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JC

La disciplina del Señor

Psalm 6:1-3
Joel Coyoc November, 6 2024 Video & Audio
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Joel Coyoc November, 6 2024
Salmo 6

El sermón "La disciplina del Señor" por Joel Coyoc enfoca la doctrina de la disciplina divina, apoyándose en el Salmo 6:1-3. Coyoc argumenta que todo pecado es fundamentalmente una ofensa contra Dios, y que la disciplina del Señor es un acto de amor hacia sus hijos en la búsqueda de su santificación y crecimiento espiritual. Los puntos clave incluyen el reconocimiento de la santidad y la justicia de Dios, así como su rica misericordia; el pastor señala que aunque el pecado puede resultar en aflicción, la corrección divina nunca debe ser considerada como una ira punitiva para aquellos en Cristo. Coyoc utiliza Hebreos 12:5-11 para enfatizar que la disciplina es necesaria y provechosa, asegurando que los creyentes disciplinados están siendo tratados como hijos. Finalmente, este mensaje resalta la necesidad de arrepentimiento, la búsqueda constante de la misericordia de Dios, y el consuelo de que aquellos que están en Cristo no enfrentarán la ira de Dios.

Key Quotes

“Todo pecado es primeramente contra Dios.”

“Cuando Dios saca a luz el pecado, Dios siempre va a sacar a luz el pecado de sus hijos.”

“La disciplina es la obra que Dios está haciendo para conformarnos a la imagen de su Hijo.”

“Qué bendición que no nos va a reprender en su enojo. Si estás en Cristo, Él te va a arrepender.”

What does the Bible say about God's discipline?

The Bible teaches that God disciplines His children to guide them toward holiness.

In Psalm 6:1-3, David expresses a plea for mercy and acknowledges the weight of God's discipline. He understands that discipline is a form of God's love for His children, reflecting Hebrews 12:5-6, which states that God disciplines those He loves. This discipline serves to correct us and lead us toward a deeper reliance on God, making us partakers of His holiness. It's crucial to recognize that discipline is not an expression of God's anger, but rather a loving correction aimed at restoring us to a right relationship with Him.

Psalm 6:1-3, Hebrews 12:5-6

How do we know God's anger is not directed at His children?

God's wrath toward sin has been satisfied in Christ, so His discipline is not punitive for believers.

According to the sermon, while God is a God of great mercy and love, He is also perfect in holiness and does not condone sin. However, for those who are in Christ, His wrath has been poured out on Jesus, ensuring that believers will never experience divine anger. Romans 8:1 confirms that there is no condemnation for those who are in Christ Jesus, indicating that God's discipline comes from a place of love and is intended to mold us into the image of His Son rather than to punish us for our sins. This reassurance allows Christians to approach God's discipline with confidence, knowing it is part of His good plan to increase our faith and dependence on Him.

Romans 8:1, Hebrews 12:6

Why is acknowledging our sin important for Christians?

Acknowledging sin leads to true repentance and deeper relationship with God.

In the sermon, it is emphasized that recognizing and confessing our sin is crucial for our spiritual health. Psalm 6 depicts David in a state of distress due to his sin, showcasing the necessity of acknowledging one's transgressions before God. This process fosters humility and reliance on God's mercy, reminding us that we are in constant need of His grace. When we confess our sins, as instructed in 1 John 1:9, we experience His forgiveness and purification. Therefore, acknowledging our sin is not merely about admitting wrongdoing but engaging in a heartfelt process of repentance that draws us closer to God and allows His transformative work to occur in our lives.

Psalm 6:1-3, 1 John 1:9

How does God's discipline lead us to depend on Him?

God's discipline teaches us our need for Him and fosters greater trust in His provisions.

The sermon suggests that God's discipline often involves removing false sources of comfort and reliance that distract us from true dependence on Him. Through hardship and correction, we are reminded of our vulnerability and the truth that our ultimate satisfaction and needs are met in Him alone. This idea is illustrated through the life of David and how he learned to rely on God's mercy rather than his own strength or resources. As we endure discipline, it positions us to lean more wholly on Christ, recognizing Him as our true source of strength and encouragement, which ultimately nurtures our spiritual maturity and ability to walk in faith.

Hebrews 12:7-11, Psalm 6:1-3

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestra biblia
en el salmo número seis dice la palabra del señor Jehová
no me reprendas en tu enojo ni me castigues con tu ira ten misericordia
de mí oh Jehová porque estoy enfermo Sáname, oh Jehová, porque
mis huesos se estremecen. Mi alma también está muy turbada,
y tú, oh Jehová, ¿hasta cuándo? Vuélvete, oh Jehová, libra mi
alma, sálvame por tu misericordia. Porque en la muerte no hay memoria
de ti, en el Seol, ¿quién te alabará? Me he consumido a fuerza
de gemir todas las noches. inundo de llanto mi lecho, riego
mi cama con mis lágrimas, mis ojos están gastados de sufrir,
se han envejecido a causa de todos mis angustiadores. Apartaos
de mí todos los hacedores de iniquidad, porque Jehová ha oído
la voz de mi lloro, Jehová ha oído mi ruego, ha recibido Jehová
mi oración, se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos,
se volverán y serán avergonzados de repente. Amén. Bueno, este es uno de siete salmos
que son conocidos como salmos penitenciales. Otro de esos salmos
es el veinticinco que que leímos y son salmos donde pues se hace
evidente el hecho de la la confesión y quisiera que pudiéramos reflexionar
en el versículo uno pensando en la disciplina la disciplina
del señor dice David Jehová no no me reprendas en tu enojo ni
me castigues con tu ira no me reprendas en tu enojo ni me castigues
con tu ira Una de las cosas que nosotros tenemos que tener en
claro es que todo pecado es primeramente contra Dios. Siempre que pecamos
contra nuestro prójimo, pecamos en primer lugar contra Dios.
Siempre que quebrantamos el segundo mandamiento es porque antes hemos
quebrantado el primer mandamiento. Hemos dejado de amar a Dios con
toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas.
Y por tanto, pues es imposible poder amar al prójimo como a
nosotros mismos. Solamente cuando estamos amando
a Dios con toda nuestra alma, con toda nuestra mente, con todas
nuestras fuerzas, es que estamos habilitados para poder amar a
nuestro prójimo. Amamos a Dios con toda nuestra
alma cuando nosotros hemos llegado a la convicción de que todo lo
que necesitamos está en Dios. Dios es todo lo que necesito.
Lo que necesito no lo tienen los hermanos de la iglesia. Quiera
el Señor que nadie de nosotros venga pensando que lo que necesita
lo tienen los hermanos. Si nosotros pensamos que lo que
necesito lo tienen mi esposa, pues no es así. Las esposas tienen
que tener en claro que lo que necesitamos no lo tienen los
esposos. Lo que necesitamos es a Dios
y su gracia. Nuestra mayor necesidad es el
Señor Jesucristo. Y solamente cuando toda nuestra
necesidad está enfocada en el Señor es que podemos amar porque
sabemos que en el Señor están satisfechas todas nuestras necesidades. Y el salmista comienza, una de
las cosas que hay en los primeros cuatro versículos es la constante
repetición, si bien vamos a hablar de la disciplina, la constante
repetición del nombre del pacto del Señor, Y una de las cosas
que es grandiosa es por qué tantas repeticiones del nombre del pacto.
Y una de las cosas es que el nombre del Señor es dulce para
el creyente. El nombre del Señor es ese nombre
que es sobre todo nombre. Y el creyente haya consuelo en
su aflicción. No siempre la aflicción es a
consecuencia del pecado. Sin embargo, el pecado sí trae
aflicción a la vida del creyente. El creyente cuando es redarguido
por el Espíritu Santo y es consciente de que ha pecado, siente dolor
por su pecado. Y alguna de las cosas notables
de este pasaje es, nosotros tenemos que recordar cuando pensamos
en este Salmo que nosotros A veces pensamos que ellos fueron privilegiados. A veces solemos pensar que fue
un mejor tiempo el tiempo que ellos vivieron. Pero hermanos,
la verdad es que nosotros somos los privilegiados. Ellos no tenían
suficiente luz como la que nosotros tenemos. Tenían luz, sin embargo,
recordemos que la revelación es progresiva. Y nosotros vivimos
con la bendición de vivir del otro lado del sacrificio del
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Hay cosas que ellos no tenían
una percepción sumamente clara. Por ejemplo, este no es un Salmo
para que nosotros hagamos una teología de después de la muerte.
¿Por qué? Porque David no tenía suficiente
claridad como la que nosotros tenemos. Y una de las cosas importantes
es Algo que tenemos que tener bien en claro es que si hay algo
que en verdad debe una una emoción del Señor hacia nosotros por
ser quienes somos es justamente enojo y si hemos pecado pues
con mucha más razón recuerde que en el en el Salmo cinco en
el Salmo cinco David ha expresado Versículo cuatro, tú no eres
un Dios que se complace en la maldad, el malo no habitará junto
a ti, los insensatos no estarán delante de tus ojos, aborreces
a todos los que hacen iniquidad. Y David tiene una fuerte conciencia
de esto y habiendo pecado, él, una cosa importante, él no está
diciendo, no me reprendas, él está diciendo al Señor, no me
reprendas en tu enojo, no me reprendas en tu enojo, Una de
las cosas que es necesario que nosotros tengamos conciencia,
hermanos, es nuestro Dios es rico en misericordia,
nuestro Dios es un Dios de gracia, nuestro Dios es un Dios de amor,
pero una de las cosas que no debe escapar de nuestra atención
es que ese Dios que es rico en misericordia, ese Dios que es
Dios de amor, un Dios de gracia, también es un Dios que es tres
veces santo. Y también es un Dios que es fuego
consumidor. También es un Dios que de ningún
modo va a tener por inocente al culpable. Y siendo Dios un
Dios de amor, también tiene que aborrecer. Siendo Dios un Dios
de amor y siendo Dios un Dios que es bueno y que es santo,
él tiene que aborrecer todo lo que es contrario a su santidad.
Y una de las cosas que tenemos que tener conciencia es el Señor
es digno de ser temido. dice, no me reprendas en tu enojo. Hay diversos pasajes en la Escritura
que describen el día de la ira del Señor como un día en que
los hombres más valientes van a llorar como mujeres. Nosotros
podemos recordar pasajes en Apocalipsis donde dice que la gente va a
decir a las montañas, caed sobre nosotros y escondednos del que
está sentado en el trono y de la ira del Cordero. Y David le
dice al Señor no que no lo reprenda, le pide al Señor que no lo reprenda
en su enojo, no me reprendas en tu enojo. Una de las cosas que nosotros
tenemos que recordar es si el Señor nos ha traído a su familia,
si somos hijos de Dios, algo es seguro, el Señor nos va a
reprender. Y qué bendición es que podamos
ser reprendidos por el Señor, qué bendición es que la palabra
confronte nuestro pecado, qué bendición es que Dios utilice
a algún hermano que nos confronte con nuestro pecado. Y una de
las cosas es, en verdad, Dios nosotros, nosotros por ser quienes
somos, pues lo único que nosotros podemos mover en el corazón de
Dios es a que Él esté airado, porque lo único que es verdaderamente
nuestro es nuestro pecado, eso es lo único verdaderamente nuestro.
No hay duda de que David al al mirar su pecado, él sabe que
debe ser reprendido por el señor. No sabemos exactamente en qué
contexto y en qué momento David escribe este este salmo, pero
una de las cosas que debe llamar nuestra atención fuertemente
es no me reprendas en tu enojo. David podía enfrentar un un león un león airado porque le estaba
quitando la comida. David podía enfrentar un oso
airado porque pues ni un oso está feliz de que le quiten la
oveja que ya agarró. Goliat estaba enojado y David
puede enfrentar a Goliat, pero David no quiere enfrentar el
enojo del Señor. David no quiere enfrentar el
enojo del Señor. Para él es claro que el Señor
es fuego consumidor. El Señor lo ha reprendido en
diversas ocasiones a lo largo de su vida. Siendo un hombre
conforme al corazón de Dios, no obstante, él tuvo sus caídas. Estuvimos, anteriormente estuvimos
meditando en el Salmo 51. y que es cuando él confesó su
pecado por el pecado cometido de adulterio con Betsabe y de
asesinato de Urias y Dios lo reprendió a través de Natán y
una de las cosas es que el señor no solamente lo lo reprendió
sino el señor lo lo disciplinó, él dice no me no me reprendas
en tu enojo ni me castigues con tu ira, no me reprendas con tu
enojo ni me castigues con tu ira, el creyente no está pidiéndole
al señor no me castigues sino no me castigues con tu ira, Y
damos gracias a Dios porque nosotros ahora en ventaja sobre David,
nosotros tenemos la certeza de que si estás en Cristo, él no
te va a reprender en su enojo, porque todo su enojo ha sido
descargado sobre el Señor Jesucristo. Alguien dijo que el Señor Jesucristo
se sumergió en el océano de la ira de su padre para salvar a
su novia de morir ahogada en ella. hermanos por supuesto que
si somos hijos hemos de ser reprendidos y quiera el señor que tengamos
esa actitud en nuestro corazón no de que no nos reprendan pero
una una actitud de gratitud porque hay algo garantizado para nosotros
si estamos en cristo dios no nos va a reprender en su enojo
todo su enojo ha caído sobre el señor jesucristo y hebreos
capítulo doce desde el versículo lo vamos a
leer desde el versículo uno para ubicar el contexto de cosas importantes
hermano nosotros David ponía la mirada en aquello que no era
muy claro él tenía solamente sombras de lo que había de venir
ellos no entendían totalmente lo que les indicaba el espíritu
de Cristo que estaba en ellos pero nosotros tenemos la bendición
de poner los ojos en Jesús porque bueno dice el pasaje por tanto
nosotros también teniendo de deredor nuestro tan grande nube
de testigos despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia
y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante puesto
los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe el cual por el gozo
puesto delante de él sufrió a la cruz menospreciando lo propio
y se sentó a la considerad aquel que sufrió tal
contradicción de pecadores contra sí mismo para que vuestro ánimo
no se canse hasta desmayar. ¿Y por qué no nos vamos a cansar
hasta desmayar? Hermano, si eres hijo de Dios,
hay algo que Dios está haciendo desde que te salvó, y es disciplinarte,
disciplinarte. Dice versículo cuatro, porque
aún no habéis resistido hasta la sangre combatiendo contra
el pecado. tenemos una lucha intensa pero no hemos resistido
hasta la sangre y versículo cinco dice y habéis ya olvidado la
exhortación que como ahí José Os dirige diciendo hijo mío no
menosprecies la disciplina del señor ni desmayes cuando eres
reprendido por él que qué bendición que David es un creyente David
no le dice señor no me no me no me reprendas no me reprendas
en tu enojo poniendo nuestros ojos en el Señor Jesucristo,
nosotros podemos recordar que va a haber disciplina que puede
ser dolorosa, pero que nunca será en la ira del Señor. Dice,
no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando
eres reprendido por él, porque el Señor al que ama disciplina
y azota a todo aquel que recibe por hijo. Si somos hijos del
Señor, pues Yo espero que estamos gozosos
de que el Señor nos discipline. Dice Si soportáis la disciplina, Dios
os trata como a hijos, porque ¿qué hijo es aquel a quien el
Padre no disciplina? Pero si Dios deja sin disciplina,
de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos y no
hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales
que nos disciplinaban y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho
mejor al Padre de los espíritus y viviremos? Y aquí aquellos
ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les
parecía, pero este es provechoso para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina
al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza, pero
después da fruto apacible de justicia a los que en ella han
sido ejercitados. Hermanos, el Señor disciplina
nuestras vidas. Porque el Señor está trabajando
en nosotros para aquello que es provechoso. Un día David, al igual que seguramente
nosotros, pues un día David se levantó y se levantó con una
idea. Un día él se levantó y fue y
peleó contra Goliat y él tenía claridad en algo. tú vienes a
mí con espada, lanza y cabalina pero yo vengo a ti en el nombre
del Señor de los ejércitos y usted ya sabe la historia y él confiando
en el Señor derrotó a Goliat pasó el tiempo y la vida del
creyente es alguien ha dicho que la vida del creyente es como
el yoyo en las manos de alguien que va subiendo una escalera
y de pronto un día David se levanta y quiso saber cuántos, tener
un censo para saber la fuerza militar y la capacidad de ese
ejército, confiando en lo que Goliat confiaba. Y eso trajo
la ira del Señor y el Señor lo reprendió. Cada vez que David
pecó, el Señor lo reprendió. Cada vez que David pecó, el Señor
trajo disciplina a su vida. ¿Por qué? Porque era un hijo. El Señor estaba haciendo lo que
es provechoso. ¿Y qué es lo que es provechoso?
David había crecido en la confianza en el Señor y hubo un momento
en que de pronto confió en ídolos, en el ídolo del poderío militar,
en el ídolo de la confianza en la carne. y Dios se encargó de
quitar a ese ídolo, Dios no comparte su gloria, Dios actuó para lo
que es provechoso y una de las cosas provechosas es nosotros
sabemos que en todo eso David creció en confiar en Dios y en
su misericordia que es el único recurso para un pecador, confiar
en Dios y en su misericordia. Cuando él pecó en esa ocasión,
Dios le dio tres opciones y dos de esas opciones tenían que ver
que la disciplina, en la disciplina Dios usara a hombres. Dios ha
usado, Dios usó a Nabucodonosor para disciplinar a Israel, Dios
usó a Siro, Dios usa hombres, pero Dios le dijo que una opción en la cual él iba
a ser tratado directamente por el Señor. Y David dijo, no quiero
caer en manos de los hombres porque yo prefiero caer en las
manos del Señor porque el Señor es misericordioso. Y hermanos,
en los salmos que hemos estudiado de David, si hay algo a lo que
David apela constantemente es a la misericordia, a la misericordia. Y el propósito del Señor es,
Él está obrando para hacernos entender que estamos necesitados
de Él, que nuestra confianza tiene que estar sólo en Él, que
no somos tan fuertes como pensamos. Hay días que nos levantamos y
nos sentimos muy fuertes. Hay días que nos levantamos y
nos sentimos muy inteligentes. Pero el Señor quiere hacernos
recordar que nuestra sabiduría es el Señor Jesucristo, que el
gozo del Señor es nuestra fortaleza. El Señor quiere hacernos recordar
constantemente que el refugio no se encuentra en cualquier
lugar, sino solamente en Él. ¿Y cómo lo hace el Señor? Pues
el Señor nos va a quitar las cosas en las cuales nosotros
confiamos. El Señor nos va a quitar aquellas
cosas en las cuales nos refugiamos. Y una de las cosas que tenemos
que aprender es hay un hay un himno que dice perdóname dice
ya no tengo excusa perdóname y dice yo lamento el tiempo que
he gastado los deleites que he probado sin incluirte a ti y
en esencia hermanos el pecado es no precisamente estar golpeando
a la esposa y haciendo cosas que uno piensa que son pecado,
sino es simplemente aún hacer cosas correctas y disfrutarlas,
pero sin incluir al Señor. Es el hecho de buscar nuestro
gozo y nuestro deleite fuera del Señor. Recuerde que hay verbos,
el domingo el hermano estaba mencionando acerca de los ídolos,
de Jacob le dijo a su familia que ellos enterraron sus ídolos,
y el hermano hizo referencia hacia algunos ídolos de los católicos,
pero la verdad es que los ídolos de los evangélicos son más complicados,
porque los ídolos de los católicos eran como los ídolos que tenía
esa gente, se podían enterrar debajo de una encina. Pero los
ídolos más complicados son los que no se pueden enterrar debajo
de una encina. Y el Señor obra en disciplina,
porque esos que no se pueden enterrar debajo de una encina,
Dios tiene que desarraigarlos de nuestro corazón. Y recordar,
hermanos, los verbos que nos deben relacionar con Dios. ¿Con
qué los verbos son el verbo amar? el verbo buscar, el verbo refugiarse,
confiar, esperar y pensar, por ejemplo, en qué son las cosas
que traen mayor deleite a tu corazón. ¿Es tu deleite el escuchar
la palabra del Señor? ¿Es tu deleite el Evangelio? ¿Es tu deleite alabar al Señor? ¿Cuál es el primer lugar al cual
tú acudes cuando surge un momento de necesidad? A veces en un momento
de necesidad, la Biblia dice, si está alguno entre vosotros
enfermo, dice llame a los ancianos de la iglesia. Pero algo triste
es que muchas veces los hermanos cuando están enfermos llaman
primero al doctor. antes que llamar a los ancianos
de la iglesia para hacer oración por él. Y esas pequeñas cosas
van indicando en realidad en dónde está nuestra confianza,
en dónde está nuestro gozo. ¿Es nuestro gozo duradero o es
nuestro gozo fácil de irse? Si nuestro gozo es fácil de irse,
es que ese gozo pues está viniendo de algún lugar que no es precisamente
el Señor, porque aquellos que tienen gozo del Señor dicen como
María, dice, engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija
en dónde? En Dios, mi Salvador. Y no es
que los creyentes nunca estén tristes, los creyentes pueden
estar tristes, pero a pesar de las tristezas y las adversidades,
los creyentes pueden estar gozosos, pueden regocijarse en el Señor.
Hermanos, tener un enfoque correcto acerca de la disciplina, y es,
la disciplina es la obra que Dios está haciendo para conformarnos
a la imagen de su Hijo, y eso tiene todo que ver con el hecho
de que de pronto Pues nosotros hacemos planes y Dios tiene otros
planes. Nosotros planeamos, por ejemplo,
empezar a pintar un edificio el lunes y Dios tiene el plan
de que llueva el lunes a las nueve de la mañana cuando tú
vas a llevar a tus pintores a pintar. ¿Y por qué Dios lo está haciendo? Porque Dios quiere que nuestra
confianza esté en Él. Dios quiere recordarnos que nuestro
sustento Dios lo da, pero a veces nosotros pensamos que nuestro
sustento es por nuestro trabajo y ciertamente Dios nos sustenta
por medio de nuestro trabajo, pero nuestro trabajo es un medio.
Y Dios está obrando constantemente en diferentes circunstancias
de nuestra vida para hacernos mirar lo que hay en nuestro corazón.
Y la disciplina sabemos que no siempre es causa de gozo. Si
nosotros seguimos mirando el Salmo, en el versículo doce la
pela a la misericordia dice ten misericordia de mí oh Jehová
porque estoy enfermo sáname oh Jehová porque mis huesos se estremecen
mi alma está muy turbada y tú Jehová hasta cuándo hermanos una una de las cosas
que no siempre tenemos que hacer una conexión directa entre pecado
y enfermedad Pero si muchas veces nuestro pecado puede afectar
nuestra salud. Podemos enfermar. Hay algunas
enfermedades como la colitis nerviosa y algunas otras enfermedades
que es por causa de ansiedad. Y el Señor dice echando toda
vuestra ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de vosotros.
es porque nos refugiamos en el lugar equivocado y, sin embargo,
la esperanza del creyente está en clamar a la misericordia.
Ten misericordia de mí. Cuando hemos pecado, oremos al
Señor para que no nos deje sin reprensión. Y hay algo que es
seguro, totalmente seguro. Si eres un hijo, no vas a quedar
sin reprensión, no vas a quedar sin corrección. Si estás pecando
y sales con la tuya y pasa el tiempo y sales con la tuya y
tu pecado no es descubierto, preocúpate. Ten seria preocupación
porque cuando Dios saca a luz el pecado, Dios siempre va a
sacar a luz el pecado de sus hijos. Por más que sus hijos
se esfuercen por encubrirlo, se va a ver el amor del Señor.
David se esforzó por encubrir su pecado. y David fue complicando
y después tardó nueve meses, como si no hubiera pasado nada,
sintiéndose muy bien, porque cuando Natande contó la historia,
él dijo, el que hizo eso es digno de muerte, él se sentía muy bien,
capaz de dictar una sentencia, esa sentencia ni siquiera mostraba
nada de misericordia, y sin embargo, Dios no lo dejó seguir de esa
manera. Dios sacó a luz su pecado. Hermano, que Dios saque a luz
el pecado es un acto de gracia y de misericordia. Pero si estás
en tu pecado y estás en tu pecado y lo puedes esconder muy bien,
ten seria preocupación, porque Dios azota a todo aquel que recibe
por hijo. Dios disciplina a sus hijos y
si no hay disciplina y si puedes esconder tu pecado, Ten preocupación,
examina tu corazón. Muy probablemente a la luz de
la escritura no eres un hijo de Dios. Dice un hombre, contaba
que estaba en una ciudad que está a más de 1,600 kilómetros
de su ciudad. No solamente estaba a más de
1,600 kilómetros de su ciudad, sino estaba en una de las ciudades
más grandes de este país. Y de pronto él decidió hacer
algo. bueno él era creyente y decidió
hacer algo que era una cuestión de dudosa y en una ciudad de
16 millones de habitantes era muy poco probable que otro hermano
lo encontrara y justamente otro hermano lo encontró y de momento él no veía lo que
dice el Salmo, pero gracias a Dios, él era un hijo de Dios y él entendió
Dios en su amor. Él hizo eso en esa ciudad porque
según él nadie lo conocía. Bueno, la cantidad de personas
que lo conocían en esa ciudad, la probabilidad de que se encontrara
con un conocido era sumamente baja, pero Dios hizo que lo encontraran
en esa situación, en esa circunstancia, en una cuestión dudosa. y él pudo reconocer pecado y
hermano es así es así el Señor siempre va a sacar a luz el pecado
de sus hijos siempre Dios está obrando Dios está obrando en
su pueblo cuando recordamos a Pedro Pedro fue reprendido constantemente
por el Señor y ¿por qué? porque Dios estaba haciendo una
obra para lo que es provechoso para él. Él fue el más regañado
de los apóstoles. Y nosotros podemos mirar al final
de sus días que se hizo lo que es provechoso. Nosotros podemos
mirar a un hombre que, a semejanza de David, creció en la confianza
en la misericordia de Dios, creció en la confianza y en saber que
Dios es su refugio, que Dios es todo lo que necesita. Cuando
nosotros miramos a Pedro, al principio Pedro era un hombre
que confiaba en Pedro. Pedro se atrevió a decir, aunque
todos te nieguen, yo nunca te voy a negar. Si es necesario
que yo muera en la cruz contigo, yo voy a morir contigo. Y el
Señor le dijo, Pedro, vas a ser zarandeado como a trigo.
pero yo he rogado para que tu fe no falte. Pedro no conocía a Pedro, pero
Cristo conocía a Pedro. Y Pedro, al crecer en el conocimiento
de Cristo, creció en conocer a Pedro. Cuando nosotros leemos
el final del Evangelio de Juan, nos vamos a dar cuenta de un
hombre que ya no se apura a decir, sí, Señor, yo te amo más que
todos estos. Él se concreta a decir, Señor,
Tú sabes todas las cosas. Y hermanos, tener esa certeza
de que el Señor es el que sabe todas las cosas, de saber de
que en realidad Dios es el que está obrando y transformándonos
a su imagen, de saber que Dios es el que nos sostiene y de confiar
en Él y recordar, no sé cuál es la circunstancia que estés
pasando, puede ser dolorosa, la disciplina es dolorosa. Los
versículos, versículos 2 reflejan que había sufrimiento, Hebreos
nos dice que ninguna disciplina al presente es causa de gozo,
sino de tristeza, pero después da fruto apacible de justicia.
Primera de Pedro dice, si es necesario, ahora por un poco
de tiempo tengáis que ser afligidos en diversas pruebas para que
sometida prueba vuestra fe mucho más preciosa que el oro, el cual
aunque precedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza,
gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. Y una de las cosas,
hermanos, es Dios usa todas las cosas para ejercer su disciplina
en nuestras vidas, todas y toda es para nuestro bien, porque
lo provechoso es hacernos conforme a la imagen de su hijo. Satanás
mismo, Satanás mismo zarandió a Pedro y el resultado fue un
Pedro que deja de confiar en Pedro y confía más en el Señor
Jesucristo. Satanás atacó a Job pensando
y esperando el momento. Toda la expectativa de Satanás
era esperar el momento en que Job iba a blasfemar al Señor.
Y en lugar de que él escuchara una blasfemia del Señor, escuchó
de oídas. Te había oído, pero ahora mis
ojos te ven, por tanto me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza.
Hermanos, los animo a que confiemos, a que no importa cuán doloroso
sea lo que estamos atravesando, Aunque no entendamos qué es lo
que Dios está haciendo, podamos recordar, no siempre vamos a
entender lo que Él está haciendo. A Pedro le dijo el Señor Jesús,
lo que yo hago ahora, tú no lo entiendes, pero lo vas a comprender
después. Hermano, qué bendición que Él
no nos va a reprender en su enojo. ¡Qué bendición que no nos va
a castigar en su ira! Porque nuestro pecado, si has
confiado en Cristo, ya ha sido castigado. Él llevó nuestros
pecados en su cuerpo sobre el madero. Por su llaga fuimos nosotros
curados. Él ya recibió el enojo del Padre. La sangre de Jesucristo, su Hijo,
nos limpia de todo pecado. Dice la Escritura, esto les escribo
para que no pequéis, pero si alguno hubiere pecado, abogado
tenemos para con el Padre a Jesucristo el justo. Irmanos, clamemos al
Señor para que en su obrar siempre nos reprenda de alguna manera,
leyendo la palabra, a través de un hermano, a través de una
predicación, que el Señor nos reprenda. Pidámosle al Señor
que nos reprenda. Fue la oración del salmista en
el Salmo 139. Examíname, oh Dios, y conoce
mi corazón. Pruébame y conoce mis pensamientos,
y si hay en mí camino de perversidad, guíame en el camino eterno. Pedirle,
Señor, repréndeme, y no tengamos temor de que lo haga en su enojo.
Si estás en Cristo, estás garantizado que no va a ser en su enojo.
Si estás en Cristo, Él te va a arrepender. Probablemente pueda
doler, pero nunca va a ser en enojo. Y si estás en Cristo,
pues no hay condenación para los que están en Cristo. Ya no
hay más condenación, ya no hay castigo. El Señor es justo y
no va a castigar dos veces el pecado. Si estás en Cristo, tu
pecado ha sido ya cargado sobre el Señor Jesucristo, castigado
en la cruz del Calvario, lavado por la sangre del Cordero. Si
no estás en Cristo, pues te invito a que clames al Señor
Jesucristo para que te salve. Clama al Señor para que te dé
fe. Clama al Señor que te dé arrepentimiento
para vida. Una de las cosas que tenemos
que recordar es que nuestra caída es tan profunda que no somos
capaces de arrepentirnos. El arrepentimiento verdadero,
el arrepentimiento para vida, no lo puedes producir, es don
de Dios. El corazón contrito y humillado, Dios lo hace. Dios
hace pedazos el corazón para que sea contrito y humillado.
La fe salvadora es don de Dios, es don de Dios, es esa fe no
fingida, como le dice Pablo a Timoteo, esa fe que habitó en tu abuela
Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que también en ti, hermanos,
es milagro. Y si no has experimentado la
seguridad del perdón, la seguridad de la salvación, el testimonio
interno del Espíritu Santo, pues clama al Señor que te salve.
Hoy es tiempo de salvación. Si tú no vienes a Cristo, pues
un día vas a tener que enfrentar el enojo del Señor. Si no vienes
al Señor Jesucristo, un día vas a enfrentar la ira del Señor,
el castigo en su ira, y va a ser sin fin, porque la ofensa es
infinita, el castigo tiene que ser infinito, y la única esperanza
está en el Señor Jesucristo. Y los que estamos en Cristo,
gocémonos de saber que sí, vamos a ser disciplinados, pero no
en enojo y nunca vamos a recibir su ira. Y estamos con una expectativa,
la expectativa del momento en que Cristo se manifieste. Amados,
ahora somos hijos de Dios. Aún no se ha manifestado lo que
hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos
semejantes a Él. ¿Por qué? Porque le veremos tal
como él es. Y qué contraste, los que están
en Cristo están esperando verle. Y los que no están en Cristo,
cuando Cristo aparezca, van a decir, cubridnos, caed sobre nosotros
y cubridnos desde que está sentado en el trono y del cordero. Vamos
a orar.

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Joshua

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