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JC

Viva en paz

John 17
Joel Coyoc October, 16 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 16 2022
El pacificador

La sermón titulado "Viva en paz" por Joel Coyoc trata sobre la importancia de vivir en paz y unidad, un tema central en la enseñanza de Jesucristo según el capítulo 17 del Evangelio de Juan. Coyoc argumenta que Dios es un Dios de paz, y que la pacificación es esencial tanto para nuestra relación con Él como entre los humanos. Utiliza versículos como Romanos 12:18 y el Salmo 133 para fortalecer su argumento sobre la necesidad de estar en paz con los demás. Él enfatiza que la unidad entre los creyentes no solo refleja la naturaleza de la Trinidad, sino que también es vital para el testimonio del evangelio en el mundo. La práctica de vivir en paz es, por lo tanto, no solo un mandato, sino también el medio por el cual la gloria de Dios es manifestada a través de la comunidad de los creyentes.

Key Quotes

“Dios no hizo un lindo atardecer y un mar hermoso para nosotros. Dios no hizo bosques con grandes árboles o cañones impresionantes… Él lo hizo para su propia gloria.”

“La unidad… es un elemento esencial de nuestro testimonio como cristianos.”

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuvierais amor los unos con los otros.”

“La fama y el honor de la divina Trinidad están íntimamente relacionadas con la unidad del pueblo del Señor.”

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en el Evangelio según San Juan en su capítulo diecisiete. San Juan diecisiete. seguimos estudiando acerca de
la pacificación bíblica y el tema general es viva en paz empezamos
con romanos 12 18 en cuanto esté de vuestra parte está en paz
con todos los hombres y estábamos viendo a través de la escritura
cuán importante para dios es la paz incluso recordar que es
Su esencia es paz, Él es Dios de paz, Cristo es el Príncipe
de paz, como el Evangelio fue para buscar pacificación entre
Él y su pueblo que estaba enemistado. Cristo es nuestra paz, justificados
pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Terminamos el domingo pasado mirando cómo
explicando las tres dimensiones de la paz la paz con dios la
paz con otros y la paz interior no obstante la biblia habla mucho
más en cuanto a la paz y lo importante que para dios es la paz una de
las frases que que recorre toda la escritura y es el hecho de
que dios ha hecho todo lo que ha hecho para su gloria dios
no ha hecho nada de lo que hizo porque le faltaba algo algunas
personas Creen tristemente que Dios creó todo lo que creó porque
se sentía solo. El Señor nunca se ha sentido
solo. Al Señor nunca le ha hecho falta nada. Dios creó lo que
creó porque Él está sobrado en Sí mismo. Él es suficiente en
Sí mismo. Y todo lo que Él creó, lo creó para darse a conocer,
para revelar Su gloria. Y todo lo ha hecho Dios para
Su gloria. Hablando del Señor Jesucristo,
la Escritura dice, porque de él, por él y para él son todas
las cosas, a él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad.
Dios ha hecho todo para su gloria. Dios amó a un pueblo en Cristo
y lo eligió en Cristo, dicen Efesios, desde antes de la fundación
del mundo, para la alabanza de la gloria de su gracia. Y aquellos
que no fueron elegidos en Cristo, Ellos son para la alabanza de
su gloriosa justicia. El pastor Charles Spurgeon en
una predicación él decía, solía referirse a veces a los ancianos,
a veces a los jóvenes, a veces a los adolescentes. Y en una
de sus predicaciones, Él dice a adolescentes en la iglesia,
Él les dice, joven adolescente, que eres rebelde al Evangelio,
que vives en rebelión a Dios, que tu madre ora y llora por
ti. Tiene que quedarte claro algo,
un día Dios va a enjuagar toda lágrima de los ojos de tu madre
y ella nunca más sentirá tristeza. Porque ella estará en el lugar
donde hay plenitud de gozo y delicias a su diestra para siempre. Y
ella va a estar gozosa. Ninguna lágrima más va a tener.
Y no creas que ella va a llorar cuando se pronuncie tu sentencia. El pastor dice, lo último que
vas a escuchar hacer a tu madre no va a ser llorar. Lo último
que vas a escuchar a ser a tu madre y a tu padre si ellos oraron
por ti y te predicaron el evangelio cuando se pronuncie tu sentencia,
va a ser a tu padre y a tu madre de pie aplaudiendo a Dios porque
se habrá hecho justicia. Y alguien ha dicho que lo último
que los condenados van a escuchar es a toda la creación aplaudiendo
a Dios porque habrá hecho justicia. Los impíos son para su gloriosa
justicia. los que somos salvos para el
avance de la gloria de su gracia, pero también de su justicia,
porque nuestros pecados no quedaron nunca sin castigo. Estoy hablando
esto porque Después, a lo largo de la Escritura, nosotros pudiéramos
mirar por qué Dios hace lo que hace. ¿Por qué Dios sacó al pueblo
de Israel, de Egipto, para su gloria? ¿Por qué Dios se reservó
a Faraón y endureció su corazón, y Faraón fue y persiguió al pueblo? Dios lo hizo para glorificarse
en Él. cuando uno puede mirar el apóstol
Pablo decía en toda confianza como siempre ahora también será
magnificado que es un sinónimo de glorificar cristo en mi cuerpo
por vida o por muerte y todo es para la gloria de dios algunos
creyentes O algunas veces nosotros mismos hemos dicho cosas tristes.
A veces vamos a grupos de creyentes a un lugar bonito para algún
retiro o algo de ese tipo, una playa, y a veces decimos cosas
como, mira qué cosas tan lindas Dios ha hecho para nosotros.
De veras, Dios lo hizo para nosotros. La Biblia dice que todo lo ha
creado para su gloria. No lo hizo para nosotros. A veces
estamos muy creídos que Dios hizo para nosotros. Dios ha hecho
todo lo que ha hecho para su gloria. Los teólogos, algunos
teólogos en el siglo XVI, entendieron esto, e intentando formular de
una manera práctica las enseñanzas centrales de la Escritura, ellos
escribieron e hicieron una pregunta, y la pregunta es, ¿cuál es el
fin principal del hombre? Y la respuesta de la pregunta
es, el fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar
de Él para siempre. En tiempos más recientes, un
hermano ha dicho, ¿cuál es el fin único del hombre? No principal,
único. Y él ha dicho, el fin único del
hombre es glorificar a Dios gozando de Él para siempre. Y estoy diciendo
esto porque luego el apóstol Pablo dice, si comes o bebes
o haces cualquier otra cosa, hazlo todo para la gloria de
Dios. Glorificar a Dios es mostrar
su carácter, desplegar su carácter. Dios hizo al hombre para para
mostrar cómo es Él. O sea, una de las cosas importantes
que nosotros tenemos que recordar, hermanos, esta vida no se trata
de nosotros. Dios no hizo un lindo atardecer
y un mar hermoso para nosotros. Dios no hizo bosques con grandes
árboles o cañones impresionantes como el Cañón del Sumidero o
el Cañón del Colorado para nosotros. Él lo hizo para su propia gloria,
y es abundante en la Escritura, cuando Él dice, Él saca y cuenta
a sus ejércitos, a todas llama por su nombre, ninguna va a faltar,
y todo es para su gloria. Pablo lo deja claro cuando dice,
porque las cosas invisibles de Dios, su eterno poder y deidad,
se hacen claramente visibles desde la creación del mundo,
siendo entendidas por medio de las cosas hechas. Dios hizo su
creación para que esté proclamando su gloria. Los cielos cuentan
la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
La raza humana es la mayor responsable de esa gloria porque fue creado
a su imagen y semejanza. Y los creyentes no sólo son creados,
sino han sido redimidos. Caídos en Adán, estamos totalmente
imposibilitados de reflejar esa gloria. Por cuanto todos pecaron,
están destituidos de la gloria de Dios. Imágenes de Dios, pero
distorsionadas. Imágenes de Dios incapaces de
vivir para lo que Dios nos creó. Imágenes de Dios, una definición
bíblica de pecado es errar el blanco. no damos en el blanco. Dios es lento para la ira y somos
iracundos. Dios es grande en misericordia
y muchas veces somos demasiado duros y sin misericordia. Dios
es paciente y nosotros solemos ser impacientes. Dios es trabajador
y la verdad es que algunos de nosotros, por gracia de Dios,
que ha usado quizá familiares o circunstancias, hemos aprendido
a trabajar. pero en la naturaleza nosotros nacemos todos tendientes
a la flojera los mexicanos dicen que solemos hacer mucha fiesta
y muchos puentes y la gente en general en el mundo dice frases
como gracias a dios es viernes cuando deberíamos decir gracias
a dios es lunes y es martes y es miércoles pero esa es porque
fracasamos en ser como dios es dios es un dios trabajador el
señor jesús dijo mi padre hasta ahora trabaja Por otro lado,
Dios descansa, y algunos de nosotros que hemos aprendido a trabajar,
vamos al extremo y nos pasamos la vida trabajando, y también
es una mala representación de Dios. Pasarse la vida trabajando
todo el tiempo sin descanso también es una mala representación de
Dios, es una distorsión de Dios. Y hermanos, el punto es, todo
es para Dios, lo que es importante y relevante es la fama y el honor
de Cristo. La fama y el honor de Dios. La fama y el honor de Cristo.
Hermanos, la pasión de nuestro corazón debe ser la gloria de
Dios. La gloria de Dios debe ser algo
que nos consuma. El hecho de vivir para la gloria
de Dios era lo que consumía la vida del apóstol Pablo. Él escribió
y dijo, o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu
Santo, el cual están vosotros, el cual tenéis de Dios y que
no sois vuestros, porque habéis sido comprados por precio. Glorificad,
pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales
son de Dios. Ahora, cuando pensamos, ¿por
qué estoy diciendo todo esto? Por la importancia de la fama
y el honor de Dios, la fama y el honor de Cristo. Ahora, lo que
quiero mencionar, porque ahorita vamos a leer el pasaje, es el
pasaje, sin lugar a dudas, nos va a mostrar que la fama y el
honor de Cristo, la fama y el honor del Padre, la fama y el
honor del Espíritu Santo, la fama y el honor de la divina,
y voy a usar una palabra que quizá no es muy usada, me gusta
esta palabra porque creo que nos hace, nos ayuda a captar
una esencia de realidad que a veces escapa, que en el pasaje que
vamos a leer está fuertemente esta expresión, aunque no está
la palabra, pero el sentido de la palabra está allí, y es la
fama y el honor de la divina triunidad La fama y el honor de la Divina
Trinidad está íntimamente relacionada con la unidad del Pueblo de Dios. vivir en paz, vivir como esa
paz que se describe en el Salmo 133, mirad cuán bueno y cuán
delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía. No es simplemente
el que no nos estamos peleando, sino esa unidad que nos da el
que tenemos un Dios y Padre, que es sobre todos nosotros.
Un Señor Jesucristo, una fe, un bautismo. Esa íntima unidad
que nos da el estar unidos a la vida verdadera y la vida de Cristo
fluyendo a través de las ramas. La fama y el honor de Cristo,
la fama y el honor de la divina triunidad están íntimamente relacionadas
con la unidad del pueblo del Señor. Vamos a leer el pasaje,
dice capítulo 17, dice a partir del
versículo 1. Estas cosas habló Jesús y levantando
los ojos al cielo dijo, padre, la hora ha llegado, glorifica
a tu hijo para que también tu hijo te glorifique a ti. Como
le has dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna
a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna, que
te conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien
has enviado. Yo te he glorificado en la tierra. He acabado la obra que me diste
que hiciese. Ahora pues, Padre, gloríficame
tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes
que el mundo fuese." Se está mencionando la palabra gloria,
gloríficame. Dice, he manifestado tu nombre
a los hombres que del mundo me diste, tuyos eran y me los diste,
y han guardado tu palabra. ahora han conocido que todas
las cosas que me has dado proceden de ti, porque las palabras que
me diste les he dado, y ellos las recibieron, y han conocido
verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos, no ruego
por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son, y
todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío, y he sido glorificado en
ellos. Y note la perfecta unidad en
la triunidad. El Hijo le dice al Padre, y todo
lo mío es tuyo y lo tuyo mío. Y he sido glorificado en ellos.
Y ya no estoy en el mundo, mas estos están en el mundo. Y yo
voy a ti, Padre Santo, a los que me has dado, guárdalos en
tu nombre, para que sean uno, para que sean uno así como nosotros. cuando estaba con ellos en el
mundo yo los guardaba en tu nombre a los que me diste yo los guardé
y ninguno de ellos se perdió sino el hijo de perdición para
que la escritura se cumpliese pero ahora voy a ti y hablo esto
en el mundo para que tenga mi gozo para que tengan mi gozo
cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra, y
el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco
yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo,
sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco
yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad. Tu
palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo,
así yo los he enviado al mundo. y por ellos yo me santifico a
mí mismo para que también ellos sean santificados en la verdad. 20 Mas no ruego solamente por éstos,
sino también por los que han de creer en mí por la palabra
de ellos, para que todos sean uno como tú, oh Padre, en mí
y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que
el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste yo les
he dado para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en
ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que
el mundo conozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos como
también a mí me has amado. Qué impresionante es poder pensar
cuando una persona está en los últimos momentos es cuando normalmente
los familiares están prestando mucha atención y para mucha gente
es importante escuchar las últimas palabras de un ser querido. Es
interesante que cerca del momento final, pocas horas antes de que
el Señor Jesucristo fuera arrestado y finalmente crucificado, Él
estaba orando por sus discípulos y Él no estaba orando para que
para que ellos no sufrieran. Tampoco estaba orando para que
fueran siempre felices. Él estaba orando por algo que
es mucho más grande y todo directamente relacionado con su fama y con
su honor, con su gloria. Y ese algo por el que estaba
orando es la unidad, el que sea algo importante la paz entre
la comunión de los creyentes. Y hermanos, así de importante
es la unidad para el Señor. La unidad, si bien hablábamos
de la paz interior, es más que una clave para la paz interior,
es un elemento esencial de nuestro testimonio como cristianos. Cuando
la paz y la unidad caracterizan nuestras relaciones con otras
personas, Hay algo que se hace evidente, y es, se hace evidente
la vida de Cristo en nosotros. Se hace evidente el fruto del
Espíritu. Es interesante que la divina trinidad es una perfecta
armonía y una perfecta unión. Son uno, el Padre, el Hijo y
el Espíritu Santo. Son tres personas, un solo Dios,
y esa naturaleza fluye en aquellos que han sido salvados. Es una
parte esencial que hace evidente la vida de Cristo en nosotros.
Lo contrario también es verdad. Cuando nuestra vida está llena
de conflictos no resueltos, tendremos muy poca posibilidad de compartir
las buenas nuevas acerca de Jesucristo. Y esto es constantemente enseñado
en el Nuevo Testamento. Creo que una de las más enfáticas
declaraciones del Señor acerca de la importancia de la unidad
es esta oración. En los momentos finales, ¿qué
es lo que está ocupando el corazón del Señor? ¿Qué es lo que es
de tanto peso que es motivo de oración al Padre? Y es rogando
por la unidad para que ellos sean uno como tú, Padre, en ti,
en mí y yo en ti, que ellos sean unos, perfectos en unidad. Y
note que es importante, esencial para el testimonio, para que
el mundo crea que tú me enviaste, para que el mundo crea que tú
me enviaste. Noten que el Señor no sólo oró
por sus discípulos que estaban en aquel día allí cerca de Él,
escuchándole orar. A partir del versículo 19, el
versículo 20, Cristo oró por todos aquellos que algún día
creerían en Él. Estas palabras se aplican a cada
cristiano hoy. Dice, más no ruego solamente
por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la
palabra de ellos. Y ahí estaba el Señor Jesús orando
por los creyentes que estarían vivos en el año 2022, orando
por ellos para que también ellos fueran uno. Se aplica a todos
los cristianos el día de hoy. Dice, mas no ruego solamente
por estos, mis discípulos, sino también por los que han de creer
en mí, por la palabra de ellos, para que no todos sean uno, como
tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno, así
como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para
que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que
tú me enviaste. Hermano, esto de la paz no es
algo así que, pues el hermano como que no tiene mucho que hacer,
que está inventando que enseñarnos. esto de vivir en paz es esencial
y aquí dice dice para que sean perfectos en unidad para que
el mundo conozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos como
también a mí me has amado Cristo oró estas palabras durante las
horas finales de su vida conforme la muerte se acercaba el señor
se concentró en un único concepto que sabría habría de ser de suma
importancia para todos aquellos que creerían en él Cristo no
oró para que fuéramos siempre felices, tampoco oró para que
no sufriéramos, tampoco oró para que siempre se respeten nuestros
derechos y sean defendidos. Jesús oró para que sus seguidores
vivieran en paz unos con otros. Es tan importante para Él que
su buena fama, honor y credibilidad de su mensaje está directamente
relacionado con cuán bien sus seguidores mostraran su unidad
y unicidad. Es necesario que nosotros podamos
hacer algo en casa, vuelva a leer el pasaje, léalo varias veces
y después de leerlo, pensar Y piden al Señor que le ayude a captar
lo importante que esto era para el Señor Jesús. Y después hacerse
esta pregunta. ¿Es tan importante para mí como
lo es para el Señor Jesucristo? ¿Es tal la importancia de la
unidad del pueblo del Señor como lo fue para mi amado, gran Dios
y Salvador, el Señor Jesucristo? Y eso no se limita solo a esta
oración. En el capítulo 13, versículo 34 del mismo Evangelio de Juan, encontramos palabras similares dice el Señor Jesús un mandamiento
nuevos doy que os améis unos a otros como yo os he amado que
también os améis unos a otros y note qué importante es para
el testimonio acerca del evangelio acerca del Señor Jesucristo En
esto conocerán todos que sois mis discípulos si tuvierais amor
los unos con los otros. Voy a decir algo y quiero que
no me malentienda. El Señor Jesús nos dijo en esto
conocerán todos que sois mis discípulos porque ustedes nunca
faltan a un solo culto. Y claro que es bueno no faltar
al culto. Pero la gente no va a conocer
que somos discípulos de Cristo porque no fallamos al culto.
Tampoco dice, en esto van a conocer que son mis discípulos porque
ustedes siempre son puntuales al culto. Y está bien ser puntual
al culto, pero eso no va a hacer que la gente conozca que somos
discípulos de Cristo. Tampoco dice, en esto van a conocer
que son mis discípulos por la cantidad de versículos que ustedes
pueden recitar de memoria. En esto conocerán que sois mis
discípulos, tú eres amor los unos por los otros. Cristo está diciendo a sus discípulos
que su testimonio público estaría muy íntimamente relacionado con
la manera en que ellos se trataban unos a otros. Ya leímos, y dice
un mandamiento en Nuevos Doicos, améis unos a otros, como yo os
he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán
todos que sois mis discípulos, si tuvierais amor los unos con
los otros. Ahora, ¿cómo es el amor que Cristo
estaba mandando? Mostrar el uno al otro. Este
amor tiene muy poco que ver con sentir cálidos sentimientos.
De hecho, Él nos ordena a mostrar amor aun cuando eso sea lo último
que nosotros queremos hacer en el mundo. Él nos llama a mostrar
amor aun cuando eso sea lo último que queremos hacer en el mundo.
Vamos a ver qué dice Lucas capítulo 6, versículo 27 y versículo 28. dice el Señor Jesús, el amor
al que él nos llama, ese amor que salió cuando él ahí oraba
por sus enemigos, decía, padre, perdónalos, porque no saben lo
que hacen, pero a vosotros los que oís, os digo, amad a vuestros
enemigos, haced bien a los que os aborrecen, bendecid a los
que os maldicen, llorad por los que os calumnian. Quizá en esos momentos lo último
que queremos hacer es amar, pero el Señor nos llama a amar, a
amar. El amor que Cristo quiere que
mostremos unos a otros, no deja lugar a conflictos no resueltos. Hermano, reflexiona. Si estamos
en Cristo, el amor que Cristo nos llama a mostrar, no deja
lugar a conflictos no resueltos. No estemos contentos con paz
aparente. Vivimos en el reino de paz, del
Dios de paz, del príncipe de paz. Primera de Corintios, capítulo
trece, versículo cuatro al siete. una paz aparente, una armonía
aparente, jamás jamás va a respaldar un testimonio cristiano. Primero
de Corintios capítulo trece, versículo cuatro al siete dice,
el amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene no se embanece, no hace nada
indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor,
no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree,
todo lo espera, todo lo soporta. Ese es el amor, que es más que
simplemente sentimientos cálidos. Yo espero que hasta aquí estamos
viendo cuán importante es este asunto. Para que miremos cuán
importante es, tenemos que mirar y recordar un sermón del Señor
Jesucristo que está registrado en la Escritura, conocido ampliamente
como el Sermón del Monte. Y una gran parte del Sermón del
Monte está ocupada con respecto a mostrar que para el Señor Jesucristo
la unidad de su pueblo es importante, en mostrar cómo su fama y su
honor está íntimamente relacionado con el hecho de cómo es la comunión
de los hermanos. En el versículo Mateo capítulo
5, versículo 9, está registrado el sermón del monte. Bueno, no
en el versículo 9, en todo el capítulo 5, pero la primera mención
en cuanto a la unidad, en cuanto a la paz, está en el versículo
9. Dice el Señor Jesús, bienaventurados
los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Dicho de otra manera, Dice, bienaventurados
los pacificadores, los que buscan hacer la paz, los hacedores de
la paz. Bienaventurados los que, en cuanto esté de su parte, buscan
estar en paz con todos los hombres. Esa es una cualidad de los hijos
de Dios. Los pacificadores, dice Bienaventurado de los pacificadores,
porque ellos serán llamados hijos de Dios. Los pacificadores proveen
poderoso testimonio a aquellos que observan sus esfuerzos. El
mundo está tan saturado de conflictos. Hay conflictos en las familias,
el mundo está lleno de conflictos. Hay conflictos sociales en los
países. Hoy está rugiendo la amenaza
de una destrucción nuclear porque hay conflicto. El mundo está
saturado de conflictos que aún los impíos alguna vez reconocen
que Dios mismo está obrando en aquellos que hacen la paz y a
través de ellos. Primero de Pedro 2.12. Y aunque no menciona ahí la paz,
está implícito. Dice, manteniendo vuestra buena,
vuestra manera de vivir entre los gentiles, y esa buena manera
de vivir incluye el hecho de ser pacificadores, incluye el
hecho de hacer todo lo que esté de nuestra parte para estar en
paz con todos los hombres. Dice, manteniendo buena vuestra
manera de vivir entre los gentiles, para que en lo que murmuran de
vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día
de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. Más adelante, en el Sermón del
Monte, Cristo, de nuevo, urgió a quienes estaban escuchando
a buscar la paz y la unidad, conociendo que Dios, ¿por qué
los urgió? Porque Dios conoce al Padre, porque Dios conoce
que Dios juzgará severamente a cada uno que condena a su hermano
o abriga enojo contra él. Siempre en el Sermón del Monte
y en el capítulo 5 de Mateo, Versículo 21. Note que dice el
Señor Jesús, dice, oíste que fue dicho a los antiguos, no
matarás. Y la gente que creía cumplir
externamente la ley, pues creían que ellos no mataban. Pero el
Señor amplía en el sentido espiritual de ese mandamiento y dice, y
cualquiera que matare será culpable del juicio. Más yo os digo, y
aquí está explicando el carácter espiritual de la ley, que cualquiera
que se enoje contra su hermano será culpable de juicio. ¿Cuántas
veces en enojo nosotros no lo matamos? Pero en enojo en tu
corazón ya lo has matado. Hay muchas razones por las que
no lo matamos. Porque, pues, pasar 30 o 40 años en el penal
como que como que no está aquí a la vuelta. La otra es qué va
a decir la gente, o sea, de qué maneras me puede afectar. Pero
si eso es lo que te preocupa, entonces, ya lo mataste, dice
el Señor Jesús. Pero yo os digo que cualquiera
que se enoje contra su hermano será culpable de juicio. Y cualquiera
que diga necio a su hermano será culpable ante el concilio. Y
cualquiera que le diga fatuo quedará expuesto al infierno
de fuego. Y el Señor está hablando en cuanto
a la pacificación. Es más, Cristo dio este mandamiento. Si avanzamos un poquito más,
hay un mandamiento que el Señor Jesús muestra que para Él la
paz y la unidad son tan importantes para Cristo, que el mandamiento
nos manda a buscar la reconciliación con un hermano antes de la adoración. No pretendamos venir y adorar
si traemos conflictos no resueltos. Y hermanos, dice el Señor Jesús,
por tanto, si traes tu ofrenda al altar y ahí te acuerdas de
que tu hermano tiene algo contra ti, pues, deja allí tu ofrenda
delante del altar, y anda, reconcílate primero con tu hermano, y entonces
ven y presenta tu ofrenda. Tan importante para el Señor,
mucho más importante que cumplir con cosas externas. Justo lo
que Isaías dice en el capítulo uno. Ustedes me están trayendo,
van a ofrenda. Dice Malaquías, dice, me ha mostrado
el Señor lo que es bueno y lo que pide Él de mí, hacer justicia,
misericordia y ser humilde ante Él. Hermanos, así de importante
es que el Señor dice, no vengas a adorar si primero no buscas
la reconciliación contra humano. Este mandamiento demuestra que
nosotros no podemos amar y adorar a Dios en la forma de vida si
estamos en conflicto. No podemos amar y pretender adorar
a Dios en forma de vida si estamos en conflicto o mantenemos con
conflictos no resueltos. Dice, y esto, Primera de Juan
capítulo 4, versículo 19 al 21. dice la palabra de Dios, nosotros
le amamos a él porque él nos amó primero. Si alguno dice yo
amo a Dios y aborrece a su hermano, ¿qué es? Dice, es mentiroso,
pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede
amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento
de él, el que ama a Dios, ame también a su hermano. Si alguno
dice yo amo a Dios y aborrece a su hermano es mentiroso, pues
el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a
Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento
de él, el que ama a Dios, ame también a su hermano. Todo esto nos recuerda que nuestro
testimonio cristiano depende en gran medida de nuestro compromiso
a tratar fielmente con los conflictos no resueltos. El creyente no
puede mantener sus conflictos nada más empujándolos debajo
del tapete o ignorándolos. es contrario a la esencia de
lo que Dios está haciendo en la vida de su pueblo y hay un
pastor que dice que una persona le preguntó acerca de otro hermano
y le preguntó si si él era un buen cristiano y la respuesta
del pastor fue hermano no me pregunte a mí si usted quiere
saber si él es un buen cristiano pregúntele a su esposa y hermanos
así de de de Es fácil, he dicho otras veces, aquí en los 45 minutos,
una hora de culto, no nos pellizcamos. A lo mejor si acaso nos damos
miradas feas, pero casi no, ni siquiera eso. Pero recuerde hermano,
la vida cristiana, la adoración, toda la vida es adoración, y
toda la vida está delante de los ojos del Señor. Un hermano
dice que cuando él era universitario, cuando él era universitario conoció
a una chica en la universidad y él estaba muy contento de asistir
a una iglesia donde pues había instrucción en la palabra y él
estaba muy contento de estar creciendo en el Señor y a conocer
a esta chica él pues se dio cuenta de que pues no era el caso de
la chica y ella vivía así un poco frustrada y él estuvo orando
durante algún tiempo y por fin Dios puso en su corazón invitar
a esta chica al culto a la iglesia a la que él se congregaba y él
estaba muy emocionado y la chica aceptó venir y se sentaron en
el culto cantaron el primer himno pero de pronto el pastor se puso
de pie y el pastor se puso de pie y dijo hermanos yo quiero
decirles quiero invitar al al hermano epifanio que era un anciano
de la iglesia lo quiero invitar que pueda venir a este lugar
y yo quiero decirles que el domingo pasado Dice este joven que en
ese momento recordó que el domingo anterior había sucedido algo
en una de las clases que se estaban dando en la iglesia. Y cuando
él escuchó esa mención, él empezó a sentir que se le revolvía el
estómago, porque él empezó a pensar qué es lo que se le ha ocurrido
hacer al pastor tan de pronto. Hoy que invité a esta muchacha
al culto, al pastor se le ocurre. Y él dice que empezó a escuchar
que el hermano venía caminando y llegó y se subió a la plataforma.
Y el pastor siguió y dijo, el domingo pasado, como algunos
de ustedes saben, el hermano etifanio y yo tuvimos una fuerte
discusión e incluso dijimos algunas cosas que no eran convenientes
de ser dichas o si se debieron haber dicho se debieron haber
dicho en privado y pecamos contra el señor y él seguía pensando
cómo puede ser que al pastor se le ocurre esto y él dijo yo
quiero que ustedes sepan que esa misma tarde el hermano y
yo nos hemos reconciliado, pero Dios nos ha mostrado que dado
que hemos perturbado la paz y la comunión dentro de esta asamblea
de creyentes, Dios ha puesto en nuestro corazón peso por poder
tener que pedirles también perdón por perturbar la paz y por ser
por pecar públicamente y ser un tropiezo y una mala representación
de la manera en que se debe vivir en comunidad como creyentes.
Y nosotros nos hemos perdonado, gracias a Dios ante esto hemos
podido crecer en conocernos mejor. Y él abrazó al hermano y dice
que de pronto él se dio cuenta que algunas personas estaban
llorando. Él todavía se sentía incómodo.
y el hermano, el pastor, ambos se abrazaron, oraron y dieron
gracias a Dios por su perdón. Pasó todo el culto y el hermano
dice que él estaba pensando, tratando de evitar el tema y
trataba de llevar la plática a otro lugar, cuando de pronto
la chica le dijo, ya directamente le dice, nunca vi algo como lo
que sucedió hoy en tu iglesia. Nunca he visto un pastor o un
líder de iglesia que tenga la suficiente humildad para reconocer
públicamente que ha pecado. Y estoy emocionado por lo que
he visto. Y pidió regresar el siguiente
domingo al culto. Y después pidió regresar los
siguientes domingos. Y siguió asistiendo y Dios empezó
a dar crecimiento a su vida. y cada día iba creciendo su respeto
y su admiración a lo que Dios estaba haciendo en la vida del
pastor y de los hermanos en esa comunidad. Hermano, esto muestra
algo. Cristo es todo sabiduría. En
esto conocerán todos que sois mis discípulos. Tú eres amor
los unos por los otros. Y los creyentes, lejos de esconder
su pecado, Dios, por su gracia, les da la humildad suficiente
para reconocer su pecado. Los creyentes en el Señor Jesucristo
no intentan taparse con hojas de higuera como si no pasara
nada. Los creyentes en el Señor Jesucristo saben que las hojas
de higuera no sirven para cubrirse, pero que el Cordero de Dios ha
muerto, y con su justicia Él ha provisto una ropa correcta
para cubrirles. Los creyentes en el Señor Jesucristo
no temen a la opinión de los hombres, no intentan mostrarse
como sobre un pedestal, Ellos intentan que la fama y el honor
de Cristo, Cristo es quien merece toda la admiración, no nosotros.
No nosotros que nunca nos equivocamos o nunca ofendemos. Nosotros ofendemos
muchas veces, dice la Epístola de Santiago. Hermanos, que Dios
obre en nosotros y haya la suficiente, el suficiente entendimiento de
tener claridad, no se trata de mí. Cuando yo me paro y confieso
mi pecado, confieso que he pecado contra la Iglesia, atentando
contra la unidad. La admiración es para el Señor
Jesucristo. Y yo peco y puedo seguir pecando. Y no estoy confiando
en mi propia justicia. Estoy valorando lo que para el
Señor Jesús es de gran valor. Estoy confiando en que no es
mi justicia, sino es su justicia. Estoy confiando en que la iglesia
no tiene que crecer en admiración a mi persona, sino tiene que
crecer en admiración hacia su gran Dios y Salvador Jesucristo.
Estoy cada día modelando y procurando ilustrar a la iglesia el hecho
de que él es, en fin de cuentas, el pastor, al final de cuentas
él es el príncipe de paz, él es mi paz, él es mi justicia.
Hermanos, en cada ámbito de nuestra vida esto debe ser una realidad.
El hecho de que podamos, delante de nuestros hijos, decir ¿Saben
qué? He pecado contra ti. He hecho
esto y esto y lo he hecho de una manera que no honra a Dios,
porque he tenido estos y estos deseos en mi corazón, en lugar
que... Hermanos, que Dios nos guarde
de algo. Muchos padres tienen idea equivocada. Y muchos padres
nunca piden perdón a sus hijos, porque temen que van a perder
el respeto si piden perdón. No hay nada más lejos de la realidad.
¿Cuántos hijos crecen teniendo a sus padres en un pedestal,
pero no se olvide de algo? No se puede tapar el sol con
un dedo. ¿Y qué quiero decir cuando digo
que no se puede tapar el sol con un dedo? Hermanos, yo no
puedo tapar delante de mis hijos que soy un copecador con ellos,
que soy un necesitado de la misma gracia que ellos, que estoy en
el mismo nivel de ellos y que estoy luchando cada día contra
el pecado. Y hermanos, lejos de perder el respeto y la admiración,
Dios afirma el respeto y la admiración primeramente por lo que Él está
haciendo, pero afirma el respeto de la autoridad que nos ha delegado.
El poder humildemente reconocer y decir, hijo, he pecado contra
Dios y contra ti. Necesito que me perdones. Y eso
va a contribuir a la unidad. Y eso va a firmar el testimonio
cristiano. Y eso va a hacer que la gente
crea que el Padre ha enviado al Señor Jesucristo. Eso va a
hacer mirar que somos uno con el Señor Jesucristo, con el Padre
y con el Espíritu Santo. Eso dice el Señor en las páginas
de la Escritura. Hermanos, que Dios nos guarde
y podamos nosotros en realidad vivir en la verdad. Y la verdad
es, si alguno dice, yo amo a Dios y aborrece a su hermano, es mentiroso.
Y la verdad no está en Él. Porque el que no ama a su hermano,
quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto. Y
nosotros tenemos este mandamiento de Él, el que ama a Dios, ame
también a su hermano. Y hermanos, así de importante
es la pacificación, así de importante es la unidad, es sumamente importante. Yo espero que conforme vamos
avanzando en el estudio y mirando en la escritura, Dios abra nuestros
ojos y nos haga ver la relevancia y la importancia que tiene el
hecho de que para los creyentes es posible tener una paz auténtica,
no una paz fingida, no una paz aparente. Hemos sido rescatados
del reino de las tinieblas y trasladados al reino de su amado Hijo. Y
en ese reino de su amado Hijo, si reina el Dios de paz, Y si
Cristo es el príncipe de paz, y si Él es nuestra paz, y si
hemos sido justificados por la fe y tenemos paz con Dios, tiene
que ser evidente que nosotros, por gracia, podemos vivir una
paz real, no aparente, no fingida, una paz auténtica. una paz que
procede de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas, una
paz que procede del hecho de estar unidos a la vid verdadera.
Y hermano, insisto, y la semana pasada insistimos en lo que significa
creer en el Señor Jesucristo, porque esto no se trata de ponernos
No se trata de que usted aprenda. Por ejemplo, hay gente que lee
libros como los cinco lenguajes del amor. Y empiezan con que
todos expresamos el amor. Y todas esas cosas pueden ser
buenas, pero ese no es el problema. Nuestro problema no es de técnicas,
hermano. Nuestro problema es del corazón. Y solo Cristo puede
darnos un corazón de carne. Solo Cristo, solo el Padre puede
traernos al Señor Jesucristo. Solo el Padre puede injertarnos
en la vid verdadera. solo el Evangelio puede hacernos
nuevas criaturas, y el Evangelio es Cristo, Cristo en nosotros,
la esperanza de gloria. Creer en el Señor Jesucristo
es importante, lo más importante. Creer en el Señor Jesucristo
lo es todo. El que cree en el Hijo tiene
la vida. El que no cree en el Hijo de Dios, el que rehúsa creer
en el Hijo de Dios, no verá la vida, sino la ira de Dios está
sobre él. Hermanos, La fama y el honor
de Cristo, la fama y el honor del Padre, la fama y el honor
del Espíritu Santo, la fama y el honor de la Divina Trinidad está
directamente relacionado con la unidad de su pueblo. Fue el
motivo de su oración. Él oró insistentemente para que
sean uno, para que sean uno, para que sean perfectos en unidad.
Y vamos a terminar leyendo justamente esos versículos. Versículos del capítulo 17. A partir del versículo 20 dice,
más no ruego solamente por estos, y piensa, no solamente por estos,
o sea, los que estaban allí en ese momento. Dice, sino también
por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. ¡Qué
bendición! El Señor estaba orando. Si tú
eres de su pueblo, si tú has creído en el Señor Jesucristo,
ahí estabas incluido en esa oración. Los que han de creer en mí por
la palabra de ellos. ¿Y qué es lo que Jesús estaba
pidiendo? Estaba pidiendo, dice, para que
todos sean uno. como tú, oh Padre en mí". Y note
el nivel de unidad, como el Padre y el Hijo son uno. Dice, como
tú, oh Padre en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en
nosotros. ¿Para qué? Para su fama, para
su honor. dice para que el mundo crea que
tú me enviaste, para la credibilidad de su mensaje, para que el mundo
crea que tú me enviaste, la gloria que me diste yo les he dado para
que sean uno, la gloria que me diste yo les he dado para que
sean uno, como nosotros somos uno, yo en ellos y tú en mí,
para que sean perfectos en unidad para que el mundo conozca que
tú me enviaste, que los has amado a ellos como también a mí me
has amado. Qué hermoso, qué desafío de poder
venir al Señor en arrepentimiento y fe. de poder ver las cosas
que en verdad son importantes para el Señor Jesús. Esto es
de suma importancia. Vamos a orar.

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Joshua

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