Bootstrap
JC

Los enemigos del creyente

Psalm 17:10-15
Joel Coyoc July, 23 2023 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc July, 23 2023

En el sermón "Los enemigos del creyente," el predicador Joel Coyoc aborda la naturaleza y la realidad de los enemigos a los que se enfrenta el creyente, fundamentándose en el Salmo 17:10-15. Coyoc destaca que los enemigos de David, y por extensión, los del cristiano hoy, son humanos y espirituales, siendo Satanás el principal adversario. Utiliza referencias a la arrogancia de Goliat y a las acusaciones contra Cristo para ilustrar cómo los enemigos son vigorosos y buscan desplazar al pueblo de Dios, como se menciona en el versículo 11. La importancia práctica de este pasaje radica en que, a pesar de la agresividad de tales enemigos, la obra redentora de Cristo asegura la victoria final del creyente, lo que se refleja en una oración de esperanza por la intervención divina y la promesa de ver el rostro de Dios en justicia al final de los tiempos.

Key Quotes

“La descripción, una descripción muy clara de cómo son los enemigos... son enemigos humanos. David enfrentó enemigos humanos desde Saúl, antes Goliat...”

“Estamos siendo acechados constantemente por nuestro entorno cultural, por nuestra sociedad alrededor nuestra, por nuestra propia carne.”

“Nuestra oración con confianza, levántate oh Jehová, sal al encuentro, póstrales.”

“El creyente que está con conflictos... sabe que la muerte no nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Salmo número 17 Salmo número
17 dice la Palabra de Dios, oye
o que va una causa justa, está atento a mi clamor, escucha mi
oración hecha de labios sin engaño, de tu presencia proceda mi vindicación,
vean tus ojos la rectitud, tú has probado mi corazón, me has
visitado de noche, me has puesto a prueba y nada inicuo hallaste,
He resuelto que mi boca no haga transgresión. En cuanto a las
obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado
de las sendas de los violentos. Sustenta mis pasos en tus caminos
para que mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto
tú me oirás. Oh Dios, inclina a mí tu oído,
escucha mi palabra, muéstrame tus maravillosas misericordias. Tú que salvas a los que se refugian
a tu diestra de los que se levantan contra ellos. Guárdame como a
la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas. de
la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos que
buscan mi vida. Envueltos están con su grosura.
Con su boca hablan arrogantemente. Han cercado ahora nuestros pasos.
Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra. Son como
león que desea ser presa y como leoncillo que está en su escondite. ¡Levántate, oh Jehová! Sal a
su encuentro. Póstrales. Libra mi alma de los
malos con tu espada. de los hombres con tu mano o
que va, de los hombres mundanos cuya porción la tienen en esta
vida y cuyo vientre está lleno de tu tesoro, sacian a sus hijos
y aún sobra para sus pequeñuelos. En cuanto a mí, veré tu rostro
en justicia, estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. Vamos a meditar los últimos versículos
del 10 hasta el 15 y nuestro tema es los enemigos,
los enemigos, los enemigos del creyente, los enemigos del pueblo
de Dios, en aquel tiempo los enemigos de David. Podemos pensar
en los enemigos que enfrentó nuestro señor Jesucristo dice
el Salmo empieza primero esta sección con una descripción de
cómo son los enemigos dice el versículo diez envueltos están
con su grosura con su boca hablan arrogantemente han cercado ahora nuestros pasos
tienen puesto sus ojos para echarnos por tierra son como león que
desea ser presa y como leoncillo que está en su escondite. En
versículo catorce, de los hombres, con tu mano ojeo va, de los hombres
mundanos, cuya porción la tienen en esta vida y cuyo vientre está
lleno de tu tesoro, sacian a tus hijos y aún sobra para sus pequeñuelos. La descripción, una descripción
muy muy clara de cómo son los enemigos. Una de las primeras
cosas es, muchos de los enemigos son enemigos humanos. David enfrentó enemigos humanos
desde Saúl, antes Goliat, aún gente de su propia familia, los
pueblos que luchaban contra el Señor, y la descripción dice,
primero es importante recordar, son humanos y el príncipe de
nuestros enemigos pues es Satanás que también se le describe como
un león rugiente que anda buscando a quien devorar, no obstante
cualquiera que sean los enemigos son simplemente criaturas, criaturas
que están bajo el gobierno del Señor, criaturas que pueden impresionarnos,
dice envueltos están en su grosura y ahí habla de dar la idea de
vigor, de fortaleza. Podemos recordar la descripción
cuando David enfrentó a Goliat y David Goliat se presentó mostrando
mucha fortaleza. En el primer libro de Samuel
se hace una descripción de cómo era Goliat, su estatura, su fortaleza,
incluso la descripción de su arrogancia. Con su boca hablan
arrogantemente y Goliat se presentó con arrogancia, menospreciando
a David. Le dijo a David, soy acaso un
perro para que tú vengas contra mí con palos y piedras. él era
un maestro en el arte de hacer la guerra, era un hombre sumamente
fuerte y estaba con arrogancia hablando y los enemigos, los
enemigos del Señor Jesús también eran arrogantes, también hablaban
siempre al Señor con arrogancia, lo menospreciaban, lo acusaron
de samaritano, lo acusaron de quebrantar el día del Señor,
lo acusaron, incluso le llegaron a decir que estaba endemoniado,
personas que hablaban con arrogancia. Hermanos, no esperemos algo distinto
para nosotros. En verdad, si nuestros hermanos
de antes del Señor Jesucristo David en especial, que era un
tipo del Señor Jesucristo, enfrentaron enemigos así. Si nuestro Señor
Jesucristo enfrentó enemigos así, pues hemos de esperar no
algo precisamente distinto. Dice, Es importante que la descripción
nos hace realidad del tiempo en medio del cual estamos viviendo. Estamos viviendo en un tiempo,
pues no precisamente de paz, aunque por la gracia de Dios
podemos disfrutar de la paz de Dios, porque dice el versículo
once, han cercado nuestros pasos. son enemigos que están cercando
nuestros pasos, están pendientes de nuestro actuar, dice tienen
puestos sus ojos para echarnos por tierra y podemos entender
esto en un sentido tanto físico como un sentido espiritual. Cuando
uno puede recordar al Señor Jesucristo, sus enemigos estaban siempre
acechando, siempre tenían una nueva trampa, siempre traían
a la mujer sorprendida en adulterio y la razón de traerla era porque
querían, estaban acechando sus pasos, estaban mirando en qué
momento él podía tropezar. Recuerde, Satanás mismo enfrentó
al Señor Jesucristo y allí en el desierto y tentándole, aún
citando la misma palabra del Señor, sin embargo, el Señor
Jesucristo salió victorioso. Dice, tienen puestos sus ojos
para echarnos por tierra, en un sentido físico también, aún
echarnos por tierra, derrotarnos. Era la ocupación de Saulo de
Tarso antes de que el Señor le llamara. Estar cercando al pueblo
de Dios y echarlo por tierra físicamente. Él dice que los
entraba y los seguía en las ciudades y los forzaba incluso a blasfemar. Y recuerde que él estaba allí
cuando fue apedreado Esteban y él consentía en su muerte.
dice son como león que desea hacer presa y como leoncillo
que está en su escondite, como león que desea hacer presa y
como leoncillo que está en su escondite, esto nos recuerda
la figura que el Nuevo Testamento utiliza para decirnos que tenemos
nuestro adversario, el diablo, anda como león rugiente buscando
a quien devorar. Estamos siendo acechados constantemente
por nuestro entorno cultural, por nuestra sociedad alrededor
nuestra, por nuestra propia carne. Esta descripción de enemigos
vigorosos, fuertes, describen las áreas de lucha que el creyente
tiene que enfrentar, no solo Satanás, no solo enemigos físicos,
hombres, porque versículo catorce es de los hombres con tu mano
o Jehová, de los dice de los hombres mundanos cuya porción
la tienen en esta vida, hombres mundanos cuya porción la tienen
en esta vida, y cuyo vientre está lleno de tu tesoro, sacian
a sus hijos y aún sobra para sus pequeñuelos, Si recordamos
en el caso del Señor Jesucristo, sus enemigos pues eran hombres
que aunque se vestían de religión en verdad eran mundanos, eran
hombres que habían hecho mercadería de los sacrificios, eran hombres
que lucraban con las cosas sagradas. que en realidad no conocían al
señor y aunque tenía una apariencia de piedad pues con sus hechos
negaban la piedad que profesaban eran hombres que estaban metidos
en el negocio de de hacer negocio de las cosas sagradas y bueno
al final de cuentas dice cuyo vientre está lleno de tu tesoro
sacian a sus hijos y puede recordar pues aquellos príncipes de Israel
aquel sumo sacerdote que en realidad realidad pues no eran precisamente
personas que temían al señor sino eran personas mundanas y
y esto nos nos debe llamar la atención a pensar de que en realidad
es necesario conocer al señor que el señor se nos revele para
poder tener una vida verdaderamente espiritual y esa es la la descripción
que el Ahora, después de describirlos,
vamos a ver lo que sigue. una oración llena de esperanza,
una oración llena de esperanza que está mirando en esa esperanza,
primero mira a los enemigos y los describe, es bueno que nosotros
podamos mirar y ser capaces de describir nuestros enemigos,
porque en el mundo vamos a tener aflicción, el creyente no debería
tomarnos por sorpresa, el Señor Jesús dijo en el mundo tendréis
aflicciones, ahora Pensando justo en las palabras del Señor cuando
dice en el mundo tendréis aflicciones pero confiate yo he vencido al
mundo. Podemos mirar a los enemigos después de descritos, mirarlos
derrotados. Dice el versículo trece, levántate
oh Jehová, sal a su encuentro, póstrales, libra mi alma de los
malos con tu espada, de los hombres con tu mano oh Jehová. Y poder
mirar a los enemigos derrotados. derrotados, postrados. El padre, el padre hizo eso con
el hijo, él confió en el Señor, sus enemigos en burla, decían,
se encomendó a Dios libre de él, pues en él confiaba. y el
padre libró al Señor Jesucristo, él se levantó de la tumba, él
está vivo, él está sentado a la diestra de Dios, los enemigos
están derrotados. Cuando estábamos terminando de
estudiar el libro, la carta del apóstol Pablo a los romanos,
dice, vamos a mirar ahí en el último capítulo de Romanos, capítulo dieciséis versículo
veinte dice el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros
pies la gracia de nuestro señor Jesucristo sea con vosotros. podemos ver una oración con certeza,
con certeza porque por la esperanza de la victoria del Señor Jesucristo,
podemos ver como Pablo habla a la iglesia diciéndole el Dios
de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia
de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. El Señor
ha herido a Satanás ya en la cabeza. Él y los enemigos humanos
y toda clase de enemigos, nuestra carne, el pecado, el mundo, están
derrotados. Lo que nosotros vemos y estamos
enfrentando hoy es los últimos esfuerzos desesperados de una
criatura moribunda. Él está derrotado y en breve
el Señor aplastará su cabeza bajo los pies de su iglesia.
cuando miramos cómo el Señor derrota, dice, libra mi alma
de los malos con tu espada, de los hombres malos con tu mano.
Qué gran bendición saber que el Señor libra a su pueblo, su
espada es su palabra, libra a su pueblo con su mano. Él, dice,
desnudó su santo brazo para ejecutar su obra de salvación. Quisiera
que fuéramos a Apocalipsis porque David está cerrando el Salmo
con esperanza, quizá no con toda la luz que por la gracia de Dios
nosotros podemos hoy tener, pero sí con una visión llena de esperanza
del triunfo final de la derrota de los enemigos. Y Apocalipsis
19 dice, versículo 11, Entonces vi el cielo abierto,
y aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel
y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama
de fuego, y había en su cabeza muchas diademas, y tenía un nombre
escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una
ropa teñida en sangre, y su nombre es el Verbo de Dios. Y los ejércitos
celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le
seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda
para herir con ella a las naciones, y las regirá con vara de hierro,
y él pisa el agar del vino del puror de la ira del Dios Todopoderoso. De su boca sale una espada aguda
para herir con ella a las naciones. y él las regirá con vara de hierro
y él pisa el lagar del vino del puror de la ira del dios todopoderoso
y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre rey
de reyes y señor de señores envía un ángel que estaba en pie en
el sol y clamaba gran voz diciendo Todas las aves que vuelan en
medio del cielo, venid y congregaos a la gran cena de Dios, para
que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes,
y carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres
y esclavos, pequeños y grandes. Y vea a la bestia y a los reyes
de la tierra y a sus ejércitos reunidos para guerrear contra
el que montaba el caballo y contra su ejército. La bestia fue apresada
y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las
señales con las cuales había engañado a los que recibieron
la marca de la bestia y habían adorado su imagen. Estos dos
fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde
con azufre y los demás fueron muertos con la espada que salía
de la boca del que montaba el caballo y todas las aves se saciaron
de la carne de ellos. Hermanos, nuestra esperanza,
el enemigo, los enemigos. pueden ser fuertes, vigorosos,
amenazantes, arrogantes, orgullosos, llenos de vida, llenos del tesoro
de Dios, que sacian a sus hijos. Sin embargo, nuestra confianza
es ellos, podemos verles derrotados. Nuestra oración con confianza,
levántate o que va, sal al encuentro, póstrales. Eso anima a nuestro
corazón, como el himno que cantamos está por Cristo, firmes, soldados
de la cruz. Es fuerte el enemigo, pero Cristo
es sin igual. Al final, los enemigos son criaturas. Nuestro Rey Jesús es el Señor
Dios Todopoderoso, es el Rey de reyes, es el Señor de los
señores, es el que ha vencido el pecado, ha vencido la muerte,
y ha aplastado a Satanás, lo ha derrotado ya y podemos nosotros
ver al enemigo derrotado cuando estemos quizá agobiados por la
lucha, recordar que la victoria es nuestra, la victoria es nuestra. Y al final, versículo quince,
dice, ahí podemos ver a los enemigos desterrados para siempre. Dice,
en cuanto a mí, veré tu rostro en justicia, estaré satisfecho
cuando despierte a tu semejanza. Hermanos, qué bendición, hablábamos
en la mañana de las ricas misericordias. las maravillosas misericordias
y la maravillosa misericordia de saber que la batalla puede
ser intensa, quizá estamos agobiados, cansados de la batalla, sin embargo
la descripción del que da el versículo quince es enemigos
desterrados para siempre despertar dice en cuanto a mí veré tu rostro
en justicia aquel tiempo cuando nosotros, Dios sabe cómo va a
ser con cada uno de nosotros, Dios sabe en qué circunstancias
si el Señor viniera en este momento, pues nosotros pues serían las
circunstancias que no veríamos muerte. Los muertos en Cristo
resucitarán primero, luego los que estemos vivos seremos arrebatados
juntamente con ellos de las nubes para recibir al Señor en el aire
y así estaremos siempre con el Señor y por tanto dice alentados
los unos a los otros con estas palabras. Algunos quizás si es
la voluntad del Señor podamos experimentar aquello, algunos
quizás no, algunos quizás pasemos por la muerte, pero ese enemigo,
la muerte, el posterior enemigo está vencido y la muerte no tiene
más potestad sobre aquellos que han confiado en el Señor Jesucristo.
La muerte segunda no tiene potestad sobre ellos. La muerte es ganancia,
como decía el apóstol Pablo, para mí el vivir es Cristo, el
morir es ganancia. El creyente que está con conflictos
como los que tenía el apóstol Pablo y su conflicto era pues
yo no sé qué hacer. yo no sé si morir y ya ir y estar
con Cristo lo cual es muchísimo mejor que darme por el bien de
la obra. Qué gran bendición que por su
maravillosa misericordia el creyente pues puede llegar a estar en
esa clase de conflicto sabiendo que pues la muerte no nos puede
separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Lo que la
muerte hace al creyente es hacer que los enemigos sean desterrados
para siempre, aún la misma muerte, estar en aquel, aquella presencia
del Señor donde hay plenitud de gozo y delicias a su diestra
para siempre, en aquel, aquella presencia donde no habrá más
llanto, ni más tristeza, ni más clamor, ni más dolor porque las
primeras cosas habrán pasado, estar contemplando la gloria
del señor dice en cuanto a mí veré tu rostro en justicia veré
tu rostro en justicia hermanos es nuestra esperanza el corazón
del creyente que está latiendo como el corazón del apóstol Pablo
que latía con el deseo de conocer cada día más al señor Jesús era
aquello que emocionaba ha emocionado al pueblo de Dios y lo sabemos
por lo que escribió el apóstol Juan cuando dijo amados ahora
somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos
de ser pero sabemos que cuando él se manifieste seremos semejantes
a él porque le veremos tal como él es. Qué contraste los enemigos
tienen su porción En esta vida, quizá tienen demasiadas cosas,
pero esta es la única vida que van a tener. Pero dice, veré
tu rostro en justicia. ¿Y en cuál justicia? En la justicia
del Señor Jesucristo. Sólo el que está vestido de la
justicia del Señor Jesucristo anhela ver al Señor. Los enemigos
van a hacer algo, van a decir a los montes, caed sobre nosotros
y cubridnos de aquel que está sentado en el trono y del cordero. Pero los creyentes anhelan ver
al que está sentado en el trono y al cordero. ¿Por qué? Porque
ahí está su satisfacción, dice, estaré satisfecho cuando despierte
a tu semejanza. Manos satisfechos totalmente,
ya no más luchas, ya no más batallas con deseos, sino plenamente satisfechos
en aquella presencia donde hay plenitud de gozo, donde no habrá
más llanto, ni más tristeza, ni clamor, ni dolor, donde no
habrá más lucha contra la carne, contra el pecado, donde No recuperaremos
lo que perdió Adán, sino iremos más allá de lo que perdió Adán.
Adán podía pecar o no pecar. Caídos en Adán, solo podemos
pecar. Pero en Cristo vamos a no poder
pecar nunca más. Satisfecho cuando despierte a
tu semejanza. Todo es por la obra del Señor
Jesucristo. Cristo es el que ganó justicia
para su pueblo. Cristo es el que derrotó a los
enemigos. Él está con nosotros hoy todos
los días hasta el fin del mundo. Y aunque somos llamados a enfrentar
aflicción y lucha, hermanos, tenemos que ver la vida llenos
de esperanza por la obra del Señor Jesucristo. No sé si a
usted no le emociona lo que leímos en Apocalipsis, pero me emociona
pensar y pensar que era una visión que David tenía. de ver a los
enemigos derrotados y desterrados totalmente y gozar de la presencia
del Señor. Vamos a orar. Señor, gracias porque tu palabra
nos describe exactamente los tiempos que nos toca vivir, los
enemigos que tenemos que enfrentar, dentro de los cuales está nuestra
propia carne pero gracias señor porque no solo podemos describirlo
sino por la obra del señor Jesucristo podemos verles derrotados derrotados
podemos ver derrotada la carne a Satanás al pecado a los enemigos
que puedan perseguirnos y señor gracias porque en justicia, por
la justicia del Señor Jesucristo, tenemos la esperanza de ver tu
rostro. Señor, rogamos que sea el anhelo
de nuestro corazón, el deseo de conocerte cada día más, hasta
el día que podamos verte y podamos estar satisfechos estando a tu
semejanza. Señor, te rogamos que sea el
anhelo de nuestro corazón. Oramos en nombre del Señor Jesús. Amén. en manos de Dios. i

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

50
Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.