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JC

La gran misericordia de Dios

1 Peter 1:3
Joel Coyoc August, 13 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc August, 13 2023
Estudio de 1 de Pedro

En el sermón titulado "La gran misericordia de Dios," el predicador Joel Coyoc aborda la doctrina de la misericordia divina, enfatizando su centralidad en la salvación de los creyentes. Coyoc argumenta que Dios, a través de su gran misericordia, nos hace renacer para una esperanza viva, sustentada en la resurrección de Jesucristo (1 Pedro 1:3). El discurso se apoya en varias escrituras, especialmente en el Salmo 136, que reitera la bondad y misericordia de Dios hacia Su pueblo. La misericordia de Dios, que se manifiesta en el sacrificio y resurrección de Cristo, es presentada como el fundamento no solo para el nuevo nacimiento de los creyentes, sino también para su esperanza en la salvación y vida eterna, resaltando su total dependencia de la gracia divina en contraste con toda autoconfianza humana.

Key Quotes

“El trato del Señor con el ser humano siempre está basado en su misericordia.”

“Es por la misericordia de Dios que nuestra fe comienza.”

“La única razón por la cual hemos renacido y tenemos esperanza es por la gran misericordia que se expresa en la obra del Señor Jesucristo.”

“La gran misericordia de Dios es mostrada por medio de la persona y obra del Señor Jesucristo.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuevamente nuestras
Biblias en la primera epístola del apóstol Pedro. Primera de Pedro capítulo uno. dice la Palabra de Dios, Pedro
Apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión
en el Ponto, Galacia, Cappadocia, Asia y Bitinia, elegidos según
la presencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para
obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo, gracia
y paz os sean multiplicadas. Bendito el Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo
renacer para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo
de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada
e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. que
sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar
la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo
postrero, en lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por
un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en
diversas pruebas. para que sometida a prueba vuestra
fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero,
se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando
sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien
creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable
y glorioso, teniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación
de vuestras almas. Los profetas que profetizaron
de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente
indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué
tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el
cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo y las
glorias que vendrían tras ellos. A estos se les reveló que no
para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora
os son anunciadas por los que os han predicado el Evangelio,
por el Espíritu Santo enviado del Cielo, cosas en las cuales
anhelan mirar los ángeles. Por tanto, ceñid los lomos de
vuestro entendimiento. Sed sobrios y esperad por completo
en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado. Como hijos obedientes, no os
conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia,
sino como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros
santos en toda vuestra manera de vivir. Porque escrito está,
sed santos porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a Aquel
que sin excepción de personas juzga según la obra de cada uno,
conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación, sabiendo
que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual
recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles como
oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un
cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la
fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por
amor de vosotros. y mediante el cual creéis en
Dios quien le resucitó de los muertos, y le ha dado gloria
para que vuestra fe y esperanza sea en Dios. Habiendo purificado
vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el espíritu,
para el amor fraternal no fingido, amados unos a otros entrañablemente
de corazón puro, Siendo renacidos no de simiente corruptible, sino
de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece
para siempre. Porque toda carne es como hierba,
y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba
se seca y la flor se cae, mas la palabra del Señor permanece
para siempre. Y esa es la palabra que por el
Evangelio os ha sido anunciada. Amén. Vamos a meditar el versículo
tres que dice bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo
que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza
viva por la resurrección de Jesucristo de los muertos. Bendito el Dios
y Padre de nuestro Señor Jesucristo. que según su grande misericordia.
Vamos a meditar esta tarde en la gran misericordia de Dios,
la gran misericordia de Dios. Si hay algo que testifica la
Escritura es que el trato del Señor con el ser humano siempre
está basado en su misericordia. La Escritura nos recuerda que
es por la misericordia del Señor que no hemos sido consumidos,
porque nunca decayeron, porque son nuevas cada mañana. El Salmo 136 es un Salmo que
nos va recordando constantemente que todo el obrar de Dios para
con su pueblo es en base a su misericordia dice el salmo ciento
treinta y seis porque él es bueno, porque para
siempre es su misericordia. Alabat al dios de los dioses,
porque para siempre es su misericordia. Alabat al señor de los señores,
porque para siempre es su misericordia. al único que hace grandes maravillas,
porque para siempre es su misericordia, al que hizo los cielos con entendimiento,
porque para siempre es su misericordia, al que extendió la tierra sobre
las aguas, porque para siempre es su misericordia, al que hizo
las grandes lumbreras, porque para siempre es su misericordia. El sol para que señoreas en el
día, porque para siempre es su misericordia. La luna y las estrellas
para que señoreas en la noche, porque para siempre es su misericordia. Al que hirió a Egipto en sus
primogénitos, porque para siempre es su misericordia. Al que sacó
a Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia.
con mano fuerte y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia. El que dividió el mar rojo en
partes, porque para siempre es su misericordia. E hizo pasar
a Israel por en medio de él, porque para siempre es su misericordia. Y arrojó a Faraón y a su ejército
en el Mar Rojo, porque para siempre es su misericordia. Al que pastoreó
a su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia. Al que hirió a grandes reyes,
porque para siempre es su misericordia. Y mató a reyes poderosos, porque
para siempre es su misericordia. A Zeon Rey Amorreo, porque para
siempre es su misericordia, y a Og Rey Debasam, porque para siempre
es su misericordia. Y Dios la tierra de ellos en
heredad, porque para siempre es su misericordia. En heredad
a Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia. Él
es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque
para siempre es su misericordia, y nos rescató de nuestros enemigos,
porque para siempre es su misericordia. El que da alimento a todo ser
viviente, porque para siempre es su misericordia. Alabad al
Dios de los cielos, porque para siempre es su misericordia. todo el trato del Señor para
con su pueblo. Aquí va haciendo mención de las
obras del Señor para con el pueblo de Israel al sacarlo de Egipto,
que es una figura de la salvación espiritual que ha hecho a favor
de su pueblo, de sus escogidos. Y todo es porque para siempre
es su misericordia el señor es misericordioso en los salmos
salmo cinco por ejemplo nos recuerda que nosotros podemos entrar a
su santuario no por nuestra no es por nuestra bondad sino por
la multitud de su misericordia y el salmo sesenta y tres versículo
tres al cinco dice que la misericordia del señor es mejor que la vida
una de las cosas que quizá el ser humano valora con más aprecio
es su vida, pero el salmista sabía y tenía claridad en saber
y poder declarar y decir, dice, Dios mío, Dios mío eres tú, de
madrugada te buscaré, mi alma tiene sed de ti, mi carne te
anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver
tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario,
porque mejor es tu misericordia que la vida, mis labios te alabarán,
y así te bendeciré en mi vida, en tu nombre alzaré mis manos. Y si nos vamos notando algo es,
siempre que se habla de la misericordia del Señor está relacionado con
la adoración. Recordemos que el Señor no debe
nada a sus criaturas y sus criaturas deben todo al Señor. Es más,
la Escritura nos dice claramente que si hay algo que el Señor
nos debe es pagarnos por nuestro pecado, pero él no nos ha pagado
conforme a nuestras iniquidades, no ha hecho con nosotros conforme
a nuestras a nuestras rebeliones. Como el padre se compadece de
los hijos, dice la escritura, se compadece el Señor de los
que le temen y lo hace por su misericordia. Lo que nosotros
miramos en la carta, en el versículo tres de esta carta, es la misericordia
de Dios, al igual que en el resto de la escritura, motiva a una
sola cosa, y motiva a la adoración de sus escogidos. Si no es porque
somos conscientes por la obra, del Señor, porque él quiere revelarse
a nosotros, no hay manera de que podamos verdaderamente adorar
a Dios si no hemos conocido su misericordia. El salmista podía
decir, tu misericordia es mejor que la vida, por eso mis labios
te van a alabar. Cuando pensamos en las perfecciones
del carácter de Dios, nosotros tendríamos que pensar que Una
de sus perfecciones es que el Señor es justo, pero la justicia
no nos ayuda mucho, porque la justicia nos condena. Cuando
pensamos en su santidad, pues su santidad nos desaprueba, porque
nosotros somos pecadores. Dice el salmista, he aquí, en
maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre. Si nosotros
pensamos en el poder del señor, él es todopoderoso, pero su poder
nos aplastaría. Si pensamos en la verdad del
señor, su verdad confirma la amenaza de la ley. Si pensamos
en su ira, pues su ira cumple la amenaza de la ley por causa
de nuestros pecados, pero es por la misericordia de Dios que
nuestra fe comienza. Es porque él quiere revelar su
misericordia y él El apóstol Pedro empieza al igual que Pablo
cuando habla de su misericordia mostrada a un pueblo que lo único
que merecía era condenación y que es objeto de misericordia. Lo
que nosotros vemos aquí es el apóstol Pedro es movido a la
adoración, el apóstol Pablo cuando habla de esto igual de la elección,
de la salvación, lo que él hace es adorar al señor por causa
de su misericordia. El apóstol Pablo nos recuerda
que nosotros somos lo mismo que los demás, la única diferencia
es Dios que es rico en misericordia. Hermanos, necesitamos clamar
al Señor para que Él nos dé cada vez una visión nueva y clara
acerca de su misericordia, porque vivimos en una cultura que nos
empuja a pensar que nosotros somos merecedores. A veces después
de hacer un gran trabajo o estar estudiando mucho tiempo los jóvenes
dicen voy a salir a disfrutar porque me lo merezco y pensamos
que hay cosas que nos merecemos. los niños creen que el mundo
está en deuda con ellos, los niños creen que sus padres les
deben algo y la gente va por esta vida pensando y muchos pensando
que Dios está en deuda con nosotros y la única deuda que Dios tiene
con nosotros es darnos la paga por nuestro pecado porque somos
rebeldes contra Dios porque hemos nacido aborreciendo al Señor
sin causa, no hay ninguna razón para aborrecer a Dios, pero hemos
nacido así, aborrecedores de Dios, y la única razón que nosotros
hemos sido alcanzados es por misericordia. La única razón
por la que la gente vive es por misericordia. Cuando leemos el
salmo que leímos, el ciento treinta y seis, vamos a ver, el sol sale
porque para siempre es su misericordia. Él da alimento a todo ser viviente
porque para siempre es su misericordia. Algunas veces, cuando oramos
por gente que aún no ha creído el evangelio, decimos que el
Señor tenga misericordia. Y si él está vivo, es que el
Señor tiene misericordia. De lo contrario, estaríamos fulminados. Y creo que lo adecuado es orar.
Señor, sigue extendiéndole tu misericordia. Su misericordia
es nueva cada mañana. Es por causa de su misericordia
que podemos vivir y lo que hacen el corazón de los escogidos es
ser movidos a la adoración. Si no hemos conocido, si somos
personas que estamos pensando que merecemos difícilmente podemos
adorar. Lo único que mueve a la adoración
verdadera es experimentar que su misericordia es mejor que
la vida, porque ¿de qué sirve vivir vida y una buena vida? Sin ser objeto de esa misericordia
especial que Dios tiene para con su pueblo. Esa misericordia
que vamos a seguir mirando al estudiar el versículo. Al final,
la mejor vida aquí es como la que se describe en el Salmo setenta
y tres de aquellos que el Señor ha colmado de todo bien material,
pero esta es la mejor vida que van a tener, el poder entender
la misericordia de Dios y ser movidos a la verdadera adoración. Y esa adoración, esa adoración
que es al Dios que es trino y uno, al Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, Y cuando pensamos en la adoración al Dios y Padre
de nuestro Señor Jesucristo, dice, bendito el Dios. Y en el
Salmo dice, en los Salmos se nos llama a alabar al Señor.
El Salmo 103 no menciona exactamente la palabra misericordia, pero
habla de los beneficios de su misericordia. Dice, bendice alma
mía que obá y bendiga todo mi ser su santo nombre. bendice
alma mía Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios cada
uno de sus beneficios es por misericordia hermano no nos merecemos
vivir pero Dios por su misericordia nos concede vivir. El ser humano
no merece que Dios le dé, aún cuando Dios dio la ley, eso es
un acto de misericordia. Él no tendría por qué dar a pecadores
ni una revelación de sí mismo y él se ha revelado. Todo es
por su misericordia. Bendecir al Señor, al Dios y
Padre de nuestro Señor Jesucristo. bendecir a nuestro Señor Jesucristo,
a nuestro gran Dios y Salvador, el Señor Jesucristo, por su grande
misericordia. ¿Por qué? Porque es su grande
misericordia la causa de nuestro nuevo nacimiento. Dice que según
su grande misericordia nos hizo renacer. Nadie de nosotros ha
nacido de nuevo porque lo decidió. en el evangelio de Juan en su
capítulo uno el apóstol Juan dice versículo once Dice, a lo suyo
vino y los suyos no le recibieron, mas a todos los que le recibieron,
a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios, los cuales no son engendrados de sangre, ni
de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. nuevo
nacimiento por su grande misericordia, no por causa de nuestra voluntad,
no es porque nosotros escuchamos y quisimos nacer de nuevo, es
porque él quiso hacernos renacer, es porque él quiso, es por la
voluntad de Dios que los que han nacido de nuevo han nacido
de nuevo, es claro el evangelio de Juan y es ese nuevo nacimiento
es por causa de su grande misericordia, en realidad Dios dijo a Adán
que el día que comiera del fruto que le había dicho que estaba
ya en el árbol del conocimiento de la ciencia del bien y del
mal, que ese día que él comiera y ciertamente iba a morir, y
murió espiritualmente. y empezó a morir físicamente
lentamente hasta que Dios quiso, pero Dios pudo haberlo fulminado
en ese acto y eso no afectaba absolutamente nada el carácter
del Señor, pero Dios tenía un plan desde antes de la fundación
del mundo de revelar su gran misericordia, de revelar su gracia,
tenía un plan para salvar a un pueblo que sea para la avanza
de la gloria de su gracia, Y es por su gran misericordia que
él ha hecho renacer, como dice la escritura, a una gran multitud
que nadie puede contar, que estaba delante del trono del Cordero.
A una gran multitud de todo linaje, de toda lengua, de todo pueblo,
de toda nación. Y él los ha hecho renacer solamente
por su gran misericordia. Nadie que ha renacido puede jactarse
y pensar que es distinto porque es más inteligente. Nadie de
nosotros que ha sido salvado puede jactarse por tener un nuevo
nacimiento. Si en verdad hemos tenido un
nuevo nacimiento, lo que nos debe caracterizar justamente
es lo contrario, es dar a Dios toda nuestra alabanza porque
es Él el que quiso darnos vida por la palabra de verdad. Dice el versículo veintitrés dice
siendo renacidos no de simiente corruptible sino de incorruptible
por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre es por
el poder de su palabra que él da vida a quien él quiere el
evangelio es proclamado el evangelio no predicamos para argumentar
y para convencer a las personas, sino proclamamos la palabra de
verdad y por esa palabra Dios da vida a quien Él quiere. De hecho, cuando preguntaba aquella
visión del valle de los huesos secos, donde Ezequiel fue enviado
a que predicara a huesos secos, Y el Señor le preguntaba si iban
a vivir, y la respuesta de Ezequiel era, Señor, Tú lo sabes. Y en verdad, cuando se predica
el Evangelio, El Señor sabe quién es el que va a vivir. No estamos
tratando de convencer ni de argumentar para que personas tomen alguna
decisión intelectual, sino estamos proclamando y es esa poderosa
palabra a través de la cual el Señor da vida a quien Él ha ordenado
para salvación. y la gran misericordia de Dios
es la causa de nuestro nuevo nacimiento no lo no lo olvidemos
es por su misericordia no es algo que nosotros merecemos nosotros
merecemos condenación pero hemos sido objetos de misericordia
la gran misericordia de Dios tiene como finalidad no solo
No solo es la causa de nuestro nuevo nacimiento, sino su gran
misericordia tiene como finalidad dar a su pueblo una esperanza
viva por causa de que nos hace nacer, nos hace nacer para una
esperanza viva. Damos gracias a Dios porque dice
la Escritura que antes estábamos sin esperanza y sin Dios en el
mundo. Y qué terrible es vivir sin esperanza
o vivir con falsas esperanzas. Pero el pueblo del Señor tiene
una esperanza, una esperanza viva. una esperanza viva, una
esperanza segura, una esperanza certera, una esperanza que está
basada no en obras muertas, sino está basada en la obra del Señor
Jesucristo. Nuestro Señor Jesucristo que
hizo una obra perfecta de salvación y por eso nosotros tenemos una
esperanza viva. Él es nuestra esperanza y el
Señor Jesucristo dijo en Juan 14, 9, versículo diecinueve estaba hablando
cuando él iba a ir y estaba hablando con sus discípulos dice versículo
dieciocho nos dejaré huérfanos vendré a vosotros todavía un
poco y el mundo no me verá más pero vosotros me veréis porque
yo vivo vosotros también viviréis y nosotros tenemos una esperanza
viva una esperanza de vida eterna porque tenemos un salvador que
vive hay personas que confían Y tienen su esperanza en personas
que han vivido y han muerto y no están más vivos. Pero nuestra
esperanza está en un Salvador vivo. Él que dijo. porque yo
vivo, vosotros también viviréis, y el Señor Jesucristo está vivo. Nosotros sabemos y proclamamos
el evangelio de un Señor Jesucristo vivo, dice el apóstol Pablo,
porque primeramente les he enseñado lo que asimismo recibí, que Cristo
murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, y que fue muerto
y que fue sepultado, pero que resucitó al tercer día conforme
a las Escrituras. recordemos cada domingo como
iglesia nos congregamos aquí, no porque es un día inhábil y
ciertamente es un día inhábil y es un día inhábil porque Pues
gracias a Dios hay un impulso aún en la cultura occidental
de lo que es la influencia de la fe cristiana y se celebra, celebra la iglesia,
celebra la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Nosotros creemos
que Cristo vive, que está sentado a la diestra de Dios y nuestra
esperanza viva es que Él viene otra vez conforme a su promesa.
Él ha prometido venir otra vez por su pueblo. Él dijo, en la
casa de mi padre, dice, hay muchas moradas, voy pues a preparar
lugar para vosotros, para que donde yo estoy, vosotros también
estéis. Hay una esperanza viva y es por
la gran misericordia de Dios. El pueblo del Señor es un pueblo
que vive con esperanza. El apóstol Juan escribe, dice,
amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado
lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando él se manifieste seremos
semejantes a él, ¿por qué? Porque le veremos tal como él
es. Y todo aquel que tiene esta esperanza,
dice, se purifica en él así como él es puro. ¿Y qué contraste
con las personas que no creen el evangelio, que no han sido
objetos de esa grande misericordia, que se han mantenido en su rebelión
Ellos, lejos de anhelar ver al Señor Jesucristo, ellos van a
decir a los montes, caed sobre nosotros y cubridnos de aquel
que está sentado en el trono. Pero los creyentes anhelan su
venida porque anhelan ver a aquel que nos lavó y nos limpió de
nuestros pecados con su sangre. ¿Cuál es el medio por el cual
se muestra esta grande misericordia? Dice el versículo que estamos
meditando dice por la resurrección de Jesucristo
de los muertos, por la resurrección de Jesucristo de los muertos. La gran misericordia de Dios
es mostrada por medio de la persona y obra del Señor Jesucristo. La más grande expresión de gracia
y misericordia es nuestro Señor Jesucristo. Cuando nosotros hablamos
del evangelio es importante recordar el evangelio es una persona,
el evangelio es el Señor Jesucristo. Él es la expresión de la gracia
y la misericordia de Dios, y es en su persona. Es por la resurrección
de Jesucristo de los muertos. Nosotros tenemos que recordar
siempre, ¿por qué es que el Señor Jesucristo fue levantado de entre
los muertos? ¿Por qué es que Cristo murió?
Y Cristo murió porque es misericordioso con nosotros. Él no vino obligado
a esta tierra. para lograr una salvación que
el padre no quería dar. En esa perfecta relación de amor,
él vino voluntariamente. Él voluntariamente se despojó
de su gloria. Él tomó forma de siervo, se hizo
hombre y fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz por
causa del amor que él tenía para con su padre. Y él vino para
voluntariamente deleitándose en hacer la voluntad de su padre.
y el vino para vivir la vida que su pueblo no es capaz de
vivir. Todos nosotros hemos hecho una sola cosa y la única cosa
que hemos hecho es quebrantar la santa ley de Dios todos los
días de nuestra vida. Quizá hemos hecho algunos cumplimientos
externos, pero el Señor Jesucristo mostró que Hay un cumplimiento espiritual
de la ley de la cual pues en verdad nadie puede decir, aunque
el joven rico se apresuró a decir que él había cumplido toda esa
ley desde su juventud, sin embargo el Señor Jesús le mostró que
no era así, le mostró que el medio por el cual se manifiesta
su grande misericordia no es por medio de la ley sino por
medio del Señor Jesucristo, aunque esa ley es un acto de misericordia. porque esa ley nos muestra nuestra
incapacidad. El propósito de la ley es mostrarnos
que no somos capaces de cumplir la ley. Dios demanda un cumplimiento
perfecto de la ley. Nosotros podemos tener un cumplimiento
externo que puede impactar a personas, pero todo el tiempo del ministerio
del Señor Jesucristo fue un encuentro con personas que estaban confiando
en sí mismos, que ellos creían guardar la ley y ellos confiaban
en sí mismos, pero el Señor Jesucristo, él dijo, por ejemplo, aquel,
hablando a aquellos que confiaban en sí mismos y menospreciaban
a los demás, y él les dijo la aquella parábola de dos hombres
que fueron al templo a orar y uno pues estaba confiando que él
cumplía la ley y dándole gracias a Dios porque él decía yo doy
diezmo de todo lo que gano, yo ayuno todos los días y iba diciéndole
a Dios todas las cosas que él hacía y el Señor habló también
de aquel que estaba allí que no quería levantar el rostro
y decía Señor se propicio a mí el pecador. damos gracias a Dios
porque eso es misericordia, es una gran misericordia el que
dejemos de ser personas que creemos que estamos cumpliendo la ley
y es una gran misericordia cuando la ley nos muestra que no somos
capaces de cumplir la ley, que aunque impresionemos a personas
la mirada que importa es la del Señor y cuando podemos decir
Señor se propicio a mí el pecador y es que podemos ser él puede
ser propicio porque él fue destinado como la propiciación por nuestros
pecados, él es el que vino a cumplir esa ley que nosotros no somos
capaces, él cumplió perfectamente toda la ley Y él después murió,
la muerte que debíamos morir por causa de nuestro fracaso
en cumplir la ley de Dios. Dice el profeta Isaías, todos
nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por
su camino, pero Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Allí está el Señor mostrando
su gran misericordia. Él cargó nuestra muerte. Él murió nuestra muerte. Él cargó
nuestro pecado. El Padre castigó nuestros pecados
en la persona de su Hijo. Es importante que nosotros podamos
recordar y que Dios nos ayude a entender que no somos salvos
por lo que los judíos y los romanos hicieron. Somos salvos por lo
que el padre hizo a su hijo en la cruz. Él castigó nuestros
pecados sobre el Señor Jesucristo. Y en la carta que vamos a estudiar
varias veces el apóstol Pedro va a hablar acerca de ello y
nos va a recordar Pues cómo es que nosotros hemos sido rescatados
de nuestra vana manera de vivir, la cual recibimos de nuestros
padres, no con cosas corruptibles como oro o plata, y recordándonos
la gran misericordia es por la persona y la obra del Señor Jesucristo,
sino con la sangre preciosa de Cristo, versículo diecinueve
del capítulo uno, como un cordero sin manches, sin contaminación,
ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado
en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante
el cual creéis en Dios quien los le resucitó de los muertos,
y le ha dado gloria para que vuestra fe y esperanza sean en
Dios, en Dios el Padre, en Dios el Señor Jesucristo, allí está
nuestra esperanza, y todo es por su grande misericordia, todo
es por su grande misericordia, que nadie de nosotros se equivoque
de pensar que es por alguna otra forma, de pensar que hay algún
mérito, no hay ningún mérito, la única La razón por la cual
hemos renacido y tenemos esperanza es por la gran misericordia que
se expresa en la obra del Señor Jesucristo. ¿Por qué resucitó? Porque él murió por nuestros
pecados. ¿Por qué resucitó? Porque él dio satisfacción a
la justicia de Dios. ¿Por qué resucitó? Porque él
es, dice, este es mi hijo amado en el cual tengo toda mi complacencia. Hermanos, la única manera que
nosotros tenemos de poder agradar a Dios es ser hallados en el
Señor Jesucristo, confiando en la obra perfecta del Señor Jesucristo. Es bueno que nosotros nos congreguemos,
no lo dejemos de hacer, pero que nadie piense que es por congregarnos
que nosotros podemos tener un nuevo nacimiento o tener una
esperanza viva. Nos congregamos porque Cristo
nos ha salvado. Y si nos estamos congregando
por una razón equivocada, Arrepiéntete y confía solo en el Señor Jesucristo.
Si ofrendas, es bueno que ofrendes. si estás ofrendando porque estás
agradecido a Dios por su gran misericordia, pues es un acto
de alabanza, pero si estás ofrendando y estás ofrendando para alcanzar
el favor de Dios, arrepiéntete, porque eso es ofensivo al Señor,
porque estás menospreciando la obra perfecta del Señor Jesucristo,
porque estás pensando que el don de Dios puede comprarse y
el don de Dios no se puede comprar. es por su gran misericordia. Que Dios nos guarde de que seamos
hallados haciendo algo para tener esperanza, para ser renacidos,
no clamemos al Señor para ser renacidos. Recordemos que el
nuevo nacimiento es por su gran misericordia, que el tener esperanza
es por su gran misericordia, y todo eso es por la obra, nada
más, por la obra del Señor Jesucristo. por la resurrección de Jesucristo
de los muertos. La resurrección es la confirmación
que la obra del Señor Jesucristo fue aprobada por el Padre, que
dio satisfacción a la justicia de Dios, por eso él le levantó
de los muertos y él vive y está sentado a la diestra de Dios. Toda nuestra esperanza es en
la gran misericordia de Dios y esa gran misericordia está
manifestada en la persona y en la obra del Señor Jesucristo.
Clamar para que el Señor nos haga estar confiados solamente
y quisiera leer algo lo que leía hace un momento, recuerde la
justicia nos condena, pero recuerde que Cristo por misericordia de
Dios, Cristo es nuestra justicia. La santidad nos desaprueba, pero
él nos ha vestido de su santidad. Él es, él vino y tomó cuerpo
humano y fue tentado en todos según nuestra semejanza, pero
él nunca tecó. Y la santidad con la cual nosotros
podemos llegar es la santidad del Señor Jesucristo, esa santidad
que él dice la Biblia, con un solo sacrificio hizo perfectos
para siempre a los santificados. El poder nos aplasta, pero damos
gracias a Dios porque en Cristo no nos va a aplastar. Él es nuestro
abogado, Él es nuestro escudo, Él es nuestra protección. La
verdad confirma la amenaza de la ley y la ira la cumple. Pero recuerde, por la obra del
Señor Jesucristo no hay condenación. Dice, ahora pues, ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús. Es por la misericordia
de Dios que nuestra fe comienza. El hecho de que Él nos dé fe
es una muestra de su misericordia. Clamemos al Señor para que siga
fortaleciendo nuestra fe en Cristo y sólo en Cristo y nada más en
el Señor Jesucristo y en su obra. Que seamos guardados de en algún
momento confiar en algo que procede de nosotros. Todo lo que procede
de nosotros debe ser el resultado de saber que hemos renacido por
su gran misericordia, que hemos renacido por la obra del Señor
Jesucristo y porque estamos llenos de esperanza y una esperanza
viva porque tenemos un salvador vivo, porque él vive, porque
yo vivo, dice vosotros también viviréis. Vamos a orar.

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