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JC

Agradar a Dios

Romans 8:8-10
Joel Coyoc October, 9 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 9 2022
Estudios en Romanos

La predicación de Joel Coyoc, titulada "Agradar a Dios", aborda la doctrina de la justificación y la necesidad de vivir según el Espíritu en lugar de la carne, basándose en Romanos 8:8-10. Coyoc argumenta que no se puede agradar a Dios si se vive conforme a la carne, tal como lo dice Pablo: "los que viven según la carne no pueden agradar a Dios". Para ilustrar su punto, recurre a Isaías 1:11-15, donde se evidencia el desagrado de Dios hacia las prácticas religiosas externas que carecen de verdadero significado espiritual. La práctica de una vida en el Espíritu, en contraste con vivir según la carne, es esencial para experimentar la salvación y la ausencia de condenación en Cristo. Esta enseñanza es significativa para la vida cristiana, ya que resalta la necesidad de una transformación interna por medio del Espíritu Santo para dar lugar a una relación auténtica con Dios.

Key Quotes

“No es posible agradar a Dios si mi vida está amoldada o conformada a la carne.”

“Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”

“La única manera de poder agradar a Dios es viviendo una vida que es conformada por el Espíritu Santo.”

“Sin el Espíritu Santo en tu vida, no te hagas ilusiones. Es una ilusión pensar que puedes agradar a Dios sin el Espíritu Santo en tu vida.”

Sermon Transcript

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Ahora nos vamos a abrir nuestras
Biblias en la carta del apóstol Pablo a los romanos. En su capítulo ocho. Romanos
capítulo ocho. La palabra de Dios dice así.
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu. Porque la ley del Espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte. Porque lo que era imposible para
la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando
a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado,
condenó al pecado en la carne. Para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del espíritu,
en las cosas del espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del espíritu es vida y paz. Porque
entre los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque
no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Y los que
viven según la carne, no pueden agradar a Dios. más vosotros
no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que
el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
deudores somos no a la carne para que vivamos conforme a la
carne. Porque si vivís conforme a la
carne, moriréis. Mas si por el Espíritu hacéis
morir las sobras de la carne, viviréis. Porque todos los que
son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu
de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis
recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos Abba Padre. El Espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos, también
herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si
es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él
seamos glorificados. pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera que en nosotros ha de manifestarse, porque el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de
los hijos de Dios, porque la creación fue sujeta a vanidad
no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en
esperanza. Porque también la creación misma
será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.
Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del espíritu. Nosotros también gemimos dentro
de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de
nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos,
pero la esperanza que se ve no es esperanza, porque lo que alguno
ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad, pues que hemos de pedir como
conviene no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones
sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la
voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los
que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a
los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que
antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre
muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos
también llamó, y a los que llamó, a éstos también justificó, y
a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues,
diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio
Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada, nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor
nuestro. Amén. Los versículos ocho al versículo
diez dice, y los que viven según la carne no pueden agradar a
Dios. Mas vosotros no vivís según la
carne, sino según el espíritu. Si es que el espíritu de Dios
mora en vosotros, y si alguno no tiene el espíritu de Cristo,
no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el Espíritu
vive a causa de la justicia y los que viven según la carne no pueden
agradar a Dios. Nuestro tema es agradar, agradar
a Dios. Hay otro lugar en la Escritura
que dice sin fe es imposible, es imposible agradar a Dios y
la Escritura habla del padre hablando de una persona en la
cual él se agradaba. Dice, este es mi hijo amado en
quien tengo complacencia o agrado. Y el apóstol Pablo dice, los
que viven según la carne no pueden agradar a Dios. En el capítulo uno del profeta
Isaías, A partir del versículo once,
dice Dios, hablando al pueblo de Israel, dice, ¿de qué me sirve,
dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hasteado estoy de
holocausto de carneros y de cebo de animales gordos. No quiero
sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién
me manda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante
de mí para hollar a mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda.
El incienso me es abominación. Luna nueva y día de reposo. El convocar asamblea no lo puedo
sufrir. Son iniquidad vuestras fiestas
solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras
fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma. Me son gravosas. Cansado estoy de soportarlas.
Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis
ojos. Asimismo, cuando multipliquéis
la oración, yo no oiré. Llenas están de sangre vuestras
manos. Y cuando pensamos en nuestro tema, que es agradar a Dios,
sin duda aquí este pasaje expresa el desagrado de Dios. Dios no
estaba agradado de su pueblo. y su pueblo estaba haciendo cosas
que externamente parecían ser el cumplimiento de la ley. Dice,
¿Quién demanda esto de vuestras manos? Bueno, ellos habían leído
en el Antiguo Testamento y ellos estaban externamente haciendo
lo que la ley decía. Y evidentemente Dios está mostrando
ahí que él no estaba agradado en ellos. Y el apóstol Pablo
ha comenzado este Capítulo ocho, con la expresión ahora pues,
ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,
los que no andan conforme a la carne, sino conforme al espíritu. Él tiene la intención de dejar
en claro, ¿quiénes son estos para los cuales no hay condenación?
¿Cómo es que se ve la vida de aquellos en los cuales no hay
condenación? Y el apóstol Pablo va a dejar
clara algunas cosas en esta sección de versículos, y lo primero que
él va a dejar claro es, no es posible agradar a Dios si mi
vida está amoldada o conformada, o mi vida es según la carne.
no es posible agradar a Dios así. Dice, y los que viven según
la carne no pueden, no pueden agradar a Dios. No importa si
ellos, como el pueblo de Israel, pues iban al templo. Ellos externamente
estaban haciendo lo que la ley demandaba, y no obstante, no
estaban agradando a Dios. Recuerde que Eso sucedió en el
tiempo que el Señor Jesús estaba en la tierra. Había personas
que externamente estaban mostrando un cumplimiento de la ley. No
obstante, el Señor Jesús les llamó sepulcros blanqueados. Él les dijo, ustedes que limpian
lo de afuera del vaso y del plato, pero por dentro está todo sucio.
Él les dijo que eran como los sepulcros blanqueados, que por
fuera se veían muy bien, pero por dentro estaba hecho algo
podrido. Y el Señor estaba hablando acerca
de algo que es una verdad contundente en toda la Escritura, y es que
Dios no mira lo que mira el hombre, porque el hombre mira lo que
está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón. Y Dios,
Dios desecha un cambio, un cambio de comportamiento sin un cambio
de corazón. Porque Dios mira el corazón. Dios mira lo más profundo de
nuestro corazón. Es una convicción que el salmista
tenía cuando escribe el Salmo 139. Y Él dice, Señor, Tú me
has examinado y conocido. Tú has conocido mi andar y mi
reposo. Tú has entendido desde lejos
mis pensamientos. Dice Él, aún no he dicho la palabra
que voy a decir y Tú la sabes toda. Y Él dice, ¿a dónde puedo
huir de Tu presencia? Y al final Él termina, examíname,
oh Dios, y conoce mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos,
y ve si hay mi camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.
en la carne, una vida que está amoldada por la carne, una vida
que está amoldada a los pensamientos de este siglo, como dice el apóstol
Pablo en Romanos capítulo 12, versículo 1 y 2, no os conforméis
a este siglo, sino transformados por medio de la renovación de
vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena
voluntad de Dios. Con una vida conforme a la carne no es posible
agradar a Dios. ¿Y por qué no es posible? El
versículo 7 dice, por cuanto los designios de la carne son
enemistad contra Dios. Los designios de la carne son
enemistad contra Dios. Y esa es la condición en que
nacemos en este mundo. Nacemos y todos los designios
del corazón del hombre son de continuo solamente el mal. con
la imposibilidad total de agradar a Dios, pudiendo hacer algunas
cosas externas que pueden impresionar a personas. No hay duda que había
personas que estaban impresionadas con los escribas y con los fariseos,
pero no el Señor Jesús. No el Señor Jesús que mira, no
lo que está delante de sus ojos, sino el Señor Jesús cuyos ojos,
dice la Escritura, son como llama de fuego. Él, el mismo Señor
Jesús que hoy día sigue caminando en medio de los siete candeleros
de oro aquel que escribe a las iglesias y a cada iglesia empieza
diciéndole yo conozco tus obras yo conozco tus obras y él conoce
absolutamente todas nuestras obras no sólo en la manifestación
externa sino el motivo de nuestras obras pero no es posible en la
carne porque los vecinos de la carne son enemistad contra dios
porque no se sujetan a la ley de dios ni tampoco pueden Ahora,
¿cómo es una vida conformada a la carne? El apóstol Pablo
habla de estos temas en diferentes lugares de la Escritura. Y Gálatas
5, 19 al 21, da una descripción de cómo es una vida que está
conformada a la carne. Es una vida que puede hacer cosas
religiosas. Isaias va mencionando cómo ellos
traían los holocaustos y convocaban lunas nuevas, días de reposo,
y sin embargo, Dios no tenía agrado de esto. ¿Por qué? Por
causa del pecado en el corazón, por causa de que era un esfuerzo
simplemente en la carne. Y cuando el esfuerzo es simplemente
en la carne, no hay congruencia. Ellos vivían religiosamente cuando
había que estar en el templo. Pero ellos vivían de otra manera
que Isaías también describe en esos versículos. En su casa usted
puede leer cómo ellos tenían una división de la vida. Ellos
sin duda hacían externamente lo que la ley decía cuando estaban
en el templo, pero fuera del templo ellos oprimían a la viuda. Ellos oprimían al huérfano. Y Isaías menciona esto ahí. Gálatas 5, 19, el 21, describe
cómo es una vida que se conforma a la carne. Dice, manifiestas
son las obras de la carne que son adulterio, fornicación, inmundicia,
lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos,
iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios,
borracheras, orgías y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales
os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican
tales cosas no heredarán el reino de Dios. Y esta es la manera
en que se mira, en que se ve una vida que está conformada
a la carne. El apóstol dice, manifiestas
son las obras de la carne. Y no importa si tú traes tu sacrificio. El Señor no está agradado. Y
no hay vida eterna para quien vive así. Para quien vive así,
hay condenación. Pero para los que están en Cristo
Jesús, no hay condenación. Ahora, La otra cosa que nos dice
el pasaje es, agradar a Dios es imposible si vivimos según
la carne, pero agradar a Dios es posible si mi vida se conforma
o mi vida es según el espíritu. Dice, Versículo 9. Mas vosotros no vivís según la
carne, sino según el Espíritu. La única manera de poder agradar
a Dios es viviendo una vida que es conformada por el Espíritu
Santo. No es que yo amoldo mi vida,
sino es el mismo Espíritu de Dios que está dando forma a mi
vida. Es en la medida que Él me ha
dado vida por Su Espíritu. En la medida que Él se ha revelado
a mí en el Evangelio. En esa medida, dice después en
capítulo, versículo 28, cuando dice, sabemos que a los que aman
a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforman
su propósito son llamados. Después dice, porque a los que
antes conoció también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su Hijo. Y el Espíritu Santo está obrando
de tal manera que mi vida se está cada vez conformando a la
imagen del Señor Jesucristo, siendo cada vez más parecido
al Señor Jesucristo. parecido al Señor Jesucristo
en que, ¿por qué? Porque a los que son de Cristo
se les ha dado la mente de Cristo, parecido al Señor Jesucristo
porque cada vez estamos creciendo a su imagen, le estamos conociendo,
y por admiración, él habla que él es el primogénito entre muchos
hermanos, él es nuestro hermano mayor, y los hermanitos admirados
quieren ser como su gran hermano mayor, el Señor Jesucristo. y
es el Espíritu Santo que va moldeando y cómo se ve la vida que está
siendo moldeada por el Espíritu, aquella vida que está produciendo
un fruto que es sobrenatural, un fruto que no se puede en la
carne. La carne puede agarrar y pescar
un cordero gordo y traerlo y ofrecerlo. Eso lo puede hacer la carne externamente. Pero algo sobrenatural es el
fruto del Espíritu. Es algo que no se puede hacer
por simplemente nuestra fuerza de voluntad. Y siempre en Gálatas
capítulo 5 versículo 22 al 24 el apóstol Pablo dice, más el
fruto del Espíritu es amor. En contraste al fruto de la carne
El fruto del Espíritu es amor, es amor. El fruto del Espíritu
es gozo, gozo. Recuerde que Cristo nos ha dado
de su Espíritu cuando nosotros venimos a Él, pero Él ha abierto
el lugar hacia el lugar donde está el gozo. Dios mismo es el
gozo de su pueblo. me mostrarás la senda de la vida.
Y la senda de la vida, dice el nuevo pacto, el Señor Jesús,
yo soy el camino, yo soy la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al
Padre si no es por mí. Dice el Salmo 16, me mostrarás
la senda de la vida. En tu presencia hay plenitud
de gozo, delicias a tu diestra para siempre. El fruto del Espíritu
es amor, es gozo, es paz, es paciencia. Es benignidad, es
bondad, es fe, mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley,
pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus
pasiones y deseos, el fruto del Espíritu bellamente descrito. Y esto, hermanos, esto es algo
que sólo puede hacer el Espíritu de Dios cuando da vida a un pecador. Esto no es algo tan fácil de
hacer como yo creo que no es tan complicado buscarse un becerro
gordo y traerlo y sacrificarlo. Pero aunque no sea tan fácil,
es algo que el hombre puede hacer externamente. Pero hacer la vida
de Cristo visible no es algo que nosotros podemos hacer, es
algo que el Espíritu Santo hace en aquellos a los cuales por
el Evangelio se les ha dado vida. La tercera cosa es, no es posible
agradar a Dios sin el Espíritu Santo en tu vida. Sin el Espíritu
Santo en tu vida, no te hagas ilusiones. Es una ilusión pensar
que puedes agradar a Dios sin el Espíritu Santo en tu vida.
El pueblo de Israel estaba muy hecho ilusiones, pero el Señor
les dice, estoy harto, estoy hastiado. no me agrada nada de
lo que hacen, aunque pueden presionar a personas, aunque pueden leer
y parece que están obedeciendo lo que dice el Antiguo Testamento,
yo estoy desagradado de ustedes. Ahora, no es posible sin el Espíritu
Santo en tu vida. Dice Más vosotros no vivís según la
carne, sino según el Espíritu. Y Pablo dice aquí, si es que
el Espíritu de Dios mora en vosotros. Si es que el Espíritu de Dios
mora en vosotros. Si no mora el Espíritu de Dios,
no hay posibilidad de agradar a Dios. Quien no tiene al Espíritu
de Dios vive solamente de la carne. Y el hombre natural, dice
la Escritura, no percibe las cosas del Espíritu, porque se
han de discernir espiritualmente. Ese hombre que no tiene el Espíritu
Santo, es un hombre que puede hacer cosas religiosas, pero
ese hombre es capaz de vivir días, semanas, meses, sin alimentar
su espíritu. Ese hombre puede vivir solo de
pan, pero el hombre que tiene el Espíritu morando en él, es
del cual, dice el Señor Jesús, no sólo de PAM, vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Ese hombre
que tiene el Espíritu Santo, es aquel que ha probado que Dios
es bueno, y por tanto, desea, dice, como dice Pedro, desead
como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada,
para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado
que el Señor es bueno. Ahora, En realidad aquellos que pueden
agradar a Dios son aquellos que son de Cristo. Son los que están
en Cristo y esos que están en Cristo son de Cristo por una
sola razón. Son de Cristo porque el Espíritu
Santo les dio vida. Cuando estaban muertos en delitos
y pecados, por la rica misericordia de Dios, se les dio vida juntamente
con Cristo. Y cuando ellos vivieron, pues
tuvieron facultad de oír. Y ellos pudieron oír la voz del
buen pastor. No simplemente oír a alguien
predicando verdades, no simplemente oír a un hombre, sino oír en
verdad la voz del buen pastor. Y esto ocurre a aquellos que
han sido amados desde la eternidad en Cristo Jesús. Ellos oyen la
voz del Buen Pastor. Los que son de Cristo al oír
el Evangelio, como dice en Efesios, dice versículo 13 y 14 del capítulo
1, en él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el
Evangelio de vuestra salvación, Y habiendo creído en Él, fuiste
sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras
de nuestra herencia, hasta la redención de la posesión adquirida,
para la alabanza de Su gloria. En el también vosotros, habiendo
oído la palabra de verdad y habiendo creído en Él, en el Señor Jesucristo. En la mañana estábamos explicando
qué es creer en el Señor Jesucristo. Y aquellos que han oído, no simplemente
a hombres expresando esto, Dios ha hablado verdaderamente a su
corazón, hay algo que Dios ha hecho y es, los ha sellado con
el Espíritu Santo, y ellos son los que pueden andar conforme
al Espíritu, ellos son para los cuales no hay condenación. Ellos
no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque
Dios, por su Espíritu, les ha dado vida. Porque Él les ha dado
oídos, y oyeron la Palabra de Verdad, el Evangelio de su salvación,
y creyeron en el Señor Jesucristo. Y recuerde que creer en el Señor
Jesucristo no es lo que estaba haciendo el pueblo de Israel.
No es pretender cumplir externamente lo que la Escritura dice. No
es cumplir ciertas cosas religiosas externamente. Creer en el Señor
Jesucristo no es bautizarse, no es participar del culto. Creer en el Señor Jesucristo
es creer que he pecado. ante Dios con un pecado tan grave
que lo único que merezco de Dios es su condenación. Creer en el
Señor Jesucristo es creer que no hay absolutamente nada que
puedo hacer para remediar esta situación, sino solamente confiar
en la obra perfecta del Señor Jesucristo. Es creer que cuando
Él murió en la cruz, Él cargó sobre mí la paga de mis pecados.
Es creer y aceptar mi culpabilidad. Yo fui el culpable de que Cristo
muriera en esa cruz. Es creer que allí Él asumió la
responsabilidad por la gravedad de mi pecado. Y Él me vistió
de su justicia. Y es confiar única y exclusivamente
en Cristo y en Su obra de redención en la cruz. Eso es lo que es
creer en Cristo. Y eso ocurre cuando el Espíritu
Santo nos da vida y nos da el don de la fe. En la descripción
del fruto del Espíritu está la fe. La fe es don de Dios. don
de Dios. La fe no es algo que nosotros
podemos producir. La fe viene por el oír y por
oír la palabra de Dios. La fe es fruto del Espíritu Santo.
Dice la Biblia, por gracias, soy salvos por medio de la fe,
y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. Tanto la salvación
como la fe son don de Dios. La fe es el fruto del Espíritu
Santo. Cuando Dios nos da fe, se nos
hace posible agradar a Dios. Hebreos 11, 6 dice, pero sin
fe es imposible agradar a Dios porque es necesario que el que
se acerca a Dios crea que le hay y que es galardonador de
los que le buscan. Hermanos, todo es don de Dios
y todo es para la gloria de Dios, para la alabanza de la gloria
de su gracia. Es tal la caída que no somos capaces de creer.
La caída nos dejó no medio discapacitados. La caída nos dejó muertos en
delitos y pecados. Pero Dios nos da de su espíritu
para poder agradarle. Dios nos da el don de la fe. Sin fe es imposible agradar a
Dios, sin el Espíritu Santo es imposible agradar a Dios, y es
imposible tener el Espíritu Santo si no es por haber oído la Palabra
de Verdad, el Evangelio de nuestra salvación, y habiendo creído,
confiado, únicamente en la obra salvadora del Señor Jesucristo.
La Biblia nos recuerda a los creyentes, aquellos para los
cuales no hay condenación. Podemos por momentos olvidar,
pero la Biblia nos recuerda. O ignoráis que vuestro cuerpo
es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el
cual tenéis de Dios y que no sois vuestros, porque habéis
sido comprados por precio. Glorificad, pues, a Dios en vuestro
cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. Hermanos,
el llamado es a glorificar a Dios con todo lo que somos, en nuestro
cuerpo y en nuestro espíritu. Dice el apóstolo, no presentemos
nuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino
presentados vosotros mismos a Dios como vivos entre los muertos
y vuestros miembros como instrumentos de justicia. Y, hermano, vivir
en conformidad del Espíritu. Dice la Escritura también que
seamos llenos del Espíritu. Y hermano, eso significa el hecho
de presentar cada uno de nuestros miembros como instrumentos de
justicia, el poder pensar en la manera en que hablamos, el
poder pensar en la manera en que miramos. El poder clamar
al Señor porque si tenemos de su espíritu, su espíritu es un
poder no de cobardía, sino es un espíritu de poder, de amor
y de dominio propio. Por ese espíritu el creyente
no tiene que vivir sujeto al pecado, el creyente lucha con
el pecado. Pero hay una distinción muy clara
entre lo que significa estar luchando contra el pecado y lo
que es estar plácidamente en los brazos del pecado. Y lo último e importante que
el Apóstol Pablo va a dejar muy claro, para que nadie se haga
la ilusión como el pueblo de Israel se hacía, y lo último
que él va a dejar claro aquí dice, y si alguno no tiene el
Espíritu de Cristo, no es de él. Los que no tienen el Espíritu
de Cristo, no son de Cristo. El que no tiene el Espíritu Santo,
no es de Cristo. La Escritura es clara cuando
dice, cuando oyes el Evangelio y crees en el Señor Jesucristo,
en ese momento eres sellado con el Espíritu Santo de la promesa.
Y la Escritura llama a los creyentes y recuerda, no ignores sido comprado
por precio y eres el templo del Espíritu Santo. Él habita en
su pueblo. El creyente es un edificio, la
iglesia es un edificio vivo que está edificando de piedras espirituales,
de personas en las cuales mora el Espíritu de Dios y el que
no tiene el Espíritu Santo no es de Cristo. para los que tienen el espíritu,
que no hay condenación. Los que tienen el espíritu no
es porque son mejores que otras personas. Muy probablemente desde
una perspectiva humana, quizá, Desde una perspectiva humana,
nosotros podemos pensar en mejores y peores personas, pero no olvidemos
algo, Dios no mira lo que está delante de sus ojos, Él mira
el corazón. Y desde los ojos de Dios, sencillamente no hay
mejores personas unas que otras. Desde la mirada de Dios, aun
aquellos que pueden impresionar porque tienen obras, dice la
Biblia que esas obras son trapo de inmundicia, son algo asqueroso
a los ojos de Dios, Y quizá desde una perspectiva humana uno pueda
pensar que hay personas que pueden ser mejores que otras, pero no
desde la perspectiva divina. En verdad, hermano, lo único
que todo ser humano merece de Dios es condenación. Pero Dios,
por la riqueza de Su misericordia, está otorgando a su pueblo vida
eterna, está otorgando no condenación y no condenación para los que
están en Cristo Jesús. Dice el Señor más adelante vamos
a estudiar cuando dice ahí a Jacob, a Me, a Esaú, a Borresí y probablemente
como hombres tendamos a pensar que a lo mejor A lo mejor el
Saúl era mejor persona que Jacob. Sí, probablemente desde la perspectiva
humana, desde la perspectiva divina, ambos merecían una sola
cosa, y era condenación. Y lo asombroso es que debiendo
todos ser condenados, Dios está diciendo a una gran multitud,
que nadie puede contar que no hay condenación porque están
en Cristo Jesús, porque Él los ha amado con amor eterno, porque
el Señor Jesús vino a salvar a ese pueblo de sus pecados,
porque el Señor Jesús es su justicia, porque el Señor Jesús ha cumplido
la ley, porque el Señor Jesús ha llevado su castigo. hermanos
aquellos aquellos por los cuales el señor jesús ha hecho esto
les ha dado de su espíritu santo hermano quizá quizá a pesar de tener el espíritu
santo hemos sido negligentes estamos viviendo alguien ha dicho
imagínate a tener un auto con un gran motor y capaz de andar
a gran velocidad y estás andando como en bicicleta hermano a aquellos
que están en Cristo por el Espíritu que se nos ha dado, se nos ha
dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad para
que participemos de su naturaleza divina. Hermanos, si el Señor
te ha salvado, La prueba de que el Señor te ha salvado es que
el Espíritu está trabajando en conformarte a la imagen del Señor
Jesucristo. Y si hay negligencia en tu vida
al respecto, la Biblia dice que requiere de diligencia no perezosos,
fervientes en espíritu, sirviendo al Señor. Y si ha habido negligencia,
vengamos al Señor en arrepentimiento y fe. Vengamos al Señor clamando
porque hemos ignorado Hemos ignorado sus dones, en especial el don
de la vida espiritual por el Espíritu Santo que le ha hecho
morar en nuestros corazones. Y si estás mirando tu vida y
ves que, pues, al mirar cómo es una vida guiada, conformada
por el Espíritu y una conformada a la carne, pues tu vida se parece
más a la carne. Ven al Señor Jesucristo en arrepentimiento
y fe. No te propongas a hacer cosas
por ti mismo, porque va a ser seguir viviendo en la carne.
No te propongas a obedecer externamente mandamientos, porque lo que vas
a hacer es acumular más ira, porque vas a seguir andando en
la carne. Y lo más triste es engañado. Pero el Señor va a
seguir diciendo, estoy hastiado, no me agrado de ti. El Señor
se agrada de aquellos que están en Cristo. El Señor se agrada
de aquellos en quienes ha puesto su espíritu. El Señor se agrada
de aquellos en los cuales Él está haciendo una obra de conformarlos
a la imagen del Señor Jesucristo. Ven al Señor Jesucristo. Solamente
por oír el Evangelio y creer en el Señor Jesucristo es que
puedes ser libre de condenación, es que puedes agradar a Dios
por causa de estar en el Señor Jesucristo, por causa de estar
vestido de su justicia, por causa de que tu deuda ha sido pagada
porque el Señor Jesucristo pagó toda deuda de su pueblo. Vamos
a orar.

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Joshua

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