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JC

Inmutable

Psalm 135:13-14
Joel Coyoc May, 28 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 28 2023

La predicación de Joel Coyoc sobre el Salmo 135:13-14 se centra en la inmutabilidad de Dios, un concepto fundamental en la teología reformada que sostiene que Dios no cambia en su naturaleza, promesas o características. El predicador argumenta que la inmutabilidad de Dios es una fuente de consuelo y esperanza, ya que Su carácter perfecto y eterno garantiza que las promesas de salvación son igualmente eternas y no están sujetas a alteraciones. Utiliza versículos del Salmo para confirmar que el nombre de Dios es eterno, lo que implica un pacto eterno con Su pueblo. La significancia práctica de esta verdad es que los creyentes pueden confiar en la fidelidad de Dios en toda circunstancia, sabiendo que Su bondad, justicia y promesas se mantienen firmes a lo largo del tiempo.

Key Quotes

“Él es inmutable. Él no puede ser más sabio, porque si no, Él no sería perfecto. Dios es perfecto en sí mismo.”

“Nuestro versículo dice, O Jehová, eterno es tu nombre. El nombre del Señor es un reflejo de Su carácter.”

“Las promesas que nos ha hecho en el Señor Jesús nunca van a cambiar, porque proceden del que es eterno.”

“Hermanos, qué confianza podemos tener de saber que su amor nunca va a cambiar, el saber que las promesas que nos ha hecho en el Señor Jesús nunca van a cambiar.”

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100%
nuestras Biblias en el Salmo
135. Salmo número 135. La Palabra de Dios dice, alabad
el nombre de Jehová, alabadles siervos de Jehová, los que estáis
en la casa de Jehová, en los atrios de la casa de nuestro
Dios. Alabad a Jehová, porque él es
bueno. Cantad salmos a su nombre, porque
él es benigno. Porque Jehová ha escogido a Jacob
para sí, a Israel por posesión suya. Porque yo sé que Jehová
es grande, y el Señor nuestro mayor que todos los dioses. Todo
lo que Jehová quiere lo hace en los cielos y en la tierra,
en los mares y en todos los abismos. Hace subir las nubes de los extremos
de la tierra, hace los relámpagos para la lluvia, saca de sus depósitos
los vientos. Él es quien hizo morir a los
primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta la bestia. envió
señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, contra Faraón
y contra todos sus siervos, destruyó a muchas naciones y mató a reyes
poderosos, a Zeón, rey Amorreo, a Og, rey de Bazán, y a todos
los reyes de Canán, y dio la tierra de ellos en heredad, en
heredad a Israel, su pueblo. Oh Jehová, eterno es tu nombre,
tu memoria, oh Jehová, de generación en generación, porque Jehová
juzgará a su pueblo y se compadecerá de sus siervos. Los ídolos de
las naciones son plata y oro. Obra de mano de hombres. Tienen
boca y no hablan. Tienen ojos y no ven. Tienen
orejas y no oyen. Tampoco hay aliento en sus bocas.
Semejantes a ellos son los que los hacen, y todos los que en
ellos confían. Casa de Israel, bendecita a Jehová. Casa de Arón, bendecita a Jehová. Casa de Leví, bendecita a Jehová. Los que teméis a Jehová, bendecita
a Jehová. Desde Sion, sea bendecido a Jehová,
quien mora en Jerusalén. Aleluya. Comenzamos a meditar
este Salmo el domingo pasado por la mañana. El tema del domingo
pasado fue Aleluya, que es alaba al Señor. El miércoles estuvimos
estudiando acerca de la soberanía de Dios. Versículo 6. hasta el versículo 12, dice,
porque yo sé que Jehová es grande y el Señor nuestro mayor que
todos los dioses. Y el versículo 6, todo lo que
Jehová quiere lo hace en los cielos y en la tierra, en los
mares y en todos los abismos. Y hoy vamos a meditar los versículos
12 y 13. perdón, 13 y 14. Dice, O Jehová,
eterno es tu nombre, tu memoria, O Jehová, de generación en generación,
porque Jehová juzgará a su pueblo y se compadecerá de sus siervos. Y el tema es, nuevamente, una
palabra que es inmutable. inmutable. Inmutable es sin cambio,
y Dios es inmutable. Él no puede ser más sabio, porque
si no, pues Él no sería perfecto. Dios es perfecto en sí mismo. Él no puede mejorar. Él es Dios. pasan los años y él permanece
el mismo. La Biblia en diferentes lugares
nos habla acerca de ese aspecto del carácter de Dios. Él es inmutable
y es una gran bendición y un gran consuelo para el pueblo
de Dios el saber que tenemos un Dios que es inmutable. Él
no es como algunos de nosotros que de pronto nos levantamos
muy amorosos y muy cariñosos con la familia y el mediodía
pues nos dolió la cabeza y de pronto se acabó, se acabó el
encanto. Él es inmutable. Él es perfecto. Él es el mismo siempre. Él ha
hecho promesas las cuales nunca van a cambiar. Él ha dicho todo
lo que es verdad y la verdad es verdad y es verdad eterna
porque procede de un Dios que no cambia. Nuestro versículo
dice, O Jehová, eterno es tu nombre. El nombre del Señor. Estuvimos hablando un poco acerca
del nombre. El nombre es reflejo de lo que es el carácter. Para
los hebreos no era poner nombres checando el calendario y ver
qué nombre era el nombre que salía. El nombre tenía mucho
que ver con la personalidad y es el caso del Señor. Su nombre
es su nombre eterno y aquí especialmente está hablando de su nombre con
el cual Él hizo pacto con su pueblo. Su pacto es eterno, Su
nombre es eterno. El Señor, nuestro Dios, es un
Dios que no cambia. Nosotros constantemente estamos
cambiando, no sólo en nuestras emociones, no sólo en nuestro
aspecto físico. Nosotros sabemos que pasa el
tiempo y estamos en constante cambio, pero el Señor es siempre
el mismo. Eso nos recuerda que su nombre
nunca va a ser cambiado. Él puede cambiar nuestros nombres. Y qué gran bendición es que cuando
Él cambia nuestros nombres es porque cambia nuestro carácter,
nuestro corazón. Él quita nuestro corazón de piedra
y nos da un corazón de carne, un corazón sensible. Él nos hace
nuevas criaturas. Él nos da un nombre nuevo, pero
su nombre es eterno. Cuando la Biblia dice que su
nombre es eterno, no significa simplemente que permanece para
siempre, sino permanece para siempre igual, sin ningún cambio.
Su nombre es eterno y nunca será cambiado. Su carácter es inmutable. Eso estábamos mirando en el versículo
3, por ejemplo, que el Señor es bueno. Y un motivo de alabarle
es porque hemos experimentado su bondad. Pero algo que es maravilloso
para el pueblo de Dios es, el Señor no es que fue bueno. El
Señor fue bueno y el Señor es bueno y el Señor será bueno por
siempre. El Señor no cambia. Su nombre
es eterno. Él es la misma bondad. Él es
el único ser que en verdad es bueno y siempre lo será. Nosotros
sabemos que Él es el que mata y el que da vida, y sabemos que
Cristo es la fuente de la vida, y Él siempre será la fuente de
la vida. Siempre se hallará vida en el
nombre de Jesús, confiando en su persona y en su obra. Siempre
habrá dulzura en su persona, y consolación y dulzura en sus
promesas. El Señor no cambia, Él permanece
el mismo. Tanto el Padre, el Hijo, como
el Espíritu Santo son eternos. Su nombre es eterno. El Espíritu
Santo será siempre el Maestro y el Consolador de su pueblo.
El Señor Jesucristo será siempre el Redentor de su pueblo. Él
será siempre el camino, la verdad y la vida. No es que es algo
que fue en el pasado. No es algo que va a cambiar en
algún momento. Siempre será así. Nunca va a
haber otro nombre dado a los hombres en que podamos ser salvos,
sino solamente en el nombre del Señor Jesucristo. Su nombre es
el mismo. El Salmo 102, versículo 26. desde el versículo 25 nos recuerda
como empieza el Evangelio de Juan cuando dicen el principio
era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios, ese
principio que es antes del principio de Génesis. Y aquí dice, desde
el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus
manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás,
y todos ellos como una vestidura se envejecerán, como un vestido
los mudarás y serán mudados. Pero tú eres el mismo, y tus
años no se acabarán. Él permanece el mismo. Hermanos,
qué confianza podemos tener de saber que su amor nunca va a
cambiar, el saber que las promesas que nos ha hecho en el Señor
Jesús nunca van a cambiar. Un predicador de otro tiempo
dijo, tal vez es posible que ayer tú leíste una promesa del
Señor y pareció dulce, y tal vez la has vuelto a leer y hoy
no parece tan dulce, y tal vez pienses que la promesa ha cambiado,
Y este predicador dice, no, dice, de ninguna manera, el que ha
cambiado eres tú. Pero su promesa sigue siendo
dulce como fue al principio. como fue desde antes, desde el
principio, porque sus promesas proceden del que es eterno, y
sus promesas han sido dulces desde la eternidad y lo serán
hasta la eternidad. Y el problema está con nosotros,
que probablemente hemos estado probando de las uvas agrias del
mundo y entonces ya no nos sabe a dulzura la promesa del Señor,
pero sus promesas son siempre las mismas. El autor a los hebreos
habla justamente mencionando el versículo que leímos en los
Salmos y haciendo referencia al Señor Jesucristo. Hebreos
capítulo 1. y si usted lee en casa se va
a dar cuenta que está hablando del Señor Jesucristo Y hablando de la deidad del Señor
Jesucristo, dice, El Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo son inmutables. El Señor Jesucristo es siempre
el Salvador de su pueblo. Es siempre el camino, la verdad
y la vida. Es siempre ese camino de la vida
a través del cual podemos entrar a la presencia del Padre y hallar
plenitud de gozo y delicias a su diestra para siempre. Si has
hallado ese camino, que Dios nos guarde de desviar de ese
camino, que Dios nos guarde de pensar que ese camino va a cambiar. Si ya no estás experimentando
el gozo, es porque perdiste el camino, y lo que hay que hacer
es volver a ese camino, porque siempre ese será el camino. Él
no va a cambiar. Todo lo que Él se ha propuesto
siempre será como Él lo ha propuesto. Todo lo que Él ha prometido siempre
será así por siempre. Siempre habrá remisión de pecados
sólo por la sangre del Señor Jesucristo. Siempre habrá vida
eterna solamente por confiar en la obra del Señor Jesucristo. Eso es algo que nunca va a quedar
fuera de vigencia. Aunque el mundo diga lo que diga,
No hay otro camino dado a los hombres en que podamos ser salvos.
No hay otro lugar en que podamos hallar consuelo. No hay otro
maestro para el pueblo de Dios que el Espíritu Santo. No hay
otro consolador que el Espíritu Santo. Sus promesas son fieles
y son verdaderas. Él no cambia. Diferentes pasajes
de la Escritura nos hablan acerca de su fidelidad. Dice, si fuéramos
infieles, Él permanece fiel. Él no cambia. Él no puede negarse
a sí mismo. Hermanos, recordemos, si fuéramos
infieles, él permanece fiel, él es fiel en todo lo que nos
ha prometido, en todo lo que él ha prometido a su pueblo,
él es fiel, pero también él es fiel en sus amenazas, él es fiel
en cumplir cada una de sus amenazas. Después el Salmo, después de
decir que su nombre es inmutable, Dios es inmutable, nuestro Dios
no cambia. Y hermanos, es... Lo mejor que
nos ha podido suceder, ser adoptados en la familia de un Dios eterno
al cual tenemos por padre. Nuestro hermano mayor, el Señor
Jesucristo, que no cambia. Tener consolador, maestro y todo
en un Dios trino que no cambia. En ninguna de las tres personas
habrá jamás cambio. Pero después, el Salmo nos sigue
diciendo, Tu memoria, oh Jehová, de generación
en generación. Tu memoria, oh Jehová, de generación
en generación. Hermanos, el hecho de que él
es inmutable hace que su fama nunca se apague. Imagine lo que
el salmista está diciendo en un tiempo cuando está describiendo
cosas que eran figuras, leves sombras de lo que Dios iba a
hacer en este tiempo. A veces los creyentes de este
tiempo cometemos algunos errores tristes de pensar que aquellos
que estuvieron en el desierto y vieron la nube de fuego y tomaron
agua de la piedra, de la roca, a veces pensamos que nos hubiera
gustado estar allí. Y la verdad es que ellos estaban
viviendo en sombras de lo que nosotros estamos experimentando.
Pedro dice que lo que Dios está haciendo hoy con su pueblo son
cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Y muchas veces nosotros
vivimos en añoranza de aquello que eran simplemente figuras.
Y no damos valor a lo que el Señor está haciendo hoy día con
su pueblo, cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Y
si en aquel tiempo su memoria iba a ser de generación en generación,
y lo ha sido, porque seguimos celebrando. El pueblo de Dios
se sigue gozando de cuando escuchamos las cosas maravillosas que Dios
hizo al libertar a su pueblo de Egipto. Yo le doy gracias
a Dios, yo no sé usted, pero a mí me emociona leer los pasajes
cuando Dios abrió el mar rojo y sacó a su pueblo, y cuando
sepultó a Faraón, que venía con arrogancia, y como el Señor mostraba
sus maravillas y Faraón endurecía su corazón, Pero también me causa
mucha emoción leer el Apocalipsis, que va a ser algo superior que
Dios está haciendo ya a lo que hizo al sacar al pueblo de Israel
de Egipto. Él nos sacó de casa de servidumbre.
Éramos siervos de alguien peor que Faraón. Éramos esclavos del
pecado. El Señor lo hizo no sacrificando
a un animalito que muriera ahí, sino sacrificando a su propio
hijo. para que nosotros pudiéramos tener redención y conforme la
historia de la redención ha avanzado, después que nosotros vivimos
de este lado de la cruz, después de la resurrección del Señor
Jesucristo, cada vez su fama y su honor es más notorio y no
se va a apagar, cada vez va a crecer y dice, tu memoria o que va de
generación en generación, tu memoria. Hermanos, Pudiera yo decir nombre de gentes
famosas, y quizá uno que otro aquí, que ha tenido la posibilidad
de saber algunas cosas de la historia, pueda saber quiénes
fueron esas personas. Pero hay algo que es seguro.
No importa si has leído mucho o poco. En cualquier lugar que
hablemos de los hechos maravillosos del Señor, casi el 100% de la
gente va a saber algo. Aunque quizá algunos solo de
oídas. Quiera Dios que la mayoría de nosotros no sea de oídas.
Quiera Dios que la mayoría de nosotros es porque hemos experimentado,
como veíamos en el versículo 6, versículo 5, quiera el Señor
que nosotros podamos decir como el salmista. Porque el salmista
no dice algo que sería cierto. Él no dice porque Jehová es grande. y el Señor mayor que todos los
dioses. Eso es toda la verdad. Pero qué
maravilloso poder decir junto con el salmista, no que Jehová
es grande, sino decir, yo sé que Jehová es grande. Y decir,
no que el Señor es mayor que todos los dioses, sino el Señor
nuestro. es mayor que todos los dioses.
Eso es muy diferente. Y quiere el Señor que cada uno
de los que estamos aquí, no solamente recordemos porque de generación
en generación se ha hablado de las maravillosas y grandes y
admirables obras del Señor, sino porque las hemos experimentado
en nuestra propia vida. Su memoria es de generación en
generación. los recuerdos se pasan. A veces
nosotros olvidamos cosas como donde asentamos las llaves y
tendemos a ser olvidadizos y lo sabemos. La Biblia habla abundantemente
de que somos personas que olvidamos y cómo el Señor se ha ocupado
de que escritores bíblicos nos congregamos porque necesitamos
cada vez recordar la verdad y necesitamos recordar, decía yo al principio
y me gusta siempre recordar, nosotros nos congregamos porque
estamos celebrando y estamos celebrando las memorias, la memoria
de la gloriosa resurrección del Señor Jesucristo, porque somos
salvos no simplemente porque Cristo murió en la cruz, sino
porque Él resucitó de entre los muertos, porque eso de que Él
resucitó no sólo es un hecho portentoso, sino habla del hecho
de que Él dio satisfacción a la justicia divina. Si Él hubiera
muerto y no se hubiera levantado, pues entonces pues vámonos a
hacer cualquier otra cosa, porque estaríamos perdiendo nuestro
tiempo. Nuestra fe sería vana y seríamos los más dignos de
conmiseración. Pero grandes y maravillosas son
tus obras, Señor Dios Todopoderoso. Hermanos, yo espero que nos emocione
estar aquí cada domingo, porque no venimos simplemente porque
nos hemos acostumbrado, porque sabemos que el Señor nuestro
es grande, Lo sabemos, lo hemos experimentado. Porque Él levantó
a nuestro Salvador de entre los muertos. Porque Cristo vive y
Él nos ha dado vida juntamente con Cristo. Porque Él ha hecho
una obra grandiosa en nosotros. No estábamos paralíticos y nos
puso de pie. Estábamos muertos en delitos
y pecados. Estábamos ajenos de la vida de
Dios por la ignorancia que en nosotros había, por la dureza
de nuestro corazón. Pero Él tuvo misericordia de
nosotros. Alabamos al Señor como veíamos el domingo pasado. No
nos molesta más el saber que ha escogido a Jacob para sí.
Al contrario, es motivo de nuestra adoración ahora. Porque sabemos
que si no hubiera escogido a Jacob, que ese Jacob somos cada uno
de nosotros. nosotros no lo hubiéramos escogido
nunca él y estamos contentos y es motivo de nuestra celebración
saber que él ha hecho todo para nuestra salvación y está en nuestra
memoria y quiera Dios que esté siempre en nuestra memoria es
maravilloso algo me me da gozo recordar que el hermano Walter podía olvidar
muchas cosas pero una cosa no olvidaba y es el Evangelio. Y es cantar constantemente solamente
en Cristo. Y esa preocupación de estar preguntando
a las personas, ¿en quién estás confiando? Y hermanos, si algo
tenemos que recordar es las maravillosas obras de Dios. Pero la más grande
y maravillosa obra de Dios no es lo que Él hizo con el pueblo
de Israel físico, sino lo que Él está haciendo con su pueblo
de Israel espiritual. El no perder el asombro de lo
que significa Cristo murió por mí. Que pueda el Espíritu Santo
enseñarnos lo que eso significa. ¿Qué es esa gran obra de liberación
que el Señor hizo y sigue haciendo? Él nos ha librado de la pena
del pecado, pero Él nos está librando ahora del poder del
pecado. Que no nos quiera el Señor que nosotros no vivamos
solo de memorias pasadas, sino de las memorias de todo el tiempo
pasado, de lo que el Señor ha hecho, pero de lo que Él sigue
haciendo cada día. Que no simplemente recordemos
allí cuando fuimos bautizados hace 50 años, algunos, algunos
no tanto. pero que cada día podamos recordar
los hechos maravillosos del Señor. Sus obras, sus obras son para
hacer memoria de generación en generación. Hermanos, es sorprendente
poder mirar Salmo 145 que nos habla justamente de eso que dice,
te exaltaré mi Dios, mi Rey, y bendeciré a tu nombre eternamente
y para siempre. Cada día te bendeciré. ¿Por qué? Porque cada día Él está haciendo
obras grandes y portentosas. Él cada día está obrando y llevando
a cabo y consolidando y afirmando la obra que está haciendo en
su pueblo, salvándolo ya de la pena del pecado, pero librándolo
cada día del poder del pecado y conformándolo cada día a la
imagen del Señor Jesucristo. Así que dice, cada día te bendeciré
y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es Jehová,
dice, y digno de suprema alabanza, y su grandeza es inescrutable. Y aquí viene la expresión del
versículo, generación a generación celebrarán tus obras. Hermanos,
no ha habido una generación en que se haya dejado de celebrar
las obras del Señor. Algunas veces ha parecido que
la oscuridad está reinando, pero el Señor ha tenido siempre un
pueblo, y en cada generación ha habido un pueblo que ha celebrado
sus obras. Dice, anunciarán tus poderosos
hechos en la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y
en tus hechos maravillosos meditaré. Hermanos, que Dios nos ayude.
¿En qué estamos meditando todos los días? A veces nos ponemos
a meditar, nos ponemos, porque yo soy como usted, y de pronto
nos encontramos y estamos meditando en nuestras obras. Que Dios nos
baje de meditar de nuestras obras. y meditemos en sus obras. Sea lo que es digno de meditar,
dice el salmista, sean gratos los dichos de mi boca y la meditación
de mi corazón. Yo creo que la meditación más
agradable es que seamos hallados meditando, no en mis obras, sino
en sus obras. Y si por algún momento pensamos
en nuestras obras, que pueda ser como Pablo lo hacía, pensando
en que él estaba pensando en lo que Cristo estaba haciendo
a través de él, siempre pensando por la gracia de Dios soy lo
que soy y su gracia no ha sido en vano conmigo. Sus obras son
para ser recordadas. De pronto nos encontramos y estamos
recordando y haciendo memoria de las obras de otros, algunas
buenas, algunas malas contra nosotros, y de pronto a veces
estamos lamentando y tristes por las obras. Hermano, Las obras
para recordar no son esas. Las obras para recordar son las
obras del Señor. Su obra de salvación, Su gran
obra de misericordia, de alcanzar a personas como nosotros, de
tener misericordia de nosotros, porque Él quiso tener misericordia
aunque no éramos dignos. y nunca lo seremos en nosotros
mismos. No había nada por el cual Él nos amara, pero Él, de
pura gracia, nos ha amado. Dice, en la hermosura de la gloria
de tu magnificencia y en tus hechos maravillosos meditaré.
Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, y yo publicaré
tu grandeza. proclamarán la memoria de tu
inmensa bondad y cantarán tu justicia. Hermanos, que cuando
hagamos memoria, no nos pongamos a hacer memoria, es que me hizo
esto, me dijo aquello, y terminamos por el piso. Si el Señor ha hecho
una obra de rica misericordia, que el Señor nos haga ser hallados
proclamando la memoria de su inmensa bondad. Si algo tenemos
que hablar es de la bondad del Señor. Eso va a hacer bien a
los que somos esposos, a nuestras esposas. más que nos pongamos
a hablar de lo que alguien nos hizo. Eso va a hacer bien a nuestros
hijos, a los que somos padres, que estemos hablando de su inmensa
bondad. ¿Y cómo vamos a hablar de su
inmensa bondad? Sólo si nosotros podemos decir, yo sé que Jehová,
nuestro Dios, es grande. Yo sé que Él es bueno, porque
he experimentado su benignidad. La fama del Señor nunca será
apagada por causa de que Él es el mismo de siempre. Él permanece
sin ningún cambio. Él es fiel en cumplir sus promesas.
y aquellos que experimentan su carácter, que está representado
en su nombre, pues van a estar proclamando su inmensa bondad,
van a estar recordando su inmensa bondad. Vamos a saber algo, a
saber que aunque algunas veces las cosas no salen como nosotros
hemos pensado, no están fuera de su inmensa bondad, no están
fuera de su señorío. Y aunque de momento no entendamos
lo que Él está haciendo, hay algo que podemos saber con claridad
y es porque Él es bueno, Él está obrando todas las cosas para
nuestro bien, aun aquellas que no nos gustan, aun aquellas que
nos duelen, aun aquellas que nos hacen llorar. Y sabemos que
a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque
a los que antes escogió, también los predestinó para que fuesen
hechos conforme a la imagen de su Hijo. Y no hay mayor bien
que se le pueda hacer a un escogido de Dios que sea conformado a
la imagen del Señor Jesucristo. Dice después el versículo 14,
algo grandioso para el pueblo de Dios.
Porque Jehová juzgará a su pueblo y se compadecerá de sus siervos. Porque Jehová juzgará a su pueblo
y se compadecerá de sus siervos. El Señor juzgará porque Él mismo
es justicia. Él es el único justo. Cristo
es el único justo. y su pueblo porque ha sido vestido
de su justicia. Nadie que esté confiando en su
justicia es justo. La única justicia, verdadera
justicia, que es igual, inmutable, que nunca cambia, es la justicia
del Señor. Y Él es el Juez. Y podemos entender
en tres sentidos esta expresión. Una es, Él juzgará a su pueblo. Hermanos, El Señor no perdonó nuestros
pecados simplemente haciéndose de la vista gorda, o haciendo
como que no vio lo que hicimos. No es esa la manera en que Él
perdonó nuestros pecados. Él ha juzgado a Su pueblo. Los
pecados de nuestros pecados han sido juzgados. No se pasaron
por alto nada más así, porque el que justifica el impío es
abominación. Y el Señor sería una abominación
si hubiera hecho eso. Pero Él no hizo eso. Él castigó
nuestros pecados. El apóstol Pablo en los primeros
tres capítulos de la carta a los romanos nos presenta cómo se
trae a juicio ante el fiscal y se deja culpables a todos,
a judíos, a paganos, a todos. Todos han pecado y todos son
culpables delante de Dios. Y en ese sentido, Dios ya ha
juzgado los pecados de su pueblo. Hermanos, nuestros pecados no
es que quedaron sin castigar. El Señor no va a dejar ningún
solo pecado sin castigo, ni uno solo. Todo pecado será castigado
porque Dios es inmutable y su justicia es inmutable y Él no
cambia. Él ha establecido lo que no se conforma a su carácter
justo es pecado y es grave. Y el Señor, dice la Biblia, hablando
de su pueblo, ¿cuándo el Señor juzgó a su pueblo? Cuando Él
condenó a su hijo. Dice la Biblia, todos nosotros
nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino,
pero Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. El castigo
de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros
curados. Si tú has confiado en el Señor Jesucristo, tus pecados
ya han sido castigados en el Señor Jesucristo. Cristo ha cumplido
toda la ley a tu favor, y si has confiado en Él, Él te ha
vestido de su justicia. Pero si tú no has confiado en
el Señor Jesucristo, pues un día Dios va a hacerse cargo de
ti. pero será algo terrible. La Escritura
dice, el que cree en el Hijo tiene la vida, pero el que rehúsa
creer en el Hijo de Dios no verá la vida, sino la ira de Dios
está sobre él. Y sabemos por expresiones de
la palabra que horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo.
Fuera del Señor Jesucristo es mejor que no te encuentres con
Dios, pero es inevitable que no te encuentres con Dios. La
Escritura llama a que estés listo para venir y estar a cuentas
con Dios. Un día está establecido para
los hombres que mueran una sola vez y después de esto el juicio.
Pero gracias a Dios el Señor a su pueblo ya lo ha juzgado
en la cruz de Cristo. Gracias a Dios porque en ese
juicio el pueblo de Dios ha salido justificado. Ha salido justificado
porque su juez es su abogado. Ha salido justificado porque
el Cordero de Dios ha quitado su pecado. Ha salido justificado
porque Cristo se ha identificado con nosotros y ha vivido la vida
que somos incapaces de vivir y las ha abonado en nuestra cuenta,
pero ha sufrido la maldición terrible por nuestro fracaso. Él ha juzgado a su pueblo. Y
la última frase dice, y se compadecerá de sus siervos. Quiero recordar
lo que estábamos viendo cuando empezamos. ¿Quiénes son los que
adoran, alaban al Señor? Son los siervos. Y recordar ahí
el versículo 2 del Salmo 107 nos recuerda quiénes son los
siervos. Y justo está hablando de adoración también. Si leemos desde el versículo
1, dice, alabata a Jehová porque Él es bueno y sigue hablando
de la bondad del Señor porque para siempre es su misericordia. Y después, díganlo los redimidos
de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo y los ha
congregado de las tierras del oriente y del occidente, del
norte y del sur. Díganlo los redimidos de Jehová,
los que Él ha redimido del poder del enemigo. Hermanos, Él ha
juzgado a su pueblo y se compadecerá de sus siervos. Y sus siervos
son aquellos que han sido redimidos del poder del enemigo. ¿Y quién
los ha redimido para que sean sus siervos? El Señor Jesucristo. Él dijo, todo aquel que practica
pecado es esclavo del pecado. Y el esclavo no permanece en
casa para siempre, el hijo sí queda para siempre. Así que si
elijas libertades, seréis verdaderamente libres, y conoceréis la verdad,
y la verdad os hará libres. Y la verdad es el mismo Señor
Jesucristo. Has conocido al Señor Jesucristo. Dios, el Espíritu Santo, ha obrado
de tal manera en ti que has visto la gloria de Dios en la faz del
Señor Jesucristo. Recuerde que la misma vida eterna
es, dice Jesús, si esta es la vida eterna, que te conozcan
a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, tu Hijo, a quien
has enviado. Una característica de aquel que no conoce al Señor
es que no puede ser un siervo, porque a una se hicieron inútiles. Algo que hacen siervos del Señor
es que son redimidos. Digan los redimidos de Jehová.
Romanos capítulo 3. Después de Pablo poner a todos
culpables delante del fiscal y mostrar el veredicto, por cuanto
todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios. En el versículo
23 dice, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria
de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante
la redención que es en Cristo Jesús. Allí está la redención. El Señor se va a compadecer de
sus siervos. Y sus siervos son aquellos que
han sido redimidos. Dice, siendo justificados gratuitamente. Son aquellos que han sido declarados
justos gratuitamente por gracia, por su gracia, mediante la redención. El precio del rescate que el
Señor Jesucristo pagó en favor de su pueblo. Hermanos, son de
los únicos que el Señor se va a compadecer. Él dice, yo me
voy a compadecer de quien yo me compadezca. Tendré misericordia
del que tenga misericordia y me compadeceré del que yo me compadezca. Y más, un gran acto de bondad
es el hecho de que Dios está permitiendo que escuches el evangelio. El evangelio de que sólo hay
justificación ante Dios, gratis, gratuitamente. No porque no vale
nada. Vale mucho. Vale El Señor Jesús
pagó, Él es el ser más valioso de todo el universo. Pagó con
su propia sangre. Es gratis porque se nos tenía
que ofrecer gratuitamente, porque de otra manera nunca lo podríamos
pagar. Pero eso no quiere decir que
no es de valor, es de supremo valor. Y por eso es maldad cuando
alguien quiere tener justificación de alguna u otra manera. Cuando
alguien llega al Señor y le dice, pues no profetizamos en tu nombre.
pues no hicimos muchos milagros y echamos fuera demonios. Y puede
parecer que eso es espectacular, pero eso es vano y no tiene valor.
Y es un insulto intentar comparar con la obra del Señor Jesucristo.
Por eso el Señor dice, apártate de mí, hacedor de maldad, nunca
te conocí. aquellos que el señor conoce
saben que no hay nada en ellos en que puedan confiar y no se
atreven a insultar lo que el señor jesucristo ha hecho ellos
están confiando únicamente en la obra del señor jesucristo
ellos se les ha revelado y han visto al señor jesús como aquel
de mayor valor que ha existido y existirá jamás ellos han visto
con admiración el hecho de que siendo dios haya venido al polvo
de esta tierra y haya venido a hacer lo que somos incapaces
de hacer, a cumplir todos los puntos de la ley, y que haya
venido después para morir como si nunca lo hubiera hecho por
causa de la muerte que nosotros debíamos de morir. Y a través
de eso es que Él está ofreciendo una justificación gratuitamente
por gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. Díganlo
los redimidos de Jehová. La redención la efectuó el Señor
Jesucristo. Los redimidos Adoran al Señor. Los siervos del Señor le alaban
porque han sido redimidos del poder del enemigo. Todo es por
lo que el Señor ha hecho. Estamos admirados de lo que el
Señor ha hecho. Estamos pensando constantemente
en su gran misericordia. Es el tema de nuestra meditación
y que Dios nos ayude a que sea el tema de nuestra plática. Hermanos,
nos van a lastimar, seguro. Nos vamos a lastimar. Eso ténganlo
por seguro. pero que el ser siervos nos dé
la capacidad de perdonar, en lugar de estar pensando y hablando
siempre de lo mucho que nos han lastimado, podamos pensar en
la inmensa bondad del Señor. Podamos proclamar su inmensa
bondad. Seamos instrumentos para que
esa fama, que nunca ha quedado sin mencionarse, se siga extendiendo
y proclamando para el gozo de las naciones. Que en nuestro
corazón hay el deseo, que ese gozo que nos ha sido dado por
la salvación que tenemos en el Señor Jesucristo, que esa paz
de saber que somos justificados, sea el deseo de nuestro corazón
de contarle a otros lo que Él ha hecho con nosotros, de proclamar
su inmensa bondad, que sea la experiencia de nuestro corazón
el poder decir no que Dios es grande y Dios más grande que
todos los dioses, sino que pueda ser yo sé que Jehová nuestro
Dios es grande y que el Señor nuestro es mayor que todos los
dioses, porque recuerde que si confesares con tu boca que Jesús
es el Señor y creyeras en tu corazón, el Señor nuestro, el
señorío, Él es Señor, pero qué bendición que podamos ser doblegados
delante del Señor y decir, sálvame Señor, y reconocerle como Señor,
decir como Tomás, Señor mío y Dios mío, y experimentar su gran salvación. Hermanos, qué gran bendición
el Dios que nos ha sido revelado en Cristo Jesús, un Dios que
no cambia, que tu corazón se pueda regocijar. Vivimos tiempos
difíciles en un mundo que cambia, pero de segundo a segundo, un
mundo que parece una tormenta, pero en medio de todo tenemos
un Dios que no cambia, un Dios que es soberano, un Dios que
es digno de toda nuestra adoración. Vamos a orar.

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Joshua

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