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JC

Ser de Cristo

Romans 8:10-11
Joel Coyoc October, 12 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 12 2022
Estudios en Romanos

En el sermón titulado "Ser de Cristo," el predicador Joel Coyoc aborda la doctrina de la identidad cristiana y la relación entre el creyente y Cristo, centrándose en Romanos 8:10-11. Coyoc destaca que ser de Cristo implica estar en una relación íntima donde no solo Cristo está en nosotros, sino que también nosotros estamos en Él a través del Espíritu Santo. Utilizando pasajes como Juan 14:20 y 1 Corintios 6:19, subraya la importancia del Espíritu en la vida del creyente, destacando que aquellos que no poseen el Espíritu de Cristo no le pertenecen. La implicación práctica de esta verdad es profunda, ya que enfatiza que nuestra esperanza de salvación y transformación está fundamentada en la justicia de Cristo, y nos anima a vivir en gratitud y obediencia, conscientes de que nuestras dificultades son parte del proceso de glorificación futura.

Key Quotes

“Ser de Cristo significa no solo que estamos en Cristo, sino que Él está en nosotros.”

“El que no tiene el espíritu de Cristo no es de él, pero el que tiene el espíritu de Cristo, Cristo mismo mora en él.”

“Ser de Cristo es ser conscientes de que este cuerpo en que estamos se va a seguir atrofiando; pero al final, el Señor nos va a dar un cuerpo glorificado.”

“Cristo en nosotros, la esperanza de gloria.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos en su capítulo
ocho romanos capítulo ocho dice la palabra de Dios ahora
pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu. Porque la ley del Espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte. Porque lo que era imposible para
la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando
a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado,
condenó al pecado en la carne. para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del Espíritu,
en las cosas del Espíritu. Porque locuparse de la carne
es muerte, pero locuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto
los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque
no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Y los que
viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros
no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que
el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
deudores somos no a la carne, para que vivamos conforme a la
carne. Porque si vivís conforme a la
carne, moriréis. Mas si por el Espíritu hacéis
morir las sobras de la carne, viviréis. Porque todos los que
son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. pues no habéis recibido el espíritu
de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis
recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos Abba Padre. El espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos, también
herederos. herederos de Dios y coherederos
con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente
con Él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de
los hijos de Dios. Porque la creación fue sujeta
a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó
en esperanza. Porque también la creación misma
será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora. Y no sólo ella, sino que también
nosotros mismos, que tenemos las primicias del espíritu, nosotros
también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción,
la redención de nuestro cuerpo, Porque en esperanza fuimos salvos,
pero la esperanza que se ve no es esperanza, porque lo que alguno
ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad, pues que hemos de pedir como
conviene no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones
sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la
voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los
que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a
los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que
antes conoció también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su Hijo. para que él sea el primogénito
entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos
también llamó, y a los que llamó, a éstos también justificó, y
a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues,
diremos a ésto? Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio
Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará también con Él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor
nuestro. Amén. Nuestro tema es ser, ser de Cristo,
ser de Cristo, y la última frase del versículo nueve dice Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Y después dice, pero si Cristo
está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del
pecado, mas el Espíritu vive a causa de la justicia. Y si
el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en
vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará
también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros."
Ser de Cristo. Y la idea del tema es el contrario
a la frase que dice, no es de Él. Ser de Cristo. Cuando vamos
a la Escritura y nosotros vamos a mirar que, por ejemplo, la
Escritura dice, porque de él, por él y para él son todas las
cosas. Y en un sentido, pues, toda la
humanidad es de él. La Escritura dice, de Jehová
es la tierra y su plenitud el mundo y los que en él habitan.
Y en realidad, toda criatura es del Señor, sea criatura humana
o no humana, todo es del Señor, pero Alguien contaba de un niño que
hizo un velero y de pronto el velero se le escapó. lo perdió
y de pronto él encontró el velero que él había hecho en una tienda
en exhibición y él sabía que era de él sin embargo para tenerlo
no tenía manera de comprobar y él fue y compró el velero y
él decía ahora es doblemente mío porque por creación y también
porque él lo compró y qué bendición es que dentro de todo toda la
humanidad que es del señor hay una hay una multitud que la biblia
dice de todo el linaje de toda lengua de todo pueblo de toda
nación una multitud que dios amó en cristo con amor eterno
desde antes de la fundación del mundo y ellos son de cristo son
los que el padre le ha dado El Señor oró por ellos. Él dijo,
no te ruego por el mundo, sino por los que del mundo me diste,
porque tuyos son. Y el Señor los tiene como una
posesión preciosa. Son posesión Suya, porque Él
los compró con Su sangre. La Escritura dice, sabiendo que
fuimos rescatados de nuestra vana manera de vivir, dice, la
cual recibiste de vuestros padres, no con cosas corruptibles como
oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo. como un cordero
sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la
fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por
amor de vosotros. Y hermanos, qué precioso es saber
que somos de Cristo, no simplemente porque Él nos creó, Pues Él creó
a todo ser humano. Sin embargo, toda la humanidad
se rebeló contra el Señor, y lo único que la humanidad merecía
era su condenación. Pero Él, en Su rica misericordia,
amó a un pueblo. Él envió para ese pueblo a Su
propio Hijo para salvarlo. Dice la Biblia, llamará a Su
nombre Jesús, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados. Hermanos,
qué bendición es saberse ser de Cristo, no sólo por creación,
sino ser de Cristo por redención, habiendo sido comprados por el
precio de su propia sangre, habiendo sido alcanzados por Su gran misericordia,
debiendo ser objetos de Su justa condenación e ira. Lo único que
merecemos de Él es eso, pero Él, rico en misericordia, nos
ha hecho ser de Él y ser de Cristo. Cuando nosotros miramos el versículo
después de la frase, si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,
no es de él, y hay un pero que va a implicar la descripción
de los que son de Cristo. Y qué hermoso es que empieza
diciendo, pero si Cristo está en vosotros. Ser de Cristo significa
no solamente, como dice el versículo 1, ahora pues ninguna condenación
hay para los que están en Cristo. Ser de Cristo no es solamente
estar en Cristo, sino es Cristo está en nosotros. Dice, pero
si Cristo está en vosotros. Si Cristo está en vosotros. Pablo
está describiendo cómo son aquellos que sí son de Él, aquellos que
sí son de Él, son aquellos que no sólo están en Cristo, sino
Cristo está en ellos por Su Espíritu. Cristo está en ellos por Su Espíritu.
Sigue diciendo, pero si Cristo está en vosotros, versículo 11, haciendo redundante la idea del
Espíritu en nosotros, dice, y si el Espíritu de Aquel que levantó
de los muertos a Jesús mora en vosotros. Y el Espíritu de Cristo
es el Espíritu del Padre. El Padre es quien levantó de
los muertos al Señor Jesucristo. Y Aquel que es de Él tiene a
Cristo morando en Él. No sólo Él está en Cristo, sino
Cristo mora en Él por Su Espíritu. por el Espíritu Santo, que es
el Espíritu de Cristo, es el Espíritu del Padre, es el Espíritu
Santo. Y la Escritura es abundante en
hablar de esta gran realidad de lo que es ser de Cristo, que
es estar en Cristo, nosotros en Cristo y Cristo en nosotros.
En Juan capítulo 6, versículo 56, Dice, el que come mi carne y
bebe mi sangre en mí permanece y yo en él. El que come mi carne
y bebe mi sangre en mí permanece y yo en él. Y aquí está afirmándose
esta realidad de lo que es Cristo, nosotros en Cristo y Cristo en
nosotros. Y dice, el que come mi carne y bebe mi sangre tiene
vida eterna. Perdón, dice, el que come mi
carne y bebe mi sangre en mí permanece, y yo en él. Y habla
de una estrecha relación de intimidad. El hecho de ser de Cristo es
no sólo que Él está en nosotros, sino no sólo nosotros en Él,
sino Él en nosotros. Y la figura que el Señor está
usando es, nosotros comemos alimento. Y después de comer alimento,
eso llega a ser tan de nosotros, que es absorbido por nuestro
cuerpo y va en nuestra sangre. Y nadie puede quitarnos lo que
comemos, una vez que ha sido digerido y es parte integral
de nosotros. La idea que está expresando creer
en Cristo, venir al Señor Jesucristo, ser de Cristo, estar en Cristo,
Por haber oído el Evangelio de salvación y ser sellado con el
Espíritu Santo, habla de una relación tan íntima, tan necesaria,
como lo es el alimento para el cuerpo. En Juan 14, versículos
20 al 23, dice el Señor en aquel día vosotros
conoceréis que yo estoy en mi padre y vosotros en mí y yo en
vosotros. Hermanos, qué precioso es ser
de Cristo, significa una íntima comunión, no solamente con Cristo,
sino con el Padre. Ah, porque el Espíritu Santo,
que es el Espíritu de Cristo y el Espíritu del Padre, mora
en abundante en describir esto,
y él dice, por ejemplo, que él anunciaba el Evangelio. Él decía,
lo que hemos visto y oído, ellos vieron a Cristo, Cristo mismo
es el Evangelio. Y él decía, lo que hemos visto
y oído, esos anunciamos para que también vosotros tengáis
comunión con nosotros, y nuestra comunión verdaderamente es con
el Padre y con su Hijo Jesucristo. San Juan capítulo 15, versículo
5, dice yo soy la vid vosotros los
pámpanos el que permanece en mí y yo en él el que permanece
en mí y yo en él este lleva mucho fruto porque separados de mí
nada podéis hacer yo soy la vid vosotros los pámpanos el que
permanece en mí estar en cristo si estás en cristo si eres de
cristo entonces estás en cristo y cristo está en ti es cristo
en nosotros cristo en nosotros Capítulo diecisiete, versículo
veintitrés de San Juan, Jesús, hablando con su Padre, dice,
yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad,
para que el mundo conozca que tú me enviaste y que los has
amado a ellos, como también a mí me has amado. Yo en ellos y tú
en mí. Yo en ellos y tú en mí. Qué maravillosa
bendición Cristo en nosotros. Él nos ha comprado. La Escritura
dice, o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu,
el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no
sois vuestros, porque habéis sido comprados por precio. Glorificad,
pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales
son de Dios. ¡Qué gran bendición ser de Cristo! Colosenses 1, versículo 27. Dice, a quienes Dios quiso dar
a conocer, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de
la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en
vosotros, la esperanza de gloria, la esperanza de gloria. Hermanos,
la esperanza del creyente es Cristo en nosotros. pero si Cristo
está en vosotros, empieza el versículo, pero si Cristo está
en vosotros, qué bendición saber que somos de Cristo, porque tenemos
su espíritu morando en nosotros, porque el que no tiene el espíritu
de Cristo no es de él, pero el que tiene el espíritu de Cristo,
Cristo mismo mora en él y entonces él vive lleno de esperanza. Cristo
es su única esperanza y es su esperanza gloriosa, su esperanza
de gloria. El versículo once nos afirma
lo que hemos visto que Juan desarrolla tan ampliamente el hecho de que
es una comunión de intimidad, el hecho de que el Padre y el
Hijo habitan en nosotros por el Espíritu Santo. Dice, y si
el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús muere
en vosotros. ¿Qué bendición, hermanos? A veces pensamos en
ver cosas milagrosas, pero qué gran bendición y qué gran milagro
es saber que somos la morada de Dios, porque su espíritu mora
en nosotros. Hermanos, eso debe causar asombro
en nosotros y debemos estar asombrados constantemente, que debiendo
ser condenados, que debiendo, debiendo el Que de quienes habla ahí, lo
único que nos ha librado es la misericordia. Hablando acerca
del Señor Jesucristo, el Salmo 2 dice, Si leemos del versículo siete
en adelante dice, yo publicaré el decreto que Obama me ha dicho,
mi hijo eres tú, yo te engendré hoy. Y evidentemente está hablando
ahí del Señor Jesucristo. Y dice, pídeme y te daré por
herencia las naciones y como posesión tuya los confines de
la tierra. Después habla de lo que toda la humanidad merece
del Señor y se los quebrarás con vara de hierro, como vasija
del farero los desmenuzarás. Ahora pues, oh reyes, sed prudentes
y admitid amonestación jueces de la tierra, servid a quemar
con temor y alegrados con temblor. En contraste de eso, hermanos,
Él está en nosotros. Él ha hecho su morada en nosotros.
En contraste de eso, y lo ha hecho porque dice, honrad al
Hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues inflama de
pronto su ira, pero los que son de cristo son bienaventurados
porque los que son de cristo confían en cristo y en su obra
bienaventurados todos los que en él confían debiendo ser pisoteados
y quebrados como con vara de hierro como él va a hacer con
todas las naciones él nos ha hecho ser suyos por amor de sí
mismo, por el puro afecto de su voluntad para la alabanza
de la gloria de su gracia. Bienaventurados todos los que
confían en el Señor Jesucristo. Es la confianza en Cristo lo
que nos lleva a ser de Cristo. No se puede ser de Cristo sin
confiar en Cristo. Y cuando eso ocurre, entonces,
Él está en nosotros por su espíritu. Ahora, después dice el versículo El cuerpo en verdad está muerto
a causa del pecado. Ser de Cristo es tener un cuerpo
muerto a causa del pecado. El ser de Cristo no implica el
hecho de que nuestros cuerpos van a ser hechos inmediatamente
cuerpos distintos. Sin embargo, el Señor nos tiene
mientras Cristo viene para redimirnos en un cuerpo, pues, que todos
nosotros sabemos, que desde el día que nacemos empezamos a morir
lentamente. Porque Dios dijo, el día que
comas del fruto, ciertamente morirás. Nacemos muertos espiritualmente,
pero nacemos con un cuerpo que va muriendo lentamente. Hacemos
nada más nacer y cada segundo que pasa, nuestra vida se está
acercando al recordatorio de que somos seres caídos. muerto a causa del pecado tenemos
un cuerpo moribundo un cuerpo que de pronto con nuestra edad
cada vez vamos siendo más conscientes que está moribundo quizá cuando
éramos más jóvenes no estábamos muy conscientes de ello pero
conforme la edad va avanzando de pronto a veces en la tarde
empieza a sentir que se está muriendo tu cuerpo hermanos un
cuerpo moribundo a causa del pecado que está sujeto a aflicciones
¿Quién de nosotros no pasa aflicciones, enfermedades, debilidades y finalmente
la muerte? Finalmente la muerte. Y a veces
la gente dice, pues la muerte es lo más natural. Hermanos,
no olvidemos, es lo más natural para seres caídos. es lo más
natural, pero para seres caídos. Y es un recordatorio de que pecamos
contra el Señor, pero no olvide algo, si estamos en Cristo, si
por gracia estamos en Cristo, tenemos que recordar que al final
este cuerpo va a morir pero también es importante cuando nosotros
reflexionamos en este cuerpo que va a morir y que se está
muriendo y que la escritura dice está establecido para los hombres
que mueran una sola vez después de esto el juicio pero si estamos
en cristo entonces consideremos a nuestro cuerpo justamente como
lo que es, un muerto. Y considerar a ese cuerpo muerto,
esta frase es importante para los creyentes, poder recordar,
hermano, es a causa del pecado que nuestro cuerpo está muriendo.
Este cuerpo no es adecuado para la vida espiritual. Y eso quiere
decir que no debemos vivir complaciendo los los antojos de este cuerpo
debemos satisfacer sus necesidades propias y legítimas pero no es
lo mismo satisfacer sus necesidades propias y legítimas a vivir pues
teniendo simplemente controlados por el cuerpo comiendo cuanto
queremos cuando queremos y como queremos haciendo lo que el cuerpo
de hecho la gente dice la gente dice es viernes y el cuerpo lo
sabe ¿Por qué habla la gente así? Porque viven sujetos obedeciendo
a un cuerpo muerto. Y, hermanos, es importante poder
reflexionar, somos de Cristo y tenemos un cuerpo que está
muerto a causa del pecado. El versículo 12, capítulo 5, versículo 12 de Romanos
dice, Por tanto, como el pecado entró
en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte
pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron. Estamos
en Cristo y aún tenemos un cuerpo que está muriendo, pero recordemos
por qué está muriendo. Y dado que es un cuerpo que está
muriendo, consideremos así un cuerpo moribundo, que no tiene
por qué ser el que controla nuestro ser. Él, nuestro cuerpo, es un
componente esencial de lo que somos. Pero no olvidemos, este
cuerpo es está en el remanente de la naturaleza caída y no es
el cuerpo adecuado para la vida espiritual pero si es el cuerpo
adecuado para que nosotros podamos ser dependientes de la gracia
de dios y considerarlo muerto segunda de corintios cinco uno
al cuatro Dice, porque sabemos que si nuestra
morada terrestre, este tabernáculo se deshiciere, tenemos de Dios
un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos.
Y aquí Pablo está usando figuras de tabernáculo para hablar del
cuerpo. Dice, y por esto también gemimos
y deseamos ser revestidos de que haya nuestra habitación celestial,
pues así seremos hallados vestidos y no desnudos, porque asimismo
los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia porque no
quisiéramos ser desnudados, sino revestidos para que lo mortal
sea absorbido por la vida. Hermanos, el gemir de nuestro
espíritu, el clamar al Señor, el no ser sujetos a vivir controlados
por los instintos de nuestro cuerpo. Hebreos 9, 27, que ya
cité, que dice, está establecido para los hombres que mueran una
sola vez y después de esto el juicio. Y, hermanos, aún este
cuerpo con toda su debilidad es una de todas las cosas que
a los que aman a Dios les ayudan a bien. Es una fuente de tentación
muchas veces, por supuesto, pero aún ahí nos hace mirar nuestra
necesidad de la gracia de Dios. Este cuerpo con sus dolores,
con sus aflicciones, es una de esas todas las cosas que ayudan
a bien a los que aman a Dios. Ahora, la tercera cosa dice el
versículo. Mas el Espíritu vive a causa
de la justicia. Ser de Cristo es estar espiritualmente
vivo. y vivo, así como nuestro cuerpo
está muerto por causa del pecado, tenemos vida espiritual, un espíritu
que vive, un espíritu que vive por causa de la justicia, de
la justicia del Señor Jesucristo. Él nos ha justificado. Y, hermanos,
es una gran bendición el poder saber que hoy nosotros podemos
entender cosas espirituales. ¿Por qué? Porque nos han dado
vida espiritual. Antes éramos personas naturales
que no comprendíamos las cosas que son del Espíritu porque se
han de discernir espiritualmente. Hoy nos ha dado la gran bendición
de que nuestro Espíritu viva por causa del Espíritu de Cristo,
del Espíritu que Él ha hecho morar en nosotros. dice más el
espíritu vive a causa de la justicia y en el versículo 11 él va a
afirmar y dice si el espíritu de aquel que levantó de los muertos
a Jesús mora en vosotros el que levantó de los muertos a Cristo
Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su espíritu
que mora en vosotros y hermanos Juan capítulo 4 versículo 14 Y estos pasajes que el apóstol
Juan va escribiendo nos ayudan a ver de manera bastante gráfica. Juan usa figuras para mostrarnos
la realidad de lo que significa estar en Cristo, ser de Cristo,
tener vida espiritual a causa de la justicia del Señor Jesucristo.
Dice más, el que bebiere del agua que yo le daré no tendrá
sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente
que salte para vida eterna. Evidentemente aquí el apóstol
Juan está llamando la atención, de hecho estas son palabras del
mismo Señor Jesús que ilustra su mensaje. Y él estaba tomando
figuras de cosas que la gente conocía para hacerle entender
lo que significaba ser de Cristo, lo que significaba tener vida
espiritual. Se tiene vida espiritual bebiendo el agua de vida. Y esa
agua de vida es el mismo Señor Jesucristo. Él mismo es el agua
de vida. Y dice, más el que bebiere del
agua que yo le daré, no tendrá sed jamás. Hermanos, la persona
que tiene vida espiritual no está insatisfecha, tiene satisfacción. Qué terrible es estar sediento,
pero damos gracias a Dios porque el alma de aquel que está en
Cristo, de aquel que tiene vida espiritual, y note que la gente
dice, y sabemos, hay comerciales que dicen el agua es vida. Y
en verdad que el agua es vida. Mire cómo son los lugares donde
no hay agua, donde no llueve. Mire, por ejemplo, las figuras
que la Escritura usa. Dice, el hombre que confía en
el hombre y pone carne por su brazo, dice, su corazón se aparta
de Jehová y será como la retama en el desierto. un árbol espinoso,
seco, poco atractivo. Pero estar en Cristo, tener vida
espiritual, es cuando bebemos del agua. Dice, el agua que yo
le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré
será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Juan
capítulo 6, versículo 54. Dice, el que come mi carne y
bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el día
postrero. Hace un rato leímos el 56, pero
aquí está haciendo énfasis de esa vida espiritual, y esa vida
espiritual que al final no importa que nuestro cuerpo de ahora se
va a morir, no importa que nuestro cuerpo de ahora se va a deformar.
Muchos vamos a quedar deformes antes de morir. La espalda se
va doblando y cosas van cambiando. Pero qué hermoso es que el que
come mi carne, dice Jesús, y bebe mi sangre, el que es uno con
él, dice, tiene vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero.
Dice, el tener vida, como dice el versículo 10 en Romanos, en
el pasaje que estamos meditando, Dice, versículo diez y once,
más el espíritu viva causa de la justicia, y si el espíritu
de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el
que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros
cuerpos mortales por su espíritu que mora en vosotros. Hermanos,
todo es obra de Dios y de su espíritu. Al final vamos a tener
un cuerpo nuevo, un cuerpo vivificado por su espíritu. Segunda de Corintios 5.21 5.21 Dice, al que no conoció pecado
por nosotros lo hizo pecado para que nosotros fuésemos hecho justicia
de Dios en él, al que no conoció pecado. Hermanos, podemos tener
vida espiritual por causa de la justicia, no de la nuestra.
La nuestra no da la medida. No pretendas tener vida espiritual
con tu propia justicia. Dice la escritura, el que no
conoció pecado por nosotros lo hizo pecado para que nosotros
fuésemos hechos justicia de Dios en él. La justicia que Dios acepta
es la que él provee. Justicia de Dios en él. Ahora, ¿cómo se ve el que tiene
vida espiritual? ¿Qué es lo que nos hace tener
vida espiritual? El énfasis de Pablo es abundante. Está girando
en torno, si alguno no tiene el espíritu de Cristo, no es
de él. Pero el que es de él tiene el espíritu morando en él, el
espíritu mismo de aquel que levantó a Cristo de los muertos. Y todo
eso es por causa de la justicia del Señor Jesucristo. Es por
causa de su justicia que el que está en Cristo, Cristo está en
él. Y el que está en Cristo y Cristo
está en él es uno con Cristo. Y el que está en Cristo y Cristo
está en él, para él no hay ninguna condenación porque él, a causa
de la justicia, tiene vida espiritual. ¿Y cómo se mira esa vida espiritual?
Algunas preguntas que debemos hacer es, ¿me ha llevado el Espíritu
a Cristo? El Espíritu Santo me ha guiado
hacia el Señor Jesucristo. Él nos guía hacia toda la verdad. ¿Y quién es la verdad? Dijo Cristo,
yo soy el camino, soy la verdad, soy la vida. Estás en Cristo
porque has sido traído a Cristo, porque el Espíritu Santo te ha
dado oídos y has oído la voz del buen pastor. Estás siguiendo
los pasos del Señor Jesucristo porque el Espíritu te lleva a
Cristo. te ha mostrado que en ti no hay justicia, te ha mostrado
que en ti no hay mérito, te ha mostrado que lo único que hay
en ti, en mí, es pecado, es incapacidad de cumplir aquello para lo cual
Dios nos ha creado. Y ahora, porque el Espíritu nos
ha traído a Cristo, estamos confiando en Cristo y sólo en Cristo y
en nadie más que en el Señor Jesucristo. La siguiente pregunta
es, ha puesto el espíritu deseo de honrar a Cristo. ¿Cuál es
tu más grande deseo durante el día en cualquier situación que
enfrentes, el deseo que domina tu corazón es el deseo de honrar
a Cristo? Lo que más te preocupa es la
fama, el honor de Cristo, el que se extienda su fama y su
honor, el que él cada día crezca en admiración hacia Cristo y
desees que otros puedan admirar y confiar en Cristo y solamente
en Cristo. En todo el contexto del pasaje
en Romanos, Pablo va a insistir en esto y al final va a decir,
y sabemos que los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a
bien, dice, esto es, a los que conforman su propósito son llamados,
porque los que antes conoció también los predestinó para que
fuesen hechos conforme a la imagen de su hijo. Y la pregunta es,
Te está conduciendo el espíritu cada día a ser más como Cristo. Te está conduciendo el espíritu
cada día a ser más como Cristo. Hermanos, tengamos el valor de
preguntar a la gente cercana a nosotros. ¿En qué medida estoy cambiando
y creciendo la imagen del Señor Jesucristo? Tengamos la humildad
de escuchar cuando alguien señala algo que está mal en nuestras
vidas y escuchar con atención. Y después en oración buscar,
Señor, si es verdad esto que están diciendo y es algo que
no es parecido a Cristo, pues, Señor, perdóname. Y clamar al
Señor que nos Pablo, el clamor de su corazón era conocer a Cristo.
¿Por qué quería conocer a Cristo? Porque él quería ser cada vez
más como Cristo. Él dijo a los hermanos, sed imitadores
de mí, así como yo de Cristo. ¿Y cómo él podía imitar a Cristo? De la misma manera que nosotros
podemos crecer en la imagen de Cristo es porque conocemos a
Cristo. Si no le conocemos, no podemos
ser imitadores de Cristo. Y es preguntarnos si el Espíritu
nos está conduciendo cada vez a ser más como Cristo. Reflexionemos
en aquellas cosas que, por ejemplo, personas, Dios nos ha dotado
de personas cercanas, en especial nuestro círculo familiar. Irmanos,
reflexionar en las veces que nos han hecho alguna corrección
por algo que solemos hacer de manera constante, y si somos
tercos en seguir haciéndolo, haciéndolo a pesar de que somos
corregidos, vengamos en arrepentimiento y fe, porque el Espíritu conduce
a los que son de Cristo a ser más como Cristo. Está obrando
Cristo en tu corazón. Está cada día el Señor escribiendo
su ley en tu corazón al punto de que ya no es una carga opresiva
desde afuera. Ya no es un deber que hacer,
sino es un placer y un deleite. El poder llegar, por la gracia
de Dios, a ser como el salmista que dice, oh, cuánto amo yo tu
ley. Todo el día es ella mi meditación. El creyente no es justificado
por la ley. El creyente de ninguna manera
es justificado por su propia justicia. El creyente es consciente
de su incapacidad de cumplir la ley, pero el creyente no aborrece
la ley. Por el contrario, él se deleita
en la ley de Dios, porque Dios está escribiendo su ley en su
corazón y es algo que le deleita desde adentro. Ser como Cristo
es hallar deleite. Dice, el hacer tu voluntad, Dios
mío, me ha agradado. ese salmo 48 es un salmo que
habla del señor jesucristo y es un salmo que su cumplimiento
está descrito en los evangelios como el señor jesús se complacía
en hacer lo que al padre le agrada y clamar al señor para que él
su espíritu santo nos guíe a la verdad para que obre en escribir
su ley en nuestros corazones y sea algo que nos deleita desde
adentro porque queremos complacer a ese como dice mismo capítulo
8 Por ese Espíritu nosotros clamamos Abba Padre. No vemos al Señor
como un patrón, sino le vemos esa expresión, es una expresión
de cariño que el Espíritu Santo pone en nosotros y es algo como
papito. hermanos ser de cristo ser de
cristo es una gran bendición que es de gracia ser de cristo
no es algo que tiene que ver con algo que nosotros hayamos
hecho es somos de cristo porque él nos amó en cristo desde antes
de la fundación del mundo porque él nos eligió en cristo para
la avanza de la gloria de su gracia ser de cristo es Ser de
Cristo por redención es un gran privilegio. Ser de Cristo significa
no solo que estamos en Cristo, sino que Él está en nosotros. Ser de Cristo es ser conscientes
de que este cuerpo en que estamos se va a seguir atrofiando porque
estemos en Cristo no es que ya no nos vamos a enfermar o que
ya nada nos va a doler pero al final al final este cuerpo va
a terminar y el Señor nos va a dar un cuerpo glorificado y
eso va a ocurrir justamente cuando se consume el hecho de que nosotros
podamos verle cara a cara Juan dice, amados, ahora somos hijos
de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él. ¿Por
qué? Porque le veremos tal como Él es. Quiera Dios que sea esa
nuestra esperanza. Estamos en Cristo, estamos llenos
de esperanza, porque Cristo en nosotros, la esperanza de gloria. Y quisiera que, por lo menos,
nos vayamos con un versículo. Tenemos vida espiritual, vida
que nos lleva a estar relacionados con Dios por causa de la justicia
de Cristo. Y al que no conoció pecado por
nosotros, le hizo pecado para que nosotros fuésemos hechos
la justicia de Dios en él. Vamos a orar.

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Joshua

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