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JC

Soberania de Dios

Psalm 135:6-12
Joel Coyoc May, 24 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 24 2023

La predicación de Joel Coyoc en "Soberania de Dios," basada en Salmo 135:6-12, centra su discurso en la soberanía de Dios, enfatizando que "todo lo que Jehová quiere, lo hace". A través de una serie de argumentos, el predicador destaca que la soberanía de Dios se manifiesta en todos los aspectos de la creación: en cielos, tierra, mares y en los eventos históricos, como la liberación de Israel de Egipto. Coyoc apela a las Escrituras para ilustrar cómo la soberanía divina está íntimamente ligada a la redención, argumentando que los elegidos de Dios, como Jacob, son escogidos no por mérito, sino por misericordia. La importancia doctrinal de esta enseñanza radica en que reafirma la seguridad que tienen los creyentes en la soberanía de Dios sobre sus vidas, al tiempo que invita a los oyentes a vivir en gratitud y adoración, proclamando el Evangelio y participando activamente en la lucha espiritual contra el pecado y la rebelión.

Key Quotes

“Hermanos, todo lo que ha ocurrido y que usted tiene en mente...si Él no lo hubiera querido, pues nunca habría ocurrido.”

“La razón por la cual alabar al Señor es porque Él es bueno.”

“Si hay algo en lo cual Dios no es soberano, yo estaría muy preocupado.”

“El Señor destruye a sus enemigos haciéndolos amigos.”

Sermon Transcript

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100%
Vamos a abrir nuestra Biblia
en el Salmo 135. Dice la Palabra de Dios, te alabaré
con todo Alabad el nombre de Jehová, alabadle, siervos de
Jehová, los que estáis en la casa de Jehová, en los atrios
de la casa de nuestro Dios. Alabad a Jehová, porque Él es
bueno. Cantad salmos a su nombre, porque
Él es benigno. Porque Jehová ha escogido a Jacob
para sí, a Israel por posesión suya. Porque yo sé que Jehová
es grande, y el Señor nuestro mayor que todos los dioses. Todo lo que Jehová quiere lo
hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos. Hace subir las nubes de los extremos
de la tierra, hace los relámpagos para la lluvia, saca de sus depósitos
los vientos, Él es quien hizo morir a los primogénitos de Egipto,
desde el hombre hasta la bestia. Envió señales y prodigios en
medio de ti, oh Egipto, contra Faraón y contra todos sus siervos. Destruyó a muchas naciones y
mató a reyes poderosos, a Zeón, rey amorreo, a Og, rey de Bazán,
y a todos los reyes de Canaán. Y dio la tierra de ellos en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo. Oh, Jehová, eterno es tu nombre,
tu memoria, oh Jehová, de generación en generación, porque Jehová
juzgará a su pueblo y se compadecerá de sus siervos. Los ídolos de
las naciones son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen
boca y no hablan, tienen ojos y no ven, tienen orejas y no
oyen, tampoco hay aliento en sus bocas. Semejantes a ellos
son los que los hacen, y todos los que en ellos confían. Casa
de Israel, bendecida a Jehová. Casa de Arón, bendecida a Jehová. Casa de Leví, bendecida a Jehová. Los que teméis a Jehová, bendecida
a Jehová. Desde Sion, sea bendecido a Jehová,
quien mora en Jerusalén. Aleluya. El Salmo empieza con Aleluya
y termina con Aleluya. Igual que el domingo olvidé leer,
el primer Aleluya es parte del Salmo. Es alaba al Señor. Estuvimos meditando el domingo
en la mañana y lo que estábamos mirando es hay una exhortación
y es la exhortación alabar el nombre del Señor. Es una exhortación
que debe ser obedecida por los habitantes de toda la tierra,
porque todos fuimos hechos para alabar al Señor. Somos adoradores
desde que nacemos hasta que morimos. Estábamos mirando qué decirse
después, alabad siervos de Jehová. Y es específicamente, bueno,
es una exhortación a todo ser humano. Sin embargo, los que
pueden hacerlo son aquellos que son sus siervos. Y sus siervos
son aquellos, dice, díganlo los redimidos de Jehová, los que
Él ha redimido del poder del enemigo. Sus siervos son aquellos
que han sido redimidos y están sirviendo por gratitud. El amor
de Cristo los constriñe. Cristo pagó la redención, los
sacó de la casa de esclavitud y hoy, de manera similar al apóstol
Pablo, aquellos que han sido salvados, redimidos, sirven al
Señor. y alaban al Señor, viven para
su servicio. Se consideran, como el apóstol
Pablo, esclavos. Antes eran inútiles, como Onésimo
fue inútil. Una característica de aquel que
es esclavo del pecado es que, dice en Romanos el apóstol Pablo
a una, se hicieron inútiles. Pero después de que el Señor
nos redime, somos útiles por la gracia de Dios. Y dice, son
los que estáis en la casa de Jehová, en los atrios de la casa
de nuestro Dios. Y damos gracias a Dios porque
nosotros escuchamos este salmo de este lado de la obra de salvación
después del sacrificio del Señor Jesucristo, cuando la salvación
de sus redimidos ha sido consumada. Y damos gracias a Dios porque,
bueno, el templo que estaba en Jerusalén era un templo que se
procuraba que siempre hubiera gente. Había gente que hacía
guardias para ver que siempre estuviera la luz en la casa del
Señor. De hecho, un salmo antes dice
los que en la casa de Jehová estáis por las noches. El salmo
dice, mirad, bendecid a Jehová, vosotros todos los siervos de
Jehová, los que en la casa de Jehová estáis por las noches,
pero qué bendición que nosotros, este no es el templo de Jehová,
esta es la casa donde nosotros nos reunimos. Y qué bendición
que en aquel tiempo había algunos que se podían quedar hasta en
las noches. Pero la bendición es que aquellos
que han sido redimidos también han sido hechos piedras vivas,
edificados como casa espiritual. Así que ellos pueden alabar al
Señor siempre porque Más aún, dice la Escritura, o ignoráis
que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está
en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros,
porque habéis sido comprados por precio. Glorificad, pues,
a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales
son de Dios. Estos tiempos que tenemos el miércoles, el domingo
en la mañana, el domingo en la noche, son tiempos especiales.
Pero son tiempos especiales que tienen sentido si nosotros somos
siervos redimidos, si estamos viviendo para alabar continuamente
al Señor, si comemos o bebemos o hacemos todo lo que hacemos
para la gloria de Dios. Si no, pues el Señor dice, como
en Isaías, no me traigas más vana ofrenda, no me traigas sacrificios. Dice después, La razón, la razón por la cual
alabar al Señor. Y la razón es, dice primeramente,
porque Él es bueno. ¿Por qué Él es bueno? Hermanos,
es abundante en la Escritura y saber que el único bueno es
el Señor. No hay otro bueno, dice Jesús. ¿Por qué me llamas bueno? Solo
hay uno que es bueno. Y el Señor es bueno, de Él viene
toda buena dádiva, viene todo don perfecto. Y después dice,
cantad salmos a su nombre porque él es benigno. Y recordábamos,
estos son, estos siervos del Señor, estas piedras vivas, son
aquellos que han experimentado que el Señor es benigno. Y por
ello ellos están cada día necesitados y constantemente deseando y anhelando
la palabra del Señor. Desead como niños recién nacidos
la leche espiritual no adulterada. Dice, si es que habéis, para
que por ella crezcáis para la salvación, si es que habéis gustado
que el Señor es benigno. Después estábamos mirando la
razón por la cual alabar al Señor y es porque Jehová ha escogido
a Jacob para sí. ¡Qué bendición! Yo puedo recordar
en mi propia vida, y espero que todos los que estamos aquí, un
tiempo en cuando, cuando no era motivo de adoración, la elección,
el que el Señor haya escogido. En nuestro orgullo era una cuestión
de enojo, pero qué bendición que Él a su tiempo nos redimió,
a su tiempo Él nos dio vida. Y hoy, en lugar de estar enojados
y pensando los injustos, que Dios puede hacer algo que no
sea justo, hoy nos volvemos en adoración, porque sabemos que
si Él no hubiera escogido a Jacob, Jacob, alguien en el cual no
había nada amable, igual que nosotros, no hay nada amable.
Pero el Señor tiene misericordia del que Él quiere tener misericordia.
En lugar de estar enojados y diciendo que no es justo que el Señor
escoja hoy, con humildad nosotros sabemos que si Él no nos hubiera
escogido a nosotros, nosotros nunca lo habríamos escogido a
Él. Hoy, en lugar de preguntar por
qué Dios nos está salvando a todos, Hoy preguntamos humildemente
es por qué Dios, debiendo condenar a todos, está salvando a una
gran multitud que nadie puede contar de toda lengua, de todo
pueblo, de toda lengua y de toda nación. Nos gozamos, nos gozamos
de saber que y podemos cantar y decir por qué me elegiste a
mí entre millones sabiendo el mal que hice yo y cómo pudiste
perdonar toda mi maldad y darme en Jesús salvación. El hecho de saber que somos como
Jacob transformados, no sólo cambiados, no es que simplemente
Dios le cambió el nombre, lo escogió y lo convirtió en su
posesión y le cambió su nombre. dejó de ser Jacob, aquel tramposo
que se apropiaba de lo que Dios de todos modos le iba a dar,
lo iba arrebatando hasta que el Señor le quitó aquello en
que él confiaba. El Señor le desencajó el muslo
y ya no pudo huir más y él le cambió el nombre porque le cambió
el corazón. Lo hizo Israel. Ahora, terminamos
el domingo, dice, porque yo sé que Jehová es grande y el Señor
nuestro mayor que todos los dioses. Y estos siervos del Señor, esos
que pueden decir aleluya, ellos han experimentado algo. Estaba
diciendo el domingo que nosotros podríamos decir, o el salmista
pudo haber escrito, porque Jehová es grande y el Señor mayor que
todos los dioses. Y eso es verdad. Pero no es eso
lo que el salmista escribió. Él escribe algo que él había
experimentado en su vida. Y él dice, porque yo sé. que
Jehová es grande. Y el Señor nuestro, una relación
de intimidad, no dijo el Señor mayor que todos los dioses, sino
el Señor nuestro. Hermanos, quiera Dios que sea
nuestra experiencia, experimentar en nuestro corazón un conocimiento
que no simplemente llega a nuestra cabeza, sino es una experiencia
viva en nuestro corazón. El saber, yo sé que Jehová es
grande y el Señor nuestro mayor que todos los dioses. Y hoy vamos
a meditar del versículo 6 hasta el versículo 13. el domingo el tema es alaba al
señor o lo que es lo mismo aleluya con lo que empieza el salmo y
termina y hoy el versículo 6 dice todo lo que jehová quiere lo
hace todo lo que jehová quiere lo hace y el tema es todo lo
que quiere lo hace y también lo podemos decir en una sola
palabra en una palabra que por la gracia de dios hoy podemos
aceptar, creer y gozarnos. Y esa palabra es la palabra soberanía. Hacer todo lo que se quiere es
ser soberano. Nosotros, el hombre hace todo
lo que puede. ¿Cuántas veces nosotros prometemos
cosas a veces los que somos padres, y al final, pues no solo los
políticos prometen y no cumplen, a veces los padres prometemos
cosas y de pronto, pues quedamos cortos, porque solo el Señor
hace todo lo que quiere, y Él todo lo que promete lo hace,
porque Él es justamente Dios, Él es soberano. Y pensando en la soberanía, en
el que hace todo lo que quiere, verdad siempre el intento del
corazón del hombre ha sido el hecho de ser soberano sobre su
propia vida lo hemos experimentado yo creo que cada uno de nosotros
lo ha experimentado cada uno de nosotros ha tenido etapas
en su vida en que cree que él debe hacer lo que le da la gana
creo que recordar algunas veces disciplina de nuestros padres
nos recuerda que alguna vez quisimos hacer lo que nos da la gana algunas
veces nos Pues no estimamos la disciplina. Lo podemos ver en
expresiones de la cultura. La gente dice cada quien es arquitecto
de su propio destino. Y la verdad es que es una total
mentira. Cada quien no es arquitecto de
su propio destino. Lo escuchamos en canciones populares,
la gente canta sin dinero, con dinero y sin dinero hago siempre
lo que quiero. Mi palabra es la ley, dice, no tengo trono,
ni reino, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey. Y ese
es el intento del corazón del hombre, querer ser su propio
rey. Los que somos padres, pues lo
hemos visto en nuestros hijos. ¿Cuánto se tiene que batallar
para enseñar a un hijo Yo creo que ningún padre se ha puesto
a enseñar a su hijo a desobedecer. Eso es totalmente natural. La batalla es enseñar obediencia. Enseñar obediencia es una batalla.
La gravedad de que alguien hace lo que quiere, pretende hacer
lo que quiere, pues es que sencillamente es levantarse en rebeldía contra
Dios. Hay personas que pueden aceptar
el hecho de que Dios es soberano. Y el versículo dice aquí, todo
lo que Jehová quiere lo hace. Y aquí está hablando de la soberanía
del Señor. El Señor hace todo lo que quiere. Nunca algo que el Señor ha querido
no ha sido hecho. Hermanos, todo lo que ha ocurrido
y que usted tiene en mente cuando hace memoria y que ha ocurrido
en su vida o que ha ocurrido en el pueblo, en la ciudad donde
usted vive, Todo eso, tenemos que saber que Dios lo ha querido.
Por eso es que ha ocurrido. Si Él no lo hubiera querido,
pues nunca habría ocurrido. Es más, el Señor es quien lo
está haciendo, porque Él hace todo lo que quiere, absolutamente
todo lo que quiere. Damos gracias a Dios porque no
tenemos que batallar entre excusar a Dios de algunas cosas. Tampoco
tenemos que, la expresión es clara, dice, yo sé que Jehová,
perdón, todo lo que Jehová quiere, lo hace. Hermanos, todo es absolutamente
todo, todo. No sólo el versículo nos declara
quién es el soberano. Contrario a lo que muchas veces
nuestro corazón rebelde grita, la Escritura deja claro y asentado
todo lo que Jehová quiere, lo hace. Hermanos, qué necesario
es que nosotros podamos escuchar. Yo doy gracias a Dios porque
de pronto, pues a veces perdemos de vista esto y experimentamos
muchas veces frustración, a veces experimentamos desánimo, experimentamos
tristeza porque se nos olvida. Y no es que no tengamos que experimentar
tristeza, podemos estar entristecidos, pero El Señor nos vuelve al gozo,
y nos vuelve al gozo por Su Palabra, en especial por ser la clase
de Dios que Él es. El recordar nada está sucediendo
que sucedió así nada más porque el Señor se descuidó. Dice la
Biblia que no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. Él está siempre alerta, despierto. Él está en control absoluto de
todas las cosas, no hay nada, absolutamente nada que ocurra.
Hermanos, en mi propia experiencia le puedo decir, cuando se me
olvida esto, sufro las consecuencias del olvido, de olvidar que la
soberanía, Dios es soberano, Él hace todo lo que quiere y
todo lo que está sucediendo es lo que Él quiere. Lo que Él quiere
siempre va a ocurrir. Después el pasaje nos ayuda a
mirar en dónde hace el Señor todo lo que quiere. El salmo va a seguir avanzando
y va a ser un contraste entre los conceptos de deidad que los
paganos tienen. Y no tenemos que ir muy lejos
para saber que nuestros antepasados tenían uno que se llamaba Chak,
que era el dios de la lluvia, y tenían diversidad de dioses,
pero el problema era que aún entre dioses pues podían unos
contrarrestarse a otros porque uno tenía dominio sobre el fuego,
otro sobre la lluvia, otro… y tantas cosas que son aberrantes, pero
El Señor, nuestro Dios, ese que nosotros sabemos por Su gracia
que es grande y que es mayor que todos los dioses, hace todo
lo que quiere. Si Él quiere que llueva, llueve,
y no hay otro Dios que pueda decir que no llueva. Aun cuando
se supone que el día de hoy el hombre tiene, Dios le ha dejado
que pueda manipular el clima, aun que el hombre lo pueda hacer,
es porque Dios le deja que lo haga. Al final de cuentas, nada
ocurre. Y aún si ellos producen una lluvia
artificial es porque Dios quería que llueva, porque Dios lo había
decretado así. No se están saliendo con la suya. Si Dios quisiera que no lo hicieran,
pues nunca lo habrían hecho. Pero Él está haciendo toda Su
voluntad. Y nos describe algunas cosas
el Salmo cuando preguntamos en dónde. Y lo primero que dice,
en los cielos. Él hace todo lo que quiere en
los cielos. El Señor Jesús dijo que íbamos
a orar, Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea
tu nombre, venga a tu reino, sea hecha tu voluntad como en
los cielos, como en los cielos. No sé si podemos imaginar cómo
se hace la voluntad del Señor en los cielos. Y uno de los que fue enviado para
dar revelación a Daniel, le dice que tan pronto llegó la oración,
la orden fue dada, y él estaba allí para cumplir la orden del
Señor. Hermanos, en el cielo, sus criaturas,
sus ángeles, los redimidos, su voluntad es hecha de manera perfecta. Y cuando pensamos en los cielos,
podemos pensar en el cielo, la atmósfera, donde nosotros, la
primera capa donde vivimos, podemos pensar la segunda capa que está
más allá de nuestra atmósfera y el tercer cielo que es el trono,
el trono de Dios, y el Señor hace su voluntad, hace todo lo
que quiere en los cielos. Y a pesar de que en la tierra
vivimos criaturas rebeldes, cantando canciones tristes que dicen que
somos rey, No obstante, Él está haciendo toda Su voluntad. Aunque
el hombre se levanta y va con toda intención contra Dios, y
hay gente que está pretendiendo hoy que va a hackear el ser humano
y va a hacer una vida eterna en el ciberespacio, el Señor
se ríe, dice la Biblia, porque Él En la tierra hace todo lo
que quiere. Esa rebelión que el hombre está
mostrando es parte del decreto eterno de Dios. El hombre hace
tonterías. Que al Señor, dice el Salmo 2,
no le quita la paz. El Señor no se pone a rascar
su cabeza y a pensar qué es lo que va a hacer. El Señor, para
el Señor, es chiste. El Señor se reirá de ellos. Él hace Su voluntad en el cielo,
en la tierra, en los mares y en todos los abismos. Hermanos,
Él hace Su voluntad en absolutamente toda Su creación. Tanto en lo
que nosotros podemos ver como en aquella creación que no podemos
ver, el Señor está haciendo toda Su voluntad. Y hermanos, el Señor
es soberano en la totalidad de las cosas. Hay gente que puede
aceptar todo esto. Hay gente que puede aceptar incluso
que el Señor es soberano si de pronto, pues muere un hijo en
un accidente. Damos gracias a Dios porque Él
ha querido revelarse a nosotros y nos ha cambiado de corazón.
Y tenemos un corazón que puede aceptar que Él no es 99.9% soberano. Él es 100% soberano. Porque hay gente que cuando se
habla de la soberanía de Dios en la salvación, entonces tiene
serias luchas. Y eso es triste y lamentable.
Porque si hay algo en lo cual Dios no es soberano, yo estaría
muy preocupado. No habría ninguna razón para
que nosotros tuviéramos alguna seguridad, pero la Biblia declara
que Él es soberano, totalmente soberano en todas las áreas de
la creación, en toda la creación, la que nosotros vemos y la que
no vemos. Él es soberano y Él está haciendo y se está haciendo
su voluntad tal y como Él la ha decretado. Él tiene un solo
plan porque Él tiene un propósito y su propósito es eterno. Él
no es como nosotros que tenemos plan A, B y C y a veces hasta
la Z y de pronto nos fallan todos. A pesar de tener todos los planes
del abecedario, de pronto todos nuestros planes fracasan. Pero
el Señor tiene un propósito y su propósito nadie lo puede interrumpir,
nadie le puede detener su mano y decirle, ¿qué haces? Y aún
aquellos que en su rebelión creen estar destruyendo la obra de
Dios, lo que no saben es que están
contribuyendo a la obra de Dios. Usted puede recordar, los hermanos
de José se levantaron y pensaron mal. Y qué bendición de José
que podía descansar en la soberanía de Dios y decir, pues ustedes
lo pensaron para mal, pero todo fue para bien. Qué bendición
de saber que como seres humanos nos levantamos contra el ungido
del Señor. y le crucificamos, pero estábamos
haciendo todo lo que él había por su anticipado consejo para
la salvación de su pueblo. ¡Qué bendiciones saber, hermano!
Nada escapa del control de Dios. Él es soberano. Todo lo que quiere,
Él lo hace. No es verdad, nunca será verdad,
y es triste que haya gente que predique y diga, si tú quieres,
Él puede salvarte. Si Él te ha escogido para salvación,
Él te va a salvar. No te va a traer de los pelos,
por supuesto. Nadie va a venir como el niño
que llevan a la primaria diciendo que no quiere. Porque el Señor
nos atrae con lazos de amor. Porque Él nos da un nuevo corazón,
de un corazón que le aborrece a un corazón que le ama. El ejemplo
más claro y que está en la Escritura, y
que yo creo que todos nosotros, en cierto modo, hemos experimentado
igual es el apóstol Pablo. El apóstol Pablo, usted sabe
que él no se acostó a dormir y él dijo, bueno, mañana yo voy
a querer que el Señor me salve. Mañana yo voy a tomar mi decisión.
Él se levantó ese día y su plan era totalmente destruir la iglesia. Esa era toda su convicción. Dice
la Biblia que respiraba amenazas. Si usted puede imaginar esa de
respirar amenazas, imagínese el toro de casta cuando está
enojado con el torero. Y esa era la idea del apóstol
Pablo. Pero el Señor quiso salvarlo. Y lo salvó. El Señor lo atrajo
con lazos de amor. El Señor cumplió la verdad de
su palabra que luego Pablo escribió cuando él dijo, No se trata del
que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
A Jacob amé, a Esaú aborrecí. Porque el Señor de quien quiere
tiene misericordia y de quien quiere compadecer se compadece.
Y el Señor salvó al apóstol Pablo. Y si él no hubiera querido, nosotros
nunca hubiéramos querido. Nadie viene a mí si el Padre
no le trae, dice el Señor Jesucristo. Ahora, Después dice, después
de describir lo que el Señor hace, hace subir las nubes, los
extremos de la tierra, hace los relámpagos para la lluvia, saca
de sus depósitos los vientos. Hermanos, son algunas figuras
que nos ayudan a entender qué es lo que el Señor hace. Los millones de toneladas que
se evaporan a diario de un océano para hacer lluvia y los trillones
de toneladas de combustible que se necesitarían para producir
esa evaporación y producir lluvia, no alcanza las toneladas de materia
que pueden generar energía para eso, pero el Señor lo hace, porque
Él hace todo lo que quiere. Y aunque al hombre Dios le ha
dejado que manipule el clima para su propia destrucción, puede manipular, pero él no puede
hacer lo que Dios hace. No puede producir esa evaporación
porque sencillamente Dios no ha dejado aquí combustible para
que el hombre lo haga. Sólo el Señor lo puede hacer.
Hay personas que han pensado que si de alguna manera el hombre
pudiera captar la energía que cae en un rayo y almacenarla
en algún lugar, bastaría para enlubrar una ciudad como la Ciudad
de México por un año. Y sencillamente nunca vamos a
poder hacer algo que pueda resistir eso para captarlo. Y hermanos,
y eso son pequeñas muestras de lo que el Señor, el Señor hace
todo lo que quiere. Y sin embargo, eso Él lo hace
y lo hace por su palabra. Pero qué bendiciones cuando pensamos
en la obra de salvación en la cual se ha involucrado de una
manera directa, tomando forma humana, haciéndose uno entre
nosotros. Y dice la Biblia que desnudó
su santo brazo. La salvación de un pecador también
es de su soberanía. Otra de las cosas que podemos
aprender aquí, hermanos, qué importante es que recordemos,
aún en los detalles, hermano, aún en los detalles, dice el
Señor, ni la hoja de un árbol cae si no es la voluntad del
Padre, ni los pajaritos, ni los cabellos de nuestra cabeza. Y
qué importante es que recordemos, porque a veces decimos cosas
tristes siendo creyentes, o a veces estamos frustrados, no las decimos
con palabras, pero las pensamos en nuestro corazón. La gente
afuera es común que diga, De repente hay sol, al rato llueve,
y a veces la gente en su frustración dice, el tiempo está loco. Pero
Dios es soberano. y que Dios nos guarde de decir
cosas tristes como esas. Porque no es el tiempo que está
loco, el Señor hace subir las nubes de los extremos de la tierra. Él hace los relámpagos para la
lluvia y saca de sus depósitos los vientos. Si el tiempo, si
el sol sale y se vuelve a ocultar y lo hace diez veces y llueve
y no puede salir y se hacen un desastre tus planes, el consuelo
que nos guarda de la frustración es recordar. todo lo que Dios
quiere, lo hace. Él quiso que llueva, que vuelva
a pasar. Se mojó lo que estoy haciendo,
se echó a perder. Él hace lo que quiere. Y adorarle,
porque Él hace lo que quiere. Él hace todo lo que quiere. Ahora,
la Biblia después nos habla, aún en la esfera política, Aquí
hay algo que es una figura de la redención que Dios ha hecho
para su pueblo, pero tiene que ver con la vida política en la
historia. Y aún en la vida política, Dios
está obrando de manera soberana. Y hay tanto aquí en este pasaje
cuando dice, Él es quien hizo morir a los primogénitos de Egipto.
Desde el hombre hasta la bestia, envió señales y prodigios en
medio de ti, oh Egipto, contra Faraón y contra todos sus siervos. Una de las cosas que es figura
aquí es, Egipto es una figura del mundo. Y aún las condiciones
políticas, la opresión que en ese momento ellos estaban teniendo,
que es una figura de la opresión de Satanás sobre el pueblo de
Dios, están en el control de Dios. Y nos recuerda algo, Dios
es un Dios retribuidor. Él da una paga justa. Él retribuye
a cada uno, dice, según su obra. ¿Y qué es lo que hizo? ¿Qué es
lo que hizo Faraón? Decir que maten a los hijos de
los hebreos. Y después Dios mató a los primogénitos
de hombres y de animales. Y Dios estaba haciendo una justa
retribución. Dios es Dios retribuidor. Y una figura muy fuerte aquí
es, el Señor hizo morir a los primogénitos de Egipto, y uno
de los primogénitos que murió fue el primogénito de Faraón.
Y después Dios mató a Faraón también. Hermanos, el pueblo
de Dios es liberado. Y una vez que es liberado, es
interesante que Dios mató al que podía suceder a Faraón antes
que a Faraón mismo. Y eso habla de la liberación
de Dios, es una liberación completa. Ya no hay nadie que pueda suceder
al que nos oprimía. El Señor Jesucristo, el primogénito,
el unigénito, el primogénito, Él muere en la cruz. Y con su muerte, Él redime a
su pueblo. Esto nos tiene que recordar a
fuerzas la razón por la cual no murieron los primogénitos
los primogénitos de Egipto. Los primogénitos de los hebreos
no murieron porque hubo un cordero que marcó con su sangre. Y el pueblo del Señor no muere
y no tiene la justa retribución. ¿Quién debía morir? No debían
morir solo los primogénitos de los egipcios, también de los
hebreos. Y es más, no solo los primogénitos, deberían de morir
absolutamente todos, todos los nacidos de Adán, pero no mueren
los de Israel no mueren, así como los de Israel nacional en
ese tiempo no murieron porque creyeron y marcaron, los del
verdadero Israel hoy no mueren porque han sido limpiados, marcados
con la sangre del Señor Jesucristo. Y Él ha hecho una completa liberación. Él nos ha sacado del reino de
las tinieblas y trasladado al reino de su amado Hijo. Nos ha
sacado debajo de la potestad del príncipe de este siglo. Y no hay nadie que nos pueda
volver a oprimir. O sea, murió Faraón, pero antes
murió quien podía heredarlo para oprimir otra vez al pueblo de
Israel. Después dice, bueno, él mata a los opresores
y le da libertad a su pueblo, pero él, él destruye a las naciones
enemigas del pueblo de Dios. Él destruye a las naciones enemigas
del pueblo de Dios. Las naciones enemigas del pueblo
de Dios son todo el linaje de Adán y Eva que el Señor no ha
querido tener misericordia. Aquellos que somos el verdadero
Israel son aquellos de que el Señor ha querido tener misericordia.
Y el Señor, dice, destruyó a muchas naciones y mató a reyes poderosos. Hay gente que tiene conflicto
con esto. Hay gente que trata de decir que el Dios del Antiguo
Testamento era un Dios sanguinario y el Dios del Nuevo Testamento
es... El Dios del Antiguo Testamento y el Dios del Nuevo Testamento
es exactamente el mismo Dios. Dios no cambia. Y hermanos, lo
que el Señor estaba haciendo allí era ilustrando realidades
espirituales. Y una de las cosas que no tenemos
que perder de vista es el ser humano ha nacido en rebelión
contra Dios, ofendiendo a Dios, menospreciando a Dios, cantando
que Él es el rey, enemigo totalmente de Dios, influenciado por el
príncipe de la potestad del aire. Aquellos que son hijos de Satanás,
que son como su padre, que lo único que quieren hacer es hurtar,
matar y destruir. Y uno puede ver, el ser humano
nacido de Adán es enemigo de la humanidad. El ser humano nacido
de Adán es enemigo de la humanidad. Dios tiene un propósito. Y la razón de que hemos llegado
al siglo XXI es porque Dios tiene un propósito. Porque si Dios
no tuviera un propósito, Dios no necesitaba intervenir para
que la humanidad se destruyera a sí misma. Hace mucho que nos
habríamos destruido. Pero dado que Dios es soberano
y tiene un propósito, Él está cumpliendo su propósito. Y esas
naciones eran enemigas de Dios. Hay algo que esas naciones hacían
y que era muy común hacer en esas naciones y era sacrificar
sus hijos. a los ídolos. Y son cosas que
están volviendo a hacerse. Hoy está de moda el promocionar
y hablar del derecho de decidir y de sacrificar. Y note que siempre
es en idolatría. Hoy se habla mucho de para salvar
a la Pachamama. O sea, es sacrificios humanos
otra vez. Pero el Señor destruyó a muchas
naciones y mató a reyes poderosos. Y cuando pensamos en esto, hermanos,
tenemos que pensar en cómo el Señor lo hizo. Bueno, una de
las personas que Dios utilizó fue a Josué, que es una figura
del Señor Jesucristo. Él introdujo al pueblo en posesión
de la tierra, y ellos usaron su espada. Y eso es figura de
lo que estamos nosotros llamados para hacer. Nosotros estamos
llamados para vivir en un sentido de guerra espiritual. Pero ya
no es con espada ni con ejército. Ya no es como algunas personas
pensaron en siglos pasados e hicieron cruzadas para conquistar tierras
o de ir e imponer por la fuerza no es de esa manera, no es con
espada, no es con ejército, es con su santo espíritu. Él nos
ha hecho sus siervos. Él nos ha enviado a este mundo
para ir y predicar el Evangelio a toda criatura. Y, hermanos,
proclamar el Evangelio a todas las naciones es por la espada
del Espíritu, que es la palabra de Dios. Es por la proclamación
del Evangelio. Nosotros, dice la Biblia, vosotros
sois real sacerdocio, siervos que sirven en el templo del Señor,
porque estamos de este lado del cumplimiento de la obra de la
redención. Servimos por las noches, pero dice el apóstol Pedro, dice,
vosotros sois real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido
por Dios, ¿para qué? Dice, para que anunciéis las
virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. Y la manera de matar hoy reyes
poderosos es predica el Evangelio. Habla de la bondad de Dios en
tu vida. Habla de cómo Él te ha rescatado
del reino de las tinieblas al reino de su amado Hijo. Da testimonio
de cómo un tiempo fuiste un esclavo del pecado, un esclavo sin voluntad
propia, un rebelde contra Dios, y cómo Él Te ha traído a la luz,
te ha traído al Señor Jesucristo con lazos de amor. Habla a tus
vecinos, habla y clama al Señor para que conceda cada ocasión
en que sea posible. Y aún pues no sabemos, a lo mejor
tenemos la oportunidad, ya sea por la vía libre como ahora,
de llegar ante alguna autoridad y predicarle, por muy poderosa
que sea. o tal vez ya en persecución tengamos
que llegar ante alguien que se crea grande y tener que predicarle
el evangelio. Y si Dios quiere, puede salvarlo. Por muy amenazantes y enemigos
del Señor que parezcan, nuestro llamado es destruir a las naciones. ¿Y cómo se las destruye? El Señor
destruye a sus enemigos haciéndolos amigos. Recuerde un día, usted
y yo fuimos enemigos. Y el Señor Jesucristo murió en
la cruz, aun cuando éramos enemigos. Y en su gran bondad, porque quiso
tener misericordia, por la proclamación del Evangelio, de la verdad,
de la espada del Espíritu, Él nos destruyó y nos dejó de ser
enemigos en ser sus hijos. No solo sus amigos, sino sus
hijos. Nos adoptó en su familia. Nos
trasladó del reino de las tinieblas al reino de su amado Hijo. Hermanos,
nuestra, el papel del pueblo del Señor sigue siendo el mismo,
orar por la salvación de las personas, clamar para que Dios
salve a aquellos que Él ha elegido para salvación desde antes de
la fundación del mundo, clamar al Señor que nos haga ser personas
que podemos utilizar bien la palabra de verdad, predicar el
Evangelio y predicar con un sentido de urgencia, No solo es el llamado
de aquellos que pueden predicar en la iglesia o de los pastores
o misioneros. Vosotros sois real sacerdocio,
dice el apóstol Pedro. Y no estaba escribiéndole solo
a los líderes de la iglesia, le estaba escribiendo a toda
la iglesia. Es el llamado de todo creyente
proclamar el evangelio, anunciar las virtudes del que te llamó
de las tinieblas a su luz admirable. Hermanos, Yo creo que estamos
viviendo el último tiempo. Bueno, el último tiempo está
desde que los apóstoles escribieron, ya había empezado. Y cada vez,
dice el apóstol Pablo, la noche está avanzada y se acerca el
día. Nuestra salvación está más cerca ahora que cuando primero
creímos. Y hermanos, si nosotros hemos hallado que en su presencia
hay plenitud de gozo, si él nos ha mostrado la senda de la vida,
si nosotros somos piedras espirituales para construir casa espiritual,
Si nosotros estamos felices de saber que a pesar de quienes
éramos, Él nos amó y nos dio fe para creer, que Dios haga
que nuestro corazón anhele la salvación de otras personas y
que contribuyamos a eso que el Señor hace, destruir sus enemigos,
aunque sean poderosos. Y qué bendición es que la destrucción
de enemigos, gracias a Dios que la destrucción de nosotros fue
por el Evangelio. El Señor rindió nuestro corazón.
Venimos al Señor Jesucristo, no pataleando, nos atrajo con
lazos de amor. Pero hermanos, al final va a suceder algo. Y qué bendición que nosotros
podamos ser parte ahora, y por la gracia de Dios vamos a ser
parte después. Pero qué bendición que nosotros
seamos instrumentos en sus manos, proclamando el Evangelio, en
tu trabajo, en tu vecindario, en cada ocasión que Dios te dé
oportunidad, porque para eso hemos sido salvados. Eso es adoración
al Señor. Eso es, aleluya, adora al Señor. Anuncia las virtudes del que
te llamó de las tinieblas a su luz admirable. Apocalipsis 19
dice, versículo 11, esa espada de Josué en el Antiguo
Testamento, es una figura de hoy, la espada del Espíritu,
pero al final, al final dice, Entonces vi el cielo abierto
y aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel
y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Y ese es nuestro verdadero
Josué. Dice, sus ojos eran como llama
de fuego, y había en su cabeza muchas diademas, y tenía un nombre
escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una
ropa teñida en sangre, y su nombre es el Verbo de Dios. Y los ejércitos
celestiales vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le
seguían en caballos blancos. de su boca sale una espada aguda
para herir con ella las naciones y ahí está él que los va a destruir
con la espada de su boca con su palabra dice él las regirá
con vara de hierro y él pisa el lagar del vino del furor de
la ira del dios todopoderoso y en su vestidura y en su muslo
tiene escrito este nombre soberano, el que hace todo lo que quiere,
rey de reyes y señor de señores. Dice, y vi un ángel que estaba
en pie en el sol y clamó a gran voz diciendo, a todas las aves
que vuelan en medio del cielo, venid y congregaos a la gran
cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y capitanes,
y carnes de fuertes, y carnes de caballos y de sus jinetes,
y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes, y di a la
bestia a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para
guerrear contra el que montaba el caballo y contra su ejército.
Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había
hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado
a los que recibieron la marca de la bestia y habían adorado
su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos
dentro de un lago de fuego que arde con azufre, y los demás
fueron muertos con la espada que salía de la boca del que
montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de la carne
de ellos. Hermano, qué gran bendición que
nosotros fuimos vencidos con la espada del Espíritu, y que
hoy somos instrumentos. Dios ha dicho a su pueblo, Que
vayamos y prediquemos el Evangelio a toda criatura, no simplemente
al liderazgo de la iglesia, a cada uno que ha creído en el Señor
Jesucristo y que estemos destruyendo enemigos de Dios. Dios los haga
amigos por el Evangelio, si eso es lo que Él quiere. Pero también
un llamado para todo aquel que escucha, y es, hoy es tiempo
en que la espada del Espíritu está hablando de tu condición,
de que en verdad no eres rey de nada, que es una necesidad
creerte dueño y arquitecto de tu destino. y que vas a enfrentar
la ira por esa actitud de soberbia, por esa actitud de estar plantado
delante del Señor en rebelión, creyendo que en ti hay alguna
bondad, o creyendo algunas veces que quizás Dios te debe algo.
O sea, lo que Dios le debe a la humanidad es su justa ira. Es lo que el Señor va a hacer
con aquellos que persistan en rechazar al Señor Jesucristo,
con aquellos que no se rindan ahora en este tiempo, con aquellos
que se mantengan con el cuello erguido, con el puño levantado. El Señor los va a doblegar, porque
tienes que saber que un día Toda lengua va a confesar y toda rodilla
se va a doblar. Toda lengua va a decir, Cristo
es Señor. ¡Qué bendición que sea hoy! Hoy
es día de salvación. Hoy es día en que puede ser quebrantado
por la espada del Espíritu. que puedes experimentar la gran
redención del Señor Jesucristo. Creer que Él es el único digno,
que Él es el único justo, que ha vivido recta y justamente,
y que Él ha pagado por causa de tu gran ofensa. Porque el
pecado no es cosa ligera, como hemos pensado mucho tiempo, o
como nuestra cultura nos hace pensar. A veces pensamos que
son pecadillos, o equivocaciones, o errores. Los pecados son grandes
pecados porque se cometen contra el Rey de la gloria, contra aquel
que es soberano. Son grandes insultos el desconfiar
de aquel que es digno de toda confianza. Es un gran insulto
tratar al Señor como alguien sin valor cuando es el de sumo
y total valor. Es un insulto estar buscando
el gozo donde no está, cuando es en él que está el gozo. Es un menosprecio el pensar que
hay un lugar donde tú puedes hallar paz, cuando él es el príncipe
de paz. Es un menosprecio el que tú pienses
que hay algo que puedes hacer para ganar su favor. Todo eso
es menosprecio. Estás cuando tú piensas que hay
algo que puedes hacer. Recuerda, el Señor dijo, no todo
el que me dice, Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos,
sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
¿Y cuántas personas van a venir y van a decir, Señor, no propetizamos
en tu nombre? ¿No hicimos muchos milagros en
tu nombre? ¿No echamos fuera demonios en tu nombre? Y hermanos,
la mejor predicación, el milagro más impresionante, si tú estás
confiando en ello, el Señor te va a decir, apártate de mí, hacedor
de maldad, porque la más grande maldad es que tú creas que tu
obra vale más que la obra del Señor Jesucristo. Su obra es
perfecta, su sangre es de valor infinito, y que el Señor obre
nuestros corazones y en verdad nos gocemos en saber que tenemos
un Dios que todo lo que quiere lo hace, clamar para que Él incline
nuestro corazón hacia Él, gozarnos de su soberanía, y hermanos,
que seamos instrumentos para que proclamemos las virtudes
del que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Vamos a orar.

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Joshua

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