El sermón "Cuando veo los cielos" del predicador Joel Coyoc aborda la grandeza de Dios y la dignidad del ser humano desde la perspectiva de la Escritura, particularmente a través del Salmo 8. Coyoc argumenta que al contemplar la inmensidad de los cielos y la obra de las manos de Dios, el ser humano se ve confrontado con su propia insignificancia, lo que debe llevarlo a una sana humildad y admiración por la gloria divina. Se hace uso de pasajes paralelos, como Isaías 40, que destacan la omnipotencia de Dios y la finitud del hombre, para reforzar la idea de que el verdadero significado del hombre se encuentra en su relación con el Creador. La importancia de este tema radica en que, al entender nuestra posición ante Dios, somos llamados a alabarle y a vivir de manera que reflejemos Su gloria, reconociendo que la adoración debe ser reservada sólo para Él, y no para las obras de nuestras propias manos.
“Cuando veo tus cielos, empiezo a mirar qué es el hombre, y debo sorprenderme de que un Dios tan grande, un Dios que está por encima de toda su creación, se acuerde.”
“La única posibilidad que tenemos de saber quiénes somos es conociendo a Dios.”
“El hombre no es divino, el hombre es imagen de Dios, el hombre no es Dios.”
“Nuestra caída es tan profunda, pero independientemente de eso, delante de la grandeza de Dios, somos en verdad insignificantes.”
The Bible declares God's glory as magnificent, evident in creation and celebrated in worship, especially in passages like Psalm 8.
Psalm 8
The Bible states in Genesis 1:27 that God created man in His own image, affirming our unique dignity and purpose.
Genesis 1:27
Recognizing God's greatness helps Christians maintain a humble perspective of their lives, fostering dependence on Him.
Psalm 8, Romans 12:1-3
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