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JC

La rica misericordia de Dios

1 Peter 1:1-2
Joel Coyoc August, 13 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc August, 13 2023
Estudio de 1 de Pedro

La predicación de Joel Coyoc, titulada "La rica misericordia de Dios", se centra en la doctrina de la elección divina y el nuevo nacimiento, conforme al texto de 1 Pedro 1:1-2. Coyoc argumenta que los creyentes son elegidos por Dios según su misericordia y cuya salvación es aplicada a través de la obra del Espíritu Santo. Se hace hincapié en que la elección no depende del mérito humano, sino que es una obra soberana de Dios. Coyoc respalda sus afirmaciones con varios pasajes bíblicos, incluyendo Efesios 2:4-5 y Romanos 8:29-30, para enfatizar que la salvación es enteramente por gracia y que el verdadero llamado a la obediencia es una respuesta a esta gracia. La aplicación práctica de esta enseñanza radica en generar en los creyentes una esperanza viva y aliento en medio de las aflicciones, recordando su identidad como "exiliados" y la importancia de mantener la fe en la rica misericordia de Dios.

Key Quotes

“No existe tal cosa como grandes hombres de Dios, sino un gran Dios que tiene pequeños siervos.”

“Damos gracias a Dios porque sabemos que la gracia es el regalo de Dios que no merezco.”

“El hombre nacido de Adán es incapaz de creer; la nueva criatura es la que cree.”

“La paz no es la ausencia del conflicto, es la seguridad de su presencia.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la primera carta del apóstol Pedro. Dice la palabra de Dios en el
capítulo uno, Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados
de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia, y Bitinia,
elegidos según la presencia de Dios Padre en santificación del
espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo, Bendito el Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo
renacer para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo
de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada
e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. que
sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar
la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo
postrero, en lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por
un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en
diversas pruebas. para que sometida prueba vuestra
fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero,
se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando
sea manifestado Jesucristo. A quien amáis sin haberle visto,
en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con
gozo inefable y glorioso, obteniendo el fin de vuestra fe, que es
la salvación de vuestras almas. Los profetas que profetizaron
de la gracia destinada a vosotros inquirieron y diligentemente
indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué
tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el
cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo y las
glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no
para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora
os son anunciadas por los que os han predicado el Evangelio,
por el Espíritu Santo enviado del cielo, cosas en las cuales
anhelan mirar los ángeles. Por tanto, ceñid los lomos de
vuestro entendimiento, sed sobrios y esperad por completo en la
gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado. Como
hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais
estando en vuestra ignorancia, sino como aquel que os llamó
es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera
de vivir. Porque escrito está, sed santos
porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a Aquel
que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno,
conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación. sabiendo
que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual
recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles como
oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un
cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la
fundación del mundo, pero manifestado en los posteriores tiempos por
amor de vosotros. mediante el cual creéis en Dios
quien les resucitó de los muertos y les ha dado gloria para que
vuestra fe y esperanza sean en Dios. habiendo purificado vuestras
almas por la obediencia a la verdad mediante el espíritu para
el amor fraternal no fingido. Amaos unos a otros entrañablemente
de corazón puro, siendo renacidos no de simiente corruptible, sino
de incorruptible por la palabra de Dios que vive y permanece
para siempre. Porque toda carne es como hierba,
y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba. La hierba
se seca y la flor se cae, mas la palabra del Señor permanece
para siempre. Y esa es la palabra que por el
Evangelio os ha sido anunciada. Amén. Vamos a iniciar a estudiar
primero de Pedro. Y vamos a iniciar con los primeros
dos versículos. Esta es una carta escrita por
el apóstol Pedro. Se ha dicho tantas cosas acerca
del apóstol Pedro y algunas que se suelen decir es cosas que
se dicen de algunos otros hombres que fueron siervos del Señor,
hablando de ellos como grandes hombres. Sin embargo, es bueno
recordar que no existe tal cosa como grandes hombres de Dios,
sino un gran Dios que tiene pequeños siervos. Al empezar la carta
del apóstol Pablo se presenta como el escritor de la carta,
Pedro, apóstol de Jesucristo. Es interesante notar que era
la oportunidad del apóstol Pedro de escribir algunas de las cosas
que mucha gente dice acerca de él. Hay quienes dicen que él
es el vicario de Cristo, pero él simplemente escribe apóstol
de Jesucristo. Él no pone énfasis en lo absoluto,
en nada que llame la atención hacia su persona. sino simplemente
como un enviado del Señor Jesucristo, Pedro, apóstol de Jesucristo. Su nombre, Pedro, significa piedra. Y algunas personas han intentado
decir que el Señor dijo que sobre él iba a edificar la iglesia.
Sin embargo, eso es totalmente erróneo. No hay ninguna pretensión
del apóstol Pedro en ponerse en algún lugar. Por el contrario,
la vida del apóstol Pedro exalta constantemente la gracia, la
misericordia, la obra, la obra de salvación de un pecador que
es obra de Dios de principio a fin. La vida del apóstol Pedro
es, damos gracias a Dios porque Dios al inspirar la escritura
de la Biblia, siempre nos presenta a los hombres, no como se suelen
escribir las biografías. Las biografías humanas se escriben
siempre tratando de mostrar sólo las cosas buenas y tratando de
ocultar todas aquellas cosas que son defecto. Sin embargo,
la palabra de Dios nos muestra al apóstol Pedro y muestra tanto
sus debilidades como sus fortalezas, pero sobre todas las cosas poder
mirar que si hay algo que marca una diferencia en la vida del
Apóstol Pedro es la rica misericordia de Dios que es algo que él tiene
muy claro y él alaba al Señor en el versículo tres cuando dice
bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo que según su
grande misericordia la expresión que también el apóstol Pablo
utiliza en la carta a los Efesios hablando de la rica Dios que
es rico en misericordia nosotros sabemos que en el Nuevo Testamento
probablemente uno de los discípulos de los apóstoles de quien más
se habla es justamente del apóstol Pedro en los evangelios es probable
que es el que es más mencionado aún el más mencionado por el
Señor Jesucristo fue también el más el que fue más severamente
amonestado por el Señor Jesucristo. Él fue el que solía ser de un
carácter de querer siempre estar adelante, ser el primero. Indudablemente
era un líder dentro del grupo de los apóstoles, pero él se
refiere a sí mismo simplemente como apóstol de Jesucristo. Él
es un apóstol de Jesucristo. La vida del apóstol Pedro es
debe ser un estímulo para nuestras vidas, sabiendo que su vida retratada
en los evangelios nos muestra que las luchas del apóstol Pedro
son exactamente las mismas luchas que los creyentes libran cada
día. Una de nuestras luchas más frecuentes
es batallamos con el temor al hombre. El apóstol Pedro fue
muy evidente que tenía una batalla con el temor, el temor al hombre. Él tenía la batalla, la misma
que nosotros solemos tener de demasiada confianza en sí mismo.
Él dijo, si es necesario morir contigo, yo voy a morir contigo. Él, como solemos ser, a veces
prestamos poca atención a lo que el Señor tiene que decir,
y el Señor le advirtió que él iba a negarle tres veces, pero
él tenía mucha confianza en sí mismo. Y después estaba negando
el nombre del Señor, incluso con maldiciones y negándose a
pronunciar el nombre del Señor para que la gente se convenciera
de que no le conocía. Y sin embargo, cuando lo vemos
en el escrito de la primera epístola y la segunda epístola, vemos
que hay algo que Dios ha hecho. Él ha crecido en temor del Señor
sabemos que fue una batalla constante, él batalló con eso, cayó, fue
restaurado, pasó el tiempo y el apóstol Pablo tuvo que exhortarlo
por la misma situación, él no quería pues ser rechazado por
los judaizantes y cayó en una situación de de temor al hombre, de hacer
lo que agrada a las personas antes que hacer lo que es agradable
ante los ojos de Dios y cómo Dios va utilizando sus siervos
para poder amonestarse mutuamente y es la gracia de Dios que va
marcando la vida del apóstol Pedro, él es una persona como
somos nosotros, a veces impulsivos, a veces temerosos. Y escribe esta carta para alentar
a la Iglesia del Señor que estaba sufriendo persecución. Después
de hablar de él como el apóstol de Jesucristo, dice a los expatriados
de la dispersión en el Ponto, Galacia, Cappadocia, Asia y Bitinia. los expatriados. Se había iniciado
una persecución que había iniciado el apóstol antes de ser apóstol,
Saulo de Tarso, y fue algo que Dios utilizó providencialmente
para el extendimiento del evangelio. el Señor Jesús dijo que ellos
iban a ser testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta
lo último de la tierra. Sin embargo, pues ellos no tenían
un plan, pero el Señor tenía un plan y Saulo inició una persecución
y ellos fueron dispersados por estas regiones que menciona Galacia,
Cappadocia, Asia y Bitinia. El apóstol Pedro utiliza la expresión
expatriados de la dispersión que era algo que se aplicaba
a los judíos que fueron dispersos después de haber caído en manos
del imperio babilónico. Sin embargo, hay varios pasajes,
versículos que nos indiquen que está escribiendo no precisamente
a judíos sino a la iglesia en su carácter universal compuesta
de judíos y de gentiles. Si usted mira el apóstol Pablo
Pedro no dirige esta carta a alguna iglesia en particular sino está
dirigida a la iglesia en un sentido universal de todos los tiempos
de todos los lugares al punto de que pues es pertinente para
nosotros en Mérida el día el día de hoy dice expatriados de
la dispersión y algunos versículos nos indican que está escribiendo
e incluyendo a personas no de contexto judío dice el versículo
dieciocho del capítulo uno sabiendo que fuiste rescatados de vuestra
vana manera de vivir la cual recibiste de vuestros padres
no con cosas corruptibles como oro o plata dice después capítulo dos, versículo diez,
vosotros que en otro tiempo, vosotros que en otro tiempo no
erais pueblo, y definitivamente es una alusión semejante a la
que hace el apóstol Pablo en la carta a los Efesios, a aquellos
que estaban cerca y los que estaban lejos, los que no eran pueblo,
dice, vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora
sois pueblo de Dios, que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia,
pero ahora habéis alcanzado misericordia. Así que el apóstol Pedro está
escribiendo, no precisamente a la iglesia compuesta de judíos,
sino a la iglesia en general. Y dice, bueno, el propósito de
la carta era animarlos, consolarlos, fortalecerlos en medio de las
dificultades de la persecución. Y en un sentido, ellos habían
tenido que dejar su lugar de residencia por causa de la persecución. Pero hay algo que el apóstol
va a utilizar frecuentemente y es para recordar a los creyentes
que también nosotros somos expatriados, esta no es nuestra patria. No
importa que nosotros nacimos mexicanos, somos mexicanos, pero
esta no es nuestra patria, somos extranjeros también, somos peregrinos. a la gente que nos rodea se les
hace cosa extraña que no corramos en el desenfreno, que no pensemos
exactamente como ellos piensan y somos extraños, somos expatriados. La persona que está expatriada
es una persona que vive con conciencia de su patria. Nunca he tenido
la la necesidad de vivir fuera del país pero he escuchado a
personas que viven fuera del país y cuando escuchan música
de este país pues añoran el país y la idea es vivimos en este
país pero el creyente debe añorar el hogar celestial, saber que
estamos de paso, somos extranjeros y peregrinos en esta tierra.
Después de mencionarlos como expatriados de la dispersión
en las diferentes regiones. Él va a empezar a definir a estos
expatriados y los va a definir con algo que define a todo creyente
en el Señor Jesucristo, elegidos según la presencia de Dios Padre,
elegidos, elegidos. Los creyentes somos creyentes
porque hemos sido elegidos en Cristo. Y ha sido según el previo
conocimiento de Dios, pero no simplemente porque Dios conoce
todas las cosas, sino porque Él es la causa primaria de todas
las cosas. Recuerde que la Escritura dice
porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas elegidos
según la presencia de Dios Padre. Los creyentes somos creyentes
porque hemos sido elegidos según el previo conocimiento de Dios,
pero también por causa de que Él es la causa de ese conocimiento,
es que Él ha decretado eternamente todas las cosas que han de ocurrir,
y eso lo podemos entender en el contexto general de la Escritura
que dice, con amor eterno te he amado, por tanto te prolongué
mi misericordia. Lo podemos entender en el contexto
general de toda la escritura cuando dice, nadie viene a mí
si el padre no le trae y el que a mí viene no le echo fuera.
Contrario a muchas personas que creen es que Dios acechó en los
corredores del tiempo y el vio los que iban a creer y los eligió
porque iban a creer. Eso no tiene nada que ver con
la verdad de la escritura. Si él nos eligió porque vio que
íbamos a creer, entonces hay mérito en nosotros. Y la verdad
es que la caída del hombre es tal que no tenemos ni siquiera
la capacidad de creer. Somos, nacemos totalmente incrédulos,
aborrecedores de Dios, incrédulos a Dios y sus promesas. ¿Por qué
es que creemos? Creemos porque Él nos da el don
de la fe. Recuerde por gracia sois salvos
por medio de la fe y esto no es de vosotros, es don de Dios,
aún la fe es don de Dios. Recuerde que dentro del fruto
del Espíritu Santo, la Escritura dice que la fe es fruto del Espíritu
Santo, la fe la fe es un regalo, una dádiva de Dios por medio
de la cual la salvación fluye hacia el creyente, pero no es
porque Dios sabía que íbamos a creer, Dios sabía que íbamos
a creer porque Él nos eligió para ser creyentes, porque Él
misericordiosamente quiso darnos vida juntamente con Cristo, es
la nueva criatura, la nueva creación es la que cree, el hombre nacido
de Adán es incapaz de creer, La nueva criatura, esa que dice
el Señor, dice la Escritura, de modo que si alguno está en
Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron y aquí todas
son hechas nuevas. Es por causa de ese nuevo nacimiento
que nosotros creemos. Él nos da vida por su palabra,
elegidos según la presencia de Dios Padre. Dice, en santificación
del Espíritu. para obedecer y ser rociados
con la sangre de Jesucristo, elegidos según la presencia de
Dios Padre en santificación del Espíritu. Es la obra del Espíritu
Santo que aplica ese evangelio, que nos hace nuevas criaturas
y produce una obra de santificación en la vida del creyente. Dice,
según la presencia de Dios Padre en santificación del Espíritu.
cuando pensamos en la en la elección es la elección para salvación
es la elección por supuesto para salvación somos hay gente que
pretende aceptar una elección y negar la elección para salvación
la verdad damos gracias a Dios porque Pedro al igual que Pablo
cuando llega al versículo tres va a alabar al señor por su grande
misericordia y es que La gran misericordia de Dios incluye
el hecho de alcanzarnos y nosotros le alabamos a Él porque todo
es por misericordia, miserables rebeldes, miserables que únicamente
merecen condenación, pero aborrecedores de Dios, enemigos, pero el Señor
tiene compasión de sus enemigos, aun cuando éramos débiles a su
tiempo, Cristo murió por nosotros, aun cuando estábamos con el puño
levantado, y fue una obra total de misericordia, el poder recordar
que somos elegidos para salvación de otra manera, nadie sería salvo. El hombre siempre responde de
acuerdo a su naturaleza. Y si Dios no hubiera elegido
al hombre, nosotros jamás hubiéramos elegido a Dios. Recuerde que,
bueno, me gusta pensar en la ilustración del león. Si nosotros
sacáramos a un león hambriento aquí y pusiéramos una palangana
de frutas y verduras así hermosas, las mejores, y pusiéramos una
palangana también de carne, no hay nada externo que obligue
al león a hacer una elección pero él va a elegir de acuerdo
a su naturaleza y la naturaleza del león no es comer manzanas
aunque estén muy bonitas, tampoco es comer lechuga aunque esté
muy crujiente, él no va a elegir eso, él va a elegir quizá la
carne que esté no sea la mejor carne pero es carne y él va a
elegir la carne. El hombre nacido de Adán no busca
a Dios, dice la Escritura. No hay quien busque a Dios, no
hay quien haga lo bueno. El hombre nacido de Adán una
sola cosa le caracteriza y es aborrece a Dios con tal intensidad
que dice del Señor Jesucristo le aborrecieron sin causa. No hay razón ni causa para aborrecer
al Señor, pero le aborrecimos sin causa. Nos atraen tantas
cosas, pero le vemos a Él sin atractivo para desearle. Y es
porque Él es grande en misericordia que abre nuestros ojos y dejamos
de ver atractivo lo que no es tan atractivo. Y es cuando empezamos
a ver que Él es admirable, consejero, que es Dios fuerte, que es Padre
eterno, que es príncipe de paz. elegidos según su presencia para
salvación, pero elegidos para salvación y elegidos para obedecer,
dice, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo.
Es interesante que nosotros podemos notar la salvación como una obra
de la bendita Trinidad. Dios el Padre dice elegido según
la presencia de Dios Padre en santificación del Espíritu Santo
para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo.
No sentimos que Pedro esté luchando y forzando, pero es natural para
él describir la salvación del pecador desde la perspectiva
de la Trinidad y es, aunque no hay una enseñanza quizás sistemática
en la Escritura, Y aunque no podemos entender ni explicar,
ni siquiera intentamos hacer ejemplos porque son deficientes
los ejemplos, pero creemos que Dios es Dios en tres personas
y nuestra salvación tiene que ver con el Padre, con el Hijo
y con el Espíritu Santo, para obedecer y ser rociados con la
sangre de Jesucristo. Damos gracias a Dios porque sabemos
algo, Antes de que Él nos salvara, éramos inútiles. Cuando Él nos
salva, nos hace útiles. Sabemos por la Escritura que
el Señor produce en nosotros el querer como el hacer por su
buena voluntad. Y una de las cosas es, si el
Señor nos ha salvado, nos ha elegido para salvación, indudablemente
se está cumpliendo en nosotros el propósito de la obediencia.
No obedecemos para ser salvos, sino porque ya somos salvos.
El que no es salvo, pues no puede obedecer, está incapacitado totalmente,
pero Dios por su Espíritu Santo capacita al creyente para obedecer.
y por supuesto no obedece de una manera perfecta, pero Cristo
nos ha vestido de una obediencia perfecta. Él lo obedeció perfectamente. Esto alienta nuestras vidas.
En la misma vida del apóstol Pedro podemos ver sus momentos
de dependencia del Señor y sus momentos de dependencia de Pedro
y cómo él caía en desobediencia cuando estaba dependiendo de
Pedro, pero cuando él estaba confiando en el Señor, él se
puede hacer visible que era la obra del señor obrando en él. Cuando él hizo su confesión allá
en Cuam capítulo seis La Escritura nos deja claro que
el mérito no estaba en Pedro, sino era la obra del Señor realizándose. Dice, Dice en el versículo sesenta
y seis, dice, desde entonces hubo muchos de sus discípulos
que volvieron atrás y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a
los doce, ¿queréis acaso iros también vosotros? Le respondió
Simón Pedro, señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de
vida eterna y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres
el Cristo, el hijo del Dios viviente. Jesús le respondió, ¿no has escogido
a vosotros no os he escogido yo a vosotros los doce y uno
de vosotros es diablo y en realidad la escritura no nos deja lugar
a que pensemos que oh que inteligente era el apóstol Pedro nosotros
podemos mirar en Mateo dieciséis dieciséis este narrado este mismo
esta misma ocasión esta misma este mismo momento captado por
Mateo Dice el Señor Jesús en el versículo
quince, él les dijo, y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo,
Simón Pedro dijo, tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús,
bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló
carne ni sangre, sino mi padre que está en los cielos. ¿De quién
es el mérito? el mérito es el Padre le reveló
al Señor Jesucristo, el mérito es del Señor, su confesión de
fe y dice yo también te digo que tú eres Pedro, Pedro es piedra,
en la carta que vamos a estudiar él llama a los creyentes vosotros
igual como piedras vivas setentas edificadas en casa espiritual
y dice sobre esta roca y la roca es una palabra distinta, no es
la misma palabra para Pedro. El Señor estaba hablando, no
de Pedro como algunas personas quieren hacernos creer, sino
estaba hablando de la confesión que había hecho el apóstol Pedro. La confesión de su fe es el fundamento
de la iglesia. La iglesia está fundamentada
sobre el hecho de que Cristo es el Cristo, el Hijo del Dios
viviente, y es lo que Dios revela a su pueblo, aquellos que han
sido elegidos por la presencia de Dios Padre en santificación
del Espíritu. Dice, Él es la roca. Podemos
recordar a Pedro en momentos mirando a Cristo y caminando
sobre el mar, pero quitando la mirada del Señor Jesucristo y
hundiéndose al mar. la todo esto nos hace nos llena
de esperanza de si estás en Cristo seguramente va a haber momentos
en que va a aflorar nuestra naturaleza pero si estamos en Cristo cuando
estemos hundiendo vamos a aclamar al Señor y él va a volver a tender
su mano y va a volver a levantarnos y seguramente nos va a exhortar
como como a Pedro y él nos exhorta está allí hebreos que dice puesto
los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe y nosotros somos tan
parecidos a Pedro que de pronto estamos mirando y de pronto quitamos
la mirada empezamos a mirar en otro lado de pronto mirando en
otro lado nos sentimos tan confiados en nosotros y el señor a veces
tienen diferentes maneras de llamar otra vez nuestra atención
y poder hacernos volver al Señor Jesucristo. Una de las cosas
que sabemos es el justo cae, pero si es justo porque ha sido
justificado por la justicia de Cristo, no va a quedar caído. El Señor lo va a levantar vez
tras vez porque el Señor está haciendo una obra en él cuando dice y ser rociados con
la sangre de Jesucristo. Hay por lo menos tres ocasiones en las cuales
en el Antiguo Testamento se rociaba sangre sobre las personas. Una
está en Éxodo 24, 5 al 8, que dice Éxodo 24 5 al 8 dice envió jóvenes
los hijos de Israel los cuales ofrecieron holocaustos y becerros
como sacrificio de paz a Jehová y Moisés tomó la mitad de la
sangre y la puso en tazones y esparció la otra mitad de la sangre sobre
el altar y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo
el cual dijo haremos todas las cosas que Jehová ha dicho y obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre
y roció sobre el pueblo y dijo he aquí la sangre del pacto que
Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas. Una ocasión es cuando se establece
un pacto. La otra ocasión es en Éxodo veintinueve
veintiuno también en la ordenación de Harón y sus hijos. Dice, y con la sangre que estará
sobre el altar y el aceite de la unción, rociarás sobre Aarón,
sobre sus vestiduras, sobre sus hijos y sobre las vestiduras
de éstos, y él será santificado y sus vestiduras y sus hijos
y las vestiduras de sus hijos con él. Levíticos 14, 6 al 7, la ceremonia
de purificación de un leproso. Después tomarás la vecilla viva,
el cedro, la grana y el hisopo y los mojará con la vecilla viva
en la sangre de la vecilla muerta sobre las aguas corrientes y
rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra y
le declarará limpio y soltará la vecilla viva en el campo. nosotros hemos sido rociados,
aquellos que han sido elegidos han sido rociados con la sangre
de Cristo y esto es una gran bendición, esto es lo
que Yo creo que eso es lo que Pedro tiene en mente cuando empieza
a escribir el versículo tres y alaba a Dios por su misericordia,
porque al ser rociados con la sangre del Señor Jesucristo,
estamos en una relación de pacto con él, tenemos comunión con
el Padre y con su Hijo Jesucristo. Nosotros también somos ordenados
y el apóstol Pedro escribe sobre esto en el versículo 9 del capítulo
2. Mas vosotros sois linaje escogido,
real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para
que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas
a su luz admirable. va a hablar dice vosotros que
en otro tiempo no erais pueblo pero que ahora sois pueblo de
Dios que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia pero ahora
habéis alcanzado misericordia nosotros no con la sangre de
animales pero con la sangre del Señor Jesucristo hemos entrado
en una relación de pacto hemos sido ordenados como real sacerdocio
como nación santa Y finalmente, nosotros sabemos que la sangre
de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado. El apóstol Pedro
también escribe acerca de esto cuando dice en el versículo 18,
sabiendo que fuiste rescatados de vuestra vana manera de vivir,
la cual recibiste de vuestros padres, no con cosas corruptibles
como oro y plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como
de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde
antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros
tiempos por amor de vosotros. ¡Qué bendición! Bendito, dice
el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande
misericordia, por su grande misericordia a él, por la sangre del Señor
Jesucristo, hemos entrado en una relación de pacto por la
sangre del Señor Jesucristo. Nosotros también hemos sido ordenados
como real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios
y por su sangre hemos sido limpiados de toda nuestra inmundicia, de
nuestra vana manera de vivir y no con cosas corruptibles como
oro o plata, sino con la sangre preciosa del Señor Jesucristo.
Al final el apóstol Pablo Pedro concluye esta esta introducción
con un saludo pero antes es bueno que nosotros durante el tiempo
que estemos estudiando esta carta tengamos en mente cuál es la
razón por la cual el Espíritu Santo guió a Pedro a escribir
esta carta. Versículos doce y trece dice
del capítulo cinco dice el apóstol Pedro, por conducto de Silbano,
a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestándoos
y testificando que esta es la verdadera gracia de Dios en la
cual estáis. Mostrar a la iglesia ¿Cuál es
la verdadera gracia de Dios en la cual estamos? Cristo es la
gracia de Dios, y es el lugar que aunque somos extranjeros
y somos peregrinos, este es nuestro verdadero hogar, es la gracia
de Dios, estar en la gracia de Dios. Dice, he escrito brevemente
amonestándoos y testificando que esta es la verdadera gracia
de Dios en la cual estáis. la iglesia que está en Babilonia
elegida juntamente con vosotros y Marcos mi hijo os saluda se
escribió bueno esta carta se escribió dice ahí en Babilonia No sabemos exactamente si literalmente
Pedro está hablando de Babilonia como un lugar geográfico o había
un lugar, dos lugares geográficos en ese tiempo que recibían el
nombre de Babilonia. Probablemente esté hablando de
algún lugar en sentido metafórico, pero bueno, no es relevante el
que nosotros tengamos la exactitud de en qué lugar se escribió la
carta. Y la conclusión del saludo es
gracia y paz o sean multiplicadas. La gracia, la gracia es para
todo y todo es por gracia. La gracia es la preocupación
del apóstol Pedro, el poder enseñar a la iglesia a identificar la
verdadera gracia y estar en la verdadera gracia. Recuerde que
la gracia es el regalo de Dios que no merezco. Nosotros no merecemos
estar sentado en los lugares celestiales en Cristo. Nosotros
no merecemos vivir una relación de pacto con el Dios de Abraham,
de Isaac y de Jacob, con el Dios del cielo y de la tierra. Nosotros
no merecemos ser sacerdotes, ni tampoco haber sido limpiados
de nuestra inmundicia, lo que nosotros merecemos es su condenación,
pero por gracia, esa gracia que se ha manifestado en el Señor
Jesucristo, que por amor a su Padre, Él dejó su gloria y vino
a humillarse hasta la muerte y muerte de cruz para ganar salvación
para sus elegidos, gracia, gracia y paz o sean multiplicadas. Hermanos, nuestra necesidad de
gracia y de paz y pueden ser multiplicadas únicamente cuando
vivimos con la conciencia de nuestra necesidad más grande
que es el Señor Jesucristo, que es el evangelio, es el único
lugar donde podemos hallar gracia y paz, la paz La paz no es la
ausencia del conflicto. Pedro está escribiendo a iglesias
que están enfrentando conflictos severos, a hermanos que tienen
que huir de una ciudad a otra, a hermanos que pierden el trabajo,
las posesiones y muchos de ellos aún sus mismos familiares, pero
Él puede decirles gracia y paz o sean multiplicadas, porque
la paz no es la ausencia del conflicto, es la seguridad de
su presencia. Él que dijo yo estoy contigo
todos los días hasta el fin del mundo, no temas porque yo estoy
contigo, no desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo,
siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de
mi justicia, paz de Dios. Damos gracias a Dios porque es
por la elección del Padre, por la obra del Espíritu y por el
derramamiento de la sangre del Cordero que nosotros podemos
experimentar paz con Dios. Justificados pues por la fe tenemos
paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Paz
con Dios. Estamos todos en paz con Dios. Hemos experimentado el ser atraídos
hacia el Señor Jesucristo. La palabra de Dios está hablando
a tu corazón al punto de que estás comenzando a ver a Cristo
como Él es realmente el único digno de ser amado, de ser creído,
de ser admirado, como admirable, como consejero, como Dios fuerte,
como Padre eterno, como príncipe de paz. está el Espíritu Santo
abriendo tus ojos para mirarle como él es santo, santo, santo,
y haciendo que puedas ver tu necesidad, tu pecaminosidad,
y clamar a él para ser, para ser limpiado por la sangre del
Cordero. Paz, justificados pues por la fe, tenemos paz para con
Dios. La gran bendición, la más grande
bendición, tener paz con Dios. De nada sirve tener ningún otro
tipo de paz y no hay otro tipo de paz sino hay primeramente
paz con Dios, verdadera paz con Dios de saber estoy bien con
mi Dios, alcancé salvación, Cristo murió por mis pecados, Cristo
pagó mi deuda, Él vivió la vida que yo no soy capaz de vivir.
Yo estoy confiando únicamente en él y en su obra. No estoy
confiando en mi obediencia. Estoy confiando en la obediencia
del Señor Jesucristo. No estoy confiando en mis buenas
obras, sino en la obra del Señor Jesucristo. Es la única manera
de tener paz, clamando para que el Señor te dé fe para ser justificado
y tener paz con Dios. Paz de Dios. paz de Dios. Solemos perder la paz de Dios
como Pedro la perdió muchas veces. Seguramente el día que negó al
Señor Jesús no tenía demasiada paz, tenía mucho miedo y él negó
al Señor Jesucristo. Sin embargo, el Señor lo miró
y lo restauró y la Escritura nos invita y dice por nada estéis
afanosos y no sean conocidas vuestras peticiones delante de
Dios en toda oración y ruego y la paz de Dios que sobrepasa
todo entendimiento guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos
en Cristo Jesús, Señor nuestro. Si ya estamos en paz con Dios,
pues Clamemos al Señor para que nos haga constantes en la oración.
Clamemos al Señor para que nos haga ver nuestra realidad. A veces perdemos de vista la
realidad y creemos que nosotros hay mucha capacidad. Y la verdad
es que necesitamos mirar y recordar separados de mí, nada podéis
hacer. Y eso nos va a llevar a aclamar
al Señor por todo, desde las cosas grandes hasta las cosas
pequeñas, desde la salvación de personas hasta las cosas que
parecen sin importancia. echando toda nuestra ansiedad
sobre Él porque Él tiene cuidado de vosotros. Todo es por la gran
obra de salvación que empieza con la elección del Padre, la
santificación del Espíritu Santo y el ser rociados con la sangre
del Cordero, del Señor Jesucristo. Vamos a orar.

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Joshua

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