El sermón "Un pacto de amor" predicado por José Dzul explora el concepto del pacto incondicional de Dios a través de la historia de Mefiboset en 2 Samuel 9:11-13. Dzul argumenta que, así como David mostró misericordia a Mefiboset por amor a Jonatán, Dios extiende Su gracia a los pecadores por amor a Cristo. Utilizando las Escrituras, el sermón ilustra cómo el pacto eterno entre el Padre y el Hijo garantiza la salvación de los escogidos, afirmando que la misericordia divina no depende de obras humanas, sino únicamente de la gracia. Dzul sostiene que la identificación de Mefiboset como objeto de gracia resalta la necesidad de los creyentes de reconocer su condición de pecadores necesitados de redención, y concluye que las promesas de Dios son firmes e inmutables para todos los que creen, asegurando así la salvación y bendiciones eternas.
“Dios nos ha buscado y nos ha traído a la mesa, no por nuestras obras, sino por amor a Su Hijo.”
“El pacto eterno que fue hecho en la eternidad es incondicional para nosotros, pero fue condicional para Cristo, quien cumplió todos los requisitos de la ley por nosotros.”
“Si Dios dice que estás justificado, eso significa que estás justificado. No lo estoy diciendo yo, lo está diciendo Dios.”
“Las promesas del pacto eterno son mejores que las promesas bajo la ley; son promesas eternas, inmutables, irrevocables.”
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