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El espíritu en el creyente

Romans 8:11-14
Joel Coyoc October, 16 2022 Video & Audio
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Joel Coyoc October, 16 2022
Estudios en Romanos

El sermón titulado "El espíritu en el creyente," predicado por Joel Coyoc, se centra en la obra del Espíritu Santo en la vida de aquellos que están en Cristo, tal como se expone en Romanos 8:11-14. El predicador destaca cuatro funciones esenciales del Espíritu: primero, que da vida a los cuerpos mortales de los creyentes, asegurando su resurrección; segundo, que dirige la lealtad y enseña a los fieles a vivir de acuerdo a la voluntad de Dios; tercero, que dispense beneficios tales como el poder para vencer el pecado; y cuarto, que determina el destino eterno del creyente, reafirmando que solo aquellos que tienen el Espíritu de Cristo son sus verdaderos hijos. Los argumentos se refuerzan con la afirmación de que el Espíritu habita en los creyentes como un sello de garantía de su salvación y herencia, lo que plantea una importante reflexión sobre la identidad y esperanza en Cristo.

Key Quotes

“El espíritu en el creyente dará vida a su cuerpo mortal por su espíritu que mora en vosotros.”

“No tenemos deuda con la carne… El Espíritu Santo enseña a los hijos de Dios y les enseña a dónde tiene que estar toda su lealtad.”

“El poder estar quietos y mirar la salvación del Señor.”

“El Espíritu en el creyente determina el destino eterno. Si no tienes el Espíritu, no eres de Él.”

Sermon Transcript

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Biblia en el libro elevan la
carta del apóstol Pablo a los romanos carta del apóstol Pablo
a los romanos en su capítulo 8 es uno de los de los capítulos más emocionantes
de la carta. Yo espero que a todos nos parece
así. Alguien ha dicho que es como una montaña de granito en
la cual podemos descansar, un fundamento sólido. Dice la palabra
de Dios, ahora pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús. los que no andan conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte. Porque lo que era imposible para
la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando
a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado,
condenó al pecado en la carne. para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne,
sino conforme al espíritu. Porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del espíritu,
en las cosas del espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del espíritu es vida y paz. por cuanto los designios de la
carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley
de Dios, ni tampoco pueden. Y los que viven según la carne
no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la
carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios
mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
deudores somos, no a la carne para que vivamos conforme a la
carne, porque si vivís conforme a la carne, moriréis, mas si
por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados
por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis
recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,
sino que habéis recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos
Abba Padre. El Espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos, también
herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si
es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él
seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera que en nosotros han de manifestarse. Porque el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de
los hijos de Dios. Porque la creación fue sujeta
a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó
en esperanza. Porque también la creación misma
será libertad de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.
Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros
mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo,
porque en esperanza fuimos salvos, pero la esperanza que se ve no
es esperanza, porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si
esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Y de
igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues
que hemos de pedir como conviene no lo sabemos, pero el Espíritu
mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el
que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu,
porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman
a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme
a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció
también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen
de su hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. y a los que predestinó, a éstos
también llamó, y a los que llamó, a éstos también justificó, y
a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues,
diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio
hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor
nuestro. Amén. Vamos a meditar los Y dice, y si el espíritu de aquel
que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús, vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
deudores somos no a la carne, para que vivamos conforme a la
carne. porque si vivís conforme a la
carne, moriréis, mas si por el espíritu hacéis morir las sobras
de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados
por el espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Nuestro tema esta tarde es el
espíritu en el creyente. El espíritu en el creyente. Todo
lo que Pablo está describiendo lo que está diciendo acerca de
aquellos para los que no hay condenación, más que una exhortación,
es una declaración de un hecho que es cierto. Es, como dije
en algunas semanas atrás, una descripción de aquellos que están
en Cristo. Y algo que describe a aquellos
que están en Cristo, como ya vimos, aquellos que están en
Cristo, Cristo está en ellos. aquellos que están en cristo
tienen el espíritu santo y de ahí que nuestro tema es el espíritu
en el creyente el espíritu santo que es llamado el espíritu del
padre el espíritu del que levantó de los muertos al señor jesucristo
cristo mora en el creyente por su espíritu poco tiempo antes
de ir al cielo el señor jesús dijo les conviene que yo me vaya
porque entonces si yo me voy yo voy a enviar al espíritu santo
y en verdad que es conveniente el Señor es todo sabiduría, es
la sabiduría misma. Imagine si el Señor Jesucristo
siguiera en la tierra. Imagine la cantidad de creyentes
verdaderos que puede haber en la tierra. Imagine cuánto tendríamos
que esperar para tener una cita con el Señor. Ahora, para ver todas las cuestiones
hacendarias, se hace por una cita. Y uno le puede tocar una
cita sobre 11,000 personas y tener que verlo en el mes de marzo
del próximo año. Imagine cuánto tendríamos que
esperar para tener una cita con el Señor, pero algo grandioso,
Él fue al cielo. Y cada creyente puede estar en
su presencia porque él habita por su espíritu. Él envió al
espíritu de verdad y el espíritu mora en el creyente. Ese espíritu
que mora en todo aquel que está en Cristo, ese espíritu que es
el espíritu que se da como un sello de garantía cuando alguien
dice, Pablo, En él, también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad,
el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis
sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Cuando un pecador
recibe vida por obra del Espíritu Santo, entonces él recibe oídos
para oír al Señor, él deja de escuchar simplemente la voz de
un hombre y escucha la voz del buen pastor, y el Espíritu mismo
le da el don de la fe, y entonces él es sellado con el Espíritu
Santo, que es las arras de nuestra herencia. Ahora, en estos cuatro
versículos, el apóstol Pablo nos va a enseñar algunas cosas
importantes de la realidad de que el Espíritu mora en el creyente.
¿Qué es lo que hace el Espíritu en el creyente? El espíritu en
el creyente, en primer lugar, dará vida al cuerpo mortal del
creyente. El espíritu en el creyente dará
vida al cuerpo mortal del creyente. En segundo lugar, nuestro pasaje
nos dice que el espíritu en el creyente dirige su lealtad, dirige
la lealtad del creyente. En tercer lugar, nuestro pasaje
dice que el espíritu en el creyente dispensa al creyente grandes
beneficios. Y en cuarto lugar, el espíritu
en el creyente determina su destino eterno. Siempre pensar en una
misma letra ayuda más a recordar, y gracias a Dios hoy se pudo
aliterar a ser en una sola letra, que es la D. El espíritu en el
creyente dará vida a su cuerpo mortal. El espíritu en el creyente
dirige su lealtad. El espíritu en el creyente dispensa
grandes beneficios. Y el espíritu en el creyente
determina su destino eterno. El espíritu en el creyente dará
vida a su cuerpo mortal. Hermanos, una de las realidades
que la gente asume como algo natural. La gente dice, pues
morirse es lo más natural. Bueno, morirse es lo más natural
para seres caídos. Para seres caídos es lo más natural. Y una realidad es de que nacimos,
nosotros estamos desde el mismo momento de nacer empezamos a
morir lentamente. Y Dios sabe el día que vamos
a morir. Dios ha determinado, dice el
Salmo 139, ha diseñado todos nuestros días, y Él ha diseñado
aún el tiempo en que nosotros vamos a partir de este mundo,
y nadie puede añadir un día más a su existencia. Nuestro cuerpo
es un cuerpo moribundo, nace para morir, y es la consecuencia
de haber pecado. El Señor dijo, el día que comas
de ese árbol, ciertamente morirás. En contraste, nosotros nacemos
y empezamos a morir, Adán fue creado por Dios y él no estaba
muriendo hasta que desobedeció la voz de Dios y en ese mismo
instante él murió espiritualmente. Sus pecados hicieron división
entre él y Dios. La muerte espiritual es la separación
entre el hombre y Dios. Pero a partir de ese momento,
él empezó a morir hasta que llegó el día. A pesar de que vivió
900 y tantos años, él murió. Y uno puede leer los primeros
capítulos de Génesis y las historias y las largas vidas, pero no importa
cuán larga fue la vida, siempre termina repitiéndose una frase,
y murió, y murió, y murió. Y la Biblia dice, está establecido
para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto,
el juicio. Todos hemos de morirse así Dios
quiere. Si Cristo llegara a venir en
este momento, pues no todos experimentaríamos la muerte. pero qué bendición
es que el espíritu en el creyente dará vida a su cuerpo mortal.
Dice el versículo 11, y si el espíritu de aquel que levantó
de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los
muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales
por su espíritu que mora en vosotros. Y hermanos, qué gran esperanza. Este cuerpo se está desgastando
cada día. Este cuerpo cada día va, vamos
siendo conscientes de partes de nuestro cuerpo que no sabíamos
que estaba allí hasta que va avanzando nuestra edad y de pronto
empieza a doler. De pronto algunos ya sabemos,
sin saber anatomía, dónde está la vesícula, porque el dolor
anuncia a dónde está. De pronto algunos nos enteramos
por dónde tenemos el colon, porque de pronto el dolor nos hace saber
dónde está el colon. y diferentes cosas que se van
presentando en nuestra vida porque este cuerpo se va desgastando
y la gente trata de hacer todo lo posible para no para no morir
hay gente que hay gente que cuida su salud y es adecuado cuidar
nuestra salud hay gente que procura comer saludable y hermanos una
cosa tenemos que tener en claro Hemos de hacer ejercicio, hemos
de cuidar nuestro cuerpo, porque debemos glorificar a Dios en
nuestro cuerpo y en nuestro espíritu. Pero nada que hagamos va a alargar
nuestra vida. Lo único que puede darnos es,
quizá, una mejor calidad de vida. Pero nuestra vida va a terminar
el día que Dios ha determinado. Si Cristo llegara a venir en
este momento, pues, no veremos muerte física. pero qué gran
bendición es que el apóstol Pablo empieza a mostrar todo lo que
significa no hay condenación para los que están en Cristo
Jesús como consecuencia de la condenación este cuerpo se va
degradando y hasta que llegue el día en que el cuerpo vuelva
al polvo y el espíritu vuelva a Dios que lo dio pero lo maravilloso
para el creyente es que ese espíritu que mora en nosotros va a vivificar
nuestro cuerpo mortal El que levantó a Cristo de los muertos
va a levantar nuestro cuerpo. ¡Qué bendiciones que nos va a
dar un cuerpo nuevo! Un cuerpo ya no más que sea una
fuente de tentación. Un cuerpo donde no va a doler
más la cabeza. Un cuerpo donde no nos va a doler
nunca más el colon. No nos va a doler nunca más las
rodillas. no nos va a doler absolutamente
ninguno de los dolores que ahora nosotros experimentamos. Un cuerpo
que no envejecerá jamás, un cuerpo glorificado, un cuerpo semejante
al cuerpo de la gloria suya. Dice la Biblia, que el Señor
mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta
de Dios, descenderá del cielo. Y los muertos en Cristo, aquellos
en que mora el Espíritu Santo, dice, resucitarán primero. Luego
nosotros, los que estemos vivos, seremos arrebatados juntamente
con Él en las nubes. Arrebatados y transformados.
Y así estaremos siempre con el Señor. Hermanos, esta es la esperanza
del creyente. aquel día grandioso en que hoy
estábamos haciendo algunos comentarios y hubo una reflexión interesante,
¿no? Uno, dependiendo de nuestra edad,
nosotros tenemos problemas. Y una hermana, la hermana Adriana,
decía algo que es interesante. Pues, piensen los jóvenes, por
ejemplo, en sus problemas cuando estaban en el jardín de niños.
Y resulta que ahora pues hasta nos puede dar risa nuestros problemas
del tiempo de jardín de niños. Hermano cuando estemos con nuestro
cuerpo mortal vivificado por el Espíritu Santo, nos va a parecer
cosa de jardín de niños. todas aquellas aflicciones. El
apóstol Pablo usa el término en otro pasaje donde él dice
esta leve tribulación momentánea. No obstante, a veces no nos parece
tan leve. Y el apóstol Pablo cuando habla
de esa leve tribulación momentánea, él describe cómo fue esa tribulación
para él. Él fue azotado 39 veces, 40 veces
menos uno. apedreado y casi muerto, lo dejaron
por muerto, él naufragó, él estuvo en prisión, al final él murió
decapitado. Pero él dice, esta leve tribulación
momentánea produce en nosotros un cada vez más grande y eterno
peso de gloria. Hermanos, el Señor vivificará
el cuerpo del creyente por el espíritu que mora en nosotros.
que bendición de poder saber todo el mundo intenta hacer algo
para huir de la muerte y tristemente el día de hoy hay gente que asusta
a la gente y después les dice aquí está yo te salvo de la muerte
y la gente corre para ser salvada de la muerte pero hermanos de
todos modos un día la muerte va a llegar, está establecido
para los hombres que mueran una sola vez y después de eso el
juicio, pero qué esperanza aquellos en los que mora el espíritu,
el espíritu dará vida a su cuerpo mortal. El apóstol Pablo está
hablando a partir de ese versículo de todo lo beneficioso y lo grandioso
y lo glorioso que significa estar en Cristo y no tener condenación,
está hablando acerca del día en que va a llegar la redención
de nuestro cuerpo, que la creación gime y está, dice el versículo
23 Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros
mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Y aquí está afirmando, el Espíritu
va a vivificar, dará vida a nuestro cuerpo mortal. Tener un cuerpo
ya no más con limitaciones, un cuerpo glorioso sin más sufrimiento,
un cuerpo donde todo el sufrimiento será un recuerdo lejano y del
pasado. un cuerpo como el cuerpo del
Señor Jesucristo. Dice después cuando el apóstol
Pablo avanza y dice versículo 28, sabemos que a los
que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a
los que conforme a su propósito son llamados, porque a los que
antes conoció también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su hijo, para que él sea el primogénito entre
muchos hermanos, y a los que predestinó, a esos también llamó,
y a los que llamó, a esos también justificó, y a los que justificó,
a estos también glorificó. Hermanos, cuando tengamos un
cuerpo glorificado, El apóstol Pablo está hablando y está llamando
nuestra atención hacia lo glorioso que será el hecho de cuando estemos
en el Señor con un cuerpo glorificado, con un cuerpo que nunca más será
una fuente de tentación, con un cuerpo sin las limitaciones
de nuestro actual cuerpo, un cuerpo que no sufrirá más enfermedad
y será cumplido aquel llevó en nuestras enfermedades. Él va
a sanarnos completamente. En verdad, Él llevó nuestras
enfermedades y sufrió nuestros dolores. Hermanos, nadie va a
estar en la gloria con muletas de oro. Nadie va a estar en la
gloria con una silla de ruedas de oro. Muchos de nuestros conflictos
es que, en verdad, el Señor va a sanar a todo su pueblo. El
problema de nuestros conflictos es que algunos tenemos una agenda
que no coincide con la de Dios. Hoy, en este momento, Dios, si
quiere y es lo que trae mayor gloria a su nombre, puede sanar
y levantar a un paralítico. Él puede curar a un enfermo de
cáncer terminal y, de hecho, Dios lo hace cuando eso es lo
que trae mayor gloria a su nombre. Nosotros oramos por los enfermos
y oramos y pedimos que se haga su voluntad y no la nuestra.
Y oramos y la oración es para alinear nuestro corazón a su
voluntad. La oración de ninguna manera es para obligar al Señor
a hacer lo que nosotros queremos que Él haga. La oración tiene
el propósito de alinear nuestro corazón a Su voluntad, porque
Su voluntad es buena, es agradable y es perfecta. Y los que estamos
siendo conformados a la imagen de Su Hijo, oramos como el Señor
Jesús, Padre, si es posible que pase de mí esta copa, pero no
se haga lo que yo quiero, sino hágase conforme a Tu voluntad. Hermanos, el Espíritu dará vida
a nuestro cuerpo mortal. Hermano, tal vez experimentas
dolores, Oramos unos por otros para que Dios traiga consuelo.
Oramos y oramos para que Dios sane a nuestros hermanos. Pero
le pedimos al Señor que nuestro deseo es que Él lo haga ahora,
pero que se haga lo que Él, lo que es Su voluntad, y no lo que
nosotros queremos. Y no obstante, regocijarnos en
poder pensar aquel día, aquel día que el apóstol Pablo está
escribiendo aquí que estamos siendo conforme a la imagen de
su hijo. Aquello que el apóstolo Juan describe cuando él dice,
amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado
lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando él se manifieste seremos
semejantes a él, porque le veremos tal como él es. En segundo lugar,
el espíritu en el creyente dirige su lealtad. Dice el versículo
12, así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que
vivamos conforme a la carne. El Espíritu, en aquel que ha
creído, en aquel que ha sido sellado con el Espíritu Santo,
dirige su lealtad. Hermanos, no es necesario el
hecho de que Procuremos vivir controlando la vida de la gente.
Eso es peligroso. El trabajo de la iglesia, el
ministerio de la iglesia es proclamar el evangelio, proclamar todo
el consejo de Dios y confiar en que el evangelio es poderoso.
El Evangelio es poderoso para salvación a todo aquel que cree.
Porque el Espíritu Santo, cuando alguien oye la Palabra de Verdad
y cree esa Palabra de Verdad, el Espíritu Santo dirige su vida. dirige su lealtad, le enseña
con quién él tiene deuda. No tenemos deuda con la carne.
El Espíritu Santo enseña a los hijos de Dios y les enseña a
dónde tiene que estar toda su lealtad. Él les enseña por su
palabra. Dice la Escritura que la gracia
de Dios y hermanos, el Espíritu Santo morando en nosotros es
un aspecto de la gracia de Dios. Nadie de nosotros merece nosotros todos, si algo merecemos,
es la condenación, la ira de Dios, pero por gracia Él ha venido
a habitar entre nosotros, en nuestro corazón, Él ha querido
hacernos la morada de Su Espíritu. Hermanos, cuando Él vive, Él
enseña, y esa gracia que es Cristo Jesús, esa gracia que es el Espíritu
Santo, porque él dio satisfacción al Padre. Él pudo levantarse
de la tumba e ir al cielo y enviar al Espíritu Santo. El Espíritu
Santo es una expresión de su gracia. Dice la Escritura, la
gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos pecaminosos. Hermanos, dirige la lealtad de
su pueblo. Su pueblo no necesita que alguien
les esté mirando qué hacer. Su pueblo no necesita una lista
de reglas de cómo vivir. No estamos aquí para decir de
cuántos centímetros tienen que tener el cabello las hermanas,
o qué tan larga tiene que estar la falda de las hermanas. No
estamos aquí para decir de qué lado se tienen que hacer la vereda
los hermanos, o de qué tan largo pueden tener el cabello. el Espíritu
Santo. Hermanos, el Espíritu dirige
la lealtad del creyente. El Espíritu Santo enseña al creyente
a vivir ante los ojos de Dios y dirige su lealtad. El Espíritu
Santo obra en el corazón del creyente de tal El Espíritu Santo le recuerda
el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto, que uno murió
por todos, y por todos murió para que los que viven ya no
vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
El Espíritu Santo dirige su lealtad recordándoles, si pues habéis
resucitado con Cristo, poned la mira en las cosas de arriba,
donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira
en las cosas de arriba, no en las de la tierra. porque vuestra
vida está escondida con Cristo en Dios y cuando Cristo vuestra
vida se manifieste entonces vosotros también seréis manifestados con
él en gloria y el Espíritu Santo está obrando dirigiendo el hermano
hermanos el creyente sabe sabe por el Espíritu Santo, porque
el Espíritu Santo guía su lealtad. Y cuando el creyente se desvía,
el Espíritu Santo le redargulle. El Espíritu Santo le convence
de pecado. El Espíritu Santo le hace venir de vuelta al Señor
Jesucristo. Y el creyente puede confesar. El creyente no justifica su pecado.
El creyente puede... Un joven me compartía y decía,
he tenido una mala relación con mi padre. De pronto eso es una
lucha. yo quisiera a veces echar la
culpa a mi padre pero no puedo y gracias a dios porque el espíritu
santo le muestra tu pecado es tu pecado Y el Espíritu Santo
le muestra, no necesitas culpar a nadie. El Espíritu Santo le
muestra y dirige su lealtad. Y le dice, tienes poder para
vencer el pecado. Tienes la provisión del Señor
Jesucristo para cubrir tu maldad. No necesitas presentarte mejor
de lo que realmente eres. No es tu justicia, es la justicia
del Señor Jesucristo. El Espíritu Santo dirige la lealtad
del creyente. Espíritu Santo dispensa grandes
beneficios. Dice versículo 13, porque si
vivís conforme a la carne moriréis, mas si por el Espíritu hacéis
morir las obras de la carne viviréis. Un primer beneficio que menciona
el apóstol Pablo aquí es El Espíritu en el creyente le
dispensa el poder para derrotar las obras de la carne. El poder
para derrotar las obras de la carne. Manifiestas son las obras
de la carne, dicen Gálatas. Pero la Escritura dice claramente,
no nos ha dado Dios espíritu de cobardía. sino el espíritu
de poder, de amor y de dominio propio. El espíritu dispensa
el poder. Dice un himno que cantamos, quiere
ser salvo de toda maldad. Tan solo hay poder, hay poder
en Jesús. Hay poder, poder sin igual poder
en la sangre que él vertió. Y ese poder se hace evidente
por la obra del Espíritu Santo en el creyente. Dice, ¿quieres
vivir y gozar santidad? Tan sólo hay poder, hay poder
en Jesús. Hay poder sin igual poder en
la sangre que Él vertió. ¿Quieres ser libre de orgullo
y pasión? Tan sólo hay poder en Jesús. Hay poder, poder sin
igual poder en la sangre que Él vertió. hermanos no podemos
ser libre de orgullo y pasión no podemos vivir y gozar santidad
no podemos vencer toda cruel tentación tan sólo por nuestra
fuerza de voluntad es por el evangelio es por la presencia
del espíritu santo que dispensa poder al creyente para hacer
morir. Está hablando de una derrota
total. Dice, mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la
carne, viviréis. Hacer morir las obras de la carne. Hermanos, nuestra lucha con el
pecado es una lucha a muerte. hermanos es el creyente tiene
el poder por el espíritu santo para ser victorioso y derrotar
hacer morir las obras de la carne hacer morir hermano nada puede
justificarnos el vivir alentando obras de la carne que dios nos
guarde de vivir en nuestra vida justificando y alentando obras
de la carne la biblia describe cuáles son las obras de la carne
y en verdad hermanos no es no es justificable porque el creyente
en el que mora el espíritu le dispensa grandes beneficios y
uno de los beneficios mencionados en este pasaje es poder para
derrotar las obras de la carne otro beneficio es versículo 14 porque todos los
que son guiados por el espíritu de dios Dentro de los grandes beneficios
que el Espíritu dispensa al creyente es dirección al creyente. El Espíritu da dirección al creyente. Hermanos, la gente puede vivir
desesperada, la gente puede vivir dando vueltas y corriendo para
todos lados, pero no así el creyente. Dios da dirección a su pueblo,
guía a sus hijos. Él lo hizo en el pasado, en la
dispensación pasada. En el antiguo pacto, Él guió
a su pueblo. El pueblo del Señor iba caminando
por el desierto y literalmente vivimos en un desierto. Estamos
viviendo en medio de un mundo de oscuridad y de tinieblas.
Pero el Señor guió a su pueblo en el antiguo pacto con una nube
durante el calor del día y con una columna de fuego durante
la noche. Hoy, Él nos ha dado Su Espíritu,
y Su Espíritu está para guiar a los creyentes. Los creyentes
no tienen que andar como atolondrados, aturdidos, medio extraviados. No tenemos por qué andar de esa
manera. El Espíritu está para guiar a Su Pueblo, y lo hace
por medio de Su Palabra. El Salmo 119, 105 dice, Lámpara
es a mis pies tu palabra, y lumbrera mi camino. hermanos Dios nos
ha dado su palabra que es la espada del espíritu a través
de ella él quiere dirigir nuestra vida este no es un libro de ritos
religiosos para cumplir este es un libro para dar dirección
diaria a tu vida este es un libro para guiarnos para guiarnos por
el camino de vida que es el mismo Señor Jesucristo. El Espíritu
Santo da dirección, Él les va a guiar a toda la verdad, Él
les va a enseñar la verdad, Él les va a recordar lo que yo les
he hablado, Él va a tomar de lo mío y se los va a dar a conocer.
hermanos, qué gran bendición de saber que en medio de un mundo
caótico, en medio de un mundo que se está cayendo a pedazos,
en medio de un mundo donde hay gente temblando literalmente,
en Europa hay cantidad de gente rentando bunkers porque quieren
protegerse de un desastre nuclear, hay gente comprando, hay escasez
de agua mineral porque la población europea teme morir de sed y están
acaparando el agua para llevar a esconderse abajo la tierra
porque puede haber un caos mundial, otras personas están apuradas
comprando criptomonedas, otros están invirtiendo en oro porque
quieren asegurar su futuro, porque la economía se está cayendo a
pedazos, pero hermanos Dios a su pueblo le ha dado su espíritu
para guiarle. No tenemos que salir corriendo
a escuchar al primer voz allá afuera que diga invierten criptomonedas
y apurarnos a comprar criptomonedas. Tampoco tenemos que estar corriendo
para acaparar oro porque haceos tesoros en el cielo y no en la
tierra, donde el orín y la polilla corroen. Hermanos, Dios da dirección
a su pueblo. Lámpara es a mis pies tu palabra,
y lumbrera a mi camino. Jóvenes, la escritura dice, ¿con
qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Hermanos,
la palabra de Dios, esa que es viva y eficaz, y que es más cortante
que toda espada de dos filos, esa palabra de Dios que es la
espada del Espíritu, Irmanos, qué bendición, en medio de tanta
confusión, no tenemos que andar como a tientas. En medio de tanta
confusión, los creyentes no tienen que andar lastimándose y destruyendo
su vida. El poder estar quietos y mirar
la salvación del Señor. El poder decir como Moisés dijo
al Señor, si tu presencia no va conmigo, pues yo no quiero
ir a ningún lugar. Hermanos, él nos ha dado su presencia. Si estás en el Señor Jesucristo,
si Cristo está en ti, si el Espíritu Santo está en ti porque eres
un creyente para el cual no hay condenación, tu vida debe gozar
de dirección del Espíritu Santo, porque dice la Biblia, porque
todos los que son beneficio que dispensa el espíritu
en el creyente es una base para su identidad una base para su
identidad hermanos es triste que el día de hoy la gente no
sabe quién es y espero que ninguno de los que somos creyentes esté
perdido y no sepa quién es hoy más que nunca hay tanta confusión
gente que algunos creen que son lodo con suerte damos gracias
a Dios porque no somos lodo con suerte. Dios creó al hombre a
su imagen y semejanza. Por su Espíritu, Él da identidad,
una base sólida para nuestra identidad. Y primeramente, sabemos
por Su Palabra y por la revelación del Espíritu que nos creó a su
imagen. A imagen de Dios nos creó. Varón
y hembra nos creó. Hoy, negando las ciencias, Él
está pretendiendo decir a los niños que no nacen hombres ni
mujeres, que eso es una construcción social. son puras tonterías y
mentiras del diablo. Aunque nos digan que lo que estamos
diciendo es discurso de odio, esto no es un discurso de odio.
No hay más amor que decir la verdad de Dios. Y la verdad de
Dios es que Dios creó hombres y creó mujeres. Dios los creó,
a imagen de Dios los creó. No es una construcción social.
La misma ciencia respalda el hecho de que genéticamente un
hombre está definido y una mujer está definido. A algunos se les
está haciendo creer que pueden reasignarse el sexo. Y es mentira
del diablo. Total mentira del diablo. En
verdad es mentira. En verdad que Dios
nos hizo de tal manera que algunas personas, aunque puedan hacerse
cirugías y transformar su cuerpo en lo que pudiera parecer una
mujer o lo que pudiera parecer un hombre si nació mujer, al
final de cuentas, no importa cuántas cirugías se haga, el
que nació hombre y Dios lo hizo hombre, seguirá siendo un hombre. y cuando pase el tiempo y algunos
antropólogos encuentren sus huesos y chequen su ADN, aunque él se
haya mutilado, él seguirá siendo hombre y su ADN va a seguir diciendo
que él era un hombre. Un hombre no sólo está definido
por sus órganos sexuales, Dios lo ha definido, su cerebro es
distinto que el de una mujer, su estructura ósea es distinta
que el de una mujer, hermanos todo todo su cuerpo toda su construcción
genética que Dios le dio va a gritar siempre que él es un hombre mutilado
pero es un hombre y si era una mujer también mutilada pero seguirá
siendo una mujer hermanos somos imagen de Dios creados hombre
y mujer pero después aquí el versículo nos dice algo grandioso
No solo somos imagen de Dios, que cayó en pecado y quedó distorsionada,
privada de la gloria de Dios, pero la base sólida para el creyente
es que aparte de ser imagen de Dios, creado a imagen de Dios,
creado por Dios, hombre y mujer, Dice, porque los que son guiados
por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Hermanos,
una base sólida de nuestra identidad es el Espíritu que dice que somos
hijos de Dios. El que no tiene el Espíritu de
Cristo no es de Él. Pero el que tiene el Espíritu,
la base sólida de su identidad es el Espíritu que mora en Él.
Y Él es un Hijo de Dios. Y por eso goza de grandes beneficios.
Por eso ha sido bendecido con toda bendición espiritual en
los lugares celestiales en Cristo Jesús. Por causa del Espíritu
que mora en Él. Por causa de ser uno con Cristo.
Por esa causa es que no hay condenación, porque somos hijos de Dios. Y
si hijos, también herederos y coherederos con Cristo. Hermanos, regocijémonos
de pensar en nuestra identidad. A veces andamos por esta tierra
pensando, pobrecito de mí, cómo sufro, nadie más sufre como yo.
Lo que yo he sufrido, nadie lo ha sufrido. Eso no es cierto,
hermano. El Señor Jesús es experto en sufrimiento y no hay nada
que nosotros podamos sufrir que Él no haya sufrido. Y tenemos
una identidad. Regocíjate en tu identidad. No
importa si no hay un peso en tu bolsa. de Dios, no solo eres
hijo de Dios, eres coheredero con Cristo, él es nuestro hermano
mayor, estamos sentados en los lugares celestiales con Cristo
Jesús, más a todos los que le recibieron, a los que creen en
su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, regocijémonos
en nuestra identidad, no temamos de hablar nuestra identidad,
¿Sabe cómo asustan a la gente de hablar su identidad? Está
diciendo discurso de odio. Eres homófobo. Y nos asustan
diciéndonos esas cosas. No temas. Regocíjate. Si estás en Cristo, si tienes
su espíritu, si naciste mujer, gózate de ser mujer. No tengas
vergüenza de ser mujer. Y si Dios te hizo hombre, no
tengas vergüenza de ser hombre. Este mundo está intentando que
los hombres anden avergonzados de ser hombres. Pero, ¿sabes
qué? Gózate de ser hombre. Y si estás en Cristo, gózate
de ser un hijo de Dios. Si el Espíritu Santo mora en
ti, tienes una base sólida para tu identidad. Somos guiados por
el Espíritu de Dios. Somos hijos de Dios por creer
en el Señor Jesucristo. y somos no sólo hijos, somos
herederos y coherederos con Cristo. No importa si tenemos que ser
perseguidos, no importa lo que nos vaya a pasar, nada nos podrá
separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, porque somos
sus hijos, somos su especial tesoro. Dice Pablo, por lo cual
estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni lo alto, ni lo
profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del
amor de Dios que es en Cristo Jesús. Hermanos, No es grandioso. No temamos ser expulsados de
las redes sociales. Quizá nos expulsen por lo que
decimos. No temamos que nos digan algunos apodos feos como homófobo
o gente que está haciendo crimen de odio. Hermanos, sin temor,
hay una base sólida. Somos hijos de Dios. Somos hijos
de Dios. La cuarta cosa es, ya vimos, el espíritu en el creyente dará
vida a su cuerpo mortal, el espíritu en el creyente dirige su lealtad,
el espíritu en el creyente dispensa grandes beneficios, vimos el
beneficio del poder para derrotar las obras de la carne, el beneficio
de tener dirección en nuestra vida y el beneficio de tener
una base segura para nuestra identidad. Ahora, en cuarto lugar,
El Espíritu en el creyente determina su destino eterno. Dice el versículo
13, porque si vivís conforme a la carne, moriréis, mas si
por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.
Hermano, no es que aquí se está enseñando salvación por obras.
la vida de Dios. Es vital el asunto del espíritu.
¿Cómo uno puede tener el espíritu? El espíritu, o no el espíritu,
lo que determina es el destino eterno. Si tienes el espíritu
es porque has oído el evangelio de tu salvación, la palabra de
verdad, y habiendo creído en él has sido sellado con el espíritu.
Y no importa cuán religioso seas, no importa cuán fielmente cumplas
ciertas reglas religiosas o ciertos rituales, Si el Espíritu no está
en ti, si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no
es de él. Y, hermanos, dice el Señor Jesús,
no todo el que me dice, Señor, Señor, entrará en el reino de
los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está
en los cielos. Y hay algo muy fuerte en este pasaje, dice el
Señor Jesús, muchos en aquel día me dirán, no profetizamos
en tu nombre, en tu nombre hicimos muchos milagros. No echamos fuera demonios. Y
el Señor va a decir, nunca os conocí, apartaos de mí, hacedores
de maldad. ¿Y sabe qué quiere decir eso?
Que muchos predicadores y pastores van a ir al infierno. Porque
nadie va a ir al cielo por predicar. Nadie va a ir al cielo por echar
fuera demonios. El que va a ser salvo eternamente, el que tiene
vida es porque Dios le ha dado el Espíritu Santo. El que tiene
vida es porque ha creído el Evangelio, porque ha confiado únicamente
en el Señor Jesucristo. Note que esa gente estaba confiando
en algo. Señor, ¿no profetizamos en tu nombre? Pues sí, sí profetizaste,
pero nadie es salvo por obras. por gracias soy salvos por medio
de la fe y esto no es de vosotros pues es don de dios señor no
hicimos muchos milagros en tu nombre pues si hiciste muchos
milagros pero nadie viene al padre si no es por mí yo soy
el camino yo soy la verdad yo soy la vida nadie viene al padre
por hacer milagros El que viene al Padre viene porque ha confiado
únicamente en el Señor Jesucristo. Señor, no echamos fuera demonios.
Hicimos tantas cosas espectaculares, además lo hicimos en tu nombre.
Y el Señor va a decir, nunca les conocí, apártense de mí,
hacedores de maldad. Y hermanos, pretender tener vida
eterna, basado en lo que yo puedo hacer, aunque sea en el nombre
del Señor, es hacer maldad. apartados de mí, hacedores de
maldad. Ellos no estaban en la cantina.
Ellos no estaban jugando juegos de azar. Ellos no estaban precisamente
en cosas que uno pudiera pensar pecaminosas. Pero estaban haciendo
pecado. Porque no confiar únicamente
en que lo que Dios demanda, Él lo provee. Cuando tú crees que
puedes venir a Dios trayendo algo que Él no proveyó, eso es
maldad. lo único que Dios acepta es lo
que Él provee, y lo que Él acepta es la justicia del Señor Jesucristo.
Ellos pretendieron ser justificados porque predicaron en su nombre.
Ellos pretendieron ser justificados porque hicieron muchos milagros.
Hermanos, que Dios nos guarde de querer ser justificados de
una manera que no sea justificados pues por la fe tenemos paz para
con dios por medio de nuestro señor jesucristo el espíritu
en una persona no es algo opcional el espíritu no es un adorno El
Espíritu es la garantía de que somos sus hijos. El Espíritu
es la garantía de que somos de Él. Si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de Él. Y si los que son guiados por
el Espíritu, esos son hijos de Dios. el Espíritu en nosotros. Cristo habita en nosotros por
su Espíritu. Y hermanos, no hay esperanza
de vida eterna sino solamente en Cristo. Cristo en vosotros
es la esperanza de gloria. El Espíritu en el creyente determina
el destino eterno. El creyente vivirá eternamente
porque Cristo por su espíritu mora en su corazón y mora en
su corazón por causa de que él creyó el evangelio, ese evangelio
que dice la verdad acerca del hombre ese evangelio que ha dicho
que yo no soy una persona buena que de vez en cuando hago cosas
malas, sino una persona depravada que lo único que hace todos los
días de su vida es pecar contra Dios, quebrantar su santa ley
todo el tiempo. Ese espíritu que dice, ese evangelio
que dice que no hay nada que pueda hacer para solucionarlo,
que la ira de Dios está sobre mí y la única manera de huir
de la ira de Dios es el Evangelio que es poder de Dios para salvación
a todo aquel que cree, al judío primeramente y también al griego.
Ese espíritu que me lleva a mirar que no hay nada que puedo hacer
y venir corriendo al Señor Jesucristo como un mendigo, sin nada que
ofrecer, sin buenas obras que traer, sin predicaciones bonitas
que yo piense que pueden ser para que el Señor me acepte.
El Señor no va a aceptar nada que no sea la salvación que Él
ha ganado por su Hijo Jesucristo. Él vino a salvar a su pueblo
de sus pecados. Palabra fiel y digna de ser recibida
por todos, que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores
de los cuales yo soy el primero. Hermanos, El Espíritu en el creyente
dará vida a nuestro cuerpo. ¡Gózate! Aunque tu cuerpo se
esté muriendo, ¡gózate! Un día vamos a estar con un cuerpo
más vivo que lo que ni siquiera nos podemos imaginar lo que es
esa clase de vida. Un cuerpo mortal vivificado por
su Espíritu Santo. Y si Cristo llega a venir en
este momento, hermano, no vamos a morir. Nuestro cuerpo va a
ser... vamos a ser arrebatados y transformados por su Espíritu
que mora en nosotros. El Espíritu en el creyente dirige
nuestra lealtad. Dirige nuestra lealtad hacia
el Espíritu, hacia el Señor, hacia Jesucristo. El Espíritu
en el creyente dirige la vida del creyente. El Espíritu en
el creyente da grandes beneficios. Esos beneficios son dirección,
la base de nuestra identidad y victoria sobre las obras de
la carne y determina el destino eterno quiero terminar con el
versículo que dice más a todos los que le recibieron a los que
creen en su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de dios porque
de tal manera amó Dios al mundo que ha dado su hijo unigénito
para que todo aquel que en él cree no se pierda más tenga vida
eterna porque no envió Dios a su hijo para condenar al mundo sino
para que el mundo sea salvo por él el que cree en el hijo tiene
la vida el que rehúsa creer en el hijo de Dios no verá la vida
sino la ira de Dios está sobre él hermano alguien que ha creído
en el hijo de Dios jamás va a llegar diciendo pues yo nunca falté
a los cultos de la iglesia bautista además yo di mi ofrenda y en
tu nombre señor y el Señor va a decir, apártate de mí, nunca
te conocí hacedor de maldad. Cualquier cosa que no sea confiar
en Cristo y solo en Cristo, es maldad. Y que Dios nos guarde
de vivir como hacedores de maldad. Vamos a orar.

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Joshua

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