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JC

(2''parte) La oración del justo

Psalm 17:3-5
Joel Coyoc July, 16 2023 Video & Audio
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Joel Coyoc July, 16 2023

En el sermon "La oración del justo", el predicador Joel Coyoc centra su mensaje en la naturaleza y el poder de la oración del justo, utilizando el Salmo 17:3-5 como base. Coyoc argumenta que la oración del justo se origina en un corazón probado y confiable, al mismo tiempo que reflexiona sobre la manera en que David, como tipo de Cristo, clama por vindicación en tiempos de persecución. A lo largo del sermón, se mencionan diversas Escrituras, especialmente 1 Pedro 1:6 y 1 Pedro 2:22, para ilustrar cómo tanto David como Cristo fueron probados y, a través de su justicia, sus oraciones pueden ser efectivas y esperadas. Su mensaje destaca la importancia de depender de Dios en la oración, reconociendo que la verdadera justicia y victoria en la vida cristiana provienen de Jesús, nuestro Salvador, el que siempre fue justo y sin pecado. Coyoc concluye que los creyentes deben constantemente buscar a Dios en oración, ya que solo en Él encontramos sustento y la capacidad para permanecer firmes en los caminos del Señor.

Key Quotes

“La oración del justo procede de un corazón, de un corazón probado.”

“El justo es el Señor Jesucristo; aquel que fue probado en todo y siempre aprobó la prueba.”

“No hay ningún problema con los caminos del Señor. El problema está con nuestros pies.”

“Aquellos que han sido justificados por causa de su fe en el Señor Jesucristo podrán resbalar y caer siete veces, y el Señor los levantará.”

Sermon Transcript

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100%
vamos a abrir nuestras biblias
en el salmo diecisiete dice la palabra de dios oye o
que va a una Escucha mi oración hecha de labios
sin engaño. De tu presencia proceda mi vindicación. Vean tus ojos la rectitud. Tú has probado mi corazón. Me
has visitado de noche. Me has puesto a prueba y nada
inicuo hallaste. He resuelto que mi boca no haga
transgresión. En cuanto a las obras humanas
por la palabra de tus labios, yo me he guardado de las sendas
de los violentos. Sustenta mis pasos en tus caminos
para que mis pies no resbalen. Yo te he invocado por cuanto
tú me oirás, oh Dios. Inclina a mí tu oído. Escucha
mi palabra. Muestra tus maravillosas misericordias,
tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan
contra ellos. Guárdame como a la niña de tus
ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas, de la vista de los
malos que me oprimen, de mis enemigos que buscan mi vida.
Envueltos están con su grosura, con su boca hablan arrogantemente,
Han cercado ahora nuestros pasos. Tienen puestos sus ojos para
echarnos por tierra. Son como león que desea ser presa
y como leoncillo que está en su escondite. Levántate, oh Jehová,
sal a su encuentro, póstrales. Libra mi alma de los malos con
tu espada, de los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres
mundanos cuya porción la tienen en esta vida y cuyo vientre está
lleno de tu tesoro. Sacian a sus hijos y aún sobra
para sus pequeñuelos. En cuanto a mí, veré tu rostro
en justicia, estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. Amén. Comenzamos a meditar este salmo
en la mañana y estábamos meditando en ello como
la oración, la oración del justo, recordando que es un salmo de
David, Y recordando que él vivió diferentes tiempos de persecución,
de opresión de sus enemigos. Y estábamos mirando algunas verdades
en cuanto a la oración del justo. Recordábamos algo importante
y es que, este, una de las cosas que tenemos que recordar es que
David era profeta y muchos de los salmos él se estaba refiriendo
a situaciones que vivía pero estaba profetizando acerca del
Señor Jesucristo. Recordar que él es un tipo del
Señor Jesucristo, él es el ungido del Señor y recordar que después
del sacrificio del Señor Jesucristo, su pueblo, los que son elegidos
en Cristo, son llamados a ser a ser transformados o conformados
a la imagen del Señor Jesucristo. Estábamos mirando que, bueno,
el tema fue la oración del justo, porque clama por una causa justa.
Y podemos pensar de David que en una situación particular esto
es aplicable a él, pero no en el 100% de las veces. En el 100%
de las veces es aplicable al Señor Jesucristo. Él es el que
tiene una causa siempre justa. Él, vamos a continuar con el
versículo tres, donde dice, tú has probado mi corazón, me has
visitado de noche, me has puesto a prueba y nada y nico hallaste,
he resuelto que mi boca no haga transgresión, en cuanto a las
obras humanas, por la palabra de tus labios, yo me he guardado
de la senda de los violentos. Terminamos en la mañana con la
declaración que dice, vean tus ojos la rectitud, Y a pesar de
que el salmista clamaba por vindicación, clamaba que su causa era justa.
De todos modos, él pedía al Señor que su causa, que era justa,
fuera evaluada a la luz de la rectitud. Estábamos mirando que,
en realidad, esa rectitud es la rectitud del Señor Jesucristo.
Él es la misma rectitud. Ahora, cuando pensamos en esta
oración, nos vamos a dar cuenta de que La oración del justo procede
de un corazón, de un corazón probado. Dios prueba el corazón,
el aún el mismo Señor Jesucristo fue sometido a prueba. Recuerde
que la palabra nos recuerda que él fue tentado en todos según
nuestra semejanza, pero sin pecado. Nuestros primeros padres fueron
tentados en un en un paraíso con un fruto y no aprobaron la
prueba y todos nacimos en pecado pero el señor Jesucristo
es el el segundo Adán que fue tentado y fue tentado no en un
paraíso ni con un fruto él fue tentado en el desierto se le
tentó a a convertir la piedra en pan y a pesar de estar en
el desierto él aprobó la prueba Él fue tentado, Él fue sometido
a las circunstancias más difíciles que ningún ser humano va a enfrentar
jamás. Sin embargo, Él fue aprobado. El mismo Señor Jesucristo fue
probado y la Escritura nos recuerda que aquellos que somos justos
por causa de estar, la Biblia nos dice que no hay
justo ni siquiera uno. Sin embargo, hay justos que tienen
justificación por haber confiado en la obra del Señor Jesucristo.
Son justos solamente porque están vestidos de la justicia del Señor
Jesucristo, porque ellos han confiado en la obra del Señor
Jesucristo, porque ellos han sido lavados con la sangre del
Cordero. Y una de las cosas que no nos
debe extrañar, al igual que a David, es que el Señor también va a
aprobar el corazón de aquellos que están en el Señor Jesucristo. La Escritura nos recuerda en
diferentes lugares. Primera de Pedro dice, capítulo uno versículo seis dice en lo cual
vosotros os alegráis aunque ahora por un poco de tiempo si es necesario
tengáis que ser afligidos en diversas pruebas para que sometida
a prueba vuestra fe dice para que sometida a prueba vuestra
fe mucho más preciosa que el oro el cual aunque perecedero
se prueba prueba con fuego sea hallada en alabanza, gloria,
y honra cuando sea manifestado Jesucristo. Hermanos, el señor
fue probado y no nos extrañe que nosotros también seamos probados. He comentado porque estamos meditando
salmos de David y recuerde que en la vida de David fue también al león, enfrentó al oso, después
enfrentó a Goliat, después vinieron los filisteos, después se reveló
su hijo e intentó arrebatarle el trono y su vida estuvo llena
de prueba. Y no esperemos algo distinto,
también nos espera el ser probados. porque Dios está haciendo una
obra, damos gracias a Dios porque el Señor Jesucristo fue probado,
sin embargo, él salió siempre victorioso, él venció a Satanás
y sus mentiras, él venció al mundo, él venció el pecado, él
venció la muerte, solo por causa de su victoria,
nosotros podemos tener victoria. Al pueblo del Señor se nos ha
ofrecido, se nos ha prometido que no vamos a ser tentados más
de lo que podemos resistir. Cuando pensamos en esta expresión,
tenemos que recordar en una situación particular, que es probable que
sea el tiempo cuando David era perseguido por Saúl en particular,
David podía decir que Dios lo había probado y él había, lo
había visitado y él pasó la prueba. No había, no salió nada inícuo. Sin embargo, al igual que David,
no el 100% de las veces él fue probado, igual que nosotros. Sabemos qué alegría es cuando
de pronto, pues, respondemos piadosamente Y sin embargo, experimentamos
el dolor de que muchas veces respondemos pecaminosamente. Pero de todos modos, damos gracias
a Dios porque el Señor permite a través de eso que podamos mirar
dónde nuestro corazón, nuestras creencias tienen que ser transformadas,
tienen que ser renovadas. Tenemos que tomar la verdad de
Dios y creerla. El Señor nos prueba y lo hace
no para que Él sepa lo que hay en nuestro corazón, Él lo sabe.
Él prueba para que nosotros podamos mirar lo que hay en nuestro corazón. Nosotros necesitamos mirar los
ídolos de nuestro corazón. Nosotros necesitamos mirar las
mentiras que creemos y sustituirlas por la verdad de la palabra de
Dios. y es una gran misericordia de
Dios que aunque muchas veces podemos compartir la tristeza
que experimentó Pedro cuando al ser tentado él pues él había
dicho Señor si es posible de mí que yo muera yo voy a morir
por ti y el Señor le dijo sabiendo lo que había en su corazón que
él le iba a negar tres veces y qué bendición es que aunque
él fracasó, él pudo recibir la mirada del Señor Jesús y él lloró
amargamente y sin embargo podemos ver a un Pedro que creció en
la gracia, un Pedro que escribe las las cartas y definitivamente
es ya otro otro Pedro, no uno que confiaba en sí mismo, sino
uno que confiaba en aquel que es verdaderamente justo en aquel
que fue probado en todo pero que jamás jamás pecó, él fue
aprobado, él es aquel que fue aprobado y la prueba de que fue
aprobado es que él no quedó en la tumba, él resucitó. Después
dice he resuelto que mi boca no haga transgresión y definitivamente
es Todo esto apunta al señor Jesucristo primera de Pedro capítulo
dos versículo veintidós en esta situación podemos decir en esa
situación particular de la vida de David pues él pudo vivir eso
pero el señor Jesús pudo vivirla en todas las circunstancias que
él tuvo que enfrentar dice primera de Pedro dos veintidós hablando
del señor Jesucristo dice pues para esto fuisteis llamados porque
también Cristo padeció por nosotros dejándonos ejemplo para que sigáis
sus pisadas el cual no hizo pecado ni se halló engaño en su boca
ni se halló engaño en su boca quien cuando le maldecían no
respondía con maldición cuando padecía no amenazaba sino encomendaba
la causa al que juzga justamente hermanos está el justo es el
señor Jesucristo aquel que fue probado en todo y siempre aprobó
la prueba aquel que salió victorioso ante cada una
de las tentaciones ante cada uno de sus enemigos sea que fueran
enemigos humanos, sea que fuera Satanás mismo, el Señor Jesucristo
fue probado y no se halló nada iniquo y es nuestro gozo de poder
saber que aunque nosotros somos probados y si hallamos iniquidad,
podemos venir y por la sangre de aquel que nunca se halló nada
inícuo, nosotros podemos hallar limpieza, podemos acercarnos
por él al trono de la gracia para hallar el oportuno socorro. Dice después una una de las cosas que podemos
mirar de la oración del justo es que la oración del justo también
es una oración que es instructiva para nosotros. Dice, en cuanto
a las obras humanas, por la palabra de tus labios, yo me he guardado
de la senda de los violentos. Él describe a sus enemigos como
violentos. versículo once dice han cercado
ahora nuestros pasos tienen puesto sus ojos para echarnos por tierra
son como león que desea ser presa y como leoncillo que está en
su escondite y nosotros sabemos que enfrentamos también un enemigo
que anda como león rugiente buscando a quien devorar y hay algo que
el señor Jesucristo es Dios mismo que se hizo hombre, se hizo carne,
es Dios mismo que no se aferró al ser igual a Dios, dice, no
tuvo el ser igual a Dios como algo que aferrarse, sino que
se despojó tomando forma de siervo, él se identificó con nosotros,
él tomó carne como nosotros, él experimentó cada una de las
cosas que nosotros experimentamos, si nosotros hemos experimentado
rechazo, tenga por seguro que el Señor Jesucristo experimentado
rechazo. Incluso él fue aborrecido sin
que hubiera una causa para ser aborrecido. Si nosotros enfrentamos
cansancio, el Señor Jesús también experimentó cansancio, experimentó
dolor, experimentó fatiga, y cada una de las cosas que el ser humano
experimenta, y aún más allí él experimentó la ira del Padre. y él fue en todo esto él nos
dejó algo muy claro dice en cuanto a las obras humanas David fue
enseñado por el Espíritu Santo como enfrentar las obras humanas
y como él dice yo me he guardado de la senda de los violentos
dice yo en cuanto a las obras humanas por la palabra de tus
labios yo me he guardado de la senda de los violentos cuando
cuando el señor Jesucristo fue tentado, él fue tentado y cada
una de las veces que él fue tentado, él no argumentó, sino él utilizó
la espada, dice el versículo trece, levántate o Jehová, sal
a su encuentro, póstrales, libra mi alma de los malos con tu espada.
Y el señor Jesús nos mostró aquel que es justo, nos mostró cómo
lidiar con ese enemigo que anda como león rugiente buscando a
quien devorar, y lo hizo con la espada del espíritu. Cada
una de las veces que él fue tentado, él respondió con la palabra.
El diablo le dijo que él convirtiera, si era hijo de Dios, convirtiera
las piedras en pan, y él dijo, escrito está, no sólo de pan
vivirá el hombre. Otra de las cosas que tenemos
que recordar es que también Satanás cuando tentó al señor Jesucristo
también él sabe sabe la Biblia y la usa de manera torcida para
para tentar sin embargo el señor Jesús respondió otra vez con
la palabra cada una de las veces que él fue tentado él respondió
escrito está escrito está hermanos nuestro estaba yo comentando
hace un rato cuántas veces enfrentamos la prueba y nos damos cuenta
de que cedemos a la prueba porque creemos mentiras y necesitamos
que sean cambiadas las mentiras por las verdades de la palabra
de Dios. Responder no con nuestros argumentos
sino con la palabra, la palabra de Dios que es la espada, la
espada del Cinco, sustenta mis pasos en
tus caminos para que mis pies no resbalen. Sustenta mis pasos
en tus caminos para que mis pies no resbalen. Una de las cosas que muestra
este Salmo es primero, una gran confianza en el Señor. En segundo,
muestra poca confianza en sí mismo. dice sustenta mis pasos en tus
caminos para que mis pies no resbalen el justo que es justo
por estar justificado por la fe en el señor Jesucristo a él
se le ha mostrado ya la senda de la vida a él se le ha dado
una lámpara dice lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a
mi camino Hay un camino que Él recorre y es un camino que es
el camino del Rey. Dice sustenta mis pasos en tus
caminos para que mis pies no resbalen. Si hay algo que nosotros
tenemos que reconocer es los caminos del Señor son perfectos. Podemos decir al final de cuentas
el camino es el justo es el Señor Jesucristo y no hay ningún problema
con el camino. Porque los caminos del Señor
son perfectos. El problema está con nuestros
pies. Para que mis pies no resbalen. Con nosotros resbalamos, resbalamos
no por deficiencia en el camino. Aquí David está mostrando el
hecho de no confiar en su propia capacidad, sino de mostrar dependencia. Y todo el Salmo muestra una constante
dependencia, el poder estar constantemente recurriendo a Dios en oración para no resbalar. Y el Señor
Jesucristo, a pesar de que era Dios hecho hombre, si hay algo
que caracterizó su vida es que él estaba constantemente en oración,
constantemente en oración. Algunas, algunas personas intentan
hacer énfasis en la importancia de orar por la mañana. Y es verdad
que hay muchas, muchos lugares en la Escritura donde habla de
orar en la mañana. Pero si nosotros estudiamos la
Biblia, vamos a darnos cuenta que también hay muchos lugares
que hablan de orar a otras horas del día, tres veces al día. Hay
otros pasajes donde hablan de orar en la noche. Algunos intentan
enfatizar la importancia de orar de rodillas, y es verdad que
en la Biblia habla de orar de rodillas, pero habla de orar
en la cama, habla de personas que oraron en la playa, en diferentes
lugares. El punto es orar, orar mostrar
dependencia necesitamos a pesar a pesar de de saber y tener conocimiento
de la palabra nosotros necesitamos de la oración sustenta mis pasos
en tus caminos para que mis pies no resbalen para que mis pies
no resbalen no confiar una de las cosas que estaba citando
hace un rato es acerca de En esta situación particular, David
pues estaba andando en los caminos del Señor, sin embargo, nosotros
sabemos la Escritura, una de las cosas que tiene la Escritura
es que no nos oculta y nos presenta solo el lado bueno de las personas,
porque el propósito de la Escritura no es exaltar a los hombres,
sino exaltar al Señor Jesucristo. De lo contrario, nosotros sabríamos
puras cosas buenas acerca de David. Pero nosotros sabemos
por la escritura que hubo momentos en que David sí se resbaló y
se resbaló muchas veces igual que nosotros resbalamos. Y el
problema no estaba en el camino, estaba en sus pies, estaba en
su condición de un pecador que está siendo restaurado, un pecador
que está en proceso de ser transformado a la imagen del Señor Jesucristo.
Y es importante que nosotros podamos recordar y no confiar
en nosotros mismos. Cuando mencioné hace un momento
acerca del apóstol Pedro, pues él ya Él había tenido una revelación
de quién era el Señor Jesucristo. Él había hecho una profesión
pública de su fe en el Señor Jesucristo. Él dijo, tú eres
el Cristo, el Hijo del Dios viviente. El Señor Jesús le dijo que era
bienaventurado porque eso no se lo había revelado carne ni
sangre, sino el Padre. Y sin embargo, una de las cosas
que sucedió a Pedro y que seguramente a usted le ha sucedido también
es que llegó a confiar de sus pies. llegó a confiar de sus
pies y resbaló. Él estaba muy seguro. Aunque
otros te dejen, yo nunca te voy a dejar. Si es necesario, yo
voy a morir. Hermanos, la necesidad, la necesidad
de clamar al Señor para que nos sostenga, sustente nuestros pasos
en sus caminos para que nuestros pies no resbalen. Recuerde, recuerde,
no hay ningún problema con los caminos del Señor. El problema
está con nuestros, nuestros pies. El problema está con nuestra
naturaleza que aún, aún a pesar de haber sido salvados, nosotros
necesitamos vivir en dependencia. La oración es, es necesaria. Y recordar, recordar que La descripción
plena y perfecta de este pasaje es el Señor Jesucristo. Él siempre
fue sustentado por el Padre, a pesar de que era Dios hecho
carne, Él se mantuvo en constante comunión aún en aquel último
momento de su vida él estaba en comunión con el padre clamando
y siendo sus oraciones contestadas por el padre sustenta mis pasos
en tus caminos para que mis pies no resbalen es es el Señor Jesucristo
quien es el justo es el Señor Jesucristo quien es el que ha
sido su corazón probado y nada iniquo fue hallado y solamente
por por causa de él como justo por causa de él que es la misma
rectitud nosotros tenemos esperanza de poder ser hallados justos
solamente si confiamos en el Señor Jesucristo el llamado es
a no confiar a no confiar en nada de nosotros mismos, sino
a confiar en el Señor Jesucristo. Aún si ya estamos en Cristo,
no olvidar algo. El que crea estar firme, mire
que no caiga. Recordar siempre, clamar al Señor
que nos haga recordar siempre la necesidad de depender. Que
Dios nos guarde de confiar en nuestra carne, que Dios nos conceda
ver siempre al Señor Jesucristo. Porque entre más veamos al Señor
Jesucristo, nosotros vamos a ser conscientes de que no importa
cuánto camino llevemos recorrido, nuestros pies pueden, pueden
resbalar y necesitamos que Él nos sustente. Él ha prometido
sustentarnos. Él ha prometido que va a terminar
la buena obra que empezó Es una promesa que el Señor va a cumplir,
pero es una responsabilidad humana el que nosotros hagamos nuestra
parte orando y clamando por esa gracia que nos sostenga en el
camino hasta el fin. Y sabemos que aquellos que han
sido justificados por causa de su fe en el Señor Jesucristo,
pues pueden resbalar y caer siete veces, dice la Biblia, y van
a ser levantados. Y eso nos debe llevar no a contar
si ya caímos siete, porque probablemente hemos caído más de siete. El
siete es un número de plenitud, es un número de perfección. Y
la idea es cuantas veces caiga el justo, el Señor lo va a levantar
y el Señor lo va a perseverar y va a terminar su carrera. Pongamos nuestros ojos en el
Señor Jesucristo Seamos dependientes y confiemos solamente en la obra
del Señor Jesucristo. Eso se requiere para nuestra
salvación. Eso se requiere para nuestro
crecimiento en la gracia. Nadie puede crecer a la imagen
del Señor Jesucristo confiando en sí mismo. Ejemplos en la escritura
he mencionado. David tuvo momentos en su vida
en que sí confió en su carne y se resbaló. El apóstol Pedro
tuvo momentos en que a pesar de haber hecho una profesión
pública de su fe, también confió en sí mismo, quitó los ojos del
Señor Jesucristo. Y sabemos que cuando nosotros
quitamos la mirada, si estamos en Cristo, algo es seguro. Así como el Señor miró a Pedro,
él nos va a volver a mirar y aunque haya dolor en nuestro corazón
va a ser un dolor de arrepentimiento y de volver a la restauración
por la obra del Señor Jesucristo. Vamos a orar.

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