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JC

Hijos de Dios

Romans 8:14-17
Joel Coyoc October, 19 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 19 2022
Estudios en Romanos

El sermón titulado "Hijos de Dios" predicado por Joel Coyoc en Romanos 8:14-17, aborda la doctrina de la adopción espiritual en Cristo y la identidad de los creyentes como hijos de Dios. Coyoc argumenta que solo aquellos que son guiados por el Espíritu, mediante la fe en Jesucristo, pueden considerarse verdaderos hijos de Dios y herederos de Su promesa. Se subraya la diferencia entre ser criatura de Dios y ser hijo de Dios, apoyándose en textos como Juan 1:12 y Romanos 8:16-17 para reforzar que los hijos han recibido el Espíritu de adopción, lo cual implica una relación íntima y amorosa con el Padre. La relevancia de esta identidad no solo ofrece consuelo y certeza de pertenencia, sino que también impulsa a los creyentes a vivir en santidad y a recurrir al Espíritu en sus debilidades, resaltando así el poder transformador del Evangelio.

Key Quotes

“Los que creen en el Señor Jesucristo y en su obra son hechos hijos de Dios.”

“Los hijos de Dios son guiados por su espíritu.”

“Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

“No en ese momento. Algunos creen que este hombre principal algunos piensan que ese hombre principal fue el apóstol Pablo porque dice en otro de los evangelios que Jesús le amó...”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos en su capítulo
ocho dice la palabra de Dios ahora
pues ninguna condenación los que no andan conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte. Porque lo que era imposible para
la ley, por cuanto era débil, Por cuanto era débil por la carne,
Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa
del pecado, condenó al pecado en la carne. Para que la justicia
de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del Espíritu,
en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la
carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley
de Dios, ni tampoco pueden. Y los que viven según la carne
no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la
carne, sino según el Espíritu. Si es que el Espíritu de Dios
mora en vosotros, y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,
no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
Deudores somos no a la carne, para que vivamos conforme a la
carne. Porque si vivís conforme a la
carne, moriréis. Mas si por el Espíritu hacéis
morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que
son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu
de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis
recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos Abba Padre. El espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. y si hijos, también
herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si
es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él
seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera que en nosotros han de manifestarse. Porque el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de
los hijos de Dios. Porque la creación fue sujeta
a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó
en esperanza. Porque también la creación misma
será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.
Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros
mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos,
pero la esperanza que se ve no es esperanza. Porque lo que alguno
ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad. pues que hemos de pedir como
conviene no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones
sabe cuál es la intención del Espíritu conforme a la voluntad
de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman
a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme
a su propósito son llamados. porque a los que antes conoció,
también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen
de su hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, a estos también llamó, y a los que llamó,
a estos también justificó, y a los que justificó, a estos también
glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si
Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? el que no escatimó
ni a su propio hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,
¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará
a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo, Somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por
lo cual, estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni
ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor
nuestro. Amén. Los versículos catorce
hasta el versículo diecisiete dice porque todos los que son
guiados por el espíritu de Dios estos son hijos de Dios pues
no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra
vez en temor sino que habéis recibido el espíritu de adopción
por el cual el Espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos, también
herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si
es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él
seamos glorificados. Vamos a meditar estos versículos
y nuestro tema es hijos de Dios, hijos de Dios. El apóstol Pablo
de diferentes maneras está enfatizando y está haciendo una descripción,
está describiendo cómo son y qué es lo que caracteriza a aquellos
que son los aquellos para los cuales no hay ninguna condenación,
aquellos que están en Cristo Jesús, aquellos que no andan
conforme a la carnes, sino conforme al espíritu, aquellos que han
sido adoptados en la familia de Dios, aquellos que dios ha
hecho morar su espíritu y todo ello ha sido por el evangelio
el evangelio de la justificación sólo por la obra por la fe en
la obra del señor jesucristo y en estos versículos se centra
en el hecho de que estas personas son hijos de dios y hay al menos
cuatro cuatro cosas que caracterizan a un hijo de dios es común que
la gente la gente suele pensar algunas cosas por ejemplo toda
la gente en común en países occidentales suele pensar que quien pues se
le dio un nombre y se le bautizó necesariamente es un cristiano
otros piensan que todos somos hijos de dios pero la escritura
deja claro que Toda la raza humana es criatura de Dios, creación
de Dios, pero hijos, no todos son hijos de Dios. El Señor Jesús,
hablando con unos judíos que creían con mucha convicción que
ellos eran hijos de Dios, el Señor les dijo, vosotros de vuestro
Padre el diablo sois y los deseos de vuestro Padre queréis hacer. En realidad, en la descripción
que dio el Señor Jesucristo, estaba describiendo las obras
de la carne. Dice, porque el diablo ha sido homicida desde
el principio y padre de mentira. Cuando habla mentira, de suyo
habla. Y la Escritura nos habla bastante acerca de que no es
que todo ser humano necesariamente es un hijo de Dios. Hay hijos
de Dios y hay hijos del diablo. La escritura nos deja muy claro
cómo es que una persona llega a ser hijo de Dios. Dice Juan
capítulo 1, versículo 12, hablando del Señor Jesucristo, dice, más
a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. No hay condenación
para los que creen en el Señor Jesucristo y en su obra. Los
que creen en el Señor Jesucristo y en su obra son hechos hijos
de Dios. Los que oyen la palabra de verdad, el Evangelio de la
salvación, son hijos de Dios que se les sella con el Espíritu
Santo de la promesa. Y aquí, en primer lugar, el apóstol
Pablo va a describir una característica de los hijos de Dios. Es que
dice, versículo 14, que los hijos de Dios son guiados por el Espíritu
de Dios. En contraste con los hijos de
este mundo, a los hijos de este mundo se les dice, sigue los
impulsos de tu corazón. Pero la Escritura dice, fíate
de Jehová de todo tu corazón. No te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócele en todos tus caminos y Él enderecerá tus veredas. La Escritura, el Espíritu Santo,
recuerde que la palabra de Dios es la espada del Espíritu. Por
medio de esa palabra que es su espada, en contraste a que el
mundo dice que sigas los impulsos de tu corazón, la palabra, el
espíritu dice, tu corazón es engañoso y perverso más que todas
las cosas. Ni siquiera conoces tu corazón.
Tu corazón, el Señor es quien lo conoce. dentro de un mundo
de confusión, dentro de un mundo de engaño, un mundo de mentira.
Los hijos de Dios son guiados por su espíritu. Dios siempre
ha guiado a su pueblo. En el antiguo pacto los guiaba
a través de la la nube de día y el fuego de noche. Pero hoy,
Él nos guía por Su Espíritu que Él ha hecho morar en nosotros.
¿Y a dónde es que nos guía el Espíritu? Es interesante que
antes de que el Señor nos salvara, nosotros pecábamos, y pecábamos,
y vivíamos en una aparente tranquilidad pecando y pecando. Pero hay algo
que ocurre ahora y es que el Señor por su espíritu nos guía
al arrepentimiento. Podemos pecar, sin embargo, el
espíritu está allí obrando por la palabra, esa palabra que es
útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir
en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea enteramente
preparado perfecto enteramente preparado para toda buena obra
y es el espíritu que nos guía al arrepentimiento no es que
nosotros ahora somos más inteligentes que antes y nos damos cuenta
que hemos pecado es que ahora el espíritu mora en nosotros
es que cuando pecamos, contristamos al Espíritu Santo, pero el Espíritu
Santo también nos contrista, nos hace mirar cómo es el pecado,
nos hace recordar la obra de la cruz y recordar que eso es
lo que la causa de que Cristo sufrió la ira de su Padre. Nos
hace ver que el pecado no es cosa liviana, ni cosa ligera.
Nos hace oír la voz que dice, que sea escrito para que no pequen.
Pero si alguno hubiere pecado, no te tienes que quedar así.
Tienes un abogado para con el Padre a Jesucristo el justo.
El cual es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por
los nuestros, sino por los de todo el mundo. La sangre de Jesucristo,
Su Hijo, nos limpia de todo pecado. Si confesamos nuestros pecados,
Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos
de toda maldad. Y esa es la obra del Espíritu
Santo, obrando en el corazón de aquellos que son hijos de
Dios. nos guía a pensar poco en nosotros y mucho en el Señor
Jesús. El Espíritu Santo guía a los
hijos de Dios a pensar poco en sí mismos. Los hijos de Dios
no son gente que está centrada en pensar siempre en sí mismo. Es interesante que cuando los
pequeños niños nacen, Los padres que Dios les da sabiduría
entienden que tienen que enseñar a esos niños pequeños a que el
mundo no está girando alrededor de ellos. Y algunos padres tristemente,
pues ante falta de sabiduría, no entienden y viven para complacer
y van criando y apoyando pequeños monstruos. No importa cómo sea
el monstruo, cuando Cristo nos salva, el Espíritu Santo nos
quita eso, y nos hace dejar de ser personas que creen que el
mundo gira alrededor de nuestros deseos, de nuestros caprichos
y nuestros sentimientos, y nos lleva a tener una mente puesta
en el Señor Jesús, por el Espíritu Santo es que se nos da la mente
del Señor Jesucristo y pensamos en Cristo y en sus perfecciones,
pensamos en Cristo y en su amor, pensamos en Cristo y en su poder,
en Cristo y su soberanía, pensamos en la segunda venida del Señor
Jesucristo. Recuerde que dice ¿En qué piensan los que no tienen
el Espíritu? Piensan en las cosas de la carne.
Pero los que tienen el Espíritu, piensan en las cosas del Espíritu.
Y recuerde, tú guardarás en completa paz aquel cuyo pensamiento en
ti persevera, porque en ti ha confiado. Hermanos, clamemos
al Señor que haga su obra en nosotros, su Espíritu Santo.
y que cada día, como dice el himno, meditar en Jesús ha de
ser mi afán. Que podamos cada día pensar en
la obra de la cruz, pensar más y más en el Señor Jesucristo.
El Espíritu Santo nos guía a la verdad. El Señor Jesucristo dijo
exactamente que Él iba a enviar al Espíritu Santo para eso. En
Juan capítulo 16, versículo 13, Dice, pero cuando venga el Espíritu
de verdad, Él los guiará a toda la verdad, porque no hablará
por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y
os hará saber las cosas que habrán de venir. Hermanos, a los hijos
de Dios, su Espíritu los está guiando a la verdad. Hermanos,
qué necesario es que seamos guiados a la verdad. Nosotros estamos
rodeados de un mundo de mentiras. No es que nuestros padres nos
quieran mentir, pero vivimos en una cultura caída y de pronto
nuestros padres nos han transmitido sin querer muchas cosas que son
mentira. Hermanos, si tenemos el espíritu,
el espíritu prometió el Señor Jesús nos va a guiar a toda la
verdad y a la verdad con respecto a todas las cosas que Dios ponga
en nuestro corazón deleite por la palabra. Recuerde que si tenemos
el espíritu morano en nosotros, vamos a anhelar la palabra. Alguien
que se le ha dado vida espiritual por causa del Espíritu Santo,
pues es alguien que no puede vivir solo de pan. Dijo el Señor
Jesús, no solo de pan vivirá el hombre. La gente que no tiene
vida espiritual, por supuesto que puede vivir solo de frijoles
y tortillas. Pero aquellos hijos de Dios que
por el Espíritu Santo se les ha dado vida espiritual, necesitan
alimentarse de la Palabra de Dios. Y es la manera en que podemos
ser guiados a toda la verdad. Por eso cuando se habla de la
palabra de Dios, que es la espada del Espíritu, dice, por ejemplo,
lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera mi camino. Hermanos,
la mejor cosa que nos puede ocurrir es el hecho de que podamos nosotros
caminar por esta vida. interpretando todo a la luz de
la Escritura, viendo todas las cosas a través, como si tuviéramos
unos lentes que nos permiten mirar todo a través de unos lentes
y una visión distinta, y es ser guiados a la verdad por el Espíritu
Santo, que el Señor obre en nosotros. A veces es Probablemente una
de las cosas más difíciles para el hombre es descubrir que mucho
tiempo ha estado engañado. Pero hermano, qué bendición es
que el Señor abra nuestros ojos y tengamos que admitir que hemos
vivido en un engaño mucho tiempo. Pero Dios trae luz a engaños,
tantos engaños de la cultura. Por ejemplo, miramos tiernos
bebés y la gente dice, inocente criatura. Esa es una mentira. Eso no es la verdad. La única
criatura que fue inocente fue el Señor Jesús cuando fue bebé
y de grande también, porque Él nunca cometió pecado. Y fuera
del Señor Jesús no hay tal cosa como como inocente bebé. Uno
puede pensar en tantas cosas. La cultura dice no hay amor como
el de una madre, pero la escritura dice que no hay amor como el
del padre. Y pudiéramos nosotros pensar en tantas cosas de la
cultura que muchas veces nosotros hemos creído y tenemos que ir
a la escritura y mirar qué es lo que dice la escritura. El Espíritu nos guía al amor. Porque recuerde que el fruto
del Espíritu es amor. Segunda de Timoteo 1.7 La Escritura dice dice, porque no nos ha dado Dios
espíritu de cobardía, sino de poder, es segunda de Timoteo
uno siete, porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino
de poder, de amor, y de dominio propio, de poder, de amor, y
de dominio propio. El espíritu, el espíritu nos
guía a la santidad. Dios por su espíritu, recuerde,
vivir en el Espíritu, el hecho de que el Espíritu viva en nosotros,
el hecho de que habiendo oído el Evangelio hayamos sido sellados
con el Espíritu Santo y él seamos la morada de Dios, es una obra
de gracia y es esa gracia que dice la Escritura nos enseña
a decir no a la impiedad y a los deseos pecaminosos. una de las
cosas que nos caracterizaba y que caracteriza al que no es creyente
es que es dice la escritura todos pecaron dice no hay quien busca
a dios no hay quien haga lo bueno dice a una se hicieron inútiles el espíritu santo nos guía a
ser útiles para dios el espíritu santo nos hace a los creyentes
a sus hijos a los hijos ver necesidad y ser útiles en la obra de dios
ahora El apóstol Pablo sigue diciéndonos, después de que los
hijos de Dios son guiados por su espíritu, también dice Pues no habéis recibido el espíritu
de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis
recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos Abba Padre. Y aquí hay una obra que es obra
del Espíritu Santo. que el Espíritu Santo nos ha
hecho revivir en vida espiritual y nos ha dado Espíritu de Adopción. Si usted nota ahí la traducción
de la palabra Espíritu de Adopción, no está con mayúscula, pero es
el Espíritu con mayúscula que nos ha dado el Espíritu de Adopción. ese espíritu que no es capaz
de vivir, ese hombre que ya tiene vida espiritual y por lo tanto
no puede vivir solo de comida material, ese que ha sido nacido
por la palabra de verdad, ese que ha sido nacido de cimiento
incorruptible, ese que ha probado que Dios es bueno y por lo tanto
anhela la ley espiritual no adulterada, ese que se caracteriza por algo,
ese espíritu de adopción, no de temor. Hermanos, los hijos
de Dios tienen una relación con Dios de temor reverente, pero
no No es la idea de la relación entre alguien como un patrón
o como necesariamente un amo. Aunque no obstante el apóstol
Pablo se presenta como esclavo del Señor Jesucristo. Sin embargo,
hay un servicio que es por gratitud. Hay una relación creciente de
amor y no es como la esclavitud y temor mostrados en la ley. el antiguo pacto, pues había
una relación de temor hacia Dios, incluso de terror, y es apropiado,
es correcto. Es correcto el hecho de en ciertos
momentos experimentar terror, pero algo que es importante,
aquel que ha sido traído a la posición de hijo, aquel que ha
sido sellado por el Espíritu Santo, porque ha oído el Evangelio,
eso ha cambiado. ¿Por qué? Porque Vamos a ver
un pasaje Exodo 2019. desde el versículo dieciocho,
dice, todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos
y el sonido de la bocina y el monte que humeaba y viéndolo
el pueblo temblaron y se pusieron de lejos y dijeron a Moisés,
habla tú con nosotros y nosotros oiremos, pero no hable Dios con
nosotros para que no muramos. Hermanos, ese era en el antiguo
pacto, el espíritu de temor y de esclavitud de la ley, pero no
estamos más en el antiguo pacto. Es apropiado que el hombre pecador
esté así delante de Dios y tema ser consumido. Eso es totalmente
adecuado. Pero hermanos, el Hijo de Dios
ya no está en esa circunstancia porque justo el Evangelio que
ha oído y que ha creído es que alguien ya fue consumido por
causa mía. alguien ya pagó la pena de mi
pecado, mi pecado es grande y ya no es mi relación con él una
relación que está regida por el temor, si es una relación
que está regida por el amor, es un amor creciente, un cariño,
el hecho de servir a Dios con alegría y servirle con alegría
por causa del amor, lo que Pablo dice cuando dice el amor de Cristo
nos constriñe pensando que uno murió por todos, y por todos
murió para que los que viven ya no vivan para sí, sino para
aquel que murió y resucitó por ellos. Y da una expresión ahí
que habla de una relación de creciente amor, una relación
de intimidad que yo creo que muchos de los hombres que Dios
ha salvado hemos experimentado y algunos lo han podido expresar
con himnos tan bellos como aquel himno que dice a solas al huerto
yo voy cuando duerme aún la floresta y en quietud y paz con Jesús
estoy oyendo absorto ahí su voz y eso no habla de una actitud
de alguien que está viendo a un patrón con un látigo en la mano
y que se mueve a obedecer o a estar con él por temor Eso habla de
una relación de cariño, de amor, de necesidad de estar porque
hay una relación afectiva creciente. Y el apóstol Pablo dice, no habéis
recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,
sino que habéis recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos
Abba Padre. Y esta es una expresión cariñosa
hacia un padre y que puede ser traducido como papito. Irmano,
eso es privilegio de los hijos de Dios por causa. Hoy no tenemos
que estar aterrorizados y temblando. Si Cristo aún no hubiera muerto
en la cruz, pues es adecuado estar así. Y antes que creyéramos
el evangelio, teníamos que llegar a un momento así, pero el Señor,
cuando estás temblando, el Señor te muestra el evangelio. El Señor
abre tus ojos y te hace ver que Cristo ya pagó aquello por lo
cual tú tiemblas. Él ya sufrió la ira del Padre
por causa de nuestro pecado. Y lo que tienes que hacer es
recibir lo que Él ha hecho. Y es ahí cuando empieza una relación
creciente dentro de la familia como Hijo de Dios. La otra cosa que tienen los hijos
de Dios es que los hijos de Dios no están por allí preguntándose
si son hijos o no son hijos. Los hijos de Dios tienen, saben,
saben que son hijos de Dios. ¿Por qué lo saben? Lo saben no
porque alguien les habló algo religioso y después de hablarles
algo religioso, les hizo repetir alguna oración y después les
dijo que ya son hijos de Dios. Los los que son hijos de Dios
lo saben porque dice el versículo dieciséis, el espíritu mismo
da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. El espíritu da testimonio a nuestro
espíritu de que somos hijos de Dios. Hace una obra. Hace una obra
de gracia. El Espíritu es el que nos regenera. El Espíritu es el que nos da
vida. Porque nos da vida es que podemos tener también de Él el
don de la fe. No podemos explicar exactamente
los eventos en orden, pero evidentemente es que primeramente Él nos da
vida, porque sin vida no podemos creer, sin vida no podemos oír,
y Él nos atrae al Señor Jesucristo. El Padre dice, el Señor Jesús,
nadie viene a mí si el Padre no le trae. Y es el Espíritu
que está obrando de una manera inconfundible. Que no es el hecho
de que alguien, un hermano, dice que él estaba predicando en un
lugar de Canadá porque lo habían invitado. Cuando él vio llegar
a un hombre con un sobre bajo su brazo con una cara muy triste
y él dice que él lo miró y el hombre llegó y se sentó en la
última silla y él se paró predicó y después de predicar pues él
saludó a la gente y después saludó a este hombre y este hombre le
preguntó Bueno, este hombre le dijo que él nunca había estado
en toda su vida en una iglesia, y era la primera ocasión que
él iba a una iglesia, y vine a la iglesia porque tengo miedo,
y tengo miedo porque voy a morir en dos semanas. El doctor me
acaba de dar este sobre, dice, y aquí están los resultados,
y yo voy a morir, y tengo miedo de morir. Y este hombre, el pastor,
le preguntó, ¿tú escuchaste lo que prediqué? Sí, sí escuché.
¿Entendiste lo que prediqué? Sí entendí. Y este pastor dice,
bueno, pues él pudo entender, pero en verdad no había evidencia
de una obra. Yo le dije, dice, cualquier otra
persona hubiera dicho, bueno, si entendiste, pues entonces.
pues vamos a hacer esta oración. Y él le dijo, mira, hombre, le
dice, tú tienes dos semanas y yo debería de regresar de donde
vine, pero me voy a quedar aquí contigo y voy a estar contigo enseñándote la palabra de Dios
y orando por ti hasta que te mueras o hasta que Dios te salve.
No sé qué es lo que Dios va a hacer. Dice que empezaron a estudiar
la escritura y estudiaban mostrándole quién es Dios, mostrándole quién
es el hombre, mostrándole qué es lo que el Señor Jesucristo
hizo. Iban recorriendo por la escritura y él oraba por él y
de repente, después de explicarle, preguntaba, ¿entendiste? Y él
decía, sí, sí, entendí. Y Dice, pero Dios mostraba que
sí entendía, porque pues unas cosas que explicas la gente pues
intelectualmente las puede entender. Dice, sí pasaron tres días, dice,
hasta que un día de pronto le di un pasaje que habíamos leído
y le dije, lee este pasaje. Y el hombre dijo así, Pastor,
este ya lo leímos como 20 veces. Dice, no importa, vuélvelo a
leer. Cuando él tomó la escritura, dice, él empezó a leer y no pudo
terminar de leer. De pronto él empezó a, algo estaba
sucediendo y él empezó a decir, soy salvo. soy salvo. Y ese pastor le dice, ¿cómo sabes?
Dice, pastor, ¿no has visto lo que estoy leyendo? Dice, aquí
dice, dice, y él estaba leyendo, dice, el que cree en el Hijo
tiene la vida, el que rehúsa creer en el Hijo de Dios no verá
la vida. Y él ya lo había leído veinte veces y sí entendía, pero
pero nada más entendía en su cabeza hasta que el Espíritu
Santo le mostró la verdad y le dio la fe y él creyó en el Señor
Jesucristo. El Espíritu da testimonio. No
nos corresponde a nosotros decirle a nadie, ya repetiste esa oración,
ya entendiste. Lo que nos toca es proclamar
el Evangelio y volver a proclamar el Evangelio y otra vez el Evangelio. Y el Señor va a hacer su obra.
Y damos gracias a Dios porque el Señor ha hecho su obra también
dice acerca de los hijos de Dios en el versículo diecisiete dice
y si hijos también herederos herederos de Dios y coherederos
con Cristo si somos hijos también herederos de Dios y coherederos
con Cristo El Señor mismo es nuestra herencia. que Dios nos lleva a pensar no en la paz como algo adicional
a Dios. Él mismo es nuestra paz. Él mismo
es nuestro gozo. Él es el paraíso mismo. Él es el gozo del cielo. Él es
nuestra salvación. A veces solemos pensar como la
gracia, la salvación como cosas que Dios nos da y en cierto sentido
es correcto. pero en verdad, si uno va mirando
en la escritura, él es nuestra justicia, él es nuestra herencia,
él es nuestra salvación, él es nuestra herencia incorruptible
en los cielos. Hermanos, algo grandioso es, somos hijos y los
hijos de Dios son herederos, son herederos de Dios. Qué maravilloso
es poder pensar en la cultura romana, Algunos
padres deliberadamente, algunos hombres prominentes, deliberadamente
ellos elegían a alguien para que fuera un hijo adoptivo y
recibiera herencia. Y el Señor ha hecho esto igual.
Deliberadamente Él ha elegido hijos adoptivos. Nosotros no
éramos sus hijos, pero él nos eligió para hacernos sus hijos,
sus herederos. Y una vez que en esa cultura
alguien era hecho heredero, se borraba todo el historial de
su antigua familia. Y él entraba a esa nueva familia
con todos los privilegios y los derechos de hijo de esa nueva
familia, al punto de que un hijo natural nacido en la familia
podía ser desheredado, pero un hijo adoptivo no se le podía
quitar la herencia. Y hermanos, qué maravilloso que
siendo enemigos ahora somos herederos. Y no solo somos herederos, somos
coherederos con Cristo. Y la razón de que no hay ninguna
condenación para los hijos de Dios es porque somos coherederos
con Cristo. Y Cristo tiene una herencia.
Y Cristo de ninguna manera puede ser condenado. Él ya llevó nuestra
condenación. Él sufrió una condenación por
causa nuestra, pero por Su posición de perfecta santidad, de perfecta
obediencia a Su Padre, Él no puede ser condenado nunca. y
Él ha llevado nuestra condenación, Él fue hecho pecado por causa
nuestra, y ahora nosotros compartimos la herencia, y la herencia es
de íntima comunión con el Padre, de disfrutar de toda la bendición
que hay en Dios, Él es el gozo del cielo, Él es paz, Él es Él
es el sumo bien. Hermanos, somos herederos de
Dios y coherederos con Cristo. Herederos de Dios y coherederos
con Cristo. Quisiera terminar en Lucas 18,
18. Dice, un hombre principal le
preguntó diciendo, maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida
eterna? Jesús le dijo, ¿por qué me llamas
bueno? Ninguno hay bueno, sino solo
Dios. Los mandamientos sabes, no adulterarás,
no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, honra a tu
padre y a tu madre. Y él dijo, todo esto lo he guardado
desde mi juventud. Jesús oyendo esto le dijo, aún
te falta una cosa, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres
y tendrás tesoro en el cielo y ven, sígueme. Entonces él oyendo
esto se puso muy triste porque era muy rico. Al ver Jesús, que
se había entristecido mucho, dijo, ¿cuán difícilmente entrarán
en el reino de Dios los que tienen riquezas? Porque es más fácil
pasar un camello por el ojo de una aguja que entrar a un rico
en el reino de Dios. Y los que oyeron esto dijeron,
¿quién, pues, podrá ser salvo? Él les dijo, lo que es imposible
para los hombres es posible para Dios. Hermanos, herederos y coherederos
con Cristo. Y este hombre principal viene
y pregunta, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Y una, ¿cuál
era el problema de este hombre principal? El problema de este
hombre principal es que Él no entendió algo que es fundamental
y que es clave y que por la gracia de Dios podemos entender y que
hoy quiero decir para que si Dios quiere otros puedan entender
lo que Él no entendió. No en ese momento. Algunos creen
que este hombre principal algunos piensan que ese hombre principal
fue el apóstol Pablo porque dice en otro de los evangelios que
Jesús le amó y bueno no importa quién fue lo que no había entendido
hasta ese momento es que la herencia para tener una herencia no es
cuestión de hacer nadie puede tener herencia por lo que hace
para tener herencia se trata De ser, no de hacer, sino de
ser. Hay que ser de la familia correcta
para tener la herencia. Y él no era de la familia, él
no podía tener herencia, aunque hiciera lo que hiciera. Lo que
había que hacer era ser adoptado en la familia. No es cuestión
de hacer, es cuestión de ser. Y cuando Él dijo todo lo que
había hecho, Él estaba mintiendo. Él no había hecho todo eso. Y no es que Jesús lo mandó a
hacer algo que le faltaba. Jesús lo mandó para que Él se
diera cuenta que había mentido. Que Él nunca había guardado la
ley. que él había quebrantado todo el tiempo todos los mandamientos
que no era posible que él amara al dios de israel y al dios de
la riqueza a la vez y pretender que había cumplido la ley hermanos
algo importante es la herencia la tienen no los que hacen sino
los que son hijos para tener la herencia no se trata de hacer
Para tener la herencia se trata de ser un hijo de Dios. Y la forma de ser hijo de Dios
es que Dios hable a tu corazón y escuches el Evangelio. El Evangelio, la palabra de verdad,
el Evangelio de nuestra salvación. Esa palabra de verdad que habla
de quiénes somos. Que somos personas que todo el
tiempo lo único que hemos hecho es quebrantar la santa ley de
Dios. que podamos entender que en verdad deberíamos temblar
delante de Dios dado que hemos quebrantado su ley y que podamos
mirar que la única esperanza para ser no para hacer la única
esperanza para ser un hijo de Dios es más a todos los que le
recibieron a los que creen en su nombre les dio potestad de
ser hechos hijos de Dios Dios quiera que cualquier persona
que nos esté escuchando y que Dios te está haciendo entender
Que has pasado tu vida intentando hacer, no hay herencia para los
que hacen. Hay herencia, la herencia es
para los que son sus hijos, los que son sus hijos, los que son,
por ser hijos de Dios, herederos y coherederos con el Señor Jesucristo. Y eso es para aquellos que creen
únicamente en el Señor Jesucristo, confían en su obra. aquellos
que han visto que no es cuestión de ser religioso, de cosas que
uno puede hacer por sí mismo, que todas esas cosas son vanas,
que todo eso es incluso maldad, como dije el domingo, no importa
si lo haces en el nombre del Señor, si estás confiando en
eso, eso es hacer maldad. Recuerde que en aquel día va
a haber gente que va a decir, Señor, no profetizamos en tu
nombre, No echamos en tu nombre demonios. No hicimos en tu nombre
muchos milagros. Y el Señor Jesús va a decir,
apartados de mí, hacedores de maldad, nunca les conocí. Confiar
en algo que no es Cristo y su obra en la cruz es hacer maldad. y estás haciendo la peor maldad
que te puedes hacer a ti mismo. Y una ofensa grande al Señor
Jesucristo, porque lo que Él hizo es suficiente para dar salvación
y para darte herencia entre los santificados. Vamos a orar.

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Joshua

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