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Jose Dzul

Un pacto de amor

2 Samuel 9:11-13
Jose Dzul January, 7 2024 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul January, 7 2024

El sermón "Un pacto de amor" predicado por José Dzul explora el concepto del pacto incondicional de Dios a través de la historia de Mefiboset en 2 Samuel 9:11-13. Dzul argumenta que, así como David mostró misericordia a Mefiboset por amor a Jonatán, Dios extiende Su gracia a los pecadores por amor a Cristo. Utilizando las Escrituras, el sermón ilustra cómo el pacto eterno entre el Padre y el Hijo garantiza la salvación de los escogidos, afirmando que la misericordia divina no depende de obras humanas, sino únicamente de la gracia. Dzul sostiene que la identificación de Mefiboset como objeto de gracia resalta la necesidad de los creyentes de reconocer su condición de pecadores necesitados de redención, y concluye que las promesas de Dios son firmes e inmutables para todos los que creen, asegurando así la salvación y bendiciones eternas.

Key Quotes

“Dios nos ha buscado y nos ha traído a la mesa, no por nuestras obras, sino por amor a Su Hijo.”

“El pacto eterno que fue hecho en la eternidad es incondicional para nosotros, pero fue condicional para Cristo, quien cumplió todos los requisitos de la ley por nosotros.”

“Si Dios dice que estás justificado, eso significa que estás justificado. No lo estoy diciendo yo, lo está diciendo Dios.”

“Las promesas del pacto eterno son mejores que las promesas bajo la ley; son promesas eternas, inmutables, irrevocables.”

Sermon Transcript

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y en esta mañana quiero que nos
veamos estos versículos capítulo nueve de segundo de Samuel versículo
uno hasta trece voy a dar la lectura a estos versículos dice
dijo David el rey David dijo Ha quedado alguno de la casa
de Saúl a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? En aquel
tiempo David ya era el rey de Israel y él como rey él podía
matar a todos sus enemigos. pero vemos que él está buscando
a alguien de la casa de Saúl a quien haga misericordia por
amor de Jonatán. Y había un siervo de la casa
de Saúl que se llamaba Siba al cual llamaron para que viniese
a David y el rey le dijo eres tu Siba y él respondió tu siervo. El rey, el rey David, le dijo,
no ha quedado nadie de la casa de Saúl a quien haga yo misericordia
de Dios. Siba respondió al rey, aún ha
quedado un hijo de Jonatán lisiado de los pies. Entonces el rey
le preguntó, ¿dónde está? Siba le respondió al rey, y aquí
está en casa de Maquir, hijo de Amiel en Lodebar. Vemos que
este hombre, este hombre, este, Mefiboset estaba guardado en
un lugar lejano. Él tenía miedo, él sabía que
el rey David estaba en el trono como rey de Israel y él se fue
a esconder para no ser hallado por el rey y estaba en un lugar
que se llama Makir, en la casa de Makir que significa vendido. Y eso es una figura de todos
los hijos de Adán en la caída en el pecado, todos nosotros,
todos los hijos de Adán fuimos vendidos al pecado. Y también
este hombre Mefiboset estaba en Lodebar, un lugar sin pastos,
sin pastos. Este mundo donde estamos viviendo
es un desierto, podemos llamarlo un desierto, donde hay hambre
y sed. No sed física, ni hambre física,
sino hambre y sed de la verdad. Hay mucha predicación en este
mundo, pero poca predicación de la verdad. Mucha predicación, muchos predicadores
en este mundo, pero pocos predican, anuncian la verdad del Señor
Jesucristo. De esta manera, este mundo donde
estamos viviendo tiene sed y hambre de la verdad, de la verdad del
Señor Jesucristo. y sigue diciéndonos entonces
se envió el rey David y le trajo de la casa de Maquir hijo de
Amiel de Lodebar y vino Mefiboset hijo de Jonatán hijo de Saúl
que es nieto de Saúl a David vino a David y se postró sobre
su rostro e hizo reverencia imagínate este hombre cuando fue traído
ante el rey él pensaba que este rey me me trajo a él para matarme
vino con tanto miedo tanto miedo imagínate su familia enemigo
del rey y qué esperaba él muerte por eso dice que estaba temeroso
David este hombre se postró sobre su rostro e hizo reverencia dijo
David Mefiboset, y él respondió, he aquí tu siervo. Y le dijo,
David, no tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia
por amor de Jonatán, tu padre, y te devolveré todas las tierras
de Saúl, tu padre, y tú comerás siempre a mi mesa. Buenas noticias,
buenas nuevas para este hombre, verdad? él estaba esperando el
momento cuando la ira del rey cayera sobre él. Pero David el
rey, él habló, él es rey, y él dijo, no tengas miedo, Mefiboset,
yo te he traído a mí para mostrarte misericordia, y yo te voy a devolver
todos los bienes de tu padre. Buenas noticias hermanos, buenas
noticias Dios es el Rey del Universo,
es el Rey de todas las cosas, es el Rey del Cielo y el Señor
nos trae no para destruirnos. Él nos trae porque nos ama, nos
trae para mostrar misericordia a nosotros, que nosotros no lo
merecemos como este hombre Mefibosé. Él no merecía misericordia, pero
el rey quiso mostrarle misericordia de Dios a este hombre. Y lo perdonó. Dice, y él inclinándose dijo
¿Quién es tu siervo para que mires a un perro muerto? Como yo. Eso es, es una confesión de este
hombre. Estaba confesándose a sí mismo. Yo no soy nadie. Yo soy un vil. Yo soy impuro, sucio. Tú me has visto con misericordia. Y esto es lo que somos delante
de Dios por naturaleza. Somos viles, somos sucios por
causa de nuestros pecados. Pero Dios nos ha mirado con gracia,
con amor, con misericordia que cada uno de nosotros no lo merecemos. Pero nuestro Dios es grande. en misericordia, es rico en amor
para con cada uno de nosotros, cada uno de nosotros. Y dice
y tú comerás siempre a mi mesa. Y él, inclinándose, dijo, ¿Quién
es tu siervo para que mires a un perro muerto como yo? Entonces
el rey llamó a Siba, siervo de Saúl, y le dijo, Todo lo que
fue de Saúl y de toda su casa yo le he dado al hijo de tu Señor. Tú pues le labrarás la tierra,
tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos para
que el Hijo de tu Señor tenga pan para comer. Pero Mefiboset,
el Hijo de tu Señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siva quince
hijos y veinte siervos. Respondió Siva al rey, conforme
a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará
tu siervo. Mefiboset, dijo el rey, comerá
a mi mesa como uno de los hijos del rey. Eso es gracia. esos misericordia
lo que recibió este hombre comerá a mi mesa dijo el rey
como uno de los como uno de mis hijos dijo el rey david hermanos
nosotros que estamos creyendo en el señor jesucristo ahora mismo no mañana No cuando
muramos, sino ahora mismo somos hijos de Dios. Somos hijos del Rey de gloria. Somos hijos del Rey. El Señor
nos ha hecho reyes y sacerdotes. Somos sacerdotes espirituales
para ofrecer sacrificios espirituales por medio de nuestro Señor Jesucristo. Todas nuestras alabanzas, nuestras
oraciones deben ser hechas en los méritos del Señor Jesucristo,
no en nuestros méritos, no en nuestras habilidades, no en la
religión sino todo en los méritos de nuestro Señor Jesucristo. Este hombre Caín cuando él vino
a Dios trayendo su ofrenda él vino con sus propios méritos y Dios le dijo fuera Caín ve
con tu ofrenda Dios no aceptó la ofrenda de este hombre porque
él vino con sus propios méritos humanos. No, nadie debe atreverse
a venir a Dios con sus propios méritos porque será desechado
por Dios. Debemos venir en los méritos
de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo. Bueno, en esta mañana quiero que pensemos
sobre esta lección. Un pacto de amor. Es el título de nuestro mensaje
en esta mañana. Un pacto de amor. Un pacto de
amor. El matrimonio humano es un pacto
de amor. entre un hombre y una mujer que
se aman. Y este pacto de amor llega al
fin cuando uno de los dos fallece. Ese pacto matrimonial no es un
pacto eterno. es un pacto temporal en esta
vida pero en la palabra de Dios encontramos un pacto de amor
que es un pacto eterno un pacto eterno bíblicamente la palabra
pacto quiere decirnos un acuerdo un acuerdo una obligación entre
las dos partes, entre las dos partes. En la Biblia, en la palabra
de Dios, hay dos, hay dos pactos. Hay un pacto condicional, un pacto condicional. que depende de la obediencia
del hombre a Dios. El que hiciera estas cosas vivirá. Es un pacto condicional que depende
del ser humano. Pero en ese pacto todos podemos
fallar porque no lo podemos cumplir. No lo podemos cumplir como Dios
lo manda. Pero también hay otro Pacto,
el pacto incondicional que depende, que depende únicamente de Dios. de Dios nada más. Entonces, en
la Biblia se menciona algunos pactos, como ejemplo de lo que
vamos a ver en esta mañana, algunos pactos. Primero, el pacto con
Adán, que fue un pacto condicional. Dios le dijo, no vais a comer
del fruto de este árbol, porque el día que comieras, ciertamente
vas a morir. La condición de ese pacto era
obediencia, era obediencia. También hay otro pacto, el pacto
de Dios con Noé. Eso es un pacto incondicional. Ese pacto solamente dependía
de Dios, el cumplimiento. También hay otro pacto, el pacto
de Dios con Abraham, también es un pacto incondicional. Dios le dijo te bendeciré. Dios no le puso condiciones para
bendecirlo. Dios le dijo yo te voy a bendecir
a ti y a tu descendencia. Eso es incondicional. Pero también
hay otro pacto, el pacto de Dios con Moisés, bajo la ley, ese
es un pacto condicional. Tienes que hacer lo que la ley
dice, si quieres vivir. Si quieres morir, entonces desobedece
la ley, la ley de Dios, que fue dada a Moisés. para gobernar al pueblo de Israel. Pero hay un nuevo pacto o el
pacto eterno que es un pacto incondicional. Este pacto incondicional
o pacto eterno fue hecho antes de todas las cosas que nosotros
podemos ver. Fue hecho antes del cielo, antes
de la tierra, antes de la creación del mundo antes de la creación
de Adán. Este pacto eterno fue hecho en
la eternidad, en la eternidad. Y este pacto fue hecho entre
dos personas, Dios el Padre y Dios el Hijo, el Señor Jesucristo. Y en el pacto eterno, el Hijo
de Dios, el Señor Jesucristo, que es la Cabeza, el Mediador,
el Fiador de los escogidos de Dios, Él mismo se comprometió,
Él mismo se comprometió a obedecer la Santa Ley de Dios, satisfacer
la santa ley de Dios a favor de todas las personas que Dios
le dio en la eternidad, para que él lo salvara. Para nosotros el pacto eterno
es incondicional para nosotros, pero para nuestro fiador fue
condicional para él, porque solamente él podía cumplir ese pacto nosotros
no lo podemos cumplir por eso nosotros no hacemos pacto con
Dios hoy en día porque hermanos somos tan flacos somos tan débiles
que no vamos a cumplir con el pacto que que pudiéramos hacer
con Dios, pero somos inútiles para hacerlo. Hay que reconocerlo,
que no lo podemos cumplir. Entonces, este pacto eterno es
un pacto firme, inmutable e irrevocable también. Dios nunca va a arrepentirse
de este pacto que Él hizo en la eternidad con su Hijo, el
Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo. Ahora, este pacto eterno ya fue
cumplido. Ya fue cumplido. El Señor Jesucristo,
Él lo cumplió. con su obediencia activa y su
obediencia pasiva. Con su vida y con su muerte,
él cumplió este pacto eterno que fue hecho a favor de todos
los escogidos de Dios, de todos los escogidos de Dios. Y este
pacto fue ratificado con la sangre preciosa del Señor Jesucristo. Con su obra consumada en la cruz. Ahora, en este momento, en este
tiempo, Dios es justo. Y a la vez, Él puede justificar,
perdonar a viles pecadores como nosotros. porque su justicia
ha sido satisfecha por nuestro representante el Señor Jesucristo,
el Señor Jesucristo. Ahora vamos a pensar sobre cuatro
cosas, la primera cosa que podemos aprender aquí en esta historia,
en esta historia está revelado la gracia de Dios, el favor y
merecido de Dios, la misericordia soberana de Dios, la bondad soberana
de Dios, está mostrada aquí, aquí en la historia, el evangelio,
el evangelio de la gloria de Dios. El Señor Jesucristo está
mostrado aquí en este ejemplo, en esta historia. y la primera
cosa que aprendemos nos dice versículo uno hasta tres dice
dijo David ha quedado alguno de la casa de Saúl a quien haga
yo misericordia por amor de Jonatán había un siervo de la casa de
Saúl que se llamaba Siba al cual llamaron para que viniese a David
y el rey le dijo eres tu Siba y él respondió tu siervo el rey
le dijo no ha quedado nadie de la casa de saúl a quien haga
yo misericordia de dios y siva respondió al rey aún ha quedado
un hijo de jonatán lisiado lisiado ahora la misericordia
la primera cosa la misericordia la bondad la gracia de dios está
manifestada a la casa de un enemigo que es Saúl. Esta misericordia, esta gracia
está manifestada o mostrada por amor a Jonatán. No por las obras de Saúl, no
por las obras de sus enemigos, no por las obras de Mephibosheth,
sino Por amor a Jonatán. Por amor a Jonatán. ¿Y qué tiene
que ver Jonatán en este asunto? Bueno, Jonatán sabía que un día
Dios va a levantar a David y ponerlo como rey de Israel. Jonatán lo
sabía. Pero antes de la muerte de Jonatán,
Jonatán hizo un pacto con David. Jonatán dijo, David, jura que si yo todavía no muero,
harás misericordia de mí. Y si yo muero, jura que harás
misericordia a mi casa, a mi descendencia. Y ambos, David
y Jonatán, entraron en este pacto, en este convenio, en este compromiso. Y David juró perdonar la vida
de los hijos de Jonatán. Vino la guerra y muchos de los
descendientes de Saúl fueron muertos. Y solamente aparece
un hijo de Jonatán que es Mephiboset, una persona lisiada de los pies. Y David, él quería mostrar esa
misericordia que había jurado a Jonatán, quería mostrarlo preguntando
preguntando por todos lados ha quedado alguien de la casa de
Saúl ha quedado alguien de la casa de Saúl por todas partes
estaban buscando estaban solicitando preguntando si había alguien
de la casa de Saúl porque el Rey David quiere mostrar misericordia
a esas personas vez que solamente uno aparece. Pero esta misericordia
manifestada o mostrada es por amor a Jonatán, es por amor a
Jonatán. Ahora esta gracia soberana de
Dios Esta misericordia soberana de Dios mostrada, manifestada
a pecadores impíos como somos nosotros en este mundo. Esta gracia que hemos hallado
ante los ojos de nuestro Dios no es por causa de nuestras horas. No es por causa de nuestros méritos. No es por causa de la inteligencia
del ser humano. Es por causa del Señor Jesucristo. Es por amor al Señor Jesucristo. No, no lo olvidemos. Si Dios
nos ama, es por causa de su Hijo, el Señor Jesucristo. Si Dios
tiene misericordia a nosotros, es por causa del Señor Jesucristo. Si Dios nos salva, es por causa
del Señor Jesucristo. La causa no está en nosotros,
la causa es el Señor Jesucristo por su gracia y misericordia. Ahora, como hijos de Adán, como
hijo de Adán hermanos necesitamos misericordia de Dios como este
hombre Mefiboset como descendiente de Saúl él necesitaba misericordia
porque si no el rey lo va a destruir Dios no nos ha pagado Dios no
nos está dando a nosotros lo que merecen nuestros hechos. Uno de los ladrones que fue crucificado
al lado de Jesús, el Hijo, Este hombre, hablando de Jesús, este
hombre ningún mal ha hecho y no merece morir como está muriendo,
pero nosotros a la verdad merecemos esta muerte que estamos sufriendo,
dijo uno de estos ladrones. Ellos estaban sufriendo por sus
hechos. Por la gracia de Dios, por la
misericordia de Dios, Dios no nos ha dado lo que nosotros merecemos. Merecemos ser echados en el infierno
eterno. Merecemos ser abandonados en
este mundo malo. Pero Dios mostró su gracia a
nosotros, que no lo merecemos. Y esto es por causa de nuestro
Señor Jesucristo. Por amor a Cristo, Dios se ha
manifestado a nosotros como el Dios de misericordia, como el
Dios de amor, como el Dios de gracia. La misericordia salvadora es
solamente por Cristo y su sacrificio en la cruz. Cristo Jesús es el
lugar de misericordia. Pecador que estás en esta mañana,
si todavía no estás en Cristo, tú debes de saber que necesitas
la misericordia de Dios. No pienses que puedes salvarte
por ti mismo, por tus obras. Nadie va a ser salvo por sus
obras, por ser inteligente, por ser sabio según este mundo. Nadie. Dios nos ha hecho a Jesús
nuestra sabiduría, nuestra justificación, nuestra santificación y nuestra
redención. Tú, pecador, necesitas la misericordia
de Dios. Solamente la misericordia de
Dios te puede salvar. Aquel publicano, él vino, él
vino a Dios, él vino a Cristo y él dijo, oh Dios, sé propicio
a mi pecador. ¿Ves cómo una persona necesita
misericordia de Dios? Viene. Viene al lugar de misericordia. El lugar de misericordia de Dios
es el Señor Jesucristo. Invócale con fe. Invócale. Todo aquel que llama
se le abrirá. Se le abrirá. Ahora, la segunda
cosa que podemos ver es, por amor a Jonatán y el pacto jurado
entre David y Jonatán, Mefiboset es traído por el Rey y perdonado. Por amor a Jonatán y el pacto
jurado. Entre David y Jonatán, este hombre,
Mephiboset, fue traído a David y fue perdonado. Fue perdonado. El Señor antes de la fundación
del mundo. Cristo Jesús ha tenido un pueblo. Dios le dio ese pueblo. Y Dios también prometió a su
hijo que ese pueblo que le dio a su hijo también será traído
a él. Dice tu pueblo se te ofrecerá
a ti en el día de tu poder. El pueblo escogido de Dios Va a venir al Señor Jesucristo. Va a venir arrepentido, va a
venir creyendo en el Señor Jesucristo. Si te has arrepentido y en este
momento estás creyendo en el Señor Jesucristo, no dudes, no
dudes. Que eres un escogido de Dios. La señal de la elección de Dios
es que los elegidos creen. Creyeron todos aquellos que Dios
había escogido. Todos los que Dios había escogido
creyeron. No faltó uno, ni uno más, ni uno menos. el
número de los escogidos creyeron el número de todos los escogidos
de Dios van a creer aunque vivimos en un mundo malo lleno de engaños
y mentiras pero las ovejas del Señor Jesucristo van a oír la
palabra verdadera de Dios van a escuchar la palabra de vida
Y Dios les va a dar vida para que ellos oigan, para que ellos
vean, para que ellos tengan la fuerza, el poder para venir al
Señor Jesucristo. Al Señor Jesucristo. Nosotros debemos creer que las
promesas del pacto eterno son promesas verdaderas y firmes. No estamos confiando en las promesas
de los hombres. Los hombres como nosotros podemos
arrepentirnos de nuestras promesas. Podemos arrepentirnos de nuestra
palabra. Pero Dios no es hombre para que
él se arrepienta. Él no es hombre para no cumplir
sus promesas. Todas las promesas de Dios son
firmes y seguras. No dudes en ningún momento de
las promesas de Dios. Satanás va a venir con sus con
sus flechas de mentira de engaño de dudas para poner dudas en
tu mente debes de echar a satanás con
sus venenos de dudas que las promesas de dios son firmes para
mí son seguras para mí dios no puede retroceder de sus promesas
el dijo y se cumplirá. Él dijo y fue hecho. Todas las promesas de Dios son
en Cristo y por Cristo, son seguras, son eternas para todos aquellos
que están creyendo en el Señor Jesucristo, en el Señor Jesucristo. En la caída de adán en el pecado
todos sus hijos todos nosotros perdimos las bendiciones que
dios el padre había prometido a nuestro padre adán en la caída
perdió todas esas promesas porque él no pudo cumplir con ese pacto
de obras con ese pacto de obras pero en este pacto cumplido por nuestro
representante el Señor Jesucristo. Entonces, cada uno de nosotros, cada uno
de los escogidos de Dios, somos bendecidos, somos bendecidos
con toda la bendición del cielo. pobres pecadores como nosotros
en Cristo Jesús somos bendecidos por Dios con todas las bendiciones
del cielo qué precioso Qué preciosa, qué
preciosa bendición tienes si estás en Cristo. Qué preciosa
bendición tengo en el Señor Jesucristo. Qué preciosa bendición. Tenemos la bendición de ser justificados
en la justicia del Señor Jesucristo. santificados en la sangre del
Señor Jesucristo, limpiados en su sangre, perdonados en su redención,
aceptados en los méritos de su redención y estamos rodeados
con todas las promesas de Dios. ¿Qué más nos falta? En Cristo
estamos completos. No nos falta nada, hermanos. No nos falta nada. Estamos completos
en el Señor Jesucristo. Número tres, los objetos del
pacto eterno. Mefiboset era el objeto del pacto
de amor entre David y Jonatán. Por eso el Rey David lo mandó
traer. Por eso David lo perdonó, le
mostró misericordia. Por eso David lo recibió en su
casa y le dio comida, buena comida. Mefiposet era el objeto del pacto
entre David y Jonatán. los efectos los resultados de
ese pacto es que David tuvo que mandar a alguien para buscarlo
y traerlo bueno los objetos del pacto eterno
quiénes son los objetos del pacto eterno Todos los escogidos de
Dios, solamente los escogidos de Dios, son los objetos del
pacto eterno. Ni uno más, ni uno menos. Todos
los escogidos de Dios son los objetos del pacto eterno, hecho
entre Dios mismo. Ahora los objetos de este pacto
eterno son buscados hay muchos todavía en este mundo y son buscados
por el Buen Pastor Jesucristo son buscados porque ellos no
pueden venir son inválidos espiritualmente
como Mefiboset tienen que ser traídos por el Espíritu Santo
Jesús dijo ninguno puede venir a mí si el Padre que me envió
no le trajere Dios tiene que traerte el Espíritu Santo tiene
que traerte al Señor Jesucristo porque tú no tienes la capacidad
en ti mismo espiritualmente no tienes la capacidad además tu
corazón por naturaleza odia a Dios No quieres nada con Dios por
naturaleza. El Espíritu Santo tiene que conquistar
tu corazón, conquistar tu voluntad. Para que tú puedas venir al Señor
Jesucristo, creer en Él como tu Señor y Salvador. También aquellos que son objetos
del pacto eterno son perdonados. mediante la redención del Señor
Jesucristo. Son perdonados, son enriquecidos. En Cristo somos enriquecidos. Somos enriquecidos con toda bendición
del cielo en el Señor Jesucristo. Y también los que son objetos
del pacto eterno son elevados, son enaltecidos como este hombre,
Mefiboset. El rey dijo, Mefiboset va a vivir
aquí en mi palacio, él se va a sentar junto a mi mesa y comer
como hijo del rey. todos aquellos que son objetos
del pacto eterno son elevados en el lugar más alto y son guardados
en seguridad por amor, por amor del Señor Jesucristo. Dios ama
tanto a su Hijo el Señor Jesucristo y todos los que estamos en él
somos amados con el mismo amor que Dios tiene a su Hijo el Señor
Jesucristo. Este amor de Dios en Cristo no
se puede lograr por obras, por mérito, no se puede ganar ni
se puede comprar con todo el oro del mundo. Todas estas bendiciones
están en el Señor Jesucristo y esto es por amor a Jonatán,
a Los que están en Cristo por la fe preciosa tienen todas las
bendiciones del cielo. Los elegidos de Dios solo ellos
son los objetos del pacto eterno. Los que tienen la fe del Señor
Jesucristo son llamados, justificados, perdonados, limpiados con la
sangre preciosa del Señor Jesucristo. Si Dios dice te he limpiado con
la sangre de mi Hijo el Señor Jesucristo, eso significa que
estás limpio. Si Dios dice estás justificado,
eso quiere decir que estás justificado. No lo estoy diciendo yo, lo está
diciendo Dios. Estás justificado en la justicia
de mi Hijo. Eso quiere decir que eres justo
delante de sus ojos. Eres perfecto delante de sus
ojos. No tienes mancha ni tacha delante
de sus ojos, porque Dios te mira, te está viendo en su Hijo, el
Señor Jesucristo. en su Hijo el Señor Jesucristo ahora todos los que están en
el pacto eterno por la elección de Dios estas personas van a
creer en el Señor Jesucristo y los que rehusan creer escucha
esto Aquellos que rehusan creer en el Señor Jesucristo están
mostrando, están manifestando que no están dentro del pacto
eterno. están mostrando por su incredulidad
que no están en el pacto eterno. Pero todos aquellos que creen
en el Señor Jesucristo, que lo aman, todos aquellos que permanecen
siguiendo en la fe del Señor Jesucristo, están mostrando que
son objetos del pacto eterno, que fue hecho entre Dios el Padre
y Dios el Hijo. para terminar. Número cuatro,
por causa del pacto de amor entre David y Jonatán, David el Rey
cumplió todas las promesas a Mephiboset. Por el pacto eterno, por amor
a su hijo el Señor Jesucristo, Dios el Padre, va a cumplir sus
promesas para cada uno de nosotros. No va a faltar ninguna. No va
a faltar ninguna de estas promesas. Estas promesas son nuestras en
el Señor Jesucristo y por el Señor Jesucristo, en Cristo y
por Cristo. Todas las promesas de Dios son
nuestras. nuestra estas promesas no no
es cualquier promesa dice las escrituras que son promesas preciosas
y grandísimas precio promesas preciosas y grandísimas dice
las escrituras las promesas del pacto eterno son mejores Son
mejores promesas que las promesas bajo la ley, que son promesas
temporales, que son bendiciones temporales. Pero las bendiciones
del pacto eterno son bendiciones eternas, imutables, irrevocables. que Dios no va a fallar en sus
promesas para con todos aquellos que están confiando en el Señor
Jesucristo. Que Dios les bendiga, hermanos.

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