La predicación de Joel Coyoc titulado "Herederos de Dios, coherederos con Cristo" se centra en la enseñanza de Romanos 8:17-19, destacando la doctrina de la adopción y la herencia espiritual en Cristo. Coyoc argumenta que todos los que son hijos de Dios, a través de la fe, son también herederos y coherederos con Cristo, y que su sufrimiento en esta vida tiene un propósito eterno al permitirles participar en la gloria futura. A lo largo del sermón, el predicador hace énfasis en pasajes que afirman que el sufrimiento es una parte inevitable de la vida cristiana, pero que, como los hijos de Dios, pueden padecer en unidad con Cristo, quien es su eterno Consolador (Romanos 8:28-39). La enseñanza subraya que la perspectiva de los creyentes debe estar anclada en la esperanza de la gloria venidera, y que esta esperanza permite un gozo resiliente a pesar de las tribulaciones presentes, evidenciando así la firmeza de la fe en un mundo caído.
“La herencia es para los hijos de Dios. La cuestión de la herencia no es cuestión de hacer, sino de ser miembro de la familia.”
“El sufrimiento del Señor Jesucristo da sentido al sufrimiento de los herederos y coherederos de Dios.”
“Las aflicciones del tiempo presente no se pueden comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.”
“Cristo es nuestra esperanza de gloria. Cristo es nuestra salvación. Cristo es todo lo que el ser humano necesita.”
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