinco hasta cincuenta y siete
dice así cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto
El pueblo clamó a Faraón por pan, y dijo Faraón a todos los
egipcios, id a José y haced lo que él os diga. Lo que él os
diga. José era la única persona que
podía abrir los graneros. donde estaban los granos, el
alimento para el pueblo. Él era la única persona que podía
hacer esto. Dice que la gente fue a Faraón
para hablarle de esa necesidad, de esa hambre y Faraón dijo vayan
a José, vayan a él, y hagan lo que él os diga. Obedezcan a José, lo que él os
diga que lo hagan, que lo obedezcan, dijo Faraón a esta gente, a esta
gente. Solamente a través de José la
gente podía llegar a Faraón. Nosotros debemos aprender, hermanos,
esto es un tipo también, debemos aprender que solamente por el
Señor Jesucristo podemos venir a Dios el Padre. Solamente por Cristo podemos
hablar a Dios el Padre. Si solo por Cristo conocemos
a Dios el Padre, también por Cristo hablamos al Padre, conversamos
con el Padre y solamente por el Señor Jesucristo venimos a
Dios el Padre. No hay otro mediador entre los
hombres. Hay un solo mediador entre Dios
y los hombres, Jesucristo hombre. Él es el único mediador. Por
él, únicamente por él, podemos venir a Dios. Podemos venir a
Dios. Solamente por él podemos suplicar
misericordia. Solamente por él podemos suplicar
perdón. Fuera de él no hay otro en quien
podamos pedir misericordia ni perdón. Solamente a través del
Señor Jesucristo. Faraón dijo a la gente hagan
lo que él os diga. Yo ser Padre, Él habló, Él habló
en el cielo, el día cuando Jesús fue bautizado, el Padre dijo,
este es mi Hijo amado, hablando del Señor Jesucristo. Este es
mi Hijo amado en quien tengo contentamiento. Oíd a Él. Obedeced a Él. ¿A quién debemos obedecer? Tú,
pecador, ¿a quién debes obedecer? Debes de obedecer al Señor Jesucristo. Él te llama. Él te dice. que debes arrepentirte de tus
pecados. Él te dice que debes creer, que
debes venir con fe a Él, debes obedecerlo a Él, obedecer su
palabra. Si lo desobedeces, un día te
vas a encontrar con este Juez, el Señor Jesucristo. Él te va
a juzgar. por haber rechazado lo que él
te dijo y no lo hiciste. La iglesia del Señor Jesucristo
tenemos este mandato de obedecer al Señor Jesucristo en su palabra,
en su palabra. Ahora nos está diciendo aquí El hambre estaba por toda la
extensión del país, entonces abrió José todo granero donde
había y vendía a los a los egipcios porque había crecido el hambre
en la tierra de Egipto. José era el único, la única persona
que podía abrir los graneros. Ahora, ¿quién, quién es el que
abre el corazón? ¿Quién es el que abre el entendimiento? ¿Quién es el que abre los oídos? ¿Quién es el que abre los ojos? ¿Quién? El Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo es el único
Señor que puede abrir tu entendimiento para que puedas entender la esperanza
que hay en Cristo. Cristo es el único que puede
entender, que puede abrir tu entendimiento para que puedas
entender y comprender las cosas espirituales de Dios. ¿Quién es el que puede abrir
tu corazón? El Señor, es quien abre el corazón,
es quien abre los ojos de tu entendimiento, yo no lo puedo
hacer, yo no lo puedo hacer, yo estoy diciendo ¿Quién es?
Si oyes su voz, es porque el Señor te abrió tu corazón. El Señor es quien abrió tu corazón,
abrió los ojos de tu entendimiento, no hombre alguno, no predicador
alguno, sino solamente Dios. el Espíritu Santo de Dios. Él
abrió tu corazón cuando estabas oyendo el Evangelio de la gloria
de Dios. Él iluminó tu entendimiento. para que puedas ver la gloria
de Dios en la faz del Señor Jesucristo. Esa es la obra del Espíritu Santo
de Dios, trayendo luz en tu corazón, trayendo luz en tu entendimiento. Yo no lo puedo hacer, yo no lo
hago. Solamente Dios lo hace a través
de su palabra y su espíritu. El Señor es quien abre el entendimiento. Por naturaleza, nacimos en este
mundo con un entendimiento obstruido, cerrado, cerrado. Por tanto, Para el hombre natural,
las cosas que son del Espíritu de Dios, para él es una locura. Es desperdiciar el tiempo. ¿Por qué lo piensa así? Porque
no lo entiende. Porque su mente está obstruido. Está cerrado. no puede entender
las cosas que son del Espíritu de Dios. Las cosas de Dios se entiende
espiritualmente con un entendimiento espiritual. Y este entendimiento
espiritual nos viene a través de Dios el Espíritu Santo escuchando
su palabra, oyendo su palabra. Ahora también debemos debemos
saber debemos saber esta gran verdad hermanos que solamente
en el Señor Jesucristo está almacenado todos los graneros de la sabiduría
de Dios en Cristo está almacenado, guardados,
toda la sabiduría de Dios. En Cristo Jesús están almacenados
los graneros de la salvación, los graneros de la justificación,
los graneros de la santificación, los graneros de la redención,
En Cristo está guardado todos los graneros de la misericordia
de Dios, los graneros del amor de Dios, los graneros de la gracia
de Dios. Estos graneros son para toda
la eternidad. no es para un tiempo aquí en
este mundo, no. Todas estas bendiciones de la redención del Señor Jesucristo
es para toda la eternidad, es para tu felicidad eterna, es
para mi felicidad eterna. Pero todo esto está en el Señor
Jesucristo. En Cristo está guardado los graneros
de la vida eterna. Los graneros del perdón de Dios. Todas estas bendiciones espirituales
y eternas están en Cristo y por Cristo nada más se puede recibir. Aparte de Cristo no hay ninguna
bendición espiritual ni eterna, no hay, no hay. ahora encontramos
otro asunto aquí nos está diciendo el hambre estaba por toda la
extensión del país entonces abrió jose todo granero donde había
y vendía a los egipcios ahora Este alimento fue vendido a los
egipcios y a todos los que venían a comprar. El alimento fue vendido. La pregunta es ¿Cómo nos salva
Dios? ¿Cómo nos justifica Dios? ¿Cómo
nos santifica Dios? ¿Cómo nos perdona Dios? ¿Cómo
nos regenera Dios? ¿Cómo nos acepta Dios? ¿Cómo? ¿Por dinero? ¿Por algún precio? No. La salvación del Señor Jesucristo
es sin dinero y sin precio. Es sin dinero y sin precio. La justificación delante de Dios
es sin dinero y sin precio. La santificación en Cristo Jesús
es sin dinero y sin precio. El perdón de nuestros pecados
es sin dinero y sin precio. Todo es por gracia. Todo es de gratis. No tienes que pagar nada. No
tengo que pagar nada. No podemos comprar los favores
de Dios. La religión falsa trata de vender
los favores de Dios. cobrando dinero por algún favor,
por alguna misa, por algún rosario, por cosas religiosas que hace
la religión falsa. La salvación del Señor es todo
de gracia mediante la fe en el Señor Jesucristo. Mediante la fe en el Señor Jesucristo. nos dice mira lo que está diciendo
en el libro de Isaías capítulo cincuenta y cinco en su versículo
uno capítulo cincuenta y cinco versículo
uno dice a todos los sedientes este llamamiento es para todos
los que tienen sed y hambre de salvación, hambre de ser justificados,
hambre de ser perdonados. ¿Tienes hambre en esta mañana?
¿Tienes sed de la salvación? Ven al Señor Jesucristo, ven
con fe, confía en Él en el lugar donde estás, confía en Él. este llamado es para los necesitados
eres un necesitado de las bendiciones de la redención ven y confía
en el señor Jesucristo ahí donde estás a todos los sedientos venid a
las aguas y los que no tienen dinero para los pobres para los
que no tienen nada. Así debes de venir a Cristo,
no trayendo nada de ti, porque lo que traigas de ti es trapo
de inmundicia. es trapo de inmundicia, no traigas
nada de ti, ven así, como estás, como estás, como un necesitado,
ven, está diciendo, vení comprar y comer. Venid comprar sin dinero
y sin precio vino y leche. Cristo compró nuestra salvación
con su muerte en la cruz del Calvario. Cristo con su sangre
compró nuestra justificación, nuestra santificación, nuestra
redención, nuestro perdón. Él lo compró en la cruz del Calvario. Nosotros debemos venir a Él solamente
a recibirlo por medio de la fe en el Señor Jesucristo. En el Señor Jesucristo. Ahora,
el apóstol Pablo también dijo, porque por gracia ustedes han
sido salvados por medio de la fe. Esta gracia y fe no es de
ustedes. No viene por vuestra inteligencia,
nuestra sabiduría. No. Esta gracia y fe es don de
Dios. Es regalo de Dios. Regalo de
Dios para su pueblo escogido. Regalo de Dios para todo aquel
que viene a Cristo como un necesitado. Dios te regala la salvación,
no te lo vende porque nunca lo puedes comprar, ni yo también. Ahora la última cosa que vemos
es Y vendían a los egipcios porque
había crecido el hambre en la tierra de Egipto. Y toda la tierra
venía a Egipto para comprar de José porque por toda la tierra
había crecido el hambre. Ahora, todas las personas que
vinieron a comprar alimento en Egipto, todas las personas que
vinieron a comprar alimento en Egipto, no regresaron a su pueblo con
manos vacías. Vinieron a comprar alimento y
se fueron con alimento. se fueron con alimento ahora todo pecador todo pecador si hay un pecador en esta mañana
aquí y sientes tu necesidad y vienes a Dios con manos vacías debes venir con manos vacías
sin traer nada a Él a Dios te vas a volver a tu casa te vas
a volver a tu casa con la justicia del Señor Jesucristo
no vas a regresar a tu casa con manos vacías vienes a Cristo
con manos vacías y vas a ir a tu casa no con manos vacías sino
lleno con la justicia del Señor Jesucristo vas a regresar a tu
casa lleno con misericordia de Dios regresas a tu casa con el
perdón de Dios mira cómo vino este hombre publicano él vino con manos vacías, él
no trajo nada, él no trajo nada para ofrecer
a Dios por lo que él necesitaba, él solamente trajo su necesidad
a Dios, él en su oración, esta es una oración muy breve Pero
esta oración que salió del corazón, los oídos del Señor lo escuchó. El Señor escuchó esta oración
que salió del corazón, que salió de un hombre en verdad estaba
sintiendo su necesidad. Este hombre, en pocas palabras,
levantó su voz en oración a Dios y dijo, ¡Oh Dios, sé propicio
a mi pecador! ¡Oh Dios, ten misericordia de
mí, porque soy un malvado pecador! Señor no puedo salvarme, tengo
necesidad de tu misericordia Señor. La Biblia dice que este
hombre volvió a su casa justificado antes que el otro hombre que
trajo a Dios cosas que él había hecho. Ese hombre fue rechazado
pero el hombre que vino con fe buscando misericordia, buscando
gracia, buscando el favor de Dios, buscando la misericordia
de Dios, buscando la salvación. En el sacrificio del Señor Jesucristo,
este hombre regresó con una justicia perfecta y completa. y fue a
su casa con misericordia, con el perdón de todos sus pecados. Qué preciosa es la salvación
en el Señor Jesucristo. Esta salvación es solamente por
su obra consumada en la cruz del Calvario. es solamente también
por gracia de Dios. Por la gracia de Dios somos salvados,
somos preservados para continuar en la fe de nuestro Señor Jesucristo. Hermanos, que Dios les bendiga.

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