El sermón “Guardame oh Dios” predicado por Joel Coyoc, centrado en el Salmo 16, aborda la doctrina de la protección divina y la confianza en Dios como refugio. Coyoc argumenta que el Salmo es un clamor de David mientras enfrenta angustias, enfatizando que su contenido, aunque surge de presiones externas, debe ser un canto de gozo y confianza plena en el Señor. Se citan pasajes del Nuevo Testamento, particularmente de Hechos 2, donde Pedro aplica las palabras de David a la resurrección de Cristo, mostrando cómo Jesús personifica la perfecta confianza en Dios. La enseñanza práctica destaca la necesidad del creyente de depender de la gracia de Dios para ser guardados no solo del mal en el mundo y de la tentación del diablo, sino también de las debilidades internas que pueden llevar a la caída.
“Decir al Señor que nos guarde es una súplica muy poderosa, porque confiar en Dios es el mayor honor que se puede hacer al Señor.”
“La fe que nos salva no es nuestra fe, es la fe del Señor Jesucristo.”
“Cuando pedimos al Señor que nos guarde, haremos bien en hablar a nuestra propia alma y recordarle a nuestra alma que Cristo es Señor.”
“No hay para mí bien fuera de ti, una verdad que no hemos de olvidar.”
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