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Jose Dzul

Cosas maravillosas

Luke 5:17-26
Jose Dzul July, 7 2024 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul July, 7 2024

El sermón "Cosas maravillosas" de Jose Dzul aborda el poder redentor de Cristo y su capacidad de perdonar pecados, tomando como base Lucas 5:17-26. El predicador destaca cómo Jesús, al perdonar al paralítico, no solo demuestra su autoridad divina sino también revela la naturaleza de su misión redentora en la vida de los creyentes. Dzul argumenta que el acto de perdonar pecados es una característica exclusiva de Dios, lo que implica que Jesús es plenamente Dios. A lo largo del sermón, se citan varias Escrituras, incluyendo Hebreos 7 y Romanos 8, para reafirmar que las maravillas de la gracia, el amor eterno y la justificación en Cristo son resultados del pacto eterno de redención. En conclusión, este sermón subraya que las acciones de Cristo son maravillosas y transformadoras, invitando a los creyentes a glorificar a Dios por su gracia.

Key Quotes

“Hoy hemos visto maravillas. Las maravillas de la gracia de Dios. Las maravillas de la misericordia de Dios.”

“Solo Dios puede hacer estas cosas. Solo Dios.”

“Todo lo que Dios ha hecho por nosotros es por su gracia infinita. Por su misericordia infinita.”

“Cosa maravillosa que el Señor ha hecho por nosotros.”

Sermon Transcript

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Vamos a buscar nuestras Biblias
en el libro de San Lucas, capítulo cinco. En el Evangelio de San Lucas,
capítulo cinco, voy a dar lectura en versículos diecisiete hasta
veintiséis. Dice, aconteció un día que él
estaba enseñando, Jesús estaba enseñando, y estaban sentados
los fariseos y doctores de la ley los cuales habían venido
de todas las aldeas de Galilea y de Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con
él para sanar. El poder de Dios estaba en Jesús
para sanar. El poder de Dios siempre está
en Jesús porque él es Dios. Dice, y sucedió que unos hombres que traían en un lecho un hombre
que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante
de él, delante de Jesús, pero no hallando. ¿Cómo hacerlo? A causa de la multitud, subieron
encima de la casa y por el tejado, por el tejado, le bajaron con
él, con el lecho, poniéndole en medio delante de Jesús. Al ver Al ver Jesús la fe de
ellos, le dijo, Hombre, tus pecados te son perdonados. Entonces los
escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo, ¿Quién es
este que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados
sino solo Dios? Entonces Jesús, conociendo los
pensamientos de ellos, respondiéndoles, dijo, ¿qué cabiláis en vuestros
corazones? ¿Qué es más fácil, decir, tus
pecados te son perdonados, o decir, levántate y anda? Pues para que
sepáis que el Hijo del Hombre ¿Tiene potestad en la tierra
para perdonar pecados? Dijo al paralítico, a ti te digo
levántate y toma tu lecho y vete a tu casa. Al instante levantándose
en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado,
se fue a su casa glorificando a Dios. Y todos, y todos sobrecogidos
de asombro, glorificaban a Dios, y llenos de temor decían, hoy
hemos visto maravillas. Hoy hemos visto maravillas. En esta mañana vamos a meditar
sobre cosas maravillosas, cosas maravillosas. La gente dijo hoy hemos visto
maravillas. Ellos pudieron ver cómo el hombre
que había sido paralítico se fue caminando a su casa. Y no
solamente eso, también perdonado de sus pecados. La gente estaba
admirada. Y ellos confesaron, hoy hemos
visto maravillas, las maravillas de Dios. Las maravillas de la
gracia de Dios. Las maravillas de la misericordia
de Dios. Hoy en esta mañana puede que
Dios te haga ver maravillas. Maravillas en tu vida. Maravillas
en tu alma. Solo Dios puede hacer estas cosas.
Solo Dios. Bueno, hay cosas maravillosas
en la creación. Toda la creación es una maravilla. El sol, la luna, las estrellas,
el mar, el viento, aún el hombre, que es la corona de la creación. Todas estas cosas son maravillosas. para nuestros ojos, para nosotros. Porque estas cosas no es hecho
por el hombre, sino hecho por Dios. Es la creación de Dios. Y dice la palabra de Dios que
cuando Dios terminó de crear todas las cosas y vio que todo
lo que había creado era bueno en gran manera. Era agradable
a sus ojos. Ningún fallo. Ninguna equivocación. Todo perfecto. A los ojos santos
de Dios. Es una gran maravilla estas cosas. Estas cosas. Jesucristo, el Hijo
de Dios. Es el más maravilloso. de todo, aún de la creación. Cristo es el gran maravilloso,
su persona es maravillosa, maravillosa, maravillosa, su persona es maravillosa,
su obra consumada en la cruz es maravillosa, maravillosa,
su gracia es maravillosa, Su misericordia es maravilloso. Todo lo que el Señor hace por
nosotros es cosa maravillosa, hermanos. Es cosa admirable que
realmente nosotros los seres humanos no lo podemos comprender. No lo podemos comprender, pero
al entender un poco, podemos confesar que esto es maravilloso,
gracia maravillosa, misericordia maravillosa, amor
maravilloso, todo maravilloso porque viene del Señor. Ahora, la primera cosa que vemos
es Las maravillas, las maravillas
que Jesús hizo en aquel día, en aquel día, nos está diciendo
aquí, nos está diciendo aquí, aconteció que el día estaba enseñando. Estaban sentados los fariseos
y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas partes
del mundo. Ahora, ¿qué estaban haciendo
los fariseos y los doctores de la ley en ese lugar? ¿Qué estaban haciendo? ¿Estaban
allá sentados para oír la palabra de Dios? No. ¿Estaban sentados
ahí para adorar a Dios en espíritu? No, no, no, no. Estaban sentados ahí como espías. como espectadores nada más, esperando
el momento que Jesús fallara y lo acusaran. En otras palabras, estos religiosos
eran enemigos del Señor Jesucristo, no eran amigos. No eran seguidores,
no eran creyentes en el Señor Jesucristo, sino enemigos. Odiaban al Señor Jesucristo en
su propio corazón. Lo rechazaban. Eran espías que
estaban buscando el momento en que Jesús se equivocara y lo
acusara. Pero nos dice que estaban allí
sentados estaban sentados dice unos hombres
en otro en otro libro del nuevo testamento en los evangelios
nos dicen cuatro hombres trajeron este paralítico para ponerlo
ante Jesús y cuando llegaron la casa estaba llena y no pudieron
entrar por la puerta y tuvieron que abrir el techo para ver cómo
bajar el paralítico en su lecho y ponerlo ante Jesús. Estaban
allá estos hombres religiosos viendo estas cosas. Y nos dice así, y nos dice así,
al ver la fe de ellos, Jesús vio la fe de ellos, le dijo,
al paralítico. Hombre, tus pecados te son perdonados. Las maravillas que Jesús hizo
en aquel día. Lo primero que vemos es que el
Señor Jesucristo dijo a aquel hombre, tus pecados te son perdonados. Con una sola palabra, tus pecados
te son perdonados. Él no preguntó. Jesús no preguntó. Hombre, ¿cuáles pecados has cometido? ¿Cuántos pecados tienes? El Señor conocía estas cosas
de este hombre, ¿verdad? Él conoce la vida de todos nosotros. Él conoce nuestros pensamientos,
nuestros sentimientos del Señor. Él es omnisciente, Él es Dios,
conoce todo de nosotros. Y el Señor le dijo a este hombre,
tus pecados te son perdonados. Ante la presencia de estos hombres
religiosos y estos hombres religiosos al oír esto, ellos dijeron, ¿Quién es este que habla blasfemias? Los religiosos no conocían quién
es este hombre llamado Jesús. Ellos no lo conocían. No conocían
quién es, quién es Jesús. Ellos solamente lo conocían por
fuera. como el hijo de un carpintero
o como carpintero, como un hombre nada más lo conocía. Pero ellos
no tenían la revelación del Espíritu Santo para conocer, para saber
quién es éste que había dicho la declaración de perdonar a
este hombre. Estaban ciegos espiritualmente. estaban ciegos espiritualmente
de la persona divina del Señor Jesucristo. Es lo que pasó cuando
Jesús preguntó a sus discípulos, ¿qué dicen los hombres de mí?
Los discípulos dijeron, Señor, algunos dicen que tú eres Jeremías,
Juan el Bautista, o alguno de los profetas. Eso es lo que ellos conocían
o sabían de Jesús como hombre. Pero cuando Jesús preguntó a
sus discípulos, les dijo, ¿y ustedes qué dicen de mí? ¿Quién soy para ustedes? Y Pedro dijo, tú eres el Cristo,
el Hijo del Dios viviente. Sin equivocación, Pedro declaró
esa gran verdad, diciendo, tú eres. Él no habló suponiendo. Él no dijo, bueno, tal vez eres
el Mesías. tal vez eres el enviado de Dios. Él dijo, tú eres el Mesías, tú
eres el enviado de Dios, tú eres el profeta, el sacerdote y rey,
tú eres. Y el Señor le dijo, bienaventurado
eres Simón, porque esto que has declarado, esto que has confesado,
esto que tú crees de mí, No te lo reveló carne ni sangre, sino
mi Padre que está en los cielos. Cosa maravillosa. Cosa maravillosa. Cuando un pecador
como nosotros, Dios en su gracia se revela a nosotros para que
le conozcamos quién es él. Él es Dios. Jesús es Dios. Es Dios. Y ellos estaban diciendo,
¿Quién es éste que ha dicho blasfemia? ¿Quién puede perdonar pecados
sino sólo Dios? Estaban diciendo la verdad. Sólo
Dios puede perdonar pecados. Sólo Dios puede perdonar nuestros
pecados. Si Jesús perdonó los pecados
de este hombre, está diciendo que Él es Dios. Él es Dios porque sólo Dios puede
perdonar pecados. Jesús, entonces, conociendo los
pensamientos de ellos, respondiéndole, les digo, ¿qué cabiláis en vuestro
corazón? Ahora, lo que encontramos aquí
es que el Señor Jesucristo lo que hizo en aquel día es, es
sanar la enfermedad de este hombre, perdonar los pecados de este
hombre con una sola palabra. Él no tuvo que repetir palabras,
sino con una sola palabra sanó a este hombre, perdonó a este
hombre y también el Señor que es Dios, Él pudo leer, pudo leer
los pensamientos de aquellos religiosos que estaban presentes
en aquel momento. Ellos secretamente estaban pensando,
¿quién es este? Este es un blasfemador. Cristo
pudo leer, conocer los pensamientos de estos hombres y les dijo,
¿por qué cabiláis en vuestros pensamientos? ¿Por qué? Fueron descubiertos por el Señor,
¿verdad? Ahora, solo Dios puede saber
lo que hay en nosotros. Sólo Dios conoce nuestros pensamientos,
sólo Él, sólo Él. Y nos dice, y nos dice así, conociendo los pensamientos de
ellos, respondiéndoles, Y les dijo, ¿qué cabiláis en vuestros
corazones? ¿Qué es más fácil? Decir, tus
pecados te son perdonados, o decir, levántate. Pues, para que sepáis
que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra. Toda potestad le había sido dado
al Hijo de Dios. Todo poder, toda autoridad tenía
el Señor en el cielo y en la tierra. Dice, para que sepáis
que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar
pecados, dijo al paralítico, a ti te digo, levántate, toma
tu lecho y vete a tu casa. Al momento, este hombre se levantó
en presencia de los religiosos, en presencia de toda la gente,
y tomando su lecho en que estaba acostado o en que fue traído,
se fue a su casa glorificando a Dios. Esto hizo que la gente
clamara, hoy hemos visto maravillas. Hoy hemos visto maravilla. Ahora,
las cosas, las cosas maravillosas que Cristo ha hecho por nosotros. Todo lo que Dios ha hecho por
nosotros, nosotros no somos merecedores. Hay personas que piensan, bueno,
yo lo merezco por eso Dios hizo lo que hizo por mí. Usted, usted,
todos los que estamos aquí, debemos saber que no tenemos ningún mérito
humano para merecer lo que Dios ha hecho por nosotros. Todo lo que Dios ha hecho por
nosotros es por su gracia infinita. Por su misericordia infinita. No porque tú tengas algún mérito. No por tus obras buenas en este
mundo. Ni por algún mérito que yo tenga
o por obra. No. Todo es de gracia. Todo es de gratis. para los pecadores
que están creyendo en el Señor Jesucristo. Las cosas maravillosas
que Cristo ha hecho por nosotros. Primero, primero, lo que Cristo
ha hecho por nosotros es que Él, el Señor Jesucristo, se hizo
fiador por nosotros en el pacto eterno de la redención. La creación todavía no existía. No había nada. Pero Dios entró
en pacto con su Hijo. Y el Señor Jesucristo, Él tomó
el lugar de todos los escogidos de Dios para ser el mediador
de ese pacto eterno de la redención. Miremos en el libro de Hebreos
capítulo 7. Capítulo siete, versículo veintidós dice así, por tanto Jesús es hecho fiador
de un mejor pacto, el mejor pacto es el pacto eterno de la redención,
ese pacto eterno de la redención es mejor que el pacto en Sinaí. Es mejor. El pacto de Isenayí
fue un pacto de horas. El hombre que haga estas cosas
vivirá. Este pacto, este pacto eterno
de redención es mejor. ¿Por qué? Porque el mediador
es el hijo de Dios. El mediador es Dios mismo. que no puede fallar, no puede
equivocarse. Dice, Jesús es hecho fiador de
un mejor pacto, mejor pacto. Mira lo que dice en capítulo
ocho, versículo seis. Pero ahora tanto mejor ministerio
es el suyo, el ministerio de Jesús, cuanto es mediador de
un pacto, de un mejor pacto, mediador de un mejor pacto, establecido
sobre mejores promesas. Mejor pacto, mejores promesas. Promesas eternas para los objetos
del pacto eterno de la redención. Promesas eternas promesa de gracia. Estas promesas no lo ganamos
por servicio ni lo ganamos por algo que damos. Estas promesas son gratuitas
para el pueblo de Dios. Estas promesas vinieron de la
gracia de Dios. Estas promesas fueron prometidas
al Hijo de Dios y para todos los que están en el Señor Jesucristo. Son para ellos estas promesas
establecidas sobre mejores promesas, promesas incondicionales para
nosotros. que no tenemos que cumplir alguna
ley para recibir la promesa de Dios. Nuestro mediador Jesucristo ha
cumplido toda la ley, todo precepto por nosotros para que recibamos
todas estas promesas de Dios. Cristo, el fiador de nosotros,
cumplió lo que nosotros no podemos cumplir para que nosotros podamos
recibir todas las promesas de este pacto eterno. Las promesas de ser justificado
en la justicia de Cristo. La promesa de ser santificado
en la redención de Cristo. La promesa de ser perdonado La
promesa de ser hecho acepto en el Señor Jesucristo. Todas estas
promesas están en Cristo y lo tenemos en Cristo nada más. Y hay muchas promesas más que
son los frutos de este pacto eterno de la redención. Capítulo
9, versículo 15. Capítulo 9, versículo 15. Dice
así. Así que, por eso es mediador
de un nuevo pacto. El nuevo pacto es el pacto eterno. Siempre es nuevo este pacto. Nunca envejece el pacto eterno. Nunca va a envejecer. Siempre
es nuevo. Siempre es nuevo. Las promesas
siempre son nuevas. Las bendiciones siempre son nuevas. Nunca van a envejecer las promesas. Por eso es mediador de un nuevo
pacto para que interviniendo muerte para la remisión de las
transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados
reciban la promesa de la herencia eterna. Herencia eterna. por todo lo que Cristo ha hecho
por su pueblo escogido de Dios. Capítulo 13, versículo 20. Capítulo
13, versículo 20, dice así. Y el Dios de paz que resucitó
de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran Pastor de
las ovejas, por la sangre del pacto eterno. El pacto eterno
ha sido sellado con la sangre preciosa del Señor Jesucristo. El pacto eterno ha sido cumplido. a favor de todo el pueblo escogido
de Dios, a favor de toda persona que cree en el Señor Jesucristo. Cosas maravillosas que Cristo
ha hecho por nosotros. La segunda cosa es que Él nos
amó con amor eterno cuando nosotros no lo amábamos. no es cosa maravillosa
que Dios te haya amado en la eternidad cuando tú y yo no estábamos
aquí en este mundo es cosa maravillosa y esto es
de la gracia de Dios nos amó con amor eterno y nos escogió
y nos escogió en su Hijo el Señor Jesucristo para salvarnos de
la pena de nuestros pecados. No estábamos aquí en este mundo
y Cristo hizo esto por nosotros en la eternidad. Cosa maravillosa,
cosa maravillosa. Jesús vino en carne a este mundo. El verbo fue hecho carne, vino
para representar a su Padre en este mundo. Jesús dijo, el que
me ha visto a mí, ya vio a mi Padre. Él vino a este mundo para
revelar, manifestar a su Padre. Pero también vino para revelarnos
a Dios su Padre. Nadie conoce al Padre sino el
Hijo. Nadie conoce al Hijo sino el
Padre. A quien el Hijo lo quiere revelar,
lo revela. No depende de ti ni del que corre,
sino de Dios que tiene misericordia para revelarse a sí mismo a su
pueblo que él ama. Cosa maravillosa que el Señor
ha hecho por nosotros. El injusto, O sea, el justo,
perdón, el justo fue hecho pecado por los injustos. El Hijo de
Dios siendo justo fue hecho pecado. por los injustos, por pecadores
que somos injustos delante de Dios. Para que nosotros, para
que nosotros en la justicia de Jesucristo, el Hijo de Dios,
fuésemos declarados justos delante de Dios. Cosa que el ser humano no lo
puede hacer, no lo puede lograr. ni con nada que haga en este
mundo. Al que no conoció pecado hizo
pecado por nosotros para que fuésemos hechos justicia de Dios
en la persona del Señor Jesucristo. Todos los que creemos en Cristo
tenemos la justicia de Dios en nosotros. Ya Dios nos mira Justos
delante de sus ojos. Justos, sin pecado, delante de
sus ojos. Porque Cristo nos ha vestido
con su propia justicia. Cosa maravillosa que el Señor
Jesucristo nos haya librado, nos haya librado de la maldición
de la ley. La ley dice, El que peca debe morir. La paga
del pecado es la muerte, dice la ley de Dios. Cristo tomó nuestros pecados
en la cruz del Calvario. La justicia y la maldición de
la ley cayó sobre él. El justo recibiendo la maldición
de la ley por causa de su pueblo. Hoy su pueblo puede gozar de
estas bendiciones, que Cristo lo ha librado de la maldición
de la ley. Lo ha librado para siempre, no
por un tiempo, sino para siempre. Si estás en Cristo, estás libre
de la maldición de la ley para siempre, para siempre. Es cosa maravillosa. que en la
cruz del Calvario Cristo terminó con nuestros pecados. Terminó con nuestros pecados.
Cuando Jesús dijo consumado es, eso quiere decir que con su muerte
terminó con nuestros pecados. Ya no hay más condenación para
los que están en el Señor Jesucristo. Ya no hay más acusación contra
los escogidos de Dios porque Dios los ha declarado justos
delante de sus ojos en la justicia de su Hijo. Nadie los condenará
porque Cristo ya fue condenado. El precio que pagó por nuestra
liberación es suficiente, es completo. No tenemos que dar
nuestra parte para completar lo que Cristo no pudo completar. Lo que Él hizo está completo,
está completo. Está completo, eternamente completo. eternamente completo. Y también
es cosa maravillosa que Jesús resucitó de entre los muertos para que nosotros fuésemos justificados,
justificados. Cristo resucitó para que nosotros
recibiésemos la justificación y el perdón de Dios. Cristo resucitó para que nosotros,
hermanos, tengamos la esperanza de que un día, si morimos antes
de que Jesús venga, Tenemos que ser resucitados porque Él resucitó
y todos los que durmieron o duermen en Cristo van a ser levantados
en vida, van a ser resucitados físicamente. Ahora, la última
cosa es las cosas maravillosas que Cristo hace en nuestros días. Las cosas maravillosas que Cristo
hace en nuestros días. Ahora, debemos, debemos tener
muy claro esto. Jesús, el Hijo de Dios, Jesús,
el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, es el mismo ayer, hoy y siempre. Nunca ha cambiado, nunca va a
cambiar. Es el mismo ayer, hoy y siempre. Su poder es el mismo ayer, hoy
y siempre. Su gracia es el mismo ayer, hoy
y siempre. Su misericordia es el mismo ayer,
hoy y siempre. No cambia. Nunca va a cambiar. Nunca va a cambiar. Cristo es
el mismo. Su poder es el mismo. Su poder
es el mismo, su gracia es el mismo, su misericordia es el
mismo. Ahora, las maravillas, las cosas
maravillosas que Jesús hace en nuestros días. ¿Cuáles son estas
cosas que Jesús hace en nuestros días? En primer lugar, el Señor
Jesucristo hace, hace, a los pecadores que están muertos en
delitos y pecados, hace que vivan espiritualmente. Esto sucede
en nuestros días. Está sucediendo en nuestros días.
Él hace que los que están muertos en delitos y pecados sean vivificados
espiritualmente. El Señor, el Señor hace ver con
ojos espirituales. El Señor hace oír con oídos espirituales. Jesús mismo lo dijo. Jesús dijo,
he venido para dar vista a los que no ven. He venido para liberar a los
que son cautivos. He venido para dar consuelo a
los que están en tristeza. Cosas maravillosas que Jesús
está haciendo hoy en nuestros días es que Él hace andar también
en fe. La persona incrédula. La persona
incrédula. El Señor, el Señor lo hace creyente. Lo convierte en un creyente verdadero. Y lo hace andar en los caminos
de la fe. Muchos de los que están aquí
están caminando en el camino de la fe. Muchos de los que están
aquí, Dios les dio oídos para oír la verdad. Les dio ojos de
fe para creer en el Señor Jesucristo. Si esto te ha sucedido, es por
Cristo que tienes ojos, oídos, que puedes vivir en fe. Es por
Cristo. No es por tu decisión, sino por
la voluntad del Señor Jesucristo. Y toda la gente lo puede ver.
La gente puede ver y puede decir, esto es cosa maravillosa. Este
hombre lo conocí, incrédulo, adorando ídolos, imágenes. Pero
mira ahora. Está adorando a Dios en espíritu
de verdad. Eso es cosa maravillosa. Este
hombre odiaba el Evangelio, no quería nada con el Evangelio,
ahora lo ama. Ahora lo ama, cosa maravillosa. Eso no es por tu querer, no es
por tu decisión, es por el querer del Señor Jesucristo. cosas maravillosas
que el Señor hace en nuestros días. Él hace, hace que los hombres
y mujeres de este mundo nazcan de nuevo, sean regenerados por
el Espíritu Santo y la Palabra de Dios. Hombres, mujeres con
vidas torcidas, Caídos en vicios. Hoy están viviendo
en Cristo como una nueva criatura, como una nueva persona. No es
cosa maravillosa. Esa es la maravilla que el Señor
hace. Vamos a leer lo que dice en el
libro de Ezequiel capítulo treinta y seis. Capítulo treinta y seis en el
libro de Ezequiel. Capítulo treinta y seis. En su versículo veintiséis, veintisiete,
dice así, el Señor dice, os daré corazón nuevo. cuando nacimos en este mundo
tenemos un corazón viejo, arrugado, duro, pero el Señor dice te daré
corazón nuevo, pondré espíritu nuevo dentro de ti, quitaré quitaré
de vuestra carne el corazón de piedra, corazón que no tiene
sentimientos espirituales, corazón que no puede amar a Dios, corazón
que no puede creer a Dios, corazón que no puede arrepentirse, Porque es un corazón endurecido
por el pecado, el orgullo, la incredulidad, la ignorancia. El Señor dice, quitaré de vuestra
carne el corazón de piedra y oh, daré un corazón de carne, un
corazón sensible. un corazón suave, un corazón
que pueda amar a Dios y los que son de Dios, un corazón que pueda
amar el Evangelio, un corazón que pueda amar a Cristo, un corazón
que pueda amar la verdad. Si tú amas la verdad, Amas a
Cristo, amas a Dios, amas el Evangelio, es porque Dios te
ha dado un corazón nuevo. El corazón viejo no tiene la
capacidad de amar a Dios. El corazón viejo solamente puede
odiar a Dios, rechazar a Dios, Pero el Señor hace la gran obra
de gracia de regenerar a los pecadores para que los pecadores
adoren a Dios, se humillen a Dios, vengan al conocimiento del Señor. Y pondré dentro de vosotros mi
espíritu y haré que andéis y haré haré que andéis en mis estatutos
y guardéis mis preceptos y los pongáis por obra Dios es el que
en vosotros produce el querer y el hacer no es porque tú tomaste la decisión
como muchas personas dicen yo tomé la decisión no Dios es quien toma la decisión
de salvar y poner un corazón nuevo en su pueblo. Y él hace
que su pueblo ande en su palabra, en sus mandamientos. El Señor
hace que su pueblo lo adore, se humille delante de él. Ahora, cosas maravillosas son
las que Cristo hace en nuestros días. El Señor hace o hace oír
su voz. Él hace que oigamos su voz. Él nos dio oídos para que podamos
oír su voz. El Señor dice, mis ovejas, oye
mi voz. Oyen su voz porque Él hace que
sus ovejas oigan su voz. Él les dio oídos para que oigan
su voz. Él hace oír. oídos espirituales. Esos oídos espirituales están
atentos a la verdad. Son atentos a la verdad. Cuando
alguien viene y no trae el evangelio de la gracia de Dios, esa oveja
inmediatamente escucha, ah, esto no es la voz de Cristo. Esto
no es la voz de la verdad. Esto no es la voz del evangelio
de la gracia. Esto es un evangelio diferente.
Ese oído espiritual puede discernir entre la verdad y lo que no es
verdad. El Señor hace oír su voz. También nos hace conocer. Nos hace conocer. No es que nosotros
tengamos capacidad de conocer a Dios. No, no, no, no, no. Mira lo que dice en primera de
Juan capítulo cinco. Primera de Juan capítulo cinco
en su versículo veinte. Juan nos dice así, pero sabemos
que el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, ha venido a este
mundo y nos ha dado entendimiento, entendimiento espiritual, nos
ha dado por revelación del Espíritu Santo, entendimiento, entendimiento
espiritual. Para conocer al que es verdadero,
para que una persona conozca al verdadero Dios, tiene que
recibir entendimiento del cielo. sino no tiene entendimiento para
conocer al verdadero Dios. Dice, ha venido y nos ha dado
entendimiento para conocer al que es verdadero. Y estamos en
el verdadero. Estamos en el verdadero. Ya nadie
debe, debe estar buscando al verdadero. Si estás en Cristo,
estás en el verdadero. No debes de ir buscando al verdadero. ¿Dónde está el verdadero? Si
estás en Cristo, estás en el verdadero. Permanece en el verdadero. Permanece, sigue en el verdadero. No te alejes del verdadero. Dice, estamos en el verdadero. ¿Quién es? En su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la
vida eterna. Cosas maravillosas que el Señor
hace. Nos hace conocer al verdadero
Dios. Antes Adoramos dioses falsos,
dioses muertos. Ahora, por la gracia de Dios,
estamos adorando al Dios vivo y verdadero, y estamos en el
verdadero Dios, el Señor Jesucristo es el verdadero Dios y la vida
eterna. Ahora, Cosas maravillosas son
las que Cristo está haciendo hoy en día. Él hace creer y arrepentirse. No está en la voluntad del hombre
creer ni arrepentirse. Dios es el que en vosotros produce
la fe y el arrepentimiento. Por su voluntad. Por su voluntad. Cosas maravillosas son las que
el Señor hace. Libera. libera del poder de las
tiñebras. Hoy estamos en la luz. Cristo es la luz del mundo y
estamos en él. Si estamos en él, estamos en
la luz. Hemos sido librados del poder
de la oscuridad, del poder de la incredulidad, del poder del
orgullo, del poder de la ignorancia. Hoy el Señor nos ha traído al
reino de su Hijo amado. Reino de gozo, reino de paz,
reino de comunión. Y estamos viviendo hoy en día
en este reino. Cosas maravillosas son las que
Cristo hace. Él hace firme, firme, al creyente,
por él y para él. Si estamos firmes, si seguimos
firmes, si morimos firmes en el Señor Jesucristo, no es por
nuestro poder, no es por nuestra fuerza, sino es por nuestro Señor
Jesucristo. Es por Cristo que somos firmes
en su palabra, firmes en la fe verdadera. ¿Por qué? Porque somos
guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar
la salvación que Dios ya tiene preparado para todos aquellos
que le aman y le creen. Cosas maravillosas son las que
Cristo está haciendo hoy en día. Si tú en esta mañana puedes mirarte
como un pecador perdido, sin esperanza y sin Dios en este
mundo, y Dios se revela a ti, que Cristo es el único salvador,
es el único que te puede salvar por su gracia y misericordia,
y que tú en esta mañana crees en él de todo corazón, eso es
cosa maravillosa lo que Dios ha hecho en tu vida. Y no lo
olvides, como este hombre, cuando él, cuando él, Cargó su su lecho
para ir. Dice que glorificaba a Dios por
lo que él había recibido. Es lo mismo, hermanos. Es lo
mismo. Nunca vamos a terminar de glorificar
a Dios por lo que él ha hecho por nosotros y por lo que él
está haciendo por nosotros. Nunca. Mientras vivamos, mientras
podamos, Sigamos glorificando a Dios. Sigamos creyendo en Él. Permanezcamos firmes en su palabra,
en su evangelio. Sigamos firmes en Él. Él es nuestra
seguridad. Él es nuestro refugio. No te
apartes de ese refugio. No te apartes de esa seguridad.
Permanece en ese lugar que es Cristo el Señor. Que Dios les
bendiga.

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