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JC

Tres dimensiones de la paz

Romans 12:18
Joel Coyoc October, 9 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 9 2022
El pacificador

En el sermón titulado "Tres dimensiones de la paz" predicado por Joel Coyoc, se aborda la doctrina de la paz desde una perspectiva bíblica, enfatizando la necesidad de paz con Dios, con los demás y con uno mismo. El predicador destaca que estas dimensiones de paz son interdependientes y se encuentran en la obra redentora de Cristo. Se exponen varios pasajes de la Escritura, especialmente Romanos 12:18 y Efesios 2:11-18, que ilustran cómo la paz con Dios es fundamentada en la salvación otorgada a través de la fe en Jesucristo, quien satisfizo la ira divina. Así, la paz interna solo se puede experimentar genuinamente cuando uno está en reconciliación con Dios y sigue sus mandamientos. Esta enseñanza resalta la importancia de la redención y cómo la paz se convierte en un subproducto del deleite en la obediencia a Dios, enfatizando así una visión reformada sobre la salvación y su implicación práctica en la vida del creyente.

Key Quotes

“La paz con Dios, la paz con los otros y la paz consigo mismo son dones que vienen en una misma envoltura.”

“Por su sacrificio en la cruz, Cristo ganó paz con Dios para su pueblo.”

“La paz interna es un sentido de integridad, satisfacción, tranquilidad, orden, descanso y seguridad.”

“El verdadero creyente, su gozo está en Dios. Y dado que su gozo está en Dios, si él está satisfecho en el Señor, entonces él está disfrutando de paz.”

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Amén. Grato es contar la historia. Vamos a abrir nuestras Biblias
en Romanos. Carta del apóstol Pablo a los
Romanos. En su capítulo doce, el versículo
dieciocho. Voy a dar lectura a los versículos
desde el 16 hasta el versículo 21. Dice, unánimes entre vosotros,
no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios
en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal,
procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible,
en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos,
amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito
está, mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que
si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer, si tuvieres sed,
dale de beber, pues haciendo esto, ascuas de fuego, amontonarás
sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino
vence con el bien el mal. Si es posible, en cuanto dependa
de vosotros, estad en paz con todos los hombres. Estamos estudiando
acerca de la pacificación. Hace 15 días estuvimos mirando
a través de la Escritura cuán importante es la pacificación
para Dios, cómo Dios mismo es descrito varias veces en la Escritura
como el Dios de paz, Cristo es el Príncipe de paz, cómo Él ha
hecho que aún en el saludo del pueblo del Señor nos saludemos
con la paz y Terminamos hablando de las tres
dimensiones de la paz y las tres dimensiones de la paz son la
paz con Dios, la paz con los otros y la paz consigo mismo. La paz con Dios, la paz con otros
y la paz consigo mismo. Y cuando pensamos en la paz con
Dios, la paz con otros y la paz consigo mismo, la mayoría de
la gente está ansiosa y buscando tener paz consigo mismo. Y por
más que se intente buscar la paz consigo mismo, una de las
cosas importantes es, la Escritura es la única que puede indicarnos
cómo llegar a tener paz auténtica, una paz consigo mismo que no
procede de una paz con Dios, una paz consigo mismo que no
procede de hallar el gozo en Dios y por lo tanto poder estar
en la posibilidad de amar al prójimo. Cuando yo estoy satisfecho
en Dios, yo puedo amar a mi prójimo. Cuando creo que la satisfacción
viene del prójimo, es muy difícil, es imposible amar al prójimo.
La paz con Dios, la paz con los otros y la paz consigo mismo.
Alguien dijo que son dones que vienen en una misma envoltura. Cuando pensamos en la paz con
Dios, es algo que no viene automáticamente. Y no viene automáticamente porque
la Biblia dice con toda claridad que todos hemos pecado. Todos hemos nacido en este mundo
en conflicto con Dios, aborrecedores de Dios, dice la Escritura. Esa
es la manera en que nacemos. Dice la escritura, he aquí en
maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre. También
dice la escritura que todos los designios, todos los designios
del corazón del hombre son de continuo solamente el mal. Y hemos nacido enajenados de
Dios. Hemos nacido buscando justamente
el gozo, justamente buscando la paz, buscando la satisfacción
fuera de Dios. El pecado entró al mundo justo,
el hombre estaba satisfecho en Dios, pero escuchó la mentira
del diablo. Y el gran conflicto ha venido,
que es buscar lo que sólo está en Dios en las criaturas, buscar
en las cosas creadas, cambiar la gloria de Dios por la gloria
de las cosas creadas. Isaías capítulo cincuenta y nueve,
versículo uno al dos dice, he aquí no se ha cortado
la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para
oír, pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros
y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros
su rostro para no oír. La mano de Dios no se ha acortado.
El problema es nuestro pecado. Nos hemos enajenado de Dios,
aquel que es el ser en el cual está el sumo bien, toda la satisfacción,
todo el gozo. la manera nosotros solemos muchas
veces pensar en pecado y mucha gente suele pensar en pecado
y pensamos en pecado como borracheras orgías y en verdad eso es pecado
por supuesto que eso es pecado pero pecado es todas las veces
que no hallamos nuestro gozo en Dios, nuestra satisfacción
en Dios, todas las veces que buscamos refugio y no en Dios,
todas las veces que nuestra confianza está en cualquier otra cosa que
no es Dios, eso es pecado. No es simplemente, en verdad,
la borrachera es pecado, porque es buscar la satisfacción fuera
de Dios. Algunos entran a la borrachera
porque viven en tensión, en mucha presión, y quieren liberarse
del estrés, y buscan el refugio donde no está. la gente en el
pasado, nuestros ancestros cristianos, creyentes de otras épocas, tenían
claridad a dónde está el refugio. Usted puede leer el libro de
los Salmos y ahí muchos de los salmistas están diciendo quién
era su refugio. Nuestro refugio es el Dios de
Jacob, amparados bajo la sombra de sus alas. En varios lugares
de los salmos, usted puede mirar cómo ellos tenían claridad por
conocer a Dios, dónde estaba el refugio. En contraste, hoy
personas se refugian en la comida, otras en la bebida, y eso es,
trae esclavitud, eso es pecado. Ahora, nosotros hemos Dado la espalda
a Dios, hemos buscado en otro lugar que no es Dios. La Biblia
dice que cavaron cisternas rotas que no retienen agua. Y en lugar
de buscar, disfrutar de la comunión con Dios que es el sumo bien,
que es el gozo, Recuerde que Cristo vino para abrir el lugar,
el acceso al lugar donde hay gozo. El lugar donde hay gozo,
el gozo es en el Señor. Dice en tu presencia hay plenitud
de gozo, delicias a tu diestra para siempre. Ahora cada uno
de nosotros lleva su en su propio ser, la mancha del pecado. Romanos
3.23 dice, por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria
de Dios. Como resultado, necesitamos ser
salvos. Y es importante que podamos reflexionar,
¿ser salvos de qué o de quién? nosotros solo Dios puede salvarnos
de Dios por causa de nuestro pecado estamos bajo la ira de
Dios y esto es una mala noticia pero la escritura por diferentes
lugares presenta una gran noticia y es la noticia que el apóstol
Pablo dice palabra fiel es esta y digna de ser recibida por todos
que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores de los
cuales yo soy el primero él dice primeramente les he enseñado
lo que así mismo recibí, que Cristo murió por nuestros pecados
conforme a las Escrituras, y que fue sepultado y que resucitó
al tercer día conforme a las Escrituras. es una mala noticia
saber que nuestros pecados han hecho división entre nosotros
y Dios, pero es una gran noticia saber que Cristo vino a salvar,
dice la Biblia, llamará a su nombre Jesús porque Él salvará
a su pueblo de sus pecados. Hermanos, una gran noticia y
una gran misericordia es llamar al pecado, pecado. Algunas personas
suelen llamar al pecado de otras formas. Hay gente que se para
en algunas reuniones y dice, soy un enfermo alcohólico. Y
eso es triste, porque no existe una medicina que cure esa enfermedad
que dicen es alcoholismo. Tampoco existe una cirugía que
lo pueda curar. a su pueblo de sus pecados. a salvarnos, a salvar pecadores,
de los cuales yo soy el primero. Por su sacrificio en la cruz,
Cristo ganó paz con Dios para su pueblo. Por su sacrificio
en la cruz, Cristo Jesús ganó paz con Dios para su pueblo.
Él no vino a hacer posible que todo el mundo tenga paz con Dios.
Él vino a ganar salvación para su pueblo. Él vino a satisfacer
la demanda de la ira de Dios. Él vino a ganar paz para su pueblo. El apóstol Pablo escribe en Colosenses
capítulo 1 versículo 19 al 20 Dice la Escritura, por cuanto
agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de
él reconciliar paz, ahí está la paz, dice, y por medio de
él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están
en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz
mediante la sangre de su cruz, haciendo la paz. Y ahí está tres
veces, algunas veces como reconciliación y después con todas sus letras,
dice, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Él vino
a hacer la paz con Dios para su pueblo. Romanos capítulo cinco,
versículo doce. Dice, por tanto, como el pecado
entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así
la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Versículos 5, 1 y 2 dice, justificados
pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo en quien tenemos entrada por la fe a esta gracia
en la cual estamos firmes y nos gloriamos en la esperanza de
la gloria de Dios. Tenemos entrada por la fe a esta
gracia, a la gracia de estar en paz con Dios. Con razón es
maravilloso poder cantar, estoy bien con mi Dios. Gloria a Dios,
puede venir la muerte, estoy bien con mi Dios. Paz con Dios. Ahora, ¿cómo es posible poder
tener esta paz con Dios? ¿Cómo es posible ser salvos de
Dios? Pues creyendo en Cristo, creer
en Cristo. ¿Pero qué es creer en Cristo?
Creer en Cristo es más que ser miembro de alguna iglesia. Creer
en Cristo es más que simplemente haberse bautizado. Creer en Cristo
es más que simplemente estar tratando de ser una buena persona.
Ninguna de estas actividades puede borrar los pecados, tanto
los pecados que hemos cometido como aquellos que seguiremos
cometiendo hasta el resto de nuestra vida. Creer en Cristo
significa, primeramente, Primeramente, creer en Cristo significa admitir
que soy un pecador. Admitir que soy un pecador. Admitir
que no soy buena persona que de vez en cuando hace cosas malas. Admitir que soy pecador horrible
delante de Dios y no una buena persona que comete algunos errores. Una de las cosas importantes
que nosotros tenemos que mirar, hermanos, ¿quién es Dios? Todo
pecado es primeramente contra Dios. Cuando usted ve en el Salmo
cincuenta y uno, no lo vamos a buscar ahora, pero David había
cometido pecado de adulterio con Betsabé, después había mandado
a propiamente asesinar al marido porque le salió mal el tratar
de pretender que pues que el marido durmiera con su esposa
para que el hijo pareciera que era de él, y como todo eso salió
mal, pues no sólo adulteró, sino asesinó. Y él, pues desde una
perspectiva humana, usted puede mirar que él, pues pecó contra
Betsabe, él pecó contra Urias, pero cuando él confiesa su pecado,
él dice, contra ti, contra ti sólo he pecado y he hecho lo
malo delante de tus ojos. Hermanos, cuando pecamos, no
es que simplemente ofendemos a nuestra esposa, o a nuestro
patrón, o a nuestro hermano, o a nuestro hijo. Cuando pecamos
es una afrenta al Señor de la gloria. Y otras veces yo he dicho
un ejemplo que es Si usted estuviera indignado y usted tomara unos
huevos podridos y fuera y los tirara en la puerta de la casa
del alcalde, eso sería un escándalo, por supuesto. Si lo hiciera en
casa de cualquier vecino, pues sería un escándalo, pero ya hacerlo
en la casa del alcalde va a salir en algunos periódicos. Pero si
en lugar de hacerlo en la casa del alcalde, lo hace en la casa
del gobernador, pues va a salir en algunos periódicos más. Pero
si usted lo hace, no en la casa del gobernador, sino en la casa
del presidente de la república, seguramente va a tener mucha
más atención. Y si usted lo hace en la casa
de uno de los presidentes de los países más poderosos de la
tierra, pues va a tener mucha más repercusión. Ahora, ¿qué
es lo que va haciendo que esto parezca cada vez más grave? El
grado de investidura de la persona contra la cual usted hace la
ofensa. cuando usted y yo pecamos, no
pecamos contra el alcalde de un, ni siquiera de un pueblo,
ni siquiera el alcalde de la ciudad de Mérida, pecamos contra
el Señor de la gloria, contra aquel que es el ser más valioso,
contra aquel que dice que es de él la tierra y su plenitud,
el mundo y los que en él habitan. contra él es el pecado y eso
es lo que hace que el pecado sea una grave afrenta el pecado
no es cosa ligera como solemos pensar el pecado es lo que por
causa del pecado es que cristo murió en la cruz la escritura
dice el que no es catimónia su propio hijo sino que le entregó
por todos nosotros Hermanos, es reconocer cuán horrible es
eso. Lo primero, creer en Cristo significa
admitir el pecado contra el Señor de la gloria, contra el ser más
digno de confianza, contra el ser más digno de temor, de admiración,
de respeto. Es poder mirar la fealdad de
mi pecado ante la hermosura de su santidad. Ahora, es admitir
el pecado y reconocer la otra cosa que necesito reconocer es
que no hay absolutamente nada que pueda hacer para ganar justificación
delante de ese Dios justo y eso debe ser un conflicto en el corazón
Martín Lutero tuvo un gran conflicto de poder pensar que la justicia
de Dios se revela y él pensando en la justicia de Dios tenía
gran conflicto John Newton también tenía un gran conflicto y en
medio de una tormenta él pensaba cómo puedo ser librado de Dios,
cómo Dios que es justo puede salvar a un pecador como yo.
Hermanos, llegar a la conclusión no hay nada que pueda hacer,
no hay nada que pueda hacer que me pueda declarar justo delante
de Dios. Romanos capítulo 3 versículo
20 que ya cité dice ya que por las obras de la ley
ningún ser humano será justificado delante de él, porque por medio
de la ley es el conocimiento del pecado. Por las obras de
la ley, si yo me esfuerzo en cumplir la ley, de todos modos
no va a servir de nada, porque por las obras de la ley Dios
ha dicho ningún ser humano puede ser justificado, pero lo peor
es que ni siquiera puedo. y ni siquiera quiero. No hay
nada que pueda hacer que pueda declararme justo delante de Dios.
Efesios capítulo 2 versículo 8 al 9. Dice, porque por gracias soy
salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de
Dios, no por obras, para que nadie se gloríe. Es llegar al
reconocimiento de que no hay nada que yo pueda hacer, absolutamente
nada que pueda hacer. pero significa también creer
en segundo lugar significa creer que cuando cristo murió en la
cruz saldó plenamente la deuda por mis pecados creer que yo
soy un pecador que constantemente lo único que hago es quebrantar
la santa ley de dios creer que no hay nada que yo puedo hacer
para remediar esa situación, pero significa creer que cuando
Cristo murió en la cruz saldó plenamente la deuda por mis pecados.
Isaías 53, versículo 1 hasta el versículo 12. Esa es la palabra de Dios y es
necesario creerla. Creer en Cristo es creer eso
y confiar en que esa es la verdad. Dice, ¿Quién ha creído a nuestro
anuncio y a quién se ha manifestado el brazo de Jehová? subirá cual
renuevo delante de él, como raíz de tierra seca, no hay parecer
en él ni hermosura, le veremos más sin atractivo para que le
deseemos, está hablando del Señor Jesucristo, despreciado y desechado
entre los hombres, varón de dolores experimentado en quebranto, y
como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no
lo estimamos, menospreciado y no lo estimamos, Ciertamente llevó
él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores, y nosotros
le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él, herido
fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados,
el castigo de nuestra paz, el castigo de nuestra paz fue sobre
él, por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos desgarriamos
como ovejas, cada cual se apartó por su camino, mas Jehová cargó
en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él y afligido, no
abrió su boca, como cordero fue llevado al matadero, y como oveja
delante de sus trasquiladores enmudeció y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado,
y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra
de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su
sepultura, mas con los ricos fue en su muerte. Aunque nunca
hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová
quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento, cuando haya puesto
su vida en expiación por el pecado, verá linaje y vivirá por largos
días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá
el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho por
su conocimiento, justificará mi siervo justo a muchos, y llevará
las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con
los grandes, y con los fuertes repartirá desbocos, por cuanto
derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores,
habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. Él ganó paz para su pueblo, y
creer en él es creer que él saldó plenamente la deuda, es creer
que él cargó nuestros pecados. Primera de Pedro capítulo 2 versículo
24 al 25. El apóstol Pedro está citando
al profeta Isaías y dice, quien llevó el mismo nuestros pecados
en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos
a los pecados, vivamos a la justicia, y por cuya herida fuisteis sanados,
porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis
vuelto al pastor y obispo de vuestras almas. Dicho de otro
modo, creer en Cristo significa confiar que en el Calvario, Él
intercambió los expedientes. Había un expediente donde estaba
el registro de toda mi maldad, de todo mi pecado, de todo mi
fracaso, en mostrar constantemente cómo es Dios. Yo debería vivir
mi vida mostrando que Dios es amor, mostrando amor todo el
tiempo a mi prójimo. Sin embargo, fracaso en ello.
Frecuentemente hemos fracasado en ello. Mi vida debería ser
una vida que mostrara que Dios es lento para la ira, y resulta
que yo soy constantemente iracundo. La Biblia, la vida, mi vida tiene
la responsabilidad de mostrar ante la creación cómo es Dios.
Él me creó a su imagen para su gloria. Sin embargo, he hecho
todo lo contrario. He quebrantado la ley de Dios
todos los días. Y todo eso está registrado. Y allá en el Calvario, en el
sacrificio en el Calvario, hubo un intercambio glorioso. El Señor
cargó sobre sí mi expediente. Él pagó la condena por causa
de mi fracaso, pero Él me vistió de su justicia. Dice la Biblia,
justificados pues por la fe, puedo ser declarado justo porque
me ve en Cristo, porque Él ocupó mi lugar. Cada uno que forma
parte de su pueblo debió haber ido a esa cruz y sufrir esa condenación
por toda la eternidad. Sin embargo, el Señor ocupó el
lugar de Su pueblo, y es creer que Él intercambió los expedientes,
creer que el Señor se hizo responsable por mis obras pecaminosas y las
pagó completamente, y en cambio puso en mis manos un expediente
limpio que abre el camino a la paz con Dios. Y esto se inicia
cuando Dios se revela a mí en Cristo Jesús. Cuando inicia mi
conocimiento de Dios. Estando muerto, Dios me da vida.
Estando muerto, Dios abre mis ojos para que le vea. Hermanos,
el clamor es que nosotros pasemos de simplemente escuchar a una
persona y escuchar la voz del buen pastor. Es importante que
clamemos para que el Señor nos conceda lo que Él ha concedido
a personas a lo largo de la Escritura. Él concedió a Isaías ver su gloria
en el templo. Dice que él vio al Señor sentado
sobre un trono alto y sublime. Y sus faldas llenaban el templo,
y los querubines uno al otro daban voces diciendo, Santo,
Santo, Jehová de los ejércitos, toda la tierra está llena de
su gloria. Y cuando él miró esa gloria de Dios, él cayó como
muerto y dijo, ay de mí, que soy muerto. Es ahí cuando nosotros
podemos, conociendo a Dios y su santidad, la hermosura de su
santidad, empezar a conocer en verdad quién soy y cuán necesitado
estoy de un Salvador, cuán necesitado estoy de ser hallado en el Señor
Jesucristo. Se inicia el conocimiento de
Dios por la experiencia de la salvación, cuando Dios me da
vida, cuando Dios me da el don de la fe y del arrepentimiento,
porque miro mi condición. Y si usted mira a lo largo de
la Escritura, a personas que Dios les concedió mirar su gloria,
siempre respondieron de esta manera, mirando su pecado. Mientras
nosotros no miremos a Dios y conozcamos a Dios, jamás nos vamos a conocer
a nosotros mismos y vamos a permanecer satisfechos en nosotros mismos.
Se necesita que veamos ante la gloria de Dios cuán horribles
somos, cuán sucios somos delante de Dios, cuán ausentes de justicia
y cuán necesitado de ser cubierto de la justicia del Señor Jesucristo,
cuán necesitado de ser limpiado de la sangre del Señor Jesucristo
a partir de ahí se empieza a crecer iniciándose con este conocimiento
del Dios verdadero en la faz de Jesucristo conforme mi conocimiento
de su persona crece y mi comunión con él aumenta su paz llena cada
aspecto de mi vida hermano qué importante sin sin la confianza
en el Señor Jesucristo no hay paz con Dios pero cuando empiezo
a crecer en conocer a Dios. Empieza a crecer cada vez que
le conozco, le admiro más y miro cuán necesitado estoy de estar
cerca de ese Padre Celestial. Cuando voy conociendo al Señor
Jesucristo y le admiro más como el hermano mayor y hay en mi
corazón un deseo como el del apóstol Pablo, el deseo de conocer
a Cristo Jesús mi Señor por amor del cual lo he perdido todo y
lo tengo por basura. Entonces cada vez voy a experimentar
una creciente paz con Dios que va a permear a todos los aspectos
de mi vida. Todo. Voy a experimentar su paz,
no sólo cuando estoy los 45 minutos del culto en la iglesia, sino
experimentar su paz cuando estoy en el trabajo. Experimentar su
paz en cada lugar donde esté, porque la paz no es la ausencia
del conflicto, sino es la seguridad de su presencia y el disfrute
de una íntima comunión con Él. no puede haber paz con otros
si no empezamos en paz con Dios. Ahora, cuando pensamos en la
dimensión de la paz con nosotros, además de darnos paz con Dios,
el sacrificio de Cristo en la cruz abrió la, nos abrió la vida
del disfrute de la paz con otras personas. Pensar en la paz es importante,
hermanos, sumamente importante. Efesios capítulo dos, versículo
once, habla de lo que acabo de decir, que además de darnos paz
con Dios, el sacrificio de Cristo en la cruz, abrió la vía del
disfrute de la paz con otras personas. Dice Versículo 11 del capítulo 2 de
la Carta a los Efesios. Por tanto, acordaos de que en
otro tiempo, vosotros los gentiles, en cuanto a la carne, erais llamados
incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en
la carne. En aquel tiempo estabais sin
Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos
de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero
ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos,
habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo, porque Él
es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando
la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades,
paz, paz con otros, la ley de los mandamientos expresados en
ordenanzas para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre,
haciendo la paz, y mediante la cruz, reconciliar con Dios a
ambos en un solo cuerpo, matando en ellas las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas
de paz a vosotros que estabais lejos y a los que estaban cerca. porque por medio de él los unos
y los otros tenemos entrada por un mismo espíritu al Padre. De
esta paz la Biblia habla constantemente, y se refiere a esta paz como
unidad. Usted puede recordar el Salmo
133, que está hablando de esta paz con otras personas que son
el pueblo de Dios. Y el Salmo 133 dice, mirad cuán
bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía.
Y después va haciendo toda una descripción. Pero esto es el
beneficio de la obra del Señor Jesucristo. Y hermanos, esta
paz, esta unidad, no es simplemente la falta de conflictos y pleitos.
Uno pudiera pensar, pues, en esta iglesia estamos en paz,
porque pues no estamos con conflictos y pleitos. Pero no es simplemente
eso. La unidad es la presencia de
auténtica armonía, comprensión y buena voluntad. Para el verdadero
creyente es un deleite y un gozo obedecer haciendo todo cuanto
puede para estar en paz con todos los hombres. Hermano, la paz
es fruto del Espíritu Santo. La paz es fruto de la obra del
Señor Jesucristo en la cruz. La paz es el resultado de la
vida de Cristo en el creyente. recuerde que él es el príncipe
de paz entonces para el verdadero creyente es un deleite y un gozo
obedecer haciendo todo cuanto puede para estar en paz con todos
los hombres sean o no sean cristianos en obediencia a romanos 12 y
18 porque el creyente ya tiene la ley adentro de su corazón
dios está escribiendo su ley él se deleita él está creciendo
en ser como cristo entonces cristo se deleitaba en hacer la voluntad
del padre ahora Quiero repetir, para el verdadero creyente es
un deleite y un gozo obedecer haciendo todo cuanto puede para
estar en paz con todos los hombres, sean cristianos o no. Pues su
gozo está en Dios. El verdadero creyente, su gozo
está en Dios. Y dado que su gozo está en Dios,
si él está satisfecho en el Señor, entonces él está disfrutando
de paz, y esta clase de paz es el resultado del deleite que
el Hijo de Dios haya en obedecer el segundo gran mandamiento,
amarás a tu prójimo como a ti mismo. E incluso, hermanos, para
los creyentes, para el nuevo pacto va mucho más allí. no es
como a ti mismo. Un mandamiento nuevo les doy
que os améis unos a otros y en el nuevo pacto ya no dice como
a ti mismo, dice como yo os he amado. Algo que vemos en la escritura
es esa unidad es parte esencial de un efectivo testimonio cristiano.
Esa unidad es parte esencial de un efectivo testimonio cristiano. Ahora, cuando pensamos eso lo
vamos a estudiar más adelante. La paz interior. Solamente mediante
Cristo podemos experimentar genuina paz en nuestro propio corazón. La paz interior es un sentido
de integridad, satisfacción, tranquilidad, orden, descanso
y seguridad. ¡Qué maravilloso es poder experimentar
esto! Dice, la paz interior es un sentido
de integridad, satisfacción, tranquilidad, orden, descanso
y seguridad. Aunque casi todas las personas
anhelan esta clase de paz, esta elude a la mayoría de la gente. La verdadera paz interna no puede
obtenerse directamente, ya que es un don de Dios, que únicamente
Dios la dispensa a aquellos que por creer en su Hijo, se deleitan
en obedecer sus mandamientos. La paz interna no puede obtenerse
directamente, ya que es un don de Dios, que únicamente dispensa
a aquellos que por creer en su Hijo, se deleitan en obedecer
sus mandamientos. Primero de Juan 3, 21. hasta el versículo 24, dice,
amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos
en Dios. y cualquiera cosa que pidiéramos
la recibiremos de él porque guardamos sus mandamientos y hacemos las
cosas que son agradables delante de él. Y este es su mandamiento
que creamos en el nombre de su hijo Jesucristo y nos amemos
unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos
permanece en Dios y Dios en él. Y en eso sabemos que él permanece
en nosotros por el espíritu que nos ha dado. La verdadera paz
interna no puede obtenerse directamente, ya que es un don de Dios que
únicamente dispensa a aquellos que por creer en su Hijo, se
deleitan en obedecer sus mandamientos. En otras palabras, la paz es
un subproducto de la justicia. Esta es una verdad que está revelada
por diferentes lugares en la Escritura. Algunos de esos lugares
es, por ejemplo, Isaías 26, 3. Creo que muchos sabemos de memoria. Dice, tú guardarás en completa
paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti
ha confiado. El Efecto de la justicia será
la paz y la labor de la justicia reposo y seguridad para siempre. Dice, la misericordia y la verdad
se encontraron, la justicia y la paz se besaron. Si no hay justicia,
no hay paz, pero Cristo ha ganado justicia y paz para su pueblo. Salmos 119, 165. Dice, mucha paz tienen los que
aman tu ley y no hay para ellos tropiezos. Hermanos, los creyentes,
los creyentes no son salvos por la ley. Por supuesto que no. Pero los creyentes verdaderos
aman la ley de Dios. y Dios está escribiendo la ley
en sus corazones. Los creyentes verdaderos ya no
tienen la ley por fuera que los oprime, sino está siendo escrita
en sus corazones. Y es un deleite, porque cada
día están creciendo en ser como Cristo. De Cristo se decía, el
hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está
en medio de mi corazón. La ley no es más una carga externa,
sino es un deleite de poder vivir complaciendo al Padre Celestial. Dice Isaías cuarenta dieciocho dice,
oh si hubieras atendido a mis mandamientos fuera entonces tu
paz como un río y tu justicia como las ondas del mar. ¿Qué
es lo que muestran estas Escrituras? Lo que muestran estas Escrituras
es que es imposible experimentar paz interior sin antes de estar
en paz con Dios y con los otros. La paz interna es consecuencia
de obedecer los mandamientos de Dios. La paz interna es consecuencia
de obedecer los mandamientos de Dios. Y esto sólo es posible
para quienes obedecen sus mandamientos. ¿Y quiénes son los que pueden
obedecer sus mandamientos? Los que han obedecido su mandamiento
son los que pueden obedecer sus mandamientos, y nadie más. Sólo
el que ha obedecido su mandamiento. ¿Y cuál es su mandamiento? Primera
de Juan 3, 23. y este es Su mandamiento que
creamos en el nombre de Su Hijo Jesucristo. solamente los hijos
de Dios, solamente los que han obedecido su mandamiento, pueden
obedecer sus mandamientos. Su mandamiento es, dice claramente,
y este es su mandamiento que creamos en el nombre de su hijo
Jesucristo. Tú no puedes llegar al versículo
veinticuatro si no has pasado por el versículo veintitrés.
Versículo veinticuatro dice, el que guarda sus mandamientos
permanece en él. permanece en Dios y Dios en Él.
Y en eso sabemos que Él permanece en nosotros por el Espíritu que
nos ha dado. Los que han obedecido su mandamiento de creer, y ya
expliqué qué es creer en Jesucristo, son los únicos que pueden obedecer
sus mandamientos y lo pueden hacer por el Espíritu que Él
les ha dado. Porque al creer en Cristo, ellos han tenido vida
Ellos han sido injertados en la vid verdadera. Al tener, se
les ha dado vida. Estaban muertos. Se les ha dado
el don de la fe. Se les ha dado oídos. Ahora ellos
pueden oír la voz del buen pastor y pueden seguirle. Las tres dimensiones
de la paz están inseparablemente unidas por designio de Dios.
Como ha dicho un autor, la paz con Dios y la paz con otros,
y la paz en nosotros mismos, vienen en el mismo envoltorio.
Por tanto, si queremos experimentar la paz interna, hay que buscar
una relación armoniosa con Dios y con quienes le rodean. Y la
manera de buscar una relación armoniosa con Dios es, cree en
el Señor Jesucristo. Confía en el Señor Jesucristo.
Cree que Él es el único que puede salvarte de Dios. Creer en Cristo es fundamental. Creer en Cristo no es... Y no
equivocarnos en cuanto a creer en Cristo. creer en Cristo no es ser miembro
de una iglesia, creer en Cristo no es bautizarse, creer en Cristo
no es esforzarse por ser buena persona, creer en Cristo es creer
que has pecado delante de Dios, que aparte del Señor Jesucristo
lo único que puedes hacer es pecar, Entender que el pecado
es más que simplemente cosas grotescas y groseras, que sin
lugar a dudas, por supuesto, son pecado. Pero que pecado es
simplemente buscar el sumo bien fuera de Dios, es confiar Hermanos,
hay algunos verbos que deberían relacionarnos siempre con Dios.
El verbo amar, el verbo buscar, el verbo refugiarse, el verbo
adorar, todos ellos deberían relacionarnos con Dios. Y cada
vez que veamos en nuestra vida que esos verbos no nos están
relacionando con Dios, la consecuencia es pecado. No importa que no
sea algo que escandalice a la gente. No importa que la gente
no lo vea como algo grosero. No importa que no se mire como
se mira una borrachera. Si estás buscando fuera de Dios,
eso es pecado. Dar la espalda a Dios, buscar
satisfacción en Dios, buscar el gozo en otro lugar que no
sea Dios, eso es pecado. Hermanos, reconocer que frecuentemente
Estamos desviándonos del lugar donde debe estar toda nuestra
admiración, todo nuestro amor, toda nuestra confianza. Eso es
pecado. Y mirar que ese pecado es cosa
grave delante de Dios, al punto de que es la razón por la que
Cristo mismo murió en la cruz por los pecados de su pueblo.
El mirar que el Señor no dice la Biblia que no es catimónia
a su propio Hijo, sino el que lo entregó por todos nosotros,
y está hablando de su pueblo, lo entregó por los pecados de
su pueblo, y es creer que Él en la cruz pagó mi fracaso. Él pagó, él tomó el expediente
donde estaba registrada toda mi suciedad, todo mi fracaso,
todo mi aborrecer a Dios. Creer que Él hizo un intercambio
de expedientes y Él me otorga un expediente limpio, porque
Él se ha hecho totalmente responsable. Y no solo eso, sino creer que,
aún más, Él murió por esos pecados, pero Él vive, y está vivo, y
Su presencia intercede ante el Padre por mí. Confiar plenamente
en eso. Eso es creer en el Señor Jesucristo.
Entonces, no es opcional. No puede haber vida de paz, ni
paz con Dios, ni paz con otros, ni paz consigo mismo, si no es
justificados, pues, por la fe. Tenemos paz para con Dios por
medio de nuestro Señor Jesucristo. y hermanos, recordarles. El creyente, el verdadero creyente,
haya deleite. No son exigencias. El verdadero
creyente no escucha Romanos 12, 18, en cuanto esté de vuestra
parte, estate en paz con todos, como una imposición o con algo
que Dios exige. Es deleite. Es deleite porque
Dios, si te ha salvado, está haciendo que seas como Cristo.
Y Cristo se deleita en la ley de Dios. Los salmos, los salmistas,
escritos por verdaderos creyentes, muestran no un aborrecimiento
de la ley. No somos salvos por cumplir la
ley. Nadie se va a salvar por cumplir
la ley. Pero cuando Cristo te ha salvado, Él está obrando,
escribiendo la ley adentro de tu corazón. Ya no es algo que
presiona por fuera, sino es un deleite. Estás deleitándote en
conocerle al hermano mayor. Y quieres ser como Él. Estás
deleitando en conocer al Padre amoroso. y quieres complacerle
el evangelio es importante el evangelio es lo más importante
el evangelio es central no hay verdadera paz sin evangelio podemos
lograr cosas que pueden engañar a la gente. Podemos tener paz
disimulada, pero paz auténtica y duradera es por la obra del
Señor Jesucristo. Si Dios lo permite, la próxima
semana vamos a mirar cómo la fama, la gloria, el honor de
Cristo tienen mucho que ver con la unidad. Vamos a orar.

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Joshua

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