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JC

Ministerio de Pablo

Romans 15:14-21
Joel Coyoc May, 28 2023 Video & Audio
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Joel Coyoc May, 28 2023
Estudios en Romanos

El sermón "Ministerio de Pablo" de Joel Coyoc se centra en la naturaleza y la finalidad del ministerio del apóstol Pablo como sacerdote de los gentiles, según Romanos 15:14-21. Coyoc argumenta que el ministerio de Pablo tiene su origen en la gracia de Dios, destacando que él no se ve a sí mismo como un líder separado, sino como un hermano en la fe, enfatizando el concepto del sacerdocio universal de los creyentes. A lo largo del pasaje, se citan versículos que subrayan el papel del apóstol en llevar el evangelio a los gentiles, siendo la obra del Espíritu Santo fundamental en ese proceso (Romanos 15:16). La significancia práctica de esta enseñanza radica en cómo todo creyente, como parte del cuerpo de Cristo, tiene un ministerio que actuar, sirviendo y compartiendo el evangelio, lo que es esencial en la vida cotidiana del cristiano y la edificación de la iglesia.

Key Quotes

“Es importante que nosotros podamos mirar porque Dios ha llamado a personas en particular para tener ministerios.”

“El ministerio del apóstol Pablo tiene su origen en el Dios trino.”

“La meta del ministerio de Pablo es presentar a los gentiles como ofrenda agradable y santificada por el Espíritu Santo.”

“Hermanos, el apóstol Pablo constantemente dijo que él era lo que era por la gracia de Dios.”

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la Carta del Apóstol Pablo a los Romanos, en su capítulo
15. Romanos capítulo 15. Dice la Palabra de Dios, así
que los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los
débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros
agrade a su prójimo en lo que es bueno para edificación, porque
ni aun Cristo se agradó a sí mismo. Antes bien, como está
escrito, los vituperios de los que te vituperaban cayeron sobre
mí. porque las cosas que se escribieron
antes para nuestra enseñanza se escribieron a fin de que por
la paciencia y la consolación de las Escrituras tengamos esperanza. Pero el Dios de la paciencia
y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según
Cristo Jesús, para que unánimes a una voz glorifiquéis al Dios
y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, recibíos los unos
a los otros, como también Cristo nos recibió para gloria de Dios. Pues os digo que Cristo Jesús
vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios,
para confirmar las promesas hechas a los profetas y para que los
gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito. Por tanto, yo te confesaré entre
los gentiles y cantaré a tu nombre. Y otra vez, dice, alegraos gentiles
con su pueblo. Y otra vez, alabad al Señor todos
los gentiles y magnificadle todos los pueblos. Y otra vez, dice
Isaías, estará la raíz de Isaí y el que se levantará a regir
los gentiles. Los gentiles esperarán en él. y el Dios de esperanza os llene
de todo gozo y paz en el creer, para que amudez en esperanza
por el poder del Espíritu Santo. Pero estoy seguro de vosotros,
hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad,
llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros
los unos a los otros, más os he escrito, hermanos, en parte
con atrevimiento, como para haceros recordar por la gracia que de
Dios me es dada, para ser ministro de Jesucristo a los gentiles,
ministrando el Evangelio de Dios, para que los gentiles le sean
ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo. Tengo,
pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere,
porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por
medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra
y con las obras, con potencia de señales y prodigios, y en
el poder del Espíritu de Dios. De manera que desde Jerusalén
y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del Evangelio
de Cristo. Y de esta manera me esforcé a
predicar el Evangelio no donde Cristo ya hubiese sido nombrado
para no edificar sobre fundamento ajeno, sino como está escrito,
aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él verán
y los que nunca han oído de él entenderán. Por esta causa me
he visto impedido muchas veces de ir a vosotros, pero ahora,
no teniendo más campo en estas regiones, y deseando desde hace
muchos años ir a vosotros, cuando vaya a España iré a vosotros,
porque espero veros al pasar y ser encaminado allá por vosotros,
una vez que haya gozado con vosotros. Mas ahora voy a Jerusalén para
ministrar a los santos, porque Macedonia y Acaya tuvieron a
bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos
que están en Jerusalén. Pues les pareció bueno y son
deudores a ellos, porque si los gentiles han sido hechos participantes
de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de
los materiales. Así que cuando haya concluido
esto y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros
rumbo a España. Y sé que cuando vaya a vosotros,
llegaré con abundancia de la bendición del Evangelio de Cristo.
Los ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor
del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, para que
sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda
de mi servicio a los santos en Jerusalén sea aceptada, para
que con gozo llegue a vosotros, por la voluntad de Dios, y que
sea recreado juntamente con vosotros, y el Dios de paz sea con todos
vosotros. Amén. Vamos a meditar en los versículos
14 al 21. Y vamos a mirar algunas cosas importantes
acerca del ministerio del apóstol Pablo. Es importante que nosotros
podamos mirar porque Dios ha llamado a personas en particular
para tener ministerios. En este caso, el apóstol Pablo
fue llamado para ser apóstol a los gentiles. Y algunas cosas
que llaman nuestra atención es la manera en que el apóstol Pablo
se considera a sí mismo. Él era un apóstol. Él se considera
a sí mismo un siervo del Señor Jesucristo. Él tenía autoridad
apostólica y, sin embargo, él no se ve a sí mismo como una
clase especial de personas dentro de la iglesia. Si usted mira
cómo él se refiere, versículo 14 dice, Pero soy seguro de vosotros,
hermanos míos. Él se refiere y ve a la iglesia
como sus hermanos. Dice, después en el... versículo
quince más os he escrito hermanos en parte con atrevimiento y él
se ve como un hermano más dentro de la congregación de los creyentes
como un siervo del señor Jesucristo alguien no de una clase privilegiada
o una casta porque aquellas personas que Dios ha querido en su gracia
llamar al ministerio pues son lo que son por la gracia de Dios. Es por la gracia de Dios que
Dios los ha llamado al ministerio. Y algunas cosas importantes porque
estamos viviendo tiempos donde de pronto hay personas que no
están muy contentos de ser pastores y algunos dicen que son profetas
y otros más se consideran apóstoles. El apóstol Pablo es el último
de los apóstoles. Uno de los requerimientos bíblicos
para ser apóstol era haber visto con los ojos físicos al Señor
Jesucristo. Y él vio al Señor Jesucristo
camino a Damasco. Él vio al Señor Jesucristo resucitado.
Hoy día no hay más apóstoles porque pues ninguno de esos que
se autoproclaman apóstoles pues han visto al Señor Jesucristo
con sus ojos físicos. Otra de las cosas importantes
es nosotros pues somos una iglesia apostólica no porque nosotros
tenemos ahora apóstoles sino porque estamos sobre el fundamento
puesto por los apóstoles. La otra cosa importante es que
sabemos que cuando se construye una casa, un edificio, pues el
cimiento se pone una sola vez, no se pone varias veces. Y el
cimiento de la iglesia está puesto, y el fundamento puesto por los
apóstoles una sola vez, esa fe dada una vez a los santos. Y
es importante notar la actitud del Apóstol Pablo, una persona
que se identifica como alguien más como miembro del Cuerpo de
Cristo. Y lo primero que nosotros podemos mirar en este pasaje
es cuál es el origen del ministerio del Apóstol Pablo. Es bien importante
que nosotros miremos el origen del ministerio de Pablo porque
el origen del ministerio de Pablo es el origen del ministerio de
cualquier persona que Dios llama al ministerio dentro de la iglesia. Ahora no tenemos apóstoles, pero
tenemos pastores y maestros a fin de perfeccionar a los santos
para la obra del ministerio. Y si nosotros miramos, dice el
apóstol Pablo, en el versículo 16, desde el versículo 15 dice,
os he escrito hermanos en parte con atrevimiento como para haceros
recordar por la gracia que de Dios me es dada, para ser ministro
de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios
para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada
por el Espíritu Santo. Algo que podemos nosotros notar
ahí es que el ministerio del apóstol Pablo tiene su origen
en el Dios trino. Dice la gracia de Dios. Y ahí evidentemente el apóstol
Pablo está refiriéndose a Dios Padre. Es Dios Padre que da la
gracia en aquel tiempo para el apostolado, pero es Dios Padre
que da la gracia para los ministerios dentro de la iglesia. Y dice
después, para ser ministro de Jesucristo. Es la gracia del
Padre para ser ministro de Dios el Hijo. Y después, para hacer
una obra santificada por el Espíritu Santo. Dice, para que los gentiles
desean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo. En varios
otros lugares en la Escritura, nosotros podemos recordar cuando
el Señor Jesús dijo, rogad al Señor de la Mies que envíe obreros
a su Mies. Él estaba diciendo que clamaran
al Padre para que Él enviara obreros a la Mies. En Hechos
capítulo 20, versículos 28, El apóstol Pablo, hablando a
los ancianos o pastores de la iglesia de Éfeso, dice, por tanto
mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu
Santo os ha puesto por obispos para apacentar la iglesia del
Señor, la cual él ganó con su propia sangre. Y es por la gracia
de Dios el Padre, pero es el Espíritu Santo el que pone a
los pastores en la iglesia. Entonces, el origen del ministerio
del apóstol Pablo y cualquier persona con ministerio es la
gracia del Dios trino, es obra del Espíritu para ser ministro,
servidor del Señor Jesucristo y para desarrollar una obra santificada
por el Espíritu Santo. Y en un sentido, en un sentido
amplio de la palabra, hay ciertos dones especiales, cierto llamado
de ministerio dentro de la iglesia. Pero en un sentido amplio, Hay
lo que la Biblia nos presenta como el sacerdocio del creyente.
Nosotros somos una nación santa, un pueblo adquirido por Dios,
real sacerdocio, dice la Escritura. Cada creyente en el Señor Jesucristo,
además de que Dios tiene personas que ha llamado para ser pastores
y maestros, pues cada persona que ha creído en el Señor Jesucristo
tiene un ministerio. Los que son esposos tienen un
ministerio en casa. Tenemos ministerio en el trabajo,
en cualquier lugar donde nosotros estemos, de proclamar las virtudes
del que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Es el llamado para todo creyente. Hemos sido salvados. Además,
es el deseo del corazón del creyente el dar a conocer el gozo que
ha hallado en la salvación del Señor Jesucristo. Y es nuestro
llamado a anunciar las virtudes, el que nos llamó de las tinieblas
a su luz admirable. En ese sentido, siempre tener
en cuenta que es por la gracia de Dios. Es por la gracia de
Dios que nos ha dado salvación y es por su misma gracia que
Él nos ha habilitado también para hacer instrumentos en sus
manos, para proclamar el Evangelio de salvación. Ahora, el pasaje
también nos habla de la meta del ministerio del apóstol Pablo.
Esa meta está en el versículo 21, cuando él dice... Versículo 16, dice... para que
los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el
Espíritu Santo, ministrando el Evangelio de Dios para que los
gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo. El apóstol Pablo tenía una meta,
y la meta era ministrar el Evangelio. Él dice al principio de esta
carta, hay de mí si no predicar el Evangelio, porque me es impuesta
necesidad. Él decía, yo soy deudor a griegos,
a judíos, a todos soy deudor. Y él sentía la deuda de predicar
el Evangelio de Jesucristo. Su meta era proclamar el Evangelio
de Jesucristo. damos gracias a Dios porque Dios
puso en el corazón del apóstol Pablo, él dice ahí en el versículo
quince más os he escrito hermanos en parte con atrevimiento el
apóstol Pablo escribió y nosotros sabemos porque el apóstol Pablo
va a decir después que él no se gloriaba sino dice tengo pues
de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere porque
no os haría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio
de mí para la obediencia de los gentiles Sabemos porque el apóstol
Pablo en otro lugar escribió que es el Señor el que produce
en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad.
Dios puso en el corazón de Pablo el escribir uno de los tratados
más precisos y donde se desarrolla ampliamente el evangelio que
es justamente esta carta. El Evangelio del Apóstol Pablo
sigue tras su meta, aún después de todos los años que han pasado.
Estamos aquí, los gentiles, en Yucatán, siendo bendecidos por
el Ministerio del Apóstol Pablo, que nos ha dejado con tanta claridad
lo que es el Evangelio. El Evangelio de la justificación
sólo por la fe, sólo por la fe en la persona y en la obra del
Señor Jesucristo. Una justificación que es, aparte
de las obras de la ley, y el apóstol Pablo tenía como meta
proclamar ese evangelio porque el propósito de su ministerio
era no simplemente que la gente creyera ese evangelio sino presentarlos
como una ofrenda agradable por lo que es lo mismo el apóstol
Pablo dice para lo cual dice, también trabajo, dice, a quien
anunciamos, hablando del Señor Jesucristo. Allá en Colosenses
1, 28, 29, dice, a quien anunciamos amonestando a todo hombre y enseñando
a todo hombre en toda sabiduría a fin de presentar perfecto en
Cristo Jesús a todo hombre. ¿Y qué es lo que él tenía que
proclamar? Hermanos, no es que, como muchas
veces se piensa que el Evangelio, algunas personas piensan es el
ABC de la vida cristiana. El Evangelio es de la A a la
Z de la vida cristiana. El Evangelio es la necesidad
de la Iglesia. Cuando el Apóstol Pablo empieza
a escribir la Epístola, él deja claro que él deseaba predicar
el Evangelio a los que estaban en Roma. Y evidentemente lo está
expresando a la Iglesia que está en Roma. Versículo 15 del capítulo
1 dice, Así que en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el
Evangelio, también a vosotros que estáis en Roma. y no está
refiriéndose a los que estaban fuera de la iglesia, por supuesto
que era su deleite y su gozo predicar a los que estaban fuera
de la iglesia, pero la meta de su ministerio era anunciar el
evangelio a los que estaban fuera de la iglesia, pero a los que
estaban dentro de la iglesia, porque el evangelio es nuestra
necesidad diaria, y el creyente se deleita en escuchar cada vez
el evangelio verdadero, porque el evangelio no solo nos libra
de la pena del pecado, sino es el Evangelio que necesitamos
cada día para poder... La vida cristiana se trata de
constantemente, si usted una vez vino al Señor Jesucristo,
usted sigue viniendo al Señor Jesucristo. El Evangelio es venir
vez tras vez en arrepentimiento y fe, el Señor nos muestra nuestro
pecado. Y cada vez que nosotros seguimos
viendo al Señor Jesucristo en el Evangelio, cada vez somos
más conscientes de pecado. Cuando el Evangelio de verdad
es predicado, la gente no se vuelve autoconfiada y santurrona. La gente se vuelve cada vez más
consciente de cuán peligrosos somos a parte del Evangelio.
Más conscientes de venir constantemente al Señor Jesucristo porque somos
cada vez más conscientes de nuestra maldad. Es por el Evangelio y
sólo por el Evangelio que nuestros ojos pueden estar puestos en
el Señor Jesucristo. Porque lo que el Evangelio hace
es exaltar al Señor Jesucristo delante de nuestros ojos. Es
mostrarnos a Cristo como aquel cordero que puede quitar nuestros
pecados. Es mostrarnos al Señor Jesucristo
como el único capaz de vivir la vida que nosotros hemos fracasado
en vivir. Él la vivió de manera perfecta. Es ver en Él nuestra esperanza
de ser vestidos con su justicia. es venir a Él reconociendo total
debilidad, reconociendo total incapacidad, y venir a Él buscando
perdón y buscando también el poder, el poder que Él dio porque
Él triunfó sobre el pecado, sobre la muerte, y Él ascendió al cielo,
y Él ascendió al cielo y envió Su Espíritu Santo que fortalece
a Su pueblo. La meta del ministerio de Pablo
es presentar a los gentiles como ofrenda agradable y santificada
por el Espíritu Santo. ¿Por qué es la meta del apóstol
Pablo? Porque esa es la meta del Señor Jesucristo. El Señor
Jesucristo dio a su iglesia dones, dones. Dice Efesios capítulo
4, versículo 11, Desde el versículo 8 dice, por
lo cual dice, subiendo lo alto llevó cautiva la cautividad y
dio dones a los hombres. Y esto de que subió, ¿qué es
sino que también había descendido primero a las partes más bajas
de la tierra? El que descendió es el mismo
que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo
todo. Y Él mismo constituyó a unos
apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros
pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para
la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de
Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento
del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura
de la plenitud de Cristo. perfeccionar a los santos para
la obra del ministerio, presentarlos como una ofrenda aceptable a
Dios, santificados por el Espíritu Santo, mediante la proclamación
del Evangelio. Y que, en este pasaje, el apóstol
Pablo está volviendo a hacer énfasis, no sólo en que el ministerio
tiene su origen en el Señor, y la meta es presentar, en este
caso el apóstol Pablo, a los gentiles como ofrenda agradable
al Señor, sino también nos muestra algo grandioso cuando dice, dice,
por lo cual dice, subiendo al alto llevó cautiva a la cautividad
y dio dones a los hombres. Y es otra vez el origen del ministerio. El ministerio es dones para la
iglesia, que el Señor Jesucristo cuando derrotó a Satanás, Es
el hombre fuerte que derrota a Satanás y quita sus cautivos.
El apóstol Pablo y cada uno de nosotros éramos antes cautivos
de Satanás, esclavos del pecado. Y después del Señor Jesucristo
triunfar, Él tomó ese botín de cautivos que ahora han sido trasladados
del reino de las tinieblas al reino de su amado hijo. Y de
ese botín él dio dones a los hombres, dio a la iglesia lo
que dice después cuando dice constituyó a unos apóstoles,
a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros a
fin de profesionar a los santos para la obra del ministerio.
Hermanos, el apóstol Pablo Constantemente dijo que él era lo que era por
la gracia de Dios. El apóstol Pablo no llegó a ser
el apóstol Pablo por su gran intelecto, y la verdad es que
lo tenía, pero no fue por eso que él llegó a ser el apóstol
Pablo. Él no confiaba nunca en ninguno de sus dones, sino él
confiaba en la gracia del Señor. Y eso debe ser de aliento para
nosotros, el saber que El tener grandes dones no significa nada
sin la gracia de Dios. Es la gracia de Dios. Y nuestra
necesidad no es de pensar en las cosas que quizá no ves que
tienes. La utilidad dentro de la obra
del Señor es su gracia es suficiente. Su gracia es suficiente. Y si
el Señor te ha libertado de las tinieblas, pues eres un siervo
del Señor Jesucristo. Y no esperes a grandes cosas,
empieza con las cosas sencillas, las cosas que el Señor te va
guiando a hacerlas para la gloria del Señor. La meta era presentar
a los gentiles como ofrenda agradable. El apóstol Pablo se ve a sí mismo
como, regresamos a Romanos, dice, ministrando el Evangelio
de Dios para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada
por el Espíritu Santo. Él se ve a sí mismo como un levita
que está presentando una ofrenda, y esa ofrenda son los gentiles. El apóstol Pablo amaba a su nación,
él oraba por su nación, pero por la gracia de Dios, Dios lo
salvó y él amaba más a Dios, y él no tuvo objeción cuando
Dios lo llamó para ser apóstol a los gentiles. Y nosotros nos
gozamos de que haya sido así, porque somos nosotros. quienes gozamos aún
hoy día de la bendición de que el Apóstol Pablo, por amor al
Señor, haya obedecido su llamado a predicar el Evangelio entre
los gentiles. Y muy probablemente el Apóstol
Pablo está pensando, cuando está escribiendo esta parte en Isaías
66, Versículo 20, dice, y traerán
a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones por
ofrenda a Jehová. Y traerán a todos vuestros hermanos
de entre todas las naciones por ofrenda a Jehová, en caballos,
en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte
de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel
traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová.
Si usted recuerda cuando empezó el apóstol Pablo a escribir esta
sección que empezamos a estudiar en el capítulo 12, él dice, Así
que hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis
vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios,
que es vuestro culto racional. y él se miraba a sí mismo ofreciendo
no ofrendas por expiación de pecado porque eso lo ha ofrecido
nuestro sumo sacerdote y nos ha hecho perfectos santos santificados
una vez y para siempre con un solo sacrificio pero si los sacrificios
de gratitud y de alabanza y el apóstol Pablo mira su ministerio
y la meta de su ministerio es esa de poder ofrecer el fruto
de su ministerio, de ministrar el evangelio como una ofrenda
de gratitud a Dios. El amor de Cristo nos constriñe,
el vivir para el Señor, el proclamar y el desear que otros puedan
experimentar lo que nosotros hemos experimentado por la gran
salvación que el Señor Jesucristo ha ganado para su pueblo. Que
nosotros, aquellos que hemos conocido cuál es el camino de
la vida, Dice el Señor Jesús, yo soy el camino, soy la verdad,
soy la vida, nadie viene al Padre si no es por mí. El Salmo 16
dice, me mostrarás la senda de la vida. En tu presencia hay
plenitud de gozo y delicias a tu diestra para siempre. Hermanos,
aquellos que hemos hallado esa senda de la vida, que hemos hallado
el gozo donde verdaderamente está el gozo, que es en la presencia
del Señor, que es el gozo de su salvación, anhelamos que otros
puedan puedan hallar ese gozo. Y debemos tener como meta de
nuestro ministerio el que ellos puedan ser presentados como nuestra
ofrenda de gratitud al Señor, y eso es ministrando el Evangelio,
proclamando las virtudes del que nos llamó de las tinieblas
a su luz admirable. El apóstol Pablo también nos
habla del alcance de su ministerio. Dice, porque no salía Versículo 19, con potencia de
señales y prodigios en el poder del Espíritu de Dios, de manera
que desde Jerusalén y por los alrededores hasta Ilírico, todo
lo he llenado del Evangelio de Cristo. Y de esta manera me esforcé
a predicar el Evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado,
para no edificar sobre fundamento ajeno, sino como está escrito,
aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él verán,
y los que nunca han oído de él entenderán. hermanos Dios lo
llamó a predicar a los gentiles y en verdad él por amor a Dios y por la obra
del Espíritu Santo él estaba proclamando el evangelio y el
alcance de su ministerio el apóstol Pablo está diciendo de Jerusalén
hasta Ilírico y bueno esa es la región donde está Yugoslavia,
que más o menos son unos 2,400 kilómetros. De aquí a la Ciudad
de México son aproximadamente 1,200. Aproximadamente estamos
hablando de aquí hasta la frontera norte del país. Y qué gran bendición
que el apóstol Pablo, por la gracia de Dios, pudiera tener
la visión de tener el mismo alcance de ministerio que tenía el Señor
Jesucristo. Esto no es mérito del apóstol
Pablo. Es la visión que el Señor Jesucristo. Él dijo, ir y predicate el evangelio
a toda criatura. Ir hasta lo último de la tierra.
El apóstol Pablo lo había llenado. Y no es que no había ningún lugar
donde no se hubiera predicado el evangelio. Él iba a las principales
ciudades estableciendo iglesias y predicando el evangelio. Y
el apóstol Pablo, vamos a estudiar más adelante, y ya en lo que
leímos él menciona, pues él quería ir a España. Y damos gracias
a Dios que hay evidencias que llegó a España. Y hermanos, cuando
nosotros pensamos en esto, quisiera que pudiéramos cerrar pensando
en lo que el apóstol Pablo dice en el versículo 14. dice, pero estoy seguro de vosotros,
hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad,
llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros
los unos a los otros. Pero soy seguro de vosotros,
hermanos. El apóstol Pablo está mostrando
aquí que Él tenía un ministerio. Dios
ha dado ministros a la iglesia, pastores, maestros, evangelistas,
a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio.
Pero Él está escribiendo aquí a los hermanos de la iglesia
y llamándolos al hecho de que Lo que decía yo hace un momento,
si estamos en Cristo, tenemos ministerio. Es verdad que el
apóstol Pablo estaba corrigiendo algunas cosas que estaban siendo
problemáticas en la iglesia de Roma, pero él confiaba en el
poder del evangelio. Y por su confianza en el poder
del evangelio, él tenía una seguridad con respecto a los hermanos.
Dice, estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros
mismos estáis llenos de bondad. Estamos meditando el Salmo 135
que habla de la bondad de Dios. Él es bueno, hay que alabarle
porque Él es bueno. Cantadle salmos porque es benigno. Y si hay algo que los creyentes
han probado es que Dios es bueno. Un verdadero creyente en el Señor
Jesucristo ha probado que Dios es bueno. Dice el apóstol Pedro,
desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada
para que por ella crezcáis para salvación si es que habéis gustado
la benignidad del Señor. el que ha gustado que el Señor
es bueno, tiene hambre por la palabra, anhela la palabra, así
como el bebé anhela la leche. No es necesario darle premios
o preguntarle una estadística para saber si él está leyendo,
no, es su vida, es su necesidad, ir a la palabra de Dios clamando
para que el Señor obre en él y él pueda ser, porque ha aprobado
que Dios es bueno, porque él alaba al Señor por su bondad,
Hay algo que el Señor está haciendo con su pueblo y lo está haciendo
cada vez conforme a la imagen de su Hijo. Y el apóstol Pablo
afirma a la iglesia que él está seguro de que por el poder del
Evangelio, sus hermanos estaban llenos de toda bondad, llenos
de toda bondad. Y la bondad que está describiendo,
podemos entender, uno, buenos en cuestión de un sentido de
rectitud, porque Dios está obrando, porque Dios está haciendo una
obra en su pueblo. Podemos entenderlo en un sentido
de dulzura. El Señor es bueno en un sentido
de dulzura y de ser bondadosos como el Señor lo es por la obra
que el Señor está efectuando. Y hermanos, por el poder del Evangelio, somos
llenos de bondad y llenos, dice después, de conocimiento. Y aquí
no está hablando de conocimiento académico. No significa el hecho
de que estamos llenos y podemos recitar todas las cuestiones
de nuestra fe con precisión. Eso es bueno. Debemos tener conocimiento. Pero va más allá de eso. Y va
de lo que decíamos cuando dice el salmista, yo sé que Jehová,
nuestro Dios, es grande. Yo sé. de un conocimiento experimental,
de haber experimentado el poder del Evangelio en la vida. Conocimiento,
no conocimiento que está llenando nuestra cabeza, sino conocimiento
real del Señor Jesucristo. No de conocer acerca del Señor
Jesucristo, sino conocerle, de tener ese anhelo que tenía el
apóstol Pablo, que él no quería nada sino conocer a Cristo Jesús
mi Señor. Hermanos, recuerde, La Biblia
dice, esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único
Dios verdadero y a Jesucristo, tu Hijo, a quien has enviado.
Vamos, clamar al Señor para que a través del ministerio, en la
iglesia, de enseñanza, de predicación, cada uno de nosotros pueda ser
lleno de bondad por la obra, porque Cristo vive en mí. Nadie
de nosotros tiene bondad en sí mismo porque somos buenos por
nosotros mismos. Bueno solo hay uno, y ese que
es bueno pues no es ninguno de nosotros. Si alguno piensa que
es uno de nosotros, pues está equivocado. Es el Señor Jesucristo. Y si hay alguna bondad en nosotros,
es Cristo en nosotros la esperanza de gloria. Es porque Él vive
en mí. Es porque estoy incertado en
la vid verdadera. Es porque Él me ha dado un nuevo
corazón lleno de conocimiento de su persona. Voy a crecer en
bondad en la medida que conozco cada vez más y más al Señor Jesucristo,
y que nuestra oración pueda ser cuando venimos a la iglesia.
Señor, concédeme escuchar a alguien más que a esa persona que se
para enfrente. Concédeme que en verdad pueda escuchar la voz
del Buen Pastor. Concédeme ojos de fe para ver
al Señor Jesucristo. Para verle a Él como el más exaltado
y glorioso, como la perfección misma, como la hermosura de tu
santidad. A verle a Él como el ser más valioso y su obra como
la obra más valiosa y la única que tú vas a aceptar. Ver al
Señor Jesucristo y verle a Él cuando Él dice, dice a la gente,
dice a los que están trabajados y cansados, dice, vengan a mí
y los voy a hacer descansar. Aprendan de mí. Y está diciendo
no que aprendas conceptos, aprende de mí que soy manso y humilde
de corazón y vas a hallar descanso y paz para tu alma. Y está que
pueda ocurrirnos después de tiempo de estar con el Señor, que no
terminemos un día preguntando, muéstranos al Padre y nos basta. Y Jesús tenga que decir, pues
hace tanto tiempo que estoy contigo y no me has visto. que el deseo
de nuestro corazón sea ver a Jesús, para mantener nuestros ojos en
Él. Y entonces podremos desarrollar un ministerio, dice, de tal manera
que podéis amonestaros los unos a los otros, siempre con la intención
de glorificar a Dios, siempre con la intención de ayudar a
mi hermano, para que él pueda ser presentado ante el Señor
por el Evangelio. como una ofrenda agradable al
Señor, siempre haciéndolo con bondad, siempre haciéndolo desde
una perspectiva, como el apóstol Pablo dice, si alguno es sorprendido
en una falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con
espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que también
seas tentado, recordando que el que es bueno en sí mismo es
el Señor Jesús, y yo tengo bondad por causa de su vida en mí, pero
no soy yo, sino es su gracia conmigo. Si algo nos va a guardar
y nos va a capacitar es recordar siempre lo que tenemos es por
la gracia de Dios. El apóstol Pablo dice esto en
estos versículos. El versículo 17 dice, tengo pues
de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere.
Versículo 18, porque no osaría hablar sino de lo que Cristo
ha hecho por medio de mí lo que Cristo ha hecho por medio de
mí. O sea, hablar de la inmensa bondad de Dios. No soy yo, sino
es Su gracia conmigo. No es lo que yo he hecho, sino
lo que Él ha hecho a través de mí. Y hermanos, que Dios obre
de esta manera en nuestro corazón, de recordar siempre, no olvide,
ministerio, salvación, todo es por gracia. hoy por la gracia
de Dios nosotros entendemos verdades a veces se nos olvida y pensamos
que tan claro está que no lo pueden ver pues no lo pueden
ver así como yo no lo podía ver mucho tiempo pero a veces se
nos olvida que si hoy vemos es la gracia de Dios si hoy entendemos
es la gracia de Dios que no olvidemos hermanos Dice, alguien escribió
una canción que dice, ¿qué poseo yo que no recibí de ti? ¿Y qué
misterio se aclaró sin tu explicación? ¿Qué verdad hablé sin antes venir
de ti? ¿Qué obra buena realicé que no
ordenaste tú? Todo lo que puede ser bueno mío
es por causa de tu vida en mí. Todo lo que soy y lo que yo haga
aquí lo debo solo a ti. Y vivir siempre recordando. que
nosotros somos capaces de las peores cosas y si no las hemos
hecho es por la gracia de Dios, por esa gracia que nos ha salvado,
por esa gracia que nos ha dado entendimiento, y recordar que
es la gracia del Padre, para hacernos ministros del Señor
Jesucristo, por el poder del Espíritu Santo. Y de eso se trata
el ministerio, tanto el ministerio pastoral, de maestros que Dios
pone en la iglesia, como el ministerio de cada uno de los creyentes,
y que al final termina en justamente el crecimiento de la vida del
Señor Jesucristo en su pueblo para la gloria de Dios. Vamos
a orar.

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Joshua

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