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JC

(4''parte) Un corazón arrepentido

Psalm 51:9-10
Joel Coyoc June, 12 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 12 2024
Estudio de Salmos 51

El sermón de Joel Coyoc, titulado "Un corazón arrepentido," aborda principalmente el tema del arrepentimiento genuino basado en el Salmo 51:9-10. El predicador argumenta que un corazón verdadero que busca la limpieza del pecado es aquel que reconoce su condición pecaminosa y clama a Dios por misericordia, enfatizando que aunque los creyentes son justificados en Cristo, la naturaleza pecadora persiste. Coyoc rescata el significado de las súplicas del salmista, como "esconde tu rostro de mis pecados" y "crea en mí, oh Dios, un corazón limpio," pues reflejan la necesidad continua de confesión y restauración. A lo largo del mensaje, las citas de Isaías y Miqueas refuerzan la gracia de Dios, mostrando que solo a través del sacrificio de Cristo se puede lograr el perdón. La importancia doctrinal radica en que el reconocimiento de nuestra imperfección y la dependencia de la obra redentora de Cristo son centrales para la vida cristiana y el crecimiento espiritual.

Key Quotes

“La única manera que el rostro de Dios se oculte de tus pecados, que el Señor oculte su rostro de tus pecados, de mis pecados, es que nosotros estemos cubiertos con la justicia del Señor Jesucristo.”

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.”

“El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”

“Dios demanda perfección. Dios demanda un corazón limpio. Dios demanda un espíritu recto. Pero qué maravilloso es saber que todo lo que Dios demanda, Él lo provee.”

Sermon Transcript

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Vamos al libro de los Salmos,
en el Salmo número 51. Dice la palabra de Dios, ten
piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia, conforme a
la multitud de tus piedades, borra mis rebeliones, lávame
más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado, porque yo reconozco
mis rebeliones y mi pecado está siempre delante de mí. ¿Contra
ti? Contra ti solo he pecado, y he
hecho lo malo delante de tus ojos, para que seas reconocido
justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. He aquí
en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. He aquí tú amas la verdad en
lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con mi sopo, y seré
limpio. Lávame y seré más blanco que
la nieve. Hazme oír gozo y alegría y se
recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de
mis pecados y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios,
un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti
y no quites de mí tu santo espíritu. Vuelveme el gozo de tu salvación
y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores
tus caminos y los pecadores se convertirán a ti. Líbrame de
homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación. Cantará mi lengua
tu justicia. Señor, abre mis labios y publicará
mi boca tu alabanza, porque no quieres sacrificio que yo lo
daría. No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el
espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado
no despreciarás tú, oh Dios. Haz bien con tu benevolencia
a Sion, edifica los muros de Jerusalén, entonces te agradarán
los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo
quemada, entonces ofrecerán becerros sobre tu altar. Amén. Vamos a meditar los versículos
nueve y diez. Estamos mirando un corazón arrepentido. Miramos primero cómo es su lenguaje. Y ahora estamos viendo cuáles
son sus súplicas. Y siempre va a ser relevante, siempre
va a ser necesario, porque aunque salvados, seguimos siendo pecadores. Aunque salvados, seguimos siendo
pecadores. Aunque justificados y justos
en Cristo, aún permanece nuestra vieja naturaleza. Y siempre va
a ser necesario porque si hay algo que tenemos que proclamar
y clamar al Señor para escuchar todos los días es el Evangelio
y las súplicas de este corazón son súplicas que nos van afirmando
en verdades del evangelio, en verdades acerca de quién es el
Señor, hablan de que un corazón arrepentido es el corazón que
conoce al Señor, porque el Señor se le está revelando. A menos
que el Señor no se nos revele, pues no tendríamos nada que confesar,
porque si nosotros no vemos al Señor, pues nosotros pensaríamos
que todo está bien, De hecho, nosotros nacimos con un alto
concepto de sí, de nosotros mismos. Tenemos una opinión muy alta
de nosotros mismos. Lo vemos usualmente desde niños
cuando algo sucede, siempre vamos a venir los niños, veníamos acusando
y siempre veníamos acusando al otro. Y nunca veíamos lo que
nosotros hacíamos mal porque nosotros somos pues no tan malos
en nuestra opinión. Yo no sé si a algunos de ustedes
les pasó, pero a mí me pasaba en mi adolescencia leer el Antiguo
Testamento y pensar qué cabeza dura que eran estos israelitas.
Y pensar que yo era distinto que los israelitas. Y pensar
en la gente que crucificó al Señor Jesús y pensar que si hubiéramos
estado allá nosotros hubiéramos hecho algo distinto. Y todo eso
sucede porque Dios aún no se nos ha revelado. Cuando el Señor
se nos revela, entonces el Señor nos hace mirar que estamos profundamente
necesitados. Cuando el Señor se nos revela,
empezamos a ser conscientes de cuán pecadores somos, aún más
allá de lo que nosotros pudiéramos imaginarnos. Es cuando el Señor
empieza a mostrarnos que pues la única diferencia entre sus
hijos y los que no son sus hijos es que él ha querido tener misericordia
de nosotros. La única diferencia entre nosotros
y alguien que es sorprendido en alguna falta es la gracia
de Dios que nos ha guardado. Por la gracia de Dios es que
podemos ser instrumentos para restaurar a alguien que ha pecado.
No Y es el conocimiento de Dios que nos ayuda a considerarnos
a nosotros mismos, no sea que también pequemos. Y hermanos,
el, la súplica que vamos a mirar hoy está en el versículo nueve,
dice, esconde tu rostro de mis pecados, esconde tu rostro de
mis pecados. ¿Qué hace al corazón arrepentido
clamar al Señor que esconda su rostro de mis pecados y lo que
hace clamar a un corazón arrepentido es pues lo que Dios mismo le
ha revelado acerca de él en el versículo en el versículo tres dice el salmista y mi pecado
está siempre delante de mí y mi pecado está siempre delante de
mí después dice contra ti contra ti solo he hecho lo malo Contra
ti, contra ti solo hay pecado y he hecho lo malo y dice algo
importante, delante de tus ojos, delante de tus ojos. Una de las
cosas que nosotros conocemos del Señor es que Él
mira aún cuando está oscuro. Él mira en el lugar donde pensamos
que nadie nos ve, el Señor mira. Él mira nuestra, no solamente
lo que externamente nosotros hacemos, sino él mira las motivaciones
de nuestro corazón. Recuerde que el Señor dice, no
mires a lo hermoso de su parecer, ni a lo grande de su estatura,
porque yo lo desecho. Dice, porque Dios no mira lo
que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus
ojos, pero Dios mira el corazón. Y qué bendición, qué bendición
que David estaba consciente por el conocimiento que tenía de
Dios y porque el Espíritu Santo estaba obrando y recordándole
que cuando él pecó Dios estaba presente delante de sus ojos,
delante de sus ojos y es es duro para un hijo de Dios cuando olvidas
eso y Dios te hace consciente otra vez Y recuerdas que Él ama
la verdad en lo íntimo, recuerdas que Él es santo, santo, santo,
pero que todas las cosas están desnudas ante sus ojos, cuando
recuerdas que Él está aún caminando en medio de los siete candeleros
y sus ojos son como llama de fuego, Y cuando pensamos en el
Dios de la Escritura, que es un Dios que es tres veces santo,
que es un Dios que, como dice el Salmo 5, aborreces a todos
los que hacen iniquidad, es un Dios que está airado contra el
pecado. Entonces, es adecuado venir y
pedir al Señor, esconde tu rostro de mis pecados. Yo pequé delante
de tus ojos. Tú estabas mirando cuando yo
estaba pecando. En un momento de necedad, creí
la mentira de que nadie me veía. En un momento de necedad, pues
pensé que algo podía esconder de tus ojos. En un momento de
necedad, pues pensé que el gozo se encuentra en algún lugar fuera
de ti pero he cometido pecado delante de tus ojos, delante
de tu misma presencia yo me he postrado delante de un ídolo
de mi corazón y el clamor es esconde tu rostro de mis pecados,
esconde tu rostro de mis pecados porque como dice en Isaías 59
que nosotros leímos al iniciar dice he aquí que no se ha cortado
la mano de Jehová para salvar ni se ha agravado su oído para
oír pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros
y vuestro Dios y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros
su rostro para no oír y qué qué gran bendición es que nosotros
lleguemos a la conclusión de que lo que hay que hacer es pedir
el Señor esconde tu rostro de mis pecados en lugar de nosotros
intentar esconder nuestros pecados de su rostro porque el que encubre
sus pecados no prosperará pero el que los confiesa y se aparta
alcanzará misericordia y esta fue una verdad dolorosa de aprender
para David porque por lo menos nueve meses él intentó esconder
el pecado del rostro del Señor en lugar de clamar al Señor que
él escondiera su rostro de sus pecados y nos corresponde igual
a nosotros clamar esconde tu rostro de mis pecados. Sólo Dios puede por la obra del
Señor Jesucristo esconder su rostro de mis pecados. Y Dios
esconde su rostro de mis pecados cuando vengo, vengo en necesidad
sin nada en mis manos para tomar lo que Él ha provisto. Él esconde
sus rostros de mis pecados cuando vengo y clamo como Él ha clamado
y como va a clamar en la siguiente frase, borra todas mis maldades,
borra, limpia, Él esconde su rostro de nuestros pecados cuando
Él hace una obra de desarraigar el pecado de nuestro corazón,
de limpiarlo con la sangre del Señor Jesucristo. La única manera
en que el pecado puede ser, el Señor puede esconder su rostro
de mis pecados es que Él me mire en el Señor Jesucristo. Él al
corazón arrepentido lo hace venir otra vez al Señor Jesucristo
y venimos y nos escondemos en el Señor Jesucristo y venimos
y declaramos nuestro pecado conscientes de que pecamos en su rostro cuando
recordamos el pecado de Adán y de Eva Ellos pecaron y después
intentaron hacer lo que todo pecador hace en el momento de
pecar hasta que el Señor en su misericordia atrae a los que
son sus hijos. Ellos intentaron esconderse del
Señor porque su pecado estaba delante del Señor y el Señor
viene y viene haciendo preguntas. Y el Señor hace preguntas, no
porque necesita información. El Señor hace preguntas para
darnos la oportunidad de mirar que sólo Él puede esconder su
rostro de nuestros pecados, porque pecamos delante de sus ojos.
Él estaba allí y en su misma presencia nosotros hemos pecado.
Son preguntas para hacernos reflexionar y poder admitir nuestro pecado
en el corazón y clamar, esconde tu rostro de mis pecados, esconde
tu rostro de mis pecados. Mikeas siete versículo dieciocho
al veinte dice que Dios como tú que perdona la maldad y olvida
el pecado del remanente de su heredad. No retuvo para siempre
su enojo porque se deleita en misericordia. Y hermanos, el
deleite del Señor es misericordia y la misericordia de Dios es. La expresión viva de su misericordia
es el Señor Jesucristo. la única manera que el rostro
de Dios se oculte de tus pecados, que el Señor oculte su rostro
de tus pecados, de mis pecados, es que nosotros estemos cubiertos
con la justicia del Señor Jesucristo, que nosotros estemos en el Señor
Jesucristo, porque el Señor va a mirar y nos va a mirar en Cristo,
y cuando el Señor mira a Cristo, él tiene deleite, él dice, este
es mi hijo amado en quien tengo complacencia. Si fuera fuera
fuera de un clamor porque el Señor esconda su rostro no hay
manera el pecado va a estar siempre delante de sus ojos y él sabe
con exactitud lo que hemos hecho recuerde aquella mujer aquella
mujer samaritana y como el Señor Jesús pues le mostró que su pecado
estaba delante de sus ojos le dice el Señor anda y llama a
tu marido y ella dice pues no tengo marido y dice el Señor
Jesús bien has dicho no tengo marido porque cinco maridos has
tenido el que ahora tienes no es tu marido y como eso hizo
abrir los ojos de la mujer y ella dijo Señor me parece que tú eres
profeta y al final el Señor le salvó al final el Señor apartó
su rostro de sus pecados clamar al Señor que aparte su rostro
es clamar para ser limpiado por la sangre del Señor Jesucristo
es venir corriendo al Señor Jesucristo confiando en que no hay otra
manera Y qué importante que es que nosotros podamos captar con
atención que nosotros podemos leer en Miqueas, podemos leer
en los Salmos, podemos leer en los Evangelios, podemos leer
en Génesis y siempre va a ser ese el tema. La única manera
en que el Señor esconda su rostro de nuestros pecados es que estemos
en Cristo, dice el pasaje que estamos leyendo porque se deleita
en misericordia, versículo 19, él volverá a tener misericordia
de nosotros, él volverá a tener misericordia de nosotros, él
nos ha mostrado misericordia como ovejas que somos, a veces
nos descarriamos, pero él volverá a tener misericordia de nosotros,
sepultará nuestras iniquidades, él sepultará nuestras iniquidades
por la obra del Señor Jesucristo, y qué maravilloso, qué amor incomparable
es el del Señor, que siendo omnisciente, olvida mi error, Sepultará nuestras
iniquidades y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.
Cumplirá la verdad a Jacob y a Abraham la misericordia que juraste a
nuestros padres desde tiempos antiguos. En la simiente de Abraham
serán benditas todas las familias de la tierra. Y ahí está en Génesis
la provisión para que el Señor pueda esconder su rostro de nuestros
pecados. El tema más importante de la
escritura es este tema. Si bien la escritura habla de
otros temas, pero lo más necesario y lo más importante es el que
Dios nos revele cómo él puede ocultar su rostro de nuestros
pecados. Hay otros temas importantes,
pero ninguno es tan importante como este, que el Señor nos ayude
a no distraernos en temas que no son de vital importancia.
Es un hermano. Cuando hablamos de eso, estamos
hablando del evangelio. Y la Biblia dice así, si alguno
predica un evangelio diferente, sea anatema. Pero la Biblia no
dice que si alguien tiene una escatología diferente, sea anatema. Pero la Biblia dice, cuidado
con el evangelio, porque si alguien predica un evangelio diferente,
sea anatema. La escatología es importante,
claro que es importante, pero El tema central y el tema de
la eternidad es este, es que somos pecadores necesitados de
perdón, necesitamos que él esconda su rostro de nuestros pecados,
porque de lo contrario no es que se haya cortado su mano para
salvar, es que nuestros pecados han hecho división entre nosotros
y el Señor, y el tema y la cuestión urgente es este, Señor esconde
tu rostro de mis pecados, Al final este es el tema más profundo
y el tema de la escritura y será el tema de la eternidad. Una
de las cosas que va a ocurrir es que en un solo momento vamos
a aprender la posición escatológica correcta y probablemente vamos
a aprender que la mayoría estuvimos muy equivocados, pero qué importante
que es prestar atención, esconde tu rostro de mis pecados. y solo
es que estemos en Cristo, Él se deleita en misericordia, y
su misericordia se ha expresado en la obra y la persona del Señor
Jesucristo. El Padre, por misericordia, envió
al Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo, por misericordia,
se despojó de su trono. No había otra manera que esta
oración pueda ser contestada. Por eso el Señor Jesucristo no
tuvo el ser igual a Dios como cosa que aferrarse sino que se
despojó y vino a esta tierra y vino a vivir la vida que nosotros
no somos capaces de vivir, vino a cumplir perfectamente toda
la ley del Señor Y después de cumplirla, él murió
la muerte que nosotros merecíamos morir. Él derramó su sangre,
que es la sangre del Cordero de Dios, que quita el pecado
del mundo. Solamente así puede ser contestada esa súplica de
un corazón arrepentido. Y quiera Dios que en cada uno
de nuestros corazones haya siempre ese ese clamor. Señor, esconde tu rostro de mis
pecados. y venir al Señor Jesucristo recordando
no hay manera y que Dios nos guarde del engaño de pensar que
podemos esconder nosotros nuestros pecados de su rostro. Él decide,
él decide esconder su rostro de sus pecados, de los pecados
de su pueblo porque Jesús, Jesús mismo dice la escritura llamará
su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados. en Cristo es que se encuentre
la respuesta a este clamor y que es esconde tu rostro de mis pecados,
esconde tu rostro de mis pecados y borra todas mis maldades. esconde tu rostro de mis pecados
y borra todas mis maldades y se vuelve a repetir aquí esa frase
de raer, de arrancar, el que Dios nos haga conscientes de
qué tan compenetrado está el pecado con nosotros. Es necesario
que nosotros podamos recordar eso y recordar después que pues no hay ni una razón para
gloriarnos en nada, porque lo único que es nuestro es nuestro
pecado. Y la razón es gloriarnos en Cristo,
porque solo en Cristo el Señor esconde su rostro de nuestros
pecados. Cuando pensamos en lo que entendemos,
pues entendemos porque el Señor nos quiso dar entendimiento.
Hay un himno que dice, ¿qué verdad hablé sin antes venir de ti? Dice, ¿qué buena obra realicé
que no ordenaste tú? no hay nada que nosotros tengamos
sino es todo por la gracia y la misericordia del Señor y que
Él nos haga siempre conscientes de cuánta maldad hay en nosotros
y recordar que Él se deleita cuando nos mira si estamos en
el Señor Jesucristo porque si no estamos en el Señor Jesucristo
pues fuera del Señor Jesucristo es importante que nos quede muy
claro Dios es fuego consumidor. Fuera del Señor Jesucristo no
hay misericordia sino una horrenda expectación de fuego que va a
devorar a sus enemigos. Después el siguiente clamor es
crea en mí, oh Dios, un corazón limpio. Crea en mí, oh Dios,
un corazón limpio. Y nuevamente, hermanos, la conciencia
de que no se trata de nuestros esfuerzos, no se trata de las
cosas que nosotros podemos hacer para mejorar nuestro carácter,
nuestra forma de vivir, se trata de llegar por la obra del Espíritu
a la convicción de que lo que yo haga no sirve absolutamente
para nada. Dios no va a recibir nada que
él no haya provisto. Dios no va a recibir nada que
una obra que sea perfecta. Por eso el apóstol Pablo dice
dice él estando persuadido de esto que comenzó en vosotros
la buena obra. Que sea obra del Señor. Que nuestro
venir sea venir cada vez con la conciencia del pecado, pero
con el clamor y con la fe y la confianza de que el Señor responde
estas oraciones. Crea en mí, oh Dios, un corazón
limpio. Y sabemos, nosotros estamos privilegiados
más que David porque nosotros sabemos que él nos hizo renacer
por la palabra de verdad para una esperanza viva. Nosotros
sabemos si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas
viejas pasaron y aquí todas son hechas nuevas. Nosotros sabemos
de la bienaventuranza de bienaventurados, del limpio corazón porque ellos
verán a Dios y nosotros sabemos con toda seguridad que la sangre
de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado. y que sea nuestra
oración siempre clamar Señor, crea en mí, oh Dios, un corazón
limpio. Un corazón limpio no es algo
que se puede producir por esfuerzo humano, es una obra sobrenatural. David es muy consciente de ello
y quiere el Señor que conforme pasa el tiempo nosotros estemos
mirando a Cristo y cada vez más conscientes de la necesidad de
que Él siga esa obra que ha comenzado si él ha comenzado una obra la
va a continuar pero el anhelo del corazón del creyente es yo
quiero que tú sigas esa obra y yo quiero que mi mi actitud
sea la de clamar para que tú hagas esa obra guárdame de simplemente
pararme y hacer esfuerzos si implica un esfuerzo dice el apóstol
Pablo esfuérzate en la gracia en la gracia que es en Cristo
Jesús es el venir a la escritura, vernos en el espejo y mirar qué
es lo que tiene que ser limpiado y clamar al Señor, mirar, pedirle
al Señor que en la palabra nosotros podamos mirar las mentiras que
estamos creyendo, que necesitan ser reemplazadas, quitadas de
nuestro corazón y no hay manera de que sean quitadas si el Señor
no es quien las desarraiga del corazón Y para eso es necesario
la palabra viva y la palabra, la palabra escrita y la palabra
viva que es el Señor Jesucristo. Venir al Señor Jesucristo en
aquel que estando en él es nuestra única esperanza de tener un corazón corazón limpio. Crea en mí, oh
Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí. Limpieza y rectitud son obra
del Señor y nuestro Nuestra actitud es la de recibir,
la de clamar y recibir, clamar y recibir. Crea en mí, oh Dios,
un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí. Somos ovejas y de pronto pues
las ovejas se ensucian. El Salmo 23 habla de todos los
cuidados del pastor. Él alimenta, él guía, pero Él
disciplina, pero Él aplica aceite que implicaba parte de la limpieza,
pues los estamos en el mundo y nos impregnamos y necesitamos,
estamos bombardeados desde afuera, pero también desde adentro, porque
tenemos una naturaleza que le gusta las mentiras que están
allá en el mundo y que nuestro clamor sea constantemente, crea
en mí, oh Dios, un corazón limpio, que cuando miremos el pecado,
recordemos, Si yo, hay maneras de intentar taparlo, uno es encubrirlo,
pero hay otras maneras de intentar taparlo y es intentar taparlo
con simplemente hacer cosas externamente buenas. No olvidemos, el Señor,
¿por qué Él está pidiendo esto? Porque el Señor ama la verdad
en lo íntimo. Y nada que no sea creación del
Señor se va a conformar a la verdad. Nada que no sea creación
del Señor será auténtico. Y por eso Él clama y pide, crea
en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro
de mí. Nosotros no lo podemos hacer.
Si alguien cree que lo puede hacer, yo lo invito, arrepiéntete. Arrepiéntete. dos cosas van a
suceder o vas a estar de pronto muy frustrado o vas a estar de
pronto muy arrogante y después si terminas así estarás condenado. Lo mejor es venir al Señor Jesucristo
y mirar que Dios no está demandando nuestro mejor esfuerzo, nuestra
mejor fachada, nuestra mejor actuación. Dios demanda perfección. Dios demanda un corazón limpio. Dios demanda un espíritu recto. Pero qué maravilloso es saber
que todo lo que Dios demanda, Él lo provee. Él lo provee en
el Señor Jesucristo. y quiera el Señor que sea nuestro
tesoro, el Señor Jesucristo, el poder mirar nuestra condición
real y mirar nuestra condición real nos haga valorar cada vez
más la obra del Señor Jesucristo, que mirar nuestra condición nos
haga valorar cada vez más la misericordia de Dios y ahí a
lo que sin duda va a suceder y es que eso nos va a enseñar
a ser misericordioso con otros. el poder ser conscientes de que
somos personas que estamos hoy aquí y estamos por la misericordia
del Señor es que no hemos sido consumidos. Dice en los Salmos
y también está en Deuteronomio y en Éxodo cuando el pueblo pecó
y el Señor dijo que iba a consumir al pueblo y Moisés se interpuso
y no olvidemos que nosotros no estamos consumidos No porque
somos mejores que los israelitas que antes pensaba yo que tenían
muy dura la cabeza. Tal vez no la tienen tan dura
como la mía, pero la razón por la que no he sido consumido es
porque Cristo se interpone. Nuestro Moisés se ha interpuesto. Por eso es que el Señor esconde
su rostro de nuestros pecados. Y vamos a terminar leyendo el
Salmo ciento tres. desde el versículo vamos a leer
el versículo tres que dice él es quien perdona
todas tus iniquidades el que sana todas tus dolencias versículo
ocho dice misericordioso y clemente es Jehová lento para la ira y
grande en misericordia misericordioso y clemente es Jehová, lento para
la ira y grande en misericordia. No contenderá para siempre, ni
para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme
a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros
pecados. ¿Por qué? Porque Cristo ya ha
pagado. Dice, porque como la altura de
los cielos sobre la tierra engrandeció su misericordia sobre los que
le temen. Como la altura de los cielos sobre la tierra engrandeció
su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el
oriente del occidente hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
Como el Padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová
de los que le temen. Y una de las cosas que importantes
es los que le temen son aquellos a los cuales él ha querido rebelarse. Aquellos que han visto al Padre
en la faz del Señor Jesucristo le temen. Después dice el versículo
17. Más la misericordia de Jehová
es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le
temen y su justicia sobre los hijos de los hijos. su misericordia. La misericordia de Jehová es
desde la eternidad hasta la eternidad. Vamos a orar.

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