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Gilberto Pech

Sufrir por causa de Cristo

Colossians 1:24-29
Gilberto Pech June, 18 2017 Video & Audio
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Gilberto Pech
Gilberto Pech June, 18 2017

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hermano David que gusto hermano
es un placer volverlo a ver aquí aquí con nosotros realmente como
dice eh hermano ya tiene muchos años que no lo vemos hasta que
por fin lo vemos otra vez aquí es para nosotros una bendición
muy grande igualmente el estar aquí con ustedes de nuevo hermanos permaneciendo en su lugar en
Cristo y perseverar en ello. Gracias al Señor por esto y este
también pues quiero saludar también a los hermanos que nos ven allá
en Yobain y en Cancún. Así que en esta mañana vamos
a abrir nuestras Biblias en la Carta del Apóstol San Pablo a
los Colosenses en su capítulo uno. Colosenses capítulo uno. Sentimos mucho el cuidado que
hermano Walter tiene en la enseñanza. Es maravilloso ver eso como un
papá que procura que no te desvíes. Es muy maravilloso, eso es bendición
grande. Por cuya causa nosotros continuamos
en esta gracia. Bien, hermanos, en esta mañana
Voy a compartir con ustedes este mensaje del apóstol San Pablo
a los colosenses. Iniciando hermanos del versículo
veinticuatro hasta veintinueve. versículos veinticuatro hasta
veintinueve el apóstol San Pablo en sus cartas
vemos su propósito con cada iglesia por ejemplo a los corintios Pablo,
cuando dirige la carta a los corintios, habla a los corintios
para enderezarlos y corregirlos al camino de la verdad, porque
entraron, se introducieron falsos, falsos profetas, apóstoles allá,
falsos predicadores. vemos que todo el capítulo el
apóstol tenía, o sea, tuvo el propósito de enderezarlos otra
vez en el camino correcto. En el caso de Colosenses igual, pero en este al principio el
apóstol San Pablo está expresando su gozo, expresa primeramente
su gozo. Su gozo consiste en sus sufrimientos
porque realmente para dar mantenimiento al evangelio de pura gracia como
lo recibimos desde el principio, Dios nos ha usado a nosotros,
a todos los que vienen predicando, desde los profetas, apóstoles,
pastores y todos, misioneros y evangelistas, todos nosotros
para poder mantener esto con el poder de Dios, sufrimos. para llevarlo sufrimos, para
testificarlo sufrimos también, pero mucho más aquellos que se
quedan como pastores en la iglesia, porque las amenazas de mentirosos
que se introducen para desviar la fe de los creyentes a otro
camino, por cuya causa entonces el apóstol San Pablo en esta
ocasión nos manifiesta su gozo dice aquí en el versículo veinticuatro,
ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi carne
lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo que es
la iglesia. Ahora podemos encontrar ahí que
el motivo de su gozo o la causa de su gozo es su sufrimiento. Mayormente se goza en lo que
sufre igual como todos nosotros realmente no nos importa sufrir
cuando sea pero que el evangelio de Jesucristo no sea mal traducido
y que la iglesia a la que Dios nos ha puesto no sean engañados
de de ninguna manera Y si tenemos que enfrentar con personas que
que contradicen el evangelio, lo haremos. Lo haremos. Cristo dio su vida por su iglesia. Y él sufrió por su iglesia. Nosotros también sentimos que
realmente el gozo más grande de nosotros es el haber sufrido
por el cuerpo de Cristo que es su iglesia. Ustedes acá son el
cuerpo de Cristo. Ustedes acá son la iglesia de
Cristo. Así que, San Pablo se refiere
a esto, sufrir por la causa de predicar el evangelio de Cristo
a los hombres, administrar el evangelio a su iglesia, que es
su cuerpo, es la cosa más digna, más digna de nuestro sufrimiento. tal vez sufrir por otras cosas
no tiene importancia, sino lo que sí tiene importancia es sufrir
por la causa de Cristo, que es su iglesia. Realmente muchas
cosas pasan en nuestra vida, nosotros los que predicamos la
palabra de Dios. Aquí en Yucatán, creo que es
diferente que en otros países, pero acá y en pueblos chiquitos
como el nuestro, estamos al lado de otros que están sosteniendo
a a la congregación que tienen, los sostienen con mentiras. Y
al lado de ellos estamos, la congregación nuestra lo están
escuchando. Nosotros tenemos que luchar, tenemos que enseñar
bien la palabra de Dios, para que ellos no se desvíen, para
que ellos no sean tentados a creer otra cosa, sino el evangelio
que desde el principio recibimos de Cristo. Bueno, El sufrir por el evangelio de
Cristo es también de todos los creyentes. Todos los que creen
el evangelio de Cristo también sufren. A veces el desprecio,
contradicciones y críticas y todo, también sufren, pero no más que
los que predican la palabra de Dios. Realmente es de todos nosotros. Su gozo y su sufrimiento consiste
en la dignidad de la persona objeto por lo que sufre, por
Cristo, por su cuerpo, que es su iglesia. Esa es la razón de
su gozo, su sufrimiento. Ahora, vamos a ver tres cosas. Primero, de que se se le ha sido
confiado el evangelio. Esto es algo grandioso, de que
Dios haya confiado el evangelio a él para predicarlo. este produce
gozo en el corazón de una persona, a veces luchamos cuando escuchamos
otras personas que no son llamados por Dios para predicar, escuchamos
como Él gasta el tiempo hablando y hablando y hablando sin sentido,
sin sentido y ahora nosotros pensamos lo que Dios nos ha dado,
lo que Dios ha puesto en nuestro corazón son maravillas de su
evangelio, son las riquezas de su gracia que tienen puesto en
nuestro corazón. Así que al escuchar estas personas,
sentimos tristeza y decimos, tal vez no está llamado, no está
llamado para hacerlo. Por esta razón no recibe esto,
porque lo que se predica se recibe de Dios, se recibe del poder
de Dios, el evangelio para predicar. Entonces, en primer lugar, se
goza de que le ha sido confiado el evangelio, se goza de que se le considera
digno de sufrir por el evangelio, porque no merecemos. Uno dice,
a veces uno decide que me gozo porque, bueno, tengo todas las
cosas que necesito, me siento como gente rica. Y eso es un
placer para mí, me siento tan tranquilo, tan contento, tan
feliz. Pero esto no es nada para nosotros. El sufrir por Cristo también
es asignado a sus siervos, sufrirlo. Y eso es un gozo tan grande,
que Dios le haya considerado digno de sufrir por el Evangelio. sufrir por el evangelio que es
la palabra de cristo para nosotros y para su iglesia. En tercer
lugar de que se le ha sido constituido predicador plenamente del evangelio
de cristo. Pablo se le convio el evangelio
a Pablo se le consideró digno de sufrir por el evangelio en
hechos apostólicos dice que no tienes que ir a él porque él
tiene que sufrir mucho por el evangelio bueno y Pablo se le constituyó por
Dios constituido por Dios para ser maestro y predicador del
evangelio a los gentiles. En segundo lugar, el propósito por la que fue constituido
predicador. Vamos a leer el siguiente versículo. Del cual fui hecho ministro según
la administración de Dios que me fue dada con vosotros para
que anuncie cumplidamente la palabra de Dios. Esto es el propósito
por lo que fue constituido predicador para que él anuncie cumplidamente
la palabra de Dios. ¿Qué es eso de cumplir? O sea,
de presentar cumplidamente, predicar cumplidamente la Palabra de Dios. Primeramente, tiene que ser hecho
por Dios. Pablo no era ministro del Evangelio. Pablo no era ni apóstol. Pablo no era creyente del Evangelio. Pablo era un religioso tradicional
del fariseísmo. Quien lo rescató allí, quien
lo llamó desde allí, fue Cristo el Señor. Entonces, ahora Pablo
es apóstol, es ministro, es maestro del evangelio a los escogidos de Dios, a su
iglesia especialmente. pero esto lo hizo Dios, no lo
hizo Él. No lo hizo la voluntad de Él,
no fue un deseo de su propia carnalidad, como vemos lo que
pasa en diferentes lugares, por ejemplo, en nuestro pueblo, ayer
precisamente tuvimos una reunión, y vi que llegaba este pastor,
este pastor, este pastor, como veinte pastores, y de repente
llega uno último, como de dieciocho años, dice, también es pastor,
pero son de otros grupos, no de nosotros, sino que dicen también
que él es pastor, y a otro le preguntan, ¿por qué tú no te
juntas con esos que ya están juntos? Dice, no, no quiero,
porque lo que busco no es congregarme con nadie, es que yo sea pastor.
Bueno, se hacen por sí mismos pastores, pero vemos que esta
obra no lo puede uno tomar realmente por su propia cuenta, por su
propio interés, sino que Dios se lo asigna. Dios lo hizo apóstol,
Dios lo hizo predicador, Dios lo hizo maestro a los gentiles,
Dios lo escogió para ser ministro de su evangelio, Dios lo apartó,
como Él mismo lo testifica, Dios hizo a Pablo ministro de su evangelio.
Este, esta obra, este ministerio, es ministerio recibido de Dios
para ministrar a la iglesia de Dios. Pero, ¿de qué manera dice
acá? Cumplidamente. ¿Qué es eso de cumplidamente?
Bueno, vamos a verlo solamente en dos maneras. Cumplidamente,
cumplidamente quiere decir fielmente. fielmente, predicar fielmente
la palabra del señor, conforme al propósito de Dios. No solamente
predicamos la palabra de Dios, predicamos la palabra de Dios
con propósito, y ese propósito no es nuestro, es el propósito
de Dios. ¿Qué quiere Dios hacer con su
mensaje? Por eso predicamos. no lo que
yo quiera lograr con el mensaje, sino lo que Dios ha determinado
hacer con su mensaje. La finalidad que él persigue
y lo que tiene en propósito es lo que siempre predicaremos.
No predicaremos otra cosa más que lo que está conforme al propósito
de Dios. Predicar fielmente la palabra
de Dios es predicar conforme a su origen. predicarlo conforme
a su eternidad eso es predicar fielmente la
palabra de Dios fuera de estos principios de nada sirve de nada
sirve tal vez junte mucha gente pero no es el pueblo de Dios
esa gente no es pueblo de Dios Dios junta a su pueblo por su
palabra, por su evangelio. Así que, hermanos, este predicar
fielmente la palabra de Dios es predicarlo con entrega y con
constancia. Es decir, sin descuidar. ¿Entiende? Yo, hermanos, Al principio
yo no predicaba de esta manera como lo hago ahora. Cuando uno apenas aprende, predica
así como cuando los niños empiezan a hablar, no hablan bien. No
digo que estoy hablando perfectamente bien, sino el pensamiento que
tengo de la palabra de Dios, no era así igual en el principio. por ahora gracias al señor porque
realmente por los hermanos que nos imparten los estudios aquí
en Mérida desde hace años esto nos ha traído un poco de adelanto
y un poco de madurez en estas cosas por eso glorificamos el
nombre de Cristo por esto así que hermanos este hoy en estos
días hace como Como más de quince años ahorita, mi tiempo, todo
está aquí. Ya no tengo tiempo para otra
cosa. No tengo tiempo para otra cosa.
Mucho tengo que hacer aquí, en la predicación. Voy a enseñar,
voy a predicar, voy a llevar el mensaje en otro lugar, y gracias
a Dios no me voy si no estoy listo cuando estoy listo es que
lo tengo aquí entonces puedo ir si no está listo no me voy
gracias a Dios que nos está ayudando bastante bastante la iglesia la escuela mayormente donde estamos
siempre escuchando bueno vamos a predicar fielmente, la palabra
de Dios, predicarlo con dedicación y constancia, que sea siempre
esa nuestra idea, nuestro sentir, debe ser siempre esto, no cambiar
completamente por nada. Bueno, en tercer lugar, El mensaje de este ministerio
es de tercer lugar. El mensaje de este ministerio,
versículo veintiséis dice acá, el misterio que había
estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido
manifestado a sus santos. ese es el mensaje de este ministerio
de San Pablo, el mensaje de nosotros, el mensaje que necesitamos predicar,
el mensaje que necesita el pueblo de Dios. Ese es el mensaje que
dice el versículo veintiséis, el misterio que había estado
oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado
a sus santos. Este es el mensaje. Lo que es
conforme a la administración de Dios, lo que fue recibido
de Dios mismo, es lo que se le administra a su iglesia para
que ese mensaje sea fiel. Lo que Cristo nos mandó predicar,
lo que Cristo ordenó que sea predicado, es lo que estamos
predicando. Este misterio que estaba oculto
desde siglos y edades es el evangelio de Cristo. Es ese misterio que
estaba oculto, ¿de qué manera estaba oculto? Estaba oculto
este misterio en tipos. Estaba oculto en ceremonias. Estaba oculto en promesas. Y este misterio ahora ya es manifestado
a sus santos. Sus santos son los creyentes. Primeramente, sus apóstoles y
los que los siguen también. Sus santos son los que creen
a Cristo, sus santos son los que predican este misterio. Son los que creen este misterio
y los que predican este misterio. Bueno, estaba oculto en sacrificios,
en promesas, y todo. ¿De qué se trata esto? Se trata,
hermanos, de su encarnación, la encarnación del hijo de Dios. Se trata de su naturaleza divina
y humana en un solo hombre para poder ser nuestro sustituto y
redentor. Y también se trata de su persona. El padre y el hijo, el padre
y el hijo, según San Juan catorce, nos enseña tan claramente de
que Jesucristo, el Dios encarnado, venido en carne, está manifestando
ahí que son uno. Uno. Es Dios todopoderoso, la
divinidad es hombre verdadero, su persona humana, para ser nuestro
salvador, para poder dar su vida y morir en lugar del pecador
que quiso salvar. Cristo hizo esta obra, todo esto
estaba oculto en tipos y figuras también su también su muerte y su resurrección. Toda la salvación de los pecadores
que Cristo quiso salvar estaba oculto en el tiempo pasado abajo
de estos tipos y figuras, pero ahora ha sido manifestado a sus
santos. Bueno, esto se le llama misterio
también, porque no se puede entender con la mente de la carne. No
se puede entender con la mente de la carne. Solo se puede entender
por la revelación del Espíritu Santo. Porque es el Espíritu
Santo el que aplica la verdad a nuestro corazón. Es el Espíritu
Santo el que resplandece nuestro corazón para poder ver el rostro
de Dios en Cristo. Y poderlo creer. así nada más
con la mente carnal no se puede entender. Muchísima gente, miles
de personas tratan de entenderlo así y se les nota cuando hablan
filosofía y ciencia y no el evangelio. Y yo entiendo hermanos desde
hace tiempo de que en el camino de la ciencia y de la filosofía
es exactamente donde esta verdad es más destruido y más corrompido
en la ciencia de la carne y en la filosofía. Todos los que son
así no están con Cristo, no están con Dios. Y si los que lo predican
no están, tampoco lo están todos los que lo escuchan. Por eso
San Pablo predica de esta manera, con tanta dedicación, con tanto
cuidado de predicar la palabra de Dios, y es la manera también
como queremos hacerlo todos los días. Ahora ese misterio ha sido revelado
a sus santos, esto es a sus escogidos, los creyentes, todos los que
ahora creemos a Cristo Jesús nuestro Señor. quiero que ustedes
estén, ustedes si alguna cosa no está
bien, si está pensando otra cosa, pues acumulen bien en orden en
su mente también. En cuarto lugar, la revelación
de este misterio o sus beneficios también, lo que
estuvo oculto, ahora ya está manifestado, el Evangelio de
las inescrutables riquezas de Dios que está todo en Cristo
Jesús nuestro Señor. Esto fue revelado a sus santos,
los profetas, los apóstoles y los que predicamos, primeramente
a ellos los que administran, luego a nosotros los que creemos
y somos salvos por esto. y aquel a quien Dios el Padre
lo quiere revelar y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. ¿Qué
es este misterio? Exactamente este misterio, el
versículo veintisiete. ¿Qué es exactamente este misterio? Dice ahí que es Cristo en vosotros
la esperanza de gloria. que es Cristo en vosotros la
esperanza de gloria. Este es el misterio que estuvo
oculto, que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria. ¿Cómo
es esto, Cristo en mí? Sí. Sí. ¿Qué es lo que tengo en el corazón
por la fe? Es Cristo. es Cristo. ¿Qué es lo que creo en mi corazón
por la fe? Es Cristo. ¿En quien tengo esperanza,
tanto ahora, también en el futuro? Es en Cristo el Señor. Así que
este misterio es Cristo en vosotros la esperanza de gloria. Aleluya. Esto es para nosotros
el cumplimiento de las promesas de Dios hechas a Abraham. Cristo
es el cumplimiento de las promesas de Dios hechas a Abraham. Cuando
fue hecha esa promesa, nosotros no estábamos, pero el propósito
de Dios sí estábamos. Bendito sea Dios. Sí estábamos
cuando Dios lo hizo. Todas las promesas de Dios ya
es nuestro en el Señor Jesucristo. Todas las promesas de Dios es
nuestro en el Señor Jesucristo. El que no está en Cristo y no
está confiando en él, parte está confiando en sus obras y parte
está confiando en Cristo, esa persona está mal, está perdido. Tiene que ser solamente en Cristo,
porque no dice otra cosa, sino que dice, Cristo en vosotros. Bueno, pero yo estoy lleno de
obras, ¿dónde va a estar Cristo? Entonces, no está Cristo en mí. Yo estoy en mí. En ese caso,
yo estoy en mí. Como el fariseo que oraba al
lado del publicano. Ese fariseo está lleno de él. Y él oraba a él mismo, no a Dios. No manifiesta ninguna chispa
de confianza a Cristo. más el publicano toda su confianza
puso en Dios dijo Dios se propicio a mi pecador es la confianza
plena en el Señor Jesucristo y los que están en Cristo por
fe todas las promesas de Dios es suyo ahora en Cristo Jesús
hermanos toda la riqueza de la gloria
de este misterio es nuestro ahora. No hasta mañana, sino ahora es
nuestro en el señor Jesucristo. Todo es nuestro en él, por medio
de de la fe en él. Cristo en nosotros por la fe
es nuestra esperanza de gloria. Es Cristo en nosotros esa esperanza
de gloria. Ahora las las recuerden que también estamos
viviendo, creyendo a Cristo hoy en día, esperando sus promesas,
el cumplimiento futuro. Pero de lo que es el futuro no
nos preocupamos de que quizás pueda yo lograrlo, porque ahí
tienes la garantía, es Cristo el Señor. Es Cristo el Señor,
la garantía de eso que estamos esperando en el futuro, es Jesucristo
nuestro Señor. Hacemos por ejemplo la resurrección.
¿Será que resucitaré? Sí. Cristo me levantará. Porque todo es nuestro en él.
Así que hermanos, todos los que creemos a Cristo nos gozamos en él ahora. Nos
sentimos dichosos en él ahora. Puedo gloriarme en Cristo ahora.
y me estoy gloriando en Cristo, ahora, ¿saben por qué? Porque
Cristo es mi justicia. Cristo es su justicia también.
Todos los que creen en él. Puedo gloriarme en Cristo porque
él es mi santificación. Puedo gloriarme en Cristo porque
él es mi redentor. Puedo gloriarme en Cristo porque
él es mi intercesor. Me glorío en él completamente.
no hay ninguna partícula en mi mente o confianza de mi corazón
hacia otra cosa sino solamente en Cristo nuestro Señor. Acabo
de escuchar de que cantan sin Cristo no tienen nada y no es
nadie pues ahora estamos viendo que si en Cristo lo tenemos todo. Ahora la vida eterna es mío en
Cristo. Ahora Bueno, preguntar a la gente,
¿y por qué vas a morir un día? ¿Por qué vas a morir un día?
Porque la vida eterna no es la vida de la carne. La vida eterna
es Cristo el Señor. Y los que tienen a Cristo en
su corazón tienen la vida eterna. Y esas personas creyentes en
Cristo vivirán eternamente con Cristo. va a morir su cuerpo
un día, pero va a ser levantado, y va a ser glorificado en Cristo. Igual que la gloria de Jesucristo
nuestro Señor. ¡Qué maravilla! La vida eterna
es nuestra ahora en Cristo. Y esto es lo que vemos cada día,
su morada celestial es mío ahora en Cristo. Su morada celestial
es mío ahora en Cristo. Es suyo. Si estás creyendo al
Señor, la morada celestial en Cristo, su cielo, su casa, es
suyo ahora en el Señor Jesucristo. Cristo es la prenda. Cristo es
la garantía. Cristo es la realidad de todas
las cosas. y hablando de herencia hablando
de herencia hermanos toda la herencia del padre es del hijo y la herencia de
Cristo es también nuestra herencia no estamos esperando heredarlo
ya lo estamos heredando aquí en el Señor Jesucristo ya lo
estamos heredando en Cristo nuestro Señor. Todos los que creen al
Señor Jesucristo están ahora por fe en Él. Toda esperanza
de gloria es suyo, los que creen a Cristo. Y los que creen en
sus propias obras, entonces no tienen nada. Pero el que cree
a Cristo tiene todo. Decir que tienes todo en Cristo,
es decir que estamos completos en Él. No nos falta nada. No tenemos que buscar otro punto,
otro lugar, otra persona en quien confiar, sino que teniendo a
Cristo lo tienes todo y estás completo en Cristo. Estás completo
en Cristo. Bueno, el carácter de su aplicación. Vamos a pasarlo rápido. Esto debe ser con fidelidad,
dedicación, conforme a su propósito. Debe ser con amonestación. Lea
su versículo siete, o sea, veintisiete. a quienes Dios quiso dar a conocer
la riqueza de la gloria de este misterio, entre los gentiles,
que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien
anunciamos, dice acá, verso veintiocho, amonestando a todo hombre, enseñando
a todo hombre, en toda sabiduría, a fin de presentar perfectos
en Cristo Jesús a todo hombre, para lo cual también trabajo
luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente
en mí. esta es el carácter de su aplicación,
debe ser con amonestación, con enseñanza, traer el mensaje al
corazón de su pueblo para que su pueblo reciba esa convicción
verdadera que viene a través del poder del Espíritu Santo
y sin eso no van a ser creyentes jamás en Cristo, a fin de presentar
los perfectos en Cristo. ¿Qué significa esto, presentar
perfectos en Cristo a los creyentes? Que crea sólidamente en Cristo
y no esté llenando su cabeza con otras cosas. sino que crea
sólidamente en el Señor Jesucristo. Porque realmente la mente carnal
casi es imposible quitarle eso, la costumbre de buscar otras
cosas en que confiar. Por acá la palabra de Dios nos
enseña de que solamente en Cristo nuestro Señor. Si uno está confiando
plenamente en Cristo, todo creyente que está en Él es perfecto en
Cristo. todo creyente en él es perfecto. Así que la aplicación de estas
realidades se presenta con amonestación, con enseñanza, a fin de que el
hombre de Dios no ponga su confianza sobre cosas pasajeras, sobre
cosas destructibles, sino que su fe esté puesta sobre roca
sólida, para que su fe se funde o se funda en el Señor Jesucristo,
que esté sembrada sobre la roca que es Cristo. Por eso también
el mensaje de este evangelio siempre es Cristo crucificado,
porque ahí es donde la fe del creyente debe estar arraigado,
cimentado, para que sea sólido, sin que se mueva, y que viva
siempre confiando en Cristo. Así que hermanos amados en Cristo,
toda esperanza de gloria futuro está garantizado para ti, para
todos nosotros, por medio de nuestro señor Jesucristo. No
tenemos que confiar en otras cosas. Ya sabemos que ahora teniendo
a Cristo en nosotros por fe, ya tenemos todas las cosas. todas las cosas tenemos. Así
que, hermanos, es suyo todo en Cristo Jesús. Viva siempre, confía
siempre, persevera siempre en esta gracia. No te salgas del
camino porque esta es la realidad. Que Dios les bendiga, hermanos.

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Joshua

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