En su sermon "El pacto eterno de Gracia," Gilberto Pech aborda la doctrina reformed del pacto como un acuerdo divino incondicional entre Dios y su pueblo. Utiliza Isaías 49:8 y Jeremías 31:33-34 para argumentar que el pacto eterno es una promesa de salvación sin condiciones que Dios ha hecho a su pueblo elegido, enfatizando que esta salvación se cumple a través de Jesucristo, quien, como Mediador, lleva a cabo la expiación de los pecados. La sangre de Cristo se presenta como la garantía que asegura el cumplimiento de este pacto, resaltando que la obra del Espíritu Santo es esencial para la regeneración y la fe del creyente. La trascendencia de esta doctrina radica en su oferta de consuelo y seguridad a los creyentes, quienes son recordados de que su relación con Dios es establecida en la gracia y el amor inquebrantable del pacto.
“Dios tiene su pueblo, su pueblo que ha sido siempre suyo. Él lo escogió en propósito eterno.”
“La sangre de Jesucristo, esa le confirma las promesas de Dios, la promesa de salvación que él ha jurado.”
“La gracia salvadora en el pacto eterno fue confirmado con sangre, y la sangre del Hijo de Dios lo hizo.”
“No existe nada que tú necesites en esta vida que Cristo no lo tenga por ti.”
Auto-generated transcript • May contain errors
Comments
Your comment has been submitted and is awaiting moderation. Once approved, it will appear on this page.
Be the first to comment!