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La bendición del creyente

Psalm 70:4
Joel Coyoc August, 9 2023 Video & Audio
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Joel Coyoc August, 9 2023

En el sermón titulado "La bendición del creyente," el predicador Joel Coyoc aborda la doctrina del gozo y la alegría que provienen de la salvación en Dios, tal como se observa en Salmo 70:4. Coyoc enfatiza que el gozo de los creyentes no depende de las circunstancias externas, sino que es un don espiritual que resulta de su relación con Dios. A través de varios pasajes, como Salmo 16:11 y Lucas 15, se ilustra que la verdadera búsqueda de Dios es iniciada por Él mismo, mostrando que el gozo está ligado a la salvación y a la glorificación de Dios. La importancia de este sermón radica en recordar a los creyentes que su alegría está arraigada en la salvación que les ha sido otorgada por gracia y que debe ser expresada continuamente en sus vidas.

Key Quotes

“La alegría depende de que las circunstancias vayan bien, de que las cosas salgan como nosotros planeamos que salgan.”

“En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre; solamente en Dios hay gozo.”

“El creyente está aprendiendo que el gozo y la alegría están en el Señor, porque se nos olvida.”

“La bendición del creyente es ser el instrumento para magnificar a Dios.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras bibles
en el salmo setenta dice el salmo número setenta
¡Oh Dios, acude a librarme! ¡Apresúrate, oh Dios, a socorrerme! Sean avergonzados y confundidos
los que buscan mi vida. Sean vueltos atrás y avergonzados
los que mi mal desean. Sean vueltos atrás en pago de
su afrenta hecha los que dicen ¡Ah! ¡Ah! Gócense y aléguense
en ti todos los que te buscan. Y digan siempre a los que aman
tu salvación, engrandecido sea Dios. Yo estoy afligido y menesteroso,
apresúrate a mí, oh Dios, ayuda mía y mi libertador eres tú,
oh Jehová, no te detengas. Vamos a meditar el versículo
cuatro de este Salmo que dice, gocen, gócense y alegrense en
ti todos los que te buscan. y digan siempre los que aman
tu salvación, engrandecido sea Dios. Nuestro tema es la bendición
del creyente, la bendición del creyente. Este versículo está
describiendo una bendición que solo pertenece al pueblo de Dios
y nadie más. La gente puede tener alegría,
pero la alegría depende de las circunstancias. La Biblia dice
allá en los Salmos también dice, diste alegría a mi corazón mayor
que la de ellos cuando abunda su grano y su mosto. La alegría
depende de que las circunstancias vayan bien, de que las cosas
salgan como nosotros planeamos que salgan. Pero la verdad es
que muy pocas veces sucede así. Casi siempre Dios por amor a
nosotros, se encarga de que las cosas salgan distintas de como
nosotros esperamos para hacernos bien, para bendecirnos, para
que nosotros podamos experimentar no simplemente alegría, sino
gozo, gozo y alegría en el Señor. Y la bendición del creyente es
justamente, en primer lugar, gozo y alegría, gozo y alegría. Es notorio que en la Escritura
siempre que se habla de gozo y alegría está relacionado justamente
con la salvación del Señor, pero la bendición del creyente es
el gozo y la alegría Y es el gozo en la alegría, no en los
regalos del Señor. Dice, gócense y alegrense en
ti. Es en el Señor que el creyente
ha aprendido que ese es el lugar. Dios le ha enseñado que él mismo
es la fuente del gozo. Gócense y alegrense en ti. Y
es que solamente en Dios hay gozo. el salmo dieciséis el salmista
escribe y dice allá en los últimos versículos del salmo dieciséis me mostrarás la senda de la vida
en tu presencia hay plenitud de gozo delicias a tu diestra
para siempre solamente en Dios hay gozo y el privilegio del
creyente es que él, por la gracia de Dios, Dios le ha mostrado
que el único lugar donde hay verdadero gozo, ese gozo que
es mayor que el que se puede tener cuando las cosas van bien,
ese gozo que nadie puede quitar y es el gozo que está en el Señor
mismo. Ese gozo es el privilegio de
quienes buscan a Dios, dice, gocense en ti todos los que te
buscan. Siempre tenemos que exaltar a
Dios porque cuando miramos esto nosotros tenemos que recordar
que la escritura nos dice con toda claridad no hay quien busque
a Dios, no hay justo ni a uno, no hay quien haga lo bueno, no
hay quien busque a Dios. Hemos nacido en este mundo aborreciendo
a Dios, pero es el privilegio de quienes buscan a Dios. Y en
ese privilegio de quienes buscan a Dios, el que recibe toda la
gloria es Dios mismo, porque nosotros le buscamos, porque
Él, porque Él nos ha buscado. Es interesante que aquellos que
le buscan es porque Él los buscó primero. Cuando nosotros leemos
en Lucas capítulo 15, el Señor Jesús narró varias parábolas
para ayudarnos a comprender lo que es la obra de salvación. Es interesante que hay algo que
sucede y es que en las parábolas que el Señor Jesús narró en este
pasaje es pues es la oveja no es la quien busca al pastor dice
Jesús empieza primero y dice se acercaba a Jesús a todos los
publicanos y pecadores se acercaban a Jesús todos los publicanos
y pecadores para oírle y los fariseos y los escribas murmuraban
diciendo este a los pecadores recibe con ellos comen Entonces
él les refirió a esta parábola diciendo, que hombre de vosotros,
teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa
y nueve en el desierto y va tras la que se perdió hasta encontrarla.
Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso, y al
llegar a casa reúne a sus amigos y vecinos diciéndoles, gozaos
conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.
Os digo que así habrá gozo en el cielo por un pecador que se
arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. Y aquí es claramente el pastor
que va en busca de la oveja y no la oveja en busca del pastor.
Dice después el Señor Jesús, o qué mujer que tiene diez dragmas
y pierde una dragma no enciende la lámpara y barra la casa y
busca con diligencia hasta encontrarla y cuando la encuentra reúne a
sus amigas y vecinos diciendo gozaos conmigo porque he encontrado
la dragma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante
de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. y
es nuevamente la mujer que va a buscar la moneda que se perdió,
no es la moneda que va a buscar a la mujer y nuevamente cuando
narra acerca del hijo pródigo es el padre también que está
esperando y cuando lo mira se levanta y va corriendo hacia
él y le recibe. Y la gloria es para el Señor
y nos gozamos de saber, es motivo de gozo el saber que le estamos
buscando y el mérito no es nuestro, le buscamos porque Él tuvo misericordia
de nosotros. Claramente el Señor Jesús dijo,
nadie viene a mí si el Padre no le trae, no le trajere, y
al que a mí viene no le echo fuera. Y después, cuando Él nos
ha dado vida, y cuando Él pone sed en nuestra alma, entonces
nosotros le buscamos, como el siermo que brama por las corrientes
de las aguas. Pero cuando estábamos muertos,
pues no teníamos sed de Dios, hasta que Él nos dio vida por
Su Espíritu. Y qué gran bendición del creyente. El creyente está cada día aprendiendo,
y Dios por Su Espíritu le está constantemente recordando que
el gozo y la alegría está en el Señor, porque se nos olvida,
pero gracias a Dios por el Espíritu Santo que nos recuerda las cosas
que son verdad, el Espíritu Santo que es Él mismo el que nos da
gozo, como expresaba el himno que cantamos, el Santo Consolador,
y pues damos gracias a Dios por esa bendita obra pues de la Trinidad
del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y el hecho de que nosotros
hemos hallado el lugar donde hay gozo y podemos estar gozosos
a pesar de las circunstancias. Pude recordar que el apóstol
Pablo escribe la carta a los filipenses diciéndoles regocijaos
en el Señor, otra vez les digo regocijaos, dad gracias en todo. y Pablo estaba pues no precisamente
en un lugar cómodo, no estaba en un lugar que uno esperaría
para escribir una carta que se llama del gozo, sino estaba en
una prisión muy probablemente mucho más terrible de las prisiones
que nosotros conocemos ahora, aún más estaba sin haber hecho mal, él estaba
en prisión y estaba gozándose en el Señor. Recuerde que cuando
estaban en el cepo, ellos estaban haciendo algo y estaban cantando
al Señor. La otra bendición del creyente
dice el pasaje, después de decir, gocénse y aleguense en ti todos
los que te buscan. después dice, y digan siempre
los que aman tu salvación, engrandecido sea Dios. La otra bendición que
nosotros hemos recibido es ser el instrumento para magnificar
a Dios, ser el instrumento para magnificar a Dios. Desde el mismo
momento que Dios nos alcanza, que Dios nos saca de esa vida
sin esperanza, de esa vida que no puede cumplir el propósito
para el cual fue creado. Desde ese mismo momento Dios
es magnificado. Recuerden que es lamentable cuando
nosotros pensamos que el mérito está en las personas. y lo que
corresponde cuando una persona, Dios le da el don de la fe, es
que alabemos a Dios, no que felicitemos a la persona, porque no es porque
fue muy inteligente, es en el momento que Dios, salvo un pecador,
está magnificando su gran misericordia, justamente lo que Pablo expresa
cuando dice, pero Dios que es rico en misericordia, magnificar
es hacer grande, Hay dos maneras en que se puede magnificar, pero
hay una sola que tiene que ver con el Señor y para ilustrarlo
he dicho otras veces la idea del telescopio, el telescopio,
el creyente salvado por la gracia de Dios tiene su privilegio de
ser como un telescopio para ayudar a la humanidad a ver a Dios que
ya es grande, El telescopio sirve para ayudarnos a ver las estrellas
que ya son grandes, pero por lo lejos las vemos pequeñitas.
Y nuestra vida es como un telescopio en el cual Dios es magnificado. Él ya es grande y el llamado,
el privilegio, la bendición del creyente es ser ese instrumento
para magnificar a Dios desde el mismo momento de su salvación.
Y dice, y digan siempre, siempre, y es la ocupación del creyente,
que es bonito escuchar cuando la gente hace algo en el culto
y dice para la gloria de Dios, pero el salmo dice aquí que esa
bendición es una bendición de siempre, es bueno decirlo en
el culto, pero es bueno decirlo sin decirlo necesariamente. Es
bueno decirlo cuando platicamos con una plática que es una bendición,
con una plática que tiene palabras que son palabras de gracia, que
sirven para edificación de aquellos que nos escuchan. Es bueno escucharlo
cuando cantamos en el culto, pero es bueno escucharlo si cantamos
fuera del culto. El apóstol Pablo dice que cantemos
con gracia al Señor en nuestros corazones con salmos e himnos
y cánticos espirituales. Y es bueno cuando, por la gracia
de Dios, la vida de Cristo fluye en nosotros y podemos mostrarlo
con nuestra vida. Por eso el apóstol Pablo dice,
si pues coméis o bebéis o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo
todo para la gloria de Dios. Hacedlo todo para que Él sea
magnificado. ¿Qué gran bendición del creyente? Porque el que no es creyente,
no puede. Dice la Biblia, por cuanto todos
pecaron, están destituidos de la gloria de Dios, incapaces
de mostrar esa gloria de Dios. Recordemos que el que lo hizo
de manera perfecta es el Señor Jesucristo. Él, dice el apóstol
Juan, escribe y dice, Dice aquel verbo fue hecho carne y habitó
entre nosotros y vimos su gloria, gloria como del unigénito del
Padre lleno de gracia y de verdad. En hebreos también el escritor
dice que hablando del Señor Jesús es, él es la imagen misma de
su substancia, es el resplandor de su gloria, él vino para dar
a conocer al Padre. punto de que Juan también escribe
dice esta es la vida eterna que te conocen a ti el único Dios
verdadero y a Jesucristo tu hijo a quien has enviado y no hay
otra manera de conocer a Dios si no es en el Señor Jesucristo
él vino para que pudiéramos conocer a Dios él es la revelación de
Dios la otra bendición del creyente
es dice y digan siempre los que aman tu salvación. La bendición
del creyente es amar la salvación del Señor y algo que es muy importante
que nosotros podamos saber es entender qué es la salvación
del Señor. Hay gente que de pronto se acuerda
de clamar al Señor y está pues es yo creo que es la condición
natural humana Tendemos a pensar que nuestras necesidades apremiantes
son aquellas que están relacionadas con el mundo material. Nosotros
sabemos que la gente siguió a Jesús porque les dio de comer pan.
El propósito del Señor Jesús era ilustrar que ellos tenían
necesidad del pan que descendió del cielo. Y a veces creemos
que nuestro problema es estar enfermos físicamente y sí es
un problema, pero no es nuestro mayor problema. A veces pensamos
que el problema es porque sufrimos maltrato de personas y ciertamente
que eso es problema. A veces pensamos que el problema
es opresión política y son problemas que se derivan del verdadero
problema que es el pecado en el corazón del hombre. Necesitamos
que Dios siga obrando, recordándonos, enseñándonos para que podamos
amar la salvación del Señor, porque de pronto, pues, o clamamos
al Señor sólo por las cosas temporales, o estamos contentos solamente
por la salvación de cosas temporales o buscando. Hay gente que busca
al Señor para que su enfermo sane. Y, por supuesto, que Dios
sana al enfermo. Todo enfermo que sana es obra
del Señor, dice la Biblia, Él es el que sana todas tus dolencias
y lo hace de diferentes maneras, pero en realidad el que podamos
amar la salvación del Señor porque nosotros entendemos en el capítulo
cuarenta y tres de Isaías que leímos el versículo trece Dice, aún antes que hubiera día,
yo era, y no hay quien de mi mano libre, lo que hago yo, ¿quién
lo estorbará? Una de las cosas que nosotros
tenemos que tener en claro es, ¿quién puede salvarnos de la
mano del Señor? no hay quien de su mano libre
sino sólo Dios, Dios ha provisto salvación de su propia mano,
sólo Dios puede liberarnos de Dios y es que en verdad nosotros
si hay algo que Dios nos debe como humanidad es condenación,
es que estamos enemistados con él porque le aborrecemos a él,
porque no queremos que él reine sobre nosotros y hemos provocado
su ira, toda la humanidad ha provocado su ira y toda la humanidad
merece únicamente ser destruido, ser objeto de su justa ira. ¿Y
quién puede librar de su mano? ¿Y de su mano solo Dios puede
librar? Es interesante que nosotros podamos
entender el verdadero problema, es el pecado en el corazón que
nos hace estar en enemistad contra Dios. ¿Y quién puede soportar
el día de su ira? pero damos gracias a Dios porque
Él ha manifestado una gran salvación que incluso es el motivo del
gozo. El apóstol David cuando pecó
en su clamor de perdón y él decía vuélveme el gozo de tu salvación. El profeta hablaba de gozo con
relación a la salvación y lo hacía en comparación con el hecho
de tener dificultades terribles en las cuestiones materiales.
Él dice, aunque la higuera no florezca ni en las vides haya
fruto, aunque las vacas sean quitadas, los corrales y las
ovejas de la majada, con todo yo me alegraré en Jehová y me
gozaré en el Dios de mi salvación. Y siempre el salmista escribió
y dijo, Jehová es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré?
Y no solamente pensando precisamente en la salvación de situaciones
temporales, sino justamente en la salvación eterna de ser salvos
de la ira del Señor. Y el Señor Jesucristo es Jehová
el Salvador, dice llamará su nombre Jesús porque él salvará
a su pueblo de sus pecados. La salvación del Señor es el
Señor Jesucristo. Es importante que nosotros podamos
recordar y podamos proclamar porque hay muchas personas que
aún no saben, Dios no ha querido darles el entendimiento, pero
se necesita proclamar que la la salvación es obra del Señor,
que la salvación es salvación de la ira de Dios, el poder proclamar
que el pecador es salvo, no por lo que los judíos y los romanos
hicieron a Cristo en la cruz, sino el pecador es salvo por
lo que el Padre hizo al Señor Jesucristo en la cruz. No También es necesario que nosotros
podamos ver que el padre, entre el padre y el hijo siempre existió
una relación de amor y no es, él no se sacrificó para reclamar
algo que el padre no quería dar, ambos estaban en común acuerdo,
había una perfecta, un perfecto acuerdo entre el padre y el hijo.
Y el padre, el hijo, voluntariamente ocupó el lugar de su pueblo por
amor a su padre. El padre le entregó ese pueblo
para rescatar desde antes de la fundación del mundo. Y la
salvación del Señor es justamente de ser salvos porque merecemos
su ira, porque en lugar de vivir para magnificarlo, pues nacemos
viviendo para magnificarnos. El bebé desde pequeño quiere
ser el centro de su familia, el centro de la atención y solo Dios puede transformarnos
y enseñarnos que esta vida se trata de Dios y no de nosotros.
Y poder amar la salvación del Señor es cuando entendemos quién
es el Señor, cuando Dios se revela a nosotros y nosotros podemos
mirar su gran santidad ese atributo que es repetido tres veces. No hay ningún otro atributo del
Señor que se repita al grado máximo, que es tres. La Biblia
no dice que él sea amor, amor, amor, ni que sea justicia, justicia,
justicia, pero dice que él es santo, santo, santo. Y sólo cuando
podemos mirar esa santidad del Señor, porque por misericordia
nos quiere mostrar en el Señor Jesucristo, es cuando nosotros
podemos postrarnos como sucedió frecuentemente en la escritura,
a Isaías que vio la revelación de la gloria de Dios y dijo,
ay de mí que soy muerto, poder tener la claridad de que lo único
que Dios me debe dar es muerte, pero inmediatamente esa figura
del evangelio, no vas a morir porque ha sido quitada tu culpa
y limpio tu pecado, y qué gran necesidad de que se pueda proclamar,
porque sólo así podemos ser humildes delante de Dios, solamente así
podemos experimentar su gran salvación, solamente así podemos
ser guardados de convertirnos en personas pues nada más religiosas,
en personas que sentimos mejor que otros porque creemos ser
mejor que otros, pero cuando vemos la gloria de Dios en el
Señor Jesucristo y nos queda claro algo, lo único que debo
esperar del Señor es su condenación, él no está demandando lo que
yo puedo hacer, él está demandando perfección y esa perfección solamente
es la del Señor Jesucristo y eso me hace consciente de cuán peligroso
sigo siendo a pesar de que él me haya salvado y voy a ser un
peligro hasta que él me lleve a su gloria, hasta que él me
haga terminar con esta lucha con el pecado y es necesario
que nosotros recordemos siempre, voy a recordar siempre Si ya
estamos en Cristo, ¿cuál es nuestra bendición y dónde está el gozo?
Poder recordar que entre más magnifiquemos al Señor, mayor
gozo vamos a experimentar y poder recordar esa gran salvación,
para poder amar la salvación y la salvación del Señor es el
mismo Señor, el Dios de mi salvación, es el mismo Señor Jesucristo,
aún María en su oración él dijo mi espíritu se regocija en Dios
mi Salvador y poder siempre tener regocijo no en lo que nosotros
podemos lograr o lo que podemos hacer sino en lo que el Señor
Jesucristo ha hecho. Él cumplió la ley en favor de
su pueblo, él llevó el castigo de su pueblo, él se sumergió
en las aguas de la ira de su padre para salvar a su novia
de morir ahogada en ella. Él, él es el autor de nuestra
salvación, somos salvos por lo que él hizo, somos salvos por
su fe, no somos salvos por nuestra fe, es importante que siempre
podamos recordar que la fe del creyente es una fe preciosa porque
es don de Dios pero en cuanto a que tiene contacto con nosotros
es una fe de tanta debilidad Pero la fe que nos salva es esa
fe del Señor Jesucristo. Él es el único que ha confiado
plenamente en las promesas del Padre. El que ha esperado totalmente
en el Padre, que se encomendó totalmente a su Padre. Y aun
sus enemigos en burla le decían, se encomendó a Dios, pues que
Él le libre. Y sabemos que Dios lo libró.
Él fue levantado de entre los muertos. y Él vive para dar vida
a aquellos que por su gracia pueden venir confiadamente. Amar la salvación. Que el Señor
obre nuestros corazones para que podamos cada día amar la
salvación. Que el Señor nos haga conscientes
constantemente de en verdad la salvación que importa es la salvación
eterna. Si es bueno clamar al Señor por
las situaciones temporales, hemos de hacerlo, pero en verdad el
asunto es, qué triste es que seamos salvados de alguna enfermedad,
pero al final de cuentas está establecido para los hombres,
dice la Escritura, que mueran una sola vez y después de eso
el juicio. Y si yo soy salvado de alguna enfermedad y es algo
impresionante, pero no vengo al Señor Jesucristo, de todos
modos un día voy a morir y va a ser terrible no haber experimentado
la salvación que el Señor Jesucristo vino a ganar a favor de su pueblo. Qué triste es haber experimentado
bendición material y que esa sea la única bendición que pueda
experimentar. pero qué gran bendición el poder
entender que la salvación de mi alma es la obra del Señor,
el poder recordar que en eso yo no tengo participación, el
que podamos aún cuando hablamos con nuestros niños no decir cosas
como eso que haces no agrada a Dios y hacerle creer a los
niños que hay algo que pueden hacer que sí agrada a Dios, recordarle
a los niños dice el padre, este es mi hijo amado en quien tengo
toda mi complacencia y recordar a los niños que la única manera
en que podemos agradar a Dios es que seamos hallados en el
Señor Jesucristo, vestidos de su justicia, el poder hablar
a nuestros niños, a nuestros jóvenes, a nosotros mismos, que
la salvación es obra del Señor y que tengamos un amor que crece
cada vez más por su salvación. solo así, solo así vamos a magnificarlo
a Él. Mientras nosotros pensemos que
tenemos algo que ver con nuestra salvación o que hay un mérito,
pues no vamos a estar, el Señor se va a magnificar porque Él
siempre lo hace, pero qué bendición que por el entendimiento que
nos da y por el poder del Espíritu Santo, podamos ser intencionales
porque nos estamos gozando en Él y porque Hemos aprendido que
se trata de Él y porque sabemos de qué es que nos ha salvado. Nos ha salvado de lo único que
Él nos debe, de condenarnos eternamente en el infierno. Y lo ha hecho
solamente porque se agrada del Señor Jesucristo, porque en Él
tiene toda su complacencia. porque él siempre se deleitó
en hacer su voluntad, porque él vino y mostró siempre su carácter
y al final él murió bajo maldición por causa de nuestro fracaso.
Vamos a orar.

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